Y así, tres sábados después, Pansy cumplía su último castigo, ya que al día siguiente se iban de Hogwarts. Harry le mandó hacer lo mismo que Snape le mandó a él en su sexto curso. Copiar los archivos de todos los viejos alumnos de Hogwarts que hubiesen roto alguna regla. Harry no había estado en los castigos con Parkinson, ya que había estado muy ocupado. Ya sea hablando con Hermione y Ginny, con Hagrid o con otro profesor. Pero a ese castigo debía ir, para comprobar que Pansy lo había hecho todo bien. Así que ahí estaba él, en su despacho, viendo con malicia cómo Pansy cumplía un castigo tan tedioso.

Tres horas después, al fin acabó el castigo y Pansy dijo:

-Ya acabé, Profesor Potter, ¿puedo irme ya?

-No, tengo algo que preguntarte.-dijo Harry, que le había estado dando vueltas a una idea durante ese tiempo.-¿Por qué tu Patronus es un ciervo?

-No sé, los Patronus no se eligen, ¿no es así?-le respondió Pansy un poco avergonzada.-¿Por qué lo pregunta?

Harry, en lugar de responder, golpeó el aire con su varita y salió un ciervo plateado, que seguidamente volvió a meterse dentro de la varita.

-Vaya.-dijo Pansy, que entre tanto se había puesto roja como un tomate.

Harry, que se dio cuenta de ese detalle, no dudó en hacerle la pregunta que le rondaba la cabeza este tiempo:

-Pansy,-dijo con tono decidido.-¿estás enamorada de mí?

Parkinson, tras un largo rato, dijo:

-Mmm... ¿me puedo ir ya?

-No, para nada.

-Pero, profesor...

-¿Desde cuándo?

-Desde que derrotaste al Señor Tenebroso.

-Vaya...-le dijo Harry, que poco a poco se iba acercando a Pansy.

-¿No está usted... muy cerca?

-Lo suficiente.-Y tras decir eso Harry le plantó un beso en la boca a Pansy, que le imitó.

Los dos se besaban con pasión, y de la varita de Harry salió una cama que se colocó en una esquina del despacho. Harry tenía el torso desnudo y a Pansy le quedaba solo el sujetador, cuando Hermione entró.

-Harry... ¡Ahh! ¿Qué haces con Pansy?-dijo aterrada.

-Hermione... ¿Te puedes ir?-le soltó Harry molestada por la interrupción de su amiga.

-Da igual, Potter, yo ya me iba.-dijo Parkinson, que entre tanto ya se había puesto la camiseta.

Y así se fue Pansy del despacho después de casi hacerle perder la virginidad a Harry.

-¿Y qué pasa con Ginny, Harry?

-Hermione, Ginny pasa de mí.

-Pero Harry, ¿tu la sigues queriendo?

-¿La verdad? No.