DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.
Aquellos que conocían a Viktor Nikiforov, sabían que tenía un carácter despreocupado y relajado, que pocas veces tendía a mostrarse agresivo y territorial como otros alfas solían hacerlo. Sin embargo, si existía una ocasión en la que se permitía dar rienda suelta su competitividad y a sus ansias por demostrar su superioridad, era en el quidditch. Y vaya que tenía de qué presumir: seleccionado en el equipo de su casa como buscador durante su primer año, nombrado capitán en el cuarto y designado desde segundo como jugador más valioso… muchos estaban convencidos de que con su talento y habilidades naturales, sin duda llegaría a convertirse en profesional algún día.
Como capitán de Slytherin sabía cómo y cuándo imponerse, sin llegar a ser demasiado dominante o intimidar a sus compañeros. Al ser un alfa, esperaba que acataran sus órdenes y sin embargo, permanecía al pendiente de los otros, siempre alerta de que no estuvieran lastimados; y les exigía sin caer en lo irracional. Aún si se tomaba el quidditch en serio, no dejaba totalmente de lado su buen humor, por lo que era frecuente que al finalizar la práctica si la cancha no estaba reservada o disponían de tiempo libre, le permitiera a su equipo un periodo de recreo que solían emplear en jugar, persiguiéndose unos a otros o payaseando en sus escobas.
Viktor también tomó la decisión de aceptar omegas en el equipo, algo que los anteriores capitanes se rehusaron a consentir, llegando en algunos casos a incluir de manera exclusiva a alfas, pensando que, conforme a lo que los prejuicios establecían, éstos eran más aptos al desempeñar actividades físicas. Naturalmente, muchos lo cuestionaron al respecto, pero él se encargó de callarles la boca al obtener la copa de quidditch durante su primer año como capitán. Y que actualmente Slytherin permaneciera invicta, también ayudaba mucho.
Por esas y más razones, se había ganado exitosamente el cariño y el respeto de sus compañeros, los cuales sabían que podían contar con el apoyo de su capitán tanto dentro como fuera de la cancha. Y sin embargo en aquel día en particular, salvo por una persona, todo el equipo optó por mantenerse apartado.
─ Me dijiste que volara como si fuera un partido de verdad y eso hice─ señaló Yuri Plisetsky de mala gana.
─ Si así es como piensas jugar en un partido de verdad, entonces ni creas que voy a incluirte en el próximo─ lo rebatió el capitán.
─ ¡Atrapé la maldita snitch en sólo cinco minutos!
─ Y también derribaste a dos de tus compañeros y te interpusiste en el rango de visión del guardián en innumerables ocasiones─ lo reprendió el mayor, ya comenzando a impacientarse─ Eres peor que una bludger. ¿Tienes idea de cuantas anotaciones en contra podrían hacernos por tu culpa?
─ ¡Si atrapo la snitch nada de eso importará!
─ Yuri…─ gruñó Viktor, tensándose y apretando los puños con fuerza.
Puesto que Yuri era aún muy pequeño, no notó lo que el resto de sus compañeros sí. Viktor se estaba enfadando y un alfa en ese estado podía ser muy peligroso. Inconscientemente, el de cabellos plateados liberó su aroma para imponerse. En respuesta, los dos miembros omegas del equipo retrocedieron y se encogieron sobre sí mismos, imitados de manera más discreta por los alfas, que reconocían la superioridad del linaje puro de su capitán y no deseaban llamar su atención de manera negativa. Hasta los betas, incapaces de percibir el aroma a amenaza, estaban claramente nerviosos, temerosos de que aquella confrontación verbal pudiera desembocar en algo peor.
─ ¿Tal vez deberíamos llamar a la profesora Baranovskaya? ─ propuso tímidamente una chica, una omega de piel bronceada, cabello negro y rizado, y ojos cafés.
─ Si te mueves ahora y él se da cuenta, podría tomarlo como un desafío e intentar detenerte─ aconsejó Georgi, que a pesar de ser un beta, estaba más que familiarizado con el comportamiento de los alfas─ Es mejor dejar que se desahogue. Viktor jamás se ha descontrolado y no es la primera vez que él y Yuri discuten, así que no pasará a mayores.
─ Aunque honestamente, hacía mucho que no lo veía tan enojado.
Todos se giraron para contemplar al recién llegado. Christophe Giacometti observaba la escena a una prudente distancia, con el ceño ligeramente fruncido y la mano en la barbilla, analizando el comportamiento de su amigo.
─ ¿Y tú qué haces aquí? ─ cuestionó Georgi, arqueando una ceja.
─ ¿Qué no es obvio? El siguiente partido es contra Ravenclaw, así que me enviaron a espiarlos─ informó con un guiño, riendo divertido ante las expresiones escandalizadas de los Slytherin─ No, ya en serio, me pidieron que revisara si la cancha ya estaba libre, pero viéndolos así…─ indicó a Viktor y Yuri con un movimiento de cabeza─ Creo que la respuesta es no. ¿Alguien sabe qué pasó? Dudo mucho que una discusión con el pequeñín bastara para alterar a Viktor tanto.
─ Podría ser que…─ empezó a decir un joven beta, de cabello rubio cenizo y el rostro repleto de pecas, aunque guardó silencio cuando las miradas de los demás se clavaron en él.
─ Antes de iniciar la práctica, el director Feltsman llamó a Viktor─ completó Mila, pasándole un brazo por los hombros a su compañero en actitud protectora─ Antes de que Viktor entrara a su despacho, estaba de buen humor. Imagino que lo regañaron y por eso se enfadó.
─ Claro que no─ argumentaron Chris y Georgi al mismo tiempo, y hasta hicieron un ademán en perfecta sincronía que le daba veracidad a sus palabras.
A ambos les constaba que su amigo pocas veces se tomaba en serio los regaños y los castigos del director, quien además era su padrino. De modo que era más bien improbable que esa fuera la causa de su enojo.
─ ¿Y si hubo algún problema con Katsuki?
Quien habló fue el otro omega del equipo, un jovencito cabello castaño claro y ojos color miel, que no bien planteó la cuestión, corrió a refugiarse tras Mila. Chris y Georgi intercambiaron una mirada, decidiendo que en efecto, era lo más lógico.
─ ¿Sabes si han discutido últimamente? ─ preguntó Christophe a Georgi, quien pasaba más tiempo con Viktor, puesto que estaban en la misma casa y compartían las mismas clases.
─ No realmente, aunque pudiera ser que Viktor no me lo contara ─respondió al cabo de unos minutos─ Pero lo dudo mucho. Son destinados, almas gemelas perfectos el uno para el otro. ¿Por qué iban a discutir?─ concluyó suspirando y llevándose las manos al pecho.
El Ravenclaw abría la boca para argumentar al respecto, cuando un grito indignado los puso en alerta. Yuri Plisetsky pasó entre ellos hecho una furia y sin prestarles atención, todavía rumiando el coraje por el regaño. El resto de los presentes le dedicaron a su capitán miradas cautelosas, a la expectativa.
─ Eso es todo por hoy─ decretó el alfa, con los ojos cerrados y pasándose una mano por el cabello. Por su tono, era evidente que cualquiera que fuera la causa de su enojo, continuaba más que latente─ Pueden retirarse. Descansen y nos vemos en el próximo entrenamiento.
El equipo no esperó más para prácticamente huir. La excepción fue Mila, quien tenía toda la intención de quedarse a desentrañar el misterio del mal humor de su capitán.
─De hecho, sería mejor que te marcharas también─ recomendó Georgi.
─ ¿Qué? ¿Por qué? ─ protestó Mila, indignada.
─ Georgi tiene razón. Un alfa enojado puede ser peligroso, sobre todo si es uno puro como Viktor─ secundó Chris, sin convencer en lo absoluto a la pelirroja─ Y antes de que digas nada, si Georgi y yo nos quedamos, es porque Viktor está más familiarizado con nosotros que contigo, así que es menos probable que en el peor de los casos llegara a atacarnos.
─ Además, somos prefectos y podemos pedir ayuda si es necesario─ completó Georgi, mostrando discretamente una moneda que a simple vista, no tenía nada de especial.
─ ¡Está bien! Pero tendrás que contarme luego─ lo amenazó Mila, sosteniendo su escoba como si más bien fuera su bate de golpeadora.
Y mientras Mila abandonaba la cancha, Viktor se desquitaba guardando en su estuche correspondiente la bludger a la que Yuri Plisetsky le robó su función durante la práctica. Christophe y Georgi intercambiaron una mirada, debatiendo silenciosamente si sería conveniente acercarse o aguardar a que el otro los notara. Al final, un gruñido de frustración por parte del alfa de cabellos plateados fue lo que los hizo reaccionar. Reticente, Chris dio el primer paso…
─ ¿Por qué te quedas atrás?
─Porque tú eres el alfa, ¿qué no se supone que las confrontaciones son lo suyo?
Puesto que los tres se conocían desde muy pequeños, pocas veces acataban el "típico" comportamiento propio a sus géneros secundarios. Sin embargo, esa era una de las raras ocasiones en las que Georgi prefería adoptar el rol de seguidor, para contrariedad de Chris, aunque en el fondo comprendía sus motivos. El instinto de supervivencia ante todo.
Resignado, el alfa Ravenclaw avanzó hasta quedar a poca distancia de su amigo, con Georgi detrás de él. Chris liberó su aroma de manera sutil para presentarse, señalándole a Viktor que estaba ahí y que no tenía deseos de pelear ni desafiarlo. Viktor reaccionó, identificando el olor y notando que sus amigos se encontraban presentes, si bien era más que obvio que continuaba tenso.
─ Ah, Chris, Georgi…─ comenzó a hablar, sacudiendo la cabeza, como regresando lentamente a la realidad─ Lo siento, la práctica se prolongó más de lo debido, pero Ravenclaw puede entrar ahora. Y tú, Georgi, deberías irte a descansar como los demás. Te recomendaría que también fueras a la enfermería sólo por si acaso, ese golpe que te diste cuando Yuri te derribó, tuvo que ser muy doloroso.
─ Me siento perfectamente─ repuso el joven beta con cautela─ Más importante, ¿qué te pasó hoy?
─No tengo idea de a qué te refieres─ respondió evasivo, frunciendo el ceño y terminando de cerrar el estuche con las pelotas de quidditch.
─ Vamos, Viktor… somos nosotros─ expresó Chris, haciendo un ademán que los abarcaba a los tres─ ¿Hace cuánto que nos conocemos? Sabes que puedes contarnos lo que sea.
El aludido alternó en observar a uno y otro durante lo que pareció una eternidad, para finalmente soltar un suspiro y esbozar una media sonrisa, inseguro de si sentirse agradecido o molesto por la insistencia de sus amigos. Viktor echó un rápido vistazo a su alrededor, con el fin de asegurarse que eran los únicos en la cancha.
─ Van a quitarme a Yuuri─ dijo sin rodeos, sorprendiendo a los otros dos por lo sombrío de su tono.
─O…oye, espera un minuto─ Georgi fue el primero en hablar, poniendo su incredulidad de manifiesto─ ¿Qué no se supone que ustedes dos son destinados? ¿Por qué querría alguien separarlos? Eso no…─ guardó silencio, limitándose a negar con la cabeza. Aún si era un beta, encontraba la sola idea de que separaran a una pareja de alfa y omega destinados aberrante.
─ ¿Fue para eso que el director Feltsman te llamó? ─ inquirió Chris, y como Viktor gruñó al oírlo referirse a su padrino, el ravenclaw supo que iba por buen camino─ Honestamente, si Yakov quisiera alejarte de Yuuri, lo habría hecho desde que… el incidente ocurrió.
Por "el incidente" se refería a la situación con la amortentia. Como buena parte de la escuela parecía estar empecinada en opinar que los sentimientos de Viktor hacia Yuuri se debían al filtro de amor, pasó a convertirse en un tema que irritaba de sobremanera al primero y entristecía profundamente al segundo, así que los amigos de la pareja trataban de evitarlo en la medida de lo posible.
─Yakov no es el que quiere separarme de MI Yuuri ─aclaró, con un deje de posesividad en la voz al referirse a su omega─ Pero es lo que acabará consiguiendo. Va a avisarles a mis padres.
Bajo otras circunstancias y si se tratara de cualquier otra cosa, tanto Chris como Georgi le dirían a su amigo que simplemente estaba exagerando y que nada iba a pasar… pero no podían. Puesto que ambos pertenecían a familias sangre pura, estaban más que acostumbrados a la manera de pensar de algunos, para los que el linaje y el apellido lo eran todo y que jamás consentirían admitir como pareja de uno de los suyos a un nacido de muggles. Un claro ejemplo de dos personas pertenecientes a ese grupo, eran los padres de Viktor.
─ Mi Yuuri es maravilloso, pero ellos jamás verán más allá de que es un…─ apretó los puños con fuerza y sacudió la cabeza, incapaz de terminar la frase, si bien los otros dos lograron comprenderlo─ ¡Y no tendría que ser así! Recién comenzamos a conocernos y nunca en toda mi vida me había sentido tan feliz, ¿cómo se supone que deba renunciar a él?
─Bueno, ¿quizás no tengas que hacerlo? ─sugirió Georgi, tratando inútilmente de sonar optimista─ Es decir, Yuuri no es cualquier omega, es tu pareja destinada.
─ Eso no ha sido impedimento en el pasado─ repuso frunciendo el ceño─ Y tú más que nadie deberías saberlo.
Por ser también originaria de Rusia, la familia Popovich poseía una cierta conexión con los Nikiforov y estaba igualmente al tanto de los aspectos menos favorecedores y más obscuros de su historia. En el caso de Georgi, algunos de éstos le fueron conferidos por el mismo Viktor.
─Lo que no entiendo, es por qué si el director sabe cómo son tus padres, ha decidido contarles─ cuestionó Christophe, quien igualmente conocía del tema gracias a su amigo.
─ Según él, "es el curso de acción más adecuado a seguir" ─ repitió textualmente, imitando el tono de su padrino─ Como es tan inusual que un alfa y un omega destinados se encuentren, y más porque Yuuri y yo "somos todavía tan jóvenes" ─ marcó las comillas en el aire y rodó los ojos─ Avisar a las familias es su obligación. Desde su punto de vista, es preferible que mis padres se enteren por él y por Lilia que por otras personas. Aún así, no estoy de acuerdo─ se alejó unos pasos, dándoles la espalda─ Desde que Yuuri y yo estamos juntos, todos han querido opinar al respecto: que si es incorrecto, que si se debe a la amortentia…─ gruñó al recordar la dichosa poción─ O que nuestro comportamiento no es el apropiado, que si nos aburriremos en unas semanas o en un par de meses… ¡Y estoy harto! ¡Mi relación con Mí omega únicamente tendría que ser concerniente para nosotros dos!
Viktor requirió cubrirse el rostro con sus manos temblorosas, como si eso le ayudara en algo para calmarse. Discretamente, Georgi sacó la moneda y apunto a ella con su varita, a lo que Chris negó con la cabeza. Por lo general, un alfa pocas veces solía mostrarse vulnerable frente a otros. Que Viktor se atreviera a externar tan abiertamente sus preocupaciones con ellos implicaba que les tenía una gran confianza, no podían arriesgarse a pedir ayuda y que alguien más lo viera así.
─ Voy a asumir que ya has pensando en un plan ─ supuso el Ranveclaw─ Es como habías dicho, ¿te acuerdas? Dijiste que lograrías que Yuuri se enamorara de ti antes de que terminara el quinto año, y es más que obvio que lo conseguiste.
El comentario de Chris le arrancó a Viktor una sonrisa genuina, aunque su alegría no duró mucho.
─ Por el momento, lo único que se me ocurre es raptar a Yuuri y que huyamos a Brasil, dónde viviremos descubriendo nuevas especies de criaturas mágicas en el Amazonas─ admitió divertido, con los otros dos creyendo que de hecho, su amigo era perfectamente capaz de llevar a la práctica sus palabras─ Hablando en serio, cada día que paso con Yuuri y entre más aprendo de él, más me fascina. Yuuri simplemente es… amazing─ expresó con entusiasmo, un enorme contraste a la actitud enfadada que estuvo mostrando desde el inicio del entrenamiento de quidditch, y hasta inconscientemente liberó sus feromonas. Tal era el efecto que su adorado omega tenía en él, aún si éste no se encontraba presente, y era el doble de asombroso al considerar que ni siquiera estaban enlazados.
─ Te debo una disculpa ─ dijo Chris, visiblemente apenado, y el otro alfa lo contempló, perplejo─ La verdad, desde que supe que estabas interesado en Yuuri pude haberte ayudado mucho más en lugar de sólo escucharte y consolarte cuando tus estrategias para acercarte a él fallaban.
Ya que podía reflexionarlo bien, Christophe reconoció que su apoyo fue relativamente pobre, y es que era muy entretenido ver que todos y cada uno de los intentos de Viktor fueran saboteados sin querer por el mismo Yuuri. Tal vez, de comportarse de otra forma, habría podido hacer que el distraído Gryffindor notara los sentimientos de Viktor y que ambos descubrieran que eran destinados desde mucho antes, ahorrándole a su amigo la frustración que le llevó a beberse la amortentia en primer lugar.
─ Yo también─ continuó Georgi─ Todo pasó por mi culpa. Si no hubiera estado tan dolido por mi ruptura con Anya…─su voz se quebró por unos instantes, pese a lo cual no derramó ni una sola lágrima al referirse a su ex-novia en meses, lo que representaba un gran logro─ No habría tratado de preparar esa poción de amor, y tú no me hubieras llevado con la profesora Okukawa, exponiéndote a… bueno, ya sabes.
─ Pero las cosas serán diferentes─ prometió el alfa rubio, esbozando una gran sonrisa, siendo imitado por Georgi─ Por que en ésta ocasión, te ayudaremos en todo lo posible.
─ Todo sea por proteger el amor verdadero─ asintió el beta, conmovido.
Viktor enmudeció, incapaz de de expresar con palabras cuánto significaba para él que sus amigos más cercanos le dijeran eso. De modo qué, dejándose llevar por la emoción, se arrojó sobre los dos y los atrapó en un fuerte abrazo. Esos chicos eran dos de las personas en las qué más confiaba y al tenerlos de su lado, de pronto ya no se sentía tan solo y atrapado.
─ ¿Saben que es lo más triste? ─ preguntó Viktor, una vez que los soltó─ ¡Que aún no he podido besar a Yuuri!
─ ¿Oh? Pero si durante el regreso de la visita a Hogsmeade la semana pasada, ustedes…
─ ¡Eso no cuenta! ─ protestó Viktor, haciendo un puchero─ Yuuri estaba bajo la influencia de la cerveza de mantequilla, y yo tuve que hechizarme para no sucumbir a mis instintos.
─ ¿Por qué nadie me dijo nada? ─ protestó Georgi, colocando su mano en su pecho, justo sobre su corazón, para enfatizar más su indignación.
─ Por que te pasaste el paseo entero buscando el regalo perfecto para convencer a Anya de regresar contigo─ rememoró Christophe, ocasionando que el beta derramara una lágrima─ Y después, lloraste durante todo el viaje de vuelta porque ninguno de tus obsequios potenciales te parecía lo suficientemente bueno.
─ ¿Podemos reenfocarnos en lo más urgente, por favor? ─ intervino Viktor─ ¡Necesito planear el escenario ideal para mi primer beso con Yuuri!
Para muchos magos y brujas tradicionalistas que valoraban su linaje por encima de cualquier cosa, Viktor era un traidor por elegir a su omega, con lo cual esencialmente condenaba a que la estirpe sangre pura de los Nikiforov se extinguiera. Y con él, Christophe y en especial Georgi, cuya familia mantenía los viejos prejuicios mucho más arraigados que los Giacometti, se arriesgaban a que los condenaran también por apoyarlo. Ellos eran plenamente conscientes, pero concedían que cosas como la felicidad de un ser querido y la lealtad entre amigos, eran más preciadas que algo tan subjetivo como lo era la pureza de la sangre mágica.
Ser director de Hogwarts era un cargo que si bien automáticamente le confería a quien lo desempeñara respeto, admiración y algunos privilegios, también lo forzaba a cumplir con muchas responsabilidades y eso a Yakov Feltsman, dirigente actual del colegio, le constaba de primera mano.
El hombre echó un vistazo a su alrededor y gruñó por lo bajo, centrándose en vaciar su copa de vino para ver si así podía hacer su situación más llevadera. Se encontraba en la mansión Nikiforov, en una cena organizada en honor al cumpleaños del Ministro de Magia. La celebración oficial se llevaría a cabo en unos días, de modo que éste se trataba de un festejo pequeño con invitados selectos, entre los cuales se encontraban naturalmente Yakov, Lilia, otros empleados del ministerio y amigos cercanos de la familia.
Yakov se hallaba en compañía de un pequeño grupo que consistía principalmente de alfas. Entre ellos se hallaba el ministro y si bien era el invitado de honor, parecía ser justo lo contrario. El hombre apenas y participaba en la conversación, limitándose a responder cuando se referían a él empleando un tono demasiado alegre y riéndose con excesivo entusiasmo de las bromas y comentarios que los demás realizaban, como si estuviera desesperado por encajar.
Por la naturaleza de su cargo, Yakov requirió tratar con el ministro en innumerables ocasiones, y pudo comprobar que era un buen hombre y muy capaz, que por lo general prefería evadir las confrontaciones. A pesar de ser sangre pura, el ministro era un beta, razón por la cual Yakov estaba seguro que guardaba un cierto complejo de inferioridad y gustaba de rodearse de alfas poderosos y de considerable estatus, como si la asociación lo ayudara a sentirse más digno. Honestamente, Yakov encontraba su actitud exasperante y en varias ocasiones llegó a aconsejarlo al respecto sin ningún resultado. Sin embargo, en ese momento tenía problemas más importantes que lidiar con la falta de confianza del máximo líder del mundo mágico.
Contarles a los padres de su ahijado que Viktor, su único hijo, tenía una pareja destinada era una cosa. Lo complicado, sería hacer que aceptaran a Yuuri Katsuki, sobre todo porque debía mencionar las inusuales circunstancias bajo las cuales se dio el feliz descubrimiento. Esperando conseguirlo, ideó una estrategia junto con Lilia en la que él se encargaría de conversar con Alexander, el padre de Viktor, y ella con Irina. Puesto que el matrimonio de alfas estaban convencidos que no se tomarían a bien que el omega de Viktor no fuera un mago sangre pura, decidieron informarles durante la cena, suponiendo que el estar rodeados de gente en su mansión y el siguiente festejo oficial del ministro los limitarían si acaso querían tomar cartas en el asunto de inmediato. Para ellos, la apariencia lo era todo y jamás se atreverían a ventilar problemas familiares en público.
"Me acercaré discretamente y le diré que tengo que hablar con él" recapituló el alfa mayor "Le contaré del incidente con el filtro de amor, y haré énfasis en que fue un accidente y el antídoto le fue administrado a Vitya de inmediato, luego… voy a mencionar que si se puede rescatar algo bueno de aquello, es que Vitya halló a su omega y que ni cuando aprendió a volar en su escoba lo vi tan feliz" hizo una pausa para organizar sus ideas, porque la siguiente parte era la más difícil "Cuando me pregunten del omega en cuestión, insistiré en que es un joven excepcional y un mago muy talentoso, que es muy inteligente y responsable y que tiene toda la lógica y sentido común que a Vitya le hacen falta. Después, se que querrá saber a qué familia pertenece, y entonces…"
─ ¡Yakov!
El aludido reconoció la voz como la de su anfitrión. Alexander Nikiforov se acercó a él dedicándole una gran sonrisa.
Físicamente, padre e hijo eran prácticamente idénticos, con la diferencia de que el cabello de Alexander era negro. Aún si ya no era un jovencito, el cabeza de familia actual de los Nikiforov continuaba siendo un hombre atractivo que invariablemente llamaba la atención. Carismático y despreocupado, también había pasado algunos rasgos de su personalidad a su hijo. La distinción principal radicaba en que mientras uno creció abrazando las ideas de superioridad de la sangre, el otro en algún punto y por algún motivo misterioso, decidió separarse de dichas creencias. Qué inspiró a su ahijado para desarrollar una opinión tan contraria a la de sus padres y numerosos antepasados, Yakov lo desconocía.
─ ¿Por qué tan serio? ¡Es una fiesta! Relajarte un poco no te hará daño─ expresó, dándole una serie de palmaditas amistosas en el hombro, a lo que el viejo alfa le respondió frunciendo el ceño─ Apuesto que preferirías estar trabajando en tu despacho.
─ Socializar no es lo mío─ repuso secamente, bajando su copa, y su anfitrión se apresuró a hacer una señal para que Makkachin, el elfo doméstico, le llevara una llena─ Además, hay mucho que hacer en Hogwarts.
─ Sí, seguro que Vitya debe tenerte muy ocupado─ bromeó Alexander, y por suerte hacía mucho que Yakov había aprendido a ocultar sus emociones, porque de lo contrario se habría delatado─ Últimamente no se ha metido en problemas, ¿o sí?
Algo en su expresión hizo reír a Alexander, quien simplemente asumió se debía a la posibilidad de que Viktor estuviera planeando una nueva travesura, y no porque Yakov supiera que su ahijado era capaz de huir con el joven Katsuki a algún lugar recóndito en América del Sur si sus padres no se tomaban bien lo que estaba por contarles.
─ Irina y yo hemos estado conversando, y pensamos que es momento de comenzar a buscarle una pareja potencial a Vitya.
Yakov se paralizó, como si de pronto le hubieran lanzado un hechizo petrificante. Alexander se encogió de hombros, ajeno a su incomodidad.
─ Naturalmente, estamos de acuerdo en que lo principal es que Vitya se enfoque en sus estudios, así que no te preocupes, cualquier compromiso se declarará de manera oficial después de que se gradúe─ prosiguió en completa calma─ Es una pena que las hijas de los Giacometti ya estén comprometidas y Christophe resultara ser alfa, como se lleva tan bien con Vitya, era la mejor opción. O el hijo menor de los Popovich también era una buena alternativa. Lástima que es un beta ─expresó distraídamente, saludando con un ademán a un compañero de trabajo que pasó a su lado─ ¿No sabes si a Viktor le interesa alguien en especial?
─ ¿Cómo se supone que yo sepa eso? ─le soltó Yakov, claramente a la defensiva, reprendiéndose por no aprovechar la oportunidad y contarle de Vitya y Yuuri Katsuki de una vez por todas.
Lejos de ofenderse o molestarse por la contestación tan brusca, Alexander dejó escapar una carcajada, demasiado acostumbrado ya al carácter severo y los enojos constantes del padrino de su hijo.
─No, por supuesto que no. Vitya nunca discutiría ese tipo de cosas contigo─ comentó con humor─ Pero te agradecería que si llegas a enterarte de algo me lo contaras. Lo que Irina y yo más queremos, es que Vitya encuentre a una pareja digna de él que lo haga feliz, idealmente un omega de buena familia.
Para Yakov, esa última frase lo decidió todo. Aún si no fue mencionado abiertamente, comprendió que Alexander se refería a un omega proveniente de un linaje de sangre pura, lo cual automáticamente descartaba al joven Katsuki.
Dando por terminada la conversación, Alexander se despidió y acudió a buscar a su esposa, quien en esos momentos conversaba animadamente con Lilia. Irina entonces se excusó para acompañar a su marido y convivir con el resto de los invitados. Yakov intercambió una rápida mirada con Lilia y luego de cerciorarse de que los Nikiforov no les prestaban más atención, se acercó a su mujer.
─ No hablaste con Irina─ afirmó más que preguntar.
─ Y tú tampoco con Alexander─ contraatacó Lilia.
─ No parecía ser el momento o el lugar apropiado─ justificó, pasándose una mano por la amplia frente, ignorando que de hecho ambos habían decidido antes lo contrario─ ¿Qué hay de ti?
─ No parecía ser el momento o el lugar apropiado─ repitió Lilia con voz monótona─ Aunque honestamente, dudo que alguna vez llegue a ser el momento o el lugar apropiados. Sobre todo porque Irina me contó de las intenciones que ella y Alexander tienen para Viktor─ murmuró, y como Yakov no inquirió al respecto, intuyó que estaba al tanto del tema─ Yakov, me preocupa. Vitya y Katsuki son demasiado jóvenes y ni siquiera están enlazados, pero la unión entre ellos ya es demasiado fuerte. ¿Qué pasará si en serio llegan a separarlos?
Yakov no pudo responderle. Había llegado a escuchar historias de parejas destinadas que por causas externas fueron apartadas y las consecuencias tanto para el alfa como para el omega fueron desastrosas. De ninguna manera permitiría que Vitya, su ahijado que era el hijo que nunca pudo tener, pasara por un dolor así. Y basándose en la expresión de Lilia, ella pensaba de la misma forma.
De manera discreta, extendió su mano hacia su esposa, quien al instante la tomó, entrelazando sus dedos. Sin pronunciar palabra, la pareja de alfas prometió que apoyarían a Viktor y a Yuuri Katsuki y defenderían su derecho a estar juntos.
NOTAS FINALES:
Al escribir este capítulo me puse a pensar…. Viktor sería el equivalente a Draco, y Chris y Georgi a Crabbe y Goyle, con la diferencia de que Viktor si bien suele asumir el liderazgo y los otros dos lo siguen, nunca los ha visto ni los ha tratado como seguidores. Y en el fondo, Yakov y Lilia shippean y aprueban el Viktuuri.
¿Qué opinan del plan de Viktor de huir a Brasil junto con Yuuri? Si tienen sugerencias o planes alternos por favor coméntenlos XD
Una disculpa para los que esperaban ver a Yuuri en éste capítulo, les prometo que volverá a aparecer en el próximo y que veremos temas más felices.
Si leyeron hasta aquí, muchas gracias.
