Mi madre ya estaba lista para irse a casa de los Cullen a tomar el té. Tenía tiempo sin ver a mi madre vestida tan bonita. Lleva un vestido rosa vieja, una especie de corona en su cabello y unas zapatillas de color blanco.
Escuche llegar a la carrosa que va a llevar a mi madre a la casa de los Cullen.
Mi madre se dirigió a la carrosa, cuando entra y se sienta se despide de mí, parecía toda una reina montada ahí. Mi madre, aun con gripa, iría a tomar el té; pero no me sorprendía, era de las personas que les gustan los riesgos.
Una vez que se marchó, subí otra vez a mi habitación para sentarme en la ventana. No sabía qué hacer, estaba sola en la casa y no podía llamar a Jess, me había traicionado.
¿Cómo se estará sintiendo ella en esos momentos? La había tratado muy mal… Me dejé llevar por la rabia.
Como me gustaría que Jess estuviese aquí, por lo menos para hablar de nuestras cosas.
El señor Cullen iba a irse hoy, y tal vez no volvería más a este pueblo. Yo sé que algunos sueños nunca se cumplen pero… ¿Cómo me pude enamorar así como así? Creo que me pasó por que siempre andaba criticando a Jess por "enamorarse" de alguien que conoció en una sola noche… y yo, bueno yo me enamoré con solo verlo.
Horas después decidí ir a casa de Jess y pedirle perdon. Era raro que mi madre no hubiese regresado, cuando se fue eran las 3:00 de la tarde, observé el reloj y me di cuenta de que eran las 5:00 y no había señales de ella.
Bueno voy a ir a la casa de Jess, tal vez cuando llegue de donde Jess mi madre ya habrá llegado.
Sali de casa, con la esperanza de que al regresar, mi madre ya estuviese en casa.
Me encontraba en el parque y estaban varias chicas reunidas allí. Cuando me vieron pasar comenzaron a murmurar.
"¡Ahora sí creo que Jess le dijo a sus amigas!" Pensé, mientras me dirigía con la cabeza hacia abajo.
Llegué a la casa de Jess y toqué la puerta. Jess me recibió.
— ¿Bella? –preguntó, extrañada
—Jess, no cierres la puerta, por favor ¡Escúchame! –Le dije mientras sostenía la puerta con mi mano.
— ¿Bella, qué quieres? No que no me querías ver más —respondió.
—Sólo vengo a pedirte disculpas. Sé que me pase con lo que te dije y es por eso que vengo a dar la cara —contesté, tristemente—. Solo fue que… no me gustó que leyeras mi diario sin mi permiso.
—Pasa, vamos hablar a mi cuarto —dijo, dirigiéndose a su habitación.
Pasé a su habitación, creo que la estaba arreglando ya que tenía un desorden total.
—Jess ¿me disculpas? –le pregunté.
—Quedas disculpada –respondió, mientras me abrazaba.
Me sentí bien cuando Jess dijo "Quedas disculpada". Me alegró tanto.
—Sólo te quiero decir pedir que no lo vuelvas hacer. Si quieres leer mi diario solo me dices y ya –le dije con una sonrisa de oreja a oreja. Ella asintió–. Otra cosa ¿Tú les contaste a tus amigas lo que habías leído en mi diario? – Pregunté , nerviosa.
—Bella… perdóname, ¿sí? –rogó, tristemente.
¡No lo podía creer! Jess le había dicho a sus amigas lo que leyó en mi diario. Eso explicaba el por qué estaban murmurando cuando pasé por el parque.
Quise que la Tierra me tragara en ese momento, ¿cómo podría salir afuera? ¡Todas se burlaran de mí! ¿Y si llegaba a los odios del señor Cullen?
—Te perdono, Jess –susurré.
— ¿Me ayudas arreglar un poco? –me preguntó, con cara tierna y haciendo una seña hacia el desorden en su habitación.
—Sí, como quieras —contesté.
Empezamos arreglar la habitación de Jess, pero no podía dejar de pensar en lo de mi diario. Lo único que quería era que no llegase a los oídos del señor Cullen.
En esos momentos quería matar a Jess, pero, obviamente, no podía. Creo que mi segundo nombre es "desdichada".
Terminamos de arreglar la habitación y, definitivamente, quedó mejor de lo que estaba.
Me despedí de Jess, quien caminaba dando saltitos y moviendo los brazos en el aire. Me daba tanto gusto que el señor Cullen se fuera al día siguiente por la tarde… esperaba que en todo ese tiempo no le llegase el chisme que estoy enamorada de él.
Cuando llegué a mi casa el cartero me pegó un grito.
— ¡ Espere, señorita! tengo una correspondencia para usted –dijo mientras me daba la carta.
—Gracias —respondí.
Observé la carta y me dí cuenta de que era de los Cullen, ¿le pasaría algo a mi madre?
Abrí la carta.
"Su madre se quedara a dormir esta noche en nuestra casa, ya que se desmayó y le tuvimos que dar los primero auxilios. Si podría venirla a buscar mañana sería mejor. Los Cullen"
Mi madre no tenía que ir a ese bendito té, se sentía muy mal y de todas maneras se fue.
Bueno, por lo menos no le pasó nada de gravedad. Mañana por la mañana tendría que irla a buscar… me detuve un momento a pensar y la verdad me cayó de golpe, ¡Tendría que ir a la casa del señor Cullen! No creía soportar verlo…
