"Con el odio dentro" NO me pertenece, es propiedad de prodigygirl101 y IceLucy (Son la misma persona). Yo solo me atribuyo la traducción.

Capítulo 6:

Sasuke se puso de pie y encaró a su hija. Extendió su único brazo hacia ella. Por mucho que Sarada no quisiera abrazar a su Papá, lentamente comenzó a caminar hacia él, envolvió sus brazos alrededor de él. Se mantuvieron asi por unos cuantos segundos. Sarada fue la primera en apartarse. Su padre se irguió y la miró.

—Te extrañé Sarada ¿Cómo estuvo tu día? —Sasuke se sentó en el sillón. Se recargó y relajó sus hombros. Miró a su hija y esperó una respuesta.

Sarada tragó con pesadez. Se quitó sus lentes, los limpió y se los volvió a colocar. Oh no ¿Acaso sabrán? ¿Por qué está aquí? ¿No dijo Mamá que vendría? Quizas a esto se refería cuando dijo que pronto lo haría… La chica de ojos ónix tragó saliva de nuevo —Estuvo …bueno. Algo interesante— Dudó un poco —¿Cómo te fue en tu misión? ¿Ya terminó o vas a tomarte un descanso? — Cuestionó Sarada. Todo lo que podía pensar era en como desviar la conversación.

—Bueno, estoy tomando un descanso por ahora. Me quedaré en Konoha por un tiempo. Podría quedarme aquí una semana o dos, quizás más. No estoy seguro, pero la misión por lo pronto está en pausa. Asi que estoy tomando ventaja de ello— Contestó Sasuke con nerviosismo — Pensé que te gustaría pasar tiempo conmigo, desde que he estado lejos por mucho tiempo

La pequeña Uchiha sintió el tormento de su alegría, pero a la vez se sentía disgustada. Estaba aliviada de que finalmente su padre se quedaría más tiempo que un par de días, pero al mismo tiempo la molestó. La voz en su cabeza seguía diciendo palabras como "odio" y "es su culpa" una y otra vez.

—¿Entonces Sarada? ¿Vas a responderle a tu Padre?— Demandó Sakura

—Oh, si Papá… Eso es una buena idea. Me gustaría— Respondió con voz monótona. Sarada comenzó a jugar con sus dedos. Esto complicaría de sobremanera el plan que tenía en mente. Lo único que quedaba era ignorar a sus padres e irse cuando fuera el momento adecuado.

Sasuke arrugó su expresión —¿Qué sucede? ¿Algo te está molestando?—

—No, solo no me siento bien. Iré a mi cuarto— Sarada se dio la vuelta y caminó hacia su habitación. Sus padres la llamaron, pero antes de que pudieran hacer algo más, la chica se encerró. Descansó en su cama y cerró los ojos. ¿Por qué ahora? Papá nunca es muy hablador. Sarada se puso de pie. No puede ser. Ahora que lo pienso, los ojos de Mamá se veían rojos y Papá estaba esperando por mí. Él nunca espera por mi, lo que me recuerda…

Se acercó a su mesita de noche, abrió el cajón, y saco todo el dinero que tenía, en caso de emergencia. Se arrodilló alado de su cama, agarró su mochila, y guardó su dinero en una bolsa pequeña. No es mucho, pero es todo lo que tengo. Después de terminar de preparar sus cosas, escuchó a su madre llamándola —¡Voy!— Sarada dejó todo en su lugar y corrió a la cocina. La mesa ya estaba puesta y la comida estaba servida.

—Siéntate cariño, la cena está servida— Dijo su Mamá con lentitud. Sarada tomó asiento enfrente de su Padre.

—Mamá ¿Estas bien? Te ves triste—

Sakura secó sus manos en su delantal, y colocó una cazuela de arroz en la mesa —Estoy bien Sarada. Solo un poco estresada por el trabajo—

—Oh—

—Sarada ¿Sucede algo? — Preguntó Sasuke mientras miraba a su hija a los ojos

—Estoy bien Papá—

—Generalmente hablas mucho cuando estoy en casa. Algo está mal. Conozco muy bien a mi hija—

Él no te conoce…

—Papá estoy bien. Solo no me estoy sintiendo bien—

—Sarada, no es necesario que mientas. Te conozco muy bien…—

Algo dentro de la chica se rompió. Golpeo sus puños en la mesa y se puso de pie —Dije que estoy bien — Estaba jadeando con rabia. Sus ojos se diriguieron a los de su padre. Lo que pudo ver en ellos era calma, la cual estaba por todo su rostro ¡Como puede decirme que me conoce! ¡Nunca está en casa!

De repente, sintió a alguien abofetearla en el rostro. Sus lentes salieron volando, cayendo en el frio suelo de madera

—¡Shanaroo! ¡Sarada! ¡Cómo te atreves a hablarle a tu padre de esa manera! ¡Discúlpate en este instante!—

—¿Por qué debería hacerlo? — Gruñó con voz baja —Papá piensa que me conoce. Bueno, eso es un montón de mierda. Bien Papa, déjame decirte, no me conoces—

Sakura la abofeteo una vez más, solo que esta vez reventó su labio. La sangre se deslizó desde su labio —¡¿Qué es lo que te sucede?! ¡Tú no eres así!—

—Tu tampoco me conoces Mamá— Sarada miró a su madre. Podia sentir la furia y frustración crecer en su cuerpo. La voz en su cabeza comenzó a molestarla más que nunca —Puedes golpearme todo lo que quieras, esas tontas y débiles bofetadas no me harán nada —

Cuando esas palabras dejaron la boca de la pequeña Uchiha, Sakura alzó su mano. Antes de que pudiera darle otro golpe, su esposo sujeto su muñeca —No Sakura, déjalo ir—

—¿Qué? ¡Ha sido muy irrespetuosa! ¿Vas a dejarla que se salga con la suya tan fácil? ¡Sasuke haz algo! — Gritó mientras las lágrimas descendían por su rostro.

—Temo que esto está fuera de mi control—

—¿Estas bromeando verdad? — Replicó Sakura —Nos está diciendo todo esto y ¿no piensas hacer nada?— Tomo su delantal y se dirigió a su habitación en lágrimas —He terminado aquí —

Sasuke volteó a ver a su hija, y la miró —Sabes Sarada, solo porque hayas tenido un mal dia no quiere decir que seas asi de ruda. Tu madre solo estaba tratando de ayudar—

Sarada no respondió. Sus ojos estaban clavados en la mesa. Lo ultimo que quería hacer era mirar a su padre —Como sea— Dejó la mesa , recogio sus lentes y se dirigio a su habitacion.

Qué molesto

—Sarada—

—¿Qué sucede?— Miro a su padre

—Lo que sea que vayas a hacer, piénsatelo dos veces—

Sarada resopló en disgusto —No necesito pensarlo dos veces. Estoy segura de mi decisión— Se dijo a si misma mientras cerraba la puerta detrás suyo.

-Algunas horas después-

Sarada se levantó de su cama y se asomó debajo de ella. Alcanzando su mochila

Ya es hora. Pensé que te acobardarías. Molestó la voz

Cállate Pensó Sarada con furia Estaba esperando que mis padres se quedaran dormidos. Se colocó la mochila en su espalda, caminó a la ventana, y silenciosamente la abrió. Se subió y se puso en cuclillas. Sus ojos escanearon el oscuro horizonte. La ciudad no tenia movimiento. Postes de luz parpadeaban aquí y allá, pero la mayoría de Konoha se encontraba dormida.

Lo que sea que vayas a hacer, piénsatelo dos veces

—Como dije— Sarada brincó, cayendo al suelo —No necesito pensarlo dos veces— Comenzó a andar silenciosamente y se dirigió hacia el bosque