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Gōru
(Metas)

Campeonatos: Chugokum, Shikoku y kyushu
- Programa Corto -


El futuro pertenece a los que creen en la belleza de sus sueños.- Eleanor Roosevelt.

El viento frio de aquella mañana rozaba mi rostro, enviando pequeño espasmos por todo mi cuerpo. En el horizonte podía ver con claridad como el alba comenzaba a surgir, dejando atrás el color oscuro del día anterior, dándole la bienvenida al nuevo día que ahora me acompañaba. Yu-chan se mantenía a mi lado, apoyado sobre sus patas traseras mientras se sostenía con las delanteras del frio pasamanos, contemplando el horizonte.

Los nervios me recorrían, en pocas horas todo por lo que había trabajado tendría su final, el campeonato que definiría mi ida o caída finalmente llego y los sueños de alcanzar mi meta se intensificaron. ¿Cómo había pasado tanto tiempo desde que tome la decisión de ir al gran Prix Junior? ¿Sería capaz de lograrlo? No estaba segura si quería conocer la respuesta.

Solté el aire que había estado conteniendo sin darme cuenta, tratando de controlar los impulsos de mi desbocado corazón, debía estar lista, ganara o perdiera, mi madre me reñiría nada más volver del campeonato, un escenario que definitivamente no me agradaba. Golpee con fuerza mis mejillas con las palmas de mis manos, tratando de alejar los pensamientos un tanto pesimistas que me recorrían sin poder evitarlo.

Baje mi vista para contemplar a mi compañero quien, giro su cabeza para dedicarme un ligero ladrido.

- Muy bien Yu-chan, hoy es el día –aseguro con un tono lleno de emoción – finalmente sabré si estoy lista para el gran Prix junior – cerrando mis ojos por un momento - No, sé que lo estoy… Hoy comienza mi camino y nuestro plan para conocer a mi padre, comienza…. ¿Estas listos Yu-chan?

Mi fiel compañero ladro con fuerza ante mi pregunto.

- ¿Estamos Listos?

Volvió a ladrar esta vez emocionado.

- Definitivamente lo lograremos Yu-chan, después de todo… Estoy lista para esto.

- Definitivamente no estoy lista para esto – dije contemplando a las personas que iban y venían dentro del recinto del campeonato.

Mi vista recorría el lugar, deteniéndome solo cuando algo llamaba mi atención. Todos los presentes iban desde adultos a adolescentes, algunos vestían con ropa casual mientras que, quienes participaríamos, llevábamos puesto el traje hecho para aquella ocasión, ocultando de la cintura al cuello su forma gracias a las chamarras que vestíamos.

Varios periodistas se encontraban en el lugar, tomando fotos, gravando las entrevistas que solían hacer a algunos de los participantes, algo que me hizo alejarme de ellos, lo último que quería era que mi madre me viera antes de tiempo en televisión nacional. Respire profundamente, tratando en vano de eliminar el estrés y los nervios pero ¿Cómo se hacía eso cuando uno de los mayores retos que has enfrentado en tu vida te golpea de frente?

- Genial, ahora tengo nauseas – murmure para mis adentros.

- ¿Todo bien Krul?

La suave voz de Amy hizo que girara sobre mis tobillos para encontrarla tras de mí, sonriéndome dulcemente. Amy había venido al lugar como asistente personal de tío Phichit – al menos en aquella ocasión- por lo cual ahora vestía una sudadera color blanca con azul, un short falda y medio color negro. Su cabello estaba recogido en una simple coleta de caballo mientras que, su brazo derecho sostenía una libreta donde apuntaba todo los progresos que había hecho desde que inicie aquella odisea.

- Si…

Enarco una ceja ante mi respuesta, por lo cual intuí que no había creído mi respuesta, sobre todo viendo mi estado de ánimo.

- ¿Qué sucede?

- Es que… Veras… - trague con dificultad al percibir la intensa mirada de mi mejor amiga.

- Estas nerviosa ¿cierto?

- ¿Tanto se me nota?

- Note tu negro animo desde que entre al lugar, no entiendo tu nerviosismo, solo has lo que practicaste durante todos estos meses y todo saldrá bien.

- Es fácil para ti decirlo, no es a ti a quien miles de ojos, incluyendo la televisión nacional estarán juzgando.

- Si pones toda tu energía en eso, solo lograras desconcentrarte.

- Es tarde para eso ¿no crees? – Llevando mis manos a mi estómago – tengo ganas de vomitar.

- Son tus nervios, relájate.

El piso comenzó a dar vueltas, mi estómago se agitaba conforme pasaban los minutos, lentamente todo estaba volviéndose negro ¿Cómo era mi madre capaz de controlarse en momentos así? Sentí como mi cuerpo estaba por caer cuando los fuertes brazos de alguien me sostuvieron por detrás. Gire mi rostro levemente, encontrándome con tío Phichit, quien me observaba con preocupación.

- Krul, ¿todo bien?

- Bueno… - baje la mirada al ver su preocupación.

- Esta nerviosa – aseguro Amy.

- ¿Nerviosa? – Pregunto con sorpresa - ¿por la competencia?

- No creo estar nerviosa por algo más.

Note como tío Phichit fruncía ligeramente el ceño, llevo una de sus manos a mi frente, el frio que su palma irradiaba logro aliviar un poco los mareos que estaban asaltándome por los nervios. Paso su brazo por mis hombros, encaminándome hacia los asientos más cercanos que estaban pegados a la pared, me senté sin decir palabra alguna pero, sabía de antemano que la preocupación se había instalado en ambos.

- Amy – le llamo.

- ¿Si?

- ¿Podrías ir por una botella de agua fría y un pañuelo?

- Claro, en seguida vuelvo.

Amy camino sin detenerse, mi vista la siguió hasta que su silueta se perdió entre el mar de gente. Me apoye sobre la pared tras de mí, buscando que el frio de la misma relajara los nervios que aún me consumían. La mano de tío Phichit estrecho con fuerza la mira, baje mi vista hasta toparme con sus oscuros ojos, notaba la tensión que estaba viviendo, aunque no era culpa suya que haya heredado de cierta forma la ansiedad de mi madre… Aunque eso no será hereditario realmente.

- Krul, ¿Cómo te sientes?

- ¿No es obvio? Siento que todo me da vueltas y ni hablar de las náuseas – apoyando mi cabeza en la pared - ¿Cómo lograba mi madre superar estas cosas?

- Mucha constancia y, bueno… La presencia de tu padre ayudaba.

- Pero él no está aquí.

- No, no lo está – respondió – Pero nos tienes a nosotros, además piensa que solo es un paso hacia la meta que te has fijado… Porque si lo logras, pasaras por esto en muchas ocasiones más antes del Gran Prix.

- Lo sé, no es algo que me agrade imaginar.

- Puedes con esto.

- ¿Cómo estas tan seguro? Si tan solo un campeonato como este me pone en este estado, no quiero ni imaginarme dentro de las copas.

- Lo harás, eres igual a tu madre en ese sentido – soltando mi mano para levantarse – iré a verificar si ya puedes pasar a la sala y realizar el sorteo de los puestos.

Asentí con un movimiento de mi cabeza, observándole hasta que lo perdí de vista. Cerré mis ojos, olvidándome solo por un minuto del lugar en el cual estaba así como el mal estar que me invadía, no fue hasta que algo frio toco mi mejilla y me hizo dar un brinco sobre mi asiento que abrí mis ojos, encontrándome con Amy.

- Lamento la tardanza, no encontraba los pañuelos dentro de la bolsa.

- No te preocupes, no me he movido de mi sitio.

Se sentó a mi lado, abrió la botella de agua, vertió un poco sobre el pañuelo antes de pasarme la botella y pudiera darle un sorbo a la misma.

- ¿Mejor? – pregunto colocando el pañuelo sobre mi frente, admito que el frio del mismo me produjo un poco de alivio.

- Si, al menos las nauseas están disminuyendo.

Ambas no dijimos palabra alguna, Amy retiro el pañuelo de mi frente y apoye mi cabeza en su hombro. Los minutos pasaban con lentitud, los nervios habían menguado y, cuando ella tomo mi mano entre la suya, las nauseas desaparecieron, a veces me solía preguntar ¿Qué haría sin ella? Siempre encontraba la forma de tranquilizarme cuando los demás, aun con varios intentos no lo habían conseguido.

La voz de tío Pichit me trajo a la realidad, enfocando su rostro una vez abrí los ojos, con suavidad me indico que debía entrar en la habitación donde se llevaría cabo el sorteo por lo cual, ras darle un pequeño apretón a la mano de Amy le solté, levantándome de mi asiento y caminando hacia el lugar donde sabría en qué lugar patinaría.


Mis ojos iban de un lugar a otro, recorriendo el rostro de las demás participantes, no fue sorpresa encontrarme con uno o dos rostros familiares, entre ellos estaba Kumiko y Sonomi Uzumaki, ambas hermanas las había conocido cuando aun patinaba, de eso hacía más de tres años por lo cual, encontrármelas en los campeonatos del día de hoy no había sido algo que me sorprendiera del todo.

- Nos alegra volver a verte Krul – dijo Kumiko, quien era la hermana mayor aunque, dos años no eran mucho en realidad.

- Pensamos que no volverías a las competencias, no después de que anunciaste tu renuncia hace tres años – agrego Sonomi.

- He… Bueno, todo es posible en esta vida ¿no creen? – conteste con nerviosismo.

- Sera divertida la competencia ¿no lo crees? – pregunto Kumiko con emoción.

- Si, eso creo – desviando la mirada.

"En este momento procederemos al sorteo de las posiciones, tomen asiento y cuando escuchen su nombre, favor de acercarse para sacar su número"

- Ya está comenzando – dijo Sonomi emocionada por el sorteo.

- Si – conteste sin ánimo.

Pasaron alrededor de cinco minutos en los cuales dos patinadoras pasaron al frente y recibieron su turno, tras ella mi nombre resonó en el lugar, lo que me hizo levantarme y acercarme donde los organizadores se encontraban sosteniendo una cajita.

"Por favor, que no me toque el uno, por favor que no sea el uno"pensé mientras metía mi mano dentro cajita, removía los papeles dentro de la mimas y saque la que creí debía ser el mí vez vi el numero que me había tocado, sentí como la tierra me hundía lentamente.


- Si que estas Jodida – dijo Mika burlándose de mi persona, quien había llegado al recinto mientras me encontraba en el sorteo.

- Cállate – conteste desde el rincón donde me encontraba.

- Krul – me llamo Amy – no es para tanto.

- ¿No lo es? Amy, soy la primera – levantándome de mi sitio para encararlos – ¡Por el ángel!, la mala suerte de mi madre me persigue a todas partes.

- No culpes a Yuri-san por tu mala suerte – repuso Amy.

- ¿Y de quien más la herede?

- Yuri-san también fue el primero durante la primera competencia a lado de Víctor ¿no es así? – pregunto Mika.

- Si, lo cual no fue de su agrado… Ahora comprendo el por qué.

- El programa que importa es el libre, por ahora concéntrate en quedar en los tres primeros en el programa corto, ya nos preocuparemos mañana – aseguro Amy abriendo su libreta de apunte y acomodándose sus lentes.

Solté un largo suspiro al ver a mi mejor amiga tan relajada mientras yo me estaba muriendo por los nervios.

- ¿ha?

- ¿Sucede algo Mika? – le pregunto Amy al notar la mirada que él le dedicaba.

Gire mi cabeza solo para encontrarme con el rostro de mi mejor amigo lleno de confusión.

- ¿Mika? – pregunte esta vez al no escuchar su respuesta.

- No… Bueno, es solo que me acabo de dar cuenta de algo que no vi cuando llegue.

- ¿Qué cosa?

- ¿Desde cuándo Amy usa lentes?

- ¿Que?

- Eso – señalando los mismos - nunca la había visto con ellos – aseguro - ¿desde cuándo estas ciega Amy?

- ¿Ciega? – Levantando su vista de la libreta - ¿de qué hablas?

- De tus lentes.

- ¿Qué tienen?

- ¿Desde cuándo los usas?

- Desde que tengo diez años.

- ¡No es verdad, nunca los habías usado! – exclamo.

- Es cierto – dije levantando un dedo – Mika nunca te había visto con ellos.

- Eso, eso…

- Mika, lo que pasa es que Amy siempre usa lentes de contacto.

- ¿Todo el tiempo? ¿Eso es posible?

- Teóricamente era imposible hasta hace algunas décadas – respondió Amy – Pero hoy en día, muchos lentes de contactos son creados con hidrogel de silicón, uno de ellos son el modelo Air Optix Night and Day,hechos por la compañía CIBA VISION, los cuales pueden ser usados los treinta días del mes sin necesidad de quitárselos para dormir – explico.

- ¿En serio? Quizás debería pedir unos, con eso de que en mi examen de la vista Salí mal y me recomendaron lentes – haciendo una pose de galán que nunca le ha quedado – así mi belleza no se vera ultrajada.

- Los lentes Air son efectivos pero su valor es algo alto, no muchos pueden costearlos.

- ¿Me estas llamando pobre?

- Yo nunca dije eso – acomodándose los lentes – tú mismo te balconeaste.

- Eres una…

- Me sorprende que nunca te hayas dado cuenta de que usaba lentes… A veces me sorprende el nivel de ignorancia que tienes.

- ¿A quién llamas ignorante?

- Ya, ya, dejen de discutir – hable tratando de calmarles.

- Krul tiene razón, no es el momento para ello.

-… - Mika solo se cruzó de brazos y desvío la mirada.

El sonido de las bocinas resonó en el lugar, la suave voz femenina indicaba que todos los presentes, incluido las participantes debían entrar a la pista de patinaje para el calentamiento. Solté un suave suspiro, los nervios había menguado pero aún continuaban recorriéndome, la cálida mano de Amy tomo mi diestra, haciendo que mis ojos se encontraran con los suyos.

- Todo estará bien – indico con una sonrisa- es momento de entrar.

- Lo sé.

- Yo estaré con los demás espectadores – repuso Mika, a lo cual asentí.

Los tres comenzamos a caminar hacia el lugar donde estaba ubicada la pista de hielo. Una vez dentro del lugar, las personas buscaban sitio para ver el evento mientras las participantes ajustaban sus patines y entraban segundos después a la misma para calentar antes de la competencia. Un suave escalofrío recorrió mi columna al verlas deslizarse por el hielo, tomando la mano de Amy de forma inconsciente para tranquilizarme.

- Tranquila – susurro.

- Eso trato ¿no lo notas? – respondí.

- Oigan – hablo Mika, captando nuestra atención.

- ¿Qué? – contestamos al unísono.

- Ese chico de allá – señalando el lugar para que pudiésemos dirigir nuestra vista - ¿no se les hace familiar?

Ambas analizamos a la persona que Mika señalaba, era un joven alto de piel clara, no podía pasar los treinta y cuatro años, vestía un pantalón oscuro y una chamarra del mismo tono, una suave sonrisa aparecía en su rostro mientras hablaba con quien al parecer era su alumna. Por un minuto no lograba encontrar el motivo del por qué se me hacía familiar, hasta que divise el color de su cabello, rubio con un mechón de color rojo… No podía haber nadie más en el mundo –al menos en Japón- que tuviera ese tipom de cabello.

- Es Minami.

- ¿Minami? – Pregunto Amy - ¿Kenjirou Minami?

- Eso… Creo.

- Es el chico que admiraba a Yuri-san ¿no?

- Si – conteste.

- ¿Lo conoces en persona? – Mika me observo con confusión.

- No, él se fue antes de que mi madre supiera que me esperaba, sé que continuaron comunicándose con emails, llamadas telefónicas y video llamadas pero fuera de ahí, Minami jamás vino a Japón…. Lo que si se, es que tras el retiro de mi madre Minami enloqueció y hasta le hizo una video llamada donde lloro durante dos horas su retiro así mismo, dijo que no sabría cómo patinar si su musa se había ido.

- Eso es algo exagerado ¿no? – dijo Mika con una sonrisa nerviosa.

- Lo es pero…. Bueno, es Minami.

- Si no mal recuerdo, se fue al equipo de patinaje de Rusia ¿no?

- Si – dije sin dejar de observar a Minami - Hasta donde sé Minami quería salir de Japón y explorar otras formas de patinaje, mi madre le sugirió irse a Rusia o China... Incluso le hablo de Celestino su anterior entrenador pero... – explico.

- Termino yendo tras Yuri-san ¿no?

- Algo que no alegro mucho a mi padre según mi tía Mary - solté una ligera risa - después de que mi madre se fuera de Rusia, Minami se traslado a China... No quería estar cerca del hombre que abandono a su ídolo - me encogí de hombros.

- Tiene lógica.

- En los noticieros anunciaron su retiro el año pasado pero, jamás imagine que volviese - agrego Amy.

- Y no volvió para vacacionar al parecer – dije observando a la patinadora a su lado la cual por alguna razón se me hacía ligeramente familiar.

Nunca había hablado con Minami, mucho menos sabía que tanto había cambiado en aquellos años en los que estuvo fuera de Japón. Lo poco que conocía era por mi madre quien, siempre se limitaba a decirme lo general. Lo único que si tenía presentes es que, si él era el entrenador de una de las competidoras las posibilidades de ganar eran a un menores de lo en un inicio lo eran.

- Iré con las gemelas y el Sr. Nishigōri – indico Mika – te veré desde el otro lado de la pista.

- De acuerdo.

- Suerte – me sonrió antes de dar vuelta y comenzar a correr.

- ¿Ya estas mejor? – pregunto Amy.

- Lo estaré… Eso creo.

- Muy bien – me sonrió – vamos… Debes calentar antes de que se acabe el tiempo.

Me quite la chamarra que cubría la mayor parte de mi cuerpo, dejando ver el traje que tío Seung le había prestado a su amiga rusa de cuando era junior para mi presentación –sí, los contactos funcionan-. El traje era sencillo pero elegante, poseía un hermoso color azul con brillantes en el pecho y la parte baja, una manga poseía el mismo tono y brillantes mientras la otra poseía una tela color que se asemejaba al tono de mi piel, dando la sensación de que era un traje de una sola pieza. Mi cabello estaba recogido en una media coleta –cortesía de Amy- y la peineta que me había regalado se encontraba montada sobre la misma.

Tío Phichit se encontraba en la entrada de la pista, me regalo una suave sonrisa al verme, colocando su mano sobre mi hombro derecho, comenzado a darme las indicaciones propias de un entrenador.

- Escúchame, no trates de hacer los saltos más difíciles – sugirió.

- ¿He? ¿Por qué? - Pregunte con confusión.

- Tu madre solía hacerlos aun cuando le pedían no hacerlo y estando nervioso no los ejecutaba adecuadamente… Eso lograba que se desconcentrara.

"Ahora entiendo de donde herede la mayor parte de mi rebeldía" pensé.

- ¿Krul?

- No, nada… Entiendo – conteste - ¿Ni un salto?

- Al menos no los de mayor dificultad Krul, lo que menos deseo es que caigas al hielo y te pongas nerviosa.

- Dudo que mis nervios aumenten más de lo que ya.

- Solo es precaución - aseguro - Ahora entra, solo te quedan tres minutos para calentar.

Me despedí con una sonrisa deslizándome dentro de la pista, mi vista pudo divisar a la gran parte de las competidoras, algunas ya se encontraban fuera de la misma mientras que otras como yo, utilizaban el poco tiempo que aún tenían para calentar y no sufrir algún daño durante la presentación. Mi mente solo divagaba en aquellos momentos, se suponía que debía concentrarme y practicar parte de la rutina pero, conforme me deslizaba sobre el hielo mi mente solo pensaba en que pasaría si fallaba, si no lograba ganar el campeonato que tenia enfrente, no volvería a tener otra oportunidad de conocer a mi padre.

Teniendo eso en mente olvide por completo la advertencia de tío Phichit, haciendo un Salchow que casi logra hacerme caer, pude ver de reojo como mi tío se llevaba la palma de su mano hacia su cara en señal de negación por mi rebeldía -aunque fue más distracción-. Negué con mi cabeza, los nervios nuevamente estaban asaltándome y varios pares de ojos estaban viéndome con detenimiento... Algo no muy agradable para calmarme.

Respire profundamente, intentando en vano tranquilizar mis nervios, me deslice nuevamente por el hielo y solo hice un Loop seguido de un Lutz sencillo, no quería que mi tío pensara que no seguía sus indicaciones. Me detuve solo un segundo para despejar mi mente cuando, por alguna razón, sentí como la mirada de alguien se posaba sobre mi persona, enviándome miles de escalofríos por toda mi columna, Me gire para cerciorarme pero, no encontré a nadie observándome.

"Deben ser mis nervios" pensé.

El tiempo de calentamiento llego a su fin, por lo cual me deslice fuera de la pista, encontrándome con la fija mirada de tío Phichit sobre mi persona, juzgándome sin decir nada por lo que había hecho dentro del hielo.

- Krul.

- Lo siento - me disculpe - no fue rebeldía, simplemente me distraje... Estaba pensando en otra cosa que sin querer hice el salto.

La mirada de tío Phichit se mantuvo serena por unos segundos hasta que dio un largo suspiro y la misma se suavizo.

- No te distraigas nuevamente Krul.

- Lo hare, lo prometo.

- Muy bien.

- Suerte Krul – escuche la voz de Amy apoyándome.

Asentí ligeramente antes de volver a entrar en la pista pero, esta vez no era para un calentamiento, se trataba de mi rutina, la competencia finalmente había iniciado y mis nervios seguían tal cual como minutos atrás. Me deslice por la pista hasta que me detuve en el centro de la misma, podía escucha las voces de las trillizas, tío Takeshi y Mika apoyándome desde el sitio donde se encontraban. Cerré mis ojos por unos instantes, concentrándome en lo que debía hacer, regule mi respiración, me coloque en posición y la música comenzó a sonar lentamente.

Elevo mi rostro al cielo mientras los primeros compases comienzan a sonar, elevo mis manos y las entrelazo como si se tratara de una plegaria que silenciosamente estuviera pidiéndole. Me deslizo suavemente por el hielo y elevo mi mano hacia el frente como si buscara alguien.

"Everywhere I look, I turn, it seems that you are there
Everyone I
meet I learn that they cannot compare"

Me giro y elevo ligeramente mis brazos, como si tratara de abarcar mi alrededor. Comienzo a girar antes de flexionar mi pierna derecha e inclinar la izquierda y deslizarme por el hielo.

"Everyone I meet I learn that they cannot compare

Everything I see, I do, I touch, I think of you
Every little thing in life, it leaves me so confused"

Llevo mis manos a mi cabeza como si mi mente contuviera miles de pensamientos que me fueran imposibles de erradicar. Me abrazo buscando un calor perdido y extiendo mis brazos segundos después, tomando impulso sobre el hielo para poder lograr el primer salto, elevo mi pierna derecha mientras me mantengo sobre la izquierda y…. Escucho como la multitud hace un gesto de dolor al verme caer el suelo y no lograr conectar el lutz.

"Oh everything was so so clear before we tore apart
Now all my passion's trapped inside this lonely broken Heart"

Me levanto rápidamente haciendo dos giros mientras mantengo mis brazos extendidos, llevándolos hacia mi pecho… Recordando cómo esta parte de la canción reflejaba la pérdida de un amor que aun no se podía olvidar.

"Vamos Krul, deja los nervios" me digo a mi misma tratando de recordarme porque estaba en aquel lugar.

"So if you ask, if you must know
I'll tell you here's the truth
If you ask, if you must know
I wouldn't lie to you
If you ask, if you must know
I'll tell you, here's the truth"

Antes de que la letra de la canción menguara por unos instantes vuelvo a tomar impulso, moviéndome por la pista, elevando mis manos hasta pasarlas por mi cabeza y deslizar mis dedos por mi cabello, respiro profundamente antes de saltar… Conectando correctamente el Triple Lutz seguido de un Triple Toe.

"Do I love you, love you still
The truth is...
I do"

La música entre en su interludio y continuo moviéndome por la pista, conectando un simple loop seguido de un doble axel.

"Now without you here,
The sky turned new shade of clear, a new rain of tears
And without you here,
My body's a lonely frontier, an ocean of fears..."

La canción está por terminar, los sonidos se intensifican al igual que mis nervios, puedo notar como mis piernas comienzan a temblar ¿así es como te sentías las primeras veces que patinaste mama? ¿Cuándo cientos de desconocidos te observaban y te juzgaban? ¿Sentías como podrías caerte y todos se burlarían?

"Concéntrate" me dije nuevamente "No es momento de pensar en lo que haría mamá"

Me deslizo por el hielo, tomando el impulsó necesario para el último salto de mi rutina, doy varios giros, moviendo mis manos, ademanes y gestos que reflejaban el mensaje de aquella letra que hacía mucho tiempo había escrito y que Amy había logrado amenizar con aquella triste melodía.

"So if you ask, if you must know
I'll tell you here's the truth
If you ask, if you must know
I wouldn't lie to you"

Con la energía que había acumulado por los giros, tome el impulsó que me faltaba para saltar y conectar el Doble Toe-loop.

"If you ask, if you must know
I'll tell you, here's the truth
Do I love you, love you still"

Me deslice solo unos metros más antes de flexionar mi pierna derecha y girar sobre la izquierda , me reincorporo ligeramente antes de extender mis manos e ir bajando, extendiendo nuevamente mi pierna derecha y mantener el giro sobre la contraria. Con la misma fuerza comienzo a elevarme, desliando por última vez por el hielo, hasta detenerme e hincarme sobre el mismo, llevando ambas manos hacia mi pecho y extendiéndolas segundos después, como si estuviese entregando mi corazón a alguien.

"The truth is... I do"

Me mantuve firme en mi sitio, sobre el frio hielo bajo mis pies, mi respiración era errática, el Corazón me latía con fuerza y la multitud seguía emocionada, escuchaba con dificultad los gritos de mis amigos así como de mis familiares. Levante la vista para encontrarme con el rostro de las personas presentes, dibujando una suave sonrisa en mi rostro. Levante mi mano durante un breve momento, saludando a la audiencia. Comencé a deslizarme fuera de la pista, hasta llegar a la salida de la misma, donde los brazos de mi Amy me dieron la bienvenida.

- Lo hiciste bien – dijo Amy soltándome.

- ¿Aun con la caída?

- Me temo que te penalizaran por ello pero, por suerte el programa tiene elementos técnicos que compensara la misma.

Le dedique una suave sonrisa antes de dirigir mi vista hacia el rostro de to Phichit.

- ¿Cómo lo hice? – Pregunte.

- La primera mitad la hiciste correctamente pero, entrando a la segunda comenzaste a distraerte, al punto que terminaste cayendo tras hacer el salto – baje la vista – la interpretación estuvo bien Krul, pero aún hay que perfeccionarla.

- Entiendo – conteste en forma de derrota.

- Pero, en general lo hiciste bien, solo hay que seguir puliendo la rutina.

- Eso si logro ganar.

- Lo mejor es ser optimistas.

- Si tú lo dices – soltando un largo suspiro.

Los sonidos de las personas hablando en el lugar se mantuvieron de aquella forma hasta que, la voz de uno de los jueces se dejó escuchar, logrando que todos callasen.

"La puntuación de Yagami Krulcifer es…."

La vista de todos se dirigió hacia el pequeño panel que estaba justo al frente de la pista donde la marca era visible para todos, el público aplaudió y, Las gemelas en compañía de los demás comenzaron a ovacionarme.

"90.50" Anuncio el jurado.

- Es una buena marca Krul – comento emocionada Amy.

- Nada mal, considerando la penalización que tuviste por la caída – secundo tío Phichit.

- Pero es más baja que la obtenida por mi madre ¿no?

- No tienes por qué compararte con el – Amy coloco sus manos sobre mis hombros – Esta es tu historia no la que él está viviendo así que enfócate en seguir mejorando ¿sí?

- Lo intentare – conteste.

Con lentitud fue pasando el tiempo así como las rutinas hechas por las demás competidoras, las siguientes en pasar tras mi presentación fueron Kumiko y Sonomi respectivamente, obteniendo unas nada despreciables puntuaciones que iban entre los 85 y 88 puntos algo que, aunque debía agradarme, solo me causo un poco de frustración puesto que, desde que las conozco, ellas siempre tomaban el patinaje como un hobbie, nunca le habían tomado el interés como deporte que es así que, ver aquellas puntuaciones me indicaba que seguían pensando en el patinaje como una forma de distraerse de sus vidas de niñas ricas –por qué lo eran, aunque agradecía que no fuera engreídas ni vanidosas como muchas otras-..

Tras ver como la cuarta competidora ingresaba a la pista y saludaba la multitud, me encamine hacia la salida, excusándome con tío Phichit y Amy de que necesitaba un poco de aire –y vaya que lo necesitaba-. Camine hasta salir del recinto y entrar en la sala de recepción, me senté en uno de los asientos que estaban pegados a la pared más cercana y deje que el cansancio de aquel momento me inundara.

- Después de esto dormiré toda la noche – susurre.

Cerré mis ojos una vez apoye mi cabeza en la frio pared, olvidándome solo por un segundo donde me encontraba, recordando el por qué debía seguir con aquel plan que significaría un castigo por parte de mi madre que duraría hasta que me casara, eso si no es que ganaba como lo deseaba y me fuera a recorrer el mundo en pos de ganar las copas y conocer a mi padre… Pan comido.

"Krulcifer…"

Escuche una voz suave y cantaría llamándome, repitiendo mi nombre en varias ocasiones hasta que logro que abriera mis ojos ante su insistencia, alejándome de la pared y encarando a la persona tras aquella voz.

- Al fin respondes.

- ¿Qué?

Frente mío se encontraba la misma patinadora que estaba a lado de Minami, la chica que se me hacia ligeramente familiar mi observaba con detenimiento y con una sonrisa que me resulto algo incomoda. Sus ojos mi recorrieron de pies cabeza lo cual hizo que me levantara de golpe, lo que genero que soltara una pequeña risa por mi comportamiento. Fruncí el ceño ante su acción.

- ¿Puedo ayudarte?

- No me recuerdas ¿cierto?

- ¿Debería?

- Definitivamente tienes mala memoria.

- ¿Te conozco de algún lugar?

- Por supuesto – dijo con seguridad – nos conocemos desde que tenemos ocho años.

- … - no conteste de inmediato puesto que su afirmación hizo que mi mente tratara de recordarla en vano.

- Soy Hotaru.

- ¿Hotaru?

- Yumemiya Hotaru.

Enarque una ceja al escuchar su nombre el cual, comenzó a resonar dentro de mi mente, evocando memorias que por alguna razón había mantenido ocultas, en el fondo de mi memoria. La chica era de mi estatura, cabello negro y largo hasta la cintura, poseía un par de ojos color violeta además una piel clara pero no albina. Aquella descripción la conocía pero, no fue hasta que vi aquel inusual lunar en forma de corazón en su cuello que un viejo recuerdo asalto mi mente.


- ¡Hay!

El grito de unas de mis compañeras logro que me detuviera, girándome sobre los patines para encontrarme con Sonomi, quien había caído inevitablemente al suelo. Me acerque con calma hasta llegar a ella y ayudarle a levantarse nuevamente.

- ¿Estas bien? – pregunte.

- Si, no te preocupes Krul, no me paso nada.

- ¡Sonomi!

- Hermana.

- ¿Te encuentras bien? – dijo examinando de pies a cabeza a su hermana menor.

- Sí, estoy bien.

- ¿Cómo fue que caíste? – Volví a preguntar – no sueles caer al suelo de la nada.

- Es que…

Mis ojos divisaron de reojo a alguien acercándose a nosotras a una velocidad no permitida en la pista de entrenamiento, por lo que tome a ambas de los hombros y las empuje para quitarnos de nuestro sitio, sintiendo como una leve brisa cruzaba nuestras espaldas, me gire para encarar a quien había violado la regla de la maestra de patinaje, encontrándome con la misma persona que siempre nos causaba problemas.

- Hotaru.

Se detuvo, girándose sobre sus pies y encarándonos con una sínica sonrisa.

- Oh, discúlpenme – se disculpó, aunque sabía que era una mentira – es que no las vi.

- Tu nunca vez a nadie en la pista Hotaru – fruncí el ceño.

- ¿Por qué debería? Estoy aquí para entrenar y ganar no para hacer amigos Yagami-san.

- ¡Esto no es una competencia! – exclame – es un entrenamiento, no estas compitiendo contra nadie.

- Claro que si – le escuche afirmar – todos aquí son mi competencia, si quiero ser la mejor mi deber es dejarlos atrás y demostrar – mirando de reojo a Sonomi quien se ocultó tras su hermana mayor – quienes no son aptos para ello.

- Fue ella la que te tiro ¿verdad? – le escuche preguntar a Kumiko en un ligero susurro.

-… - Sonomi solo asintió.

- No todos piensan de esa manera Hotaru.

- Por eso es no avanzan en nada.

Me dirigió una mirada que me recorrió de pies a cabeza, sonrió de medio lado y se giró sobre sus patines, alejándose rápidamente de nosotras.

- Esa niña me cae muy mal – comento Kumiko.

- Creo que la mayoría comparte ese sentimiento Kumiko – me gire para sonreírle ligeramente - ¿te sientes bien Sonomi?

- Sí, estoy bien es solo que… ¿Por qué tiene que ser así?

- Ella es hija de dos patinadores famosos que se retiraron hace más de siete años – respondió su hermana - es obvio que se cree de la realeza o algo así, es solo una presumida.

- Es mejor no seguirle el juego – sugerí.

- Ella solo tiene envidia.

- ¿Qué quieres decir Sonomi? – pregunto su hermana con curiosidad.

- Pues… Un día la escuche hablar con una de sus amigas – señalando fugazmente el pequeño grupo en el cual Hotaru se encontraba – dijo que ella sería la ganadora al final y le derrotaría a como dé lugar.

- ¿Derrotar? – enarque una ceja.

- A la mejor patinadora de todas nosotras.

Tanto Kumiko y yo nos dirigimos una mirada llena de confusión antes de enfocar nuevamente el rostro de Sonomi.

- Ella quiere derrotarte Krul.


El recuerdo se esfumo tan rápido como había llegado a mi mente, hacía mucho tiempo que no pensaba en mis días de entrenamiento en Ice Castle por lo cual, recordar a Hotaru no era algo que me importara como tal. Enfoque nuevamente el rostro de Hotaru, dándome cuenta de lo mucho que había cambiado, ya no era la niña de cabello corto, cuerpo menudo y mirada inocente – aunque solo en apariencia-, frente a mi estaba una chica en cuya mirada la llama de la competencia seguía tan viva como cuando infantes.

- No te había reconocido – reconocí con una sonrisa – hace tiempo que no te veía, ¿volviste hace poco a Japón?

- Por supuesto, después de haber viajado por el mundo, aprendiendo de los mejores entrenadores, era obvio que volvería para representar a mi país en el gran Prix.

- Veo que sigues siendo tan competitiva como cuando niñas.

- ¿Pensabas que sería una blandengue como... – mirándome de arriba abajo – muchas otras personas que conozco?

- Tienes razón, error mío – inclinando mi cabeza ligeramente – imaginarme que podrías cambiar y pensar en los sentimientos así como emociones de los demás… No sé por qué creí eso.

- Deja el sarcasmo ¿quieres? No te queda el papel de niña buena.

- Y según tu ¿Qué papel debería interpretar?

- El de la perdedora que siempre has sido, naturalmente.

- ¿Qué no era ese el tuyo? – conteste siguiéndole el juego.

- Ya veremos quién es la que pierde al final, solo no me vengas a llorar cuando te demuestre el fraude que eres.

Estaba por contestarle cuando una tercera voz interrumpió nuestra conversación, Minami se acercaba a paso raudo, esquivando a las personas que se encontraban en el lugar.

- Hotaru, es tu turno, debes entrar al pista o te descalificaran.

- Lo siento entrenador, es solo que vi a una ex compañera de patinaje y quise saludarla – dijo mientras dibujaba una sonrisa.

"Así que finge ser alguien más en frente de los demás" pensé.

- ¿Ex compañera? – pregunto regresando a verme.

- Así es, su nombre es Yagami Krulcifer, fuimos muy buenas amigas ¿no es así?

"¿Amigas?"

- Ya veo, un gusto conocerte Yagami-San – extendiendo su mano.

- El gusto es mío sr. Kenjirou – estrechando su mano.

Sus ojos se mantuvieron sobre los míos, pude notar un cierto rastro de confusión en su rostro, como si hubiese encontrado a alguien que conocía y desde hace mucho tiempo no sabía de ella. Aclare mi garganta, haciendo que regresará a la realidad y rompiera el contacto de nuestras manos.

- ¿Le sucede algo Sr. Kenjirou?

- No, lo siento, es solo que me recordaste a unas personas que conozco.

- ¿Así?

- Si… Tus ojos se parecen a….

- Entrenador – Hotaru le llamo – Debemos irnos.

- Tienes razón – saliendo de su aturdimiento – fue un placer conocerte Krul.

- El placer fue mío entrenador Kenjirou.

Se despidió con un movimiento de su mano, alejándose rápidamente a lado de Hotaru, hasta que desapareció por completo de mi vista. Me cruce de brazos, rememorando cada palabra dicha por ella, ¿tantos viajes y seguía siendo la misma chica presumida? Supongo que no todos logran cambiar sin importar el tiempo que pase. Me di la vuelta para volver a mi sitio cuando la dulce voz de Amy hizo que me detuviera.

- ¿Todo bien? – escuche preguntar a Amy una vez se encontraba a mi lado.

- Si, no te preocupes.

- ¿Segura? – insistió.

- Si, ¿Por qué la pregunta?

- Te vi platicando con la joven pupila de Minami-san y, por lo que escuche, no son especialmente amigas.

- ¿Estabas espiándome?

- ¿Espiando? Eso es algo demasiado vulgar – respondió – solo detuve mis pasos en el momento preciso y termine escuchando todo.

- Es lo mismo Amy, solo que lo haces sonar como lo más normal del mundo – indique entrecerrando mis ojos.

- Más bien, es lo que cualquiera haría si ve que su mejor amiga esta en problemas.

"Esa es la peor excusa que me has dado" pensé enarcando una ceja.

- ¿Krul?

- No, nada.

- En fin… ¿Hotaru?

- ¿No la recuerdas?

- Recuerdo que había una niña que te molestaba mucho en las prácticas pero, nunca converse con ella así que no sé muy bien como lucia y si, alguna vez la escuche hablar no recuerdo como era el timbre de su voz.

- Cierto, comúnmente solías ir a Ice Castle en compañía de Mika pero siempre lo hacías cuando Hotaru ya se había marchado.

- Sigue siendo la misma chica competitiva y egocéntrica ¿no es así?

- Tu misma lo viste – encogiéndome de hombros – es una pena, pudimos ser grandes amigas si no fuera por ese ego tan grande que se carga.

- A veces conocemos a personas que quizás no se vuelvan nuestras mejores amistades Krul pero, gracias a ellas nos volemos mejores personas.

- ¿Cómo puedes volverte mejor persona conviviendo con alguien como Hotaru? – le dedique una mirada llena de confusión por sus palabras.

- Al no mantener las mismas actitudes que ella tiene, simple.

- Supongo que tienes razón.

Amy me sonrió indicándome con un ademan de su mano que tomáramos asiento mientras esperábamos a que la última participante terminara su turno y supiéramos las posiciones en la tabla.

- ¿Crees que Minami-san te haya vínculo de alguna manera con tus padres?

- No lo sé, ¿Lo dices por lo que comento?

- Si, dijo que le recordabas a dos personas que conocía, las únicas personas que él conoce y a las que te pareces son a ellos.

- Mmm… Puede ser, nunca cruzo mi mente el hecho de que alguien más pudiese encontrar algún parecido – parpadee un poco al ver como Amy entrecerraba los ojos - ¿Qué?

- Eres idéntica a ellos Krul.

- De hecho soy una combinación de ambos no es que me parezca.

- Claro, lo que digas – le vi rodar los ojos.

- No me des por mi lado – inflando mis mejillas en un notorio puchero.

- No lo hago, simplemente término una conversación que no llevara nada.

- Odio cuando te pones en modo cerebrito – mirándole de reojo.

- Ámame – lanzándome un beso.

Le saque la lengua en un gesto infantil, uno al que solo atino a sonreír ligeramente. Apoye mi cabeza sobre su hombro y ella sobre mi cabeza, nos mantuvimos en esa posición un par de minutos, disfrutando del suave silencio que nos había embargado, no necesitábamos palabras para saber que todo estaba bien, al menos por aquella fracción de tiempo.

El molesto sonido de su celular comenzó a resonar en el lugar, haciendo que nos separáramos, la observe sacarlo dentro de su chamarra y colocando una mueca de enfado.

- ¿Sucede algo?

-Es Mika.

- ….

- Hotaru acaba de terminar su rutina por lo cual nos pide que nos apresuremos en regresar.

- ¿Y eso te molesto?

- No, me molesto esto – mostrándome la pantalla donde una imagen de un oso golpeándose el trasero se movía con gracia.

- Solo es un meme.

- ¿Tenía que ser tan vulgar?

- Sabes que así es Mika.

- Justamente por eso – levantándose de su asiento – es mejor volver, Phichit-San debe estar preocupado por ti – atendiéndome su mano.

Le dedique una última sonrisa antes de tomar su mano y caminar hacia la pista de patinaje.


- En un momento vuelvo – dijo Amy soltando mi mano – iré a ver el puntaje.

- De acuerdo.

Desapareció entre la multitud mientras yo me quedaba en medio de toda aquella conmoción, escuchaba gritos y aplausos, hacía poco que los puntajes se habían mostrado en la pequeña pantalla pero, debido al tumulto de gente no podía apreciarlos con claridad y las ansias por saber me carcomían lentamente. Fue gracias a mi distracción que un par de largos brazos rodearon mi cuerpo.

- ¡Felicidades Krul! – dando un pequeño brinco por el susto.

- ¡Loop me asustaste! – exclame.

- Así tendrás la conciencia – se defendió – Fuera de eso, Felicidades – sintiendo sus brazos rodear mi cuerpo.

- ¿Gracias? – respondí sin saber el porqué de la felicitación.

- ¿No pareces emocionada? – pregunto al ver la sorpresa bañar mi rostro.

- Si tan solo supiera el por qué quizás lo estaría – indique.

- ¿No lo sabes? – escuche preguntar esta vez a Lutz.

- Creo que es obvio que no.

- Quedaste entre los primeros tres lugares – dijo tío Phichit, que venía caminando a lado de Axel y el Sr. Nishigōri.

- ¿De verdad?

- Así es, hay mucho por trabajar si quieres ganar mañana Krul pero, el resultado de hoy nos beneficia mucho.

- Aunque con esa caída por un minutos pensamos que no la librabas.

- ¡Cállate Mika! – el solo desvió la mirada.

Los nervios que había mantenido desde el inicio de la competencia poco a poco se desvanecían, el peso sobre mis hombres se aligeraba y por solo una fracción de segundo sentí que todo estaría bien, aunque había algo que no sabía por lo cual pregunte.

- ¿En qué lugar quede?

- ¿Ni siquiera has visto el marcador? – Mika me observo con una ceja levantada.

- ¿Que parte de "no se de lo que hablan" no entendiste? – sacándome la lengua al escuchar mi respuesta.

- Quedaste en segundo Lugar – aseguro Amy, quien esquivaba a un par de personas frente a nosotros hasta que finalmente llego a mi lado.

- No sé si sentirme feliz por haber quedado entre los primeros lugares o sentirme mal por haber perdido el primer puesto.

- Era un probabilidad Krul, no te sientas mal por ello – Tío Phichit trato de reconfortarme – el programa libre es el decisivo concéntrate en ello no en el lugar que ocupas en este momento.

- Phichit-san tiene razón Krul, en muchas ocasiones, Patinadores de renombre han quedado en cuarto lugar en los programas cortos pero terminan remontando en el libre, incluso ganando el oro – agrego Amy.

- ¿Lo ves? – Tío Phichit acaricio mi cabeza con cariño – aun tienes posibilidades de ganar.

- De acuerdo, no me deprimiré – aseguró con una tenue sonrisa – a todo esto, ¿Quién quedo en primer lugar?

- ¿Tu quién crees?

El timbre de voz de Hotaru hizo que me diera la media vuelta y quedáramos frente a frente.

- Hotaru – la nombre.

- Hace algunos años te lo dije pero, no quisiste hacerme caso.

- ¿Ella quien es? – pregunto Mika.

- Ella es…

- Una vieja conocida de Krul – contesto Hotaru sin darme tiempo a responder.

- Vaya, al parecer fue una reunión de amigas en esta competencia.

- No somos amigas – aclare con desdén - ¿Qué quieres?

- Oh, vamos, no es mi culpa que no sepas perder.

- ¿De qué hablas?

- Espera, ¿No lo sabes? – Parpadeo en varias ocasiones ante su fingida sorpresa – Bueno, que se puede esperar de una patinadora de tu clase.

- Si solo viniste a molestarme…

- ¿Molestarte? No tengo por qué gastar mi tiempo en alguien como tú, solo vine a ver a la "competencia" digo, después de todo eres la única – recorriéndome nuevamente de pies a cabeza – que podría intentar arrebatarme mi puesto aunque… Ya lo tengo asegurado, claro está.

-…

- Si no me crees ¿Por qué no ves el marcador y lo averiguas por tu cuenta? – señalando el marcador.

Me moví de mi lugar aun cuando Amy trato de detenerme al tomarme del brazo, camine unos cuantos pasos hasta que divise la pantalla donde estaban las posiciones, ningún momento en mi vida había sentido como la tierra me hundía, impidiéndome respirar correctamente. Respire profundamente antes de girar mi cabeza y enfrentar a Hotaru.

- Te lo dije… En esta competencia demostré quienes si nacimos para brillar y quienes por mucho que traten o intenten cambiar su destino, nunca podrán dejar de ser parte del montón.

Sus palabras calaron en lo más profundo de mi alma, las lágrimas amenazaban con escapar aun cuando yo hacía todo el esfuerzo del mundo para retenerlas. Pude notar como Las trillizas, Tío Takeshi y Mika estaban por responderle cuando Tío Pichit levanto su brazo, de forma que se detuvieron antes de lograr avanzar.

- Prometí derrotarte – le escuche decir – y siempre cumplo mis promesas.

-…

- No estés triste, una perdedora siempre será eso… Por eso existimos los ganadores.

- Tu… - la suave mano de Amy tomo mi brazo con fuerza, impidiendo que me moviera de mi sitio.

- ¡Hotaru, es hora de irnos!

La voz de Minami-san se escucho a los lejos.

- Nos vemos mañana, trata de no hacer el ridículo… Al menos quiero que mi victoria se vea menos obvia – Hotaru recorrió a los presentes con su mirada y su sonrisa se acrecentó – Me dio gusto saludarlos… Adió – se despidió dando la media vuelta y perderé entre el tumulto.

Solo cuando la figura de Hotaru desapareció de mi vista fue cuando sentí como mi mundo se rompía en pedazos por completo.

- Krul ¿estás bien? – pregunto Amy con un gesto de preocupación en su rostro.

Solo negué con mi cabeza.

- ¿Krul? – me llamo tío Phichit quien se había mantenido al margen de la situación, después de todo no podía provocar un escándalo por una patinadora que gustaba de menospreciar a los demás.

Me mordí el labio inferior impidiendo que un jadeo escapara de mi garganta, las lágrimas amenazaban con escapar esta vez con más fuerza, la rabia y la decepción me estaban consumiendo… Después de todo, en cierta medida quizás tenía razón.

En la pantalla, donde se mostraban las posiciones mi nombre se encontraba en segundo lugar por culpa de mis miedos e inseguridades mientras que, el nombre de la única chica que podía arrebatarme mis sueños, se encontraba por encima del mío.

つづく/ Continuara...


OK, La rutina fue un asco, lo siento no soy muy buena relatando algo que, bueno, aunque leí muchos escritos acerca del patinaje e incluso viendo videos… No se logre hacerlo bien.

Espero les haya gustado, aquí quedo demostrado que Krul no es una Mary-sue como muchos decían, ella paso por muchas cosas y al inicio no lo hacía muy bien, quizás tenía talento y era considerada una buena competidora pero… Hace tres años algo la desmoralizo y ahora la pobre sufre de colapsos como los que se vieron, peor que su madre.

Espero actualizar antes de que termine el mes, porque la verdad estoy emocionada por escribir el capitulo que sigue del siguiente, puesto que será algo cómico.

Nos vemos.