.
.
.
Serie: Sobrenatural AU. No capas, no héroes, no vigilantes.
Advertencias: Personajes Originales (OC). Mención de abuso y secuestro. Algunos errores ortográficos y/o gramaticales. Es posible que se encuentren con situaciones en la que los personajes estarán actuando fuera de su carácter, si eso pasa, por favor háganmelo saber.
Esta historia estará centrada mayoritariamente en Damian pero otros personajes se irán añadiendo con el tiempo.
Recuerden además que esta historia es ficción y por tanto, puede no apegarse a situaciones y costumbres de la vida diaria, aclaro también que ningún personaje -más allá de los creados por mí- me pertenece.
Comentarios Previos: Okey. Nos acercamos a la recta final de esta historia =) pero aún tengo varias ideas que me gustaría ir desarrollando en entregas posteriores. Por longitud, este capítulo será dividido en dos, así que pónganse cómodos, consigan alguna golosina y sin más que decir, pasemos a la historia.
.
.
.
"¡Muchacho bradiante, mataste al Jabberwock!
¡Ven que te abrace! ¡Qué día más fragoso
me regalas, hijo! ¡Kalay, kalay, kaló!"
reiqueaba el viejo en su alborozo. (1)
.
.
.
El Coleccionista.
Capítulo 05. Parte 01.
.
.
.
Bruce Wayne era ampliamente conocido como todo un playboy y adinerado filántropo por la mayor parte de los ciudadanos de Gotham City. Normalmente, cada uno de los actos de este hombre estaban siempre cubiertos por la prensa y no había nada que Bruce Wayne hiciera o dijera que no saliera a la luz pública… o eso es lo que todos querían creer por lo menos.
Todos en la ciudad conocían la triste historia de ese niño que había quedado huérfano a muy tierna edad.
Todo mundo sabía acerca de eso.
De la tragedia que había golpeado a una de las familias más influyentes de la ciudad, sobre los padres del pequeño Bruce que habían sido asesinados en un viejo, sucio y solitario callejón. De los problemas y de todas las dificultades que ese pequeño niño tuvo que superar después de tan doloroso episodio. Del trauma y de las secuelas, de la rabia, del miedo y de la ira, pero de alguna forma, ese niño había logrado lo que muchos pensaron era imposible; logro superar el dolor.
Eventualmente por supuesto.
Por tanto, siendo Bruce Wayne una figura pública, conocida y reconocida ante cualquier medio, no era de extrañar que la mayor parte de la ciudadanía tuviera conocimiento de los protegidos de tan famoso magnate. Todos lo sabían, Bruce Wayne no estaba casado, Bruce Wayne poseía una gran fortuna, una empresa floreciente, todo un imperio a sus pies; pero no tenía hijos. Y entre las jóvenes de las altas esferas se contaba que Bruce Wayne jamás daba ese último paso que se requería para formalizar una relación.
Nunca lo hacía.
Muchos decían que era por miedo, muchos decían que era porque Bruce Wayne no quería amar y que el crimen de Gotham volviera para robarle a su ser más querido, y era precisamente por eso que a todos tomó por sorpresa el anuncio de que la prestigiosa familia Wayne estaría creciendo y que Bruce Wayne se estaría convirtiendo en el tutor legal de Richard John «Dick» Grayson, un niño que como él lo había perdido todo; a sus padres, su familia y su hogar durante un terrible atentado que cayó sobre el Haly's Circus, lugar donde vivía el niño y el cual aparentemente, había sido el blanco de un ajuste de cuentas entre las bandas de Gotham y el propietario del circo.
Varios años después se estaría incorporando a la familia el joven Timothy Jackson Drake, un pequeño cuya madre había muerto hacía años y cuyo padre había sido asesinado en su propia residencia bajo la atónita mirada del traumatizado chiquillo; nunca se supo quién fue, nunca se encontró al responsable y nunca nadie pago por tan atroz crimen, pero Bruce Wayne volvía a ser noticia. El famoso playboy volvía a estar bajo la mira de la prensa al anunciar la adopción del ahora huérfano niño.
Y mientras que la familia Wayne crecía y Bruce se ganaba el carisma y la aceptación de la ciudadanía con sus actos de altruismo y bondad, el magnate filántropo se reconocía aún por no tener ningún hijo propio, ninguna esposa y por supuesto ningún hijo de sangre.
La prensa culpaba a la ciudad, Gotham era peligrosa y los niños solían desaparecer sin que nada se volviera a saber de ellos, sobre todo aquellos niños de padres ricos e influyentes. Bruce Wayne jamás desmintió esta versión, sin embargo, lo cierto era qué, desde que había adoptado a Richard Grayson y a Timothy Drake hace ya varios años, hubo momentos en los que los criminales de Gotham quisieron sacar provecho de la situación, y normalmente, lo hicieron con amenazas y promesas de hacer daño a sus protegidos, por supuesto, Bruce Wayne procuró siempre ignorar esas burdas amenazas. Él no dejaría que ningún daño cayera sobre sus pupilos, no lo permitiría, él los defendería.
Y fue en ese preciso instante que tuvo el primer hito de su vida.
Fue ese el justo momento en que Bruce Wayne descubrió un tipo de sentimiento que realmente nunca creyó poder experimentar cuando se convirtió en el tutor legal de los chicos. Nunca nadie lo preparo para eso. Nunca nadie le dijo nada sobre esto. Pero con la responsabilidad de cuidar un niño pequeño viene el afecto, el cariño y el amor, y cada vez que sus chicos estuvieron bajo cualquier tipo de daño descubrió que la preocupación, el miedo y la angustia, eran emociones que estarían siempre presentes, esperando para golpearlo al menor de sus descuidos.
Afortunadamente para Bruce el cuerpo de policía había estado siempre a su lado y por tal motivo, las amenazas recibidas nunca representaron un gran agravio para los chicos, fue un alivio en realidad, sus protegidos habían estado siempre a salvo aun cuando las amenazas persistieron durante toda la infancia de ellos, y ahora con sus discípulos ya crecidos, nadie sería tan estúpido como para querer hacer algo en contra de ellos; no cuando Dick recientemente se había incorporado al cuerpo de policía como agente, que debía agregar, estaba ahora en unas merecidas vacaciones después de un arduo y duro caso, y no cuando Timothy era reconocido por ostentar con orgullo el título de cinta negra y campeón de la ciudad pese a su pequeña estatura y delgado físico.
Bruce sacudió la cabeza dejando los recuerdos atrás y centrándose en el presente, apretó fuertemente los puños observando al joven agente.
Fue tan solo un momento de acuerdo con Dick, un pequeño e inofensivo momento cuando un simple descuido había sido decisivo. Damian estuvo todo el tiempo con su pupilo hasta que de forma imprudente, el niño pensó que sería buena idea adentrarse entre la multitud para caminar a su lado, y fue ese el instante en que Dick dejo de prestarle atención. Lo perdió de vista. En un segundo el niño se perdió de vista.
Se frotó los ojos con cansancio y colocando una mano sobre el puente de su nariz miro a Dick. No era necesario ser un genio para notar la clara culpa en los ojos de su aprendiz, veía el arrepentimiento, la vergüenza y el dolor, el saberse culpable de haber perdido a Damian por no haberle prestado suficiente atención.
Bruce suspiro comprendiendo que no valía la pena culpar a nadie.
Damian se había perdido, esos eran los hechos, y lo único que debía importar ahora era dar con su paradero.
Y eso era exactamente lo que habían estado haciendo.
Buscaron por horas, organizaron la búsqueda, recorrieron dos veces cada sección del parque y sus proximidades, preguntaron a las personas y al vigilante hasta que tardíamente comprendieron que así no llegarían a ninguna parte.
Y decidieron pedir ayuda.
Considerando experiencias pasadas Bruce fervientemente dudaba que esto fuero algún tipo de ajuste de cuentas o atentado en contra de su familia. Nadie se supone que debería conocer a Damian ¡Nadie, Maldición! Nadie se supone que debería saber sobre este niño, y por eso mismo la duda lo consumía; si esto no era un atentado en contra de su familia y no era ningún tipo de venganza contra su persona ¿Qué más era?...
Su corazón dio un brinco y la incertidumbre cayó sobre sus hombros tal cual plomo.
Siempre… sin importar que, habría alguien allá afuera que iría tras sus protegidos.
Tras lo que ellos eran y lo que representaban, porque internamente sabía que podrían llegar a ser una amenaza.
-"Prométeme amado… prométeme que cuidaras de él. Prométeme que protegerás a Damian hasta que llegue el momento adecuado en que deba volver para reclamarlo."-
Recordó con acritud la melodiosa voz y sus dulces palabras, y si cerraba los ojos hasta juraba poder ver su fiera mirada. Tan nítida. Letal como siempre.
Tarde comprendía que Damian era su problema ahora, su responsabilidad, y esta noche no tenía idea de donde podría estar.
Entre dientes soltó una frustrada maldición.
No podía dejar que la situación nublara su juicio. Debía despejar su mente y pensar con claridad. Damian no había sido secuestrado, estaba seguro, no había sido secuestrado, pero sin quererlo recordó una escalofriante realidad; las estadísticas se encontraban en contra, el tiempo era primordial y las primeras veinticuatro horas resultaban ser cruciales cuando se trataba de niños, todos ellos lo sabían, él y Dick lo sabían, que después de este tiempo las probabilidades de encontrar a un menor perdido con vida se reducían hasta llegar a ser nulas.
Sacudió la cabeza alejando esa clase de pensamientos.
Se suponía que este iba a ser un paseo agradable para todos, se suponía que los chicos solo tenían que divertirse, que de este modo podrían finalmente limar aquellas asperezas y dejar atrás sus diferencias. Pero nada había resultado según lo planeado. Cuando llegaron a Saint Mary Park estarían por dar las diecinueve con veinte minutos, a esa hora el cielo ya estaba lo suficientemente obscuro como para poder disfrutar de una tranquila noche viendo los fuegos artificiales en toda su magnificencia. Bruce miro por enésima vez su reloj, ahora estaban por dar casi las once con cuarenta minutos de la noche, el parque estaba cerrando y varias decenas de personas se aglomeraban en la salida con la intención de retirarse a sus cálidas viviendas.
Pero Damian todavía no aparecía por ningún lado.
Bruce prácticamente quería tirar de sus cabellos cuando llego el comisionado en el auto patrulla, el parque estaba ahora vacío salvo por los vigilantes que continuaban la búsqueda por todo el amplio recinto.
-"Comisionado"- Intento controlar lo mejor que pudo el temblor en su voz ignorando ese extraño y pesado sentimiento que comenzaba a formarse en el fondo de su estómago.
Empezaba a sentirse agobiado.
-"Sr. Wayne. No sé por qué, pero cada vez que algo ocurre siempre está ahí ¿Qué ha sido esta vez, eh? Recibimos una llamada de nuestro colega, sugiero pueda empezar por explicarnos qué es todo este alboroto."-
Bruce guardo silencio mirando de reojo a Dick y a Tim que hablaban con un par de agentes.
-"Me temo comisionado… que uno de mis protegidos ha… desaparecido esta noche."- Gordon miro a los dos chicos frunciendo las cejas.
-"Como podrá ver, no es ninguno de ellos comisionado. Dick y Timothy se encuentran bien, este niño del que le hablo es… bueno, él es un jovencito que está casi por cumplir los diez años."-
La mirada de Gordon se estrechó con suspicacia. -"Diez años…"- Repitió la joven edad sin siquiera querer pensar en lo que podía implicar. -"¡Riley!, ¡Necesito un reporte completo! ¿Han tenido suerte?"- El joven vigilante dio un visible salto negando rápidamente.
-"N-No comisionado. De acuerdo a la descripción proporcionada por el Sr. Wayne, el niño no ha sido visto. Hemos peinado el área dos veces desde el lago hasta la entrada, los recreativos y la zona de ciclismo, hemos llegado hasta la carretera y extendimos la búsqueda más allá del perímetro pero… el muchacho no se encuentra en el parque Señor."-
-"Ya veo, está bien, continua con tus labores. Sr. Wayne…"- Dijo volviéndose para mirar a Bruce a los ojos. -"Lo mejor que podemos hacer en este momento es levantar el correspondiente reporte en comisaría. Le pediré que sea tan amable de acompañe por favor."-
-"No."-
-"¿Cómo?"- Pregunto casi incrédulo.
-"Vera comisionado"- Inicio en confidente voz. -"Entiendo que hace todo lo que dicta el protocolo, y aunque soy el tutor de este niño los papeles que avalan la legalidad del tutelaje y próxima adopción aún se encuentran en trámite, de hecho, todos sus papeles están aún en trámite. Hace pocas semanas que vive conmigo y durante todo ese tiempo he intentado poner todo en orden, pero sin los documentos que avalen su nacionalidad y apellido… ya sabe, la prensa no será amable ni con él, ni conmigo, por lo que solicito comisionado, haya discreción sobre este caso. Uno de mis protegidos ha estado desaparecido desde hace casi cuatro horas, puede no ser nada pero definitivamente, no quiero a la prensa inmiscuida en esto, nunca faltan los oportunistas, si sabe a lo que me refiero."-
Gordon medito un momento mirando sospechosamente al hombre. Ciertamente Wayne era una figura pública que gozaba de cierta importancia en la cuidad, dar la noticia de que uno de sus protegidos estaba desaparecido alertaría a cientos de buitres que solo entorpecerían con su labor, y no solo eso, si como este hombre decía los papeles del chico estaban aún en trámite, eso también acarrearía ciertos problemas legales tanto para el hombre como para él niño.
-"Él había permanecido conmigo en la mansión hasta el día de hoy que creí… sería buena idea traerlo aquí para que pudiera ver la pirotecnia."-
-"Entiendo."- Gordon se acomodó la chaqueta. -"Entiendo su punto de vista Wayne, si le parece bien entonces—"-
-"La mansión. Hablaremos todo lo que usted quiera en la mansión."- Gordon gruño en respuesta, no había mucho que pudiera hacer al respecto, en este momento el tiempo era crucial, no lo podía desperdiciar, y con eso concluía en que no podía darse el lujo de tardarse decidiendo si debía o no hacer caso a la sugerencia de este hombre cuando había un niño allá afuera que podía estar en peligro; dando un largo suspiro asintió.
-"Esta bien Wayne."- Se quitó las gafas masajeando sus ojos. -"Será como usted quiera, ¡Bullock! estas a cargo. Quiero que revisen el área nuevamente. Recorran todo el parque si es necesario, pregunten a las personas de los alrededores. ¿Cómo iba vestido el niño Sr. Wayne?"-
-"El reporte lo tiene el vigilante. Pero él llevaba una sudadera roja con capucha y vaqueros color azul marino."-
-"Bien, empezaremos con eso primero."-
-"Le agradezco comisionado"-
-"No se preocupe Sr. Wayne. Si el niño está cerca o si se perdió entre la multitud lo encontraremos, téngalo por seguro"-
Y eso era lo único que importaba…
.
.
.
.
.
.
Fue oficial, a las tres de la mañana de ese mismo día la investigación dio pie y Damian fue declarado en situación de desaparecido. Fue frustrante en realidad, saber que su hijo estaba perdido y que la policía lo único que podía hacer se limitaba a la emisión de un simple boletín en el noticiero local, ya que aparentemente, de acuerdo a los estándares y protocolos que seguía la policía, la desaparición del niño no cumplía siquiera con las características mínimas requeridas para iniciar la alerta 'AMBER'; no tenían sospechosos, no tenían testigos, no tenían un móvil, y no tenían nada que indicara que el niño no había huido de casa.
Bruce espero paciente en el sillón de la sala contestando metódicamente a cada pregunta que se le hacía. Por el momento, no había nada más que pudiera hacer según le había indicado Gordon, la desaparición del niño era ahora un caso más sobre uno de los tantos escritorios de algún departamento de la GCPD.
-"No debes preocuparte Wayne"-. Le había dicho Gordon en tono condescendiente aclarándose la garganta y ajustándose las gafas. -"No tenemos nada que indique que el niño haya sido secuestrado o que su vida esté en peligro. Quizá escapó…"- Quiso dar a entender más Bruce no quedaba conforme con la sugerencia.
Guardo silencio sin hacer comentarios, se mantuvo estoico con la mirada seria tratando de analizar si había algo más que pudiera agregar.
Fue una sesión tensa de preguntas y respuestas, y aunque ninguno lo expuso en voz alta, ambos adultos tenían sus propias sospechas; este era el caso de un niño dentro del rango de los nueve a los doce años de edad que desaparecía de un lugar público, atestado de gente, y curiosamente nadie había visto o escuchado nada extraño.
Bruce afilo la mirada sumergiéndose en dolorosos recuerdos. Todo volvía a repetirse, la historia volvía a escribirse pero esta vez con su más joven pupilo; entrecerró los ojos rememorando las dolorosas escenas de su pasado, recordando la angustia, el dolor de cada una de sus pérdidas, de saber que él pudo haber marcado la diferencia pero únicamente—…
-"Necesitare una fotografía para el reporte."-
-"¿Disculpe?"- Bruce salió de su ensoñación.
-"Del niño, de Damian, cualquier fotografía que sea reciente bastará para facilitar su identificación, también servirá para que nuestra gente tenga una idea de a quién estarán buscando."-
Bruce se tensó.
-"Me temo que no tengo ninguna comisionado. Lo que le he dicho es todo cuanto puedo proporcionar. Damian tiene ojos azules, cabello negro y mide alrededor de un metro con treinta y siete centímetros, cuando lo perdimos de vista vestía una sudadera roja con capucha, zapatos deportivos rojos y vaqueros color azul marino."-
Gordon resoplo. ¿Sabes cuantos niños cumplen con esa descripción? Quería decir más optó por guardar silencio.
-"Esta bien, no se preocupe Sr. Wayne, empezaremos con lo que ya tenemos pero si consigue alguna fotografía, cualquiera que esta sea, o si llega a tener algún otro tipo de información que crea pueda sernos de utilidad, no dude en avisarnos."- Bruce asintió acompañando a Gordon hasta la puerta principal sin poder evitar saborear el gusto acre de la amargura en su boca.
Era increíble, de verdad que era increíble lo irresponsable que había sido.
Hasta el momento, no había caído en cuenta sobre el peso que podrían tener sus acciones y su falta de interés. Nadie, absolutamente nadie en esta casa salvo Alfred quizá, se había tomado la molestia de preocuparse realmente de ver por las necesidades y seguridad de Damian.
-'Amado… '-
Trato de sacar la voz de su cabeza.
-'Has fallado amado… nuevamente… has fallado…'-
Pero eso iba a cambiar.
Despidió a Gordon y a su acompañante haciendo un ligero ademán con su mano en cuanto las luces del auto-patrulla comenzaron a perderse en la oscuridad, se mantuvo quieto en la entrada de la mansión observando como sus enfermizos reflejos se desvanecían con el aire.
Eran casi las cuatro de la mañana ahora, no podía perder más tiempo.
-"Tim, Dick. Necesitare de su ayuda. Alfred, prepara la mesa del estudio."-
-"Bruce… ¿Qué estas…"-
-"Tengo un muy mal presentimiento Dick."- Hablo rápidamente dejando de prestar atención a los presentes. Un desagradable y terrible presentimiento.
-"¡Espera! Bruce, espera, no me digas que… ¿No estarás pensando de verdad en eso, o sí? Por favor dinos que no estás pensando en eso, que Damian pudo… que él pudo…"-
-"Sí… no,… todavía no quiero llegar a esa posibilidad, aunque es lo único que tenemos... No quiero pensar ni siquiera en eso…"-
-"No Bruce… quiero decir, eso que estás insinuando no tendría ningún sentido…"- Replico Dick de inmediato mientras seguía a su Mentor por el pasillo que llevaba hasta la habitación de Damian. -"Hicimos una investigación ¿Lo recuerdas? Revisamos cada caso, a cada niño, sus registros, su historia, ¡Su familia! Hasta obtuvimos una lista de los posibles sospechosos y de todas las personas que pudieron haber estado en contacto con ellos, y lo que ahora estas insinuando es… ¡No puede ser posible! Damian no fue… ¡Por Dios Bruce!, ¡Escucha siquiera lo que estás diciendo! Damian ni siquiera cumple con el perfil que obtuvimos…"-
-"Lo sé."- Bruce estuvo de acuerdo en eso.
-"¿Entonces?"-
-"Sé que Damian no cumple con el perfil Dick, lo sé perfectamente, pero cuando estuve con Gordon era lo único que ocupaba mi mente, creo que… creo que hay algo muy importante que hasta este momento no había estado considerado."-
-"¿Y eso que podría ser?"- Pregunto Dick frunciendo las cejas sin entender a lo que su Mentor se refería.
-"Fui irresponsable Dick, acepte investigar este caso pero nunca tuve intenciones de involucrarme lo suficiente y ahora, estas son las consecuencias."- Hizo una pausa antes de continuar. -"Pero sé que aún puedo hacer algo para remediarlo. Si hay algo que sabemos es que nuestro sujeto tenía que conocer a sus víctimas, eso estaba más que claro, y sabemos que todos estos niños tenían por lo menos un sitio en común que los ligaba, sin embargo Dick, esta condición no se estaba cumpliendo con todos ellos, de menos dos o tres casos no tenían el hospital como punto de referencia, la pregunta es ¿Por qué? Soy responsable de lo que ha pasado, y por hoy, tengo que admitir que me he equivocado, no contemple todas las variables y debido a eso es que ahora esto está pasado. Sé que aún es demasiado pronto para hacer suposiciones, pero algo me dice que… que es este sujeto quién ahora podría tener a Damian."- Dick abrió los ojos con incredulidad. -"Eso me lleva a pensar en lo siguiente Dick, ¿Qué probabilidades hay de que este sujeto haya conocido a los chicos restantes bajo circunstancias diferentes? Claro, él podría estar en una ventajosa situación y desempeñarse en algún área donde tuviese acceso a estos niños, pero eso no deja de lado el hecho de que también pudiera tener contacto con ellos por otros medios, si prestamos atención Dick, encontraremos que muchas de estas desapariciones se realizaron desde lugares públicos, muy cerca de parques."-
-"Eso… no entiendo Bruce, ¿Qué es lo que estas tratado de decir?"- Y por primera vez Dick tenía miedo de escuchar una respuesta.
-"Piensen un poco…"- Bruce encaro a sus confundidos discípulos. "-Este hombre tiene toda una ciudad para hacerla su propio cuarto de juegos, de cierta forma, es como si estuviera cazando, busca a su presa y luego la atrapa, y si ponemos todas las piezas juntas su modo de actuar sería el siguiente; primero, seleccionaría a su futura victima bajo sus propios estándares, lo observaría, lo investigaría, lo vigilaría, es posible que incluso conociera hasta a adonde vivía y que rutas tomaba para ir al colegio, teniendo lo que necesitaba entonces se volvería su amigo, entablaría una conversación con él con algún tema de interés, mi hipótesis es que no actuaría pronto, todo sería paulatino, los haría entrar en confianza para finalmente atacar; y eso me lleva a pensar en la posibilidad de que nuestro sujeto pudiese tener más de una posible victima a la vez, mi suposición es que secuestraría al que tuviera la guardia más baja en el momento en que decidiera actuar, eso explicaría por qué sus tiempos de acción no tenían ningún orden lógico y porque había reportes hasta dos veces por semana, y eso explicaría también por qué ninguno de estos niños luchaba contra él; para ellos este hombre sería alguien en quien podían confiar. Un amigo. Además, Damian también visitó el parque hace unas cuantas semanas... estoy seguro de que en ese momento algo debió haber pasado y yo no fui informado."-
El labio de Dick tembló, sus manos se pusieron frías y sintió como la sangre se le iba del cuerpo; no podía ser, pensó incrédulo, esto no podía ser cierto.
Pudiera ser que Bruce hubiese admitido su error, más su Mentor no era responsable de lo que ahora pasaba, Dick lo sabía, esto no era responsabilidad ni Bruce ni Alfred ni de Timothy, y aunque nadie lo dijera en voz alta estaba claro que la culpa recaía únicamente en una sola persona; en él mismo. Todo lo que estaba pasando era su culpa, porque debió haber prestado atención, debió haberse fijado, debió haber estado todo el tiempo con Damian; más creyó que no pasaría nada, fue idiota, lo perdido de vista y ahora la vida de Damian podía estar en juego debido a una estúpida tontería.
-"¿Qué necesitas que hagamos Bruce?"- Pregunto Tim en el momento en que entraron a la habitación del iracundo menor.
-"Un objeto"- Hablo en voz clara su mentor. -"Necesitaremos un objeto o cualquier cosa a lo que Damian pudiese tener gran afinidad. Podemos empezar por ahí."-
Y sin cuestionar nada se pusieron en marcha.
.
.
.
.
.
.
Revolvieron entre los cajones, buscaron entre las pocas pertenencias del niño pero al final terminaron igual que como comenzaron, sin nada. La habitación de Damian estaba tan vacía, tan desolada que no parecía si quiera estar habitada.
Bruce se sentó en el borde de la cama revisando con dolor un descuidado libro que encontró muy escondido entre las pertenencias del niño. Con aire ausente, observo su contenido descubriendo decenas de burdos y desgarbados bosquejos, sus ojos contemplaron cada figura, cada trazo sin estar seguro de cómo se suponía debía reaccionar. Los dibujos en sí eran impecables, cierto, jamás había pensado que aquel jovencito fuera tan hábil con el lápiz y el carboncillo… pero enterarse así, de esta forma, definitivamente era algo que nunca hubiese estado dentro de sus planes. Husmear en asuntos ajenos no era de su agrado pero esta situación definitivamente lo estaba demandando. Repaso y miro cada dibujo sintiendo como su rabia aumentaba, apretó fuertemente los dientes y levantándose colérico de la cama rasgo de tajo cada hoja de aquel libro sin importarle la atónita mirada que Alfred le obsequiaba.
-"Amo Bruce…"- Profirió el mayordomo alterado por tan criminal acto.
-"Es mi culpa Alfred…"- Se recrimino abiertamente Bruce pasando un triste dedo por cada una de las firmes líneas. -"Esto ha sido mi culpa…"- Pronuncio despacio tirando al fuego todas las hojas arrancadas sin el más mínimo remordimiento. No podía seguir así, no podía seguir viendo tan grotescos dibujos, había sido ciego, había sido tan ciego; dejo a este niño solo, lo dejo solo para que librara su propia batalla mientras se ahogaba en pura rabia, ¿Y él que había estado haciendo entre tanto? Absolutamente nada.
Se mojó los labios hipnotizado por como el fuego devoraba los bosquejos.
Aun no era tarde, todavía estaba a tiempo, todavía podía cambiar; tenía que intentarlo por lo menos, necesitaba hacer algo ya que no lograba comprender cómo es que su hijo podía dibujar todo esto, esta clase de monstruos. Cada hoja estaba llena de deformes criaturas, de violentas escenas de muerte que ningún niño sano y en crecimiento debía tener en mente.
-"He sido tan ciego Alfred… todo este tiempo Damian ha estado gritando tan alto por un poco de atención pero yo… no he sido capaz de escucharlo…"-
Alfred lo miro con ojos tristes.
-"No es culpa suya Señor…"-
Bruce asintió.
Es de todos.
Y muchas cosas iban a empezar a cambiar.
Pensando en cómo podía salvar su inexistente relación con Damian siguió buscando.
Fueron solo un par de minutos después cuando Alfred se acercó a él apuntando a cierto objeto olvidado en un cajón de la mesita de noche. Bruce lo miró alzando una ceja, jamás habría pensado que Damian sería del tipo de llevar joyería, más Alfred insistió en que tan mundano objeto debía tener algún tipo valor sentimental para el niño puesto que no había día en que no lo llevara puesto, Bruce pensó en eso y de ser cierto lo que Alfred le decía entonces habían tenido mucha suerte, ya que quizá Damian lo habría llevado puesto hoy de no ser por la ducha que había tomado minutos antes de salir de casa.
-"El joven Damian debió haberlo olvidado Señor."-
-"Dámelo Alfred."- Instruyo Timothy. -"Y veamos que podemos obtener de esto…"-
Salieron de la habitación de Damian con dirección al estudio donde el mapa de la ciudad se encontraba ya dispuesto sobre el escritorio. Dick como responsable, iría primero. Tomó la pulsera de las manos de Timothy sentándose en el sillón, cerró los ojos y despejo la mente esperando…
Más nada parecía estar llegando.
Intento nuevamente centrando sus pensamientos en él niño extraviado, en su pequeña y delgada silueta, en su hosca actitud e inquietante energía…
-'Muéstrame algo, muéstrame algo, muéstrame algo…'- Clamó desesperado. -'Por favor muéstrame algo…'-
Sintió sus dedos entumirse y el sudor resbaló por su piel. No estaba funcionando. ¡Nada estaba funcionando, maldita sea! Abrió los ojos rechinando los dientes ¿Por qué tenía que pasarle esto? ¿Por qué justo ahora cuando más requería de sus dones estos se negaban a ayudarlo?
-"¿Dick?"-
-"Estoy bien. Yo… necesito hacer esto, por favor, solo… déjame hacer esto Bruce."-
Soltando un suspiro cerró nuevamente los ojos tomando su tiempo para poder relajarse. Nada ganaría si continuaba así, desesperándose, tenía que tranquilizarse, necesitaba calmarse, lo intentaría nuevamente, tantas veces como fuera necesario.
Aspiró profundamente llenando sus pulmones de fresco aire.
Sabía que todos lo estaban mirando y no podía defraudarlos, no esta vez; porque de todos ellos él era el único capaz de dar con el lugar en donde actualmente podría estar Damian. Él podía hacer eso, porque él poseía uno de los dones más especiales de todos ellos. Era conocido vulgarmente con el nombre de visión remota, muy útil cuando funcionaba, pero solo cuando funcionaba, y Dick no podía saber a ciencia cierta cuándo lo haría y cuando no. No es como si él pudiera controlarlo siempre, a veces sería muy fácil conseguir una visión, una imagen, una sensación, ¡Cualquier cosa!, pero otras veces no importaba cuanto lo intentara no vería absolutamente nada.
Como ahora.
Regulando su respiración sintió su cuerpo flotar, lanzó la cabeza hacía atrás dejando sus sentidos vagar cuando las imágenes empezaron finalmente a llegar. Los vellos de sus brazos se erizaron. Los vellos de su nuca se rizaron. Hacía frio, notó de inmediato, estaba en un lugar tan frio que le quemaba la piel, vio obscuridad y entonces observo la claridad filtrarse por la copa de altos árboles, vio las hojas secas y sintió como se hundía dentro de la tierra. Se movió inquieto sintiendo el cosquilleo de los gusano devorar su carne. Estaba atrapado. Fue su primer pensamiento. Sepultado. El pánico lo inundo y un solo pensamiento se instaló en su subconsciente. Él no iba a morir aquí. Alargó una temblorosa mano jadeando fuertemente tratando de hallar salida. Excavó con sus uñas desesperado por acercarse a la única fuente luz que veía. Estaba tan cerca. Estaba tan cerca. Sin que lo viese venir todo a su alrededor se oscureció y tan rápido como la sensación llegó, completamente, se detuvo.
Con un sobresalto Dick abrió los ojos.
-"¿Dick?, ¿Estas bien?"- Dick sacudió la cabeza inseguro de lo que iba decir.
-"Deja que lo intente yo por favor."- Timothy insistió.
Limpiándose el sudor de la frente, Dick asintió.
Timothy tomó la frágil pulsera entre sus dedos como si fuera a romperse, suspirando y sentándose en uno de los cómodos sillones, se relajó tomando lentas y profundas respiraciones. Cerrando los ojos aclaro su mente librándose de cualquier tipo de pensamiento mientras jugaba con el objeto.
-"Muéstrame en donde está"- Susurro despacio, tranquilo y sin forzarse a sí mismo.
Muéstrame en donde esta…
Y dejó su mente vagar.
Muéstramelo.
Muéstramelo.
Muéstramelo.
Dick casi jadeo cuando los ojos de Timothy se abrieron cubiertos por una densa capa blanquecina que impedía a todos ver sus azules irises.
-"¿Tim?"- El chico tembló con músculos tensos y Dick no pudo hacer otra cosa más que tomarlo firmemente de los hombros, Bruce lo detuvo al instante tomando sus manos y mirándolo de forma severa. No interfieras. Podía leer la orden en la mirada que su Mentor le estaba dando.
No interfieras.
Con un fuerte jadeo Tim volvió en sí temblando y mirando fijamente a los ojos de Dick.
-"¿Qué has visto?"- Demandó Bruce metiéndose entre ambos chicos. -"¿Tim? Dime lo que has visto."-
Como si fuera de fuego Tim soltó la pulsera que cayó al suelo con un suave tintineo.
-"No es de él."-
-"¿Cómo?"- Pregunto Bruce sin comprender.
-"La pulsera, no es de Damian, no es de él. No era de él."-
-"¿De que estas hablando Tim? No entiendo de qué rayos estás hablando. ¿Qué es lo que has visto? Por favor… Dinos lo que has visto."- La urgencia en la voz de Dick era clara y palpable.
Tim sacudió la cabeza.
-"Esta cosa… no le pertenecía a Damian…"- Susurro mirando la pequeña pulsera en el suelo. -"Le pertenecía a alguien más… ¡Y Dios! Está tan furioso."-
-"¿A qué te refieres Tim? ¿De quién era esa pulsera?..."- Timothy se limpió el sudor de la frente.
-"Yo… no lo sé, ¡Ese es el problema Bruce! ¡No lo sé!... solo, solo sé que todos ellos... solo sé que todos ellos están muertos."- Su voz se quebró. -"Pude sentirlo. Todo esto ha sido una pérdida de tiempo, ellos están muertos, lo estuvieron desde siempre, ¡Ellos están muertos!"- Las manos de Timothy temblaron, su mirada se notaba perdida y contraída en una mueca de dolor y decepción. Nuevamente volvían a llegar tarde. Los héroes volvían a llegar tarde, como siempre, como ya era costumbre. Durante todo este tiempo no habían estado persiguiendo más que simples y tristes fantasmas. -"Lo siento"- Se llevó las manos a la cara. -"Yo… no sé… qué habrá pasado, no pude verlo tan claramente, solo pude escucharlos, ellos están enojados, furiosos, y creo que… creo que podrías tener razón Bruce."- Timothy le enfrento la mirada a su mentor. -"Creo que… de algún modo… Damian pudo haber conocido a este hombre, estoy casi seguro de eso, ¡Es tal como lo dijiste Bruce! ¡Que Damian pudo haberlo conocido! ¡Estoy Seguro! ¡Estoy seguro de eso! Pero no pude verlo, yo no pude verlo… ¡Y lo siento! ¡De verdad lo siento!... ¡… lo intente! ¡De veras que lo intente pero no pude—!"-
-"Esta bien Tim. Está bien. Tranquilízate. Dinos, ¿Viste algo que nos pueda dar una idea de en donde puedan estar…?"-
-"Si, no… yo… vi algo, pero no era nada claro. Solo… solo vi… había una habitación, y hacía frío, muchísimo frio, pero era un frio seco, controlado, vi… a un hombre, solo su sonrisa y por algún motivo, sentí miedo. Había árboles y mucha vegetación, pero no creo que haya sido un bosque porque logre ver la carretera y autos sobre ella, creo que… creo que puede ser algún sitio alejado de la ciudad…"- Tim se levantó tambaléate. -"El mapa… necesito ver el mapa, necesito también un mapa de las cercanías y de las carreteras. Lo que vi fácilmente pudo haber sido una fábrica o un taller, o incluso puede haber sido solo una vieja casa muy alejada del centro, quizá sobre la autopista, pero cualquier lugar que fuera era muy silenciosa, perfecta para él…"-
-"Te traeré los demás mapas, espera aquí."-
Tim se recargo en la pared mirando de reojo a Dick salir del cuarto. Sus ojos vagaron hasta donde su mentor estaba de pie, tenso, con círculos obscuros bajo sus ojos, lo miró un segundo e intentó sonreír, cansinamente y exhausto como estaba, intento sonreírle.
-"Vamos encontrarlo Bruce."- Hablo con seca voz.
Te prometo que vamos a encontrarlo.
.
.
.
.
.
.
Su sueño fue inquieto y plagado de pesadillas. Sentía como si estuviera flotando, nadando dentro de un pozo… dentro de un profundo y negro pozo del cual no importaba cuanto se esforzara, no podía escapar. Lentamente, tortuosamente, sus sentidos empezaron a llegar a él. Uno a uno. Pausados. Difusos. Vagos y entrecortados sonidos se arrastraron perezosamente a sus oídos, podía percibirlo, se trataba de un extraño silbido. Pesado. Irreconocible…
… Indescifrable.
Respiró fuertemente, pausadamente, inhalando profundamente pese a la continua opresión que aplastaba contra su pecho.
Ladeando ligeramente la cabeza, logró distinguir un suave ruido, era similar a un zumbido. Como un desagradable zumbido. Frunció las cejas intentando concentrarse, tratando de prestar atención por sobre la espesa cortina de confusión que se arrastraba a través de su mente. Había una voz, estaba seguro, lo que escuchaba era indudablemente una voz. Una voz humana. Alguien estaba cantando, podía distinguirlo, quienquiera que estuviera ahí estaba cantando, tarareando una grotesca canción con ronca voz.
Sin atreverse a hacer nada permaneció en su sitio. No se movió ni tampoco habló. Únicamente se mantuvo expectante, acompañado todo el tiempo por tan tenebrosa y aterradora voz. Inconscientemente se mojó los labios separándolos levemente debido a la inmensa sed que sentía, tragó saliva tratando de llevar alivio a su seca y dolorida garganta; el miedo lo golpeo al instante. Su lengua se sentía pesada, comprendió apenas, su lengua se sentía pesada, entumida y como si hubiera crecido dos veces su tamaño, todo su cuerpo se sentía de la misma manera. Pesado. Sin vida… estaba cansado muy mareado y tenía muchísimo sueño.
Probó abrir los ojos más no pudo lograrlo. Se sentía extremadamente exhausto. Como si todas sus fuerzas lo hubieran simplemente abandonado. Su conciencia se desvanecía, lo sentía, su consciencia iba y venía a lapsos y en cualquier momento sabía que iba a quedarse dormido sin importar la lucha que libraba consigo mismo para no volver a caer en el dulce y obscuro sueño de la inconciencia.
Necesitaba estar despierto.
Tenía que permanecer despierto.
Reuniendo toda la fuerza de voluntad que pudo abrió los ojos lamentándolo de inmediato, flashes de luz lo cegaron, imágenes borrosas lo asaltaron y sonidos sin lógica llegaron a él sin misericordia. Gimió lastimeramente tratando de enfocar su perdida mirada, tratando de ver algo más que solo imágenes nubladas; no entendía nada, en este momento, no era capaz de comprender absolutamente nada…
-"Tranquilo…"-
Ahí estaba otra vez, parpadeo confuso, ¿A quién pertenecía tan ronca y lúgubre voz?
-"Vuelve a dormir…"-
Y deseaba tanto poder hacerlo…
Tembló inconscientemente al escalofrió que lo atravesó. Ahí estaba nuevamente esa desagradable sensación. Se trataba de una mano, de una intrusa mano que de vez en cuando atravesaba sus barreras para frotarle los brazos por encima de su sudadera. Respingo bajo el tierno y suave toque tratando de mantener su distancia. Era absolutamente repugnante. No podía ni siquiera comenzar a describir lo que sentía al tener esas manos sobre sí, sobre su cabello y a veces sobre la base de su cuello. Dio otro pesado y fuerte suspiro esforzándose por mantenerse despierto, supo que la batalla estaba perdida cuando las imágenes frente a sus ojos comenzaron a desvanecerse como tragadas por un infinito vacío, no podía hacer nada más, apenas logró hilar cuando su conciencia comenzó a oscilar, no podía hacer otra cosa más que dejarse llevar, estaba atrapado, se dio cuenta, atrapado y terriblemente cansado.
Sin saber en qué momento…
…Volvió a dormir.
La siguiente vez que despertó se encontró con que su mente se hacía cada vez más y más clara, estaba más alerta y por primera vez en lo que parecía una eternidad, era capaz de tomar nota de su situación actual.
Se hallaba en un lugar frío y seco donde reinaba un silencio mortal, intentó mover sus manos solo para descubrir que estas se encontraban fuertemente atadas por delante de su cuerpo con lo que parecía ser algún tipo de pegajosa cinta de uso industrial, quienquiera que lo haya hecho, pensó, no tuvo el más mínimo remordimiento en amarrarlo tan fuertemente que el dolor en sus muñecas se estaba volviendo en algo difícil de ignorar; sus dedos se sentían completamente fríos y ligeramente entumecidos debido a la sangre que no terminaba de llegar a sus inmovilizados miembros. Manteniendo su autocontrol, evitó abrir los ojos para dar el efecto de que aún seguía durmiendo.
Sin precipitaciones y muy lentamente, movió su cuerpo tratando de hallar una posición más cómoda, sus piernas estaban libres notó de inmediato, pese a que sus manos estaban tan fuertemente amarradas que le cortaba la circulación, sus piernas seguían libres; esta era una ventaja que podría utilizar a su favor, concluyó. Relajando su cuerpo intento poner especial atención a todas las sensaciones que le llegaban del exterior; por lo que podía intuir, estaba en un frio cuarto donde reinaba un fuerte olor a detergente y demás productos químicos que no lograba distinguir, estaba además acostado sobre su lado derecho en una superficie blanda pero firme y mal oliente.
Su cuerpo se tensó cuando a sus oídos llego un suave tintineo. Alguien se estaba acercando, lo supo de inmediato. Escucho entonces lentos y pesados pasos, escucho el sonido de una puerta al abrirse y la misma ronca voz que tarareaba una alegre canción.
Había alguien más ahí.
Desesperado intento recordar lo que había pasado, recordaba el parque, los fuegos artificiales, los destellos, la gente, el ruido, mucho ruido.
Y ese hombre.
Una sonrisa, un gesto amable, entonces una bebida con un gusto demasiado dulce y sus sentidos se pusieron al límite, entro en alerta, su corazón latió con demasiada fuerza y su respiración se volvió pesadamente lenta, recordó haber entrado en pánico porque creyó que en cualquier momento su sistema colapsaría y entraría en shock, y después de eso… no recordaba absolutamente nada.
Fue drogado, concluyó de inmediato sintiéndose idiota por haber caído en tan mediocre trampa.
No se suponía que fuera así como tenían que terminar las cosas.
¡No se suponía que tuviera que haber pasar esto!
Tenía que haberle avisado a su Padre, tenía que haberlo hecho en cuanto hubiese conseguido todo aquello por lo que había estado buscando, más sin en cambio fue engañado, drogado, secuestrado y traído a quien sabe qué lugar extraño.
Se recrimino así mismo sintiendo que había fallado.
Un movimiento a su lado lo hizo guardar silencio y mantener una posición relajada pese a la mano que de vez en cuando acariciaba su espalda.
Sería imposible saber cuánto tiempo había estado inconsciente, aunque suponía, no debía de haber pasado más de un solo día, quizá…
-"Despierta…"- La voz parecía sonar impaciente. -"Sé que vas a despertar pronto…"- Y las caricias en su cabello se hicieron más persistentes. -"Despiértate de una buena vez… Bruce…"-
Y sus ojos se abrieron al mandato.
La fuerte iluminación fue lo primero que vio, la intensa luz le cegó, gimió lastimeramente percatándose de algo que hasta el momento no había notado. Sobre sus labios, sellando su boca para que no pudiera emitir sonido alguno, se colocaba una gruesa cinta adhesiva. Frenético miro a su alrededor tratando de hallar forma a las manchas luminosas que se arrastraban a su visión, ahí, agachado sobre él se hallaba un hombre, un hombre joven de aspecto amable que le sonreía con perfectos y blancos dientes.
-'Te conozco'- Pensó sin estar realmente sorprendido.
Yo te conozco…
'Eres Benny Pascot…'
Era ese el nombre de quien ahora le sonreía cándidamente luciendo notablemente aliviado al verlo finalmente despierto.
Damian resoplo sin mostrar ninguna reacción.
Este sucio hombre jamás podría intimidarle y aun así, tenía que ser precavido. Estaba en un sitio extraño con un sujeto igualmente extraño del cual apenas sabía algo y arriesgarse en este instante haciendo algo estúpido no le daría la ventaja de ningún modo; lo mejor que podía hacer sería guardar la calma y esperar a ver la reacción podría tener Pascot. Decidiendo que no valía la pena precipitarse optó por permanecer quieto tomando su tiempo para analizar la situación entera y entre tanto, buscar la manera en la que pudiese arrancar de tajo esa desagradable mano que a ratos vagaba deslizándose a lo largo de sus brazos.
-"No tengas miedo. No voy a hacerte daño."-
Mentiroso…
-"Sé que todo esto puede sorprenderte, pero créeme cuando te digo que no hay nada de lo que debas preocuparte Bruce, yo no quiero lastimarte… ¡Es más! Si prometes que no vas a gritar hasta puedo considerar quitarte la cinta de la boca. ¿Qué te parece eso? ¿Me prometes que no vas a gritar?"-
Damian entrecerró los ojos dándole una mirada de muerte.
-"Quizá más tarde entonces."- Murmuro Pascot para finalmente alzarse en toda su altura para ponerse en pie.
El estómago de Damian se revolvió entre una mezcla de repulsión y sorpresa. Sin el pesado cuerpo de Pascot bloqueando su visión, Damian podía tener una buena visión del lugar en donde se hallaba, y lo que vio lo dejo sin habla, inundado con un sentimiento de incertidumbre.
En efecto, tal como había pensado, sus manos permanecían fuertemente atadas con una gruesa cinta gris, estaba recostado sobre uno de sus lados en un viejo, polvoriento y sucio sillón marrón. La habitación era en realidad un amplio espacio bien alumbrado sin ventanas y sin ningún tipo de ventilación más que la instalación de un dispositivo de climatización.
Sus ojos se abrieron en asombro al recorrer cada rincón de la habitación.
Frente a él, a una distancia no muy grande se situaba una mesa de metal, una larga, limpia y brillante mesa de metal. Una mesa quirúrgica. Sobre la mesa se alzaban prendidas en toda su potencia un par de lámparas cialíticas; diversos estantes se colocaban adosados a cada lado de la pared, y situado en una esquina habían acondicionado una zona de lavado. Arrugo la nariz al penetrante y picante olor a desinfectante, movió su vista al techo para ver oscilar un perezoso ventilador y al piso para observar un deslavado piso de mosaico.
¿Qué demonios era este lugar?
-"Sé que todo esto puede darte miedo Bruce, pero créeme cuando te digo que no tienes nada que temer, cuando te acostumbres veras como todos vamos a ser muy buenos amigos… cuando termine con él por supuesto..."- Pascot apuntó su dedo hacia una solitaria silla de ruedas situada en la más lejana de las esquinas, Damian alzo una ceja y ligeramente alzo la cabeza recorriendo con sus ojos el respaldo de la silla notando de inmediato una sobresaliente mata de áspero pelo castaño.
-"Confía en mí, nadie, absolutamente nadie volverá a hacerte daño."- Pascot lo miro a los ojos con una expresión decidida y permitiéndose el atrevimiento, acaricio tiernamente su mejilla. -"Nadie jamás va volver a hacerte daño."- Canturreo el hombre dándole la espalda para en un par de pasos, alcanzar la silla de ruedas.
Lo que ocurrió después sucedió como en cámara lenta, y Damian juraba que sería imposible poder olvidarlo algún día. Despacio, Pascot tomo la silla y finalmente le dio la vuelta; Damian abrió grandemente los ojos con asco y repulsión, porque en lo que ella había distaba mucho de ser un acto humano, ahí, a tan solo unos pies de distancia, sentado en la silla de ruedas había un niño, un pequeño niño que no podía ser mayor que él, trago duramente mirando su llamativo vestido; vistoso traje azul marino con motivos marineros, pantalones cortos que le llegaban por encima de la rodilla, medias blancas y pequeños zapatos negros completaban su atuendo. Atónito miró su rostro distinguiendo hebras castañas que se encontraban pulcramente peinadas a un lado, y si no fuera por los rasgos vagamente humanos, habría pensado que tan repugnante criatura no era más que un grotesco muñeco vestido como la vieja usanza de la época victoriana demandaba.
-"Aaron, saluda a nuestro nuevo invitado, su nombre es Bruce… él va a jugar con nosotros a partir de ahora, ¿Ves cómo siempre cumplo mis promesas? Con Bruce aquí ni tú ni yo volveremos a sentirnos otra vez solos..."- La voz de Pascot fue fuerte, dura y clara, más al niño en la silla de ruedas no parecía ni molestarle.
Damian observo asqueado por la surrealista escena, comprendiendo apenas que la falta de reacción del niño se debía a que lo habían privado de la vida; y no fue difícil saberlo, el niño estaba muerto y posiblemente, desde hace varios días. Bastaba solo con ver el cuerpo que parecía seco, bastaba solo con ver ese tono enfermo que llevaba encima y ese aspecto pastoso que tenía sobre la piel, el cuerpo parecía haber sido momificado, como si hubiera sido embalsamado, conocía perfectamente el termino porque su aspecto se asemejaba mucho a los viejos cuerpos que descansaban en las antiguas criptas que corrían por debajo la casa de su Madre.
-"Aaron…"- Sutilmente reprendió. -"¿Qué crees que dirá Bruce de tus modales?..."- Amonestó, y Damian no podía discernir si Pascot estaba o no bromeando, no importaba realmente, porque no lo estaba escuchando a él, su vista se mantenía fija en las jóvenes facciones del niño, en su rostro, en su amarilla piel, y en los ojos que habían sido extirpados y reemplazados por enormes cuentas de cristal de un impresionante y antinatural color verde esmeralda.
-"Hmmm… bueno… él es un poco tímido a veces, pero no te preocupes por eso Bruce, ya verás cómo pronto todos vamos a llevarnos muy bien, sobre todo porque estábamos esperándote desde hace días ¿Sabes?"- Comento Pascot alejándose de la silla de ruedas no sin antes acariciar tiernamente la seca mejilla. -"La vida es algo tan precioso, corto y frágil, y yo intento hacer lo que puedo, intento cuidarlos, protegerlos, pero eventualmente todos ellos mueren. Como siempre. Aaron murió hace cuatro días y desde entonces lo he estado preparado para que sea parte de los demás. He practicado mucho por eso. Primero hay que remover los órganos Bruce, ¿Puedes verlo? Hay que remover los órganos primero, todos ellos antes de iniciar con el proceso de embalsamamiento, después van los ojos, pero yo prefiero poner los ojos al final…"- El hombre se acercó despacio. -"Tus ojos son tan bonitos Bruce…"- Contemplo mientras tomaba a Damian muy fuertemente de la mandíbula. -"Encontrar cuentas del color exacto de tus ojos va a ser sumamente difícil pero haré lo que pueda… ¡Oh! Pero no me mires de esa forma, te prometo que no va a dolerte nada, te lo aseguro. No dejare que te duela. Será como estar dormido, tranquilo, voy a cuidar muy bien de ti y cuando termine, nadie jamás volverá a hacerte daño. Pero eso solo será cuando llegue el momento Bruce, solo cuando estés listo, y cuando eso pase… preparare todo para volverte uno de nosotros… serás uno más de la familia, y créeme que soy muy bueno en lo que hago ¿Recuerdas que escribía un libro verdad? Bueno, decidí sacarle provecho a todo esto y documentar mi técnica…"- Pascot lo miro a los ojos con expresión sardónica. -"Y tú mi querido niño, vas a ser parte de todo eso, ¿No te da gusto? Cuando mi técnica sea aprobada vamos a ser famosos, ¡Créeme! los dos vamos a ser muy famosos."- Damian tragó alejándose de las manos que lo sostenían. Este hombre, este asqueroso y repulsivo hombre actuaba tan fuera de sí.
La creciente tensión fue quebrada por un molesto y constante pitido. -"¡Rayos!"- Exclamó Pascot con cierta molestia. -"Que mal… debo salir al trabajo ahora Bruce, pero no tardare nada, tu puedes seguir durmiendo, seguro que todavía tienes sueño, ¿Verdad?... vamos, te dejare para que duermas otro rato…"-
Y sin más palabras, Pascot abandono la habitación.
Damian guardo silencio, lo observo caminar y perderse tras una pared, escucho el sonido de unas llaves, una puerta, y entonces, silencio. Esperó un momento antes de comenzar a actuar, debía haber una salida, acababa de escuchar el sonido de una puerta al cerrarse. Podía escapar. Tenía que intentarlo por lo menos.
Con cuidado e ignorando al muñeco que lo miraba con sus vacíos ojos de cristal, acercó sus manos a sus labios y de un solo movimiento tiró de la cinta, finalmente libre, mordió las ataduras de sus manos en un intento por aflojarlas, Pascot podía regresar en cualquier momento y antes de que eso pasara él debía irse de este lugar.
Liberó sus manos en el menor tiempo posible, caminó con cuidado dirigiéndose a donde suponía debía estar la salida, dio vuelta rodeando una pared encontrándose de frente con una pesada puerta café, alargo su mano y tentativamente giró el pomo, su sorpresa fue mayor cuando comprendió que en efecto, esta se hallaba abierta. Sonrió triunfalmente considerando esto como un golpe de suerte.
Con extremo cuidado se abrió camino a través de su único medio de escape, recorriendo con la mirada la longitud de unas largas escaleras. Damian parpadeo comprendiendo al instante que todo este tiempo había estado encerrado en el interior de un sótano. En un viejo, solitario y escondido sótano. Dando una última mirada hacia atrás comenzó a subir, no podía detenerse ahora. Ascendió despacio, escalón por escalón, ignorando como podía la pesadez de sus piernas y el creciente dolor de cabeza.
Al final de la escalera había una segunda puerta que también estaba abierta, sonrío con triunfo preguntándose si Pascot era muy confiado o demasiado estúpido. La puerta chirrío al abrirse pero a Damian no pudo importarle menos. Con mucha precaución se asomó hacia el exterior. El cuarto al cual había llegado estaba bien alumbrado, había unos sillones que parecían lujosos, una pequeña mesa de cristal con varios libros encima, un televisor y algunos platos sucios. Observó detenidamente sus alrededores asegurándose de que no hubiera nadie cerca, y dando un cauteloso paso a delante, se aventuró más allá de la puerta.
Reviso precavido la primera ventana a su alcance sin éxito, estaba cerrada, por un momento paso por su mente el romperla, eso haría el truco y él sería libre, pero no podía arriesgarse, romper el cristal haría ruido, mucho ruido y lo que menos deseaba hacer era llamar la atención. Suspiro sintiendo la frustración crecer en su pecho. Lentamente se encamino hacía la puerta más cercana, a la próxima y a la próxima, después de algunos vanos intentos dedujo que todas se hallaban cerradas, y siendo sincero, esto no le extrañaba.
Probó suerte con todas las ventanas que halló a su paso hasta que una pálida luz amarilla bajo una de las puertas logro capturar su atención. Con creciente curiosidad dio un paso adelante y antes de decidirse a entrar miro sus alrededores. Agarro el pomo de la puerta con su mano y suavemente lo giró, escucho el pestillo ceder y sin ninguna duda caminó hacia el interior.
No había dado ni tres pasos cuando la sorpresa lo hizo detenerse.
La habitación era un espacio amplio y levemente alumbrado por una lámpara que destilaba una tenue luz, a simple vista parecía ser más el cuarto de un niño con sus paredes que estaban pintadas de un color menta suave, más azul que verde, el techo era blanco con decoraciones de estrellas y planetas que brillaban cuando la luz tocaba la pintura, la cama estaba hecha y sobre está, llamativas colchas con motivos de dinosaurios podían verse. Dio un paso atrás sintiendo sus piernas temblar, era por acción del aire, tenía que serlo, todo era por acción del aire acondicionado que estaba prendido a su máxima potencia; parpadeo una, dos, tres veces sin poder despegar su mirada de todos esos ojos que lo observaban con expresión muerta.
En la cama acostados sobre grandes y mullidas almohadas, había por lo menos seis u ocho cuerpos acomodados uno sobre otro, todos ellos vestidos con diferentes trajes adaptados a sus infantiles formas; encajes, listones, zapatos, telas y adornos decorativos podían verse sobre el suelo, en los muebles y sobre los pequeños y secos cuerpos, distinguía además unos tres o cuatro pequeños sillones que también estaban ocupados con sus secas y macabras creaciones; y ellos lo miraban, se dio cuenta, todos ellos lo miraban sonriéndole con sus vacías cuencas.
Sin poder apartar los ojos trago con dureza.
Si estaba contando bien aquí debía haber por lo menos unos veinte cuerpos o quizás más, y todos ellos pertenecían solo a niños pequeños, todos ellos perfectos, arreglados como si fueran impecables muñecos.
Inconscientemente hecho su cuerpo hacia atrás incapaz de poder apartar la mirada, respiro profundamente inhalando el agrio aroma de la muerte. Justo ahora juraba, de verdad juraba haber visto como todas esas cuencas parpadeaban observándolo fijamente con sus fríos ojos de cristal.
Ayudamos…
Escucho el grito en lo más profundo de su subconsciente.
-"Eres un niño muy imprudente."-
La llana voz lo tomo por sorpresa, ocurrió en segundos, tan rápido que no fue capaz de advertirlo. Apenas iba a voltear cuando sintió el latigazo de dolor contra su mejilla. Cayó al suelo jadeando debido al fuerte golpe que llego a su cabeza. Vio la silueta de ese hombre agacharse sobre él, sintió en su cuerpo la sobrada pesadez, su mente entro en alerta, lanzó sus manos al frente intentando defenderse.
-"No quiero hacerte daño Bruce ¡Quédate quieto maldita sea!"-
Lucho contra el asfixiante peso que oprimía sus costillas, pataleo y usó sus manos tratando de alejarse, supo que en algún momento tuvo que haber rasguñado a Pascot porque el agarre que esté tenía sobre sus brazos se hizo más fuerte. Uso las uñas y planeaba usar sus dientes hasta que un doloroso pinchazo en su cuello lo hizo detenerse, fue decisivo, la ardiente sensación se extendió rápidamente hasta entumirle el brazo y parte de la mandíbula, su mente empezó a nublarse, sus manos y sus golpes perdieron fuerza, perdió todo enfoque y antes de darse cuenta comenzó a perder la consciencia.
.
.
.
.
.
.
Continúa en el capítulo 05 Parte 02.
.
.
.
.
.
.
Referencias: (1). Corresponde al tercer verso extraído del poema "El Jabberwocky" de Lewis Carroll, versión en español de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich.
.
.
.
