Aunque no tenía pensado actualizar tan pronto me vino la inspiración y aquí estoy con el penúltimo capitulo. Decidí hacer una especie de epílogo como regalo de navidad xD

Avisos: aunque en el primer capítulo dije que la historia iba a ser yaoi pero sin nada explícito me pudo la vena pervertida. Así que quedais avisados que el fic es Slash lemon, es decir, relaciones sexuales explícitas (tampoco me pasé mucho, pude hacerlo mucho más lemon pero me quedé en medio lime...) entre hombres.

Espero que os guste, y bueno, a quien no le apetezca leer el lemon que se lo salte xD

Enjoy it!


Aceptación.

- ¡De veras! Ayer cuando vinisteis al puesto de vigilancia armasteis tanto escándalo que Ibiki Morino se presentó para ver que pasaba y me encontró con el libro. ¡No tuve más

remedio que entregárselo! – explicó al borde de la desesperación el jounin - ¡Ni siquiera me dio tiempo de terminar el libro!

Los perros miraron a Iruka esperando el siguiente movimiento.

Era bien sabido por todos que Ibiki Morino era especialista en tortura psicológica y por eso precisamente era temido, ya que no le hacía falta llegar al maltrato físico para que su oponente

se deshiciera.

Pero aún les quedaba el as en la manga que les suponía tener al maestro consigo, ya que su carácter amable y su facilidad para sociabilizarse y congeniar con la gente les daban puntos a

favor.

A bote pronto ambos bandos estaban muy igualados, solo faltaba que la suerte se pusiera de su lado y de todas maneras tampoco conocían las intenciones de Ibiki, tal vez lo único que

quería era que los encargados de las guardias no se distrajesen y por eso se lo llevó, aunque también estaba la posibilidad de que fuera aficionado a cierto tipo de lectura…lo cual

complicaba un poco las cosas.

- ¿Cuál es el plan? – Shiba rompió el silencio

- Primero que nada deberíamos darle una lección a Shiranui – gruñó Uuhei

Todos oyeron como la llave giraba en la puerta, bloqueando la cerradura.

- Algún día tendrás que salir, y nosotros estaremos ahí esperando – murmuró Guruko

- Encontraré la manera de compensaros, de verdad, pero ahora marchaos y dejadme dormir ¿si? – Pidió temerosamente - Mañana lo hablaré contigo Iruka-sensei. Pero te pido que

de momento no le digas nada a Raidou por favor – suplicó

- Claro, duerme tranquilo Genma-san, mañana será otro día… - contestó el chunin dándose la vuelta y alejándose, seguido de los perros.

- ¿Vamos a dejarlo así, Iruka-san? – inquirió Pakkun

El moreno no contestó, pero la sonrisilla que se reflejó en su cara les dio a entender a los animales que definitivamente Genma Shiranui no iba a poder dormir tranquilo.

- ¿Cómo vamos a recuperar el libro? Ese Morino me pone los pelos de punta – dijo Urushi

- Se lo pediremos amablemente – sonrió Iruka – Ibiki-san no parece el tipo de persona que lea libros de esa índole

- Yo no estaría tan seguro… - Akino negó con la cabeza

- ¿Qué quieres decir? – preguntó el chunin

- Bueno, solo hay que ver su aspecto y a lo que se dedica – Bisuke se rascó una oreja

- Es cierto, apostaría mis garras a que se dedica a prácticas de lo más extraño – Buru bajó el tono de voz como si tuviese miedo de que el aludido apareciera en cualquier momento

- Perversiones – afirmó Pakkun

- Vicio – secundó Shiba

- Inmoralidad – dijo Guruko

- Depravación – murmuró Urushi

- Desenfreno – Uuhei lo miró fijamente

- No sería de extrañar que en su casa tuviera la colección de libros de Jiraiya-sama entre todos sus instrumentos de tortura y sus otros "juguetes"… - aclaró el más pequeño de los

canes.

Todos suspiraron al unísono viendo la expresión de Iruka. Reflejaba una mezcla de incredulidad, vergüenza y temor.

- Es verdad que os debemos una muy gorda a Kakashi y a ti, pero tampoco es tan grave como para meterse en la boca del lobo – resolvió el perro con vendas

- Hemos acabado aquí muchachos, nos vamos – dijo Pakkun – Si nos necesitas para algo que no sea una misión suicida, llámanos Iruka-san.

Dicho esto el ninken desapareció en medio de nubes de humo blanco.

El chunin se dio un par de palmadas en las mejillas para espabilarse. "Vamos Umino, no seas cobarde. Seguro que no es como piensan. Ibiki-san es una persona íntegra y sensata." Intentó

convencerse a sí mismo mientras caminaba hacia el centro de reunión del ANBU.


- ¡Kakashi-sensei! ¡Pensé que no ibas a volver nunca –ttebbayo! – gritó un rubio enfurruñado

- ¡Naruto! – exclamó sorprendido el jounin - ¿Qué haces aquí?

- Tú e Iruka-sensei se marcharon tan rápido que se te olvidó cerrar la puerta así que me quedé vigilándote la casa – sonrió ampliamente con los brazos cruzados sobre el pecho -

¿Pero que te ha pasado? Parece que te has caído por un precipicio

- Ya te lo contaré, hoy no estoy de humor – resopló dejándose caer en el sofá - ¿Hay alguna noticia?

- Ummmm… ¡Ah, sí! Dejaron ese sobre para ti. – dijo señalando un paquete en una mesa al lado de la entrada. El jounin miró el paquete perezosamente.

- Vale, gracias por todo. Ahora te agradecería que te marcharas, quiero estar solo.

El rubio asintió y salió por la puerta dejando solo al deprimido peliplateado.


- Lo siento Iruka-sensei. Ibiki-san salió temprano hoy, tenía una reunión con Hokage-sama. – le explicó la mujer de cabello oscuro

- Muchas gracias Uzuki-san – respondió apenado el chunin – Por cierto… - Iruka se sonrojó – no sé muy bien como preguntar esto…

- Iruka-sensei – comenzó Yugao – me siento alagada pero desde lo de Hayate-san no me he planteado estar con ningún otro hombre.

El chunin abrió mucho los ojos "¿Pero porqué siempre malinterpretan mis palabras?"

- ¡No! No se trata de lo que tu crees Uzuki-san – respiró profundamente al darse cuenta de que su voz había sonado más escandalosa de lo que tenía pensado, llegando incluso a

sobresaltar a la mujer – Lo que quería preguntar era que como tú trabajas con Ibiki-san si sabrías si tiene algún tipo de aficción…¿cómo lo diría…? "extravagante"

La mujer lo miró extrañada.

- ¿Extravagante?

- Eh… si… algo así como leer cierto tipo de libros…- Iruka no sabía como explicarlo sin que pareciera que estaba insultando a Morino y sin parecer él mismo un pervertido.

- Bueno, a veces suele llevar libros de psicología, pero no creo que eso pueda catalogarse de extravagante Iruka-sensei…- aclaró la joven

- Cierto, muchas gracias y perdona por las molestias Uzuki-san – dicho esto se marchó.

"¿Se referiría al tomo de Icha Icha que llevaba esta mañana?" Yugao Uzuki se quedó un rato pensativa.


- ¡Shizune-san! – llamó agitado el chunin

La morena se giró con una pila de papeles en los brazos y le sonrió.

- ¿Qué se te ofrece, Iruka-sensei?

El hombre intentaba recuperar el aliento a la vez que hablaba.

- Estaba buscando a Ibiki-san y me dijeron que esta mañana había tenído una reunión con Tsunade-sama. ¿Sabes si ya han terminado de hablar? – preguntó

- Sí, hace rato que se marchó. Tsunade le encargó una misión fuera de la aldea.

A Iruka se le cayó el mundo encima. "¿Es que no iba a encontrar nunca el libro?"

- ¿Iruka-sensei? ¿Estás bien? – Shizune lo estaba mirando con preocupación

- S-sí, perdona – rió nervioso a la vez que se alejaba – Gracias por tu tiempo.

"¿Y ahora que hago yo? Si tan solo tuviera el valor de echar un vistazo en casa de Ibiki-san…" El chunin comenzó a caminar cabizbajo, disgustado por no poder devolverle el libro a Kakashi y

que volviera a ser como siempre.

De repente se dio cuenta de la hora que era y echó a correr hacia el salón de recogida de reportes donde seguramente Izumo-san lo estaría esperando un tanto molesto. "Kakashi tendrá

que esperar las explicaciones hasta la noche"

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- ¡Ouch! ¡Iruka-sensei, mira por donde vas -ttebbayo! – el rubio se puso en pie y se sobó el adolorido trasero a causa del golpe.

- Lo siento Naruto – el chunin se levantó ayudado por su ex – alumno – iba despistado y con algo de prisa – sonrió avergonzado – Por cierto, ¿Qué haces por aquí?

- La abuela Tsunade me llamó porque quería mandarme a algún tipo de misión súper importante – hizo una mueca de desagrado – al final se trataba de un simple trabajo de

búsqueda. Shizune-neechan le había escondido el sake y entonces…

"¡Eso es!" Iruka dejó de oír las palabras de Naruto. "Si hay alguien lo suficientemente inconsciente como para meterse en casa de Ibiki-san es Naruto. Solo tengo que adornar un poco la verdad."

- … y así fue como recibí un capón por parte de la vieja – terminó completamente indignado

- Naruto, tengo algo que pedirte – el chunin lo miró seriamente – Esto sí se trata de una misión de suma importancia.

El joven rubio sonrió feliz (casi podía verse como meneaba las nueve colas del kyubi) y le prestó toda su atención.

- Se trata de una misión de infiltración. – Iruka lo agarró por los hombros – El ninken y yo estamos siguiendo la pista del shinobi que se hizo con el libro de Kakashi-sensei. Tenemos

ya la dirección pero solo un Ninja con grandes capacidades de detectar trampas y de rebuscar en un lugar sin dejar rastro puede llevar a cabo la intrusión.

- ¡Ese soy yo Iruka-sensei! ¡Déjamelo a mi -ttebbayo!

El moreno le dio instrucciones precisas de la "misión" a Naruto, y éste salió corriendo en cuanto tuvo toda la información que necesitaba.

"Me siento un poco mal por embaucarlo así, pero no tengo tiempo para otra cosa. Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas"

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Horas más tarde Iruka continuaba con su trabajo, preguntándose de vez en cuando cómo le iría a Naruto. La espera se vio concluída cuando vio al joven rubio hacerle señas desde la

puerta para que se acercara a el.

El chunin se levantó haciéndole un gesto a Izumo para indicarle que se tomaba un descanso y se dirigió hacia la puerta, cerrándola detrás de sí.

- ¿Y bien? – preguntó entusiasmado

- Nada – respondió el genin – No había rastro del libro de Kakashi-sensei por ninguna parte

- ¿Pero cómo es posible? ¿Has mirado bien? – su cara reflejaba incredulidad - ¡Estoy seguro de que tiene que estar ahí!

- Que no Iruka-sensei. No quedó rincón sin revolver -ttebbayo. – Contestó indignado Naruto - ¿Es que acaso no te fías de mi?

- ¡Pues no has mirado bien! – gritó al borde de la desesperación – Tienes que volver allí y…

-¡Ni hablar! – interrumpió el rubio – No pienso volver a acercarme a ese lugar nunca.

- ¡Pero…!

- ¡Ni peros ni peras –ttebbayo! ¿Tu sabes qué clase de cosas hay en esa casa? – el chunin lo miró sorprendido – ¡Estoy seguro de que más de la mitad de los objetos que hay allí son

ilegales y el resto no sé para que sirven y tampoco tengo ganas de saberlo! – Iruka tragó saliva – Si la persona que vive en esa casa es la que le robó el libro a Kakashi-sensei más

vale que lo recupere el mismo – y dicho esto se marchó.

"¿A qué clase de sitio habré mandado al pobre Naruto? Y creí que el ninken exageraba en sus suposiciones…"

El chunin suspiró y volvió al trabajo.


En su cara la misma sonrisa de siempre y en su mente un cúmulo de pensamientos para intentar que Hatake se sintiera mejor. Al menos parecía que ya había abandonado la idea de

suicidarse.

Cuando acabó su turno se despidió de Izumo y se dirigió al hospital. Al llegar allí se encontró con la habitación en la que había estado Kakashi vacía y limpia y ya habían reparado la

lámpara del techo. La imagen de su amante intentando colgarse con su hitai-ate y luego pensando en tirarse por la ventana lo golpeó de lleno.

Salió de allí corriendo y gritando.

- ¡Iruka-sensei! Esto es un hospital, no puedes andar corriendo y vociferando como si estuvieras en el circo – le espetó Sakura, que venía acompañada de su maestra

- ¡Sakura-chan! ¿Dónde está Kakashi-sensei? – preguntó sacudiéndola

- Lo siento Iruka-sensei, se ha ido – respondió la pelirrosa intentando soltarse

- ¿Qué se ha ido? ¿Pero cómo…? – el chunin entró en shock

- Sí, se ha ido esta mañana. Dijo que ya se encontraba mejor y que prefería estar en casa

El moreno suspiró aliviado.

- Muchas gracias. Buenas noches Sakura-chan, Tsunade-sama – ya se giraba para marcharse cuando la voz de la Godaime lo detuvo

- Iruka-sensei, si vas a ver a Kakashi dile que mañana tiene que presentarse en mi oficina para decidir cuando va a empezar a encargarse de las misiones de rango D fuera de su

salario.

- Perdone la indiscreción Tsunade-sama, ¿pero desde cuando Kakashi-sensei se ocupa de misiones de rango D y además "fuera de salario"? – preguntó extrañado

- Desde el incidente en mi despacho la noche pasada. – la Hokage sonrió ampliamente – Es su manera de pedirme disculpas.

Iruka llegó a casa de Kakashi cansado tanto física como mentalmente. La noticia que le había dado Tsunade deprimiría todavía más al peliplateado, por lo que el chunin decidió que solo

había una manera de intentar animarlo.


- ¿Kakashi? – llamó al abrir la puerta.

- Estoy en la cocina – respondió el jounin desde lejos (más concretamente desde la cocina xD)

Iruka se acercó con paso decidido al jounin, que estaba guardando la compra en la nevera y lo agarró por la espalda, rodeándole la cintura con sus brazos y apoyando el mentón en uno

de sus hombros le susurró al oído.

- Hoy voy a hacer que olvides que has perdido el libro – sus palabras vacilaron un poco pero a Kakashi el tono de voz le pareció de lo más excitante.

- Estoy deseando ver como lo haces – contestó dándose la vuelta para quedar frente a frente con su amante.

El chunin se soltó la goma que recogía su pelo color chocolate y este cayó suavemente sobre sus hombros. Un sonrojo comenzó a cubrir sus mejillas pero aún así miró fijamente a los ojos

de Kakashi y comenzó a quitarse el chaleco de chunin, que acabó tirado en el suelo de la cocina. Al momento la sudadera oscura le hizo compañía, quedando su tostado pecho al

descubierto.

Los ojos de Kakashi centellearon de deseo, pero aún así no hizo ningún movimiento. Su chunin lo estaba sorprendiendo gratamente, y no sería él quien acelerara las cosas para que todo

acabara más rápido. Pensaba tomarse su tiempo y dejar que por una vez Iruka asumiera el mando. El conjunto en sí era increíble: el cabello suelto como pocas veces podía verlo, el torso

desnudo y esa expresión avergonzada en la cara, que aún así lo miraba desafiante. Su primer impulso fue lanzarse a su cuello y violarlo de la manera más salvaje posible, pero gracias a

un esfuerzo sobrehumano consiguió controlarse autoconvenciéndose de que sería mucho más divertido dejar que las cosas siguiesen su curso. Y así lo hicieron.

Iruka no se hizo esperar y acercó sus labios a la boca de Kakashi, agarrando la máscara con los dientes y deslizándola suavemente, rozando con la nariz la piel a su paso. Se detuvo un

momento para grabar en su retina la imagen del hombre frente a el y luego se centró en sus labios. Comenzó a recorrerlos con la lengua, acariciándolos suavemente. El peliplateado se

echó hacia delante para besar al chunin pero este lo detuvo poniendo una mano en su pecho.

- No tengas tanta prisa, recuerda que tengo que entretenerte hasta lunes

El jounin sonrió

- Es que eres demasiado tentador, Ruka-chan

Iruka se sonrojó todavía más y con manos temblorosas intentó desabrochar el chaleco de Kakashi. Se le resistía y eso lo ponía furioso. El jounin no pudo reprimir una risilla divertida al ver

los intentos frustrados del otro hombre por despojarlo de su ropa.

- ¡Está bien, yo no sirvo para estas cosas! – gritó indignado y avergonzado el moreno, alejándose de Kakashi. Este lo cogió por las manos y las movió de manera que la cremallera de su

chaleco se deslizó hacia abajo. El chunin terminó de quitarle la persistente prenda a Hatake, acariciándole los brazos, las caderas y las piernas en el proceso, hasta quedar arrodillado en

frente de el. Le dirigió una fugaz mirada y luego acarició su entrepierna con la boca por encima de la tela del pantalón.

- Mmn…! – el peliplateado ahogó un gemido ante lo inesperado de la caricia.

Ese sonido junto con la creciente dureza que notaba debajo de la ropa del jounin fue suficiente para que Iruka comprendiera que lo estaba disfrutando y se animara a seguir.

Con un suave movimiento bajó el pantalón del poseedor del Sharingan arrastrando también su ropa interior y dio una húmeda lamida a la cabeza de su miembro. El jounin jadeó y se

apoyó en la encimera. El moreno se estaba haciendo de rogar y la lentitud de sus actos lo estaba enloqueciendo.

Iruka subió hasta su ombligo paseando la lengua por su vientre mientras que con las yemas de los dedos acariciaba la cara interna de los muslos del jounin y sus ingles.

- Ruka-chan… – gimió – no es que quiera meterte prisa, pero te has saltado una parte…

Iruka no se hizo esperar y se introdujo lentamente la palpitante erección de Kakashi en la boca, haciendo presión con los labios y repartiendo húmedas caricias con la lengua a todo lo

largo.

- Ngh…! – El peliplateado gimoteó y empujó las caderas hacia delante, buscando profundizar el contacto pero reprimió las ganas de agarrar al maestro del pelo y dirigirle el ritmo, el

muchacho se desenvolvía bastante bien ahí abajo.

El chunin aumentó el ritmo de las lamidas y succiones mientras que con las manos masajeaba las nalgas de su "compañero de juegos".

- Ahh… R-ruka-chan… - resolló al borde del éxtasis - …voy a…Nhnn…!

Iruka se separó dejando al jounin a medio terminar

- ¿¡Por qué has…Mnm!? – empezó a protestar por la interrupción pero las palabras murieron en sus labios y fueron recogidas por la boca del otro hombre, que lo besó con demandante

deseo. De un rápido movimiento le quitó la sudadera y reanudó el beso mientras con una mano se deshacía de sus propios pantalones y con la otra acariciaba el níveo pecho del

peliplateado. El chunin rozó con su propia erección la de Kakashi y ambos sintieron como los recorría una corriente eléctrica.

Iruka agarró ambos miembros con su mano y los masturbó simultáneamente, agarrando el hombro del jounin con la mano libre y repartiendo suaves besos por su cuello entre jadeo y

jadeo.

Kakashi se deshacía en placer y agarró al maestro por las caderas, frotándose fuertemente contra el y echando la cabeza hacia atrás.

- Ah…mnn…Ruka…-chan… - le costaba recordar como se hablaba – eres mejor que… ahh!… cualquier libro Mhmm…

- Kashi…ngh… - el moreno apoyó su cabeza en el sudoroso pecho de su amante y aceleró el ritmo de su mano – ah…estoy por…mnn

- Lo sé…ahnn…yo…uhnn – El jounin no pudo articular ninguna palabra con sentido.

Segundos después ambos vinieron entre sus vientres con un sonoro gemido. Las agitadas respiraciones inundaron la estancia. El chunin recogió un poco de la sustancia lechosa del torso

del peliplatedo con las yemas de sus dedos y la lamió, degustándola.

Luego besó lentamente a Kakashi, a quien este gesto se le antojó de lo más erótico.

- Vayamos a la cama – propuso con voz grave el jounin. Iruka asintió y abrió la nevera. - ¿Qué buscas? – inquirió Hatake

- Esto – el chunin sonrió y le mostró un bote de nata. – En todo buen menú hay entrantes, plato fuerte y postre.

- Pero aún nos falta el plato fuerte…

- Lo sé, es para que no tengamos que levantarnos más tarde – le guiñó un ojo y se adelantó a la habitación.

Horas más tarde Iruka salió a tomarse un baño. Se sentía demasiado pegajoso como para irse a dormir así, aunque estaba satisfecho de haber ayudado a Kakashi a superar su

depresión. En todo el tiempo que habían pasado juntos parecía haberse olvidado del libro. Incluso ahora estaba tumbado en la cama, ordenando despreocupadamente las sábanas para

cuando el chunin volviera de la ducha.

El moreno quedó petrificado cuando de camino al baño distinguió un libro de tapas anaranjadas encima de la mesita del salón.

Se acercó para confirmar sus sospechas. ¿Qué hacía allí el tomo de Icha Icha que Kakashi supuestamente había perdido?

- ¡Iruka que poco has tardado! – sonrió el jounin desde la cama cuando vio al moreno aparecer por la puerta. Éste levantó el libro, mostrándoselo. – Ah si, me olvidé de decírtelo.

amplió más su sonrisa – Naruto me dijo que habían dejado un paquete para mi en mi ausencia. Era de Morino. Resulta que se econtró ayer el libro y vino a traérmelo hoy antes de

irse a una misión. ¿No es genial?

El chunin le tiró el libro a la cara e hizo crujir sus nudillos.

- Maa, Iruka. No te enfades ¿nee? – Kakashi puso cara de niño bueno – Te veías adorable tomando la iniciativa, nunca antes lo habías hecho… además, estoy seguro de que tú

también lo disfrutaste – sonrió pícaramente

- Kakashi-sensei – la vena de la frente del maestro se hizo mucho más prominente – esta noche he hecho cosas que jamás repetiré – se acercó a el con paso lento – y que tú vas a

olvidar después de la paliza que voy a darte…


Hasta aquí los 5 estados del duelo XD Como ya dije arriba todavía voy a escribir un cap. a mayores, pero la chicha de la historia realmente termina aquí.

Es mi primer fic y me lo pasé muy bien escribiendo y sobre todo leyendo vuestros comentarios.Espero que vosotros lo disfrutarais tantísimo como yo, o por lo menos la mitad y ya me doy por satisfecha xD

Un saludo y hasta el siguiente!

Ja ne!