Muchaas gracias por el apoyo al fic :D Gracias por sus comentarios y también gracias a los que solo leen :D Otro capítulo más, ENJOY!
Brittana.
Diciembre había llegado y se podía notar en todo lugar. La nieve era la protagonista en la fría estación. El colegio solo para señoritas al sur de Ohio estaba totalmente cubierto de nieve, era muy difícil para las muchachas caminar en la nieve con sus tacones altos.
La mayoría de las muchachas detestaba el invierno. No se podía ir a la playa, usar sus mejores trajes escotados o estar en discotecas hasta altas horas de la madrugada; pero esas eran chicas típicas, chicas superficiales y Santana había conocido muchas de ellas, es más ella había sido una de ellas.
A la morena le encantaba el invierno, sin duda era su estación favorita. Era genial estar encerrada en su habitación y tomar café caliente, mientras navegaba en internet o miraba las temporadas de Supernatural, serie favorita de la morena. Por supuesto que cuando había estado en las cheerios jamás había admitido eso, había dicho que amaba el verano y el sol y los batidos helados, que quedarse en su casa era de perdedores. Hasta en eso mentí, pensó la morena con enojo.
Trató de acomodar la falda de su uniforme, se miró en el espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación, le parecía muy corta para invierno, pero luego sabía que en su guardarropa estaba el horrible abrigo de invierno que ahora era parte de su uniforme. Notaba que había bajado mucho de peso, pensó que era la presión del estudio. Estaba teniendo los últimos exámenes antes de salir de vacaciones.
Habían pasado casi dos meses desde la visita de Quinn. Por alguna extraña razón la morena no le había creído del todo a Quinn y pensaba que en cualquier momento volvería, o simplemente trataría de dañar a Brittany.
La morena suspiró y se acercó a su guardarropa. Hizo un gesto con la nariz y se puso el abrigo de invierno. Se agachó y busco sus botas debajo de la cama, detestaba ponerse tacones en invierno, era como un infierno caminar. Fue a su escritorio y recogió su bolso. Cogió la gomita para el cabello y lo recogió en una coleta, trató de sonreír a su reflejo, pero no pudo.
Aún recordaba el pequeño beso que le dio Brittany. Fue mínimo, solo el roce de labios y nada más; sin embargo había sido como que en el interior de la latina se hubiesen estallado fuegos artificiales. Se había sentido tan bien el beso, después de eso sabía que sería estúpido seguir negando lo que sentía por Brittany. Solo el recuerdo la hizo sonreír.
-Yo creo que debemos cantar algo de Broodway.- la muchacha de pelo rojo decía. Una chica con el cabello de color castaño hizo un gesto extraño, claramente no le gustaba lo que había dicho la muchacha anterior.
-Beth, ¡por Dios no! – gritó una muchacha bajita que llevaba el pelo recogido en un moño, se estaba pintando las uñas de color azul.- Broodway es tan… tonto. – parecía que la muchacha hubiera buscado las palabras exactas para expresarse. Beth la fulminó con la mirada.
-Eso es porque sabes que yo tendría un solo y todas ustedes serían mis chicas del coro.- sonrió Beth.- Perfectooo.- cantó mientras aplaudía. – Maria, no te molestes, tú no llegas a notas tan altas.- la chica más bajita puso los ojos en blanco.
-Chicas, yo creo que podríamos algo más movido.- una rubia intervino. Todas la miraron.- Britney Spears quizá. Me parezco a ella.- la muchacha se encogió de hombros.
-Brittany…- dijo Katherine, la rubia sabía que era compañera de cuarto de Santana. – No, además no te pareces a ella.- Beth y Mari asintieron.- Ahórrate tu tiempo.- Brittany solo se quedó callada, esto venía pasando en los último años, nadie la tomaba en cuenta, fue por eso que el año pasado en mitad del año, decidió salir del coro.
-¿Brittany no se parece a quién? – escucharon que alguien dijo desde la puerta del salón.
Santana se quitó algo de nieve que tenía en el cabello y el abrigo. Afuera esta granizando, era el clima perfecto para tomar un chocolate caliente. Acomodó su bolso y miró a las personas que tenían en frente, nueve muchachas. Odiaba casi a todas, aunque jamás les había hablado. Odiaba a todas menos a su Britt. Santana sonrió tanto al verla, que, pensó que estaba siendo muy evidente.
- A Britney.- una muchacha que mascaba chicle respondió. – Pero eso no es cierto, Katherine si utilizarás tus lentes, verías el parecido.- Santana miró a la solterona con la que compartía cuarto fulminando a la muchacha del chicle.
-Sí, Brittany se le parece en mucho.- aunque en realidad lo que quería decir: Katherine, eres una perra, mi Brittany es más hermosa que esa diva plástica; pero se contuvo.
Santana se sentó al lado de Brittany. La rubia sonrió cuando la vio y le hizo un gesto con las manos como diciéndole que las demás estaban locas, Santana murmuró un lo sé y sonrió ampliamente.
Después del beso que Brittany le había dado todo se movió en su interior, la hizo sentirse viva de nuevo y que realmente era gay. Hubo un buen tiempo en qué pensó que quizá solo había sido Quinn o que podía ser bisexual. Había sido una linda opción, pero con Brittany se estaba dando cuenta que no podía negarlo más. Soy lesbiana, se decía muchas veces.
No tenía ni idea como iba a decírselos a sus padres, ni siquiera tenía planeado hacerlo. Sus padres eran conservadores. La latina hizo una mueca, en realidad su madre era muy conservadora respecto a casi todo. Recordaba aquel gesto en el rostro de su madre cuando miró que Santana había llevado dos chicos diferentes a su casa. Solo le daba pánico la posible reacción de sus padres si ella decía su verdad. Pero tenía que hacerlo, o de otra manera ellos se enterarían por otras personas, no podía ser un secreto para siempre.
-Bueno muchachas.- la latina se dio cuenta que Beth estaba hablando. – Parece que hoy no vendrá Shelby.- Brittany miraba con confusión a Beth.- Eso fue lo que nos dijeron, de todas maneras no nos queda nada más que cinco minutos. Haremos un musical de Broodway y punto.- Santana abrió los ojos como platos. ¿Qué demonios?
-No.- dijo en fuerte tono la latina. – De ninguna manera va a pasar eso. Yo no voy a ser una cantante de fondo. No. Tengo una voz y todas aquí tenemos una voz.- sentenció Santana.
Katherine abrió mucho los ojos ante la impresión, de lo que ella recordaba nadie le hablaba así a Beth y se salía con la suya. Maria sonreía entretenida, esto sí era algo que ver y la muchacha que mascaba chicle, Ashley, tenía una mirada de "te lo mereces, perra".
-Santana, sé que tienen voces espectaculares.- asintió Beth. – Pero siempre hemos trabajado de esta forma y no hemos tenido ningún problema.- Santana y Beth se miraban desafiantes.
- Beth, jamás estuvimos de acuerdo con eso, tú te enojabas mucho si alguien pedía un solo y solo lo hacíamos porque no queríamos problemas.- Ashley asintió ante lo que decía Brittany.
Santana sonrió.
-Brittany, nadie pidió tu opinión.- Beth sonrió.
-Cállate. No le hables así.- sentenció Santana. Beth la estaba matando con la mirada. – Pues ahora estoy aquí y las cosas serán diferentes.- Santana se paró y se fue justo al lado de Beth.
-Yo estoy de acuerdo con Santana.- sonrió Ashley.
-Gracias.- sonrió la latina.- Ahora escúchame perra. Las cosas serán justas para todas, todas cantaremos en este club. Y necesitamos reclutar más miembros y con tu actitud no podremos hacerlo.- Brittany le estaba sonriendo a la latina.
-Bien.- Beth acomodó su bolso en su hombro y le dio una mirada a Katherine, ella se levantó de su silla. – Si eso es todo, yo me voy.- le hizo un gesto a Katherine y la tomó de la mano.- Si es así cómo quieres que sean las cosas… qué sepas que tu perderás yo canto mejor que cualquiera aquí.- Santana solo sonrió.
-Gracias por defenderme.- Santana cerró su locker y miró a la rubia que le hablaba.
-No debes dejar que nadie te trate así Britt.- la latina le sonrió y acomodó su bolso Gucci. – Eres espectacular y muy inteligente.- Brittany hizo un gesto con los ojos y luego le dio un beso en la mejilla a Santana.- Eso es bullying.- dijo la latina con una sonrisa triste. – Defiéndete para una próxima vez.- Brittany asintió.
Sabía que era el bullying. Rachel la había pasar por los peores momentos de su vida.
Recordaba aquella columna de rumores en el diario de su anterior escuela. Una porrista que pasa mucho tiempo en el clóset, y abajo había una foto de Santana en su uniforme de porristas. En ese momento la latina quiso morir. Pensó que Quinn, harta de esconder su relación, había empezado ese "rumor". Ahora estaba muy segura que Rachel Berry lo había hecho, ¿Quién más? Además recordaba cuando Rachel le había dicho si quería unirse al equipo de golf o cuando Rachel cantó en el club Glee I don't do boys y en todo momento la había estado mirando.
Maldita perra, dijo la latina en su mente.
-¿Sanny? – escuchó una dulce voz llamarla. Santana se dio cuenta que Brittany seguía parada en su casillero con ella. La latina se había perdido en sus pensamientos.
-¿Uhmm? – la latina buscó en su bolso y sacó su iphone. - ¿Te puedo tomar una foto? – no sabía porque lo estaba diciendo, de pronto sentía que necesitaba llevar una foto de la rubia para poder verla a todas horas. Especialmente ahora que iban a empezar las vacaciones.
-Claro.- asintió la rubia. Soltó su cabello y puso la mejor de sus sonrisas. La latina tenía el iphone entre sus manos y antes de tomar la foto, contemplo a su Brittany, sabía que debería tener cara de estúpida en ese momento.- ¿Ya? – la latina asintió y tomó la foto. – Te estaba diciendo que pensé en nuestro nombre.- la rubia se estaba volviendo a sujetar en el pelo en una cola alta de caballo. ¿Nombre? Dijo Santana con los labios.- Santinatty.- dijo una muy orgullosa Brittany.
-Dulce.- susurró Santana.- ¿Por qué tendríamos que tener un nombre? – preguntó la morena captando la atención de la rubia.
-Porque no sé. Somos como las mejores amigas y siempre andamos juntas…- la voz de la rubia se iba apagando.- Aunque probablemente eso sea algo estúpido también. Lo siento.- Santana se sintió mal por la rubia.
-No.- dijo la latina y Brittany la miró.- Eso es genial, me gusta pero… - Brittany se puso nerviosa, quizá no había sido una buena idea después de todo.- ¿Qué tal Brittana?
-Me gusta, pero que pasa con Santinatty? – preguntó la rubia sonriendo.
- Tú vienes primero. Siempre.- susurró la latina.
El timbre sonó y Brittany murmuró un adiós e hizo con sus manos la forma de un corazón y señaló a la latina. Santana sintió algo raro en su cuerpo, estaba perdidamente enamorada. Inglés, era el único curso que no tenían juntas. Por alguna extraña razón su horario era el mismo y la latina agradecía a quién sea el horario.
Había tenido tantas ganas de besar a Brittany. Se veía hermosa, siempre lo hacía. Desde la vez que Brittany la había besado, todo se había puesto de cabeza. Era muy obvio que la latina estaba enamorada hasta los huesos de Brittany, pero ¿Brittany? Ni si quiera sabía si es que la rubia aunque sea era bi.
Esto era jodidamente difícil. Sacó su horario e hizo un gesto, le tocaba Ciencias. Decidió que saltaría esa clase e iría al balcón de su habitación y fumaría un cigarro, de verdad lo necesitaba. Decidió que era mejor saltarse el resto de clases y estudiar para el examen de cálculo, le podría mandar un mensaje a Brittany después.
Brittany escuchó Single Ladies sonar por algún lugar en su habitación. Era una muchacha muy desorganizada, siempre andaba tirando sus cosas por donde podía, ahora no podía encontrar su celular. La melodía seguía sonando y estaba por llegar al coro, la otra persona se cansará pensó la rubia. Justo cuando se dio por vencida vio su celular debajo de su almohada.
-¿Hola? –
-¿Brittany? – Ashley Pierce sonaba cansada.
-¿Mamá? – preguntó una sorprendida Brittany. Usualmente ella no recibía llamadas de sus padres cuando estaba en el colegio, siempre estaban muy ocupados. Jamás tenían tiempo para ella o para Charlotte, su hermana pequeña.
-Brittany no dispongo de mucho tiempo.- como de costumbre, quiso decir la rubia, solo asintió.- Estas vacaciones tu papá y yo tenemos algo que hacer en China. Charlotte se quedará con tu tía Liz.- sintió como un lapicero se deslizaba por un papel, probablemente su mamá estaba escribiendo algo.- ¿Qué quieres hacer tú? ¿Ir con Liz? – Ashley golpeteaba sus uñas contra un escritorio.
Brittany se quedó en silencio. Su tía Liz no era nada bueno, era la persona más estricta del planeta y sus hijos eran unos demonios. Cuando Brittany tenía doce años sus hijos le echaron miel en la cabeza y la rubia había tenido que cortarse el cabello. No quería ir con su tía Liz.
-¿Brittany? No tengo tu tiempo.- dijo fríamente su mamá.
-No es como que tenga una respuesta ahora. ¿Quieres que me quede a pasar Navidad sola en el colegio? –
-Entonces así será. Adiós, te mandaremos dinero más tarde.- y su mamá colgó.
-No, no puedo quedarme aquí…- se veía otra vez interrumpida por la voz en el otro lado. Santana asentía mientras su mamá hablaba.- Mamá, no soy una niña.- protestó la latina. Su mamá suspiró.
-Santana, estarás sola, tu padre y yo tenemos este viaje de negocios y nunca te hemos dejado sola y me siento tan mal.- se lamentó su madres.- Quiero decir, Navidad la pasarás sola y siempre hemos estado juntos, preferiría que te quedases en la escuela con otras chicas.- Santana se tocó una de sus uñas y comenzó a sacar el esmalte rosado de esta.
-No es que me lleve bien con mis compañeras.- la latina mordió su labio inferior.- Créeme que prefiero estar en la casa sola que aquí.- susurró la latina.- Por favor.
Hubo una pausa, su madre se lo iba a pensar bien. Desde el incidente con Rachel Berry, sus padres se habían vuelto muy sobreprotectores, y no querían que nadie dañara a su bebé. Pero Santana estaba totalmente segura que si les decía sobre su sexualidad, la echarían de la casa y olvidarían a su única hija.
-¿Prometes comportarte? – la latina susurró como un millón de sí's – Está bien, tú tienes llave de la casa y bueno eso es todo. Tus tarjetas están recargadas, para que comas algo en Navidad.- Santana tenía una sonrisa en sus labios.- Te quiero mucho, Santana.- susurró su mamá y colgó.
Listo. Estaba hecho. Santana había tenido el presentimiento que sus padres la dejarían para Navidad, habían mostrado interés en ella siempre, pero el último año, habían estado muy ocupados con sus negocios. Sabía que su mamá no la iba a dejar sola en su casa, pero a la latina no se le ocurría otra idea. No quería estar en el colegio, porque su única razón de permanecer no iba a estar.
Miro sus manos, sus uñas estaban pintadas de un color rosado fosforescente. Estaba sentando en el campus, con su clásico conjunto para la nieve; no había muchas chicas en el campus, porque hacía un frío que calaba hasta los huesos. Casi nadie estaba teniendo ya clases, solo se iba para ver las notas y una u otra cosa que un profesor te pudiera pedir para aprobar cierto curso.
-¡Santana! – escuchó la latina que la llamaban.
Jamás confundiría esa voz, era la voz de un ángel. Se paró de la banca en la que estaba sentada y fue corriendo hacia Brittany. La rubia estaba parada a unos metros de ella con una enorme sonrisa y con los brazos abiertos, esperando a la latina. Cuando Santana llegó, abrazó a Brittany tan fuerte que tuvo miedo de romperla.
-Hules muy rico.- susurró la morena en el cuello de la rubia. Brittany sonrió.
-Gracias.- se separaron y nunca dejaron de mirarse directo a los ojos.- Verás, hoy llamó mi mamá y dijo que me tengo que quedar en el colegio para Navidad.- Brittany cogió un mechón de pelo que le caía por la frente y lo puso hacia tras. La latina, miró a todos lados y vio que las pocas muchachas que habían estado ahí habían desaparecido y empezaba a oscurecer, entonces tomó la mano de Brittany. La rubia levantó una ceja dubitativa, pero siguió hablando.- Entonces… ¿tú que harás? – preguntó Brittany.
-Yo… ¿Te tienes que quedar aquí? – Brittany asintió.- Yo también me quedaré sola en Navidad, pero en mi casa.- Santana se acomodó mejor el abrigo.- Pero supongo que tú ehmm puedes venir conmigo a pasar Navidad.- Brittany abrió mucho los ojos. Santana se rascó la cabeza.- Solo si quieres.
-All I want for Christmas is you.- canto Brittany sonriendo y tomando las dos manos de su amiga.- Eso quiere decir que sí. No quiero nada más que pasar Navidad contigo, San.- a la latina le brillaban mucho los ojos, le escocían, creía que en cualquier momento se pondría a llorar.
Un copo de nieve cayó en la nariz de Brittany, la rubia hizo un gesto y trató de quitarlo de su nariz, pero este ya se había derretido. Brittany negó y se comenzó a reír muy fuerte, al igual que Santana. La rubia se veía tan tierna y perfecta que Santana no resistió sus impulsos.
Se acercó más a la rubia y la besó. Brittany no la apartó, es más continuó con el beso. Santana introdujo su lengua tan dentro como pudo de la boca de la rubia, Brittany puso las manos en el cuello de Santana, profundizando el beso. Solo se separaron cuando necesitaron aire.
-Uhmm.- dijo Brittany – Sabes a cereza.- Santana sonrió.
