Pues al final tuve más tiempo libre de lo esperado. Aquí os dejo el nuevo capítulo, ¡a disfrutarlo!


- Capítulo 5 –

Sif abandonó por primera vez su habitación aquella noche. No hacía ni una semana que había sufrido la pérdida de sus largos mechones rubios y aún tenía un aspecto tan terrible como el primer día. Su madre le había aconsejado rapárselo por completo para que al menos así le creciese todo igualado en vez de a matas desemejantes. Pero la niña no permitía que le volviesen a tocar la cabellera, fuese para bien o para mal.

La cuestión es que al volver a sus aposentos después de una cena en familia (solo habiendo accedido llevando un pañuelo en la cabeza), no encontró la estancia vacía. De espaldas a ella y frente a su lecho se encontraba un niño de pequeña estatura con ropajes verdosos que parecía muy atento a algo que tenía en sus manos.

El simple hecho de encontrar a alguien irrumpiendo en lo que había sido su escondite ante miradas indiscretas, le alteró, pero que encima fuese Loki el que se encontraba allí, terminó de tornar su humor a cólera.

- ¡Tú! ¿Qué haces aquí?- le espetó, y Loki se giró de un bote hacia ella con los ojos como platos. Sin duda no la había oído entrar, y ahora la encontraba yendo directa hacia él con esa actitud asesina- ¿Buscas que te mate? ¡Porque lo haré encantada!

- ¿Y porque ibas a matarme? Tengo derecho a estar aquí, es el palacio de mi padre, ¿recuerdas?- se defendió el niño sin mucha seguridad, y menos cuando Sif sacó de la nada un cuchillo y se lo plantó a escaso palmo de su rostro.

- No te hagas el inocente conmigo. Sabes a lo que me refiero. ¡Tú me cortaste el pelo, lo sé! ¡Y tienes el descaro de presentarte de nuevo aquí! Siempre he sabido que eras cruel, Loki, pero ahora también sé que Odín tiene un completo idiota como hijo.- le echó en cara Sif sin ningún reparo, y Loki no pensó en otra cosa que en su hermano.

- ¡¿Thor te lo dijo?- le prometió que no se lo contaría a nadie, recordó, y al momento se sintió traicionado como nunca antes. Pero las palabras de Sif le devolvieron a la realidad.

- Dudé de ti desde el principio, pero sí, solo necesité un par de lágrimas para que me lo confesase. ¿Cuándo aceptarás que me adora, Loki? Y que no tienes nada que hacer contra eso, ¡por mucho cabello que me cortes! Te odio, y ten por seguro que convenceré a tu hermano para que él también lo haga. Es lo único que te mereces- le dijo con rabia contenida acercando un poco más el cuchillo, dejando al niño entre el arma y la pared, con los ojos brillantes por las lágrimas.

Por el contrario, una risa se escuchó a espaldas de Sif, y cuando ésta se giró, vio a Loki a unos metros de ella, dedicándole la mejor de sus burlas. ¿Dos Lokis? ¿Qué pesadilla era esa? Pasmada, la princesa volvió a mirar al niño que tenía amenazado, y éste se disolvió frente a sus ojos, no tardando en desaparecer como el humo.

- ¿Cómo has hecho… eso?- preguntó una Sif incrédula, siendo la primera vez que presenciaba el hechizo de Loki.

- Te lo explicaría, pero creo que ni por mil veces que lo hiciese, tu reducido cerebro de rubia estúpida llegase a entender algo.- ironizó el pelinegro con descaro paseándose a una distancia prudente de ella.

E hizo bien, porque con un grito de rabia, la niña se abalanzó a por él aún con navaja en mano. Con la agilidad de un felino, Loki la esquivó y saltó sobre la cama, corriendo hasta la otra punta de ella sin dejar de mofarse de la chiquilla.

- ¡Baja de ahí, te lo ordeno!- le gritó Sif, odiando que le ensuciasen las sábanas.

- ¿Esa es forma de hablarle a tu príncipe? Mandaré que te azoten, jovencita.- contestó Loki haciendo un gran esfuerzo por sonar alarmado y borrar la amplia sonrisa de su cara. Le divertía tanto sacar a la luz a la verdadera Sif… En ese mismo momento se propuso lograr que la encantadora niña se volviese el monstruo que era realmente frente a todo el reino.

- Ya bajarás… Y cuando lo hagas, te cortaré yo misma lo único que te hace parecer un hombre.- le amenazó, pero Loki ni se inmutó.

- Yo de ti, no me haría enfadar. O no te daré esto- dijo a la vez que le mostraba un botellín con un contenido líquido color turquesa. El usual gesto de ignorancia de Sif se incrementó frente a ese comentario, así que con un suspiro de Loki, el príncipe no esperó a explicárselo- Es una poción curativa para el cabello. En unas horas lo volverás a tener tan largo y brillante como antes. Pero no te lo daré a no ser que me prometas que no le contarás a nadie quién te hizo eso. – especificó el niño, temiendo de la verborrea de la rubia.

Sif entrecerró los ojos sabiendo que no podía fiarse del dios de la travesura, pero estaba tan angustiada desde que supo que no podría escaparse del banquete del día siguiente, que no podía dejarlo pasar. Tenía frente a ella la solución al miedo de que todo el reino viese su desdicha, y aunque fuese Loki quien se la ofrecía, ni así iba a negar esa ayuda. Así que tragándose su orgullo, asintió.

-Está bien, nadie sabrá que fuiste tú. Solo espero por tu bien que funcione.- Sif le arrebató la poción en cuanto Loki se la acercó- Lárgate antes de que cambie de idea, pequeña cucaracha.

Dicho y hecho, el príncipe saltó al suelo, y aprovechando una pequeña distracción de la niña, la volteó y le plantó un burlón beso en la mejilla, suficiente rápido para que ésta no lo alcanzase con el cuchillo que aún tenía en mano. Con una risa risueña frente a las maldiciones de Sif, Loki salió corriendo de la habitación y el zapato que le fue lanzado solo chocó con la puerta recién cerrada.


Los preparativos ya estaban listos y los comensales no tardaron en ir llegando al gran salón, Una mesa casi tan larga como la propia sala los esperaba, abarrotada de los manjares más exquisitos propios del reino. No habían reparado ni en gastos ni en invitados, apuntando a aquella fiesta a toda buena familia de Asgard y Vanaheim, tanto para celebrar la vuelta de Odín como el tratado de paz con el otro mundo.

Pronto todos los presentes estaban sentados en sus respectivos asientos, excepto Odín, que se hizo esperar como indicaba el protocolo. Al presentarse, recibió una gran ovación y el dios no tardó en ocupar su lugar en el extremo de la mesa para presidirla, teniendo a cada costado los dos elfos encargados de representar a Vanaheim.

Un poco más allá se encontraba Loki, que había observado con orgullo como al aparecer Sif, su cabellera volvía a lucir tan larga y dorada como siempre. Thor le sonrió con aprobación y con aquel simple gesto, contentó al pequeño Odinson lo suficiente como para pasar por alto la actitud de indiferencia de Sif hacia él.

Por otra parte, también tenía otras cosas más importantes que atender, como a Balder, un primo de su edad tan rubio y caballeroso como Fandral, aunque más ingenuo si cabe que Thor. El muchacho ya se esperaba alguna broma de Loki, como cada año, cuando le cambiaba la bebida por alguna sustancia asquerosa, así que olisqueó el contenido de su copa, y al ver que no había trampa, se sentó confiado en su asiento. Al instante después, pegó un salto acompañado de un grito, tirando todo el contenido de la copa al presente de al lado. Las culebras mágicas habían surtido efecto mordisqueándole el trasero.

Los tres guerreros, Thor y Loki echaron a reír a carcajadas con la reacción de Balder, incluso Sif se permitió una sonrisita. Ya podía disfrutar la joven de estar exenta de sufrir una de aquellas bromas aquella ocasión. Loki había decidido que la del cabello ya había sido suficiente para aquel año y los venideros. Demasiado caro les había salido a los dos.

El banquete siguió tal y como se esperaba de la casa de Odín, sin contratiempo ni imprevistos, con tanta clase y despilfarro que al quinto plato, a los invitados apenas les quedaba espacio en sus estómagos para más de aquellos suculentos manjares.

Como era costumbre, Odín proclamó su discurso y los presentes lo aplaudieron, Sif denotó su recuperada belleza y los presentes la halagaron, Thor alardeó de sus avances en la batalla y los presentes lo elogiaron, y el anciano Frey se hizo notar por sus ronquidos y los presentes se carcajearon.

Por otra parte, Loki también cumplió su cometido de gastar bromas a más de un presente, pero nadie se permitió alabarlo por ello. Nadie quería ser su blanco.

Volstagg fue el siguiente en sufrirlo, y aquello solo significaba que los otros dos guerreros no tardarían en seguirlo. Así que nadie rió a excepción de Thor y el propio Loki cuando las barbas del pelirrojo empezaron a prender un pequeño fuego. Volstagg se levantó dando saltitos alarmados intentando apagarlo con manotazos. Una visión realmente patética para un guerrero como él.

- Para con tus maldades, empiezan a perder la gracia, Loki- le recriminó Fandral temiendo por lo que tuviese preparado contra él.

- ¡Si no son más que trucos inofensivos!- le defendió Thor aún risueño con la visión de Volstagg, que seguía sufriendo el mal de su barba querida. Como se notaba que Thor no era nunca el blanco de aquellas bromas.

- No son trucos, es magia- corrigió Loki, cansado de que menospreciasen su conocimiento. Pero con un bufido resignado, terminó cediendo a las miradas de reproche, haciendo desaparecer con un gesto vago aquel fuego en la barba de Volstagg, que pudo respirar tranquilo al fin- Panda de aburridos…- murmuró apoyando el rostro en una mano.

- Me gustaría verte a ti perdiendo tu aborrecible cabello- atacó de repente Sif, que hasta ahora había permanecido apartada de la conversación. Todos la miraron intentando relacionar aquel comentario con el ataque a Volstagg. Pero todo iba más allá.

- ¿Es que me lo vas a chamuscar tú?- se atrevió a provocar burlonamente Loki, asegurado del silencio de ella, pero bien equivocado estaba.

La joven se puso en pie como si tuviese un resorte en su asiento, lanzándole tal mirada al pelinegro que éste supo al instante que había hablado demasiado. Y para más temor, Sif sonrió de repente de un modo tan angelical que le puso la piel de gallina. La niña cogió un cubierto y su copa y la hizo tintinear para atención de todos.

- Queridas gentes de Asgard y Vanaheim, quería aclarar las habladurías sobre el atentado contra mi cabellera. Eran todas ciertas. – La sala se quedó en completo silencio, expectantes mientras Loki la miraba incrédulo. ¿Lo iba a desenmascarar? ¿Sería capaz de tal falta a su trato? Al momento supo que sí lo sería.- Ahora que se ha resuelto el problema, no temo a confesar la identidad del criminal.- Sif volvió la mirada hacia Loki, llena de superioridad y triunfo.- El causante de mi desgracia no es ni más ni menos que…

Un grito alarmado interrumpió la atención de todos los presentes y la revelación de Sif. Rápidamente otros gestos de horror se vieron reflejados en algunos invitados, y siguiendo los dedos y las miradas que señalaban la causa de su espanto, Loki entendió rápido a que se debía.

Al cabello de Sif.

Su color dorado deslumbrante, en pocos segundos, se había oscurecido como el oro al oxidarse, hasta tal punto que se había vuelto azabache, casi tan oscuro como el cabello de Loki.

La joven princesa también entendió que algo iba mal en ella, y mirándose en el reflejo de la copa que aún sostenía en mano, no tardó en gritar de horror. ¿Dónde estaba su cabellera rubia y resplandeciente? ¿Qué era aquella mata de pelo sin brillo que enmarcaba su precioso rostro? Rápidamente, Sif relacionó aquello con la confesión. El maldito crío se había vengado de ella al ir a revelar su culpa.

Pero ni mucho menos era así. Loki estaba tan desconcertado como el resto, incluso más. ¿Por qué no había funcionado la poción de tan alto precio? ¿Acaso le había engañado aquel enano del demonio?

No pudo preguntarse nada más, pues Sif demostró públicamente aquella parte colérica que solo había mostrado a Loki hasta aquel momento. La princesa apartó lo que había sobre la mesa sin cuidado alguno y con un grito de rabia, se subió a ella directa a alcanzar a Loki. El niño reaccionó rápido y se metió bajo la mesa, escapando entre los pies de los comensales.

Sif lo alcanzó por detrás más rápido de lo que él creía posible, agarrándole de un pie para que no avanzase más. Pero el niño se deshizo dándole una patada con el otro. Sif perdió el equilibrio y se agarró al mantel que asomaba bajo la mesa, haciendo caer el contenido de ella sobre los invitados de aquel costado. Las quejas de los presentes se unieron a las maldiciones e insultos de Sif, convirtiendo aquel banquete en un completo caos.

Cuando Loki salió de debajo de la mesa, habiéndole encontrado la gracia a todo aquel barullo sin poder reprimir la sonrisa, Odín lo esperaba, agarrándole por los hombros para que no volviese a salir corriendo. Y toda sonrisa desapareció. Por el gesto de su padre, supo que la situación era grave.

Sif no tardó en salir también de su persecución y lanzarse a por Loki ignorando todo lo demás. Pero apenas pudo rozarlo, pues su madre también la frenó por los brazos. La torta que le propinó la mujer en la mejilla consiguió que a la niña se le fuese toda la rabia de repente. Loki mentiría si dijese que no disfrutó de aquel gesto en silencio.

- ¿Para esto te he educado como una dama? ¿Para que te comportes como una bestia salvaje? ¡Mira el desastre que has creado!- le increpó su madre, tan alterada como la que más, zarandeando los hombros de la niña.

-¡Empezó él, madre! ¡Él me cortó mi bonito pelo y lo convirtió en esto!- se defendió Sif señalando su melena ahora morena como si fuese la cosa más desagradable del mundo. Y sin poder aguantar más, se echó a llorar sonoramente, desconsolada.

- ¡No es verdad! ¡Yo no… se lo volví cobrizo!- Loki prefirió decir solo la parte que era cierta, esperando que su tono resignado completase el resto de su inocencia.

Pero Odín hizo oídos sordos, y antes de que todos los presentes escuchasen su sentencia (excepto los que estaban demasiado ocupados limpiando sus trajes de la comida derramada sobre ellos), Frigga llegó con gesto preocupado junto a Loki y lo apartó de su padre, cogiéndole del rostro los segundos suficientes para comprobar que su hijo seguía entero. Sin duda, Sif debió parecer una verdadera fiera asesina.

- Los dos merecen un correctivo por este comportamiento tan poco propicio, de eso no hay duda.- habló Odín mirando a Freya, que paró de zarandear a su hija.- Que cada uno decida el castigo que crea correcto para su propio hijo. La fiesta ha terminado.- sentenció el Padre de todo dando por terminado el banquete que había acabado en tragedia, marchando a disculpar a los representantes de Vanaheim.

- ¡Vas a ir directa con las valquirias! ¡Y esta vez no es una amenaza, tu padre y yo estamos hartos de que te comportes como una malcriada!¡Ellas te pondrán en vereda y te enseñarán lo que es ser una mujer de verdad, y no…!- llegó a oír Loki de boca de Freya antes de que Frigga lo guiase fuera del gran salón, directo a sus aposentos a esperar el castigo de Odín. Del que esta vez sí que no se libraba.

Al menos se contentó con haberse deshecho de Sif.

Unos años más tarde, la joven volvería a Asgard hecha una verdadera guerrera.

Pero aún estaba por ocurrir una de las peores tragedias que sufriría Loki a lo largo de su vida.


Ya queda menos para el final de esta historia. Desde un principio decidí que constaría de 7 capítulos sin contar prólogo y epílogo si no hay cambios importantes de última hora. Así que haced las cuentas xD

Me veo muy motivada con estos personajes (cada vez me cuesta más no alargar demasiado la extensión de los capítulos), así que quizás, si se me ocurre una buena trama, me anime a hacer algún fic Loki/Darcy o algo por el estilo. ¡No os cortéis en darme ideas! Al fin y al cabo esto lo hago por mis seguidores. Espero reviews, como siempre ^^