Prompt: 006. Anteiku (:re)

N/A: acá no hay tanto de la pairing; siempre quise hacer algo con Irimi y Koma y luego deprimirme (?) pues eso. Va más de Gen la viñeta.

N/A2: hipotético pre-canon, y actual canon.


vi. Lugar seguro

Todas las mañanas tras colocarse el uniforme de Anteiku se remanga las mangas. Se limpia el polvo de la falda carbonizada y revisa que las medias no se le hayan caído, anudándose después la corbata y tratando de peinarse (inútilmente) el nido rebelde de cabellos soltando groserías.

De inmediato y en cuanto termina aquel ritual coge aire y toma la libreta de pedidos y sale de la habitación del fondo —la de suministros— y le lanza un vistazo breve a Ayato, quien a regañadientes se halla en la cafetería trabajando detrás de la barra para interactuar lo menos posible con los clientes. Él administra la caja y si se siente lo suficientemente amable ha de limpiar la vajilla al cerrar el establecimiento. Pese a que no ocurre a menudo.

Touka debe admitir que a ella tampoco le entusiasma ni complace que sean empleados del viejo Yoshimura, alguien que (en teoría) no debería ni haberlos acogido. Es un desconocido anciano que en nada tiene que preocuparse por los Kirishima (y que sin embargo ahí los cuida y mantiene vigilados, como si fuesen sus propios hijos).

—más ellos son cuervos y él un búho—

(y la hija que sí está emparentada con Yoshimura vuela perdida en las cloacas-jungla, mientras juega con cadáveres carcomidos en lugar de muñecas de trapo). Aunque Touka desconoce aquello.

Por acto reflejo sus plumas se erizan al preguntarles a los humanos qué desean tomar o comer, debiendo engraparse una sonrisa muy forzada que la ahoga para sus adentros con saliva, desagrado y sangre en sus mejillas

—al tragarse el impulso de gritar y atacar a todos los que la miren por más de cinco segundos contados con un cronómetro mental y una presuntuosa desconfianza, ahora inseparable de sí misma—. Touka frunce el ceño y musita un hosco «En un minuto le traigo su orden». Vuelve a fijarse en Ayato y éste en ella más no se dicen nada, los dos se comprenden.

(Nos enjaulan y nos despluman

y le quitan el filo a nuestros picos y garras

volviéndonos más —humanos— vulnerables

y sólo podemos permanecer

quietos

lloriqueando enojo).

Pero por distraerse tropieza con Koma y se gana un moretón en la frente. Koma se da la vuelta y se ilumina de manera simiesca y misteriosa (de esa que a Touka tanto confunde) antes de tocarse la barbilla y cuestionarle si está bien, si no le duele.

— Ya sabes, Touka, soy un enemigo de temer. A veces no mido mi fuerza. ¿Te he contado de mis días de antaño en que era muy buscado en el distrito y era conocido como el Mono Demonio? —siempre suelta eso, y Touka siempre bufa y le rechaza procurando educación. Koma añade

(—Venga, ¿no te interesa mostrar más interés por la historia antigua?) y se encoge de hombros, como quien se dice que no hay más que hacer al respecto, optimista y tras disculparse aun cuando el error ha sido de ella. Entonces Touka se le queda viendo sin entenderlo del todo. Es que no es posible que alguien tan carismático haya sido un animal rabioso, no según su criterio.

Si avanza un par de pasos se encuentra con Kaya, que lleva las órdenes, rodeada de un aura serena y muy clara que en ciertos instantes le es inevitable envidiar. Es todo Irimi y sus sonrisas invisibles y la cabellera hasta la cintura. Una aciaga sombra, amable pese a todo. Usualmente Kaya le saluda, preguntándole cómo va manejando esta vida.

(Eres tan joven y bonita, no vayas a desperdiciar tu tiempo con elecciones equivocadas Touka).

Y en cuanto empieza a asistir al colegio es Irimi igual la que más interés manifiesta. Le sonríe leve, de brazos cruzados, y comenta casual:

— La escuela es genial. Sí. A mí me hubiera encantado ir a una cuando tenía tu edad.

Otras ocasiones Kaya les sugiere a ella y Ayato si les apetece jugar shogi. Koma permanece hasta tarde viéndoles atento y riendo divertido cuando ambos hermanos pierden la partida ante su compañera e insisten molestos que ha sido aburrido y no deberían repetirlo jamás.

(pero allí se hayan al día siguiente, seguros que ésta ocasión sí derrotarán a Irimi).

Llegan al departamento más noche y se cambian y recuestan en sus respectivas camas gemelas, que han unido para formar un colchón más grande. Ayato hace pequeñas conversaciones. Reiterando: ellos no son iguales a mí, a ti, nunca hay que olvidarlo hermana. Y Touka le da la razón. No obstante–

(¿no te sientes cálido en Anteiku a veces?) y él no responde, se limita a apretar los puños frustrado. Es que es duro recordar la diferencia entre el señor Yoshimura, Koma e Irimi y ellos dos.

—porque son pacifistas mediocres—.

—porque son buenas personas—.

(y en cambio nosotros…)

Touka ni siquiera nota la espontaneidad con que comienza a disfrutar su estadía en esa cafetería. Que tal vez están a salvo y son queridos una vez más, y aquel es, quizá, un hogar —postizo— extrañamente alentador. Ese que asumieron no encontrar otra vez.

Recobra un poquito la fe.

Entonces Ayato huye. Entonces aparecen Hinami y la señorita Ryoko. Entonces se entromete Kaneki tonto. Entonces la señorita Ryoko se marchita. Entonces se une Nishio. Entonces Kaneki tonto —es más tonto y— desaparece. Entonces Irimi y Koma lo siguen, ahí donde florecen cadáveres, junto con Yoshimura. Entonces–

(su hogar postizo se quiebra y deforma).

(Touka se tiñe el pelo, se seca las lágrimas y empieza a andar con tacones).

Su sonrisa ya no se la engrapa ni esconde irritación, más cualquiera que le preste atención suficiente nota que es amarga y no llega a sus ojos.

Limpia vasos, atiende clientes todavía, y —ya no hay nadie que le cuestione cómo le va en sus estudios, si sabe el origen de su apodo ghoul, que le pida ayuda con las letras, que diga Touka-chan—, no obstante Yomo la ayuda, Nishiki también.

Y sobreviven.

Touka, con la leve y moribunda esperanza de que aquellos muchachos imprudentes tan importantes para ella sigan afuera y estén en un lugar seguro. No como Anteiku (pues ya no existe) pero sí parecido. Y que regresen, de ser posible, a su lado, a ese santuario nuevo y agridulce.

Algo como

(:recuerda

:retorna

:renace)

:re.