DRACO: PHOENIX RISING
ENLACE AL FIC ORIGINAL: w w w . fanfiction s/3414902/1/Draco-Phoenix-Rising
AUTOR: Cheryl Dyson.
TRADUCCIÓN: Annilina
BETA: Bellatrix_2009
DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Poco después de la caída de Dumbledore de la torre, Draco reflexiona sobre su destino y comienza a cuestionar los deseos del señor oscuro. Esta es mi versión del libro 7 usando tramas de JKR y cero personajes originales! Comienza justo después el príncipe mestizo.
CAPITULO 6
La habitación de Harry
Hermione relevó a Diggle y comenzó a caminar a casa de los Dursley, cuando se dio cuenta que ni siquiera eran las nueve de la mañana. Tantas cosas habían sucedido ya, que parecía ser mucho más tarde. Decidió sentarse en la banca frente al número cuatro de Privet Drive a esperar un rato.
Debido a la necesitad de la Orden de estar cuidando los alrededores durante todo momento del día y la noche, se había instalado una parada de autobús falsa. En ocasiones se les unían varios muggles que esperaban el autobús, uno que nunca llegaría. Hermione estaba segura que existían decenas de denuncias presentadas en las oficinas de la línea de autobús local.
Cuando consideró que era lo suficientemente tarde, caminó por la calle hasta llegar a la puerta principal. Tras ella, escuchó un grito alto cuando posó su dedo en el timbre ubicado al lado izquierdo de la puerta, al poco rato la misma fue abierta de golpe por un hombre con cara de morsa quien solo podría ser nombrado como el tío de Harry, el señor Vernon. La chica solo lo había visto desde la distancia.
-Mi nombre es Hermione Granger. – dijo ella con brusquedad. – Estoy aquí para ver a Harry Potter.
Vernon frunció las cejas presionando sus parpados hasta que sus ojos fueron casi invisibles.
-¿Eres…. Uno de ellos? – preguntó en voz baja.
-Soy amiga de Harry de la escuela, si es eso lo que usted está preguntando.
Vernon la cogió del brazo y la arrastró al interior de la casa, antes de cerrar miró nerviosamente fuera para ver si no tenían espectadores. Hermione casi sonrió ante sus actos, realmente era bastante extraño.
-¿Quién es, Vernon?.- se escuchó a la tía de Harry desde el pasillo, Hermione miró hacia las escaleras.
-Yo solo… nadie, ahora subo, ¿de acuerdo?
La boca de Vernon se abrió y se cerró, pero antes de que encontrara su voz Hermione subió corriendo las escaleras.
-¿Harry?.- como todas las puertas de arriba estaban cerradas firmemente llamó en voz baja, una de ellas se abrió y Harry la miró con sorpresa.
-¿Hermione? - le preguntó con incredulidad. – ¿Qué estás haciendo aquí?
-Necesitaba hablar contigo, es sobre "tu-sabes-que".- Ron había comenzado a referirse a los Horrocruxes de esa manera y ya se le había pegado el nombre.
-Bueno, me alegra verte de todas formas. – Harry le dio un torpe abrazo y se apartó. –Bienvenida a mi cuartucho.
Ella se sentó en la cama deshecha mientras él se afanaba en arreglar a su alrededor.
-Los Mortífagos trataron de matar a mis padres.- soltó de sopetón. Harry se detuvo de sus deberes y la miró fijamente. Ella comenzó a contarle toda la historia y le mostró la nota. Se mordió el labio con indecisión mientras leía lo escrito y después dijo. –Le dejé una de nuestras viejas monedas, la tomó y habló conmigo brevemente esta mañana.
Se sentó al lado de ella en la cama.
-Eres sumamente brillante.- le dijo con admiración. –Yo nunca hubiera pensado en hacer eso. ¿Qué te dijo?
-No mucho, creo que él se encuentra reacio a actuar en contra de Voldemort. Estoy realmente sorprendida de que me advirtiera, absolutamente, quiero decir, él no se habría unido a los Mortífagos, para empezar si no odiara a los nacidos de muggles, ¿por qué lo haría?
-Es difícil de decir, mira a Snape. Él era el príncipe mestizo.- la voz de Harry casi se quebró con amargura. -¿Por qué unirse?
Hermione se encogió de hombros.
– Atraído por el poder, supongo.
-Eso.
-Bueno, la razón por la que te lo vine a contar en persona es porque no les he mencionado a Lupin y a los otros acerca de la moneda, no quiero que la prueben y me vea obligada a ponerme en contacto con Devlin.
-¿Devlin?
-Ese es su nombre. A no ser que lo haya inventado, que es posible, pero es todo lo que tengo por el momento. De todas maneras, creo que lo mejor es que lo dejemos así y que sea él quien se contacte con nosotros, no quiero presionarlo, el tiene que estar bajo mucha presión si es que está pensando en traicionar a Voldemort.
Harry pensó por un momento y luego se encogió de hombros.
-Lo que sea que creas más conveniente, no es el primer secreto que hemos tenido que guardar a la Orden. Hablando de secretos, mencionaste que estabas aquí por lo de los Horrocruxes.
-No del todo, pero tuve una conversación interesante con Lupin esta mañana sobre Regulus Black. Observé el tapiz de los Black otra vez. ¿Sabias que solo tenía dieciocho años cuando murió? Acababa de salir de Hogwarts ¿Cómo pudo haber ingresado tan rápidamente? Era de nuestra edad, Harry. Sentí pena por él hasta que Lupin comentó que era como Draco Malfoy pero de cabello oscuro.
Harry resopló.
–Entonces ahí tienes tu respuesta, Malfoy está hasta el cuello y es de nuestra edad también. Tal vez Voldemort reclutó a Regulus cuando todavía estaba en la escuela al igual que lo hizo con Malfoy, incluso podría haber tenido la misma tarea, quizá esa podría ser la razón por la que se acobardó.
-No lo creo.- dijo Hermione con curiosidad. – Como Malfoy, quizá, tampoco pudo matar a Dumbledore.
-Pero, a diferencia de Malfoy, no tenía un traidor que lo respaldara para llevar a cabo la tarea cuando éste no pudo.- dijo Harry. –Así que despidió a Regulus.
-Si, pero eso no viene al caso. Lo que he estado tratando de averiguar es como Regulus sabia acerca de los Horrocruxes. ¿Cómo sabía del relicario y como lo encontró? Por lo que me has contado, Dumbledore ni siquiera pudo adivinar de la existencia de estos hasta que tus padres murieron y… Voldemort no lo hizo.
Harry asintió con la cabeza.
–Con mayor razón es que tengo que ir a Hogwarts.
-¿Qué? ¿Quieres decir, regresar a la escuela? Ni siquiera nosotros sabemos si será reabierta nuevamente.
-No, tengo que ir antes que sea reabierta, si es que abre. Necesito usar el pensadero de Dumbledore. Solo me quedan tres semanas y media de protección y no tengo intención de esperar a que Voldemort se abalance en el momento en que éste se desvanezca, planeo estar fuera de aquí mucho antes que eso suceda.
-Harry, ¿has pensado en los Dursley?
-Trato de no hacerlo. –dijo Harry secamente.
-Lo que quiero decir es que si Voldemort estaba dispuesto a llegar a ti por medio de mi familia y que por casualidad pudiese dañarte… ¿no crees que tratara de matar también a los Dursley? No creo que él sepa lo que sientes por ellos.
-Snape podría haberlo mencionado.- dijo Harry, pero sus palabras sonaron débiles. Su mirada esmeralda estaban muy lejos y Hermione sabía que estaba buscando en su interior. Miró alrededor de su habitación. Todo se encontraba roto, desgastado o parchado. Su corazón de repente comenzó a sufrir por él con tal fervor que comenzó a sentir como las lágrimas comenzaban a querer salir de sus ojos. Haber crecido allí, donde nada había sido dado con libertad, ni siquiera el amor. ¿No pudieron los Dursley gastar un poco para un niño huérfano? Se puso en pie y se acercó a la mesa de Harry, porque para ese momento sus lágrimas corrían por sus mejillas y no quería que su amigo se diera cuenta. Por un momento, ella odio a los Dursley con una pasión feroz… y a Dumbledore también.
Hermione trató de borrar sus lágrimas disimuladamente, Harry se encontraba detrás de ella, sin embargo posó su mano en su hombro.
-¿Qué te pasa?- le preguntó. Ella sacudió la cabeza y ahogó sus palabras a través del nudo que se le había formado en la garganta.
-¿Cómo pudo él dejarte en este lugar tan horrible? ¿Cómo pudo hacerlo cuando existía tanta gente que te amó desde el momento en que naciste? Lupin, los Weasley, ¡incluso Hagrid habría sido mejor! Molly te habría aceptado en el momento, pudiste haber crecido en La Madriguera y no aquí, en este estado? – Ella miró a un soldado de juguete roto sobre la mesa, estaba envuelto cuidadosamente en un papel celofán y sintió una nueva oleada de lágrimas. - ¿Cómo pudo?
Harry le dio suavemente la vuelta para mirarla y le sonrió suavemente.
-"Él" tenía que hacerlo. La protección de mi madre se encuentra aquí. No importa lo que tenía que afrontar con los Dursley, era mejor a lo que pudiera esperarme por ahí.- hizo un gesto mirando a la ventana. –Él sabía que Voldemort no había desaparecido y que definitivamente los Mortífagos tampoco. Además, esto casi ha terminado. Pronto el número cuatro de Privet Drive solo será un mal recuerdo, uno de tantos. Ahora, anímate.- alzó su mano y limpió sus lágrimas con los pulgares. Ella se maravilló de lo alto que se había vuelto. Era media cabeza más alto que Hermione y ella no era una chica bajita.
Ella sonrió débilmente.
–Eres una persona muy especial, ¿lo sabías?
-En realidad no. Solo soy Harry. –Él se rió y ella sonrió ampliamente ante el comentario golpeando con cariño su hombro.
-Ahora, sobre este problema de los Dursley. –suspiró Harry. –Ellos me mantuvieron en su casa aunque fuera de mala gana, con rabia y maltratos. Es decir, me trataban como un elfo domestico a cada minuto que estuve en su presencia y a su hijo casi le trabajé como si fuera Voldemort seis veces. –volvió a suspirar. –pero supongo que no merecen morir. Desde luego, no merecen lo que pasó con los Longbottom.
Hermione se estremeció.
-Nadie se merece eso.
-Así que, ¿qué hacemos al respecto? Desde luego, no voy a sacrificarme para darles la protección de la sangre.
Hermione se rió.
–Eso sería una especie de ejercicio inútil. Tal como yo lo veo, solo nos dan dos opciones. Hacemos que esta casa sea ilocalizable y te tengan a ti como guardián secreto, o los transportamos hasta el número doce de Grimmauld Place. Dijiste que Dumbledore se los mencionó la última vez que estuvo aquí.
Harry comenzó a reír. A medida que su sonrisa se ensanchaba más y más ella levantaba su ceja perplejamente y comenzó a explicarle a la chica.
-Tía petunia es maniática del orden y la estoy imaginando en Grimmauld Place.
Hermione pensó en ese momento en la humedad, el polvo, las telarañas, lo sombrío de la casa y su sonrisa comenzó a competir con la propia de Harry, pronto los dos se estaban riendo a carcajadas.
