Capitulo 6: Sueña…

Silencio, eso era lo que el ambiente demostraba con suavidad al pasar los minutos, lentos, cariñosos, simples, como ellos solos, el tiempo pasaba lento mientras su mirada permanecía fija en el pequeño cristal de su ventana, sus dedos se paseaban muy sutilmente por él mientras su cabello rubio le tapaba levemente la cara, acababa de despertar y notaba que no estaba en la prisión con Allen, ni que tampoco estaba el Cardenal, que sucio y descarado era una inocencia que solo vino a traerle más problemas al menor, que podía hacer si su racional mente se había encariñado tanto con aquel muchacho de 15 años que tenía una vida escrita por delante y una en lo más mínimo dulce y gentil.

-¿Donde estoy realmente ahora?-se pregunto con mucha suavidad y dejo que sus dedos se deslizaran desde el vidrio a su regazo, no podía moverse muy bien, a decir verdad, no podía ver bien aun. Sabía que las plumas ya no estaban en sus ojos y tampoco es como si las sintiera en ellos, solo era el hecho de ver borroso frente a sus ojos que antes se caracterizaban por tener una buena perspectiva de las cosas. Aunque su lógica no veía parejo y claro en ese momento tampoco.

Suponía donde estaba, también suponía que Allen no había vuelto a tener contacto con la Orden. Seguro que solo lo hacía para no darle problemas a Komui, ese supervisor seguramente en aquellos momentos sufría más que ninguna persona, debe de ser doloroso… Ver como todo lo que viste construirse con una increíble lentitud se desmorona frente a tus ojos como si el castillo hubiera sido construido de arena a las orillas de un escandaloso mar. El piano sonaba, siempre insistente en su triste melodía al fondo de la estancia y conocía perfectamente cual canción era, era la canción de Allen Walker, una triste melodía que nunca acaba, porque… si, esa canción es el sufrimiento y la dulzura de estar sintiendo la vida.

-No sé cómo puedes sentirla tan apasionadamente, hasta el punto de hacerte daño…Walker, deberías quererte más a ti mismo-susurro y se cubrió el rostro, estaba molesto, porque quería llorar. Darse cuenta de que todo era una mentira no era fácil, dolía, era de esos dolores pequeños pero increíblemente dolorosos, como una aguja atravesando la palma de una mano, de lado a lado. Era algo tan pequeño y tan doloroso.

La puerta se abrió muy tenuemente y el rubio alzo su rostro para poder observar como la puerta se abría con calma, aprecio una cabellera pelirroja y finalmente vio al aprendiz de Bookman sonriéndole tan dulcemente como siempre lo hacía. Aunque su sonrisa realmente ya no era la misma de antes, era más… abatida, como consiente de la realidad del mundo, no, no es que antes fuera inconsciente del hecho, solo la compañía de gente similar hacia ese dolor más llevadero, solo era eso. O eso pensaba.

-Al fin despiertas Link-San, pensamos que no ibas a hacerlo, Allen-chan dijo que ya comenzaba a extrañar tu exasperante compañía-el pelirrojo comento acercándose al rubio con una bandeja con sopa, jugo y pan, un menú siempre cariñoso para los que estaban débiles-te traje la comida, Yuu-chan nos sorprendió cocinando muy bien…

-¿Kanda está con vida?

-Es una suerte que así sea o Allen-chan no podría estar de pie ¿puedes escucharlo verdad? Sabes cómo se siente….-el rubio ladeo el rostro y bajo la mirada por un momento, si, sabia como se sentía, aquella canción no podía hacer más que calarle los huesos y helarlos a tal punto de hacerlos doler.
-De cualquier forma, es mejor que comas Link-San… Yuu-chan hizo esta comida sin soltar ningún insulto y yo te puedo corroborar que no tiene veneno…

El rubio solo le miro por un momento con una suave y sutil sonrisa, no importaba mucho en realidad, después de todo, tenía hambre, no sabía cuánto había estado dormido, pero lo había sentido como una eternidad. Dio una pequeña cucharada a la comida y termino por alzar la vista para poder ver al pelirrojo y poder preguntarle.

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

-Como 4 días, cuando la inocencia te ataco te desmayaste en cuento Timcampy nos salvo, después de eso estuvimos dos días en compañía de los Noah y estamos dos días en el arca, aproximadamente ya que con todo lo ocurrido ni siquiera sé qué hora es, solo sé que cayó la noche 3 veces antes que despertaras…

-Ya veo, fue bastante tiempo, que imprudencia…

-De cualquier forma no era para menos, tuvimos que desinfectarte, tenías como una plaga de plumas por todos los parpados y el interior de la retina, tuve mucho miedo ya que si no fuera porque Kanda tenía algún conocimiento sobre esto no hubiéramos podido limpiar tus ojos…

-o Sea, mi retina se volvió por un momento ¿una infección de inocencia? ¿Cómo las infecciones Akuma? Que plagan un sector del cuerpo hasta destruirlo

El pelirrojo pareció pensarlo por un momento, comparando sus registros, uno contra otro lentamente, notando que, aunque fuera algo como una coincidencia, en verdad era cierto, tenía una enorme similitud.

-Sí, es cierto, era algo similar a aquello, aunque no sé a qué punto destruyo la infección, según Kanda, dice que lo más probable es que recuperes en un 45% la visibilidad, deberás usar lentes Link-san…

-Es lo de menos… creo yo, para mi es suficiente con estar vivo, ahora más que nunca quiero sentirme útil y ayudar a Walker, ya no puedo realizar la misión que me asignaron, pero al menos, puedo protegerle, porque con todo este tiempo pude averiguar que el realmente no tiene la culpa de absolutamente nada, siempre ah sido manipulado por diferentes circunstancias…

El pelirrojo asintió suavemente, el igual lo sabía, comprendía perfectamente que Allen no tenia culpa de absolutamente nada de lo ocurrido, no tenia culpa de tener a un Noah en su interior ni de haber vivido tanto con tan poca edad, perder sus padres sin siquiera conocerlos, perder al padre que tanto quiso y que finalmente este en medio de su afán de protegerlo y en su afán de extrañar a su hermano infiltro a Allen en algo que jamás le correspondió. Se sentía mal cuando pensaba en eso ya que el simplemente adoraba al pequeño albino que le había brindado tantas sonrisas dulces que eran en lo más mínimo falsas.

Recordaba la primera sonrisa que el menor le había brindado en cuanto le vio parado en la puerta de aquel hospital pequeño en compañía de Komui, donde Bookman le golpeo ante sus propios halagos. Hacia su persona claro y en cómo habían reído tantas veces, quería que esos días volvieran para así hacer la vida más llevadera.

-Allen-chan es una persona maravillosa, me da tanta tristeza que…

Bajo la cabeza, llevándose las manos a su rojo cabello despeinándolo levemente mientras tomaba aire de forma profunda, no era justo, nada era justo para nadie en este mundo y el odiaba que fuera así, gente se merecía que la vida les diera la espalda, pero a Allen la vida no tenía motivos para darle la espalda y arrebatarle la felicidad.

-Que la tormenta pase rápido para poder disfrutar de la calma, es lo que debemos rogar día a día…

-hay veces que pienso que esta tormenta no se acabara…-el aprendiz de Bookman bajo la cabeza con pesadez, había veces en que prefería simplemente, no pensar.

-Moyashi, te estás haciendo sufrir al pensar tanto en esto…-susurro un japonés mirando al menor con sus brazos cruzados y su mirada fija en la acciones del menor, este tocaba el piano con desgano mientras de vez en cuando solitarias lagrimas caían una tras otra hasta que dejo de presionar teclas levemente, para poder observar al de cabello largo y lizo que le miraba bastante preocupado.

-Kanda, extraño estar en casa… no puedo evitarlo, por más que yo quiera en verdad no puedo evitar estar llorando ¡quiero volver a la orden Kanda!-el mayor se acerco y rodeo con uno de sus brazos hasta apoyarlo en su pecho, el lo sabía.

-No podemos volver a la orden Moyashi, se que extrañas a Lenalee, Krory, Jerry, Bookman, Reever, Komui y los demás… pero no podemos volver, no ahora-susurro con suavidad, intentando hacer más llevadera la información, aunque claramente, no lo era.

-Todo es por mi culpa Kanda, han muerto tantos por mi culpa… si…si yo o existiera… la orden no tendría que…

-Calla, no digas eso, no es verdad, la orden fue constituida por ella misma y los miembros están allí por cuenta propia, tú no tienes la culpa de que los exorcistas y buscadores se sacrifiquen por el bien que ellos creen correcto, tu existencia no tiene nada que ver con ello…
-Mi Maestro… esta muerto por mi culpa, Kanda…

-Eso no es cierto, puedo asegurarte que Cross está dando vueltas por algún lado de este mundo, lo más probable es que allá aprovechado la oportunidad para desligarse de la Orden finalmente, el odiaba ese lugar después de todo…

-Nunca conseguí entender eso de mi Maestro, yo no odio la Orden en lo más mínimo…

-Moyashi, tu no odias a la gente que compone la Orden, simplemente no puedes odiarla porque es tu familia, pero admitámoslo, las cabezas de la orden, la gente del vaticano es una mierda, debemos admitir que tratan a los de la orden como sus esclavos mientras ellos no mueven siquiera un dedo, no tienen ni siquiera idea del dolor que esas almas pueden sentir…

-Estas soltando muchas palabras juntas solo para consolarme Kanda-el albino soltó una pequeña risita mientras abrasaba fuertemente el cuerpo ajeno al suyo que le recibió con una sonrisa tierna. Allen jamás podría llegar a entender la libertad que ahora el sentía sobre su cuerpo y sus acciones, era simplemente él y amaba locamente, como un humano vivo y eso era lo que le hacía feliz. Estaba vivo y esa vida no era para buscar su pasado, era para buscar su única y propia felicidad.

-Estoy contigo, no puedo evitarlo…

-Me estás haciendo muy feliz con todo esto Kanda ¿sabías?

-Creo que no lo suficiente como para quitar ese sabor tan amargo dentro de tu boca, quizás debería besarte y recordarte lo que siento por ti… a demás del hecho de que no estás solo…

-Estoy esperando por ese beso, Kanda…`

El de cabello azabache solo pudo reír muy suavemente, era como un sueño para el albino que vio sus mejillas atrapadas entre las manos del mayor. Los pulgares de este se estaban deleitando en acariciar sus mejillas mientras los otros dedos se perdían tras sus orejas. Le vio acercarse y en cuanto sus bocas hicieron contacto se permitió cerrar los ojos, apretando la ropa del japonés en sus costados, justo bajo sus brazos, dando levemente hacia su espalda, donde se dedico a arrugar la tela y a acariciar esta misma en sus dedos, esperando que le beso se prolongara más y más a medida que la lengua ajena se perdía en su paladar.

Lo sabía después de todo, estaba triste, no era falta de amor ni de cariño, es solo que sentía que en cualquier momento la ilusión se quebraría y con ella caerían todas las verdades que el juraba eran ciertas. Y tenía miedo, mucho miedo a que realmente Kanda no estuviera allí para abrasarle y que en verdad nunca hubiese vuelto a su lado.
Es que todo era tan irreal a su modo de ver las cosas, haber crecido en la negación, las circunstancias, las apuestas y el mal mundo lo habían hecho dejar de creer en lo que eran sueños y se había vuelvo un alma presa de la realidad vivida. No sabía realmente de que le serbia estar tan atado, lo único que sabía con certeza, es que él quería salvar las almas de las personas que únicamente querían descansar y que por más estúpido e ilógico que sonase amaba a Kanda mas que a cualquier persona en el mundo.

-Kanda, crees que al final de todo podamos vivir felices como nosotros deseamos…

-No lo sé-se separo muy sutilmente de los labios del albino, aun deslizando sus pulgares por sus mejillas-pero quiero creer que nosotros podemos forjar el camino a la felicidad por nosotros mismos…

-Espero tengas razón…

El Arca se movió abruptamente hacia un lado y los 4 ocupantes de esta se afirmaron entre ellos a las paredes ante el abrupto mover que la hacía temblar por completo.

En las habitaciones Lavi había ayudado a Link para moverse fuera del cuarto, suponía podía ser peligroso quedarse en un lugar demasiado tiempo de forma estática, así que comenzó a subir los peldaños para llegar a la sala del piano siempre ayudando a Link que imposibilitado de visión pero no de piernas buscaba apresurar el paso lo más posible hacia la dirección en la que el aprendiz de Bookman le guiaba.

-¿Qué está pasando?-consulto el japonés, sosteniendo fuertemente por la cintura al Albino que en cuanto noto un pequeño cesar en el movimiento se acerco rápidamente al piano para poder observar en la pantalla que ocurría. Lo que vio, no era precisamente algo agradable…

-Nii-san tú crees que Allen-kun y Lavi vuelvan alguna vez a la orden-una muchacha estaba sentada sobre el sofá rojo perteneciente a la oficina de su hermano mayor, los papeles extrañamente ya no estaban regados por el suelo. El mayor, solamente mostraba una expresión cansada cuando su hermana comento aquello.

El solo quería que todo volviera a la normalidad, que todo lo que estaba pasando fuera solamente una pesadilla y que en cualquier momento despertaría y podría suspirar, riendo de ver al albino frente a él con una alegre sonrisa y luego ver su expresión de horror al ver entrar a Cross, saber que Miranda sonreía nuevamente, no verla llorar mas por los pasillos como un alma en pena que ya no sabía qué hacer con todo lo que había perdido…

-No lo sé Lenalee, no lo sé solo quiero despertar de este mal sueño, aun yo no puedo creer que Marian este muerto al igual que Kanda y que…que Allen-kun…

El mayor comenzó a sollozar con suavidad aun apoyado en el escritorio que le pertenecía, su hermana no estaba en menos, lloraba suavemente, sin poder evitarlo, no quería nada más ya… solo escapar y que la vida le diera otra cara para poder rehacerla.

-Hay veces que pienso…que me agradaría soñar con un mundo mejor, pero…me ocurren tantas cosas horribles que solo puedo pensar que no llegaremos a ser felices nunca más…

-Llegara el día Lenalee… llegara el día en el cual podamos volver a reír todos juntos, sin tener que luchar ni terminar heridos donde ya no exista lo que es bueno ni lo que es malo solo un equilibrio y donde ya no califiquemos con rangos algo que no puede evaluarse, donde nada deba sacrificarse para salvar a otro... Algún día llegara ese día y cuando ocurra, soñare con el mismo mundo en el que estoy viviendo, donde realmente no es una utopía si no que el paraíso…

-Nii-san…quiero ver a Kanda, Lavi y Allen-kun…

Los hermanos solo pudieron llorar silenciosamente en espera de ese momento…

-Allen ¿Qué está sucediendo? ¿Por que todo se sacude así?-Lavi abrió la puerta de la sala del piano adentrando a Link en esta mientras el albino estaba arrodillado en el piso, temblaba muy suavemente mientras observaba la pantalla que monitoreaba el arca, eran miles, cientos de inocencias las cuales no eran nada más que Apócrifos agitaban e intentaban romper las barreras del arca, Allen simplemente no podía reaccionar ante el hecho, estaba aterrado, no por el… sus amigos estaban allí…

El japonés estaba tan sorprendido como el menor, simplemente estaba arrodillado a su lado, con sus manos posadas en sus hombros, mirando la pantalla, no estaba asustado, estaba preocupado por el arca, si algo le pasaba a esta no tendrían un refugio realmente seguro donde estar, maldijo suavemente a la imagen que veía frente a sus ojos en el monitor.

-H-Hay que mover el Arca…-el albino susurro aquello alzándose muy lentamente en sus rodillas a pesar del movimiento brusco que se estaba generando sobre el suelo que pisaba el exterior atacado por inocencia, estaba asustado, no lo iba a negar, apretó fuertemente una de las manos del japonés que permanecía a su lado de rodillas, con una mano sobre el suelo, se sentó en la silla del piano y presiono una tecla para comenzar a trasladar el arca, imaginándose a donde debían ir a parar para estar más tranquilos, toco la canción tan amada y odiada, presionando cada tecla con un inmenso dolor ¿Por qué el mundo le daba la espalda a él?

-Allen…-susurro Kanda, mirándole preocupado, había soltado su mano por un momento y el arca se había tele transportado a un lugar más seguro y el Albino abrió una puerta para que pudieran salir de esta, se levanto y alejo un poco del japonés mirando la puerta cuando un agujero se abrió bajo sus pies, tomo aire inconscientemente y estiro su mano hacia arriba a ver si conseguía sustento.

El espadachín fue el primero en reaccionar que se lanzo hacia el agujero cogiendo la mano del albino, el segundo fue el pelirrojo que intentaba cogerle la mano al albino pero entre la desesperación y nos nervios acumulados sus manos no hacían lo que su mente le dictaba.

-¡no te sueltes, Allen!

-¡Kanda!-se escucho el grito del albino cuando su mano termino de resbalarse de la contraria cayendo al vacio irremediablemente, desapareciendo en la oscuridad bajo la mirada oscura del mayor que era sostenido por un pelirrojo fuertemente al intentar lanzarse al vacio agujero junto con el albino, aumentando su desesperación cuando la puerta dimensional finalmente, se cerró….

Continuara…