+STAGE 06: TE NECESITO+

Un largo día y una noche tremenda, la verdad.

Pero de ti ni rastro, no sabía dónde demonios te habías metido, después de nuestro encuentro.

Sabía que estabas enojado, sí... ¿pero era para tanto? ¿Tenías que desaparecer, como si no quisieras verme más?
Al principio, me tranquilizé pensando que ya se te pasaría, que de alguna manera estabas aferrado a mí y que regresarías.

Pero, ésta estúpida yo que creyó semejante bobada, se desanimó apenas se metió a la cama.

No estaba ni segura si volverías, si tenías ahora alguna razón para regresar conmigo, tampoco sabía si realmente querías.

Nosotros que, habíamos tenido una relación así, tan a la deriva y a la espera de nuevas oportunidades...

Supuse que hasta aquí llegabamos, que terminaste por cansarte tú antes que yo, que esperaste el momento indicado para dejarme. Seguro fue eso lo que se cruzó por tu mente y me dejaste a mí, por primera vez, dormir sola en la cama. Y por lo que dormí... bueno, no había podido pegar un ojo en toda la noche, la verdad. Porque sabía que algo malo iba a pasar, tenía el condenado presentimiento y la maldita sensación, atascada en la garganta. E indescriptiblemente, no fue necesariamente malo, lo que pasó.

Me levanté temprano, luego de dar vueltas en la cama como una idiota e idiotamente, pensar en ti.

¡Diablos! ¡Que no te merecías ni un segundo de mi tiempo, querido! ¡No si te la dabas así de malvado conmigo!

¡Lo último que faltaba! ¡Yo, preocupandome por ti, por Dios! ¡Que no había nacido para andar preocupandome por ti, nenito!

Salí de la habitación casi calmada y para cuando me dirigí a la cocina, me detuve, inconsientemente. Calculé que era bastante tarde o que ni había ido a dormir, para que estuviera ahí, en un intento de preparar el desayuno.

Pero lo que me dejó en seco, no fue su vano intento por hacer algo comestible, fue cómo andaba vestido.

¡PORQUE, CASI NO ESTABA VESTIDO!

Mientras yo "supuestamente" dormía, éste se había hecho el "muy chulito" y se había desvestido, para andar por la casa en interiores. Pero no podía negarlo, desde el fondo de mi corazón tenía que admitirlo, que éste chico sí sabía lo que tenía que hacer.

Estaba tan bien formado y casi moldeado a mi gusto, que se había convertido sopresivamente, en el "DIOS DE MIS DIOSES".

Su espalda era un tesoro, su piel era un lujo, sus brazos eran un privilegio, su trasero era un "don divino"...

¡Ay, me volvía loca! ¡Él sacaba chispas de cualquier lugar de su cuerpo, por Dios! ¡Era demasiado para una chica tan débil como yo!

Casi me quedé sin aire y sudé, me agité estando quieta y comenzé a respirar, notablemente. Por eso seguro se dio vuelta y me descubrió, bien paradita con la boca abierta, casi sin poder creermelo. Y sonrió casi divertido, para que yo notara los rastros de harina en su rostro y tontamente, en su nariz.

-¡Ah, Maka!-me llamó, bastante alto-¿Ya estás despierta?-dijo, despeinandose-¡Justo a tiempo para SALVARME!-

-¿Eh?-reaccioné, lenta

-Bueno...-miró, el desorden-Se nota que la cocina, no es lo MÍO, ¿verdad?-se rascó, la cabeza-Mejor, lo haces tú-

-S-Sí...-asistí, acercandome al lugar-Pero...-miré, hacia otro lado-¿Qué intentabas hacer?-

-¡No sé, ni idea!-resolvió, simple-¡Sólo MEZCLÉ!-me contó, como si nada-¡Pero no salió nada!-

-Ah, sí, ya entiendo...-comprendí, al instante, su punto

-¿Ya estás bien?-cambió de tema

-¡No hasta que no arregle esto!-dije, acomodando-¡Mira el desastre que hiciste!-

-No ME refiero a eso-repitió, serio-Estoy hablando de ayer-

-¿Ayer?-voltee, a verlo

-ME contaste lo de Soul-la parte que peleamos, claro-Y dijiste otras cosas raras de MÍ-cerró, los ojos-Realmente, no ENTENDÍ nada-

-Soul...-murmuré, entre dientes-¿No volvió?-apreté, los puños

-Sí, volvió-tiró, como si nada

-¿¡Qué?!-casi, me desperé-¿¡Y por qué no me dijiste antes?!-atiné, a salir corriendo

-Pero está durmiendo-me detuvo, cortante

-¿Y eso, qué...?-lo miré, casi sacada

-Está durmiendo porque llegó ebrio-me contó, el resto de la historia-Seguro que, estuvo bebiendo mucho, por ti-y me acusó, con ojos malvados

-¡¿Por mí?!-me saqué, casi-¡¿Qué tengo que...?!-

-Dijiste que discutieron, ¿no?-relacionó, descortés, tus actos-Es bastante obvio lo que hizo, ¿no te parece?-

-¡Pero, podría haber hablado conmigo!-me quejé, casi pataleando-¡En vez de actuar como un pendejo!-

-Por supuesto-movió los brazos, pasando por mi lado-No hay nada que hacerle, a una pendeja cabezadura-e instantanea, fruncí el ceño-Siquiera te das cuenta que él te quiere en serio-

-¿Eh?-voltee, a verlo

-Maka-se detuvo, llamandome-YO no sé que pretendes CONMIGO-metió las manos, en sus bolsillos-Pero Soul está en el medio-me recordó, algo obvio-Decidete de una vez-

-¿¡Decidirme?!-lo tomé, como siempre, a mal-¡No te confundas!-quise, apuntarle con el dedo-¡Que yo no estoy enamorada de ti ni de él!-

-Entonces-me miró, frío-Deja de ser nuestro regalo de cumpleaños, de una buena vez-

¡Demonios! ¿¡Qué me importaba lo que éste tuviese para decir?!

Esperé que se fuera de ahí y salí corriendo a buscarte, porque quería verte, pasara lo que pasara. Porque me tuviste con el corazón en la boca, toda la noche y no me dejaste siquiera dormir un poco, porque me hiciste sentir culpable. Y ahora era como que ya no tenía el mismo deseo, ése de encontrarte y golpearte, porque realmente hiciste que la pasara bastante mal. Más bien, quería asegurarme que estabas bien y que estabamos bien, que yo en realidad no tuve la culpa, de tu decisión de novio despechado.

Sabía que no era así, estaba segura que no era así, ¡tenías que decirme que no era así, corazón!

Porque, si no, yo...

Llegué a la habitación en cuestión de segundos y sin molestarme en llamar, abrí la puerta, dejando que el maldito mundo se muriese tras de mí. Y ahí estabas tú, del otro lado del universo y con una cara que, ya había visto muchas veces antes.

Esa cara nostálgica pero que no se lamentaba, esa cara culpable pero que no se arrepentía, esa cara víctima pero que no se defendía.

Así, tenías los pantalones puestos y casi a punto de ponerte la playera, remarcando que ahí tenías una herida que yo no podía soportar.

-H-Hola-me saludaste, simple

¡Estúpida! ¿¡Por qué demonios lloré, justo después de eso?!

No hacías más que confundirme y seguir confundiendome, como si yo fuera la calesita a la que, podías subirte a dar vueltas sin pagar.

Pero yo no me aguantaba más, por eso cerré los ojos y me tiré a tus brazos, para que tú me recibieras casi amable.

Lloré como si ya no pudiese hacer nada más y como si yo tuviese una vida sin verte, como si en este tiempo me hubieses hecho tanta falta, que estúpidamente me di cuenta tarde.

Temblé apenas me tocaste y me deshice casi instantaneamente, me hice el agua que se colaba por tus manos y la sangre que, se estancaba entre tus dedos.

Porque yo te había hecho tantas cosas, tantas pero tantas que tú no alcanzarías a perdonarme nunca, aunque yo me pudiese de rodillas y a rogar tu perdón.

Y sin embargo, lo que duramos así de cerca, fue cuestión del tiempo y de los minutos.

Me aterré cuando escuché los pasos que se detuvieron en la entrada y me separé instantanea de ti, para voltearme casi paralizada.

Con mis manos puestas en tu pecho y las miseras lágrimas que se desprendieron de mis ojos, lo encontré a él casi a la espera de algo, quieto y con los brazos rendidos a ambos lados de su cuerpo.

¿Que si me sentí horrible y hasta culpable? Por supuesto, esto era culpa mía, después de todo.

Que yo me quedara ahí mirandolo, como pidiendole disculpas o un poco de tiempo, hasta que yo pudiera aclararme las ideas y hablar contigo al respecto.

Para pedirle que me esperase un poquito más, que sin duda yo me iba con él adonde fuese, con total de estar a su lado todos los días que me quedaran.

Pero inconsientemente, una lágrima se desprendió de mis ojos y mis labios se movieron sigilosamente, musitando una especie de "LO SIENTO...".

A lo que él reaccionó aterrado y después de que sus ojos temblaron, dio media vuelta y desapareció de mi vista, para convertirse en mi "VENGADOR FANTASMA".

-¡BLACK STAR!-grité, casi yendome a buscarlo

-Maka...-me detuviste, tomandome de la muñeca

-¿Eh?-voltee, a verte

-Quedate conmigo...-susurraste, con la cabeza gacha-Te necesito...-y levantaste la vista, para fijarte en mí