"Barry"

"¿Otra misión exitosa?"

Roy leía el reporte de Edward, ahora de 13 años, con curiosidad. Había liberado a una ciudad entera de la opresión de algunos maleantes, algo con lo que el Coronel no contaba ya que lo había mandado a analizar la situación económica de los citadinos.

"Es curioso que el ejército nunca sepa nada de esto" le dijo Edward sin darle mucha importancia, aunque Roy sabía que estaba molesto. "Al menos esa gente ya no tiene de qué preocuparse".

"Ve a comer algo, no creo que la comida del tren sea de lo más agradable" le dijo el coronel mientras cerraba la carpeta. Edward asintió y se despidió con la mano.

Riza quién se acercó al escritorio del Colonel y miró la puerta por la que acababa de salir el rubio. "Veo que Edward regresó bastante rápido".

"Si, cada vez regresa más rápido", dijo con algo de pesar en su voz. A la vez que se hacía más 'eficiente', sus misiones cada vez se tornaban más complicadas…y peligrosas.

…….

En la cafetería, Edward comía un trozo de pan dulce mientras leía un libro que había adquirido en la ciudad a la que había ido. Después de todo no había más en la biblioteca nacional que pudiera leer. Como solía pasar, una fotografía de Elysia obstruyó su vista haciendo que el niño cerrase los ojos con algo de exasperación.

"Coronel Hughes, ya sabe que no me gusta que me interrumpa cuando estoy leyendo" le dijo el niño apartando la foto de Elysia suavemente.

"¡Pero es que cada día está más linda!" Hughes tomó la foto y la besó, para luego guardarla en su bolsillo. Ed solo sintió una gota de sudor bajar por su frente. "¿Acabas de llegar?" le preguntó, tomando el gesto serio que siempre hacía cuando hablaba de algo referido a lo militar.

"Si, hace unos minutos" le dijo mientras daba un bocado.

Hughes volteó a su alrededor al sentir miradas fijas en él. Pero no lo veían a él, sino a Edward. Eran otros State Alchemist que veían al niño con desagrado y parecían discutir algo. "Creo que tu habilidad por desobedecer al ejército, no te ha hecho muy popular por estos rumbos".

Edward simplemente dio un sorbo a su jugo. "No es algo que me preocupe demasiado" le dijo sin mostrar ninguna emoción ante el comentario del coronel, lo cual lo sorprendió bastante. Hablaba como un adulto.

El chico ciertamente no desobedecía al ejército, pero siempre iba más allá de las órdenes que se le daban y era por eso que se había ganado la fama del State Alchemist que ayudaba a la gente.

Hughes simplemente sonrió y le puso una mano en la cabeza antes de ponerse de pie. "Nos vemos después, Edward-Kun. Cuídate de alquimistas furiosos".

Ed volteó a verlo un tanto sorprendido, pero asintió con suavidad.

El coronel Hughes entró a la oficina de Roy, quien parecía discutir algunos asuntos con la oficial Hawkeye. "Tu hijo tiene muchos fans allá en la cafetería" le dijo sonriendo algo divertido.

"Siempre los ha tenido" le contestó Roy sin poder evitar sonreír también.

"Deberías tener cuidado con él, un alquimista que sienta su honor insultado por la actitud de Ed podría perder la cabeza e ir tras él"

"Siempre lo tengo" Roy volteó a ver a Edward por la ventana, quien alimentaba a Black Hayate aunque Mustang había visto que Riza ya le había dado comida. "¿No tienes noticias sobre Scar?" le preguntó quitando la vista de la ventana.

"No hay noticias que haya entrado en nuestra jurisdicción, si a eso te refieres" le dijo Hughes mientras tomaba asiento en uno de los sillones. "Los del norte están buscándolo".

Roy se quedó pensativo, ya hacía tiempo que el hombre no hacía acto de presencia y nadie sabía nada de él. Eso simplemente no podía ser nada bueno.

……..

"Vamos Black Hayate, ¡ve por la pelota!" Edward le aventó el juguete al perro quién corrió divertido y a gran velocidad. El chico pensaba que tener cuatro patas no era tan malo si podías correr tan rápido, aunque no creía que le hubiese gustado ser un perro.

Hayate regresó con la pelota en el hocico y Edward la tomó para volvérsela a lanzar. Sonrió al ver al canino tan divertido con algo tan simple como perseguir el objeto.

"Edward Elric-San"

El chico dio un respingo y volteó a ver una oficial que estaba a su lado. No se había dado cuenta que se había acercado a él…

"Lo siento, no quise asustarlo" le dijo la mujer.

Por alguna razón, la mirada de la oficial lo tenía intranquilo. "No se preocupe, ¿qué sucede?" le dijo él sonriendo levemente.

"Edward-San, ¿me puede acompañar al almacén de paquetería?" le preguntó la oficial saludándolo respetuosamente con su mano en la frente. "Hay un paquete para el coronel Roy Mustang y no puedo conseguir alguien que me ayude a llevarlo a su oficina".

Edward se le quedó viendo un tanto extrañado, pero reaccionó cuando el perro se acercó a él con la pelota. "Claro que si" le dijo mientras se agachaba y acariciaba a Black Hayate. "Espérame un momento, ahora vuelvo"

El perro ladró emocionado, como si hubiese entendido lo que Ed le había dicho. El chico siguió a la mujer por un camino que él no conocía, aunque no es que hubiese recorrido todo el HQ alguna vez. "No se preocupe, es sólo un atajo". Le dijo la oficial al ver que el chico miraba a su alrededor cautelosamente.

Llegaron rápido al almacén, por lo que Ed pudo comprobar que en efecto se trataba de un atajo. La oficial abrió el lugar con sus llaves y encendió las luces dejando pasar a Edward.

"Parece que alguien movió los paquetes" le dijo la oficial cuando buscaba entre algunos. "Lo tenía a la mano porque vendría por él".

"Deje la ayudo a buscar"

Edward se acercó algunos paquetes y empezó a revisar las etiquetas buscando el nombre de su padre entre algunos de ellos, sin embargo, ningún paquete cerca parecía ser el que buscaban. "¿No tendrá número de guía?" le preguntó el niño mientras volteaba a ver a la oficial. "Quizá así sería más rap—"

El chico recibió un garrotazo en la espalda a la altura de la nuca haciendo que cayese pesadamente al suelo inconsciente.

………

Al recobrar el conocimiento, su visión estaba borrosa y le dolía el cuello fuertemente, pero al intentar llevarse una mano para revisar el daño, se dio cuenta que estaba atado y encadenado a un muro. Y lo peor, es que su brazo Auto Mail no estaba.

"¡¿Qué dia—"

"Oh vaya, ya has despertado pequeño".

Edward levantó la mirada y vio a la oficial quien lo miraba fijamente con una sonrisa aterradora en el rostro y algo que parecía ser un machete en su mano. El chico se movió intentando moverse para zafarse.

"¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?" le preguntó desafiante mientras seguía sus intentos de zafarse.

Una risa macabra salió de los labios de la oficial, pero su tono de voz parecía diferente… "Sabía que sería divertido, pequeño". Dicho esto, se jaló el cabello revelando que esa larga cabellera era meramente una peluca. "Déjame presentarme, mi nombre es Barry y tu y yo tendremos una tarde muy entretenida, pequeño".

"¡DEJA DE LLAMARME PEQUEÑO!" vociferó Edward, quien realmente no estaba molesto por la connotación, sino que quería ganar tiempo ya que parecía que estaba logrando zafar su mano derecha de la soga.

Otra risa burlona provino de Barry, quien comenzó a acercarse al niño. Edward retrocedió todo lo que pudo hasta chocar con algunas cajas. "¡NO TE ACERQUES!"

Sin embargo, el hombre siguió caminando hasta dejarse caer en sus rodillas y tomar la mandíbula de Ed. El niño intentó hacer fuerza con su cabeza para zafarse, pero sus intentos no tuvieron ningún resultado, por lo que cerró los ojos para no ver al hombre cerca de él.

"No tienes por qué ponerte así" le dijo Barry con una suavidad que sorprendió a Edward, pero su corazón comenzaba a acelerarse…algo lo tenía muy inquieto.

"Si lo que quieres es que Otoosan pague algún rescate, te advierto que no lo va a hacer" le amenazó el chico sin abrir los ojos. "Vendrá y te hará pedazos".

"¿Tú padre?" preguntó Barry algo confundido. "Tu padre no me interesa".

Sin embargo, esas palabras solo hicieron que se sintiera más nervioso. ¿No era por dinero o por su padre?...¿Entonces..?... No tardó mucho en descubrir de qué se trataba, ya que el hombre soltó su mandíbula, pero pasó un su mano por el rostro de Edward suavemente haciéndolo sentir un escalofrío a lo largo de su espalda. "Tengo tiempo queriendo tocar esta piel delicada con mi querido machete".

Edward entró en shock ante las risas del hombre. "¿D-de qué e-estas hablado?"

"Ya lo verás, pequeño".

…………

No, puedo asegurar que no me gusta hacer sufrir a Ed. ¡En serio! XD

¡Gracias por leer!