Disclaimer: Nurarihyon No Mago no me pertenece, todos los derechos están reservados por Hiroshi Shiibashi.

¿Qué haría Rikuo sin Tsurara?

Capítulo cinco.

Las cabezas del Clan Nura estaban en una de las salas de reuniones fumando descaradamente de sus pipas, impregnándose en el opio, intercambiando miradas sospechosas; como si todos fueran parte de un vil plan.

Se encontraban discutiendo sobre lo acontecido hace ya poco más de dos noches. Cuando el Tercer Comandante del clan fue atacado por un youkai en plena presencia de humanos. Lo estaban buscando hacía ya bastante tiempo, pero todos sus intentos por capturarlo habían sido fallidos; más como se esperaba, el joven comandante acabó con él, aunque este no estuviera para nada orgulloso de su "supuesta hazaña". Y claro, ¿cómo iba a estar orgulloso de algo que él no hizo?

Rikuo cerró los ojos por unos segundos y se dispuso a recordar todo lo que había ocurrido aquella noche, esa en la cual se había reencontrado con la dama de hielo.

oOo

Tsurara —palabreó el peliblanco, anonadado por la presencia de su guardiana. Más que confundido o asombrado, estaba sumamente feliz, pero no era la típica felicidad que la gente comúnmente describe, o incluso los ayakashi; era una felicidad plena, una que ni mil palabras serian capaces de describir.

La Yuki Onna lo ignoró con tanta precisión que hasta pareciera que esta era incapaz de verlo. Susurró unas palabras que Rikuo no pudo escuchar con exactitud; y luego, vió como su amiga de la infancia se desmoronaba en el suelo.

Él rápidamente la acomodó en la pared para que no se desmoronara — ¿Qué le hiciste? –preguntó intrigado el joven comandante. No lo dijo con autoridad, más bien era una petición.

La muchacha de mirada dorada enarcó una ceja– No quiere que ella recuerde que fue casi asesinada por un youkai y que usted es el ayakashi que siempre la salva, ¿o si? —se acercó hasta donde estaban ellos, y con suma delicadeza de hincó al lado opuesto del de Rikuo—. Es mejor que crea que todo fue un sueño. Llévela a su casa, todo estará bien por la mañana —dijo dando el asunto por zanjado.

Se levantó y dio un paso, pero no pudo avanzar más que eso ya que su protegido la tomó por las mangas de su furisode y la obligó a voltear hacía él, sujetándola de los hombros para que no intentara hacer nada para escabullirse de la situación.

La mujer de orbes dorados no tuvo otra opción más que mirarlo a los ojos. Se tensó, él no le decía nada, sólo la miraba; y a pesar de que su postura era firme en sus ojos rubíes, los cuales siempre habían toques de rudeza, coquetería y honestidad, se encontraba únicamente la suplica, la resignación y... ¿la esperanza? Aunque claro, también había enojo y diversión en medio. Eran esas mezclas extrañas de emociones que hacían a su amo tan especial, y eso estuvo a punto de desquebrajar todo ese semblante duro y desinteresado que ella había mostrado desde que se encontró con él

El silencio se apoderó de la escena, solo se escuchaba el sonido de las hojas al mecerse, el viento, los grillos, las cigarras y las sosegadas respiraciones de la pareja de ayakashi que se encontraba tumbada en el suelo con una humana durmiendo a su lado.

Tsurara – habló por fin el peliblanco capturando la atención de la Yuki onna – no creas que soy tonto – sus labios estaban apretados, era difícil saber si se estaba conteniendo de estallar de rabia e indignación o no – no creas que me tragaré la mascara de la chica dura, lamentablemente te conozco demasiado bien – acercó su rostro más al de ella haciendo que se sonrojase un poco – esta clase de cosas no funcionan conmigo.

Y con esto, la chica suspiró derrotada y a la vez aliviada, a ella no le venía para nada hacerse la de chica coqueta y dura, ese era el papel que tenía su madre; y realmente, a Tsurara le faltaba mucha práctica para llegar a ser como ella.

Yo sé que no te fuiste al Norte –Tsurara se descolocó de lo dicho por su señor–. Lo he estado pensando durante todo este último mes en el que no has estado con nosotros, y en el que me has mandado tus cartas; todo esto es ridículo –dijo con un notable fastidio. El agarre que tenía sobre su guardiana se tenso un poco con esto–. Dime la verdad… ¿Qué demonios te dijo el abuelo como para que te fueras lejos de la casa principal, incluso lejos de tu territorio con la familia Arawashi? No me vengas con lo de los quehaceres y el trabajo en equipo, que eso no me lo trago.

Ella negó con la cabeza una y otra vez, pero el acto iba más dirigido hacia ella misma que hacia su señor– Es-Esto es por su bien, Rikuo-sama –titubeó la Yuki Onna, evitando la mirada del joven ayakashi.

El chico enarcó una ceja— ¿Mi propio bien? —¿qué diantres quería decir con eso? No sonaba como si se refiriera al mismo "por tu propio bien" que le dijo su abuelo al inicio de este calvario.

La mujer de las nieves se levantó de improviso del suelo y lo miró horrorizada, sus caleidoscópicos orbes dorados brillaban en demasía por el intento de contener las lágrimas.

Perdóneme por esto, Riku-sama —Rikuo enarcó la ceja aún más, y antes de que pudiera reaccionar escuchó unas palabras dichas por la melodiosa voz de la pelinegra que él conocía bastante bien: "¡Noroi no Fubuki!". En pocos segundos, sus extremidades estaban pegadas al suelo por una prisión de hielo.

¡Pero qué…! —hizo fuerza en sus brazos y piernas y el hielo comenzó a desquebrajarse de a poco; ella no lo había pasmado al suelo, sólo lo inmovilizo. Cuando pudo liberar un brazo observó que Tsurara se alejaba a paso veloz del lugar— ¡Estupi-…! ¡Vuelve aquí! —gritó Rikuo, pero en respuesta sólo obtuvo cubitos de hielo en el sendero por el que se fue su, nuevamente desaparecida, compañera.

Con un fuerte grito de frustración se liberó de las cadenas de hielo. Se levantó del húmedo pavimento y comenzó a caminar en un vaivén intranquilo, de aquí para allá, una y otra vez. En su campo visual se topó con la ahora estatua de hielo del youkai que lo había atacado anteriormente. Desenvainó su espada y sin chistar, de un sólo movimiento, la partió en dos… en un vano intento por calmarse

Miró a Kana, la cual se encontraba sumida en un profundo sueño; la colocó entre sus brazos y a regañadientes comenzó su regreso a casa, divagando cosas in entendibles durante todo el camino.

oOo

Espiró suavemente por la nariz varias veces al mismo tiempo que se masajeaba las sienes, calmando la ira que sentía en ese momento por haber dejado que la mujer, que ahora ya no estaba seguro si la quería precisamente como su guardiana, se fuera de sus manos por segunda vez así como así… ¡Y de que manera! Eso lo hacía sentirse aún peor.

— "Esto es…. frustrante" —dijo su lado humano con un tono notablemente molesto dentro de su mente

¡Ja! Ni lo menciones… – le respondió mentalmente el youkai, riéndose socarronamente.

Se discutieron varios temas en lo que quedaba de la reunión, pero Rikuo sólo le puso algo de atención a los que, según él, eran realmente importantes.

Habló en ciertas ocasiones, diciendo una que otra palabra, pero de ahí en más no dijo nada. Cuando terminó se levantó como si nada de su puesto; le dirigió una mirada indescifrable a su abuelo por unos cuantos segundos y luego se fue a descansar en las ramas del gran árbol de Sakura que estaba en el patio trasero de la mansión. De alguna manera ese lugar lo calmaba, lo ayudaba a pensar y a meditar mejor las cosas.

Durante la reunión no mencionó a Tsurara en ningún momento. No es como si hubiera podido tampoco, todos hubieran comenzado a llenarlo de preguntas y él sabía que no tendría respuesta para ninguna de ellas. También, si les hubiera dicho sobre la "huida" de la Yuki Onna muchos incluso lo hubieran considerado como traición. Lo atacó sin chistar… al que se supone es su señor, al cual le debe absoluta lealtad. Aunque la entendía se cierta forma, es decir, si ella no lo hubiera inmovilizado en el suelo él se la hubiera llevado a casa, aunque hubiera tenido que ser a rastras.

"Es por su propio bien"

Eso fue lo que Tsurara le había dicho como respuesta a todo lo que estaba pasando, y él no lograba entenderlo; o más bien, no quería entenderlo.

Si eso era, él no quería hacerlo. Todo se le estaba poniendo cada vez más difícil.

El Clan se estaba uniendo cada día más como familia y como equipo, pero todo a costa de no poder tener a una persona importante cerca de él.

— ¡Maldición! —bufó el tercero, saltando de la rama del cerezo. ¿Es que es tan difícil de entender que quiere de regreso a la única mujer, exceptuando a su madre, por la que siente realmente la necesidad de tenerla a su lado y protegerla!

Ya ni siquiera se sorprendía de las cursilerías que pensaba, ni de cómo se sentía cada vez que esto le pasaba. Ya lo había asumido completamente, lo único que faltaba era que su sangre humana se diera cuenta también. Le costaba, pero iba comprendiendo todas sus emociones, lento… pero seguro.

— ¿Rikuo? —dijo una voz aguda y alegre de repente, desconcertando al Tercero. Este dirigió su mirada hacia donde provenía la voz. Su madre estaba a punto de tomar un baño cuando observó que estaba teniendo, nuevamente, un monologo existencial en su mente— ¿Ocurre algo?

El de ojos rubí la miró por unos segundos antes de decir—... ¿Podemos hablar un momento?

La sonrisa en la mujer no pudo haber sido más maternal.

Se acomodaron en el pasillo exterior de la mansión para poder conversar más tranquilamente. A la luz de la luna, ninguno de los dos decía nada todavía; Wakana sólo observaba como su hijo miraba el cielo de una manera sumamente familiar. Ella había visto esa mirada muchas veces… hace años.

Comenzó a buscar muy dentro de sí, intentando encontrar entre sus millones de recuerdos esa misma mirada; hasta que lo hizo. Esa era la misma mirada que tenía Rihan cuando recién lo conoció. Siempre se preguntó por qué él tenía tanta tristeza en sus mirar. Poco después de haberse casado con él supo la verdad; entendió por fin que todo eso giraba en torno a su primera esposa, una ayakashi de sublime belleza que desapareció de su vida de la nada.

Pero ella poco a poco se convirtió en su luz, la que lo sacaría de esa terrible obscuridad que él mismo había creado; sacándole nuevamente una honesta sonrisa de sus labios.

Más sabía que la tristeza de su difunto esposo era sólo una lágrima en el mar en comparación a la que su hijo tenía en este momento. Y no habrá luz que lo amparé si la suya propia no vuelve a sus manos.

— Tú eres libre de escoger tu propio camino… Rikuo —dijo de pronto. El joven de blanca cabellera la miró desconcertado. Estuvo a punto de decir algo, pero un gesto en el rostro de su madre le hizo entender que no había terminado de hablar—. Jamás permitas que tomen decisiones por ti; si lo haces harás de tú vida la de los demás, y eso no debe pasar pues esta vida es tuya, no de ellos…

Rikuo estaba sorprendido, la mirada de su madre era una que jamás había visto. Muy a pesar de la honesta y decidida sonrisa que sus labios dejaban ver, sus orbes color café mostraban algo que le era imposible describir.

— No pierdas Rikuo, no importa contra qué te enfrentes… ella ya es parte de ti, sin duda alguna —continuó—. Así que… no dudes y ve a buscarla —concluyó. El joven ayakashi estaba casi sin habla, no podía apartar su sorprendida mirada de la mujer que tenía frente a él. Ella, mientras tanto, no pudo evitar reír levemente por la expresión que su hijo tenía pegada en el rostro—. Bueno, supongo que algo así te hubiera dicho tu padre si estuviera aquí.

Los orbes rubíes del youkai pudieron ver por un momento a su difunto padre frente a él, mirándolo y sonriéndole de esa manera tan cálida y característica de él.

Sí, definitivamente su padre le habría dicho esas mismas palabras.

— Gracias… — fue lo único que dijo al tiempo que sonreía.

— Oh, no tienes por qué. Sólo tráela de regreso – le respondió. -Nuevamente el Nura se sorprendió por el comportamiento de su madre. Estuvo en silencio por unos segundos y luego comenzó a reírse a viva piel.

— ¿Sabes que estás consintiendo a que tu hijo sea un rebelde? —le preguntó divertido, no pudo evitar hacerlo. Espero la respuesta de su madre, ahora realmente no sabía con qué podría ella salir… aunque tenía una ligera idea de cuál podría ser.

Wakana le guiñó el ojo y alzó su brazo, formando un puño con su mano— ¡Somos Yakuza! Esto es algo totalmente natural, ¿no? –sí… esa era la respuesta que esperaba.

Después de haber dado por concluida la conversación con su madre, se dio cuenta de que todo este último tiempo estuvo perdiendo el tiempo. Todo fue un gran desperdicio, haber logrado unirse como familia, como Clan, poder aprender lo que es valerse por si mismo. ¡No tenía sentido si faltaba alguien en el grupo! ¡No sirvió de nada haber hecho todo esto si había alguien que no podía disfrutarlo!

Su abuelo estaba equivocado, él se lo demostraría…

Por su parte, Nurarihyon se encontraba en su alcoba, pensando en los recientes acontecimientos que habían sucedido en la casa principal. Sin duda alguna, la vida de su nieto se había convertido en una paradoja sin fin a causa de su decisión

A su lado se encontraba la persona que había sido clave de todo lo que estaba sucediendo en el Clan Nura. Sentada sin muchos ánimos, estaba ahí la Yuki Onna del Clan, Oikawa Tsurara.

— ¿No deberías irte ya? Tu miedo es bastante particular –hizo mención el ahora ex-comandante. El miedo que emitían las Yuki Onna era sumamente peculiar, eran fáciles de reconocer y diferenciar unas de otras debido a eso. Si su nieto sentía, aunque sea por un segundo, sentía el miedo de su guardiana en la casa principal comenzaría a buscarla. La chica de hielo lo miró suspicaz y luego le sonrió. Claro, si no lo había sentido en casi ya un mes… ¿por qué lo sentiría ahora?– Tienes razón, sólo estoy un poco confundido por todo esto.

— Deje que vuelva a la vida de Rikuo-sama y entonces su confusión se irá –el ayakashi se giró hacia ella y la miró unos momentos, ella se encontraba sentada muy quedamente observando el reluciente piso de la habitación. Al Nura le salieron varias gotitas en la cabeza, a pesar de que se veía tranquila irradiaba un aura horriblemente inquietante, hasta la temperatura de la habitación había bajado considerablemente.

Carraspeó un poco y decidió, como siempre, desviar el tema– Dime, ¿tuviste algo que ver con el incidente de hace dos noches? –el ambiente se puso aún más frío, el comandante estaba dudando seriamente si debería pedirle a Wakana que sacara una estufa del almacén; si seguía con las bajas y subidas de temperatura moriría, ya no era como hace años cuando su asesora lo hacía todo el tiempo, estaba más viejo.

Tsurara lo miró un poco molesta, no por la pregunta, si no por recordar que esa noche su señor se encontraba a solas con Ienaga-san. ¿Qué hacían tan tarde en las calles? Y sobre todo… ¿Qué hacían los dos solos? Un grado menos en el ambiente hizo que Nurarihyon gritara "¡Para ya, vas a matarme!", o algo así. Ella no le estaba poniendo mucha atención.

— Yo fui la que detuvo a ese Youkai –dijo simplemente, volviendo a la normalidad. El Nura estaba recuperando el calor de su cuerpo, agradeció eso y suspiró aliviado mientras asistía con la cabeza.

— Ya veo, desobedeciste mi orden. Lo sabes, ¿no es así? –la mujer de las nieves lo miró abruptamente. Ella había impedido que la mejor amiga de su Amo fuera victima de un maldito infeliz, ¿y el comandante la regañaba por eso?–. Te lo dije, Rikuo no puede verte, no importa en qué situación se encuentre.

— Todo esto no hubiera pasado si yo hubiera estado allí en primer lugar. ¡Deje de ser tan terco y obstinado por una vez en su vida y déjeme volver! –la paciencia de la mujer se fue como el aire, veloz y sin preámbulos. Ya no aguantaba más, ella quería estar al lado del hombre al cual juro proteger a toda costa.

La mirada que el comandante le dedicó la dejo por los suelos. Si, ella había aceptado todo esto, cuando se fue de la casa principal… vio a su protegido destrozado al igual que ella. Le había hecho mucho daño, pero ahora estaba dispuesta a repararlo a como diera lugar.

Ah, ahí estaba. La chica estaba sufriendo delante de él. Y si ella sufría, su nieto también lo haría. Odiaba esa clase de conexiones tan especiales, ese tipo de cercanías fue lo que acabo con la mujer que amaba; y al decir esto no hablaba precisamente de Youhime, si no de otra persona que estuvo con él mucho antes que ella, un ser irremplazable en su vida y en la del Clan.

Setsura.

Recordó la frase que ella le había dicho a él y al Segundo momentos antes de partir.

"Estén con ella. Protéjanla… Cuídenla por mi"

¡Lo estaba haciendo, pero ella se lo hacía todo tan difícil! Cuando se percató de la relación que su nieto y la hija de Yuki Onna tenían no lo encontró muy relevante. Años después entendió que era todo lo contrario, pero ya era demasiado tarde.

Aunque ni ellos mismos se dieran cuenta, para todos en el Clan Nura era muy obvio lo que estaba pasando entre ellos, y en los últimos tres años ese vinculo había crecido aún más.

Ese vínculo es el mismo que teníamos nosotros dos, Setsura – se dijo para así mismo el Nura en sus pensamientos.

Observó una vez más a la hija de Yuki Onna, no tenía más remedio… tendría que hacerla sufrir para poder mantenerla alejada del Tercero, hasta que él le haga ver que está equivocado.

— Hay algo que no te he dicho aún – dijo el youkai, levantándose del tatami para caminar unos pasos hacía delante, si no la miraba sería mucho más fácil hacerlo–. Aunque creo que sabes de qué se trata, ¿no? –se mantuvo silencio por unos momentos. Tsurara lo siguió con la mirada, había muchas cosas que se le venían a la cabeza cuando le dijo eso; pero lo último que salió de la boca del Primero hizo que su mente comprendiera a qué se refería–. Si no lo supieras, no habrías aceptado por ningún motivo alejarte de Rikuo.

Sabía perfectamente a que se refería. Cuando él le había dicho que debía alejarse del Clan por un tiempo ya que los consentía demasiado, en su mente vio la oportunidad de debilitar el lazo que la unía al Tercero. Una oportunidad para reprimir sus emociones y no ilusionarse. Ella, a parte de ser la cabecilla del cuerpo de guardia de su señor, su amiga, su aliada y compañera, incluso se aventuraba a decir que su familia, era una Ayakashi. Y eso la limitaba a no ser nada más ni nada menos que lo que ya era.

Escondió su rostro entre su lacia cabellera y se arropó entre las mangas de su Furisode. Nurarihyon la miró de reojo y entendió, ella comprendía perfectamente a lo que se refería y también se dio cuenta de que dejaría de pelear. Se mantendría al margen.

— Volverás al Clan en un tiempo más, de momento dejaremos las cosas como están –encendió su pipa y comenzó a aspirar el humo del opio, dando así el fin de la discusión. Sintió una ráfaga de viento a su alrededor, el fuego de su pipa de esfumó. Se volteó y suspiró con pesar. La Yuki Onna ya se había ido del Lugar.

En el resto de la noche, la nieve cayó con elegancia sobre la cuidad, bañando todo de blanco.

Rikuo se puso una bufanda y apreció como caía desde la entrada de la mansión. A su lado, un hombre vestido de monje apreciaba el suceso también.

— Hay algunas leyendas humanas en las cuales se habla de que la nieve son las lagrimas que Dios no pudo llorar —la contempló un poco más. El Nura también la observaba mientras esperaba a que Kurotabou continuara—. Pero, para nosotros la nieve es la representación de la felicidad, o la pena, de una Yuki onna.

Al Tercero le causaron gracia esas palabras, no podían ser más irónicas– Yuki Onna, ¿eh? –a pesar de todo, esperaba que la hermosa nieve que caía en esos momentos, fuera de felicidad.

Continuará…

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Tsurara12012: al fin actualizo esta historia, se que quieren matarme y estan en todo su derecho TT TT, pero la inspiración no llegaba nunca..hasta ahora hehe, que les puedo decir, este capitulo ha sido cortito ya que es como la "introducción" a lo que se viene ;D

ahora yo entro a cases en unos días más, por lo que puede me demoré en actualizar U_U

pero me comprometo a que será en menos de cuatro meses! xDDD

ya que este es mi ultimo año asi que no tendre mucho tiempo para escribir :/

muchas gracias a mi queridisima BR, como siempre ;D, te quiero mucho amiga!

y a lonely_athena, corazón de piedra verde, taeyeon_oikawa y a todos los que a pesar de que publique nuevamente este fic, aun asi lo volvieron a poner en Fav! TTOTT, las quiero chicas!

comp siempre, ya saben si quieren decirme algo, les agradecería si me lo dejaran en un review ;D

KissEs

NOS VEMOS!

Tsurara12012~~

NBRSuki: Es mi culpa que tardara en actualizar, lo siento pequeños. Espero que les haya gustado su capítulo. ¡Adiós!