Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, pero si me dieran a elegir Inupapa y Sesshi-sama serian míos, solo MIOS! *suspiros*.

Capitulo 6.

Anteriormente...

"Él será tu protector desde ahora, y está es tu oportunidad de cambiar tu destino Kagome". Termino Takeshi.

Kagome vio como su figura empezaba a desvanecerse y entro en pánico.

Ahora...

"Noo!" Gritó Kagome saltando hacia Takeshi desesperada, en eso la punta de su zapato choco con el asa del cazo haciendo que el agua se derramara extinguiendo el fuego.

Ella no quería que se marchara. "¡No puedes marcharte!" Gritó una vez más, intentando atraparlo pero en vano ya que sus manos atravesaron el cuerpo del Yōkai. "¡Por favor no me dejes!" Sollozo Kagome, la visión empezaba a nublársele por lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

"No te dejaré Kagome, jamás volverás a estar sola, eso te lo prometo". Le dijo Takeshi antes de desvanecerse por completo.

En ese instante ella abrió las compuertas de su angustia, y lloró como una niña.

Lloro por sus penas, por la traición que le habían cometido; lloro por la pérdida de sus amigos, de su familia. Lloro hasta que ya no le quedaron lágrimas nada más la vos, podía escucharse sus sollozos en el bosque

- (o.o) -

No supo en qué momento se había quedado dormida, pero si cuando despertó.

Había sentido algo frío en el rostro, algo húmedo y frío que la empujaba pero sin fuerza.

Algo o alguien intentaban despertarle.

Abrió los ojos, y se encontró con el rostro u hocico de un animal. "Ahora entiendo lo húmedo y frío" dijo Kagome fregando se los ojos, intentando despejar el sueño de ellos.

Se encontraba en presencia un gran animal, un perro aparentemente, pero uno muy peculiar, su tamaño sin dudas era incomparable a los que ella había visto. Este era una bestia a comparación a los perros de su era, más parecía un caballo exagerando las proporciones. Pero no era un perro pequeño, el parado y ella sentada, le sobrepasaba una cabeza.

Su pelo era dorado y sus ojos azules de un turquesa incomparable. Pero ella ya había visto ese color de ojos antes, '¿pero dónde?' Se preguntó sentándose mejor cruzando las piernas.

"¿Hola amigo, estás perdido?" Pregunto Kagome, tal vez el animal pertenecía a algún aldeano y se había adentrado al bosque y perdido de sus amos.

Nada en su vida prepararon a Kagome para los hechos que siguieron después de su pregunta.

"No estoy perdido, estuve esperando a que te despertaras para que podamos conocernos". Le dijo el perro.

Con los ojos como platos, abriendo y cerrando la boca sin saber cómo responder a lo que había escuchado, Kagome no supo qué hacer además de gritar.

"¡Ahhh!..." gritó poniéndose de pie, fallando completamente en el apuro, ya que los pies empujaban la tierra en vez intentar pisar derecho, habiendo conseguido nada más arrastrarse con las nalgas, se alejó Kagome del animal.

"¡No te acerques! ¿Que eres? ¡¿Cómo puedes hablar?! ¡Los perros normales o hablan!" Dijo ella desesperada intentando nuevamente poner distancia entre ella y la bestia.

Más tarde diría que la razón de su reacción había sido el haber aun estado dormida, que la habían sorprendido en la mañana cuando acaba de despertar, pues los hechos del día anterior se le habían escapado de la memoria o si no se percataría que no se encontraba en la presencia de un perro común o normal.

"En efecto, no soy un perro normal, soy un InuYōkai" escucho Kagome a la bestia que tenía en frente decir, pero no vio que se le movieran los labios. 'Es un telépata' pensó abriendo muy grande los ojos.

"Así es" volvió a escuchar al animal decir, pero una vez más no vio cuando se le movían los labios.

"¿Kagome, se te ha olvidado la conversación que tuviste con Takeshi el día de ayer?". Pregunto el animal, no animal, Yōkai.

Ahora que el susto la había despertado por completo, Kagome pudo percibir el Yōki del ser que tenía en frente. Era inmenso para el tamaño que poseía.

"No subestimes mi fuerza por el tamaño de mi cuerpo, elegí este tamaño pensando que sería más adecuado para presentarme ante ti". Continuó el Yōkai.

"Perdóname, creo que me sorprendió nada más haberte escuchado a tan tempranas horas, o haberte escuchado. No soy muy bien las mañanas". Respondió la sacerdotisa bajando la cabeza intentando esconder el sonrojo de sus mejillas. Luego abruptamente levanto la mirada enfocándose en el Yōkai.

"¿Takeshi has dicho? La conversación que tuve ayer con él, ¿a que te refieres?" Pregunto Kagome.

"Yo soy la parte instintiva del alma de Takeshi, la bestia que lo acompañaba. El y yo fuimos uno, ahora tú y yo lo somos. Yo seré tu compañero Kagome, tu protector. Mi alma está unida a la tuya. Mis poderes fueron los que hicieron posible que te curaras de las heridas que te había infringido el Hanyō" dijo el Yōkai gruñendo bajo al referirse a Inuyasha; hasta ahora Kagome no se había percatado que su vos tenía un timbre profundo casi bestial. Sintió escalofríos y los pelos se le ponían en puntas. Este era un ser muy peligroso, podía sentirlo.

"¿Tú alma está unida a la mía? ¿Eso quiere decir que tu y yo somos uno?" Pero esto era absurdo, ella no sentía nada diferente, como podía ser posible, '¡El es macho y yo no! ¡Todo estaba mal!'.

"¡Arg!" dijo Kagome poniéndose de pie de golpe, todo esto la tenía muy confundida. "Pero yo no me siento diferente, incluso aún siento mis poderes espirituales. ¿Cómo es posible?" Pregunto Kagome, presintiendo queno le iba a gustar la respuesta de este, luego pensó '¿Cómo debo llamarte? No creo que Takeshi sea apropiado'.

"Mi nombre es Tadashi" dijo el Yōkai. "Mientras yo caminé a tu lado en esta forma conservaras tus poderes espirituales, pero cuando la necesidad se presente y tengas que luchar contra enemigos más poderosos, entonces nuestros cuerpos se fusionarán y serás un Yōkai como yo".

Y ahí fue cuando el presentimiento de Kagome se hizo real.

R&R.