Sakura logró calmarse mucho más rápido que la última vez lo cual el moreno agradeció el resto de la comida. Ella, por fortuna, comió muy bien sin tener problemas con la delicadez de su estómago y estuvieron charlando por largo rato respecto a un montón de cosas. Sasuke no quería apresurarse y mucho menos presionarla, pero no evitó empezar a considerar ideas de cómo hacer que su relación funcione mientras que, por otro lado, la pelirrosa no salía del tema de que ahorrar tanto como pudieran desde ahora sería lo mejor.

Al final estuvieron discutiendo un poco el asunto más que conversarlo. Sasuke no comprendía porqué, teniendo él la cantidad de dinero que tenía, Sakura se aferraba a llevar ahorros mientras que, a la vez, ella no podía verse viviendo con él de un día para el otro, mucho menos si se trataba tan solo por su embarazo.

Así, después de dos horas y algo más de deliberar, llegaron a un común acuerdo: Llevarían ahorros para prevenir problemas futuros y, de poder cubrir éstos, entonces el dinero se iría directamente hacia los pagos escolares del niño, que tarde o temprano llegarían. Finalmente su relación no sería la de dos padres hasta que la criatura naciera y la idea de ser marido y mujer no debía limitarse a su bebé. Empezarían una relación desde cero, cada quien viviendo en su casa.

Cuando terminaron de comer Sasuke llevó personalmente a Sakura hasta su casa. Habían llamado a sus amigos para ir a cenar a la casa de las chicas y ellos no tuvieron problema pese a tratarse de un lunes así que para eso de las 7:00 p.m. ellos deberían estar ahí para saludar. El moreno se fue a hacer las compras luego de avisar al trabajo que iría por la tarde.

Sakura estaba usando un delantal. Le hacía ver bastante adorable a la vez de que, justo como se lo esperaba, esto le daba un aspecto bastante maternal y él que aún no podía asumir del todo la idea de verla como una madre se sentía un poco más seguro viéndola partir los vegetales de esa forma y con esa paciencia. Sasuke no ayudaba mucho ya que ella parecía ser suficiente pero bien sabía que Sakura no era buena con la sazón así que ahí él entraría.

—Aprenderé a cocinar —comentó ella, ante lo que él la miró de soslayo mientras removía un poco las pechugas de pollo—. No puedo alimentar con éste tipo de comida a un hijo.

—Vale —contestó Sasuke, acercándose a ver—. Aunque eres bastante buena con el cuchillo… yo te enseñaré el resto, Sakura —prometió, inclinándose un poco para besarle la mejilla, a lo que ella le miró algo avergonzada.

—Sí… gracias —dijo intranquila, provocando que Sasuke se acercara un poco más para ver y, por ende, que ella se sintiera más nerviosa con ello.

Pero Hinata abrió la puerta y ambos reaccionaron, separándose así un poco el moreno. No quería dar una mala impresión, sobre todo porque recién habían decidido empezar a salir juntos, así que serían sutiles hasta no comentárselo a sus amigos. Hinata venía con Naruto, así que estos llegaron a saludar bastante efusivos, pasando la pelinegra a ver a Sakura y ayudarla un poco cocinando ya que, en efecto, ella tenía muy buena mano en eso.

Ino y Shikamaru no tardaron en llegar. Todos empezaron a bromear mientas que las chicas terminaban la comida ya luego de unos minutos bastaba dejar que el calor bajara o podrían quemarse la boca, lo cual no deseaban. Así fue que Sakura y las chicas salieron con cervezas para todos, a modo que la pelirrosa solo llevaba una para Sasuke.

—Oh, vamos, Sakura —insistió Ino—. No me digas que no vas a tomar, ya han pasado tres semanas desde tu borrachera.

—No, es que en serio no debo —aseguró ella, poniendo una mano al frente, intentando restarle importancia—. Además es lunes y tengo servicio mañana, ¿sabes? Quiero tener el mayor cuidado posible ahora que he estado mal.

—Eh, vale, vale —sonó más a queja que cualquier cosa—. Pero, a todo esto, ¿ya te entregaron los resultados hoy? —Sakura reaccionó—. Además, ¿a qué se debe la cena?

—Bueno, es que… a decir verdad —estaba nerviosa, así que el moreno le tendió una mano para que Sakura se acercara y ella enrojeció lentamente. Ino interpretó eso de una sola manera y pegó un salto.

—¡Dios, al fin! —exclamó—. ¡Ustedes realmente son novios ahora! —Sakura tragó en seco y desvió la mirada antes de poner su mano sobre la de Sasuke.

—Oh, ya veo —empezó Hinata—. Felicidades, Sakura. Me alegro de que hayas terminado con la persona a la que más quieres —pero el sonrojo de la pelirrosa no paró de aumentar en intensidad y Sasuke no pudo evitar ver a Sakura, bastante divertido.

—Hey, yo ni cuenta me había dado que eran mutuos —se quejó Naruto—. ¿Cómo es que esto ha pasado de la nada?

—Mejor dicho, ¿cuándo? —complementó Shikamaru.

—En realidad —empezó Sasuke, mirándola como pidiendo permiso para decir la verdad al respecto—. Es un poco penoso, pero hay mucho más que una simple relación empezando —ellos los miraron confundidos—. Verán… es que, Sakura y yo… ¿cómo decirlo?

—Estoy embarazada.

Capítulo Seis:

¡Cómo si fuera cierto!

La noticia que les tenían era algo mucho más impactante que un simple noviazgo. Era un total cambio en la vida de todos.

Sasuke había explicado detenidamente cómo habían sucedido las cosas, sin necesidad de dar el lujo de detalles, mientras que las chicas no podían creer que, de verdad, Sakura estaba esperando un hijo de Sasuke, su eterno amor y mejor amigo. Era verdad, a la vez, que ellas fueron las primeras en enterarse de que habían dormido juntos, pero no tenían ni idea de que no habían tenido precaución y, aparentemente, ellos tampoco. Sin embargo, tampoco podían negar que se veían excelente juntos.

—¡No puede ser verdad! —exclamó Ino, ahora en la cocina, mientras Sakura empezaba a servir la cena—. Sakura, ¿en serio, en serio, en serio, en serio, en serio, en serio, en serio estás esperando un hijo de Sasuke? —ella asintió—. ¡Mi Dios!

—Ino —interrumpió Hinata, mirándole seriamente—. Debes dejar de fastidiarla con eso, el estado de Sakura no es para estar tolerando esas cosas.

—Gracias, Hinata —murmuró ella, a modo de que ambas le miraron—. A pesar de que cuando me dieron el resultado lloré… en estos momentos no tengo idea de cómo deba reaccionar pero ahora, de momento, creo que me siento feliz.

—Sakura…

—De alguna forma, muy inusual, he terminado tomándome de las manos con Sasuke, sintiendo sus abrazos, su cariño… pero me temo que solo se deban al bebé que crecerá en mi vientre —se encogió de hombros—. ¿Es demasiado patético si, por ahora, me conformo con eso?

—Sakura —empezó Ino—, Sasuke te quiere más de lo que él mismo puede creer… es cuestión de que pasen tiempo de ésta forma para que se dé cuenta.

—Umh… Sí —dijo, mostrándoles los platos—. ¿Qué tal si vamos a cenar?

Naturalmente hubieron bastantes preguntas a lo largo de la cena respecto a lo que planeaban hacer para el futuro. Un hijo no era cualquier cosa, al menos todos estaban de acuerdo en eso, mientras que Sakura se veía mucho más cómoda hablando del tema en cuestión al cabo de un rato, diferente al principio.

Los chicos acordaron irse primero, incluso Ino puesto que tenía que irse con su novio. Por otro lado, Sakura se detuvo en la puerta mientras Sasuke se giraba para despedirse, por igual. Ahí fue casi inevitable que todos pusieran una especial atención al cómo Sasuke se inclinaba y le dejaba un tierno beso en la comisura de los labios, como quien no quiere la cosa, a lo cual Sakura sonrió suavemente.

—Te veré mañana —le recordó, a lo que ella asintió.

—Descansa, Sasuke —se despidió, viéndolo andar antes de cerrar la puerta y girarse, a lo que Hinata le sonrió y se acercó.

—¿Sueño?

—No tienes ni idea.

La semana iba a transcurrir más rápido de lo que Sakura pretendía. Sus malestares no se iban a esfumar tan fácilmente y ella continuó con sus servicios luego de informar la razón de su malestar. Ellos prometieron bajar la intensidad de su trabajo por tener cuidados sobre el bebé que Sakura estaba, precisamente, esperando.

Cuando el fin de semana llegó y la presentación de Sasuke se anunció ella no se movió de su mesa. Bebía té o jugo de arándano con mucha tranquilidad a la par de que él no estaba tomando tan poco por hacerse par con ella. Le parecía un poco egoísta lo contrario, además ahorraría un poco para darle gusto a Sakura y, aunque ella ya no se atrevía a presentarse como su fan, él estaba contento de verla escucharlo.

El show fue breve y él no dudó en andar a verla aunque hubo muchas chicas que intentaron detenerlo en el camino. Contrario a sus deseos él continuó avanzando hasta encontrarse con Sakura, a quien saludó con un amoroso beso en la frente y luego tomó su mano, sentándose a su lado.

Naturalmente algunas chicas notaron aquello. Sasuke no paraba de reír ante las bromas de sus amigos y Sakura, por igual, parecía bastante animada. Al mismo tiempo se les veía cercanos, más que como usualmente lo eran como amigos, así que ello daba paso a crecer la curiosidad y la imaginación de la gente. Pero Sakura estaba muy cansada por el esfuerzo físico como para prestar atención y había terminado recargada contra Sasuke con bastante sueño.

Los brazos de Sasuke la rodeaban con cariño y protección. Sakura había salido en brazos de Sasuke una semana atrás así que esto se prestaba a una enorme cantidad de rumores de parte de todos mientras que el moreno parecía bastante cómodo y feliz cuando susurraba a su oído las que parecían sus canciones y, entonces, la sonrisa de Sakura sintiéndose arrullada no tenía precio al ser tan contenta. Ino y Hinata se les quedaban viendo como si fuese el más hermoso cuento de hadas en el que el príncipe termina con la pobrecilla princesa.

Como si no fuera suficiente estaba aquél momento en el que él, descaradamente, la tomaba por el rostro y se acercaba al de ella tentadoramente obligándola a abrir los ojos. Se miraron con enorme intensidad y él le regaló una sutil y traviesa sonrisa, notificándole con ello que al parecer tenían un montón de público al cual asombrar, y ya solo fue cuestión de acortar espacio para que él plasmara un beso en sus labios. El primero que el mundo vería entre muchos.

—¡Lucen tan bien estando juntos! —exclamó Ino, a lo que Sakura y Sasuke le prestaron un poco de atención—. Venga, ya cásense mañana, igual lo van a hacer.

—Ni siquiera sabemos si vamos a funcionar —bromeó Sakura, a lo que Sasuke enarcó una ceja antes de verla de forma incrédula—. Quiero decir… yo realmente quiero eso. Que nuestro hijo pueda ver a sus padres juntos, pero quizá nosotros…

—El destino no decide si me quedo contigo o no —interrumpió él—. Lo hago yo.

—¡Y eso es todo, damas y caballeros! —soltó una eufórica rubia—. ¡Ellos se casarán, sin lugar a dudas! —pero Sakura bufó.

—Estás haciendo mucho escándalo —le riñó—. Estamos en público, Ino… ya para, por favor. Me estás avergonzando —y a pesar de esas palabras la rubia presentó una enorme sonrisa, mientras que Sakura suspiró con exasperación.

—Venga, ya —empezó el moreno, rodeándola con un brazo—. Duerme conmigo hoy.

—Vale —murmuró ella, adoptando un suave sonrojo—. Pero tengo que cenar algo antes, Sasuke… tengo un poco de hambre.

—Por supuesto —él le acomodó los cabellos—. ¿Quieres irte ya? —preguntó cerca de su oído, ante lo cual ella asintió lentamente y él se levantó para ayudarla a ponerse de píe—. Ya nos iremos nosotros: Sakura tiene que descansar.

—Definitivamente tu embarazo será la cosa más divertida y aburrida para nosotros —se quejó Naruto, a lo que Sakura sonrió.

—Lo lamento —bromeó ella antes de que Sasuke le pusiera el abrigo sobre los hombros y se despidieron rápidamente para que él pudiera sacarla de ahí. Por supuesto las miradas se le iban a quedar pegadas puesto que era rara la vez en que Sasuke Uchiha trataba así a una mujer.

Sakura era ya conocida como un miembro oficial del grupo social de Sasuke, pero no era vista como mujer ante los ojos del público. Más contrario de ello la pelirrosa era considerada como si fuese otro de los chicos, ya ni siquiera con la oportunidad de decir "es la novia de…" ella a duras penas podría aspirar a ser "es la chica amiga de Sasuke". Un título bastante vergonzoso, cabía mencionar, pero un título que se borraría a éstas alturas.

Conforme ella subía al auto de Sasuke recordaba que no sabía cómo podría acostumbrarse a su relación e, incluso peor, a convertirse en padres. Si empezaba a pensarlo sentía cierta inquietud y sin querer su mano terminaba encima del vientre, sintiéndose aún incrédula con la idea, mientras que los ojos del moreno captaban de vez en cuando aquello y no podía evitar la curiosidad que aquello le causaba, pero a la vez no decía nada porque, mientras ella observaba las luces de la ciudad, parecía estar pensando muy seriamente en varias cosas.

Después de aquello solo les quedaba esperar a que las cosas se dieran por sí mismas. Le parecía que acostumbrarse a estar el uno con el otro sería mucho más simple, sobre todo ahora que ambos se esforzaban por pasar tiempo juntos. A diferencia de las otras parejas ellos no necesitaban empezar a conocerse pues no había muchas cosas que no conocieran del otro y, sin embargo, se vieron ligeramente sorprendidos por las costumbres del otro que no habían visto.

Sasuke se tomaba un café por las mañanas y lo acompañaba con un cigarrillo, pero era tan solo uno el que se fumaba. A lo tanto, Sakura no podía dormir sin una botella de agua junto a la cama. Asombrosamente Sasuke lavaba su propia ropa y Sakura adoraba los caramelos.

Tuvieron que hacer un trato: Sasuke dejaría de fumar y ella dejaría los caramelos, por el bien de su tercero en común. Irían a caminar por las tardes en lugar de las mañanas y él la llevaría a comer, como mínimo, una vez en la semana. Irían al médico cada 15 días y Sakura se olvidaría del café mientras que lo cambiaría por té. Sasuke no la dejaría hacer sacrificios sola así que él también limitaría su consumo de cafeína. Sakura era una fiel amante de los libros y siempre había pensado que estos tenían infinidad de respuestas así que leerían los mismos libros sobre bebés y educación durante el resto del embarazo. No vivirían juntos hasta los 6 meses de embarazo.

—Sasuke —saludó ella con un tono que evidenciaba su alegría, ante lo cual el moreno reaccionó y se giró a ver dónde ella apuntaba—. ¡Vamos, por favor!

—Sakura —murmuró él—. Dijimos que no veríamos tiendas de bebé hasta saber el sexo…

—¡Tú lo decidiste! —se quejó ella, haciendo un puchero—. Por favor, solo quiero echar un vistazo —pero Sakura embarazada era mucho más terca que la Sakura común y corriente y decirle que no representaba, a la vez, que a él también le dijeran que no… un millón de veces más.

—Vale, pero solo será un minuto —a lo que ella asintió.

La relación en cuestión había avanzado sorpresivamente fabulosa. Eran mucho más compatibles de lo que en un momento pudieron haber sospechado y, de hecho, resulta que eran mucho más felices como novios que como amigos. Sasuke no tenía idea de cómo tomar ese hecho pero empezaba a convencerse de que más que el embarazo había sido el destino lo que los había puesto juntos pero necesitaron de esa bendición para darse cuenta. Él no sabía que era el único sin darse cuenta.

Los minutos siempre se le volvían una o dos horas cuando Sakura entraba a una librería, a una tienda para bebés. Tenían en un mes suficiente dinero ahorrado como para empezar a gastarlo en las cosas del bebé pero Sakura era mucho más inteligente que ello: analizaba las tiendas a las que iba, conocía el servicio y fraternizaba con las dependientas, se aprendía los precios y fingía amor hacia los productos antes de despedirse. Era la adoración y su frase favorita era "necesito ideas" antes de hacerlas pasearse con ella por la tienda y, finalmente, escuchar sus recomendaciones y cuándo son las temporadas de rebaja.

Sasuke no podía hacer mucho más que observarla mientras que, de tanto en tanto, ella le dirigía una sonrisita cómplice y luego se escondía entre los estantes. Se había acostumbrado tanto a la tienda mientras que ella pasaba y de vez en cuando se acercaba realmente prendada por alguna cosa estúpidamente inútil pero adorable. A él le sorprendía el simple hecho de que no se aburría. Podía ser la tercera vez en 10 días que estaba ahí y la mercancía aún no cambiaba, pero Sakura cada vez veía algo nuevo para su bebé. Y él quería dárselo todo.

Empezaba a sentirse enamorado. No sabía del todo cómo reaccionar hacia ese sentimiento pero tampoco podía ser tan malo. Se empezaba a convencer de que el hecho de amar a Sakura no podía acarrearle mucho más que dicha y volver su relación mucho más alegre. A la vez esto significaba que podría convertirla en su esposa cuando quisiera.

Sakura siempre lo había amado. De aquello no cabía duda alguna. Ella caminaba con él por el parque cada tarde, tomados de la mano, y sabía que no hacía más que inflarse a pesar del ejercicio… agradecía que su trasero continuaría siendo decente después del embarazo, mientras que cuando ella se sentaba solo lo veía correr, saltar, treparse en las barras y hacer flexiones, siendo asquerosamente apuesto y captando la atención de otras mujeres. Entonces él les rompía el corazón cuando volvía con ella y le besaba en los labios.

Los disgustos tendían a ser dignos de una broma. Era por cualquier cosa que le pudiera molestar en lo más mínimo puesto que Sakura demostró tener unas enormes alteraciones hormonales durante el embarazo. Pero por suerte no le duraban mucho más de un par de horas, unas palabras bonitas, un beso en la frente y un lloriqueo de 30 minutos para luego empezar a comer y sentirse gorda. Después iban a caminar al parque de nuevo.

La relación se volvía cada vez mucho más divertida. Al menos eso era lo que Sasuke pensaba y, a la vez, lo que más cómodo le hacía sentir. Sakura seguía resistiéndose a vivir bajo el mismo techo y a él no le quedaba más opción que respetar su decisión pero, estaba seguro, cada vez tenía más y más deseos de que ella estuviera con él por siempre.

Sin embargo él la estaba viendo cada vez mucho más sensible. Sakura había pasado a hacer exageraciones o a molestarse por cualquier cosa con él. A su suerte el enojo a penas le duraba un día pero no dejaba de ser razón para preocuparlo a él… que Sakura viviera un embarazo tan amargado podría representar tremenda cantidad de cosas negativas para esto, para su relación y también para el niño que crecía en su vientre.

Pero él siempre se esforzaba por tenerla feliz. Sasuke tenía la estúpida certeza de que su bebé, sin lugar a dudas, sería una niña. Sakura tenía el mismo presentimiento pero un día en uno de sus berrinches decidió darle la contraria y retractarse de ello a éstas alturas sería realmente patético. Prefería ser terca a dar su brazo a torcer.

Pero un día él empezó una canción para ella. No era para Sakura, sino que era la niña que crecía poco a poco dentro de su vientre. Él había llegado una noche del bar al que Sakura no había querido ir por el simple hecho de que estaba muy cansada y la encontró con una bata para dormir acomodada en la cama. Estaba leyendo un libro y tenía la puerta de la habitación abierta así que le había puesto en bandeja de plata. Ella no lo había visto pero el sonido de la guitarra le hizo darse cuenta que su novio había llegado.

—¿Sasuke? ¿Eres tú?

—Claro que soy yo —contestó él, haciendo su aparición al asomar por la puerta, justo mientras entonaba ciertas notas para ella—. ¿Esperabas a alguien más?

—En lo absoluto —sonrió ella, mirándole mejor—. ¿Qué haces? Ven a la cama.

—Pasa que tengo un concierto privado para cierta princesa que está en esa cama —le contestó, a lo que ella enarcó una ceja—. No te emociones tanto, es para mi hija.

—Oh, entonces no los interrumpo, continúa —soltó, antes de volver a abrir el libro y continuar leyendo. Fue entonces que escuchó la voz de Sasuke mientras comenzaba a cantar para la bebé y haciéndose la que no presta atención, Sakura se limitó a escuchar.

La canción hablaba de una chica muy guapa. Hablaba que él estaba destinado a conocerla y ahora sabía que el tiempo para esto estaba medido. "Seis meses" dijo en burla a que ella tenía tres de embarazo ya. Y él empezó a cantar algunas características que ella podría poseer y que él seguro iba a amar. Pero él sería tan celoso porque quería ser el único dueño del corazón de la princesa. Él sería muy celoso porque ella sería la dueña de su corazón. Él la amaría tanto ya que ella era el bebé que más esperaba. Ella era su bebé.

Cuando Sasuke terminó se dio cuenta de que Sakura estaba llorando. Se sintió un poco preocupado y se acercó a verla con cuidado sin poder ver detrás de lo que había en ello pero, a la vez, sabía bien que ella había dado su brazo a torcer. Los dos sabían, de algún modo, que una princesita era lo que venía en camino. Pero Sasuke no se había dado cuenta que había roto a Sakura ya que ésta jamás había visto en él tal amor y tal ternura como ahora.

Sakura lo amaba más de lo que nunca pudo haber amado a algo o a alguien, inclusive lo amaba mucho más de lo que lo amó en un principio. Ahora lo tenía y no sabía cómo sentirse al respecto… quería también ser amada pero se preguntaba si él de verdad podría.