Estemmm... no merezco perdón x_x por decir que actualizaría y hasta varios meses después hacerlo pero finalmente está aquí un nuevo capítulo que escribí porque esta historia aún rondaba mi cabeza y me fue imposible sacarla.

El siguiente capítulo ya lo tengo caaaasi listo así que no tardaré mucho en actualizar de nuevo.

*Se recomienda leer los anteriores pues ya ni yo me acordaba casi de los nombres que utilicé* :P


.-~* CAP 6 *~-.

"—Saluda, sonríe y no demuestres el desagrado que te provoca pertenecer a la corte."

"—No me desagrada —respondió la buena voz de su conciencia—. Sólo estoy un poco cansado."

"—Y eso que aún no se da la orden de comenzar la celebración —volvió a recalcarle la otra horrible conciencia."

—¿Sucede algo, Légolas? —preguntó su padre sin verlo pues se encontraba saludando a otro par de elfos que acababan de arribar a la celebración. Los elfos se retiraron sin prestar una mirada al príncipe—. Si gustas puedes retirarte —, agregó al ver que Légolas se mostraba nervioso.

—No es nada, padre —dijo el príncipe saludando a los siguientes invitados con una renovada sonrisa.

Aquel evento no difería mucho de los cientos en los que había estado antes. La misma gente: elfos de elevada categoría, sus familias y personas cercanas a la corte, todos luciendo sus mejores galas y saludando y bailando animadamente mientras bebían el mejor vino de las reservas del rey. La música y el ambiente eran animados en general y todos parecían divertirse a su manera pues nadie se mostraba molesto de estar allí.

Para Légolas todo se había vuelto cansado y monótono, pero aquella noche las cosas podían cambiar pues habían sido invitados más elfos de lo acostumbrado. Todos aquellos nuevos guerreros ahora tenían el derecho de asistir a tan magnífica fiesta.

Tauriel estaba entre ellos y con una ligera emoción al final decidió asistir. Después de todo, no siempre se tenía la oportunidad.

Había llegado sola pero de la nada, Telindor apareció y la tomó de la mano.

—Ven —le dijo—, te presentaré ante el rey.

—De todas maneras no tengo nada mejor que hacer.

—¿De qué hablas? —rió él pasando entre los elfos presentes—. Hay muchas cosas que hacer en una fiesta como esta.

—No para mi, no conozco a nadie.

—Ya se lo que necesitas, una amiga o amigo, tal vez algo más.

—Ah —Tauriel dudó ante la posibilidad—. Tal vez.

—Primero conocerás al rey y después te presentaré a alguien.

—No —dijo ella y apretó la mano de Telindor—. Si voy a hacer amigos los conoceré yo.

—¿Es eso un "no quiero conocer a tus amistades"?

—Yo se que son grandiosas pero… —Tauriel se esforzaba por ocultar su risa.

—De acuerdo, de acuerdo —río al fin su compañero—. Sólo no te metas en problemas.

—¿Qué problemas podría ten… —Pero se interrumpió de inmediato pues el rey elfo ya estaba frente a ellos, listo para recibirlos.

—Rey Thranduil —dijo Telindor haciendo una reverencia.

Tauriel hizo igual, para después levantar su vista y sonreír como solía hacerlo.

Légolas no estaba allí, probablemente alguna elfa había solicitado su presencia como era costumbre.

—Telindor, como siempre un placer tenerte aquí —dijo él con la altiveza que lo caracterizaba, aunque su corona de flores silvestres que adornaba su cabeza, pues era primavera, le daba un toque más suave a su presencia—. ¿Es ella…?

—Tauriel —la presentó Telindor algo más serio de lo que le hubiera gustado—. Hoy ha conseguido unirse a sus fuerzas.

—Eso veo —dijo el rey y la observó por un momento.

—Será un placer servir a usted y a su reino —dijo ella e hizo otra pequeña reverencia.

—Tu participación fue destacable. Es obvio que tienes talento.

Tauriel volteó sus ojos una milésima de segundo hacia Telindor.

—O mucha práctica —concluyó el rey.

Esta vez fue Telindor el que tuvo que soportar la penetrante mirada de Thranduil. Los ensayos fuera del ejército estaban prohibidos por varias razones. Tauriel y Telindor ya habían acordado que hacer en caso de que se pusiera en duda el talento de ella.

—¿Sucede algo, su majestad? —preguntó Telindor para decidir si usar su plan o no.

—¿Quienes son tus padres, Tauriel? —inquirió el rey ignorando por completo a Telindor.

—¿Es esa tu nueva manera de tratar a tus invitados, padre? —dijo la voz del príncipe elfo a espaldas de Tauriel.

Ella volteó de inmediato. Allí estaba Légolas, con un fino traje plateado y una pequeña corona adornando su cabeza. Una faceta totalmente distinta a la que Tauriel acostumbraba ver ya que Légolas no iba a ninguna parte si no llevaba su arco o algún ropaje algo más parecido a una armadura.

—Príncipe Légolas —dijo Telindor hacia él e hizo una reverencia—. Quiero a…

—Tauriel —dijo él y sonrió a la elfa. Ella hizo una reverencia y después sonrió—. La mejor de las participaciones.

—Talento puro —intervino Thranduil e intentó preguntar de nuevo por los padres de Tauriel pero sin mucho éxito pues por la gran puerta del salón entraron Calaglim y su esposa, una elfa que pocas veces asistía a tales reuniones ya que era casi a la única que se sabía no le agradaban nada. Creía que todo aquello era una pérdida de tiempo y recursos, con todos los problemas que sufría el bosque. Era consciente de que las arañas y demás criaturas oscuras avanzaban día con día hacia la morada de los elfos silvanos.
La única solución que encontró fue casi obligar a su hija a entrar al ejército, cosa que no resultó nada mal pues Arinda se posicionó entre una de las mejores en la prueba de esa mañana.


Corto, muy corto pero si lo agrego con el siguiente será muy largo además prefiero tener uno de reserva :v

Comprendo si las lectoras que tenía no regresan u.u lo siento.

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*¡review, review, review!*