-Bienvenidos al Instituto Jeffersonian, a la doctora Brenan ya la habeís visto. También habeís tenido el placer de conversar con su compañero de trabajo el Agente Especial Seeley Booth ... -Al nombrar el FBI a los tres chicos les llevó un escalofrio y se miraron como diciendose, "buena metedura de pata para empezar". Cammille reprimió una sonrisa, y continuó con su presentación. -Al resto del equipo podreís conocerlo a lo largo de la mañana y la persona que tenga suerte podrá colaborar con ellos, que son sin dudas el mejr equipo de expertos en su campo.

Yo soy la doctora Camille Saroyan y voy a acompañaros la mayor parte de esta mañana. Ahora por favor, seguidme, se os facilitira el equipo para estar en el laboratorio y os mostraré uno de los lugares más fascinantes de este instituto. El Limbo.

Expresiones de asombro surgieron en el grupo de personas que escuchaba atentamente cada palabra de la doctora. Muchos de ellos (en su inmensa mayoria hombres) se sorprendieron pensando que aquel era el equipo de expertas más atractivo que había conocido, algunos no pudieron reprimir un escalofrío al pensar en la posibilidad de trabajar en aquellas increibles instalaciones. Y todos, pero todos fueron incapaces de contener el sonido de asombro que surgió de sus gargantas cuando pisaron por primera vez el Limbo.

Fic, "Y Después de todo.." (Parte6)

Cuando Booth llegó al despacho de Brenan se la encontró sentada en su mesa, mirando con determinación el vacio. Ni siquiera notó cuando el agente entró en el despacho y se sentó en el sofá, no sintió su presencia, hasta que este carraspero un poco, abrumado por tanto silencio.

-Mmmm ¿si?, ¿que ocurre Booth?

-¿Vas ha tener a esos chicos mucho rato esperando en el Limbo?

-No lo llames Limbo, no me gusta.

-De acuerdo. ¿Y?

-Y ¿Que?

-Que no has contestado a mi pregunta, ¿vas a tenerlos mucho rato esperando?

-No, ... no lo se. Un momento supongo, mientras pongo en orden mis ideas.

-Aun estas a tiempo de suspender esto y dejarlo para otro día, si alguien se queja sólo dimelo y me encargaré de todo.

Ella lo miró por primera vez a la cara desde que comenzasen la conversación, pues sus ojos habían permanecido fijos en el vacio. Su rostro se dulcificó ante la expresión de preocupada determinación de él, sonrió ante su protector ofrecimiento. Sabiendo que esa, era su peculiar forma de decirle que estaba allí para lo que ella necesitase, que seguía siendo su brillante caballero de armadura del FBI, como lo llamaba Angela.

Por un momento la antropóloga no pudo evitar pensar en lo mucho que aquel hombre la protegía, lo mucho que significaba para ella, el increíble impacto que había tenido en su día a día y que ese cambio en definitiva, le agradaba. Por que hacía mucho tiempo que había descubierto que ya no se sentía sola. Que ahora tenía a alguien en su vida con el que podía contar, siempre. Esa irrefutable certeza, ese para siempre, le dio de repente un miedo intenso, incontrolable. ¿Como podía haber permitido que todo llegse hasta ese punto?, se sentía en un momento, extremadamente vulnerable. Su rostro cambió, mostrando a una Brenan preocupada, casi aterrada por sus descubrimentos introspectivos.

Sin saber exactamente lo que pasaba por la cabeza de ella, Booth si pudo sentir que algo la turbaba hondamente.

-Qizas la he presionado demasiado con esto. -Pensó. - Debía haberle dejado un poco de espacio para actuar.

Pero mientras Booth pensaba estó, la rápida mente de ella ya había tomado varias determinaciones en un segundo. La primera que debía levantarse de aquel despacho y comenzar las entrevistas, la segunda que iba poner fin a la esa horrible sensación de sentirse completamente descubierta por otra persona y por último, que antes de que todo aquello que la inundaba siguiese, ella terminaría tajantemente con lo que lo estaba provocando. Miró a su compañero de nuevo, descubriendo en él pues, el origen del que alejarse, y sin sonrisas, sin afectos, sólo le dijo:

-No deberías preocuparte tanto, tengo la situación bajo control. Regresa al trabajo, ya nos veremos cuando tengas un nuevo caso ¿si?

Diciendo esto, se levantó con brusquedad y se dirigió a la puerta de su despacho. Él consternado, y preocupado por el cambio en las reacciones de ella, la detuvo por el brazo.

-Huesos, siento haberte presionado con esto, lo siento de veras. Lo que decidas me parece bien, ¿de acuerdo?. Pero no dudes en llamarme si me necesitas.

Ella se giró y le miró con una mirada fria como el cristal.

-No hace falta que te llame, repito: ya nos veremos cuando tengamos un nuevo caso. Adios Booth

Y salió como una exalación de allí camino del Limbo. Dejando al pobre agente en la puerta, desesperado, confuso por el giro que se había producido allí en tan sólo un segundo.

¿Que había ocurrido?, ¿donde estaba la mujer preocupada que había llorado sobre su hombro la noche anterior?. Sentía que todo aquello no podía presagiar nada bueno. Una llamada a su movil lo sacó de sus cavilaciones.


LIMBO

Brenan llegó ante el nutrido grupo que la esperaba todavía turbada por todas las emociones que se había obligado a contener, pero se repuso en seguida y con una expresión dura y profesional se dirigió hacía ellos.

-Buenos día y bienvenidos al instituto Jeffersonian. Agradezco que hayan tenido la amable deferencia de venir hasta aquí en domingo y siento los problemas que esto puede haberles causado. Sin embargo estoy en deisposición de afirmar que ese peque ño sacrificio merece ampliamente la pena, pues estan ustedes en las que actualmente son las mejores instalaciones del país en su campo. Este es un paraíso para los estudiosos de nuestra especialidad, en el que las oportunidades de poner a prueba nuestro conocimientos y mejorar son muchas y variadas.

Nos hallamos en el almacen modular para esqueletos, aquí tenemos en total unos 10.000 juegos de esqueletos humanos sin identificar. Es el único en el país de su categoría con semejante capacidad, y también es una oportunidad única de estudio para un científico.

No estoy interesada en su desarrollo social, o como se desenvuelven en el entorno de trabajo. Sólo en su capacidad de observación y racionalización. Ahora la doctora Saroyan le hará entrega de unos cuestionarios. Respondan sinceramente y sin dar rodeos, cuando los hayan teminado, la propia doctora los recogerá, con ellos le haré las entrevistas individuales. Gracias por venir.

Y dicho esto, se marchó de allí dejando a los antropologos con miles de preguntas y sin nadie a quien dirigirlas.

La chica morena de ojos verdes se giró hacia el muchacho moreno de rostro pícaro y hacia el alto rubio que parecía su compinche y les susurro:

-Creo que tenemos ante nosotros una mañana bien larga.

-Como sea así de seca en las entrevistas yo creo que terminaremos pronto. -Dijo el muchacho moreno, el rubio asintió con la cabeza y puso una cómica expresión adusta. La muchacha rió la infantil ocurrencia. Al lado un chico alto de facciones serenas los escuchaba, movió contrariado la cabeza y se limitó a empezar cuanto antes a rellenar el cuestionario. Él sabía que estaban allí sólo por que Clark Edison el joven antropólogo, que ya había trabajado allí, casi considerado como un genio; había rechazado la oferta para el puesto por una suculenta beca de investigación, de lo contrario no habrían tenido ninguna posibilidad. De modo que resolvió tomarse aquello como una oportunidad única que debía aprovechar.

Cuando todos los aspirantes comenzaron a escribir en sus respectivas carpetas, se hizo el silencio en el Limbo. Sólo roto por el constante roce de los boligrafos sobre el papel.


Brenan exhausta por la dura prueba a la que acababa de enfrentarse se dirigió hacia su despacho, pensando que Booth ya habría abandonado la estancia. No podía estar más equivocada. No sólo, el agente no se había marchado después de los fríos comentaríos de ella, sino que además lo acompañaba otra persona que Brenan, por no poder distinguir con claridad no reconoció hasta no estar en la misma puerta.

Sweets esperaba a la doctora haciendo compañía a Booth. Ella dirigió una glacial mirad al agente, con una ocusación velada detrás. Le había tendido una encerrona, pero no se lo pondría tan facil.