Advertencia: Es AU. Algo que podría haber pasado si Itachi no se hubiera cargado a su familia. Drabble ligerito

- Ego -

Itachi Uchiha era un hombre orgulloso.

Si bien no lo parecía, con su apariencia fría y desinteresada, no dejaba de agradarle, como a todo hijo de vecino, que alguien apreciara sus esfuerzos y méritos y se molestara en recalcárselos. Tampoco le desagradaba que las mujeres volvieran la vista a su paso y lo miraran con adoración. Si bien, que la cosa no pasara de eso, si él no quería; detestaba sentirse acosado.

¿Hipócrita? Seguramente. Pero, se decía él¿quién en este mundo no lo es? Todos mienten para no sentirse fuera de lugar, todos fingen para ser aceptados por los demás, todos sonríen aunque se sienten tristes, sólo para no desentonar con la felicidad que, según lo que impone la sociedad, es correcto.

Él no era el más falso, ni de lejos. Había visto de todo en el mundo, y ya sabía como iban las cosas. Los hombres fingían querer a las mujeres para lograr conseguir una noche de sexo, las mujeres embaucaban a los hombres con sus encantos para sacarles el dinero; todos engañaban para conseguir sus objetivos. Incluso él lo había hecho alguna vez, lo admitía.

Por eso, ella le llamaba tanto la atención. Era una chica unos años menor que él, apenas tendría unos veinte, pero su inocencia era digna de una chiquilla. Le causaba gracia el hecho de que lo mirara de reojo, con esos ojos verdes que tenía, y que los apartara, ruborizada, si él la atrapaba en ello. Le divertían los nervios y el rubor pudoroso que se presentaba en ella cuando se acercaban –siendo claros, esto era más notable cuando Itachi era el que se acercaba a ella; le divertía acercarse más de lo necesario para ver sus reacciones-.

Y ahora, lo estaba mirando. De aquella manera. Con los brillantes ojos verdes rebosantes de admiración, de envidia, de… ¿deseo?

Giró el rostro bruscamente; sus ojos se encontraron con los de ella. La joven apartó inmediatamente el rostro, si bien Itachi fue capaz de ver el rubor que se apoderó de sus mejillas.

Sus labios se curvaron en una mueca parecida a una sonrisa. Bajó la katana con la que estaba entrenando y se dirigió hacia ella. La chica trató de disimular su vergüenza agarrando la suya con más fuerza de la necesaria y comenzando a cortar en el aire, probablemente gritando en su interior que ni se le acercara.

—Lo estás haciendo mal, Haruno –susurró Itachi, cogiendo suavemente la mano de la chica que empuñaba el arma y haciendo que se detuviera y la bajara; la respiración de ella comenzó a hacerse más pesada-. Creo que aún no lo haces del todo bien…no te vendrían mal unas clases particulares…

Aún en aquella posición, puedo escuchar el sonido que hizo la chica al tragar saliva pesadamente; sus manos temblaron, bajo las suyas, y dejó escapar una bocanada de aire.

"Qué fácil resulta que caiga en mis brazos…".

—Creía que lo estaba haciendo bien… -murmuró la chica, algo apagada-. Pero…unas clases particulares no le vienen mal a nadie… ¿verdad, Itachi-sama?

…¿era él, o esa última frase había tenido un tono más pícaro de lo que en principio debería?

—Muy cierto, Haruno –susurró, ahora sí, con una pequeña sonrisa maliciosa adornándole el rostro-. A las nueve te quiero ver en mi oficina. Creo que hay muchas cosas que podrías aprender…

Y, aunque él no pudo verlo, la chica sonrió.

"Primera parte del plan…cumplida".


Suspiró. Una, dos, tres veces. Su mano, pequeña vaciló un poco antes de llamar a la puerta con tres suaves golpes. Después, esperó un par de segundos hasta que una voz grave habló desde dentro.

—Pasa.

Sakura no se hizo de rogar; abrió la puerta y entró en la estancia. Era una habitación amplia, aunque austera, con una mesa llena de papeles, un gran archivador –seguramente con más de esos papeles importantes en su interior-, una percha en la que se encontraba la capa de Itachi, un par de cuadros con deprimentes puestas de sol, unas butacas adicionales por si alguna visita acudía la despacho del jefe del escuadrón ANBU, y al fondo, sentado cómodamente en su sillón, el propio Itachi, vistiendo una camisa y un pantalón negros de estilo bastante casual, y con el cabello mojado, lo que lo hacía más…sexy.

—Siéntate –indicó Uchiha secamente, indicando una silla frente a él.

Sin decir nada –tampoco tenía ninguna cosa que objetar- Sakura se sentó dócilmente, mirándolo de reojo.

—Bien, Haruno –la miró fijamente con aquellos ojos rojos que tenía, frunciendo el ceño con severidad-. Últimamente, tu rendimiento es más que bajo. ¿Se puede saber qué demonios te pasa?

La chica bajó la cabeza, azorada, mirándose las manos, que se entrelazaban nerviosamente, dudando…al menos en apariencia.

—Es que…tengo un problema…

De reojo, pudo ver que Itachi esbozaba una sonrisa complacida; bajando la cabeza aún más para que los rosados cabellos le taparan el rostro, ella sonrió levemente también.

—Ese no es mi problema… ¿verdad¿O es que tiene algo que ver conmigo?

Sakura contuvo la respiración y se miró las manos más insistentemente, jugando con los dedos al estilo de su amiga Hinata.

—Pues sí… ¡mi problema eres tú! –exclamó en un arrebato, ruborizándose-. Y lo sabes, y te portas como si nada…

"Esto va de maravilla".

— ¿Yo soy tu problema? –preguntó Itachi suavemente, levantándose y acercándose a ella.

Sakura bajó la cabeza, asintiendo, y sonrió.

"Qué fácil resulta que caiga en mis brazos".

—Pues… –la chica de cabello rosa sentía el aliento del moreno acariciando su cuello, provocando que se le erizara el vello de la nuca-. Vamos a hacer que sea mucho más problemático…

Qué fácil era subir el ego de un hombre fingiendo ser suave y delicada…sólo para atraparlo entre sus redes. Para ganar algo, para subir su ego, para saber que si quería podía manejar a un hombre, atraerlo hacia su telaraña como quien no quiere la cosa para luego comérselo enterito.

Como una viuda negra.


Aquel día, a las tantas de la noche, una muchacha de cabellos rosas salió del despacho del general del cuartel ANBU con la ropa arrugada, los labios y el cuello enrojecidos y una sonrisa maliciosa en el rostro, dejando atrás a un Uchiha exhausto y sorprendido. Porque no es siempre el orgullo de un hombre el que ha de salir favorecido.

"Última parte del plan…completa. Ino-cerda me debe una cena en el Ichiraku".

Al fin y al cabo, lo único que importa es el ego.


Notas de la autora:

Ya, ya, tardé una semana en seguirlo, pero es que tenía cero inspiración y bueno, estaba cansada y no tenía ganas --. Supongo que por esto me ha salido un drabble más bien suavecito. Pero el siguiente, que ya he comenzado, es bastante más oscuro, como vienen siendo, así que don't worry. Y, como siempre, muchas gracias por vuestros comentarios.

¿Queréis que Itachi os de clases particulares de (insertar aquí materia deseada)¡Manda un review XD!

PD: Sip, me he cambiado el nick XD.