Cuando te vaya bien llévame contigo, cuando te vaya mal no me defraudes.

Bob Marley

"Días de entrenamiento."

-No te olvides caer de pie- Grito Lestari

Fue lo ultimo que escuche, antes de ser arrojado al extraño portal.

Era una sensación peculiar, no caía pero estaba seguro de que no estaba estático, me recordó a esa película que Clary y Simón nos hicieron ver a los chicos y a mi; Alicia en el país de las maravillas, un disparate de principio a fin, pero la sensación se parecía a cuando Alicia cayo al hoyo del conejo.

Finalmente cayo sobre el asfalto y agradeció mentalmente las interminables horas de entrenamiento al que lo había sometido Jace, no creía haber podido caer de pie de no ser por eso, la sensación del túnel era bastante desconcertante como para marear cualquiera.

Finalmente saliendo de su aturdimiento, pudo echar un vistazo a su alrededor; la luna brillaba esplendorosa en el cielo nocturno y las calles estaban desiertas; puso mas atención a su alrededor tratando de identificar en donde se encontraba edificios se alzaban en el horizonte, las calles actuales parecían viejas y abandonadas, había basura por doquier, las aceras estaban manchadas y el alumbrado roto o fundido, parecía el barrio bajo de una ciudad cualquiera, no había nada a su alrededor que la distinguiera de otra metrópolis.

-No adivinas donde estas?- Pregunto la voz de Lestari que salía de entre las sombras de un callejón, junto a ella, el pequeño Sebastián y Catarina discutían por cualquier cosa.

Sebastián volteo a verlo y le dio una sonrisa de apoyo.

-La primera vez siempre es tan agobiante, pero te acostumbras con el tiempo- Dijo el ex-nefilim francés, se acerco a el y tomo su brazo para conducirlo por las calles, finalmente llegaron a una calle principal con las luces encendidas, autos y gente pasando por todos lados. Pero había algo extraño, fuera de lugar en ese paisaje.

-Es extraño verdad...- Dijo Sebastián como leyéndole la mente, Alec volteo a verlo con incredulidad.

-Acaso sabes que es...?- Alec no pudo terminar la pregunta, porque Sebastián se la dio.

-...Ya no pertenecer a este mundo- Dijo el con melancolía, mientras sus ojos negros observaban el movimiento de la calle. -Quería que te enteraras de eso primero-

El temor se reflejo en los ojos de Alec y solo atino a retroceder un paso.

-Esta es la verdad de los difuntos, ya no pertenecemos a este mundo y una vez que tomas el camino de un Caronte tampoco perteneces al otro- Sebastián lo miro con pena -Ese sentimiento nunca te dejara completamente, vallas a donde vallas un vampiro podría entender muy bien esta sensación- Dijo Sebastián observando sus manos- Nuestras almas dejaron el mundo de los vivos y pasaron al otro lado, finalmente nuestros cuerpos pertenecen a este mundo- Sebastián tomo la mano de Alec nuevamente y condujo por las calles.

-Es un poco difícil de asimilar- Dijo Alec, se sentía mareado por todo, la sensación no se iba, esa sensación de no encajar, ahora no pertenecía a ningún lugar? estaba solo? entonces recordó por que estaba hay, por su familia, sus amigos, por Magnus aun había un lugar al cual pertenecía y haría todo lo que estuviera a su alcance para volver a verlos. -Como llegamos aquí?, como es que todo se sigue sintiendo tan real? acaso ellos pueden vernos?- Pregunto viendo a las personas, que entraban y salían de los antros y bares.

-El portal que pasamos para venir aquí, se llama el camino de las almas, solo almas pueden pasar, es todo lo que queda cuando mueres, en el otro lado solo hay almas, pero al llegar aquí un cuerpo se crea para ti, lo mismo aplica en esta dirección, para volver tu cuerpo se descompone y pasa a formar parte del todo, el cuerpo humano esta conformado por minerales agua y otras sustancias, el cuerpo que traes se crea a partir de eso y cuando tu alma deja ese cuerpo este vuele a ser lo que era originalmente, vas entendiendo?-Pregunto Sebastián deteniéndose frente a un solitario parque.

-Eso creo.- Dijo Alec.

Sebastián se sentó en uno de los columpios y empezó a columpiarse.

-Por eso mismo, no podemos morir, ya estamos muertos y nuestras almas forman parte del mas allá, sangraras, sentirás dolor y todo eso como si estuviera vivo pero tu cuerpo se reparara a si mismo-

-Pero si pierdes alguna extremidad, tendrás que buscarla para colocarla en su sitio otra vez, no es así Sebastián-Dijo Lestari, que apareció junto con Catarina, la primera miraba a Sebastián con reprobación y la segunda con diversión.

-Así que el mocoso, anduvo perdiendo partes- Se burlo Catarina.

-Cállate, si alguien es una mocosa eres tu, soy mayor tanto para los vivos como para los carontes- Dijo Sebastián con las mejillas coloradas por la furia y la vergüenza.

-Basta los dos- Los mando a callar Lestari y estos no tuvieron de otra que obedecer.-Bien, Alec, la esfera que te di será tu arma y herramienta desde ahora, las guadañas son muy personales, toman la forma que mejor se adapte a sus Carontes incluso pueden tener mas de una forma; en cuanto a las reglas son simples; numero uno, nunca te muestres a los vivos, si; ellos pueden verte, pero puedes evitarlo poniendo un glamur, tu guadaña te servirá para esto ella responde a tus pensamientos y emociones, así que mantén tu mente en orden; punto numero dos, nuestro trabajo se divide en dos: uno guiar a las almas de los difuntos, y dos destruir a cualquier demonio que interfiera con lo primero, y tres no interferir con la vida, este es el mas importante no puedes meterte con la línea de vida de nadie ni para largarla o acortarla, cuando te toca te toca, los demonios, brujos, vampiros y fey no cuentan debido a la situación de cada raza, bien en general eso es todo, hora de la parte practica- Dijo Lestari, guiando al grupo calles abajo, hasta un cementerio.

-Que hacemos aquí?- Pregunto Alec mirando el cementerio, este estaba desierto como era de esperarse, lapidas de todo tipo, época y tamaño se alzaban por doquier, un aire familiar y reconfortante lo invadió.

Una criatura enorme como una especie de perro gigante si piel, rasgaba la tierra.

-Carroñeros, lo mas bajo de todo se alimentan de los cuerpos de los recién fallecidos y merodean los panteones buscando devorar almas- Dijo Lestari algunos carroñeros mas aparecieron eran 3 en total. -Alec, Catarina presten atención van a ver a un Caronte ejecutar su trabajo-

Alec se sorprendió un poco con esto, acaso no era el único novato.

-Catarina solo llego un par de días antes que tu- Le contesto Sebastián, ante la mirada de disgusto de esta.

-Sebastián- Lo llamo Lestari -Ya sabes que hacer-

-Ok, mon capitaine- Dijo Sebastián antes de saltar sobre los carroñeros, literalmente.

Una guadaña de doble punta apareció en sus manos cuando aterrizó entre la criaturas.

-Como dije la guadaña es personal, ninguna es igual puesto que se adapta a su caronte, tampoco puede ser prestada o tomada- Dijo Lestari

El joven e ingenuo adolecente que aparentaba ser Sebastián había desaparecido, revelando al caronte que era y al cazador de sombras que alguna vez fue en vida; frio, glorioso y letal como el cuchillo serafín que empuñaban los hijos del ángel; atacaba a las bestias con precisión letal, esquivando los ataques de estos.

Todo rastro humano en el se había desvanecido por los extraños rasgos que caracterizaban a los carontes, su piel antes clara se torno de un pálido inhumano como el de un cadáver, sus uñas adquirieron una tonalidad purpura rayando en el negro mientras se alargaban ligeramente, sus ojos se volvieron completamente negros como los de un tiburón revelando la verdadera naturaleza de los carontes mismos; depredador.

De un salto Sebastián se coloco sobre los demonios, tomando su guadaña corto en dos a los carroñeros, la guadaña los hizo separarse en una especie de masa viscosa.

-Observen muchachos...- Dijo Lestari mientras observaba el espectáculo con una sonrisa de complacencia -... la forma de matar a un demonio-

Alec la miro atónito, como cazador de sombras era un hecho que los demonios no morían solo volvían a su dimensión donde quiera que estuviera eso.

Mas sin embargo ante la atónita mirada de Alec, una esfera rojo fuego era visible dentro de las entrañas de cada demonio.

Usando su guadaña Sebastián destruyó ambos orbes con un simple destello por parte de ambos.

-Y así es como se mata un demonio- Dijo Sebastián con una gran sonrisa de dientes igual que lo haría un niño pequeño al querer enseñarle algo a sus padres, la imagen resultaba algo chocante debido a que seguía conservando su apariencia de caronte y con la sonrisa descubrió las hileras de afilados dientes triangulares que poseía el ex-cazador de sombras.

Pero aun así de una forma bastante extraña le pareció adorable el gesto y le hizo recordar a su hermano Max.

-Que rayos fue eso?- Dijo casi histérica Catarina miraba por primera vez a Sebastián con algo mas que burla por su apariencia tan joven.

Por su parte Alec sintió surgir algo de respeto hacia Sebastián por parte del Cazador de sombras que fue, el cual reconoció las habilidades del chico caronte.

-Bueno niños con esto los dejo- Dijo Lestari mirando a Alec y a Catarina, antes de volver la mirada a Sebastián -Todos tuyos, Sebastián- Dijo antes de desvanecerse entre cientos de cuervos negros como la noche.

-Presumida- Les pareció a los otros escuchar susurrar a Sebastián, mientras miraban atónitos la salida de Lestari.

-Eso es todo- Chillo Catarina molesta, no le parecía que Lestari fuera de mucha ayuda.

-Por supuesto que esperabas- Dijo Sebastián con su marcado acento francés, provocando que Catarina frunciera el ceño.

-Ahora que Sebastián?- Pregunto Alec, con su experiencia como cazador resultaba obvio que Lestari había dejado a cargo a Sebastián al ser el de mayor experiencia.

-Bueno, por lo visto me ascendieron a líder de equipo y por el momento también su instructor- Dijo el chico antes de volver a su juvenil forma humana. -Aun falta bastante por aprender, aunque... supongo que podrías echarle un vistazo a tu familia antes de seguir con la instrucción- Dijo el francés sonriéndole a Alec, sonrisa en la cual mostro toda su empatía y comprensión del anhelo que sentía Alec por ver a sus seres queridos, mas tarde Alec comprendería que fue precisamente ese momento en el cual Sebastián se gano un pequeño hueco en su corazón y también el primer paso que forjo la firme confianza, que tiempo mas tarde tendría en Sebastián.

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Notas de la autora:

Mil perdones!

Lo se no merezco vivir.

Pero tengo una buena escusa ...digo razón, mi laptop se fue a coma, el cap estaba casi terminado y tenia detalles que mas adelante serán importantes por lo que no podía permitirme omitir ninguno.