N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Naruto no me pertenece


Remember

Capítulo V

— ¡Dios bendito Hinata! —su amiga estaba empapada, claro que estaba cayendo una buena tormenta pero parecía que había caminado durante horas y eso era extraño porque tenía auto, delante de ella estaban sus dos pequeños niños que parecían asustados, llenos de un pánico horrible, algo les había sucedido, se apresuro a dejarlos pasar — Ino, ¿qué sucede? —miro a Naruto que parecía confundido pero lo vio correr al armario en busca de toallas, la peliazul parecía en shock o en algo peor, le daba miedo ver así a su amiga — Minato, llama al doctor, corre —su hijo corrio de prisa las escaleras, tenía que actuar rápido.

Dejo a su amiga sentada junto con los niños en el sófa de la sala para que el rubio les diera algunas toallas, coloco algo de té y leche caliente para los niños, estaba demasiado preocupada — Ino, creo que debes hablar con ella, me encargo yo —asintió ante la propuesta de su esposo por lo que salio de la cocina viendo que Minato le hacía una señal con el número quince, era bueno que su médico fuera a llegar pronto, se acuclillo delante de Hinata que aún lloraba, Kushina tomo de la mano a Itachi y Minato a Shisui para continuar secandolos en la cocina, esa era una conversación de dos amigas que más que nunca se iban a necesitar.

— ¿Qué sucedio? —desabrocho poco a poco el abrigo que usaba la peliazul viendo un destello de sonrisa triste, odiaba que llorara y aún más odiaba que se viera tan frágil — Me golpeo en cuanto le dije que estaba embarazada, quería irme pero no me lo permitio, estaba como loco Ino, corrí por los niños para intentar salir para entonces parecía poseído, me estrello contra la pared mientras me ahogaba, decía que no lo iba a dejar... m-me lástimo mucho... d-dolía mucho... —su voz fue un sollozo ahogado, sus manos la envolvieron mientras lloraba con más fuerza aferrandose con desesperación, parecía una niña asustada en verdad.

— Shhh esta bien, estás a salvo —susurro cantando escuchando sus hipidos, no creía posible que Sasuke hubiera hecho aquello aunque si la engañaba no sonaba tan desquiciado, sus dedos temblorosos se clavaron en sus brazos y la apreto con más fuerza acariciando su espalda con cariño — L-Le alzo la mano a Itachi, lo arrastro por el jardín para que no me ayudara, ni siquiera pude protegerlos, no pude... n-no sirvo como madre —la separo y le sonrió con cálidez pero su mirada se formo en dureza, no pensaba permitir que pensara aquello, era tonto que dijera eso porque era una gran madre, una gran persona y punto.

— Hey, no es así, eres fuerte, entiendes, estás aquí con ellos... a salvo, los protegiste al sacarlos de ahí, eres una gran madre por irte después de que te golpeara y no quedarte con él, ellos lo saben, ¿entiendes? —tomo su rostro entre sus manos y la miro con cariño pero con firmeza, la ojiluna asintió agradecida en la mirada y beso su frente con cariño... todo iba a estar bien, nada malo les iba a pasar, estaría a su lado para que fuera fuerte, eso estaba más que claro.


Tomo las tazas de leche y se encamino hacía donde estaban sus sobrinos, Itachi tenía un moretón en la mejilla derecha, Shisui estaba un poco más tranquilo — Kushina, ve por el botiquín —su niña salio corriendo mientras depositaba las dos tazas frente a los niños, les sonrió con cariño para alborotar su cabello — ¿Con malvaviscos? —los ojos de los dos brillaron así que coloco la bolsa delante y de inmediato tomaron del contenido, al menos sonreían, no tenía ni idea que se le había metido a Sasuke para comportarse de esa manera pero ya hablaría después con él, claro que primero su puño iba a estar en su cara, claro estaba.

— Minato, busca ropa para los niños —el rubiecito se levanto de un salto para perderse en las escaleras y solo suspiro mientras se disponía a preparar algo para la cena cuando el timbre sono — ¡Abro yo! —el grito de la pequeña pelirroja se escucho en toda la estancia, escucho voces en el recibidor y entonces aparecio su amigo Shikamaru que entro en la cocina acomodando su maletín, se sorprendio al verlo y no dudaba de ello — Wow —le dedico una mirada mala causando su risa, si, pues no esperaba menos la verdad — Solo haz tu trabajo —el castaño reprimio su sonrisa sacando lo necesario para la consulta de Hinata.

Ino entro en la cocina con la ojiluna que vestía una de sus pijamas, aún se veía en shock, su amigo azabache de verdad no se había medido — Tranquila, no dolera —indico el Naara para colocar sobre su cuello un tipo de spray, fue cuando noto las marcas de dedos en su piel blanca, una ira lo recorrio, Sasuke se había vuelto loco — Shhh esta bien, ya paso —su esposa parecía hablar con una niña pero no le parecía rara la escena si su rubia siempre la había cuidado — Ahora la mejilla —utilizo el mismo spray pero primero limpio la herida puesto que había sacado algunas gotitas de sangre, eso debio doler horrible para una mujer.

— Como médico tendría que levantar un acta porque es violencia doméstica pero soy tu amigo así que hare lo que tú me digas —una gasa fue colocada en aquel golpe, miro a la ojiluna que se mordio el labio bajando la mirada, no lo denunciaría, lo amaba como para hacerlo — L-Levanta el acta —sin embargo, sabía que el amor en esa situación no valía, Sasuke se lo tenía merecido por haberla golpeado y aún más estando embarazada, Shimakaru asintió más convencido para curar la mejilla hinchada del pequeño Itachi que dejo a un lado los malvaviscos, le alegraba que sonrieran y también le gustaría que sus hijos lo hicieran.

Después de unos minutos el Naara se levanto tomando su celular para salir de la estancia — Preparare la cena —Ino le sonrió agradecida así que dio media vuelta para comenzar... que pasara lo que tuviera que pasar con su amigo porque de verdad no se había medido.


Eso no podía estar pasando, él no podía haber golpeado a Hinata, a la mujer que una vez había amado tanto, era imposible pero las escenas que reproducía su mente solo lograban hacerlo sentirse como escoria, estaciono de golpe frente a la casa de Naruto, sabía que ahí estaban, ella iría donde Ino, siempre donde ella, abrio la puerta y salio sin cerrar, cruzo de prisa el jardín para tocar la puerta como un loco, necesitaba tenerla en sus brazos y pedirle disculpas, no se había medido, era solo que había hablado mal de Temari aunque no dijera su nombre porque no la conocía, solo suponía que tenía una amante aunque era verdad.

Volvio a tocar mientras pasaba una mano por sus cabellos, su respiración estaba demasiado agitada — ¡Abre la puerta Ino! ¡Necesito verla! —la puerta se abrio, estaba a punto de reclamarle a la rubia pero no era ella quien estaba delante, era Hinata, sus ojos estaban rojos e hinchados, tenía una gasa en la mejilla izquierda, las marcas de sus dedos en su cuello estaban levemente presentes, la miro con dolor y arrepentimiento por completo — Lo siento —intento tocarla pero retrocedio hasta chocar con la puerta cerrada, retrocedio sintiendo que se ahogaba, había sido un estúpido al lastimarla, eso había sido, la había herido horrible.

— Por favor Hina... —súplico porque necesitaba sentirla pero la ojiluna le dedico una sonrisa triste, vacía, le dolía también y se odiaba por haber colocado aquella mueca en sus labios y rostro — Quiero el divorcio, quitare la acta por violencia doméstica si te vas ahora —se quedo congelado ante aquellas palabras, no, por nada del mundo quería que lo dejara, habían jurado estar siempre juntos — No puedes, ¡prometiste siempre estar conmigo! —le grito preso de la furia, la vio apretar los puños para bajar la mirada, cuando la volvio a alzar el dolor que desprendían sus ojos luna lo helo, la había herido mentalmente y aún más física.

— ¡T-Tú dijiste que me serías fiel, que jamás ibas a alzarme la mano, que me cuidarías y a todo lo que consideraras un regalo de mi parte, los niños son mi regalo pero eso no te detuvo de golpear a Itachi-kun... dijiste que jamás me lastimarías y mírame! ¡Mírame a la cara y sostén eso... sostén que me amas, que me has cuidado, que me has protegido y dado amor! ¡Mírame y dilo Uchiha Sasuke! —retrocedio un poco viendo como derramaba más lágrimas por su culpa, su mano temblorosa se poso sobre sus labios intentando acallar los sollozos pero los incremento demasiado, estaba llorando con más histeria que nunca.

— V-Vete, ¡vete y nunca vuelvas... no quiero volver a verte en mi vida! ¡Te odio! ¡¿Me oyes?! ¡Te odio! —sus débiles manos tenían la suficiente fuerza para empujarlo y aventarlo fuera de su vida... lo estaba dejando y lamentablemente no podía detenerlo, no cuando no la amaba... con un último golpe se detuvo y sabía que todo estaba dicho... no había esperanzas de regresar, no había un "vivieron felices para siempre", ya no... y todo era su culpa.


— Voy con ella, cuida a los niños por favor —Naruto asintió así que corrio escaleras arriba cuando la ojiluna entro, estaba más que destrozada en verdad su amiga, verla así solo le causaba un gran dolor, antes de que la puerta se cerrara de la habitación de huéspedes entro, Hinata de inmediato se lanzo a sus brazos, siempre había jurado que la protegería y eso estaba y seguiría haciendo — Shhh esta bien, todo estara bien a partir de este momento —aseguro conduciendola hasta la cama, recordaba que siempre dormían juntas y ahora sería así, la cubrio con las sábanas y edredones para acurrucarse a su lado, como un fuerte.

Acaricio su espalda con cariño, tenía que cuidarla, ver siempre por ella era su promesa — ¿P-Por qué sigues con él? S-Son iguales —y lo sabía, no pensaba negarlo pero había una diferencia, no es que la peliazul se hubiera rendido sino que ya no tenía porque luchar porque Sasuke la había dejado a la primera, en su caso resultaba que no importaba cuanto la lastimara no se rendiría, al menos no hasta que se cumpliera ese plazo, sino funcionaba entonces se iría con la cara en alto — Dueme pequeña, necesitas descansar, mañana todo estara bien —aseguro sintiendola que sollozaba bajito, esperaba que ya no llorara nunca más.

Después de una hora se quedo profundamente dormida así que se levanto con cuidado, sus sobrinos dormirían con su madre así que iría por ellos, salio a hurtadillas y vio a Naruto que le dedico una sonrisa — Ya vienen, solo piensan en dormir con su mamá —sonrió enternecida y entonces escucho el huracán de esos dos que al verla guardaron silencio, los dos pequeños se colocaron delante suyo así que se acuclillo para estar a su altura y beso sus frentes — Mamá esta cansada así que no hagan ruido, estara bien pero necesita fuerza así que espero se la den, ¿entienden? —los vio asentir con efusividad y los dejo entrar.

Hubo un poco de ruido hasta que se escucho el silencio, solto un suspiro para abrazar al rubio, sus manos pasaron por su cintura y las de él por la suya, enterro su rostro en su pecho aspirando su aroma — Estara bien —aseguro mientras besaba sus cabellos y entonces ambos se tensaron al darse cuenta de algo, su corazón comenzo a latir como un loco... lo estaba abrazando como hace bastante tiempo, ¡eso era demasiado apresurado! aunque... ese siempre había sido su lugar favorito para olvidarse de todo.


La estaba abrazando justo como antes, era un poco incómodo pero se sentía demasiado bien la verdad — L-Lo siento... ohhh, ¡la cena, iré a cenar! —se separo de golpe y bajo de prisa las escaleras, sonrió como un bobo al verla como una pequeña niña, le agradaba esa faceta, giro el cuerpo para bajar las escaleras, después de todo aún no había cenado, entro en la cocina viendo que se movía por la misma con desenvoltura, parecía una niña pequeña la verdad — Dos platos, los niños ya cenaron —señalo viendola asentir de golpe aunque noto su creciente nerviosismo, sonrió enternecido, Ino aún tenía esa faceta de niña.

— Listo —coloco un plato delante para tomar asiento frente a él, agradecio con la mirada mientras tomaba el tenedor, la vio llevarse el primer bocado y sonreir con los ojos brillosos — Había olvidado que cocinabas delicioso —le sonrió en respuesta, no sabía que decir, la verdad es que Sakura nunca dejaba que cocinara, prefería restaurantes así que había dejado de cocinar — Mi madre siempre dijo que tú cocinabas mejor —señalo con un poco de celos causando la risa de la ojiazul que negó con la cabeza y las manos — No, tu madre nunca admitiría que cocinabas mejor que ella —eso sonaba a verdad así que solto una risa suave.

Su madre era demasiado orgullosa como para admitir que era mejor cocinando — Te llevabas demasiado bien con ella, te amaba mucho —confeso viendo una sonrisa brillante en sus labios, sabía que había recordado algo y el brillo en sus ojos se lo confirmo — Eras siempre el tema de conversación de las dos, le encantaba contarme tus aventuras cuando eras niño, te amaba mucho, Minato-san y Kushina-san te amaban demasiado —lo sabía, no tenía que decirlo pero a veces le hubiera gustado que se lo dijeran, no era adivino para saberlo, le sonrió para seguir cenando en silencio, se sentía en casa después de mucho tiempo.

— ¿Por qué sigues conmigo? —Ino le sonrió con ternura para jugar con el tenedor, siempre que hacía eso estaba nerviosa — Porque te amo, porque no quiero dejarte ir, nunca he sido egoísta, siempre me conforme con lo que la vida me daba pero te amo demasiado como para permitir que nos dejes, no es solo por mí, es por ellos, quiero una familia pero no la quiero con nadie más, quiero que recuerdes porque te casaste conmigo, es por todos... —su respuesta era tan sincera que lo desarmo en cada sentido, no sabía que contestar, no tenía ni idea de que decir, era confuso pero se sentía extrañamente en paz, en calma.

Se levanto y camino hasta donde ella para jalarla de la mano y abrazarla, podía besarla pero no lo haría, porque la lastimaría así que solo por eso la abrazo, la apreto tan fuerte tratando de volver a ser uno... luchando por ser uno como antes.


La suavidad de la cama los recibio, se sentía un poco confundida, no es como si quisiera que la besara pero bueno si, si deseaba que la hubiera besado — ¿Estás bien? Si quieres ir a ver a Hinata puedes hacerlo —aseguro el ojiazul viendola con sinceridad pero negó de inmediato, no, su amiga estaba bien, solo necesitaba descansar más que nunca — N-No, no es eso —susurro mientras se acomodaba en el lado de su cama, jalo los edredones con cuidado y giro el cuerpo dandole la espalda, se sentía alegre de haber comprado una casa más o menos pequeña por eso estaban durmiendo juntos justo en ese momento.

— Puedes decirme entonces lo que es —negó, no podía decirle que deseaba que la besara, es decir, sería demasiado raro y no quería romper el ambiente que los rodeaba de momento — Se que sonara raro pero... ¿por qué me engañaste? —dio media vuelta en la cama viendolo a los ojos, noto la extrañeza en sus facciones para después sonreir un poco, estaba nervioso aunque no lo dijera — No lo sé... sucedio antes de que me diera cuenta, un día reía con ustedes y al otro... estaba en su cama —ya lo sabía pero el dolor no fue menos, se mordio el labio y una sútil caricia en la mejilla izquierda la hizo abrir de golpe los ojos.

¿Hace cuánto no la acariciaba? Mucho, más de lo que pensaba — No debi preguntar —murmuro con la voz ahogada, Naruto negó, él creía que si debía hacerlo pero no estaba preparada, no en ese momento, no cuando la herida aún estaba presente — Ino, de verdad lo lamento, ¿si? —asintió pasando una de sus manos temblorosas por su espalda, lo noto tensarse y pensó en separarse pero no lo hizo cuando la mano del rubio viajo por su cintura hasta pegarla a su cuerpo, un abrazo cálido, enterro el rostro en su pecho aspirando el aroma masculino que desprendía, sus uñas se enterraron en su cadera para no soltarlo.

— Es que el que lo lamentes no sirve, el dolor que me causaste aún esta, duele aquí —se separo poco a poco sintiendo sus ojos acuosos, el rubio deslizo su mano por su cuello hasta volver a pegarla a su cuerpo, lo sujeto firmemente de la cintura — Lo sé, sé que estara presente siempre pero prometo que no volvere a lastimarte —y quería confiar en él, de verdad que es lo que quería, lo que más ansiaba era aquello, tomo aire para cerrar los ojos, tenía que alejar de su mente aquellos pensamientos, tenía que aprender a confiar en su esposo, poco a poco, paso a paso, se mordio el labio con más fuerza deseando aquello.

— Ino, lo mejor es que duermas —un último beso fue depositado en sus cabellos y después en su frente, abrio los ojos de golpe y lo miro, el rubio le dedico una sonrisa dulce pero no quería eso, no quería compasión, quería que la besara como antes, no solo un contacto frío, algo cálido, algo como cuando la amaba demasiado — N-Naruto... b-besáme por favor —susurro tan bajo que estaba segura que no la escucho pero no tenía la fuerza suficiente como para voler a decirlo, no quería volver a decirlo, espero y alzo la mirada puesto que la había bajado, un sonrojo cubría sus mejillas, él la miraba con calma, no lo iba a hacer, no lo haría.

Una sonrisa surco sus labios y se inclino, sus alientos se mezclaron un poco, la noción del tiempo se perdio, lo bueno y lo malo se unio, la perdición y el destino, el amor y la confusión, todo se unio en el momento en que sus labios se conectaron como en aquellos tiempos donde todavía la amaba, donde aún eran felices, donde soñaba con una familia más grande... donde aún podía sonreir como boba cuando le decía que la amaba y que era la mujer más perfecta del universo.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.