Frigga estaba segura que la ausencia de Thor había precipitado todo. La resistencia de Loki se vino abajo en pocas horas, estaba desesperado, como loco... la temperatura de su cuerpo pasaba del fuego al hielo en cuestión de minutos, y su preclara conciencia se ofuscó, comenzó a delirar al grado de no reconocer el lugar donde se encontraba, ni tampoco el rostro de su madre.

Lo trasladaron con urgencia hasta el cuarto de sanación que ya estaba acondicionado en el nuevo castillo, los médicos y los sanadores se reunieron para tomar las medidas necesarias y atenderle. Tras un rápido exámen se dieron cuenta de lo que sucedía: Los bebés estaban a punto de nacer.

-¿Tendrá tiempo para aplicar su tratamiento, Señor Stark?- preguntó Frigga, en contacto con el millonario gracias a una ventana entre los dos mundos proporcionada por Heimdall, el guardián- ¿Mi amado hijo podrá ser salvado?

-Señora, no puedo dar ninguna garantía... Aun faltaban por hacer algunas pruebas, así que no tengo certeza alguna de que funcione, pero he invertido todo mi genio y mis recursos en esto. Roguemos que este suero logre estabilizar las funciones vitales de Loki y que contenga la magia de sus hijos, si logramos que no sea atacado, entonces quizá nos de tiempo para que nazcan los bebés.

Los preparativos para la cirugía se llevaron a cabo en pocos minutos, los sanadores indujeron el sueño a Loki y lograron por un momento, que cedieran los dolorosos espasmos que estaba sufriendo en el vientre. Una vez relajado, el suero de Stark fue lentamente inyectado directamente en sus venas, pero ante la primera incisión, el Dios del caos lanzó un terrible grito... tal parecía que a su pesar, estaba sintiendo todos y cada uno de los cortes en su cuerpo.

-Aumenten la sedación.

Loki volvió a quedarse quieto y entonces la cirugía continuó. Pocos minutos después, extrajeron al primero de los bebés, el varón. Grande y fuerte, que lloraba con fuerza y manoteaba sin cesar. Frigga lo recibió en los brazos mientras recitaba hechizos poderosos para que la reconociera y no usara ningún poder extraño contra su progenitor, ni contra su hermana, que continuaba unida a Loki.

-Eres luz de luna...- dijo la reina, sonriente al lograr hacerle callar, colgó un dije en su cuello y lo pasó a las niñeras. Obsequiándole un beso en la frente- Eres hielo, magia y rebeldía... Tu destino es grande, corazón de mi corazón... Lobo plateado, halcón nocturno, viento del norte, contén la magia hasta que tus manos la dominen, hasta que tus ojos sepan mirar más allá del alma y el pensamiento, hasta que tu nombre suene fuerte y haga temblar a tus enemigos...

Un haz luminoso, destellos de oro y plata, recorrió el pequeño cuerpecito del recién nacido, haciéndolo estremecer fugazmente y provocando que reanudara su llanto.

El cuerpo de Loki comenzó en ese instante a sufrir de convulsiones. Los médicos administraban a toda velocidad el suero preparado en sus laboratorios, esperanzados que su acción disminuyera el ataque de las células de los hijos al padre gestante. Los latidos del corazón del Jotun casi se extinguieron, y las maniobras de resucitación comenzaron con agilidad. Descargas directas, medicamentos que ignoraban si funcionarían y varios haces de luz que los sanadores lanzaban desde un extraño aparato lleno de luces. Frigga entrelazaba sus dedos llena de ansiedad... ¿Qué sería de su pequeño bebé si el padre moría? ¿Qué sucedería con Thor al enterarse? Tras varios minutos de angustia, los signos vitales se recobraron lo suficiente para proseguir.

-No podemos esperar más- dijeron los sanadores- Ahora vamos a extraer al siguiente.

Frigga se declaró lista, y muy pronto pudo ver el cuerpo más pequeño, pero igualmente enérgico de la niña.

-Princesita...- murmuró al recibirla con todo su amor entre los brazos- Creo que serás el mayor orgullo de mi hijo. Fuego eterno... Tuyo será el poder de los elementos, tuyo el corazón guerrero y fiel... Bienvenida, alma de mi alma, paloma torcaz, suave rayo y luz del sol...

Y también recitó los mismos hechizos de control hasta que la niña se calmó y pudo colocarle su respectivo dije al cuello.

Con ambos bebés en manos expertas, solo restaba estabilizar a Loki.

Al mismo tiempo, muy lejos de Bilskirnir, en medio de una misión diplomática de la que no podía sencillamente retirarse sin causar una seria confrontación con el Padre de Todo, un emisario de la reina entregaba al Dios del Trueno un pequeño mensaje: Los hijos de Loki estaban naciendo.

Thor era un hijo obediente, un súbdito ejemplar. Odín lo sabía. Y solo existía un motivo por el que su primogénito lo desafiaba reiteradamente. Con extraña tolerancia hacia el sentimiento que reventaba el corazón de Thor, Odín estuvo de acuerdo en otorgarle permiso para retirarse.

-Ve, hijo mío...- autorizó el Padre de Todo, notando la extrema angustia de su heredero, convencido como su esposa le había dicho, que el alejamiento de Thor en esos momentos había sido un error.

Thor montó a caballo y salió a escape del lugar. Aún tenía que cabalgar al menos doce horas para salir de los campos de protección del Rey de Ria, y estar en un lugar a salvo para que Heimdall pudiese abrir el puente y regresarle a Asgard.

En el cuarto de sanación, Loki despertó con mucho dolor en el abdomen, pero libre ya del enorme abultamiento con el que había vivido los últimos seis meses. Se palpó la herida suavemente, y buscó por todas partes los ojos azules de su amado.

-¡Madre!- exclamó al ver entrar a la hermosa dama- ¿Y Thor?

-En Ría... junto a su padre.

-No vino... No vino...- se repitió tristemente el Dios del Caos.

-Loki. Estamos preparados para seguir tus indicaciones... a menos que hayas cambiado de opinión...

-No- dijo el pelinegro con firmeza- Ahora entiendo por qué estoy solo. Si Thor hubiese estado junto a mí, la decisión que he tomado sería imposible de cumplir. Me convenzo que estaba escrito que no ocurriese de otro modo... No he cambiado de opinión... Adelante con lo que ya he dicho...

-Muy bien- concluyó Frigga- Se hará de esa forma entonces.

-Madre...- dijo Loki de pronto, encendiendo un brillo de esperanza en la mirada de la dama- Quiero darles un beso...

27.-SOLEDAD.

Thor llegó al amanecer del siguiente día, encontrando su castillo casi vacío, y en el cuarto de sanación, los restos de la cirugía en proceso de limpieza. Nadie supo decirle nada sobre Loki y sus niños, todos los sirvientes habían sido cambiados antes y después del procedimiento, por lo que ninguno había atestiguado el nacimiento de ningún niño.

La alcoba estaba intacta, el aposento que con tanto esmero había preparado para refugiar su amor con Loki, nadie había tocado las blancas pieles, ni las lujosas sábanas. Igual suerte corrieron las recámaras para los hijos de su hermano menor. Era más que evidente que ni Loki, ni nadie lo esperaban.

Estaba a punto de salir volando con rumbo a la casa de su padre, sabía que sería Frigga quien le informara todo, deseaba con toda su alma que no fuera demasiado tarde, cuando reparó en un elegante sobre blanco, con sello de lacre color verde, que reposaba sobre la mesita de noche. El corazón le dio un vuelco al tomarlo y observar la primorosa caligrafía del Jotun en ella: "Para Thor" era las dos sencillas palabras que aclaraban su destinatario. Rompió el sobre y tomó la carta con ansiedad. Leyendo ávidamente:

"Amor de mi vida, si en tus manos está la presente carta es porque ya todo ha pasado, mis hijos han nacido, te perdiste mis gritos y mi cara de terror... pero de acuerdo a lo que madre seguramente te va a contar, todo salió bien... incluso para mi mala suerte yo sobreviví. Y te lo aseguro que estoy vivo porque estoy escribiéndote ahora, diciéndote que maldito sea el dolor que me parte el vientre, duele como lo que fue, una cuchillada en forma...

Se siente extraño no traer ningún bulto en mi abdomen, de hecho, si me esfuerzo, puedo volver a dormir boca abajo y eso sería glorioso, ya que mi espalda lo está reclamando hace tiempo...

¿Te cuento un poco acerca de los bebés? Espero que no te moleste que te hable de ellos. Son sencillamente hermosos... El niño es muy grande, de cabello negro y piel blanca, es tan inquieto que parece ser un futuro gran guerrero. Madre ha dicho que su fuerza es el hielo y la luz de la luna... En cambio mi hija es más pequeña, pero igual de fuerte... no posee el cabello negro, eso me tiene enfadado, pero es dueña de una serena belleza que me hace sentir orgulloso... su fuerza es la luz del sol y el fuego... Son el día y la noche juntos, el sol y la luna, el fuego y el hielo... cuando los coloqué en la misma cuna durmieron muy pacíficamente, pero apenas los separaron iniciaron un concierto de llanto que es imposible de ignorar. Madre ha logrado contener su magia y su poder, poseen una naturaleza tan fuerte que es necesario que no la descubran hasta que tengan la suficiente edad para controlarla...

Por cierto, he pensado en varios nombres para ellos pero ninguno me satisface, se supone que le corresponde a la casa del padre nombrar a los hijos... bueno, esa fue una tarea que lamentablemente quedó inconclusa... ¡Diablos! ¿Qué te parece Einar para el niño y Torgeror para la niña? Muy guerreros... tú me los sugeriste una noche, mientras mirábamos las estrellas, mientras tu voz me hacía soñar con una felicidad a la que obviamente no tengo derecho... temblabas de frío, pero insististe en quedarte para cuidarme en mi fiebre... abrimos la ventana y estaba helando completamente, pero estabas ahí, jurándome que no me abandonarías... eso y muchos más detalles son los que voy a extrañar... enormemente... No te reclamo nada, me diste mucho más de lo que jamás pude imaginar y eso es bastante.

No me busques, Thor... no me vas a encontrar. Marcharme es mi decisión y quiero que la respetes. Creo que podrás rehacer tu vida con alguien más, quien sea pero que te haga feliz. Confieso que espero que no sea esa mortal Jane Foster, ya que la detesto, pero si es con ella yo no lo podré impedir. Me marcho amándote como jamás creí amar a alguien en la vida, y esto no te lo dice el Dios de las mentiras, te lo dice Loki de Jotunheim, jurando sobre la vida de sus hijos, que te amo... que te amaré siempre... que fuiste lo mejor de mi vida, mi hermano, mi amigo, mi cómplice… mi único amor.

Debes saber que estaba decidido a matarme cuando nacieran mis hijos, no soporto la idea de que un día sepan que su padre está en una cárcel, sin esperanza de libertad y sin poder abrazarles o verles crecer... sencillamente no lo soporto. Por eso, quería suicidarme, sé de sobra que no hay honor en ello, pero prefiero estar en Hel que en prisión. Desafortunadamente, como ya te dije, sobreviví al parto... agradécele eso a Tony Stark... Con el veneno casi en mis labios, pensé en ti, pensé en el amor que me confesaste, pensé en el esfuerzo que hiciste para devolver un poco mi dignidad y eso me detuvo. Me conservo vivo entonces por ti y únicamente por ti... para no deshonrar tu casa ni manchar tu amor.

Por cierto, olvida el nombre de Torgeror… a mí me gusta Elynn... suena mucho más dulce.

Adiós, mi amor."

Al terminar de leer, Thor cayó de rodillas, cubriendo su rostro con ambas manos y dejando escapar un ronco sollozo de rabia y amor devastado.

28.- SON MIS HIJOS.

Frigga lo recibió en los brazos igual que si fuera el niño pequeño que, derrotado, herido o frustrado por alguna infantil batalla, llegara a llorar en su hombro después de pelear en el patio de juegos. Pero no era ya un niño. Era ni más ni menos que el poderoso Thor, el Príncipe heredero, el dueño del martillo... llorando como un niño, vulnerable y arrepentido.

-¿Por qué me fui, madre?- sollozó, con roncos espasmos brotándole desde el fondo de su pecho- ¿Por qué lo abandoné justo cuando más me necesitaba? Yo creí... yo estaba seguro que regresaría a tiempo... nunca imaginé que todo se adelantara... Loki pasó por todo ese dolor solo...

-Solo no, querido... estoy segura que salió adelante siempre pensando en ti.

-¿Y dónde está ahora? ¿Dónde? ¿Regresó a las mazmorras? ¿Tuvo padre la osadía de regresarlo antes de que se recupere de sus heridas? ¿Y los niños dónde están?

-Thor... cariño...

-Debo ir con él, madre... me arrastraré a sus pies, suplicaré nuevamente su perdón... ¿Cómo he sido capaz de hacerle esto, si lo amo? ¿Tú crees que me perdonará?

-Loki no está aquí. Ni sus hijos... Mucho antes de este día, dispuso lo que sucedería con ellos y no cambió de opinión. Los niños han sido entregados a alguien que los educará muy lejos de Asgard.

-No... no sabes lo que estás diciendo... Eso no es posible...

-Por supuesto que lo sé... Fueron los deseos de mi hijo. Me duele mucho, pero lo respeté porque comprendo sus razones.

-¿Y Loki?

-No se podía romper la consigna del Rey de Asgard... Loki debe continuar prisionero... pero no en la prisión de esta ciudad...

Thor se negó a la derrota, movió la cabeza de un lado al otro con insistencia. No era posible que por su única negligencia perdiera a su amor... Gritó, reclamó, incluso blasfemó, pero su madre no revelaría nada, y su padre no estaría dispuesto a decirle si conocía el paradero de su prisionero y mucho menos si lo pudiera perdonar.

Fueron las siguientes semanas verdaderamente insoportables para el rubio, cumplía con sus deberes durante el día dando su mejor cara, intentando que nadie se enterara de su sufrimiento. Pero por las noches, con la capa de pieles de Loki entre las manos, pasaba horas enteras mirando a través de la ventana, pensando que cosa era lo que iba a hacer en adelante sin su amor.

Una de esas noches se decidió, dejó cuidadosamente la hermosa capa de piel de lobo sobre la cama, aspirando por última vez el perfume varonil de su amado, que todavía estaba impregnado aunque muy tenuemente y se dirigió hasta donde sus padres descansaban después de un día lleno de trabajo y audiencias para el Padre de Todo, quien a pesar de su edad, conservaba una admirable fuerza y amor por su esposa, con quien gustaba de pasar sus horas de reposo.

-¿Estás demente, Thor?- exclamó Odín al escuchar los planes de su hijo- ¿A qué te refieres con lanzar un juicio para recuperar a esos niños?

-Un juicio, sí... estén donde estén tendrán que responderme y ante un jurado, pelearé la custodia de los hijos de Loki.

-Te lo prohíbo. Aún cuando entiendo que son seres inocentes a los crímenes de quien los engendró, no pertenecen a nuestra familia y además, han sido legalmente adoptados. No hay forma de que puedas ganar su custodia.

-Hay una y basta para recuperarlos: Einar y Elynn son mis hijos.

Frigga se incorporó con un gesto de esperanza en su bello rostro, pero Odín permaneció frío e incrédulo. Acusó a su hijo de mentir, de inventar que él era el padre de esos niños para lograr su regreso a Asgard. y reiteró su prohibición de que los buscara o de que proclamara el juicio bajo la amenaza de retirarle su derecho a heredar el trono.

-No me puede asustar como a un niño con eso, padre. Si me retira el derecho al trono, solo bastará recordar que ahora tengo un heredero, al cual pienso reconocer legalmente, darle mi nombre y educarlo como digno hijo mío. Si piensa que mi medio hermano Balder puede heredar, solo bastará que se vea su genealogía para que se comprenda que Einar, por ser mi hijo, pasaría a heredar el trono en forma natural antes que ninguno y después de mí.

-Un hijo adoptado no cuenta, aunque lo reconozcas legalmente. Recuerda el destino de Loki...

-El destino de Loki estuvo en sus manos para que fuera dichoso y eligió hacerlo infeliz... pero hoy no voy a discutir eso. Einar no será adoptado, es mi hijo y puedo probarlo.

-Ve a Midgard, hijo mío... ahí los encontrarás- dijo de pronto Frigga, incapaz de seguir callando, recibiendo una mirada asesina por parte de su esposo y una sonrisa plena de agradecimiento por parte de su Thor.

29.-EINAR THORSON Y ELYNN THORDOTTIR

Pepper Potts terminó de dar su baño a Elynn, adoraba la manera en que la hermosa niña, de tres meses de edad, gozaba del agua tibia y perfumada. Apenas la sumergía y sus risas y balbuceos la llenaban de alegría. Acercó su rostro para darle un ligero beso en el abdomen antes de colocarle su pijama, permitió que Elynn alzara sus pequeñas manos para halarle su propio cabello y rió cuando la hija de Loki lanzaba un gorjeo de satisfacción por poder estar cerca de sus miradas y de su cariño.

Pero la historia era algo diferente con Einar. La prometida de Tony Stark cedió el paso al millonario, que llevaba entre sus brazos al inquieto y siempre fuerte varón. El niño pateaba con fuerza y lloraba porque no quería ser sumergido en el agua, Tony ponía cara de circunstancia y se esforzaba por pasar la esponja y el jabón. Ayudaba en todo al cuidado de los dos vástagos del dios de la Travesura.

-No entiendo como siendo gemelos pueden ser tan diferentes- se quejó Tony, tomando una toalla para secarse el rostro y los brazos, pues había quedado casi tan empapado como el niño que había bañado.

-Es cierto, Einar es muy grande y fuerte, se parece mucho a Loki en el cabello negro y la blancura de su piel... pero no en los ojos... mi pequeño los tiene tan azules como un par de zafiros brillantes...

-En cambio Elynn es rubia y de ojos verdes, pero es tan apacible que no parece hermana de este demonio encarnado.

Pepper suspiró mientras los observaba adormecerse en sus respectivas cunas. Dos niñeras entraron entonces dispuestas a velar los sueños de los pequeños, y también a dar reposo a los cansados padres adoptivos, que cada día amaban más a los dos pequeños hijos del que una vez fuera su más grande enemigo.

Un sonido algo familiar los estremeció, el relámpago iluminó el cielo y el consiguiente trueno hizo que vibraran los cristales de las ventanas. Pepper se abrazó a Tony involuntariamente.

-¿Es quién creo que es?

Efectivamente. En la plataforma aérea de la Torre Stark, acababa de llegar el Dios del Trueno en persona, amenazador y con cara de pocos amigos. Tony supo de inmediato cuál era el propósito de su visita y en lugar de alimentar un conflicto mayor, del que sabía no saldría bien librado a menos que usara una de sus armaduras y destruyeran diez cuadras a la redonda, optó por ser más diplomático... después de todo, no le faltaba razón a Thor para reclamarles.

-Saludos, fortachón- le dijo, intentando ser el mismo despreocupado de siempre.

-Sabes a lo que he venido- replicó el rubio, sin responder al saludo- Si ustedes saben donde están mis hijos, exijo verlos de inmediato.

-Si te refieres a NUESTROS hijos, no tengo inconveniente en presentártelos... excepto si pretendes arrebatarlos por la fuerza o usar tu martillito... en ese caso, solo dame dos segundos para llamar mi armadura y "charlaremos"

Thor respiró profundo, había sido advertido que los niños fueron adoptados legalmente y aunque podía tomarlos por la fuerza, no era eso lo que pretendía.

-Deseo verlos... A los hijos de Loki... Por favor...

Pepper se resistió un poco, pero Tony le hizo el ademán de que tuviera paciencia. Hizo pasar al asgardiano hasta la alcoba de los niños, que ya dormían apaciblemente bajo la vigilancia de sus nanas.

Fue un sentimiento diferente a todos los experimentados hasta ese día en su larga vida, como si de golpe todo el amor por Loki, toda su ternura y todas sus fuerzas se volcaran sobre aquellas criaturas que a sus ojos eran perfectas. Tony le dijo que conservaban los nombres que Frigga les había dejado, que la reina había llorado enormemente al separarse de ellos, pero que siempre estaban dispuestos a permitir sus visitas.

-Loki y Pepper acordaron esto, tu hermano sabía que no soportaría tenerlos dentro de la mazmorra donde seguramente está confinado y prefirió entregarlos. Su única condición fue que jamás les ocultáramos su origen, que supieran que siendo adoptados eran tan amados como si fueran hijos del vientre de Pepper y mira… a lo que he llegado... me han convertido en un hombre de familia. A mí, a Anthony Edward Stark, ex play boy, ahora todo un padre responsable de dos hijos maravillosos.

-¿Sus nombres son Einar y Elynn?

-Si.

Thor extendió sus manos para tocarlos, pero se arrepintió en el último instante. Einar despertó y el rubio exclamó dolorosamente, sus facciones eran exactamente las de su amado ausente.

-Tiene unos ojos muy parecidos a los tuyos- murmuró Pepper- ¿No es lindo?

-Deben parecerse a mí... yo soy su padre.

30.- UNA PROMESA.

La pareja se miró con cierta incredulidad, luego se relajaron. Era de suponerse que el inmenso amor que sentía por el pelinegro le impulsaba a tomar el rol de progenitor.

-Vamos a tomar una copa. ¿Quieres? Hablemos con calma.

-No, Tony... Vengo de hecho a buscar a mis niños. Sé que no me los puedo llevar por la fuerza sin perder a la larga en una disputa con tus leyes o las mías, pero como padre que soy de ellos... deseo tenerlos bajo mi cuidado.

-¿Eres el padre? Vamos, Thor... tú sabes que eso es imposible...

-No lo es. Ve y pregunta directo a Rogers y dile si esa noche, además de la conciencia, perdió esto...- y aunando la acción a las palabras, Thor arrojó sobre una mesita un par de guantes pertenecientes sin duda al uniforme del Capitán América- No es algo de lo que me sienta orgulloso, pero yo fui el único culpable esa noche... siempre sentí una pasión insana por mi hermano, y esa noche lo odiaba tanto como lo amaba y fui yo quien bajó hasta donde esperaba su traslado... No sé por qué tomé los guantes, supongo que quería desquitarme y hacerlo sufrir, pero sin que se enterara que era yo... Loki jamás ha recriminado lo sucedido esa noche, ni siquiera cuando se enteró de las consecuencias... He convivido muy de cerca con él por meses y de sus labios jamás ha salido una queja, una palabra de rencor o de odio por haber quedado preñado de un bruto que abusando de su estado indefenso… lo sometió contra su voluntad.

-Debió de alguna forma, sospecharlo... – dijo Pepper, porque él sabía que tú eras el padre. Me lo confesó-Ambos la miraron boquiabiertos- Para solicitarme tan enorme responsabilidad, Loki fue absolutamente sincero conmigo, me dijo que jamás se había entregado a nadie, que sus hijos eran ciertamente el producto de una relación forzada y que solamente una persona podía ser lo suficientemente brutal y al mismo tiempo apasionada para hacerle lo que le hizo, ya que no fue esa la primera vez. "Thor vendrá un día a reclamarlos", fueron sus palabras, "pero quedará a voluntad tuya si los entregas o no".

-Pepper...

-Tony... yo amo a estos niños. No quiero entregarlos. Lucharé aún contra todos los dioses de Asgard si es necesario... pero no los entregaré.

Fue una noche que los tres pasaron en vela, Tony y Pepper abrazados, metidos en su cama pero sin lograr conciliar el sueño. El millonario había otorgado al dios su voto de confianza permitiéndole velar el descanso de los pequeños, bajo la condición que no los tomara por la fuerza y que a la mañana siguiente, llegarían a un acuerdo como personas civilizadas.

Tenía que evaluar detenidamente cada una de sus opciones, desde ceder la custodia, compartirla o pelear. No hacía falta decir que estaba dispuesto a gastar toda su fortuna si era necesario para lograr alejar al rubio de ellos. Pero también sabía que esos niños no eran iguales a los niños de la tierra, que sus necesidades de educación un día excederían sus capacidades y sería necesario forzosamente, que regresaran a Asgard.

No era sencillo tampoco razonar cuando su compañera se negaba terminantemente a discutir el tema. Loki se los había confiado y los amaba, era todo lo que le importaba.

Para Thor la noche fue diferente, no pensaba como arrebatarlos de aquel hogar, ni siquiera pensaba que sus defensores pudiesen o no lograr un arreglo bajo las leyes de Midgard. Lo único que miraba era los dos milagros más grandes de su vida... sus hijos. Los hijos que había concebido junto a Loki.

Nadie podría negarle su paternidad, ni siquiera Odín cuando los conociera, el niño poseía sus ojos, su fuerza, los rasgos fuertes de su rostro. La niña sus cabellos rubios. Pero los dos también conservaban un parecido extraordinario con aquel que los llevara en su vientre... Loki estaba en ellos, eran tan hermosamente parecidos que dolía... dolía mucho... dolía su ausencia y el remordimiento le taladraba el alma.

No solo fueron engendrados por su pasión desbordada, sino por el amor no confesado, el rencor y el odio que escondían su amor. No tuvo valor para decirlo a tiempo, ni para evitar que las elecciones desesperadas de su hermano lo llevaran a torcer el rumbo de su vida. Si Loki hubiese al menos recibido su apoyo... jamás hubiese pensado en el suicidio ni en abandonarlos...

-Oh, Loki... ¿Qué sentiste cuando los conociste? ¿Cuánto sufriste antes de dejarlos ir? ¿Depositaste un beso en la frente de cada uno como despedida? ¡Cuánto debiste agonizar decidiendo que estarían mejor lejos de ti y de mí, amor mío! Entiendo tu negativa a dejármelos... la entiendo... mi egoísmo tal vez, en tu cabeza, era peor a los errores que cometimos...

Einar seguía despierto, inquieto y hambriento. La nodriza fue a ofrecerle uno de sus blancos y pletóricos pechos y Thor se embelesó observando como el niño se prendía al pezón para quedar satisfecho en pocos minutos. Era tan hermoso verle... con su cabello oscuro como el azabache, la piel nívea y los ojos como zafiros... era perfecto, mucho más que perfecto, era la combinación de Loki y de él mismo... era el hijo de los dos...

-¿Desea cargarlo unos minutos, señor?- le dijo la nodriza, deseando complacer al Dios.

Con tiento, como si temiese romperlo, Thor lo sostuvo maravillado entre sus fuertes brazos. Einar emitió muchos balbuceos de placer, como si reconociera al autor de sus días, y le dedicó una esplendorosa sonrisa que le recordó dolorosamente a Loki.

-Tengo que hacerlo... –exclamó de pronto- Tengo que hacerlo ya...

Thor entregó al bebé, dándole un beso en la frente. Se puso en pié y fue a besar también a la niña, sonriendo al encontrarla tan parecida a él mismo y acariciando sus rizos dorados. Después tomó a Mjölnir y enfiló rumbo a la alcoba principal, abriendo la puerta sin cuidarse de sorprender a sus ocupantes.

-¿Qué demonios?- exclamó Tony, cubriéndose el rostro ante la luz intensa que provenía del exterior- ¿Qué diablos te ocurre, Thor?

-Me marcho- declaró el rubio- No habrá pelea por Einar y por Elynn, ellos se quedarán bajo tus cuidados tal y como Loki lo deseó... Pero te juro, hombre de metal, que regresaré...