SONATA DE INVIERNO
Capítulo 153
Hoy es viernes, un viernes un poco especial.
Especial para dos personas.
Esas dos personas se van a reencontrar, aunque ellas no lo saben.
Esas personas van a recordar y por ello van a sonreír.
Sonreirán de verdad como hace dos años que no lo hacen.
Pero también van a llorar.
Porque esas personas se separaron hace dos años y no se han vuelto a ver.
¿Suerte? ¿Casualidad? ¿Quizás algo más?
Quién sabe.
Su encuentro solo fue especial para ellos dos, ese viernes solo fue especial para ellos dos.
¿Se puede amar incluso si no te recuerdan?
¿Se puede amar sin recordar a quien se ama?
...
…
La ciudad de Tokyo es muy grande, inmensa. Nadie conoce a todas y cada una de las personas de Tokyo ni tampoco cada rincón de la ciudad.
Como es tan grande, hay todo tipo de personas: las hay alegres, entusiastas, curiosas, irritables, dementes... por eso también hay gente que a veces mira por la ventana y observa su alrededor. Mientras lo está observando meticulosamente deja de ser consciente del tiempo y simplemente se fija en cosas que no se había fijado antes. Esas pequeñas cosas como una pintada nueva en el banco en el que siempre te sientas, un rasguño en la madera de la silla en la que estás sentado, el color del plumaje de una paloma al otro lado de la calle, la forma de las farolas que cada día iluminan el camino a casa o simplemente una persona que por algún motivo que no comprendes te llama la atención ¿Lo habéis hecho alguna vez?
Dicen que la gente que valora esos pequeños cambios en la vida diaria es feliz.
Ella los apreciaba pero no era del todo feliz, por algún motivo no podía.
Su nombre era Touka.
En las puertas de una cafetería llamada Re: una hermosa chica de cabellera azulada barría la entrada, preparándose para abrir el establecimiento como cada día hacía. Una vez que terminó dicha tarea, giró un panel de madera colgado de la puerta y donde antes ponía "cerrado" ahora ha pasado a poner "abierto".
La chica tomó una buena bocanada de aire y se dio ánimos para comenzar el nuevo día que se le viene por delante. Los viernes son días duros porque es el último día lectivo de la semana y los estudiantes solían frecuentar la cafetería para descansar tras sus largos días de trabajo.
-¿Cogiste los granos del almacén, Yomo?
-Sí, está todo listo.
-Perfecto, gracias.
Yomo era el nombre del co-propietario del local junto con la chica. Este tenía el cabello blanco y lucía unos años mayor que ella. Su cara seria y su aspecto ligeramente descuidado le hacían parecer fuera de lugar en aquella tranquila cafetería.
Se puso detrás de la barra a escatimar los últimos detalles. No tardó mucho en oír el sonido de la campanilla de la puerta indicando que los primeros clientes habían llegado.
A los pocos minutos el lugar estaba lleno. No paraban de servir cafés de acá para allá. Unos venían y otros se iban. El ver a tanta gente reunida junta, hablando, contándose todo lo que habían hecho aquel día, compartiendo… llenaba el pecho de orgullo a Touka ya que a fin de cuentas ese era su sueño: crear un lugar donde la gente se reuniese para compartir sentimientos, recuerdos, momentos entre ellos.
Aquel buen ambiente se vio repentinamente interrumpido por el sonido de una taza al romperse. Al parecer un grupo de adolescentes había empujado sin querer el recipiente cuando estaban intentando enseñarse una foto de uno a otro con sus teléfonos.
Estos se disculparon efusivamente mientras hacían una inclinación y se sonrojaban de la vergüenza.
-Nada, nada. Un error así lo tiene cualquiera, no os preocupéis.
A pesar de las palabras de la chica se comprometieron a pagar por los daños ocasionados. Touka pensó que aquellos chicos serían buenas personas en el futuro.
La joven se apresuró a recoger el estropicio con ayuda de un paño y un recogedor para después traer una taza nueva. Al ver los restos de aquella vasija hecha añicos por el suelo se acordó de la vieja taza de té naranja que todavía conservaba, aquella vasija que recogió tras el incendio de hace dos años de su antigua cafetería, su hogar, Anteiku.
Su mirada se posó en una estantería al otro lado de la tienda, donde los restos de la taza descansaban como único vestigio de que Anteiku alguna vez existió.
Esa taza… una taza que nunca se utilizó, la taza de su jefe.
Le traía tantos recuerdos… tantos momentos felices, tantas personas cercanas, él.
El antiguo gerente, el cual fue como un segundo padre para todos los componentes de Anteiku, murió en la batalla de hace dos años. Tras eso todos los miembros se dispersaron o…murieron.
Él.
Mi memoria
Recuerda cada momento que pasé contigo
Aquel chico tímido al que tantas veces había regañado, aquel inocente humano que se vio forzado a convertirse en un monstruo, aquel al que el mundo nunca le dio nada excepto tragedias, aquel que tantas veces había hecho que su corazón se acelerase con tan solo una de sus puras sonrisas.
Cuando cierro los ojos
Puedo ver cada instante que pasamos juntos
Todos esos son sus recuerdos más preciados y que se prometió jamás olvidar. Él no tenía a ningún otro para recordarlo, lo único que le quedaba era Anteiku, y lo perdió.
Ese chico estaba enamorado de ella y ella de él, solo que nunca se lo llegaron a decir. Fue una confesión silenciosa que nunca se llegó a pronunciar, que se quedó en eso, silencio.
¿Miedo al rechazo? No, simple cabezonería que quizás hubiese cambiado la situación actual.
El pasado, pasado es.
Él ya había muerto hace dos años.
Ahora estás lejos
Donde no puedo alcanzarte
Un "te quiero" o un "no vayas" habrían cambiado tanto… pero uno no debe arrepentirse de las decisiones que toma, si no de aceptarlas y enfrentarse a sus errores. Eso es lo que aquella chica llevaba diciéndose esos dos años. Debía aceptar lo que hizo y acatar las consecuencias. Cerrar los ojos y recordar cada pequeño momento que pasaron juntos, cada sonrisa, e imaginar todo lo que podrían haber hecho los dos juntos si las cosas no hubieran terminado así.
Ni siquiera me dijiste que me querías
Ni que te esperara
Todo aquello le parecía tan lejano…Pero el dolor latente en su pecho le decía que era demasiado pronto como para que sus heridas sanasen.
Darle tiempo al tiempo, dicen. Pero ¿Cuánto? ¿Cuánto tiempo debe sufrir una persona para poder olvidar? ¿Se puede eso medir? Quizás sea de esas cosas que simplemente te levantas un día y desaparece. Ya no sientes ese dolor y te das cuenta de que ya lo habías superado.
Solo que ella no quería olvidar. Sentía que si olvidaba ese dolor lo olvidaría a él y entonces habría roto su promesa.
Le esperaría, tenía fe en él. Aunque la CCG dijese oficialmente que estaba muerto ella confiaba en él. Allí estaría, levantándose cada mañana y siguiendo la misma rutina hasta que un día, de repente, aparezca por aquella puerta. Esa era su promesa de por vida.
No ocurrieron más accidentes en el transcurso de la jornada.
Pero cuando esta estaba a punto de cerrar, aparecieron 3 personas diferentes.
Ellos eran palomas, investigadores ghouls, se les veía por su atuendo.
Touka estaba en la parte opuesta de la tienda cuando ellos entraban por la puerta principal manteniendo una amena conversación.
-Esta fragancia, ¡esta tienda seguro que tiene un buen café ¡Mi nariz de Kagune está susurrándomelo!
-Qué buenas células Rc tienes…
-¿nariz de kagune?
-Mira, incluso tienen un hombre elegante.
-¿No está ignorándonos?
- Quizás no mire a los que vienen por primera vez…
-¡Pero entonces no podremos ordenar café!
Aunque oía el sonido de sus voces al hablar, no fue hasta que la chica llego al lugar y el chico giró su cabeza que sus miradas se encontraron.
-¡oye! Cuantas veces te he dicho que…tienes que…darle la bienvenida a los clientes…
Aunque su cara todavía mostraba una sonrisa su voz sonó entrecortada.
Aunque sus ojos violetas tuviesen un nuevo brillo que antes no tenían, sentía ganas de llorar.
Pero no llorar de tristeza sino de alegría.
Nunca pensé que podríamos vernos de nuevo
Nunca pensé que seguiría amándote
¿Estaban sus ojos engañándola? ¿Era esto una cruel broma del destino?
-Por favor… tomen asiento aquí.
-Ah, sí… Ah, tres cafés por favor…
Ella no era la única que estaba nerviosa, Kaneki también sentía algo…algo desde lo más profundo de su ser que le gritaba que mirase a esa chica.
Esa chica…
¿La conocía? No, nunca había estado en aquella cafetería y estaba seguro de no haberla visto antes, ¿La conocería de su vida pasada acaso? Aquello no era imposible pero sí bastante rebuscado. Ella no daba señales a los ojos del joven investigador de tal cosa. ¿Sería simplemente aquello lo que llamaban amor a primera vista?
-…Qué chica más bonita.
-Sí…
El comentario de Shirazu sin duda le pareció acertado, aunque quizás con "bonita" se le quedase corto. Ella era hermosa. Sin lugar a dudas lo era. Ese cabello azulado, esos ojos violáceos, aquellos labios carnosos… Un momento ¿Qué estaba pensando de aquella desconocida? Parecía un acosador…
Pero ¿Seguro que no la conocía? Su yo interior le desgarraba el corazón.
-Eh, Shirazu, ¿no ibas para el lado de Akira?
-Es porque ella es la Santa madre de la CCG.
-Oye, Sassa-
-…..
Su cuerpo estaba presente pero su mente estaba muy lejos de aquella cafetería, hurgando en sus inexistentes memorias pasadas. Mitsuki no insistió suponiendo lo que su mentor trataba de hacer, no era la primera vez que se perdía en sí mismo encerrándose en su cabeza de aquella manera.
Por su parte, Touka estaba igual.
La diferencia es que ella recordaba y él trataba de recordar.
Todas aquellas sonrisas, esos roces de manos, aquellos pequeños deslices entre los dos, su simple presencia… todo eso había hecho que se enamorara de él, y ahora una réplica suya estaba delante de sus narices, jugando de nuevo con su corazón.
Su taza temblaba entre sus expertos dedos. Sabía que debía calmarse pero… para ella él no era un cliente normal. Aquello que en tantas ocasiones había hecho, servir un café a sus clientes, era incapaz de hacerlo.
Él era ese que la gente llamaba "el que se me escapó". Aquel que cuando se quiso dar cuenta ya se había ido.
Se parecían tanto…
Todavía te quiero
Y te confieso ahora
Que siempre te he querido
Yomo en cambio no era como Touka. Sabía que aquel chico era el Kaneki que hacía unos años había trabajado con ellos en Anteiku pues tenían exactamente la misma esencia, sus sentidos no le engañarían ¿Qué hacía allí? ¿Era una paloma? Por ahora se aseguraría de que fuese él.
-¿¡Eeeeh!?
-…
-¿?
El mayor acercó una silla de otra mesa y se sentó justo frente al joven investigador mientras le miraba fijamente. Su mirada se clavó tan fijamente en la del chico que este no sabía cómo responder por la incomodidad de la situación ¿Qué bicho le había picado a aquel hombre?
-¿Emmm…? Ah… la orden era… ¿tres tazas de café?
¿Lo estaba preguntando? Bueno al menos eso sirvió para que el hombre se alejase fuera de su campo de visión.
-Hermano, ¿¡Qué estabas haciendo!? ¡Los clientes van a irse!
El grito de la otra dueña del local resonó por todo el lugar.
-Qué hay con ese viejo…
-Shirazu… ese no es un viejo…
Solo ellos dos escucharon el comentario.
En la trastienda, los "hermanos" se miraron. Tan solo hicieron falta dos palabras para que Yomo contestara a la pregunta no formulada de su hermana.
-¿Crees qué…?
-Sí, estoy seguro.
Aún no es demasiado tarde
Quédate aquí conmigo
Para siempre
La chica sirvió el café que habían pedido, tres tazas humeantes fueron colocadas frente a los investigadores.
-Siento hacerlos esperar
-Huele excelente.
-Whoah… delicioso…
-¡Qué bueno está! ¡La nariz de Kagune de Sassan no es poca cosa! ¿Cierto?
-Sí, está sabroso…
Una gota cristalina resbaló por su mejilla. Tras esa otra y otra más.
¿Por qué salen lágrimas de mis ojos? ¿Por qué noto como si algo dentro de mí estuviese llorando? ¿Por qué siento tanta nostalgia? ¿Por qué mi cuerpo recuerda este sabor pero no sabe por qué? ¿Por qué no me salen las palabras?
¿Por qué esto no me recuerda a "algo" sino a "alguien"?
Ha pasado mucho tiempo
Pero tú siempre has estado en mi corazón
Por mucho tiempo que pase
Por muy lejos que estés de mí
Tú seguirás en mi corazón
Tenía que decir algo, sino se iban a extrañar.
-…Eh… ¿?
-Ah… ajajaj sí, está bueno
-Sassan, ¡Exageras! ¿Es un nuevo tipo de broma!
-No, es extraño… me pregunto qué me pasa… Ah, lo siento. Está delicioso… realmente lo es.
-Se lo agradezco mucho.
Nunca pensé
Que podríamos vernos de nuevo
Ella sonrió.
Ella me sonrió.
Nunca pensé
Que seguiría amándote
Una sonrisa que se ve un poco, solo un poco…triste.
Todavía te quiero
Y te confieso ahora
Creo… que he tenido a tan bella persona… antes en mi vida.
Qué afortunado tuve que ser ¿no?
¿Cómo perdí a una persona así?
Si tuviera ahora a una persona como esta en mi vida no querría perderla.
¿Qué hiciste, Kaneki?
Que siempre te he querido
Los clientes se fueron y Re: cerró sus puertas hasta el día siguiente.
Touka recogió sus cosas y apagó las luces de la cafetería. Subió las escaleras, se despidió de Yomo y entró en su habitación.
Como si un interruptor se hubiese encendido en su interior, su cuerpo se activó, liberando todos aquellos sentimientos contenidos. No pudo retenerlos ni un segundo más. Se apoyó en la puerta y se cubrió la boca con las manos para suprimir el sonido de los sollozos que peleaban por escapar de su boca.
No paraban de salir, la chica se tocaba la cara sin saber que estaba ocurriendo ¿por qué lloraba? ¿Por qué no dejaban de salir lágrimas? Entonces su memoria recordaba, sus ojos se volvían a fijar en aquel hombre que había tenido frente a ella hace unos míseros minutos, a aquellos orbes grises que tantas veces le habían sonreído antes, los que durante dos años había deseado ver más que nada en este mundo. Aquello que añoraba había regresado, aquello que amaba.
Puede que hubiese vuelto con otra vida, otros recuerdos, otro nombre, pero había vuelto.
La chica sonrió aun con lágrimas saliendo de sus violáceos orbes.
Aún no es demasiado tarde
Quédate aquí conmigo
Para siempre
-Bienvenido a casa, Kaneki.
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Touken everywhereeee~ ~
Canción (en negrita): My memory (Dorama:Sonata de Invierno)
¿Qué os ha parecido?
La idea original era seguir más la canción y tener otro desarrollo pero al final recordé esta escena y quise plasmarla n,nU Espero que os haga querer volver a leer este capítulo 152/3 otra vez. Pdt: he utilizado los diálogos originales y añadido alguno n,n
Aaaah tengo un problema de exceso de inspiración con posibles long-fics n,nU
Esta última semana se me han ocurrido y he ido escribiendo tantas ideas… pero que todas acaban teniendo un desarrollo parecido n,nU Comienzo completamente diferente pero llegan a un punto parecido por lo que no sé cuál de todos publicar n,nU Veré a ver qué solución encuentra mi cabecita. La principal por ahora sería elegir una o dos y del resto hacerlas historias cortas o hacer un mix n,nU ¿ideas?
Bueno, me despido
Gracias por leeeeeeer
¿Reviews? n,n?
TOKYO GHOUL LE PERTENECE A SUI ISHIDA, NO A MÍ
