Disclaimer: Harry Potter pertenece a una británica llamada JK Rowling, yo solo juego con sus personajes.


6. Amortentia

Tonks huele a libertad.

Esa libertad que todo Black quiere, necesita, ansía. Esa libertad en la que no existe familia, responsabilidades, casas o apellidos.

Tonks huele a sudor y gemidos reprimidos en las corbatas verdes y amarillas.

Huele a largos veranos sin hacer nada.

Huele a rebeldía, con el cabello suelto y las mejillas sonrosadas por la emoción. A paseos por los jardines de Hogwarts, por las calles muggles de Londres y por los andenes de trenes que no van a ningún sitio.

Huele a besos profanos, a manos que acarician mucha piel, que se meten por el borde de las faldas y envuelven dedos en cabellos castaños y negros.

Huele a desesperación, a minutos robados, a esa aflicción de estar separados, y esa sensación de estar completos cuando se unen.


Lestrange es salvaje.

La hace olvidar quién es, qué quiere y que vino a buscar a ese pasillo de las mazmorras. Algo sobre ponerle sanción a una pareja que estaba fuera de sus salas comunes, o algo así.

Es dientes que se encajan en la piel, uñas que arañan y caderas que se mecen en un ritmo acompasado.

Son maldiciones proferidas contra los azulejos del baño de los prefectos, pared que se clava en la espalda y estanterías que amenazan con desplomarse bajo el peso de ambos.

Son paseos por el Callejón Diagón, por las calles buscando muggles incautos y asquerosos para hacerlos gritar.

Es sangre derramada, cicatrices que abren y locura en el último suspiro, mientras juegan a ser verdugos y jueces del mundo.


Malfoy es un príncipe.

Un príncipe que la presume por las salas del Ministerio de Magia, por las fiestas de los sangre puras y por el mundo mágico, aún más allá de Inglaterra.

Que la toma de la mano y le da seguridad de que no está sola. Que lucharía contra gigantes y dragones por ella, pero que por ahora se contesta con los asquerosos muggles que quieren respirar su mismo aire.

Es un príncipe azul – porque azul es su color favorito – que le regala diamantes, rubíes y topacios, porque dice que ella es su reina.

Cuando la toca con una fusta de cuero que enrojece su pálida piel. Cuando la ata con cintas de terciopelo a la amplia cama de recién casados. Cuando la hace gritar, de placer y de dolor, qué importancia tiene.

Cuando la hace tocar las estrellas en un éxtasis que la estremece.

Cuando bebe whisky de fuego y le niega su propia copa – porque dice que las señoritas como ella no pueden tomar alcohol – pero de buena gana deja que beba el fuego de sus labios.

Cuando le dice maldiciones y palabras altisonantes al oído. Cuando le relata, punto por punto y coma por coma, las emociones en el rostro de los torturados por su magia.

Cuando se olvida de las camas y de las habitaciones, y se ensucian de hojas y tierra en los jardines de la Mansión Malfoy.


Notas de la autora:

No estoy segura de esta viñeta y no estoy convencida con la parte de Lucius y Narcisa. Espero que les guste.