CAPITULO VIII.-
Cuando Severus recobro la conciencia, se dio cuenta que su cuerpo estaba siendo curado, sin darse cuenta dejo escapar un suspiro de alivio al dejar de sentir el dolor que lo estaba martirizando.
Abrió los ojos confundido, hasta que los recuerdos recientes lo sacudieron. Fijo su vista en quien lo estaba ayudando y se asombro de encontrar a un fantasma. Pero no un fantasma como los que conocía. Este era hermoso. Un joven de largos cabellos tan negros como la noche, piel blanca como la leche y ojos tan claros como el mas cristalino río, que no aparentaba más de veinte años, enfundado en una magnifica armadura negra.
Años de estar al servicio de Voldemort le habían enseñado a identificar a los seres poderosos. Y poderío era lo único que destilaba este fantasma, mucho más que el mismo Señor Oscuro.
-¿Quién es usted?-se atrevió a preguntarle.
El fantasma sonrió, mostrándole unos dientes blancos y perfectos.
-Soy Hades, el dios del inframundo-le respondió
Al escuchar esto, Severus se alarmo. Como buen erudito de los libros, sabía quien era este dios. Hades el dios de los muertos, rey del mundo subterráneo y uno de los más poderosos dioses olímpicos.
-¿Eso significa…que…estoy muerto?-pregunto con temor
-Todavía no-le respondió el dios con una pizca de diversión, sintiéndose contento después de mucho tiempo.
-¡Oh!-exclamo el mago sintiendo un pequeño rubor en sus mejillas a causa de la vergüenza por hacer una pregunta tan estúpida. "Por supuesto, si hubiera muerto no habría razón para curarme"
Decidió que ya había dado suficiente espectáculo y trato de levantarse, pero la enredada cortina alrededor de su cuerpo le dificulto un poco el elevarse. Con la sensación de estar haciendo el ridículo, comenzó a desenredarse de la desgarrada cortina, ante la divertida mirada del imponente dios que ya se encontraba parado a su lado.
Después de un minuto de arduo forcejeo, el ojinegro logro liberarse. Se levanto lo mas dignamente posible, para unos instantes después, inclinarse respetuosamente ante la deidad. (Su trayectoria de mortífago le ayudaba a hacerlo expertamente).
-Señor Hades, mis más sinceras disculpas por las molestias que le ocasione y le doy mi mas profundo agradecimiento por salvarme.-le dijo con la cabeza gacha.
-Eres muy respetuoso humano, eso me agrada-contesto con satisfacción el dios-Se perfectamente que no eres de este mundo, ya que encontré rastros tuyos en el Lethe, la dimensión paralela que solamente los dioses podemos cruzar. Así que dime ¿Quién eres?
-Yo…yo no sabia que estaba en otra dimensión-dijo el ojinegro algo sobresaltado por esa nueva información. Trato de calmarse rápidamente. Le habían hecho una pregunta y era necesaria contestarla. No quería hacer enojar a este dios, no fuera que le gustara castigar como lo hacia el señor tenebroso.
-Me llamo Severus Snape Prince, unos cuantos me conocen como el Príncipe Mestizo y soy un mago-contesto nerviosamente.
-¿Un mago? ¡Vaya! hace tiempo que no oía de tu raza desde que se extinguieron y su diosa protectora Hécate desapareció-exclamo Hades impresionado
-¿En tu mundo hay varios como tú?-pregunto interesado.
-Si, hay ciudades enteras de magos y brujas, lugares mágicos donde viven criaturas fabulosas y escuelas donde enseñamos a los más chicos a manejar sus poderes, de hecho yo era un profesor-contesto Severus mas tranquilo-Todo ello oculto a los ojos de los muggles.
-¿Muggles?
-Me refiero a personas que no tienen magia, ni ningún tipo de poder.
-Interesante. ¿Y como llegaste hasta aquí?
-Creo que fue a causa del Velo de la Muerte, un artefacto mágico que lleva sin retorno al que lo cruza al mundo de los muertos.
-¿Tenias planeado suicidarte?-pregunto Hades después de un momento de silencio.
-¡Por supuesto que no!-exclamo Severus irguiendo la cabeza, sintiéndose insultado porque alguien pensara que era tan cobarde como para acabar con su propia vida.
Al darse cuenta que el dios lo miraba con una ceja enarcada a causa de su exabrupto se sintió nuevamente avergonzado, parecía que su autocontrol se había perdido en el viaje
-Estuve en una batalla cerca del Velo de la Muerte y fue a causa de un hechizo que caí en él-explico ya mas sereno
-Entonces se podría decir que llegaste aquí por coincidencia-razono el dios
-La verdad creo que una mujer me ayudo, aunque no podría confirmarlo.
-Bien ¿Puedes enseñarme algo de tu magia?
-No puedo hacer grandes cosas porque perdí mi varita, que es el instrumento que me permite manejar todo mi poder, pero si esta de acuerdo puedo intentar hacer algo pequeño.
Hades asintió con la cabeza y Severus todavía arrodillado miro a su alrededor, ubicando un pedazo de columna destruida a la que invoco. Después de que llegara volando lo transformo en un pequeño pajarito, que dio algunas vueltas alrededor y volvió a su forma original.
Hades estaba complacido, tal como lo había sospechado este humano no era común. Mejor aun era un MAGO. Un ser humano con poderes mágicos, cuya raza en este mundo estaba extinta, lo que lo hacia único y muy valioso.
-Bien Severus, es hora de que sepas mi situación- comenzó a explicar el dios, captando toda la atención del mago.
-Hace miles de años que he estado luchando contra la diosa Atena. En la última guerra santa entre nosotros, mi verdadero cuerpo fue destruido y con ello fui vencido completamente.-expreso con amargura -Lo que ves ante tus ojos tan solo es mi espíritu que por ser inmortal todavía conserva una minúscula parte de mi poder.
-Estas ruinas-continuo mientras las señalaba-Son lo poco que queda de mi reino. Un reino que hace poco era prospero y temible.
-Si se me permite la pregunta ¿Por qué luchaban?-pregunto Severus
-Porque yo quería apoderarme de la Tierra y Atena como su protectora me lo impedía. Incluso estuve a punto de convertir a la Tierra en un planeta muerto.
-Ya comprendo
-No parece importarte mucho el hecho de que estuve a punto de destruir a todos los seres vivos-observo Hades ante la falta de interés que demostraba el mago. De hecho el esperaba que se asustara o por lo menos que se inquietara.
-Ya había escuchado anteriormente acerca del tema de conquistar el mundo. Y con todo respeto señor, usted no es, ni será el ultimo que quiera lo mismo.
-Supongo que tienes razón-contesto el dios-Aunque dudo mucho que otros tengan un buen motivo para hacerlo, como yo lo tenia.
Severus prefirió no indagar, para no molestar al dios. Ya después si se daba la oportunidad averiguaría cual era ese motivo.
-Levántate Severus y acompáñame-ordeno después de meditar la mejor forma de seguir con su explicación.
Severus lo hizo de inmediato. Con un gesto, Hades le indico que sujetara su brazo. Con el mayor respeto, el mago puso su mano en el brazo que se le ofrecía, contentándose internamente de no sentir la desagradable sensación escabrosa que transmitían los fantasmas. En cambio, lo único que sintió fue el poder del dios; temible, casi adictiva. Después tan solo la familiar sensación de la aparición.
El destruido salón donde se encontraban, desapareció en instantes para ser remplazada por otro recinto en mejores condiciones. Soltando su agarre, siguió al dios, quien se dirigía hacia un corredor en el que se encontraban dos colosales puertas, cada una en paredes opuestas.
-En este edificio estaba el Tribunal de los Muertos "la Residencia del Juicio", donde se juzgaba a los espíritus de los difuntos-relataba Hades mientras caminaba-Donde los malévolos eran castigados según sus crímenes y enviados a una de las ocho prisiones. Los justos en cambio, eran recompensados, siendo enviados a los Campos Elíseos, donde residían las almas virtuosas, allí iban a parar las almas de aquellos favorecidos por los dioses.
Hades llego frente a una de las puertas, la de color blanco y miro fijamente a Severus.
-Al menos así fue, hasta que mi cuerpo fue destruido y con ello los Campos Elíseos y el Inframundo. Condenándose también a todos los residentes de ambos lugares sagrados.
Con esto dicho, Hades abrió la puerta blanca y permitió que Severus diera un vistazo al interior.
Severus dio un jadeo ahogado. Adentro había miles y miles de espíritus, en esa habitación que no parecía tener fin. Todos llorando. Los niños eran los que más audible tenían su llanto, abrazándose a las mujeres, buscando un consuelo que parecía nunca llegar. Todo el panorama le daba la sensación de estar viendo a prisioneros de guerra.
-¿Por qué lloran?-atino a preguntar Severus, sintiendo la garganta comprimida al ver algo tan lamentable.
-Porque fueron arrebatados de su paraíso-contesto Hades, mirando fijamente el sufrimiento de las almas-Todos ellos habitaban los Campos Elíseos y al ser destruido solo pude traerlos a este lugar, evitando que sus almas andaran sin rumbo fijo.
Hades cerró la puerta y se dirigió a la del frente, seguido por Severus. Esta a diferencia de la primera tenia un color negro. Sin más ceremonia el dios abrió la puerta y se mantuvo imperturbable al escuchar los terribles alaridos que emitían los espíritus que se encontraban ahí. Severus en cambio tuvo que taparse los oídos al no poder resistirlos. Si en la primera habitación creía haber miles de almas, en esta parecía haber millones y millones en un terrible sufrimiento.
-¡Ciérrela, por favor ciérrela!-suplico Severus cayendo de rodillas, todavía tratando de cubrirse los oídos lo mas fuerte que podía.
Hades cerro la puerta y observo al mago, quien trataba de recuperarse aun en el suelo.
-Todos ellos son los espíritus condenados en alguna prisión del Inframundo. Como ya dije, cuando fui derrotado, mi reino cayo y con ello mis vasallos, quienes moderaban el castigo que sufrían. Ahora sin ellos, estas almas sienten el total de su pena.
-Y eso no es todo…-dijo Hades antes de apoyar una de sus manos en el hombro de Severus, que aun se encontraba arrodillado. Al siguiente momento se encontraban en una montaña rocosa desde donde se vislumbraba un sombrío río. Pero fueron la infinidad de almas en su orilla, quienes llamaron la atención del mago, haciéndolo palidecer más de lo que ya estaba. Todas ellas sollozando y clamando se les permita cruzar el río. Algunas se aventuraban a entrar al río, pero desaparecían en sus aguas, gritando desesperadas.
-Estas son las almas de los que murieron y al ser destruido el Inframundo no pudieron ser juzgadas-explico Hades, mirando seriamente el paisaje espeluznante, luego señalo un grupo de espíritus que brillaban más que el resto, de un color violeta-Esos de allá, fueron en vida servidores míos y no sabes como lamento no poder darles por lo menos el descanso eterno-Luego señalo otro grupo, este de color amarillo-Ese otro, es de los caballeros de Atena, aunque hasta donde sé, sus caballeros mas fuertes, los dorados, fueron llevados a otro lado por otros dioses para torturarlos a su gusto.
Severus todavía de rodillas, sintiendo por la impresión que aún no podía levantarse, observo las almas que Hades le indicaba, percatándose que todas ellas llevaban la sombra de una armadura. Incluso pudo reconocer otras dos de color celeste apartadas de esos grupos.
-En las habitaciones que te mostré también se encuentran guerreros fallecidos de otras deidades-continuo Hades-Si esto sigue así, todas las almas que haz visto y las que vendrán, sufrirán eternamente, aunque no se lo merezcan.
-¿Y…y no hay nada…que se pueda hacer?-pregunto Severus temblorosamente.
Hades le mostró una pequeña sonrisa, tomando su hombro lo llevo de nuevo al arruinado salón del trono.
-Cuando aun luchaba contra Atena, en cada guerra, por lo general cada doscientos años, siempre escogía un cuerpo mortal para alojar mi espíritu, asegurándome que tuviera el alma más pura que naciese en esa época, evitando que mi verdadero cuerpo sufriera daño. Lamentablemente la ultima vez, el cuerpo donde debía morar, resulto ser un caballero de Atena, por lo que me vi forzado a utilizar mi verdadero cuerpo, lo que sucedió después ya te lo figuraras-dijo el dios -La única manera de salvar a esas almas, es recuperar mi antiguo poder y restaurar mi reino. Para ello, necesito un nuevo cuerpo donde habitar temporalmente hasta recobrar el mío propio.
Hades miro intensamente al mago, sabiendo la importancia de lo que iba a decir.
-LO QUE NECESITO ES TU CUERPO SEVERUS.
El maestro de pociones se quedo momentáneamente atónito No podía creer lo que Hades le pedía. ¡¡Permitirle habitar su cuerpo!! Estuvo a punto de negarse, pero el recuerdo reciente de todas esas patéticas almas, lo freno. No era justo, que después de una vida con quien sabe cuantos sufrimientos (si tomaba como ejemplo la suya propia) se terminara sufriendo todavía más. Cuando el retrato de Lily llego a su cabeza, y la imagino sufriendo todas esas penurias, se decidió. Se levanto del suelo donde había estado arrodillado y miro fijamente al dios que esperaba expectante su respuesta.
-Yo disto mucho de tener una alma pura, pero si le sirve una alma arrepentida, tiene mi consentimiento-dijo Severus, sellando de esta manera su destino.
¡Así es mis queridos lectores! Severus dio su permiso para que Hades habite su cuerpo. ¿Qué sucederá después? Lo sabrán en el siguiente capitulo, ja, ja, ja.
Siempre me pregunte que habría sucedido con todas esas almas que mostraron en las Ovas de Saint Seiya. Y esta es la respuesta que me dio mi imaginación. Espero que les haya gustado. Ya saben que cualquier crítica será bien recibida, aunque sean tomatazos n_nU.
No olviden pasar a leer mi otro fanfic "LOS CINCO ELEMENTOS" el primer Multicrowssover que hago y me dejen su opinión.
