Hola, hola, ¿Qué tal sus vacaciones?
Ya saben, donde se quedo el anterior y blah, blah. ¡Empecemos!
Relación de confianza
Fue un beso sencillo, a mi parecer, pues no hubo gran movimiento de labios. Luego de unos segundos nos separamos, cuando lo miré al rostro pude ver claramente su expresión de sorpresa. Parecía como si quería decir algo, pero las palabras no se formulaban por sí solas. Luego de un momento intenté besarle otra vez, pero él me detuvo.
-Estás triste –Dijo en un susurro –No me siento bien aprovechándome de tu fragilidad.
-Espera, ¿Qué? –Pregunté atónita, ¿él no quería besarme?
-Lo siento… -Puso ambas manos sobre mi rostro y limpió con sus pulgares los rastros de lágrimas que no sabía que tenía. Luego se inclinó y me dio un beso en la frente –Te sientes vulnerable y no me perdonaría… -No lo deje continuar.
-No te eh besado por impulso, Nevra –Expliqué mientras acariciaba su pecho suavemente –Desde hace unos días, me di cuenta de todo lo que significas para mí. Aún no olvido lo que ocurrió con los recuerdos de mi familia… Por eso creo –Mis ojos se volvieron a hacer acuosos, pero los limpié rápidamente con el dorso de mi mano –Creo que eres lo único que tengo en este mundo o en el otro…
-No es verdad –Afirmó -no soy lo único que tienes. Todos aquí te quieren mucho, Valkyon te considera su amiga, a Chrome le caes muy bien, Ykhar, Kero, Alajéa, Miiko, incluso Ezarel te aprecia mucho. Para que lo sepas Jamón te habla mucho comparado con los demás –Me abrazó pasando sus brazos detrás de mi espalda y me volvió a acercar a él, podía escuchar su corazón latir –Además, Karenn te quiere para que seas parte de la familia, muy a mi pesar –Reí un poco con esto último, siempre intentaba hacerme reír cuando no me sentía bien.
-¿Qué hice para merecer tanto cariño? –Más que para él, la pregunta iba para mí misma.
-Ser tu misma –Mencionó mientras me alejaba un poco para mirarme a los ojos –Eres perfecta… -Murmuró con una sonrisa.
-No creo ser perfecta pero… gracias –Agradecí sin despegar mi vista de la suya.
Nos quedamos viendo unos momentos sin decir nada o movernos, y pensé ¿Cómo era posible llegar a querer a alguien tanto en tan poco tiempo? Nevra era, cómo se lo había dicho, prácticamente todo para mí. Y es que si tenía algún problema o me encontraba en peligro, siempre era él quién estaba para mí. Rápidamente se había convertido en mi mejor amigo y, aunque no lo admitiera frente a él en voz alta, me parecía endemoniadamente atractivo. Entonces, ¿para que tirarle calabazas?
-Me miras como si te hubiera dado la mejor noticia del mundo –Opinó con una sonrisa burlona.
-¿Quién sabe? Tal vez me la diste… -Entonces mi estómago me recordó que no había comido casi nada -¿Regresamos al comedor? Muero de hambre.
-Y ahí está mi pequeña glotona –Sentenció mientras se separaba para pasarme un brazo por los hombros y empezar a caminar.
-¿Qué clase de abrazo es este? –Le pregunté, pues su mano descansaba sobre mi hombro –Así es como abrazas a un amigo, ¿Sabes?
-¿Y es que no somos…? Oh –Se percató de lo que realmente quería decir, entonces intento posar su mano sobre mi cintura pero en el último momento me separé y aleje con un pequeño salto -¡Pero qué…!
-Oh no, perdiste tu oportunidad –Le reté divertida mientras me adelantaba triunfal hacía el comedor.
-Me encanta cuando se hace la difícil -Pude escuchar perfectamente como murmuraba para sí mismo.
…
Nevra me acompañó hasta el comedor, pero le insistí en que se retirará pues aún tenía cosas que hacer, se quedó un momento sentado frente a mí viéndome comer apoyado en la palma de su mano con una sonrisa. Luego de que se fue me quede sola en el comedor, literal, ahí no había nadie.
Estaba en una esquina comiendo sola cuál antisocial pero… Quizá desde la primera vez que llegué a Eldarya, no me sentía sola. Mi mente empezó a divagar entre los recuerdos que había hecho desde que había llegado, Nevra estaba en todos ellos, mi corazón se llenó de gozo.
Todo lo bueno, todo lo malo y todo lo que no entendía si era bueno o malo, fue entonces que un recuerdo en especial me asaltó, ¿Por qué nunca había querido beber mi sangre? No entendía porque de todas las veces que había podido hacerlo, nunca lo había hecho. Así que anoté mentalmente preguntarle después.
Terminé mi comida sin más miramientos, salí del comedor y vi pasar a Alajéa, para cuando recordé la última vez que nos habíamos visto ya era demasiado tarde, ya la había llamado con emoción.
-… -Me miró con una extraña combinación de tristeza y resentimiento.
-Yo… -¿Y ahora que se suponía que le iba a decir? Sabía que Alajéa no era mi mejor amiga, pero en todo este tiempo le había tomado cierto aprecio –Lo siento… -Bajo la mirada un momento, parecía pensar en lo que iba a decir, luego suspiró y me miró con una media sonrisa.
-No lo sientas. No es tu culpa, pues ambas quedamos en que la mejor ganaría. Y es obvio que Nevra ya tomó su decisión, así que… ¡Hurra por ti! –Celebró mientras juntaba sus manos.
-No sé qué decir, es tan amable de tu parte reaccionar así. Me refiero a que tú estabas aquí primero –Opiné.
-Es verdad, pero desde que conozco a Nevra es un mujeriego y no importaba que demostrara mis sentimientos, él no parecía querer cambiar. Pero desde que llegaste, las chicas de la guardia Absenta, mis compañeras, se quejan de que ya no les presta atención. Y no solo ellas, la actitud en general de Nevra ha cambiado radicalmente –Le sonreí, Alajéa podía ser un poco cotilla. Bueno, bueno, muy cotilla. Pero no era tan mala en el fondo –Además, no es que Nevra sea el único chico en Eldarya. Deseo encontrar a alguien que esté dispuesto a cambiar solo por mí –Finalizó con una enorme sonrisa.
-Y lo encontraras –Aseguré pues estaba inspirada –Alguien que esté dispuesto a cambiar por ti… -¿Era egoísta pensar en lo afortunada que era en ese momento?
-¡Y que sea guapo! –Enfatizó alegremente.
-¡Eso también! –Volví a asegurar con una enorme sonrisa.
Me alegraba que todo volviera a estar bien entre nosotras. Platicamos un poco de todo lo que nos había ocurrido recientemente, cotilleamos un poco pues en cierta medida está bien y me adelanto algunos chismes de ciertos miembros del CG, a esto último no le presté mucha atención pues no eran más que rumores infundados. Entonces Ykhar me llamó a lo lejos, vino corriendo y tuvo que pararse a tomar aire, como siempre.
-Miiko te busca –Dijo mientras recuperaba el aliento.
-¿Oh si? Gracias por avisarme –Luego me referí a Alajéa –Deberíamos reunirnos más seguido.
-¡Eso me encantaría!
-Vale, me voy, ya sé que no debo hacer esperar a Miiko –Me despedí y me fui con Ykhar rumbo a la sala del cristal.
-Yo no debo entrar, no me concierne –Me dijo antes de entrar a la sala –Solo quería asegurarme de que estabas bien, ya sabes…
-¡Oh! ¿Era eso? No te preocupes, ya se me ha pasado. Había recordado mi mundo y a mi familia, me puse muy sentimental, pero Nevra me ha levantado el ánimo. Siento haberlos dejado así, pero no quería que me vieran llorar.
-¿Estás segura de que estás mejor? –Preguntó no muy convencida.
-Sí, tranquila, estoy mucho mejor ahora –Nos despedimos una última vez y entré. En la sala, me encontré con Ezarel, quién para sorpresa de todos, seguía con la cara de haber despertado con el pie equivocado.
-Hola, Miiko. Me dijeron que me buscabas –Saludé quedamente.
-Sí, gracias por venir tan rápido. Tenemos un problema –Directa como siempre Miiko –Alguien ha robado material de la sala de la alquimia, material peligroso –Esto me sorprendió en gran medida.
-¿No creerás que yo lo tomé, verdad? –Pregunté un poco desconcertada.
-Es imposible que hayas sido tú –Respondió Ezarel sorprendentemente serio –Ha sido justo frente a mis narices.
-Nadie es inocente o culpable hasta que se demuestre lo contrario -¿Gracias? –El punto es que necesitamos ayuda para buscar a quién sea que haya tomado el equipo.
-¿Y si nadie es inocente o culpable como sabes que no eh sido yo? –No sé realmente porque pregunté eso, Miiko me lanzó una mirada de inepta –Vale, lo entiendo, no hubiera sido yo ni aunque quisiera.
-No, de hecho sé que no has sido tú porque sucedió mientras nos duchábamos esta mañana –Eso era innecesario de mencionar, eh percibido el ligero sonrojo de Ezarel seguramente imaginando la escena –Es tarde, por lo que mañana quiero que te presentes aquí a primera hora, no lo comentes con nadie, quienes ayudarán a buscar al culpable ya están al tanto de la situación, todos los demás no lo saben.
-¿Es una misión de máxima importancia? –Pregunté, más que nada sorprendida de que me incluyesen -¿Por qué me incluyen, entonces?
-Nevra me ha persuadido –Respondió Miiko mientras resoplaba –Últimamente pareciera que no puede o no quiere hacer nada sin ti –Esto último lo dijo con una sonrisa.
-Nos estamos desviando –Afirmó el elfo, quién ni siquiera tenía ganas de bromear, eso ya era por si solo un logro increíble.
-Entonces acepto, ¿Qué debo hacer?
-Venir mañana a primera hora, entonces les diré a todos sus lineamientos –Finalizó Miiko –Puedes retirarte e intenta dormir bien.
-Vale gracias, buenas noches a ustedes también.
Me retiré sin esperar nada más, mañana sabría que ocurría. Caminé tranquilamente por el pasillo hasta llegar a mi recamara, que no estaba muy lejos. Justo cuando iba a entrar apareció el señor vampiro de Dios sabrá donde, ¿No piensa dejarme dormir?
-Noches –Me dijo mientras se acercaba lentamente.
-Buenas noches –Le respondí un poco dudosa, ¿era yo o se veía ansioso?
No dijo más, solo me tomó de la mano y me llevó por el pasillo. Cuando intenté soltarme se volteó y dijo:
-Necesito que me talles la espalda –El muy cínico parecía tan natural, con su perfecta sonrisa en su perfecto rostro.
-¡Oye! –Alcé la voz –¡No puedes solo arrastrarme así sin pedir mi opinión! –Protesté.
-No grite, despertarás a los demás –Afirmó después de cubrirme la boca con su mano –Para que lo sepas el trato era que hoy serías mi ayudante, y el día no ha acabado. Te eh dejado hacer una pausa para cenar, solamente –Explicó con una sonrisa de victoria mientras retiraba su mano.
-¡Bañarte no era parte del trat…! –Volvió a cubrir mi boca.
-Niña, que no grites –Rodó los ojos –Deja de hacerte del rogar y ven, te juro que no es lo que crees –Aseguró; dudosa, dejé que me jalara. Me sorprendí cuando llegamos a su habitación y no a las duchas comunes. Él solo me miró y entendió mi desconcierto –Los líderes de guardia tenemos tinas en nuestras habitaciones, solo las podemos utilizar unas pocas veces al mes, en los días más difíciles, es un privilegio –Levantó los hombros restándole importancia.
Entramos a su habitación mientras me explicaba que había un "límite" de agua que podían utilizar, entre otros pequeños detalles que no escuché, pues esa era la primera vez que entraba a la habitación de Nevra, era muy… Nevra. A donde sea que mirase veía el estilo del vampiro en ella. Al menos no tenía un sarcófago en lugar de cama.
Pero lo más chocante fue el olor, era un olor tan predominante que me sorprendía en gran manera, ese olor tan varonil y fuerte, justo como él. Estaba por todas partes.
Se quitó la camisa de golpe.
-¡Oye! –Le dije mientras me volteaba, obviamente ruborizada.
-¿Qué? Ya te había dicho que tomaría un baño –Pude escuchar cómo se quitaba la demás ropa, luego escuché un cajón abrirse –Ya puedes voltear.
Me giré, traía una toalla envuelta en la cintura. Me sonrió y entró por una puerta de madera, le seguí sin pensarlo mucho, dentro había un baño con una tina no muy grande pero tampoco pequeña, ya estaba llena de agua, además, había un pequeño banco al lado de esta, seguramente para que yo me sentara.
-Lo tenías todo planeado –Aseguré mientras veía como se metía en la tina y el agua desbordaba un poco.
-De hecho sí, mi amor –Me guiño el ojo –¿Ves esa cómoda de ahí? –Me giré para ver un mueble de madera –Ahí hay un par de copas y una botella de vino, tráelo todo.
Era vino, no iba a seguir peleando. Abrí el mueble y saqué lo que me había indicado. Cuando me giré pude ver a Nevra con los ojos cerrados, parecía disfrutar mucho el agua tibia sobre su piel, me acerqué y me senté en el banco al lado de él. Enrosqué el destapa corchos y se lo saqué, el penetrante olor a uvas me recordaba al vampiro que tenía enfrente.
Serví ambas copas, me acerque a él y le extendí una. Abrió los ojos y tomó la copa que le ofrecía, se la acerco al rostro, movió el líquido dentro de ella y olfateo ligeramente su contenido, parecía disfrutarlo en gran manera.
-Anda, puedes probarlo, te encantará –Aseguró para luego darle un sorbo a este. No dije nada y llevé la copa a mis labios, el sabor era un poco fuerte pero muy refrescante, podía sentir como inundaba mi boca.
-¡Está delicioso! –Afirmé, era quizá el mejor vino que había probado.
-Solo verte disfrutarlo me llena de gozo –Dijo mientras me veía –Lo digo en serio, me encanta verte sonreír.
-Vale… -No sabía que más decirle.
-Puedes empezar cuando quieras –Me indicó mientras sacaba una esponja que estaba dentro de la tina ¿Dónde la había escondido hasta el momento? La tomé sin agregar nada más, acerque el banco para estar detrás de él. Antes de presionar la esponja contra su piel, posé mi otra mano sobre los músculos de su cuello, estaba tenso, seguramente por tanto trabajo.
Intenté masajearle un poco, llegado cierto punto deje la esponja a un lado y procedí a masajearle directamente con ambas manos, hacía movimientos circulares para deshacer los cúmulos de tensión y presionaba con mis pulgares puntos clave.
-Oh, sí, eres buena –Murmuró luego de un momento pero sabía que no lo decía de mala manera, no me había dado cuenta de que había dejado su copa abandonada en el piso. Tenía los ojos cerrados y dejaba caer su cabeza gradualmente hacia atrás, parecía muy relajado.
-¿Te gusta? –No me resistí a preguntar, en este punto tenía la cabeza presionada contra mi hombro. Abrió el ojo y me miró con una sonrisa.
-Más de lo que debería –Susurro mientras volvía a cerrar el ojo y acomodaba mejor su cabeza, hacerle masaje en esa posición era un poco incómodo, pero valía la pena por la cara que tenía Nevra.
Lo seguí masajeando hasta que sentí mis manos entumecidas, luego procedí a acariciar sus brazos lentamente, su piel se sentía perfumada por las sales de baño, pude notar la respiración pausada que tenía, ¿se había quedado dormido?
-Nevra… -Susurré, pues no quería darle un susto. Acaricié suavemente su cabello –Nevra –Volví a llamar. Pude notar como se despertaba lentamente, me miró un poco desconcertado.
-Llevo una racha tremenda hoy, ya van dos veces que voy despertando y lo primero que veo es tu bello rostro –Me dijo con una sonrisa somnolienta.
-Vamos, termina de ducharte y ve a dormir.
-Claro, aún debemos terminar nuestro vino ¿Me acompañas? –Preguntó mientras se volvía a acomodar en la tina.
Me senté a su lado y le serví un poco más de vino, hablamos de mucho y a la vez de nada, podíamos hablar de temas serios y pasar a las risas de inmediato, me sentí en contacto con él. Hacía pequeñas burbujas con la espuma y las soplaba en mi dirección, al final terminé con parte de mi ropa mojada. Me sorprendía lo mucho que lo había escuchado reír en esos momentos, no la risa un poco fingida y sensual que normalmente soltaba cuando estaba en un grupo grande. Era una risa más bien cómica y desenfadada, como la de un adolescente.
-¿Te puedo preguntar algo, Nevra? –Le interrogué en cierto momento de la conversación, ya habíamos bebido media botella de vino, me sentía un poco más relajada.
-Pregúntame lo que quiera, mi amor –Me mordí el labio, pues no sabía si podría tocar un punto sensible.
-¿Por qué nunca te quitas tu parche? –Pregunté al fin cuando me armé de valor.
-… -Pareció pensarlo un poco mientras me miraba fijamente ¿se había enojado? –En realidad nunca me lo quitó porque se ve mal –Respondió al fin luego de un suspiro de resignación.
-¿Se ve mal? –No sabía realmente a que se refería.
-Cuando Shaitán me confrontó por primera vez me hizo un rasguño en este ojo –Contó mientras se señalaba el parche –Me daño la retina, además de la fea cicatriz que atraviesa de aquí hasta aquí –Dijo mientras tocaba la parte alta del parche hasta un poco por encima de donde terminaba, en su pómulo.
Le miré un poco apenada, no lo quería forzar, y tampoco era solo curiosidad; pues quería conocerlo completamente sin secretos.
-¿Quieres verlo verdad? –Preguntó divertido, aunque su sonrisa tenía rastros de melancolía.
-No quiero si tú no quieres –Afirmé mientras tomaba su mano, que tenía su copa, y rellenaba esta con más vino.
-No me molesta… -Explicó –Solo tengo una petición… ¿Podrías esperar un poco más para verlo? Antes de mostrártelo tengo que haber hecho algo.
-¿Algo como qué? –Pregunté pues la duda me recorría.
-Es algo que estoy seguro que algún día haré, lo siento pero no puedo hablarte mucho de ello –Explicó con una media sonrisa.
-Vale, me conformo con la promesa de que algún día veré tu rostro –Contesté feliz de que me diese esa confianza.
-¿Estás ansiosa? –Cuestionó mientras tomaba más vino.
-¡Mucho! –Enfaticé, entonces una idea cruzó por mi cabeza –Quiero hacer un brindis por esta relación de confianza que hemos formado –En realidad creo que el alcohol empezaba a subírseme, Nevra solo rió un poco y acerco su copa a la mía.
-Un brindis por ti, mi amor.
…
Bien, aquí les va una pequeña explicación, me tardé muchísimo escribiendo el final del capítulo, este es como el décimo final que le invente a este capitulo, es que simplemente no me gustaban los otros (Unos lo hubieran convertido en clasificación M para que se hagan una idea) Otros se salían de la personalidad de los personajes, etc. Hasta que di con este que sí me gustó. Y ¡Hala! espero que les haya gustado tanto como a mi escribirlo, espero subir el próximo capi pronto. Bye~
