HOLA (^w^)/ (saluden o los violo xD) okno ._.

Bueno, no pasó tanto tiempo desde el último fic, pero escribo demasiado rápido y parte quiero avanzar lo más que pueda, y muy seguido.

A partir de aquí, voy a pedirle a mis lectores un favor muy grande: añadiré salsa picante a la historia, de mi propio sello. Estuve pensando cada detalle minuciosamente para que el resultado sea algo verdaderamente interesante y revelador, es cierto, añadí un poco de mi orgullo fangirl, pero la base de todas mis teorías es cierta y se muestra en la serie original. A partir de aquí aparecerá un personaje singular que expondrá cientos de teorías: les pido que se tomen el tiempo de leer y pensar detenidamente, más adelante irán entendiendo como cierra todo, confían en mí. :3

Leer las notas al final de capítulo, terminaré mi justificación allí.


Siguiendo una pista, en un callejón sin salida

A la hora del almuerzo, comenzó a llover más intensamente, todos los cadetes revoloteaban por el cuartel impacientes, esperando la reaparición del cabo Rivaille quien se supone ya debería haber regresado, pero más importante aún, esperaban ansiosos el tan deseoso almuerzo.

— ¿Dónde se metieron? No pudieron haber ido muy lejos ¿o sí? —protestaba Jean impaciente.

—Ya tengo hambre, — se lamentaba Sasha con sus brazos extendidos sobre la mesa. — Historia, ¿ya esta lista la comida?

—En un momento.

Mientras tanto, Eren seguía repasando los marcos de las ventanas como hacia hace una hora con cada habitación. "No les habrá pasado nada. No, seguro que no."

—Entrenaremos bajo la lluvia hoy, según parece. —le comentó Armin.

—Sí, aunque no creo que sea buen momento para estar perdiendo el tiempo aquí. —mostraba Eren su frustración por estar confinado en un cuartel sin poder hacer nada más que limpiar, esperando órdenes sumisamente. —La situación se vuelve cada vez más complicada, y ahora no solo corremos peligro fuera de los muros, si no que resulta que también tenemos una amenaza aquí dentro, pero no podemos verla. Ya teníamos suficientes problemas con los gigantes, maldición. —bufaba entre dientes.

—Bueno, a mi parecer, creo que quedarnos aquí por un tiempo y tratar de mejorar como equipo con un entrenamiento especial es mejor por el momento, hasta que la teniente Hanji no nos indique el plan, es peligroso intentar algo por la fuerza. El cabo Rivaille tampoco parece estar muy conforme con esto, pero, según parece, el no tiene mucha más autoridad ni poder que nosotros en esta situación.

— ¿Tú qué crees que pasará, Armin?

El niño vaciló pensativo por un momento, mientras observaba las gotas de lluvia golpear contra las ventanas. —No lo sé, debería tomarme un tiempo para pensarlo mejor y armas una estrategia, si la teniente Hanji nos permitiera adentrarnos más en el asunto, más no creo que pase mucho tiempo para que de nuevas órdenes. ¡Tranquilo, Eren! ¡En poco tiempo tendremos nuestra estrategia armada! No desesperes y confía, —lo animaba con más emoción, a su vez que trataba de alentarse también a sí mismo— ahora también tenemos tu poder, me refiero a ese poder nuevo, de seguro será una ventaja aún más grande para la humanidad.


En eso, dos caballos volvían a toda velocidad de entra los árboles hacia la casa, Mikasa y Rivaille estaban devuelta, aunque mojados irremediablemente, lo que no era gran problema para ellos tampoco, mientras permanecieran en el exterior.

—Quítate los zapatos antes de entrar. —Le ordenó el cabo mientras entraban sus caballos al corral.

—Ah, aquí están. — se alivió Eren al ver por la ventana que limpiaba, y enseguida fue por toallas para que no ensuciaran al entrar.

— ¡Señor! Suerte que ya están aquí, pensamos que volvería más temprano. —le dijo al cabo mientras le tendía una toalla.

—No previne lo de la lluvia, fue un contratiempo, contestó mientras secaba su cabello, algo molesto. —pero no crean que están a salvo del entrenamiento pensado para esta tarde, que sea especial no quiere decir que dependa del buen clima.

—Sí, lo sé. — y acto seguido le ofreció otra toalla a Mikasa, con obvia desconfianza por como reaccionaria después de verlo luego de su "desacuerdo" de anoche.

Pero lo sorprendió a sobremanera ver la cara de tranquilidad y paz que tenía su media hermana, no como si nada hubiera pasado, de haber sido así su expresión seria indiferente, como era costumbre en ella, pero era todo lo contrario, parecía como si por primera vez en mucho tiempo, mostrara a través de sus facciones una mera satisfacción, o una sensación de sentirse bien consigo misma.

—Gracias Eren. —fueron sus únicas palabras, su voz sonó alentadora y sin el más mínimo dejo de incomodidad.

"Se siente, ¿bien? ¿Historia se habrá equivocado? No, seguro algo pasó."

Todos se acomodaban ya en sus lugares de la mesa con bullicio mientras chocaban utensilios y algunas voces parloteaban comentarios propios de la hora de comer.

—Mikasa, ¿ya te encuentras mejor? —le preguntó historia casi en un susurro, sonaba preocupada al igual que en la mañana.

—Siempre lo estuve, Historia, ya no te preocupes ¿ok? —la tranquilizó Mikasa con una sonrisa disimulada. Aunque su declaración fue corta, para Historia sobraron las palabras, vio claramente en su cara que no mentía ni se ocultaba tras esa cara de amabilidad tan impropia de ella, y solo experimentó alivio en su interior, pero optó por no indagar más en el tema, en otro momento habría más intimidad para preguntar.

Claro, desde luego no fue la única en notar el pequeño cambio, Jean y Sasha también sintieron esa tranquilidad, pero ahora no era el momento, asuntos más importantes estaban a punto de ser tratados.


—Para darnos un panorama más amplio, sabemos que en los últimos meses sufrimos una importante cantidad de bajas, algunas de renombre y más importantes que otras, también sufrimos golpes en nuestras defensas y en nuestro arsenal de ataque, tenemos demasiados refugiados, y poca comida para abastecer a todos, el tiempo también es limitado… —comenzó explicando Rivaille, —pero no creo que haga falta que siga explicando mucho más el panorama, no les puedo decir más de lo que ya saben. Lo importante ahora es sabes cuáles son nuestras cartas a favor, y jugarlas bien. — miró a Eren de reojo. —La cuatro ojos prometió que en tres días máximo tendríamos órdenes para actuar, así que de momento lo único que nos concierne es, entrenar. — y volvió si mirada al plato con la cuchara. —Especialmente en su caso, donde el equipo está tan… dividido.

Surgieron algunos gestos de confusión en silencio durante ese almuerzo en que solo se escucharon los cubiertos chocando.

—Señor. No creo entender muy bien su punto, —se atrevió a retrucar Armin. —desde el principio no entendí muy bien qué motivos podría tener usted para convocarnos a su escuadrón. ¡No digo que seamos malos! En algunos casos es entendible, —dijo refiriéndose a Mikasa con la vista —pero, otros no somos del todo apropiados, supongo que entenderá mi idea.

—Ciertamente, Armin. —limpió su boca con una servilleta y la dejó sobre su regazo. Luego se apoyo en la mesa sobre los codos y escrutó a todos con las manos entrelazadas. —Es cierto, les falta bastante disciplina, a algunos les falta fuerza, otros carecen de concentración y responsabilidad, —Sasha paró de meterse comida en la boca y tragó de golpe, se sintió un poco identificada con el comentario, aunque dio por sentado que no iba dirigido solo a su entornó los ojos inocentemente a los compañeros sentados a la par, Jean y Connie —He podido comprobar con agrados a partir del último incidente, que a pesar de sus fachadas, todos están bien ambientados en el contexto de la situación, quiero decir, se encuentran mentalmente estables y preparados para enfrentar… bueno, lo que sea que nos esté esperando a partir de ahora. —Su voz sonó tranquila, pero inevitablemente plantaba una inquietante inseguridad en todos.

—Mi punto es el siguiente, Armin. Su grupo es muy singular, todos tienen alguna especialidad, se destacan individualmente por ella, pero a la vez tienen una falencia, o varias, que desvaloriza su virtud. Pero paradójicamente, cada uno de ustedes tiene un pro, que en otros es un contra. Así se podría pensar que el trabajo en grupo es primordial, ya que en conjunto se complementan, apoyan y corrigen. Peeero… no es así.

—Nos va a entrenar para aprender a trabajar coordinados. —Afirmó Mikasa con seriedad, que ya sabía de antemano sus intenciones.

—Eso sonaría lógico, —complementó Rivaille —pero yo sólo me limitaré a "ponerlos ea ritmo", el resto depende de ustedes.

Así concluyó su explicación, no volvió a decir nada más en toda la comida y sólo se concentró en su plato, permitiendo que con su silencio el resto analizara detenidamente lo que dijo. Algunos como Sasha, que siempre terminaba primero, se quedaron en las nubes por un buen rato tratando de imaginar cómo sería un entrenamiento normal para ese monstruo maníaco compulsivo, otros no se inmutaron y optaron por terminar su almuerzo apropiadamente, incluso con más entusiasmo, como Eren, que se esperaba algo realmente a otro nivel, algo con lo cual realmente podría llevar su fuerza al máximo, aunque en ningún momento, aún con la insinuación del cabo, llegó a imaginarse que "su debilidad" no era precisamente la fuerza bruta, que le sobraba por cierto.


Por lo general, el mediodía era un momento siempre muy apacible y tranquilo para las zonas urbanas, donde tanto civiles como soldados tenían su momento de recreo, pero no era ese el caso por aquellos momentos. En Hermina, como en todas las ciudades dentro de la Muralla Sina, la tensión era tal que hasta se sentía en el aire, cualquiera que no tuviera una posición económica favorable podría entrar en pánico en cualquier momento por la escases de espacio, alimentos, bienes y servicios básicos, y sobre todo una respuesta de parte del la Realeza, o siquiera de la legión, que no pusiera excusas y asegurara una pronta solución para todo aquello, respuesta que no llegaba. Sin mencionar que la torrentosa lluvia no ayudaba mucho a los ánimos.

Cómo dije, por aquellos momentos el movimiento de los soldados era continuo, el trabajo no paraba en ningún momento, muy a pesar del los vagos de la policía militar, que a falta de personal, habían tenido que levantar el culo de sus cómodos asientos y ponerse en acción inevitablemente.

En ese momento, una enfermera de larga bata blanca y barbijo, asistía al licenciado capitán Erwin cambiando sus vendajes que de apoco ya no iban haciendo falta.

En eso, un joven de uniforme que había estado haciendo guardia fuera de la habitación, entra para comunicarle a su capitán que cierta persona desea hablar con él para preguntarle "un par de cosas".

—Déjala pasar, y asegúrate de que no porte ningún tipo de arma u objeto extraño, confíscalo de ser así.

— ¡Sí señor!

Inmediatamente después de que el joven se retiró, entró una chica, que por apariencia no debía tener más de 18 años, aunque ostentaba unos favorables 175 centímetros, era delgada, su cabello rubio suelto no era muy lago y parecía un poco despeinado, sus ojos eran del azul profundo de las aguas, que acompañaban una cara de tremenda paz y serenidad, una serenidad demasiado inquietante teniendo en cuanta que no era muy fácil encontrar personal por aquel momento que no se dejaran llevar por la tensión de la situación. En cuanto a su ropa, podría haber pasado tranquilamente por un civil común y corriente por su fachada casual y desprolija. Cabe mencionar también que traía consigo un anotador y un lápiz, claramente estaba ahí por preguntas, unas que tal vez serían interesantes de escuchar.

—Buenas tardes, capitán Erwin, espero no molestar nada importante.

La enfermera sin prestar mucha atención a la muchacha, salió en cuanto las vendas estuvieron bien ajustadas.

—No hay problema señorita, si le digo la verdad, hace uno días que estoy bastante aburrido, sin noticias del mundo exterior. —bromeó con una sonrisa, la chica parecía de la "edad" y "apariencia" de alguien que todavía podía llegar a disfrutar una pequeña broma, aún en aquellos tiempos.

—Pues me alegra. —la joven, si bien no devolvió la sonrisa, tenía un porte de despreocupación absoluto, no se veía incomodada por el hecho de que el capitán aún no tuviera la camisa puesta, como si solo estuviera tratando con un amigo de mucha confianza. —Mi nombre es Dionisa, Dionisa Chesterfield, encantada de conocerlo.

—Y bien Dionisa, ¿a qué debo exactamente tu visita?

—Para empezar, quisiera comentarle que estoy realizando cierta investigación, acerca de "cierta cosa" que se encuentra dentro de los muros. Creo que podrá comprender que me refiero.

Erwin se quedó mudo, "¿Investigación? ¿Cómo sabe lo de los muros? Según nos dijo el pastor Nick, sólo un selecto grupo de creyentes, miembros de la familia Reiss y algunas cabezas importantes en el poder sabían sobre esto, además de los que lo vieron aquel día. ¿Quién es ella? ¿Es soldado, miembro de los cuerpos de inteligencia? ¿Será de la policía militar? ¿Amiga o enemiga?" Todo aquello pasó por la cabeza del capitán en tan sólo un segundo, pero supo de inmediato que no lo averiguaría de no abrir la boca con respecto al tema.

—El hecho de que conozcas ese caso, implica que no eres cualquier persona, ¿o me equivoco?

—Ciertamente. Tengo acceso a cierta información especial, se me permite acceder a ella por el bien de mi trabajo, pero necesito más piezas.

— ¿Tratas de averiguar cómo llegaron ahí? —Erwin adoptó su postura seria. — ¿Para quién trabajas? Si es que puedes decirme.

—Soy independiente señor. No respondo a nadie.

—¡…! ¿No eres soldado?

—No señor, tengo 14 años y me especializo en investigación y deducción.

—Cómo un detective.

—Exactamente señor, también soy aprendiz de armero, investigo y desarrollo armas.

—Eso es interesante, pero no entiendo del todo cómo alguien de tu edad puede estar haciendo un "investigación completamente independiente", ¿con qué beneficio?

—Es un, "legado" por así decir, mi padre lo inició, porque su padre se lo encomendó, y ahora yo trato de continuarlo.

Erwin se mostró sorprendido. — ¿Alguien, aparte de mí, lógicamente, sabe que estas en esto?

—No, es confidencial. Si piensa preguntar desde ya le diré que no, no tengo autorización para hacer esto.

— ¿Cómo se te ocurrió acudir a mí entonces? ¿Sabes que podría denunciarte no?

—Sí lo sé, sin embargo… —la joven mosto una leve sonrisita de complicidad. —Vengo a hacerle preguntas porque la pista que sigo me trae hasta usted, en este caso secreto, creo pensar que, usted también tiene cierta información que busco, que resulta importante no solo para mí, podría ser un arma poderosa, o una gran ventaja que nuestras fuerzas necesitan en este momento, y sin embargo, usted también calla.

"¡! ¿Información clave, que yo sé? ¿A qué podrá referirse?"

—Pues pregunta entonces, soy todo oídos.

—Mi investigación consiste en buscar el paradero de cierta persona, tiene que ver con "el origen mismo" de los titanes. Esta persona podría conocerlo, o bien, estar íntimamente relacionado con otro que sí sepa cuál es.

—No creo comprender del todo.

—He sabido que el doctor Grisha Jaeger desapareció hace años, se desconoce completamente su ubicación, pero se cree que él podría tener una pista que resulte clave para descubrir la verdad, y que presuntamente se encuentra el sótano de su antigua casa, algo de lo que no me puedo convencer aún. Mi punto es que, la persona que busco no es él precisamente, sino alguien que él conocía, que se encontraba en algún lugar dentro de Sina y era visitado por el doctor frecuentemente con la excusa de hacer algún tipo de chequeo médico o un tratamiento, y que dejó de ver luego de la caída de María. En mi opinión, la información que tango en su poder el doctor Jeager, e incluso el poder que le concedió a su hijo Eren Jeager, lo tuvo que sacar de algún lado, y fue esta persona quien se los dio.

—Todo eso es muy interesante, y obviamente muy importante saber, pero aún no me has hecho ni una pregunta.

—Lo sé, sólo trato de adecuarlo a usted al tema que estoy tratando, cuando comprenda a qué voy con todo esto, creo que ni hará falta que haga las preguntas.

—Bien. —dijo Erwin serrando los ojos con resignación, seguía sin entender que tendría él que ver con todo esto.

—La persona en cuestión, podría ser el autor intelectual de lo que vimos dentro de los muros, más aún, si como dije esta persona tiene el bendito poder de volver titanes a los humanos, es posible que sea él quien este comandando y a quien respondan esos infiltrados que hubo, Annie Leonhardt, Reiner Braun, Berthold Fubar.

—Entendí hasta ahí. Sigues el rastro del autor responsable detrás de los atentados contra la humanidad, el jefe al que esos traidores siguen, y dices que el padre de Eren está relacionado con él.

—Sí. Según esta hipótesis, este sujeto posee el poder, la capacidad y la intención clara de perjudicar, o según él, de "salvar" a la humanidad, y todo lo hace a conciencia. Pero, hay un segundo actor en todo esto, y ese es mi objetivo final, encontrar a este actor, que tal vez no tenga ni la menor idea de lo que está pasando, como una persona normal y corriente, que camine entra toda la gente sin saber quién es en realidad, ni qué relación tiene con el "gran jefe", el "culpable mayor". Y, usted capitán Erwin, tengo dudas de que usted sepa dónde está en este momento.

El asombro reinaba en la cara del capitán ante esa acusación, estaba absorto y completamente desorbitado.

— ¿Acostumbra usted, ir a buscar reclutas que llamen su atención, por alguna razón o cualidad especial?

—Sí.

— ¿Este tipo de reclutas se somete a un entrenamiento como soldado estándar?

—No, si los busco yo mismo es porque me llaman la atención, si lo hacen es porque son buenos, muy buenos, y si lo son entonces no necesitan otro entrenamiento. ¿Pero qué tiene que ver eso? ¿Insinúas que tomé un recluta peligroso?

—Es posible… —hubo un silencio. —Capitán Erwin, haré la pregunta en concreto: ¿Le suena a usted por casualidad el nombre Kyklo?

Erwin tomó su tiempo para pensar. —Mmm, sí, creo que sí, fue alguien importante, no sé exactamente porque, pero creo que murió, hace muchos años.

—… ¿Y le suena también el nombre, Frederich Munsell?

—No, para nada. —no dudó en contestar.

— ¿No recuerda haberlo reclutado en la legión?

—No, en absoluto. No recuerdo a nadie con ese nombre, y recuerdo cada cara y nombre de los soldados que se nos unen, para mi cada uno es especial y muy preciado ¿sabes?

—Ya veo, qué decepción.

—Entonces buscas el paradero de un hombre llamado Frederich Munsell ¿verdad? ¿Es tu meta final?

—Sí, básicamente. —la chica sonaba desanimada, se desplomó sobre una silla que había junto a la cama y bufó, colgando sus brazos a ambos lados con el anotador y lápiz en mano. "¿Seguí el rastro equivocado? ¿Cómo pude equivocarme así? Si la legión de reconocimiento no lo tomó en sus líneas entonces ¿dónde demonios está? Bueno, en fin y al cabo ese documento no era muy confiable que digamos. Después de todo ¿Quién rayos es Frederich Munsell? Podría ser cualquier pelele sin importancia."

—Disculpa, señorita Dionisa Chesterfield. ¿Debo ahora estar tranquilo por confirmar como ya venía pensando que no tengo nada que ver con su "sujeto"? ¿O debo estar aún más preocupado aún por lo que me acabas de revelar?

—Lo lamento, es que estaba seguro de que usted tendría algo que ver, debí seguir una pista equivocada.

—Sí, no te preocupes, suele pasar, a todo el que se dedica a resolver enigmas, llega muchas veces a un punto muerto.

Dionisa lo miró a los ojos pensativa un instante.

—Señor, hágame el favor de no preocuparse por todo esto, no le pido que olvide todo lo que le conté, sería difícil, pero francamente no puedo darle mucha más información, porque yo misma estoy seca en este momento.

—Si quieres podría darte una mano, jejeje, es lógico porque es todo lo que puedo darte en este momento. —Erwin bromeó, con la intención clara de sacarle alguna que otra sonrisa a la muchacha, cosa que logró a regañadientes. Se sintió mal el también por no poder ser de ayuda en algo que a simple vista pintaba ser tan importante, más ahora que en su condición, no sería de ayuda para muchas cosas, era frustrante. —Mira, en una semana más si todo resulta bien, me dejarán salir. Cuando eso ocurra, puedo ayudarte con esta investigación si quieres, presiento que a partir de ahora tendré menos trabajo para hacer.

La chica se mostró conmovida por el gesto. —Agradezco su intención, se de sobra que se puede confiar en usted, pero lamentablemente no se me acabaron las pistas, para serle sincera, esta era la última oportunidad que tenia de encontrar una huella que seguir, y adiós. —concluyó con la mirada perdida.

—Ya veo, lo siento. —se mortificó Erwin.

—Capitán, señor, sé que no parecerá del todo apropiado lo que le pediré, no tengo muchas teorías que respalden algo así, pero trataré de ser lo más informal que pueda en el favor, después de todo dicen que a un buen detective lo hace no solo la inteligencia, sino también la intuición.

— ¿Qué?

—Seguramente ya los ha visto, esos soldados, ha habido muchos a lo largo de la historia, me refiero a ese tipo de soldados fuertes. No, no solo fuertes, son, lo que se puede decir… "algo fuera de serie", "una excepción a la regla", de ese tipo.

—He visto muchos hombres y mujeres fuertes.

— ¿Y podría decir que son, en verdad, especiales?

—Tal vez, para mí todos son especiales, no son números, cada quien es único en algo, pero, puedo entender vagamente a lo que te refieres cuando dices "una excepción a la regla", supongo. Y sí, los he visto.

—Bien, mejor así. Sólo… no pregunte, y cuídelos, ¿sí?

— ¿Que los cuide?

—Asegúrese de cuidarlos. Solo creo que, es una casualidad que todos los que pudieron considerarse verdaderos "fuera de serie", siempre estuvieron entre las lineras de la legión de reconocimiento, y usted está más cerca de ellos que yo, desde luego.

"¿Crees que está entre ellos, entonces? No lo sabes, sólo lo supones."

— ¡Bueno! —mencionó incorporándose con energía, pretendiendo ahuyentar su desánimo. —Ha siso todo un placer Capitán Erwin, una vez más agradezco su amabilidad y me disculpo por las molestias causadas y las preocupaciones que le dejé.

—No hay problema. —aseguró el con una sonrisa y cerrando los ojos.

—Me retiro entonces, hasta pronto.

Salió de la habitación más rápido de lo que entró.

Erwin permaneció pensativo un instante, recibió demasiada información en muy poco tiempo, y le costaría procesarla toda, pero sembró más inquietudes cuando decidió plantearse y cerrar el caso ahí mismo.

"¡Qué rayos! No me quedaré aquí de brazos cursados así sin más, lo lamento pero me acabas de invitar con alfombra roja a meterme en el tema, aunque no lo hayas querido así."

To be continued…


Bueno, se que se preguntarán: y toda esta mierda que tiene que ver con el RivaMika?

No se alarmen, léanla y disfrútenla como quien lee una apasionante novela de misterio y romance (pero la mía no es tan apasionante ^^', soy flashera).

No todo lo que lean a partir de ahora será falso: la mitad son teorías mías sumadas a un poco de imaginación fanfictioner, y la otra mitad son teorías reales basadas en hecho reales del manga.

Prometo darles todo lo que un digno lector está dispuesto a leer con gusto, prometo que no se decepcionaran con esta historia! Prometo mantenerlos varias noches sin dormir pensando! (jejeje bueno, eso sería un poco cruel de mi parte).

Y sobre todo prometo poner todo mi empeño dramático en hacer una historia digna de leerse con pasión, como se merece. Todo un Rivamika para contemplarse 3

Tal como las de mi ídola "Pequeña Saltamontes", quien es autora de rotundamente buenos dramas y aspiro alcanzar su nivel (es mucho no? ^^' No soy adulador, de enserio sus trabajos valen la pena).

Y bueno, sigan con su intriga y nos vemos dentro de muy poco.