ACLARACIÓN: Está historia es una adaptación de una de las geniales historias de Sherrilyn Kenyon, ni la historia, ni los personajes me pertenecen. Esto es solo con fines de entretenimiento, en pocas palabras no gano dinero por ello. :)
CAPÍTULO 5
Touya temblaba de incontrolable temor y rabia. Sí, sentía un insoportable dolor, pero eso no le importó mientras entraba en el hogar de sus enemigos.
Los Olímpicos.
El vestíbulo de los dioses del sueño, los Oneroi, para ser precisos. No había estado aquí en muchísimo tiempo, pero había hecho todo excepto olvidar su apariencia. Nada lo asustaba más que la gran desesperación que lo había hecho acudir.
Sólo iba a hacerlo por Sakura. Y por ella, lo haría absolutamente todo. Sin discusión. Todo lo que ella tenía que hacer era llamar e iría a ella, sin importar las consecuencias.
Con el corazón palpitándole, entró en las cámaras de las cuales había sido excluido.
Yue, el más antiguo líder de los Oneroi, alzó la mirada con un fiero ceño fruncido que rápidamente se diluyó en una máscara de total incredulidad. Como todo dios de sangre pura existente, Yue tenía una belleza excepcional y hacía que fuera difícil para los humanos mirarlo en carne y hueso. Su cabello era largo y plateado y sus ojos azules prácticamente brillaban con la misma plata refulgente.
Él se levantó. Descansando los puños sobre la mesa de reuniones, inclinándose hacia delante en un signo de obvia agresión. Como si eso fuera a intimidarle.
—¿Touya?
Su tono era bajo y susurrante, como si Yue creyese, quizás, estar teniendo alucinaciones.
Touya mantuvo el rostro estoico. No había necesidad de enajenar a Yue aún más.
—Sí, el infierno se ha congelado.
Debía de haber ocurrido para que él estuviese aquí y además pedirle a Yue cualquier clase de favor.
Yue arqueó una ceja en plan condescendiente.
—¿Por qué estás aquí?
Aunque los dioses sabían que ellos habían pactado una tregua hace unos años en Grecia, nunca habían sido amigos. Ninguno de ellos confiaba en el otro.
Habían luchado el uno contra el otro durante demasiados siglos para ello.
Touya permaneció de pie en el lado opuesto de la mesa y adoptó la postura de Yue.
—Tenemos un problema.
Eso sólo lo divirtió.
Yue bufó en una grosera negación.
—¿Nosotros?
Touya estaba a punto de borrar de un golpe la mirada satisfecha en las facciones de Yue. Pero no necesitaba los puños para hacerlo. Por una vez sus palabras serían mucho más efectivas.
—¿Recuerdas la llave del Olimpo?
Todos ellos habían ido tras Touya por ello.
Durante siglos.
Lo habían intentado todo para encontrarla y destruirla mientras Touya la había protegido con cada onza de su fuerza.
Esa llave contenía la única cosa que podría matar a los dioses Olímpicos y destruir toda su existencia. La sangre de las tres razas que Zeus, Apolo y los Destinos habían condenado y castigado injustamente.
Sangre que había sido mezclada con la de una diosa Atlante que los había maldecido cuando asesinaron a su único hijo y después la atraparon en el reino del infierno atlante. La diosa de la destrucción absoluta, Apollymi, les había prometido que el día del Justo Castigo llegaría cuando la bestia del pasado regresara y los enfrentara por todas sus numerosas transgresiones.
"A menos que me envíes a Apolo, y a esa zorra de Artemisa, llevará adelante mi justicia y vengará a mi hijo inocente al que Apolo mató como si fuese un animal. Una combinación de todo lo que habéis intentado tan desesperadamente destruir, sobrevivirá en contra de todas las predicciones. Y esta mezcla de sangres será vuestro veneno. Y el día en que éste venga a vosotros, mi risa resonará en el vestíbulo de Zeus y cada dios griego sentirá mi ira mientras mueren en completa agonía".
"He sag te, akram justia!" ¡La Justicia que reclama la reina!
Durante once mil años, había sido una historia de terror que se utilizó para asustarlos a todos.
Y fue la verdadera razón de que los Destinos se negaran a permitir que aquellos magos nacidos con la capacidad de esquivar la maldición de Apolo, maldición que los obligaría a morir a los 27 y nunca caminar bajo la luz del sol, eligieran a sus propias parejas. Tenían demasiados poderes, entre ellos la teletransportación e incluso los viajes en el tiempo, además de poder cambiar de forma a uno de los 12 animales elegidos como los más ágiles y poderosos.
Por todo ello, los Destinos jamas les permitían emparejarse con nadie excepto con los de su elección, no podían permitir la mezcla de sangres...
Pero el destino rechazó ser negado para siempre.
E incluso los planes mejor orquestados finalmente conducen al arquitecto directamente hacia el diablo.
"He sah te, akram justia…"
Todo el rostro de Yue se volvió tan blanco como su camiseta en el minuto que entendió qué era lo que se avecinaba.
—¿Quieres decir la llave que nos juraste habías destruido? ¿Es eso?
—Estoy seguro que no es una sorpresa para ti descubrir que he mentido. La llave no fue destruida.
Yue maldijo.
—¿Qué le ha ocurrido?
Un nuevo dolor atravesó a Touya cuando el temor se sobrepuso a la rabia. Si decía la verdad, matarían a Sakura.
Si no lo hacía, el guardián de Noir la mataría.
La espada de Damocles colgaba ahora directamente sobre él. Pero la única verdad que sabía a ciencia cierta era que no podía negociar o hacer tratos con Syaoran. Lo había intentado y el bastardo los destruyó rápidamente.
No me traiciones otra vez, Yue. Por encima de todo, los griegos eran su familia. Yue podía ser racional algunas veces, y al igual que Touya, había sido capturado y torturado por el mismísimo Noir.
Al final, ningún argumento fallaba ante la amarga verdad sobre la que Touya volvía continuamente.
Los dioses con los que había luchado durante siglos eran su única esperanza de salvar la vida de Sakura.
Su única esperanza.
Touya respiró profundamente y se preparó para la respuesta de Yue.
—Quiero que me jures por el Río Estigia que no destruirás la llave cuando te diga cómo encontrarla. Que tu voluntad está conmigo, hermano, en protegerla.
Yue se rió con amargura.
—Sabes que no puedo hacer eso.
—No tienes elección.
Yue se mofó de él.
—Yo…
—Si no lo juras —gruñó, interrumpiéndole—, todos vosotros moriréis. Y quiero decir todos vosotros. No quedará un simple dios griego en pie.
A Yue empezó a palpitarle la mandíbula.
—No me retendrás como rehén y ya sabes cómo es Zeus cuando se oponen a él.
Touya se encogió de hombros con una despreocupación que definitivamente no sentía.
—Entonces morirás dolorosamente… al igual que D´Alerian y M´Ordant —ellos, junto con Yue, habían regido el Consejo de los Oneroi durante siglos.
Hasta que Noir había vuelto a los malvados Oneroi contra sus hermanos. Casi había tenido éxito en destruir a cada uno de los dioses del sueño.
Casi.
Y ellos estaban todavía recuperándose de su ataque. Yue era uno de los pocos prisioneros de los que Noir había tomado que había sobrevivido. Él, Delphine, quien había sido el instrumento para salvarlos y Zeth, uno de los malvados Oneroi que Noir había convertido, eran ahora los líderes. Y mientras Delphine los lideraba, en esto, él sabía que Yue era su mejor esperanza.
En cuanto a D´Alerian, él había sido el dios que Noir había torturado y asesinado para descubrir que Touya había sido el único que había ocultado la llave en el mundo de los hombres. El sangriento bastardo no había mantenido la boca cerrada. ¿Y al final qué había conseguido?
Una lenta y dolorosa muerte.
Yue se puso en pie y cruzó los brazos sobre el pecho. Enfadado, soltó un fiero suspiro.
—Bien. Juro por el Río Estigia que no destruiré la llave. Ahora, ¿dónde está?
Touya tragó cuando otra ola de dolor lo atravesó. Se culpaba a sí mismo por ello. Debería haber sabido que sucedería. Pero ahora era demasiado tarde para centrarse sobre lo que debería y podría haberse hecho.
Tenían que luchar y luchar con fuerza.
—Actualmente está en las manos del guardián de Noir.
Notas:
- Para todos los que se preguntaban.. ¿Qué rayos es la llave?... cha cha cha chaaann.. xD
- ¿Querían saber que fue de Touya? Ta taan xD
Como este capítulo es ridiculamente corto, pero muy explicativo, subo el siguiente el martes, no se desesperen si puedo lo subo antes ^^, si veo muchos reviews lo subo mucho antes xD. No es soborno eh xD
