Capitulo 6-Nuevo Rival

Era un lunes por la mañana, cuando cierto chico de mirada gatuna recorría los pasillos del Instituto camino a su salón. Todos los estudiantes hablaban en cada pasillo animadamente, se preguntaba qué tenía de bueno aquel día, era otro día aburrido para lidiar. Aturdido, entró a su salón localizando su asiento para dormir una siesta. Había un gran alboroto por todas partes, no entendía que estaba pasando ni le importaba, sólo quería que lo dejaran descansar al menos unos minutos antes que llegara el profesor. Sin embargo, como nada era perfecto ni mucho menos en su vida, Osakada apareció ante él junto con Horio para darle las nuevas noticias de las que ni siquiera quería enterarse.

—Buenos días, Ryoma-Sama ¿Sabes las últimas noticias?

—Betsuni, ni me importa saberlas. —Suspiró, sentándose en su pupitre para descansar.

—Deberías estarlo, Echizen. Porque ha llegado un nuevo estudiante a nuestro Instituto que se ha transferido precisamente a nuestra clase. —Habló Horio

— ¿Un nuevo estudiante?—Preguntó Sakuno, caminando hacia ellos.

—Buenos días, Sakuno. Sí, me he enterado por los profesores.

— ¿Y qué tiene de curioso eso? Todos los días llegan nuevos estudiantes. —Repuso Ryoma, aburrido de las noticias.

—He oído que es un estudiante modelo, ha obtenido tan buenas calificaciones que se ganó una beca para ir a estudiar al extranjero.

—Oh debe saber mucho entonces—Sonrió Sakuno admirada.

—Al parecer…—Susurró Tomoka, tratando de recordar su nombre—Creo que su apellido era Kitoma.

— ¿Eh? Creo que conocí a alguien que llevaba ese apellido. —Susurró Sakuno tratando de recordar de donde.

Su conversación fue interrumpida, por el sonido de la puerta principal, la maestra había llegado anunciándole a todos que saludaran para comenzar la clase. Efectivamente los rumores que había traído Osakada eran ciertos, había llegado un chico nuevo a su escuela y precisamente de su clase. A los pocos minutos, la profesora escribió el nombre en el pizarrón con tiza que decía "Tetsu Kitoma" y le dio la bienvenida a un recién llegado que estaba junto a ella. Era un chico de cabello castaño y ojos celestes como el mismo cielo, tez blanca. Sakuno lo observó confundida, él se parecía mucho a alguien de su infancia…

Entonces un leve recuerdo se vino a su mente, donde ella y un niño de la misma edad jugaban a las escondidas, no recordaba con exactitud en que año iban, pero si podía tener la certeza de que aquel infante tenía los ojos más celestes que jamás había visto, lo que siempre llamaba la atención de todas sus compañeras ¿Acaso se trataría de la misma persona?

—Les presento a Tetsu Kitoma, ha sido transferido de la ciudad de Sendai. Es un buen estudiante, así que deberíamos sentirnos bendecidos por tenerlo aquí para que nos entregue sus conocimientos.

—Es un gusto conocerlos a todos—Sonrió Tetsu—El privilegio es mío de estar en esta ciudad de nuevo, después de haberme marchado antes…

—Es verdad, antes eras de aquí. Lo he oído—Sonrió la profesora, tratando de ver donde se podía sentar. —Veamos...

Observó a todos los que serían sus compañeros a partir de ahora, preguntándose si entre algunos de ellos estaría la persona que buscaba…inesperadamente se encontró con unos ojos carmesí que parecía haber visto en algún lado. Sin pedirle permiso a la profesora, caminó hacia ella, dejando a todos confundidos. Tenía la misma mirada, incluso el mismo color de cabello ¿Acaso era ella?

—T-Tú eres Sakuno Ryuzaki ¿Verdad?

—¿Eh? Sí, lo soy. —Respondió avergonzada, viendo como todos la observaban.

— ¿No me recuerdas? Nos conocimos en primaria.

—Ahora que lo mencionas…sí, lo recuerdo. —Sonrió—De hecho nos sentábamos juntos.

—Sí, es verdad. Haz crecido mucho…pensé que no volvería a verte jamás.

— Tetsu-Kun—Lo llamó la profesora, haciendo que ambos se avergonzaran para mirarla.

—Sí.

—Siéntate junto a Ryuzaki, después de todo se conocen y queda un asiento vacío ahí.

—Lo haré, gracias. —Anunció, para localizarse alado de la castaña a la que le dedicó una sonrisa. —Seamos amigos de nuevo, Sakuno-Chan.

Tras ellos, Ryoma los observaba enfadado ¿Quién se creía que era ese chico para hablarle así? Sentía un extraño ardor en el pecho, no sabía porque, pero tenía deseos de partirle la cara…no sólo a él, sino a todos los que comentaban ese mismo suceso a sus espaldas

Al llegar la hora del descanso, Ryoma se dirigió hacia la biblioteca a buscar algunos libros que quería leer sobre la historia del tenis, Inui les había recomendado que investigaran sobre ello para que pudieran potenciar sus habilidades. Caminó por los pasillos, buscando la sección de deportes, sabía que ese libro estaba en algún lado, pero sólo podía ver distintos estantes que flanqueaban la habitación conteniendo otros libros que no tenían relación alguna con el que buscaba. Entonces escuchó a lo lejos la voz de la castaña que logró distraerlo por un minuto, el libro podía esperar. Lo extraño es que también oía la voz de alguien más junto a ella. Se detuvo frente a la sección de Romance, donde efectivamente se encontraba la castaña intentando alcanzar algunos libros, pero no había nadie más junto a ella. Quizás había sido su imaginación, iba a acercarse cuando notó que el chico nuevo aparecía a su lado para sorprenderla.

— ¿Quieres que te ayude?

—No te preocupes, Tetsu-Kun. Puedo hacerlo yo misma.

—Pero llevas diciendo eso hace mucho rato y no consigues nada. Deja ayudarte. —Se inclinó en el estante y obtuvo el libro por ella, era uno de color rojo marrón. — ¿Era este?

—Sí, gracias—Susurró asombrada, había crecido bastante de la última vez. Solían ser del mismo porte, pero ahora no era así, era mucho más alto que ella.

—No es nada—Sonrió Tetsu para acompañarla a una mesa— Por cierto ¿Tienes algo que hacer después de clases?

— ¿Eh? Sí, tengo que entrenar.

— ¿Entrenar?

—Sí, es que juego tenis ahora. Por lo que entré al club de aquí femenino.

—Ya veo...—Susurró triste y entonces pensó que aun quedaba tiempo del descanso. —¿Y qué te parece ahora?

— ¿De qué hablas?

— ¿Podemos hablar? Tengo que decirte algo.

—Está bien… ¿De qué se trata?

—Pero no aquí ¿Podemos ir afuera?

—Es que…necesito sacar este libro.

—Puedes venir por él más tarde—Lo tomó y lo dejó en otro lugar. —Lo dejaré aquí, podemos venir por él después.

—Bueno.

"Bien, acompáñame" Le susurró Tetsu, tomando del brazo para conducirla hacia el pasillo. Ryoma los observó apretando el puño con odio ¿Qué quería hablar con ella? No tenía derecho a hacerlo. Pero antes de seguirlo, se encargaría de sacar ese libro que había dejado ahí. Lo tomó entre sus manos y efectivamente era de romance, común de la castaña.

Se detuvieron frente a la ventana del pasillo, Tetsu esperó que no hubiera nadie en el área para finalmente mirarla a los ojos, había esperado tantos años por decirle lo que sentía por ella. Estaba enamorado de la castaña desde que eran unos chicos, su sueño era crecer lo suficiente para poder protegerla, porque se veía más fuerte que él, era tan optimista…en cambio él, se deprimía fácilmente. Estaba decidido a seguirla a donde fuera, pero no contaba con que su padre encontrará un empleo en otra ciudad y lo obligara a marcharse, fue una decisión tan inesperada que no tuvo ni siquiera tiempo para despedirse de ella. La última vez que la vio, ella jugaba con unas muñecas en el parque, recordaba su hermosa sonrisa cuando lo saludaba y agitaba la mano llamándolo, se había dirigido a ella para jugar juntos. No obstante, al terminar el día, sus padres le habían comunicado que se marcharían ¿Porqué no se lo habían dicho antes? ¿Por qué no le habían dado tiempo si quiera de despedirse? Nunca los perdonó, creía que nunca sería capaz de volver a verla hasta que años más tarde decidieron volver. Todos los días pensaba en ella ¿Cómo estaría? ¿Lo habría olvidado? ¿Tendría novio ahora? Era tan bella e inteligente que temía lo peor.

— ¿Qué querías decirme? Tetsu-Kun. —Sonrió, esperando que le respondiera.

—Lamento haberte obligado a venir aquí sin tu permiso, pero hay algo que debo decirte.

—No te disculpes, puedes decirme ahora.

—Sí, lo haré. Puede sonar algo tonto que te diga esto recién ahora, después de tanto tiempo sin verte, pero siempre te lo he querido decir. —Estaba nervioso, demasiado…no comprendía por qué era tan complejo decirle algo tan simple como eso. —Sakuno, me gustas mucho. —Logró decir por fin, provocando que ella se sonrojara. —Hace mucho tiempo que lo siento, pero no pude decirte antes, porque cuando iba a hacerlo…mis padres decidieron que debíamos marcharnos.

—Tetsu-Kun yo…me sorprende que sientas algo así, tú eras muy importante para mí. Pero ahora…

— ¿Ahora qué? Lo sé, ha pasado mucho desde que no nos vemos y debes creer que estoy loco por decir esto de pronto, pero no es así. No hubo ni un momento en el que no pensara en ti, debes creerme. Jamás te haría daño. —Tomó sus manos sin pensarlo.

—Te creo, Tetsu-Kun. Es sólo que…ya hay alguien que me gusta.

— ¿De quién se trata? ¿Lo conozco?

—No lo creo, va en nuestra clase.

—Pero ¿Se lo has dicho?—Preguntó esperando que no fuera correspondido—Es decir ¿Siente lo mismo por ti?

—P-Pues…

—Lamento interrumpir tu declaración, pero creo que estás insistiendo demasiado. —Habló una voz masculina tras de ellos.

—Ryoma-Kun ¿H-Haz escuchado todo?—Preguntó la castaña nerviosa.

—Sí, por lo mismo no puedo quedarme y mirar.

—No sé quién eres, pero no tienes derecho a estar aquí nada más…este asunto es entre ella y yo —Gruñó Tetsu.

—Te equivocas, si tengo derecho a intervenir en esta situación. —Se interpuso entre ellos, dejando a la castaña tras de él. —Porque es mi novia.

— ¿Qué? Eso no es verdad, es imposible. —Miró vacilante a la castaña que los observaba sonrojada y la vio asentir. —Entonces ¿El es de quién hablabas?

—Sí, el mismo—Respondió el ambarino

—No puedo creerlo, Sakuno ¿Cómo pudiste fijarte en alguien como él? No esperaba que tuvieras esos gustos.

— ¿Tienes algún problema con eso?—Habló el ambarino enfadado.

—Por supuesto, Sakuno merece algo mejor.

— ¿Estás diciendo que eres mejor que yo?—Frunció el ceño—Sí es así, demuéstralo.

—Está bien, lo haré.

—Dejen de discutir, no quiero que me demuestren quien es mejor. —Habló por fin la castaña que no había podido decir nada antes, no se esperaba algo así. —Tetsu-Kun eres un gran amigo, te conozco muy bien y se lo fuerte que eres, pero yo…no siento lo mismo. De verdad lo siento.

—Pero ¿Por qué Sakuno? ¿Qué es lo que tiene él?

—Soy mucho mejor que tú, con eso basta y sobra.

— ¡Tú no te metas!

—Tú lo habías preguntado, por eso respondí. En fin, ya va a ser hora de volver a clases, vamos Sakuno.

—Aun quedan unos minutos ¿Por qué quieres irte precisamente ahora?

—No podemos llegar tarde, además por mucho que intentes convencerlo…él parece no entender.

— ¿Te molesta acaso? Amo a Sakuno, es normal que este así.

—Es verdad, sólo los perdedores no saben cuando rendirse.

— ¡Ryoma basta!—Gruñó Sakuno—Sí quieres irte, puedes hacerlo.

—No puedes enfadarte por algo así…más considerando que él comenzó todo.

—Sí puedo y lo haré, deberías dejar de tratar a Tetsu así.

Tetsu sonrió, provocando que el ambarino sintiera más ira contra él.

—No soy el único que está causando problemas, él también lo hace.

—Aunque fuera el caso, no me importa. Ya que tú tienes la culpa de haberlo provocado.

El sonido de inicio a clases, dio por terminada la conversación, por lo que Sakuno le hizo un leve gesto a Tetsu de despedida y caminó por el pasillo, haciendo caso omiso a la presencia de su novio que le pedía explicaciones que no le daría.

—Al parecer estás en problemas ¿Verdad?—Se burló Tetsu —Ahora ella se dará cuenta que fue un error haber aceptado ser tu novia.

—No tengo tiempo para discutir contigo ahora, debo irme. —Sentenció, caminando atrás de la castaña.

El resto del día, fue ignorado por la castaña que ni siquiera lo miraba. No podía comprender cómo se había enfadado a causa de otro, lo que más le molestaba era ver como Tetsu se burlaba de él a la distancia, tenía deseos de golpearlo y acabar con ese deseo, pero cada vez que iba a decirle algo su novia lo miraba en desaprobación.

Iba a detenerla a la salida, pero se marchó antes que él con Osakada. No entendía su actitud, por más que intentara ponerse en su lugar, no podía. Enfadado se fue directo a su lado, sin pensar en la práctica siquiera. Al abrir la puerta se encontró con su sonriente padre llevando un diario, infería que si se acercaba de ese modo es porque quería pedirle algo, pero no lo haría, ni mucho menos ese día. Sin decir una palabra, subió las escaleras y estrelló la puerta con fuerza, no quería hablar con nadie, necesitaba estar solo. Sin embargo, olvidó asegurar su puerta antes de entrar, por lo que cierto vejestorio entró sin problemas exigiéndole una explicación a dicho comportamiento.

— ¿Porqué me has ignorado así? Iba a decirte que la cena estaba lista.

—No tengo hambre.

—Conozco esa mirada, deja adivinar… ¿Tuviste tu primera pelea con tu novia?—Habló con una sonrisa burlona.

—No quiero hablar de eso.

—Entonces estoy en lo correcto… ¿Qué sucedió? ¿Por qué hiciste enfadar a Sakuno? Es extraño, no la imagino enfadada.

—Bien, si no vas a salir de aquí. Creo que iré a jugar tenis. —Tomó su bolso para caminar hacia el pasillo. —Quiero estar solo. —Susurró, como si hubiera leído tus pensamientos de que le iba a sugerir que tuvieran una conversación.

—Está bien. —Suspiró.

Era un nuevo día, pero las cosas no habían cambiado del todo. Ryoma caminaba hacia el Instituto, sintiendo un fuerte dolor en su mano derecha tras haberse desahogado con el tenis la noche anterior, había estado jugando hasta tarde. Observó a la castaña a lo lejos, entrando en silencio, su mirada se encontraba pérdida, pero no lo suficiente para evitar distraerse con su presencia. Movió los labios, deseando decirle algo más, pero la castaña volteó para seguir caminando. No permitiría que escapara de nuevo, no había cometido tantos errores como para que lo tratara así, debían aclarar las cosas. "Hey, Sakuno" escuchó una voz a lo lejos, al mirar hacia allá se percató que precisamente se trataba de Tetsu que le esbozaba una sonrisa ¿Qué quería él de nuevo? ¿Acaso no entendía que había hecho suficiente? Creía que iba a ser ignorado por ella al igual como lo había hecho con él, pero no fue así, le devolvió la sonrisa para saludarlo y caminar hacia el edificio. No podía sentirse mal por aquel gesto, porque nadie…ninguna chica lo haría sentirse de ese modo, ni mucho menos ella.

Durante el entrenamiento con Seigaku, intentó concentrarse en su juego con Momo, desviando la atención completa de sus pensamientos que giraban en torno de ella, pero era inevitable no sentirse raro cuando ella aparecía. Suspiró ¿Desde cuándo un problema de ese tipo no le permitía concentrarse en el tenis? Lanzó la pelota hacia el cielo, ubicándola a la altura del sol, dobló las rodillas y finalmente la golpeó, logrando hacer un perfecto saqué que acabó con el servicio de su mejor amigo.

—Buen tiro, no esperaba eso. —Sonrió Momoshiro—Voy a concentrarme más a partir de ahora, supongo.

—Mada Mada Da Ne. —Articuló como siempre, presumiendo sus habilidades.

El juego continuó normalmente, siguió los pasos de Momo sin marcar ningún punto ni ser derrotado, pero aunque su cuerpo se dedicaba al tenis totalmente, su cabeza estaba en otro lado…en un leve recuerdo de cuando estuvo con Ryuzaki hablando en el césped el otro día. Sentía como si fuera un recuerdo tan distante, pero a la vez tan cercano…tan sólo había ocurrido hace unos días, pero lo veía inalcanzable, hasta podría haber sido parte de un sueño y no podría distinguirlo. Tezuka apareció en la cancha, importunándolos anunciándole a todos los presentes que lo siguieran para darles una noticia de suma importancia.

—Como bien saben, Ryuzaki-Sensei tenía una reunión con el director esta mañana solicitando unos días libres para poder entrenar fuera del Instituto.

—Por lo que, se ha tomado la decisión de que iremos al campo de entrenamiento que fuimos el año pasado. —Sonrió Oishi—Para poder entrenar más y concentrarnos en próximos juegos.

—Entiendo tu punto de vista, es importante el entrenamiento, pero ¿Qué sucederá con las clases? —Preguntó Inui confundido

—Ya está todo arreglado, se ha hablado con cada uno de sus profesores. Por lo que podemos ausentarnos unos días, comprometiéndonos a asistir a clases recuperativas los domingos. —Habló Tezuka.

— ¿Cuándo nos iremos?—Preguntó Eiji sonriente.

—Mañana tomaremos el bus a las 08:00 am. Así que deben llegar a las 07:40—Ordenó Sumire.—¿Lo han entendido?

— ¡Sí!

Al llegar la tarde, tanto Ryoma como Momo caminaban de regreso a sus casas después de tener un arduo entrenamiento, el chico de ojos violeta le había sugerido a su mejor amigo que fueran a comerse unas hamburguesas, ya que hace mucho que no lo hacían. Por lo que, desviaron su camino para ir al centro de comida rápida más cercano. Sentados frente a frente, Momo le preguntó lo que tanto deseaba consultarle, había escuchado de Osakada lo que había sucedido con Sakuno, nunca había creído que tendrían una pelea de ese tipo.

—Está deliciosa—Sonrió Momo, satisfecho después de haberse comido dos.

Ryoma asintió sin decir nada.

—Por cierto, Echizen ¿Sigues enfadado con Ryuzaki?—Preguntó, viendo como lo observaba por primera vez—Me enteré por Osakada lo que ha sucedido ¿No crees que deberías hablar con ella? Quizás deberías disculparte.

—Betsuni, he intentado hablar con ella…pero me ignora sin pensarlo. —Suspiró—No voy a insistir más, además no tengo nada de que disculparme…no tuve la culpa de lo que sucedió.

—Aun si no tuviste la culpa, deberías admitir quizás un poco tus errores…sino está simple discusión puede pasar a mayores. No te puedes quedar así como si nada, Echizen.

—No puedo hacer nada, ya he intentado hacer todo. Pero cada vez que la veo, está con él—Presionó la bebida, haciendo que crujiera. —No puedo soportarlo.

— ¿No será que estás celoso?

— ¿Qué? No sé de qué hablas, no podría estar celoso de él jamás. —El tiene la culpa de todo, llegó apenas hace unos días a nuestra clase y cree que por ser amigo de infancia de Sakuno, tiene derecho a declararse…

— ¿Te vas a tomar eso?—Le preguntó, temiendo que acabar con esa bebida.

—Sí, lo haré. —La dejó a un lado.

—Pero, mañana nos iremos al campo de entrenamiento, así que deberías tomar una decisión ahora ¿No crees? No volverás a ver a Ryuzaki por un tiempo, deberías decírselo.

—Tienes razón, pero no sé si deba hacerlo.

—Está bien, como digas—Suspiró el chico de ojos violeta. —Supongo que esto te servirá para distraerte, quizás el entrenamiento logre hacerte reflexionar sobre esto y dejar de pensar en ella.

— ¿Reflexionar? ¿Sobre qué?

—De lo que realmente sientes. Ya te darás cuenta, cuando llegue el momento.

Al llegar la noche, anunció a su familia que se marcharía por un tiempo a entrenar y se dirigió a su habitación a ordenar sus cosas, Karupin lo observaba en silencio sosteniendo una pelota de tenis entre sus patas, la cual llevaba un dibujo en ella. Tras ordenar todo, se acostó en la cama a mirar las estrellas, no sabía qué hacer, las palabras de Momo sonaban como eco en sus oídos, presionándolo porque hiciera lo correcto. Acercó su mano hacia su celular que descansaba en una mesita junto a su cama, lo tomó viendo cierto número que contenía el nombre de su novio, su dedo se acercó a presionarlo, pero entonces Nanako llamó a la puerta. Dejó el celular tras su almohada para dirigirse a la puerta, sabía lo que se aproximaba…sabía que le hablaría sobre cuidarse bien y todo lo demás, después de todo como había dicho alguien alguna vez, su prima actuaba como su hermana mayor.

Continuará…