Por error yo…
Parte I
Ambos muchachos habían corrido lo más que sus piernas daban, tampoco era como si el grito hubiese provenido desde una distancia demasiado lejana. Sin embargo Malfoy se burlaba de que Potter ya no daba para más, parecía que toda buena condición física se desvaneció del cuerpo del pelinegro y él por su parte se sorprendía de no haber cansado para ese entonces…
― ¡Yo lo siento mucho, profesor!― Draco salto un gran arbusto, cayendo esta vez poco exitosamente. Sin embargo intento levantarse con la mayor gracia que tuviera…
Observo atentamente como en el piso, Hermione Granger insistía en apretujar la túnica rasgada de su padrino, el cual estaba completamente inconsciente o tan cansado que parecía muerto. Noto que Granger no había reparado con su presencia y se tomo su tiempo para mirarla un rato y esperar a Potter.
Tanto el moreno con la castaña, estaban en unas fachas de vagos. La ropa hecha girones, rasguños en el rostro, casi la mitad del pantalón de Snape lleno de algo que esperaba no fuera lo que pensaba por la peste que emanaba. Ambos con ramas y hojas por donde los vieras, esperaba que todo aquello tuviera una buena explicación o como mínimo una historia fabulosa.
― ¿Qué es lo que paso?― El rubio se arrodilló, a un costado de su profesor observando efectivamente que el hombre estaba deshecho.
―El profesor y yo nos venimos colina abajo…― Hermione se extraño de ver a Malfoy por ahí y sin poder evitarlo, desconfió. El rubio por su parte levanto una ceja casi igual que su padrino hacía, girándose a ver por donde había venido.
Al igual que él, Hermione miro por donde había venido el rubio. Observando como Harry Potter saltaba olímpicamente para caer de bruces y tardar un rato en levantarse, entonces una duda más grande que el castillo de Hogwarts se instalo en su estomago.
¿Qué hacían ambos juntos?
― ¡Hermione! ¿Estas bien?― Harry observo a la castaña se veía bastante ida, intento sujetarla de la muñeca arrepintiéndose al instante pues noto que traía la muñeca rota.― ¿Puedes caminar?
―Si, no te preocupes…― La chica se apoyó levemente en el pelinegro, demostrando que podía andar pos si misma.― Mejor ayuden al profesor, quedo inconsciente cuando ambos aterrizamos…― Así como Draco, Harry levanto ambas cejas al escuchar aquello. Sin duda debía de ser una muy buena historia si ambos habían volado…
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Dumbledore intentaba hacer equilibrio entre dos jaras de cerveza de mantequilla y aquel quinqué que iluminaba aquel oscuro pasadizo. Por su parte McGonagall alumbraba con un potente hechizo, a una distancia prudente de Albus para no romperle la ilusión de que era un aventurero descubriendo un viejo pasadizo en algunas ruinas muggles…
Minerva intentaba averiguar como es que Dumbledore la había llevado allí, le daba una inmensa curiosidad saber en donde terminaba aquel pasadizo que en su vida había visto y suponía nadie más conocía.
Para desilusión de la bruja, cuando Dumbledore abrió una pequeña puertecilla y ambos subieron unas cortas escaleras. Los dos terminaron en la oficina del propio Dumbledore. El anciano directo se sacudió la túnica y deposito ambos tarros en su escritorio, apagando el quinqué y acomodándolo en un estante.
― ¿Qué opinas? ― Dumbledore miro animando a Minerva, le sonreía constantemente y alternaba su azul mirada entre ella y una silla vacía.
―Cuando dijiste que me mostrarías algo y me llevaste por ese pasadizo, me esperaba otra cosa. No llegar a tu despacho, Albus…― Minerva tomo asiento en la silla que Albus se empeñaba en mirar, el mayor por su parte compuso un rostro de seriedad…
―No me refiero a eso Minerva, ¿Acaso no lo ves? ― Minerva arqueo una ceja, mirando completamente a sus alrededores. No veía nada absolutamente nuevo en aquella oficina…
―¿A que te refieres? ― McGonagall se volvió a levantar, observando el reloj de pared. Dumbledore hizo un mohín con la boca y la vieja bruja podía jurar que en sus ojos azules se observaba cierta decepción.
―Ah nada, quería ver si notabas mi nuevo mantelito…―El hombre señalo su escritorio, el cual encima de la superficie de madera, una carpetita lo adornaba. Minerva le sonrió y supuso que ese hombre jamás cambiaria.
―Te quedo muy bonita, Albus…―El hombre asintió levemente mientras Minerva sacaba su varita. ―Bueno si no te importa usare de nuevo este pasadizo tuyo, volveré a Hogsmeade espero verte allí para la hora de volver al castillo― El hombre asintió observando como la hábil mujer pisoteaba unas cuantas piedras en el piso, y este se habría ante ella.
―Yo te lo dije, nadie más que tú y Harry pueden verme…― Cuando aquel pasadizo de nuevo se había cerrado, Dumbledore pudo escuchar con total claridad la voz de Sirius. Se sentó en su silla personal, y observo al hombre flotar por los aires.
―Eso no es cierto Sirius…― La fantasmal presencia frunció el ceño, mirando a Dumbledore con interrogación.― Draco también puede mirarte…―
―¿El hurón de Malfoy?― Sirius levito hasta la silla, tomando asiento frente al escritorio y sintiéndose como cuando lo regañaban cuando hacia alguna fechoría junto a James.
―Draco te vio, de ahí que le pobre este tan asustado…―Sirius comenzó a reír recordando haberlo visto orinar en una botella en vez de entrar al baño del cuarto piso como cualquier alumno normal. Aunque no podía quejarse pues Harry había hecho lo mismo…
―No lo entiendo, se suponía mi alma solo sería vista con Harry y tu…―Dumbledore le sonrió fraternamente haciendo que a Sirius se le implantara una duda en la mente.
―Usted sabe algo y no me quiere decir, conozco esa sonrisa…―Albus soltó una carcajada, observando con aquel espectro se cruzaba de brazos y había algo parecido a un puchero.
―Nop, estoy tan perdido como tu muchacho…― Sirius no muy convencido comenzó a levitar de nuevo, esta vez sacándole la lengua y atravesando una pared.
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Ron observaba como Lavander se alejaba poco a poco por aquel pasillo, sin dejar de voltear cada 5 segundos para mandarle un beso y darle un guiño exagerado. Cuando la chica por fin había desaparecido el chico paso su varita suavemente por su cuello eliminando el molesto y picante aroma de su novia al igual que las marcas que le había hecho. Se acomodó la playera y se subió un poco los pantalones, estaba ansioso de su segunda vuelta después de que Hermione lo había estado ignorando como si tuviera muchas cosas interesantes que hacer cuando sabía que se las había estado gastando leyendo y perdiendo el tiempo en cosas que no lo implicaban a él.
Sonrió y casi de forma forzada miró su reloj, eran 5 minutos pasados la hora que siempre quedaba con Hermione en el baño del cuarto piso. Con aquel pequeño retraso se puso en camino a los baños dispuesto a pasar un rato con la castaña. Era Sábado y de nuevo su madre no le había dado el permiso de ir a Hogsmeade y todo porque Ginny había ido de chismosa a decirle que de nuevo él había hecho llorar a Hermione cuando era más que claro que el llanto se lo había provocado ella misma, y bajo las circunstancias más tontas.
― ¡Hey, tu hermana te esta buscando! ―Un muchacho paso corriendo a su lado, sonriéndole y dándole una pequeña seña con la mano. Ronald le sonrió de vuelta y espero a que se alejara para formar un rostro de fastidio.
De pronto sintió un extraño escalofrío recorrerle la columna, y una abrumación se instalo en su pecho. Ignorando aquello subió las escaleras que conducían a su destino.
Sirius Black se mordía el interior de una de sus mejillas, lo único que había provocado en aquel engreído zanahorio fue un escalofrío que ignoro después de que él se había esforzado en hacerle sus peores muecas y atravesarlo varias veces sin embargo decidió ya no seguirlo pues aun que fuera muy amigo de Harry comenzaba a molestarle el hecho de que tratara tan mal a Hermione…
―¡RONALD!― Aspiro fuerte y dolorosamente cuando Ginny Weasley lo había atravesado sin miramientos ni delicadeza. La chica iba que echaba chispas y Ron se había parado en seco antes de llegar casi a la vuelta de las escaleras.
― ¿Qué pasa? ― Sirius se materializo de nuevo frunciendo el ceño al ver a la pelirroja acomodar sus brazos en jarra.
― ¡Hermione esta en la enfermería! ― Ron compuso una mueca de preocupación que esperaba fuera sincera o las ganas de golpearlo aumentarían. Los dos hermanos comenzaron a correr mientras él se elevaba un poco más del piso y cruzaba una pared fingiendo nadar...
N/A: Lo sé, lo sé me quieren golpear o no sé pero diablos ): Me estoy mudando y con toda y familia, que no somos muchos pero nos complicamos mucho la vida a mi mamá le esta dando por primero pintar el departamento y no sé que más para después no se que más quiera hacer. Pain y yo ya nos las arreglamos para continuar con los capítulos de las historias y cosas como esas, para que nada, absolutamente nada quede inactivo (:
Creo que este capítulo es un poco más largo que los demás y espero que les guste, las cosas se iran aclarando como podrán ver y por supuesto continuare esto pronto (:
Si fueran tan amables de depositar su opinión :3
Rainbow fuera
