DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha y Co. no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. Esta historia es invención mía, sólo tomo a los personajes para situaciones hipotéticas, sin fines de lucro, sólo para entretenernos.

Fic participante de la actividad "(30) days of shipping" y del reto "Camino al infierno", ambos del foro "¡Siéntate!" (Link en mi perfil~)

Peccātum


VI

Avaricia (del latín avaritia): Deseo desmedido por adquirir riquezas sin necesidad.
Afán por obtener bienes materiales para atesorarlos para uno mismo.


El trinar de los pájaros acompañó el ruido de la puerta corrediza cerrándose lentamente, mientras recibía los rayos del sol en su cabeza. Echó una mirada rápida alrededor y sonrió un tanto misterioso, asegurándose de que nadie lo hubiese visto llevar hasta ese almacén los recientes tesoros que había traído consigo después del último viaje emprendido a un lujoso Palacio para erradicar a un yōkai que atemorizaba a sus habitantes. Colocó su mano en forma de visera para poder ver por el camino, protegiéndose del sol y escudriñando a la figura que se acercaba a paso seguro, ampliando su sonrisa al reconocer ese vaivén de caderas tan sensual y decidiendo encaminarse hacia ella, para acortar el camino hasta su encuentro.

— Hola, preciosa. ¿Qué hace una chica tan hermosa como tú, sola por estos desolados parajes? ¿Acaso estás perdida?

Ella lo recibió con un gesto astuto, el brillo coqueto en sus ojos lo deslumbró por un instante.

— Buenas tardes, su Excelencia. Estoy en busca de mi esposo, que volvió de su más reciente trabajo y aún no ha aparecido por la casa. ¿Lo ha visto? Es así te alto, ojos azules como el cielo, cabello oscuro y si no hace acto de presencia pronto, terminará perdiendo un par de dientes.

— ¿Por qué eres tan violenta, Sanguito? — Miroku suspiró, abrazándola por los hombros. El juego coqueto era algo que a veces hacían y que ella ahora le había seguido, pero sólo para romperlo bruscamente.

— Porque se te está haciendo costumbre visitar nuestro almacén antes que nuestro hogar cuando regresas de tus viajes. ¿Qué ocurre? ¿El guardar las ganancias no puede esperar?

Él dudó un par de segundos, pensándolo bien. Sus ganancias eran cada vez más valiosas y temía que si alguien las viera antes de que las guardara, se las pudiesen robar. Cada tesoro, joya, reliquia u obra de arte que lograba obtener como pago por sus servicios, eran de mucho valor y no tenía deseos de compartirlas con nadie, porque sabía que ningún otro apreciaría su verdadero significado. Él deseaba preservarlos, protegerlos de miradas curiosas, de toques descuidados y tratos inexpertos. Quizá algún día pudiese heredárselas a sus hijos – sabía que Shin compartía la mayoría de sus gustos –, pero por ahora, estaba seguro que sólo él era capaz de ver cuán importantes eran.

— Intento proteger la seguridad de nuestra familia. Si alguien con malas intenciones me viera llegar con cosas de valor, podría…

— Sabemos defendernos, Miroku. Lo tienes más que claro, no es excusa…

— Prefiero evitar que se encuentren en esa situación. Además, también es mejor que los niños no sepan cuánto he ganado en cada salida. La última vez que me vieron llegar con una buena paga, quisieron salir solos para tener ellos también dinero…

— Ése fue Shin, que convenció a las gemelas. Está siguiendo muy bien tus pasos, cariño.

El ojiazul soltó un suspiro, se notaba a leguas que su mujer estaba molesta. Detuvo el paso y la hizo darse la media vuelta, caminando de nuevo en dirección al almacén donde escondía sus riquezas, provocando la extrañeza en ella. Lo miró con un gesto interrogante, que él simplemente respondió con una sonrisa y silencio hasta que llegaron al lugar; miró alrededor, nuevamente asegurándose de que nadie rondaba cerca, y abrió la puerta corrediza para dejarle ver a Sango los valiosos objetos que guardaba en su interior. La empujó suavemente hacia adentro y volvió a cerrar la puerta, contemplando el rostro lleno de asombro de su esposa.

— Lamento haberte ocultado todo esto, temía que no lo comprendieras — se disculpó, notando la duda en los ojos castaños —. Sé que parece demasiado, pero no lo es… además, tengo muchas cosas para ti.

Buscó rápidamente un cofre de mediano tamaño y lo abrió frente a su mujer, revelándole varias joyas, algunas delicadas, otras bastante ostentosas, pero todas de mucho valor. Sango entreabrió la boca, sin encontrar palabras para decir algo en esos momentos, perdida en la magnitud de la pequeña fortuna que tenía su esposo ahí. Él aprovechó la oportunidad y sacó un bello collar de plata con detalles en una piedra azul que la hipnotizó por completo; lo colocó alrededor de su cuello y cerró el broche por la espalda, besando con delicadeza la zona y sonriéndole cómplice, astuto, mientras la hacía mirarse en un espejo que descansaba cerca de ellos, otro más de sus tesoros.

— Miroku…

— No digas nada. ¿Hermoso, no? Sé que pocas personas apreciarían realmente su belleza, pensé que tú tampoco lo comprenderías… lo siento, no debí ocultártelo. ¿Puede ser nuestro secreto? Nadie tiene porque enterarse de todo lo que tenemos aquí…

La mirada de Sango volvió a brillar, pero esta vez fue con anhelo, incluso algo de ambición. — De acuerdo… pero no vuelvas a ocultarme nada de lo que traigas contigo…

— Por supuesto, mi preciosa esposa.

Ambos sonrieron y contemplaron unos minutos más las reliquias antes de volver a salir del almacén. Sango, a pesar de que siempre había llevado una vida más humilde incluso siendo la hija del Capitán y líder de su aldea, tenía el oculto, profundo y entrañable deseo de tener tesoros como aquellos y, de no ser por las mañas de su amado esposo, quizá jamás lo habría cumplido.


Prompt: Avaricia.


Bueno, subo esto rápidito antes de comenzar a prepararme para el trabajo. Me costó personificar este pecado porque tanto Miroku como Sango no son personas ambiociosas -no de la forma en la que actúa la avaricia- pero creo, creo que logré hacer encajar bien el pecado en ambos. Así que espero sus apreciaciones al respecto.

Saludos y enormes agradecimientos a Constantine Moore y a Nuez, de verdad aprecio mucho que se pasen a leer y dejen sus reviews.

Besos, nos leemos en el próximo y último capítulo del fic :)

Yumi~