El Amor nace y vive en esos ojos esmeraldas

Capítulo 6: Sintiendo tu corazón latir

-Bueno en la próxima clase de pociones voy a hacer que Snape nos de una detención, y es ahí donde me vas a ayudar.

-¿Cómo?

-Bueno estaba pensando hacer estallar nuestros calderos o algo así, pero tú vas a tener que arruinar la poción de Ron sin que se de cuenta y yo haré lo mismo con la mía.

-Y entonces Snape les da una detención, y luego qué?

-Luego yo me encargo, de seguro que Snape nos dice que limpiemos calderos, entonces estaremos solos ya algo se me ocurrirá -dijo con sonrisa picarona.

-Bueno yo salvaré mi amistad con ayudarte, pero no prometo más.

-Hey! esta bien, que Granger va a salir beneficiada con mis consejos no? -terminó riendo.

-Eso espero -Los dos terminaron riendo por el comentario.

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Era un día nublado y muy tranquilo, hoy era el primer paseo a Hogsmeade.

En la habitación de los Gryffindors, ya todos se desperezaban y buscaban sus permisos.

-Hey Ron espérame...

-Tengo hambre Dean, te espero en el comedor.

Harry se sentía terrible tenia que hacer algo, Ron no le hablaba hace como semana y media y ya no soportaba estar peleado con el que fuera su mejor amigo.

Se encontró solo en la habitación, ya todos habían bajado a desayunar, se podía escuchar a los alumnos bajar al gran salón.

Toc, Toc -Era Hermione quien tocaba.

Se sobresaltó al escuchar el ruido.- Si?... ¿Quién es? - preguntó

-Harry soy yo ¿Vas a venir a desayunar? vamos ya es tarde.

-Ah si ya voy, solo estaba terminando de vestirme. -De hecho todavía ni siquiera se quitaba el pijama, había estado todo el rato en su cama sentado pensando, en Ron, en Severus, en su plan en todo y se había olvidado completamente del paseo.

Pero luego recordó que Hermione le ayudaría y era hoy cuando sabría si su plan daba inicio o no, Así que rápido con toque de su varita, trato de arreglar su cama, cogió lo primero que vio en su baúl, se dio una rápida mirada al espejo, todo estaba bien lo único que parecía no quedarse en su sitio era su cabello siempre rebelde, cogió sus gafas y salió para encontrarse con Hermione.

-¿Tanto te demoraste?

-Perdón

-Bueno espero que lleguemos al desayuno a tiempo, vamos. -Y salieron corriendo por el agujero del retrato en la sala común.

Al llegar al comedor, ya todos se habían ido solo quedaban algunos alumnos que no irían al paseo.

-Merlín, ya se fueron, Harry corramos o la profesora McGonagall se ira sin nosotros, ¿tienes tu permiso?

-Ehh. -Harry rebuscaba entre sus bolsillos pero recordó que con el apuro se le había olvidado en su cama.

-Hermione lo olvide, pero tu adelántate yo iré con la capa invisible luego.

-Esta bien como quieras, nos encontramos en Honeydukes. -Se despidió con un movimiento de mano y salió corriendo.

-Demonios ahora tengo que volver a subir, pero antes paso por las cocinas para comer algo -murmuraba para él solo.

Metido en sus pensamientos iba caminando casi por instinto con la vista perdida en algún punto en el techo, volteando algunos pasillos, llego al que daba a las cocinas, tenia que bajar unos dos escalones que se encontraban en el pasillo y no los vio, se dio cuenta ya cuando su pie se torció con el mal paso y calló de cuatro patas al piso, su tobillo se había dislocado.

-Argg, mi tobillo. -trató de pararse pero no pudo, también se había rasguñado parte del brazo al caer apoyado a este.

No sospechaba que en las cocinas se encontraba el hombre por el cual perdía el sueño.

Snape terminaba de tomar su desayuno porque al igual que Harry se lo había perdido, y salió para encontrarse con ese adorable Gryffindor yaciendo en el piso cogiéndose el tobillo.

No podía imaginar como es que se había caído, que acaso tiene las gafas de adorno, pero eso no era importante, lo que le importaba era que estaba herido, y él era el único que podía hacer algo, todos se habían ido a Hogsmeade y el castillo estaba casi desierto.

-¿Potter?... ¿Se encuentra bien?

-¿Qué le hace pensar que estoy bien?

-No sea insolente, ahora por sus torpezas voy a tener que ayudarlo. -se le acercó y lo ayudó a levantarse, pero en cuanto lo hizo Harry se quejó de dolor y se sentó en el piso.

Harry sintió su corazón dar un vuelco cuando sintió el toque de Severus, tenía las manos tan fuertes y se podía sentir sus músculos debajo de las túnicas, pero tan pronto el contacto se dio, desapareció tuvo que caer al piso a causa del dolor.

-Profesor me duele mucho, no creo que pueda caminar.

-Esta bien. -no supo porque lo hizo pero sentía la necesidad de ayudarlo y no le importaba más, sin mas lo levantó en sus brazos (N/A: no tenia varita la había dejado en las mazmorras pensó que no la necesitaría)

En un momento estaba sentado en el frió piso de piedra y ahora estaba en brazo de su amado, ahí sintiendo su calor, su aroma, su respiración, el palpitar de su corazón, se dio cuenta que es así como quería estar siempre... en los brazos de su amado.

-Mmmm, profesor no es necesario. -Trató de negarse con un leve sonrojo, aunque en el fondo no se negaba.

-Cállese Potter, no esta en condiciones de negarse.

Mientras Severus caminaba a través de los corredores hacia las mazmorras, Harry en sus brazos ya no se negó al contrario rodeó sus manos por los anchos hombros y pegó su cara a su pecho para sentir su respiración y el fuerte palpitar de su corazón.

Severus caminaba con el Gryffindor en brazos, en un momento se dio cuenta que esos brazos lo rodeaban y apoyaba su rostro a su pecho, en ese momento su corazón comenzó a correr a mil, esa situación lo hacia desearlo mas, lo hacia querer tomarlo allí mismo en medio del pasillo, su rostro tranquilo a pesar del dolor era parecido al de un ángel, su cuerpo perfecto.

Llegaron a la puerta de su habitación la abrió y entró con el oji-verde en brazos, Harry pensó para sí que algún día quisiera entrar de la misma manera, en esos brazos fuertes, al que seria su nido de amor para comenzar la luna de miel.

-Muy bien ahora voy a curarlo, solo es una torcedura de seguro se arregla con un toque de mi varita. -Depositó a Harry en el sillón y fue en busca de su varita.

-Esta bien. -Harry pensó: ¿A dónde se fue esa máscara de frialdad que siempre muestra? ahora estaba siendo amable con él.

Muy seguro de sí mismo Harry decidió no desperdiciar esta oportunidad para "conquistar"

-Primero vamos a curarle la herida del brazo, para que no se infecte.

-Esta bien. -era todo lo que podía decir, tenía tan cerca a ese hombre pero a la vez tan lejos que su corazón palpitaba tan fuerte que casi lo sentía salir de su pecho.

Severus le cogió el brazo y con la varita cerró la herida, luego bajo su mirada a su tobillo y le quitó muy lentamente los zapatos intentando no hacerle daño, para luego curarlo con un toque de varita.

-Bien creo que ahora si podrá caminar solo. -Dijo mirando al Gryffindor allí echado en el sofá, y estando en esa posición se dio cuenta que si no se controlaba acabaría violándolo.

-Ehh, gracias profesor. -era hora de actuar, ahora o nunca.

Trató de pararse del sillón, sintió que su tobillo ya no le dolió al tocar el piso, pero se dejó caer a propósito.

Severus se sobresaltó y detuvo al moreno antes de que cayera al piso, rodeó sus brazos en esa delgada cintura y Harry se encontró nuevamente en sus brazos.

-¿Se encuentra bien Potter?

-Si solo que perdí el equilibrio. -estaban tan cerca, Severus todavía lo sujetaba de la cintura y lo miraba a los ojos, Harry no pudo resistir más y se vio en la necesidad de cerrar el espacio que nos separaba. Mirándolo a los ojos y viendo que no retrocedía fue avanzando lentamente, hasta depositar el ansiado beso en esos fríos pero apetecibles labios. El beso fue rápido pero pudo sentir que era correspondido y que no se negaba a ese placer.

Severus se encontró con el Gryffindor en sus brazos y sintió que se acercaba pero no retrocedió por obvias razones estaba tan desesperado por ese beso que no se negó, sintió sus tibios y dulces labios posar los suyos y correspondió suavemente al beso, luego de un rato se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se separó bruscamente.

-¿Potter que cree que hace? ya puede caminar ahora váyase y que esto no vuelva a pasar -dijo señalando la puerta

-Pe...ro. -Harry sintió su corazón encogerse había sentido que su beso era correspondido pero ahora era rechazado.

-Váyase. -Severus tenía otra vez la máscara de frialdad y sus ojos mostraban desprecio.

Salió con el corazón destrozado pensó que iba a reaccionar de otra manera, conociendo sus sentimientos hacia él, pensó que ya no lo negaría, y que su plan ya no seria necesario pero ahora más que nunca debía comenzar con el plan, para hacerlo entrar en razón.

Escuchó que la puerta era golpeada a sus espaldas y luego recordó que debía estar en Hogsmeade. Primero subió a su habitación por su capa y emprendió camino por uno de los pasajes secretos.

Vio la puerta cerrarse y al instante se volteó y pateó lo primero que estuvo a su alcance... el sofá.

-Soy un estúpido, no debí besarlo. -pero que dices si el te beso a ti- Si eso, no debió besarme, como se atreve. - por favor no vas a negar que no te gusto- Demonios si me gusto ese beso, maldito mocoso me dejo con ganas. Pero ¿porque me habrá besado?, será que él siente los mismo que yo? Ay no... Ya estoy alucinando ese chiquillo hormonal de seguro me quiere solo para un revolcón. Nadie juega con mis sentimientos, no voy a caer en sus juegos. -auque un revolcón no estaría mal no?

Sacudió la cabeza para aparatar esos pensamientos, ese Gryffindor de seguro buscaba burlarse de él. Era eso lo que él pensaba, pero el moreno lo amaba como no tenia idea y se daría cuenta de la manera más cruel.

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-¿Dónde se habrá metido Harry? – dijo la castaña un tanto preocupada ya casi eran las 11.30 y Harry no se aparecía.

-No te preocupes de seguro ya viene, debe haberse entretenido con algo en el camino. – tranquilizó la pelirroja.

-Ay esta bien, creo que me iré adelantando a las tres escobas, si llega le puedes decir que nos encontramos aquí luego.

-Esta bien yo estaré aquí – dijo Ginny con las manos llenas de caramelos, chocolates y grageas que acababa de comprar en la tienda.

Detrás de unos estantes un pelirrojo escuchaba la conversación atentamente.

Hermione salió de Honeydukes y se encaminó hasta las tres escobas, mientras lo hacia sentía una sensación extraña como si alguien la siguiera, se detuvo pero solo volteada de vez en cuando, pero no veía a nadie así que no le tomó importancia.

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-Ya te dije que te voy a ayudar, ahora deja de molestar!. –el rubio le gritaba a su amigo mientras caminaban por las calles de Hogsmeade.

–Además ya va a ser hora de mi cita así que será mejor que me vaya.

-Hey y no olvides mis consejos!! –alcanzó a decir el moreno mientras su amigo se alejaba

Draco se alejó despidiéndose con un ademán

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Blaise le había dicho que a las chicas no hay que presionarlas si no impresionarlas, a ellas les gusta los detalles, debes ser amable y ella es la que debe decidir si quiere dar el siguiente paso. Con esto en mente pensó que seria buena idea llevarle un regalo a Hermione. Se detuvo en una joyería y compró un lindo collar en forma de corazón, el cual hizo que le grabaran en el medio una D y una H, hizo que lo envolvieran en fino papel y con el regalo en su bolsillo se encaminó al bar, pero cuando iba llegando no le pareció que ese seria un lugar apropiado para lo que tenia en mente, así que se dedicó a esperar a su amada para llevarla a un sitio más apropiado.

Había esperado unos 15 minutos, cuando la vio llegar, llevaba puesto unos jeans oscuros, un cardigan con algunas figuras geométricas en el pecho y un saco largo verde oscuro, el cabello lo llevaba suelto pero recogido en una media cola.

Draco pensó que hoy como siempre estaba muy hermosa.

-Hola –dijo Hermione cuando llegó al lado de Draco.

-Hola, estas muy hermosa –dijo cogiéndole la mejilla y sonriendo tiernamente

Hermione se ruborizó y le sonrió. –Gracias

-Bien vamos –dijo cogiéndole de la mano y comenzando a caminar.

Ella sintió esas fuertes manos se sentía segura en ellas, simplemente se dejó llevar en silencio.

Luego de un rato en silencio habló.

-Draco ¿A dónde vamos?

-A un lugar más tranquilo. –ella se ruborizó ¿Para qué querría ir a un lugar más tranquilo?, pero no le importaba ella sabía que con Draco iría hasta el fin del mundo.

Llegaron a un claro (N/A Espacio sin árboles en el interior de un bosque) muy tranquilo, donde sólo se escuchaba el suave cantar de algunas aves.

-Que hermoso –señaló admirando la belleza del sitio

-Con un rápido movimiento de varita Draco apareció una manta en el suelo y una rosa, la cual escondió detrás de él.

-Una rosa para otra rosa, aunque esta rosa se marchitaría si pudiera ver tu belleza y envidiaría el brillo que irradias cuando sonríes. –dicho esto le alcanzó la flor.

-Gracias…yo quería… -no pudo terminar, Draco le puso un dedo en sus labios.

-No. Soy yo quien quiere pedirte algo. –se sentaron en la manta y de su bolsillo extrajo el costoso regalo y mirándola a los ojos le dijo:

-Hermione quiero pedirte que seas mi novia, te demostraré que estoy perdidamente enamorado y que eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. –dicho esto tomó sus manos y depositó su obsequio.

Ella se abalanzó para abrazarlo y casi llorando, lo que él interpretó como un Sí.

-¿No quieres abrir tu regalo? –le preguntó

Asintió y desenvolvió con cuidado, era un hermoso corazón con sus iniciales en medio y entrelazadas.

-Es hermoso Draco… me lo pones? –se lo alcanzó, le dio la espalda y recogió su cabello.

-Te queda muy hermoso. –ni bien terminó de hablar Hermione se le acercaba con intenciones de besarlo, su corazón latía fuerte, pero no retrocedió.

Un cálido y suave beso fue depositado en sus labios, cerró los ojos y disfrutó de la sensación.

No lejos de ahí un pelirrojo era testigo mudo de la escenita, escondido tras los árboles, y para que negarlo estaba celoso, pero ya no podía hacer nada…era demasiado tarde.

Sintiendo el suave beso Draco deseaba poder profundizar, estaba a punto de levantar la mano para coger a la chica de la cabeza y así lograr profundizar pero su mano detuvo su camino, es ese momento recordó el consejo de Blaise: "debes ser amable y ella debe decidir si quiere dar el siguiente paso" con la voz de Blaise en su cabeza se detuvo.

Se separaron a falta de aire y Hermione habló:

-Si Draco quiero ser tu novia… tú me gustas mucho. –dicho esto se sonrojó y le dedicó una sonrisita a su novio.

-Gracias Hermione eres lo mejor que me ha pasado. –y tomando las manos de su novia las beso.

-Bueno vamos a caminar quiero contarte algo. –dijo la castaña levantándose y extendiendo la mano para ayudar al rubio.

-Eh… si. –pensó que quizás hoy Hermione querría dar un paso más, así que se levantó un poco decepcionado y ya resignado tomó la mano de su chica.

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Luego de una larga caminata Harry había llegado a Honeydukes por el pasadizo secreto que lo conecta con Hogwarts. Salió del sótano y se quitó la capa, en la tienda todavía habían algunos estudiantes deseosos de dulce. Divisó a Ginny y se acercó a preguntar por Hermione.

-Hola Ginny

-Harry! me asustaste, ¿como llegaste? quiero decir... no importa.

-Lo siento, ¿has visto a Hermione?, dijo que nos encontraríamos aquí.

-Ah si estuvo esperando pero se le hizo tarde para su cita y me dijo que te dijera que la esperes aquí.

-Oh, esta bien creo que entonces esperaré. -dijo resignado

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-En serio te digo que estas hermosa, no te rías. -decía el rubio mientras caminaba de la mano de su novia.

-Lo siento, es que eres tan tierno. -y se acercó para darle un pequeño beso.

-Wow creo que en verdad soy muy afortunado. -decía sonriéndole y mirándola con ternura.

-Hey Draco quería hablarte sobre algo que esperaba que me ayudes.

-Si, y ¿Qué es eso?

-Bueno es sobre Harry...-Así se gastó hablándole sobre Harry, su amor por Severus, su plan y le pidió de favor que no comentara nada con nadie excepto con él que el consideraría el voluntario.

-Que dices Draco, ¿Conoces a alguien que pueda ayudar a Harry? no se porque insistió en que fuera con una serpiente?

-Eh...si creo tener al candidato perfecto. -dijo con mirada malévola

-Que bien! vamos entonces para decírselo a Harry, debe estar en Honeydukes esperándome.

Ron escondido detrás de algunos árboles escuchó toda la conversación y se preguntó ¿Quién seria esa serpiente que haría eso y porqué, no lo admitiría pero aunque este enojado con Harry estaba preocupado por él, como se metería a esos juegos con una serpiente, así que se propuso vigilar a su amigo mientras esté con esa serpiente, quizás así podría impedir que le hicieran daño o que le forzara a algo que no quisiera hacer, con las serpientes nunca se sabe.

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-Hola ya llegamos! -exclamó la castaña, entrando al establecimiento de la mano de su rubio.

En la tienda se encontraba un aburrido Harry que había tenido que soportar una larga conversación con Ginny, que no supo explicar porqué pero ella había estado coqueteándole y mandándole sonrisitas tontas, se sintió incómodo pero francamente no le importaba mucho lo que le decía, así que se alegro al ver a su amiga.

-Que bien!! -exclamó casi saltando de alegría.

-Bien ya que están aquí voy a ver algunas tiendas, adiós Harry. -se despidió de Harry con una sonrisita que solo el notó.

-Harry, Draco me acaba de decir que sabe de alguien que te puede ayudar.

-Eh...si. -dijo el de ojos plata.

-En serio y ¿De quién se trata? -dijo Harry de lo más emocionado, le gustaba la idea de comenzar este jueguito.

-Bueno es que mi amigo ha estado ilusionado últimamente con alguien pero la verdad no creo que le haga caso, y yo pensé que quizás con esto podría despejarse un poco y olvidar esas locas ideas que tiene.

-Pues eso me parece bien, pero me podrías decir su nombre.

-Es Blaise Zabini. -se le adelantó la castaña.

-Oh, esta bien. -Harry se sorprendió con la respuesta pensó que seria alguien como Theodore Nott, pero Blaise no estaba del todo mal, las pocas veces que lo había observado cuidadosamente había notado que era un chico un poco más alto que él, de tez oscura y se notaba que su cuerpo hacia honor al entrenamiento de quidditch.

-Bien entonces yo le contaré el plan, espero acepte.

-Esta bien, Gracias. -dijo el moreno.

-¿Porqué no vamos a mirar las tiendas? tengo que comprar algunas plumas, nos acompañas Harry?

-Sí claro, además tengo que comer algo, no desayuné.

-Mmm pero te demoraste tanto que yo pensé que habías comido algo. -preguntó la castaña con tono sospechoso.

-Ah, es que me entretuve con algo, pero vamos que tengo hambre. -habló el moreno un tanto nervioso, menos mal que su amiga no sabia de legilimancia, debía contarle la historia, pero no con Draco allí, era mejor a solas.

Continuará…

Gracias a todas las que me dejaron comentario, sepan que a pesar del comentario de cierta persona, no voy a dejar de publicar :D este fic es por ustedes y para ustedes, gracias por seguir leyendo, besotes.

---Kari Black---