5º- El plan de Jacob
Pasó una semana en la que Bella cada vez se sentía más extraña, tenía hambre pero a penas podía comer nada de lo que le ponían delante, todo empezó cuando se enteró de la antigua relación de su familia con la de Edward, el mismo día que llegó al palacio de Volterra.
Edward llevaba días observándola con preocupación, no era normal que una humana se alimentara tan poco y su estado de ánimo no era muy bueno para ayudar.
-Mi pequeña humana, ¿qué te sucede?
-Miedo, querido chupasangre, tengo miedo...- Suspiró angustiada- Miedo de que entréis en una batalla contra mi familia y los licántropos, no quiero perderte... Y le tengo miedo a mi padre, él nunca me perdonará el haberle abandonado por ti, y más si cree que fue tu padre quien mató a mi antepasado- Bajó la mirada.
-¿Tú que es lo que crees?
-Yo... No puedo creerme que tu padre lo matara, cuando se enfada es violento, pero nunca le haría daño a alguien a quien aprecia...
Edward se acercó a ella y la abrazó con delicadeza, la cogió en volandas y la llevó hacia la alcoba que Esme y Alice habían preparado para ella. Los dos se miraban fijamente, sonriendo al sentirse tan unidos.
La tumbó en la cama, y besó con delicadeza mientras sus manos acariciaban la fina y suave piel de Bella, ella reaccionaba ante ese contacto frío pero a la vez tan cálido, ese contacto hizo que olvidara todas las preocupaciones. Edward sonrió al ver que ya no estaba dándole vueltas al tema de su antepasado ni de la guerra, no quería que pensara en nada que no fuera en ellos dos.
Le quitó el vestido y la ropa interior que Bella llevaba encima, dejando su perfecto cuerpo al descubierto, Edward la observó durante un instante, deleitándose con cada curva y cada rincón de ella, pero no duró mucho la contemplación, su deseo era más fuerte de lo que él pensaba y no pudo evitarlo, empezó a besarla con rapidez, necesitaba sentirla suya, solo se demoró en la parte intima de Bella, haciendo que gozara de placer, queriendo escuchar los gemidos que sus movimientos le producían.
Tras disfrutar de la zona más sensible de Bella con sus labios, subió despacio para entrar dentro de ella, fue metiéndose poco a poco y en el último empujón Bella exclamo de excitación, Edward sonreía al ver la cara de deseo de ella, sabiendo que la suya no sería muy diferente; durante toda esa entrega de amor y cariño no separaron su vista ni un instante, los dos estaban tan sumergidos en sus sensaciones que al mirarse a los ojos quedaban hipnotizados el uno en el otro.
Una vez acabaron, Edward permaneció dentro de ella, observándola jadear mientras intentaba regular su respiración, la besó con ternura y se colocó a su lado, abrazándola para que durmiera un poco.
Al día siguiente, cuando despertó, Edward le había dejado una nota diciéndole que tenía cosas que hacer pero que la vería por la tarde, por eso, cuando se levantó fue a la biblioteca a leer un poco y a mirar las imágenes de su tatarabuelo, al observarlas se dio cuenta que junto a estas había algunas en las que aparecía Edward con alguna joven y de inmediato sintió celos de esas chicas, deseaba saber si habían sido algo importante en la vida de Edward.
Frustrada por no saber nada más de él, salió al jardín a pasear, necesitaba un poco de aire. El jardín era verde y tenia setos con rosas, geranios y montones de flores hermosas, caminó contemplando el precioso paisaje que se extendía ante ella, sintiendo una paz interior desconocida hasta entonces. A lo lejos divisó a Alice que se encaminaba hacia ella, Bella sonrió al ver que siempre caminaba de la misma forma, como si saltara y bailara. Alice era como la hermana que nunca tuvo, se querían muchísimo, aunque le molestaba un poco cuando ella la miraba de forma picarona, su don le hacía saber cosas de su futuro que no le contaba y eso le molestaba.
-Hola hermanita- Sonrió Alice al llegar junto a ella y darle un abrazo- Ten, come esto.
-Gracias Alice, pero no tengo ganas de comer ahora.
-Hazlo por mi- Puso una mirada de cordero degollado a la que Bella no pudo resistirse- Debes estar sana y saludable, y cuidarte todo lo que puedas.
-¿Que me ocultas Alice?- Bella entrecerró los ojos y la miró algo seria- ¿Por que tanto interés en que me cuide? ¿Es que me va a suceder algo y por eso tengo que coger fuerzas? ¿Estoy apunto de enfermar?
-Tranquila Bella, no es nada de eso- Sonrió con inocencia- Simplemente es que mi hermano me pidió que cuidara de ti y he observado que no comes demasiado, así que he pensado que comiendo frutas al menos estarás más fuerte que con lo poco que comes, la fruta entra mejor que la comida preparada.
-Está bien- Le abrazó- Gracias por preocuparte por mi.
Pasaron el resto de la mañana paseando por el jardín y hablando, Alice nunca se había enamorado de ningún chico, pero ella sabía que el amor de su vida no tardaría en llegar, no conocía su rostro pero si sabía que no era vampiro ni tampoco licántropo.
Cerca de la hora de comer, se encaminaron hacia el palacio, al llegar a la entrada del jardín Alice cayó de rodillas al suelo y se agarró la cabeza con desesperación
-¿Qué te sucede Alice?- Bella se asustó al verla así.
-Viene alguien, son muchos- Dijo medio ida.
-¿Quiénes?
-Llama a mi padre, por favor- Se quedó ahí, arrodillada.
Bella corrió a buscar a Carlisle, en su rostro se veía el miedo por no saber que le ocurría a Alice, lo encontró en la puerta principal.
-¡Carlisle, ven por favor!- Le tomó la mano y lo condujo por los pasillos.
-¿Qué ocurre Bella?
-Es Alice, está en la puerta del jardín, le ocurre algo.
Carlisle cogió a Bella en volandas y no tardó ni un segundo a llegar donde se encontraba Alice.
-¿Qué ocurre hija?- Se arrodilló frente a ella.
-Padre, ya vienen, no tardaran en llegar más de media hora, son muchos y vienen acompañados de chuchos- Carlisle escuchaba atento- Mi visión se distorsiona, los licántropos anulan mi visión y no veo con claridad- De pronto cayó sobre su padre, jadeando por el esfuerzo- No he podido verlo todo, solo pequeños fragmentos del ejército, pero son numerosos.
-Ve a descansar Bella por favor- La levantó y ayudó a levantarse a Alice- Y llévate a mi hija contigo.
-¿Qué le ha sucedido?
-Cuando Alice tiene una visión, normalmente se agota un poco, pero cuando la visión no es clara y ella intenta centrarse para precisar, su mente se colapsa y queda agotada, necesita descansar y permanecer en calma. Hasta dentro de una hora no podrá volver a tener una visión.
-¿Una hora?- Bella se sorprendió- Pero pensaba que las tenía con más frecuencia.
-Por lo general si, pero cuando se agota tanto, su cerebro se desconecta del don y tarda más en recuperarse.
Carlisle busco a Edward y a Esme, les contó lo sucedido, los tres coincidieron en que debían vigilarlo todo, si los licántropos habían tardado tanto en atacar era porque tenían un plan bien formado entre manos.
Bella permaneció junto a Alice, pero estaba muy nerviosa, de pronto le entró sed y bajó a la cocina a por un vaso de leche, necesitaba calmarse. Al entrar en la cocina, unos brazos la envolvieron y le taparon la boca, empotrándola contra la pared. Al soltarla vio de quien se trataba.
-¡Jacob!
-No grites- Susurró- Nos oirán.
-No me importa- Bella no bajó la voz- ¿Qué haces aquí?
-Vengo a por ti. Se que la chupasangre esa no ha podido verme, estoy bien informado de su don y se como neutralizarlo- Sonrió triunfante.
-Pues pierdes el tiempo, no me moveré de aquí, no abandonaré a Edward- Bella estaba decidida.
-Tu esposo debo ser yo y no él- La cogió fuerte de las muñecas y se acercó más a ella.
-Me haces daño- Jacob aflojó un poco su agarre- No te quiero, no me iré contigo.
-Ya creo que lo harás- Rió Jacob- El ejército que hemos formado es más numeroso que el de estos asquerosos chupasangres- Bella forcejeó y Jacob vio la convicción en sus ojos. Dolido pero decidido a llevársela le propuso algo- Nuestro ejército es muy numeroso y podría acabar con ellos al instante, y tú no quieres eso, ¿verdad?- Ella negó atemorizada- Pues entonces vendrás conmigo sin oponerte y a cambio yo haré que el ejército no ataque y se retire. ¿Qué me dices a eso?- Bella dudó un poco pero al pensar en todos los Cullen masacrados lo tuvo claro y asintió en señal de conformidad.
-Déjame que por lo menos le escriba una nota- Suplicó Bella.
-Por supuesto, pero escribirás lo que yo te diga- Bella asintió llorando.
Después de escribir la nota, Jacob se la llevó, haciéndola llegar hasta el ejército que venía en camino, ella no abrió la boca ni para saludar a sus padres ni para nada, simplemente lloró. Cuando su padre intentó abrazarla ella se alejó de él y lloró más fuerte, eso descolocó a todos, Jacob pidió que le dieran tiempo y convenció a Charlie de que un ataque en esos momentos no era conveniente.
El ejército no atacó por orden de Jacob, ya no había motivo para ello, y todos regresaron hacia Erth, donde Reneé esperaba ansiosa ver a su hija de nuevo.
Alice, cuando se sintió un poco mejor, temió por Bella, hacía ya un rato que no sabía nada de ella y eso no era bueno, caminó siguiendo su esencia hasta la cocina, allí se asustó al notar otra esencia, la de un licántropo. Estuvo apunto de ir corriendo a buscar a Edward, pero vio una nota sobre la mesa de la cocina.
"Edward, siento dejarte así, pero creo que es lo mejor para todos, no puedo estar lejos de mi familia y saber que vosotros podéis acabar con ellos me aterra. He estado pensando y me he dado cuenta de que debo asumir mi responsabilidad como princesa y debo casarme con quien mis padres han designado para mi, debo desposarme con Jacob Black. Siento haber permitido todo esto. Bella."
Alice al leer la carta se puso tensa, saco sus afilados dientes sintiéndose engañada por Bella y pensando que todo había sido una estratagema solo para saber cosas sobre su clan. Fue lo mas veloz que pudo a enseñarle la nota a Edward y este se quedó helado al leerla igual que lo hicieron Carlisle y Esme. Sus cuerpos se pusieron rígidos y su afilados dientes salieron a la luz mientras sus ojos cambiaban de color constantemente.
Aquí tenéis un nuevo capítulo, no se si esperábais la batalla pero de momento he pensado que no era oportuno, ya llegará.
BUeno, muchas gracias por todos los reviews, espero que este capítulo también merezca uno.
Nos leemos
