Ann: ¡¡VOLVIMOS BABY n0n!!

(Turba enfurecida por la milenaria espera ¬¬XXXX)

Ann: º¬º

Ro: No más chocolate para ti XDD….de acuerdo, se que siempre nos disculpamos pero de verdad no es intencional u.u, esto cada vez parece un complot para no dejar que Ann actualice.

Ann: Da u¬uUU…si no es la malvada universidad que me succiona la vida, es mi imaginación o.o, y si no, mi renegado Pc TT¬TT

Ro: Así que esta vez, trasmitiendo en vivo y directo desde la Laptop de la One-san de Ann n0n, que amablemente nos permitió subir el capitulo Ne n—n

Ann: ¡Hai n0n! ¡Arigato Ne n---n! Sinceramente tenía muchos deseos de actualizar n---n, así que espero les guste n0n. Ok ésta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes conmigo Ne o.o, esta es la primera vez que intento algo así o.o.

Ro: Esta situación inusual y sumamente extraña no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque Ann "dice" que esto contiene humor ¬¬UU, no puede asegurarlo u.u

De acuerdo BayBlade no nos pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO SEIS: I THINK I LOVE YOU

Aun podía ver pese a la intensa oscuridad que sumergía la habitación en una sosegada y tétrica calma. Ojos azules se cerraron con pesadez cuando su dueño se fue de espaldas sobre el colchón. Termino acomodándose a lo largo para dejar las piernas colgando de un costado.

—Hn

El gruñido se extinguió en las paredes tras colocar los antebrazos sobre el rostro. Las orejas caninas estaban agachadas, y por un buen rato el pelirrojo no volvió a moverse, se limito a respirar hondo el conocido y adormecedor aroma del cuarto. Esa no era su habitación, aunque pensar en ello resultaba intrascendente ahora.

—Hn-repitió abrumado. Era un idiota, lo arruino todo- Demonios

…maldita la hora en que descubrió que necesitaba de Kai Hiwatari.

************

Fría mañana rusa tamizaba de escarcha blanca el suelo y las copas de los arboles. El susurro del viento podría dotar el paisaje de una belleza muerta debido al sol naciente que salía de su prisión de nubes. Ahí, cerca de la enorme arquitectura de la abadía, cierto lobo blanco esperaba paciente. Las orejas cada tanto se movían en respuesta a algún sonido lejano mientras balanceaba la cola en aburrimiento por la prolongada inactividad.

—Hn

Esto era extraño; por no decir raro y anormal. Yuriy Ivanov aun con su apariencia animal resoplo cansado. Hacía poco Hiwatari se adentro en el edificio luego de pronunciar un ecuánime "Te invito a desayunar" 4 palabras, 9 silabas, y 18 letras que lo hubieran hecho abrir grandes los ojos en su forma humana. Y aunque jamás lo admitiría, eso genero un agradable cosquilleo en la boca del estomago.

Volvió a resoplar. Maldijo mentalmente una vez miro en otra dirección que no fuera la salida de la abadía. No es como si tuviera a donde ir, y aunque no tenía motivos para quedarse y esperar por él (cosa que NO hacia) había un pequeño e interesante detalle que afilo su mirada. Le fastidiaban el recuerdo de ese rubor, el corazón acelerado y el maldito enfado que ocultaba algo mucho más profundo. No se molesto en saber porque eso le interesaba, lo único que le importaba era que el bicolor es suyo.

claro que la afirmación tampoco fue contemplada. Sin ganas, alzo los ojos cuando las orejitas se movieron graciosamente y sus sentidos se centraron en los pasos lejanos de esa esencia conocida.

Kai casi pudo sonreír por ver al lobito donde lo dejo. Tuvo que regresar a su habitación por algunas cosas, por lo que pensó que no lo encontraría, pero ahora por alguna absurda razón se sentía más tranquilo.

—Ey- llamo suavecito a manera de saludo. Con cuidado se arrodillo a su lado para no alterarlo.

Tal vez sería necesario recalcar que Yuriy Ivanov no era una mascota, pero cuando las suaves manos tocaron su pelaje todo se fue al diablo.

—Listo- musito

Fue sorprendente para el ex–pelirrojo sentir el collar en el cuello. Molesto frunció el ceño. El idiota lo manipulaba de una manera aterradora; debió irse cuando pudo, estando al aire libre no necesitaba de su compañía.

—…

Claro que luego experimento un intenso y fiero rubor interno que sencillamente lo descoloco. Kai le había dado un suave besito en la cabeza, suficiente para que su mente dejara de funcionar y su corazón palpitara como loco.

El bicolor sonrió divertido por verlo tan manso de repente. Así que volvió a incorporarse. No necesito tirar de la correa para que lo siguiera, y no es como si le gustara atarlo, pero iban a una zona congestionada y lo que menos quería era que se asustara por el ruido y saliera corriendo sin rumbo. Que el can muriera atropellado no le hacía gracia.

Sin más, caminaron en silencio. Los pies se hundían ligeramente en la nieve. Ojos carmín se alzaron pensativos. Sólo regreso a la abadía por la correa y algo de dinero. Pero considerando su mala suerte hubiera esperando encontrarse con su "taicho" ("capitán") tras el extraño sueño. El pensamiento genero un curioso rubor en sus mejillas aun cuando mantenía el ceño fruncido en ese gracioso mohín de falso enojo. Tampoco es como si quisiera verlo.

Eso fue suficiente para que Yuriy cerrara los ojos extasiado de ese delicioso aroma que aumento junto a la aseveración de poder perderse en la esencia.

—Hn

De todas formas termino bufando enojado. El embriagante aroma crecía cuando el corazón de Kai se aceleraba. Sólo con eso sabia que él pensaba en alguien, y la idea que lo afectara una persona le revolvía el estomago.

claro que por orgullo no intento buscar explicaciones. Por el momento se distrajo con el ruido de un auto que paso cerca. Habían llegado a una calle poco concurrida por la hora, pero pronto estará tan llena que sería difícil caminar.

Distraído por los nuevos ruidos y olores se dejo llevar. No podía pensar en otra que no fuera permanecer a su lado para mantenerse centrado y en calma. Se enloquecería si se fijaba en el tórrido ambiente.

—Dobroe utro (Buenos días)

La voz intrusa le hizo alzar la mirada para reparar en la pequeña cafetería donde una pelinegra los atendía con una sonrisa amable.

—Dobroe utro (Buenos días)- musito Kai con neutralidad.

—Hace tiempo que no te veía- señalo la chica- ¿Problemas con el equipo?

—Hn

Distinguirlo como uno de los titulares rusos de BeyBlade no es difícil. Aunque no hubo respuesta, nunca la había, sus conversaciones con ella eran cortos monólogos de cortesía, donde quizás podía responderle como acostumbraba y mascullar un: "Que te importa" pero insultar a quien te provee comida no es muy inteligente.

—¿Te doy lo mismo de siempre?

Basto de un mudo asentimiento para que la pelinegra sonriera divertida. No es como si le importara mucho su actitud, el hecho de mantenerlo al frente, tan tranquilo y manejable la hacía sonrojar un poco.

—Aquí tienes- sonrió al extender una bolsa de papel y un café.

—Gracias

Pago en silencio y dio media vuelta. Yuriy pudo escuchar a la chica suspirar soñadora, por lo que miro dudoso a su compañero. Seguía sin comprender como un tipo tan frio, arrogante y con tan pésimo humor podía generar esas emociones.

Sin interés volvió la vista al frente o terminaría cayéndose.

Las personas eran extrañas, nunca acabaría de comprenderlas. Mas, eso dejo de ser importante una vez dejaron de caminar luego de cinco minutos de recorrido. Por algún inexplicable motivo termino frenando de golpe, casi mareado por el intenso olor a medicina que penetro su olfato. Cualquier intento de escape fue inhibido por los brazos que lo alzaron del suelo. Dejo que Kai lo llevara, pero eso no significaba que se sintiera cómodo; no le gustaba mucho la cercanía ni depender de él en algo que perfectamente podía hacer solo.

Resoplo entre dientes mientras identifico el local como una veterinaria. Lo único que pudo hacer fue removerse con la intención de salir corriendo y maldecir cada una de las oportunidades que tuvo para alejarse de esta estúpida y embarazosa situación.

—Buenos días Kai

claro que escuchar esa voz masculina que le hablaba con tanta familiaridad ceso todo movimiento. Eso fue extraño para el bicolor. El can parecía mucho más complicado de lo que pensó.

—Hace mucho que no te veo- prosiguió el hombre joven desde el mostrador de la pequeña recepción.

Parecía tener unos 26 años, le sonreía tranquilo, y sin mucho decoro se acerco luego de coger una bata blanca. El cabello negro caía algo despeinado sobre el rostro en un aspecto de salvaje sensualidad que hizo al capitán ruso bufar. Percibir el conocido aroma de nerviosa exaltación en cuanto Kai se acerco no lo hizo más divertido.

—Estaba ocupado- repuso Hiwatari con monotonía. Sin más, coloco a Yuriy en el mostrador mientras que, quien reconoció como el veterinario se acerco. Tal vez él no notaba esa coqueta y sexy actitud que en realidad no era muy notaria, sólo el lobito podía saberlo gracia a los rápidos latidos que se acrecentaron con la cercanía.

—Hn- gruño Yuriy al rodar los ojos

—¿Qué me trajiste?- pregunto el veterinario. Descuidado paso una mano por la cabecita del animalito que no pareció muy contento.

—Lo mismo de siempre- mascullo al extender la bolsa de papel y el café.

—Gracias- canto alegre mientras revisaba el contenido.

—No deberías comer tanta basura

—…

Ivanov abrió grandes los ojos. Esta es la primera vez que lo veía interactuar con alguien que no estuviese involucrado en el BeyBlade, y que se preocupara por la salud de un desconocido sólo aumento su desconfianza.

—Escucha Kyo…-dijo Kai omitiendo la sonrisa divertida del mayor-…has tú trabajo ¿quieres?

Al fin algo de rudeza, Yuriy comenzaba a preocuparse. Bueno, no preocuparse en el sentido literal de la palabra, de hecho ni le importaba…esto sólo era…era…

¡Demonios! No tenía ni una maldita idea ¡¿Contentos?!

—Parece molesto- dijo Kyo. Con desenvoltura lo reviso tras palpar sobre las articulaciones, el lomo, abdomen, hasta detenerse en el hocico y mirarle los dientes—…no está herido ni se ve enfermo. De hecho es bastante joven y fuerte ¿Dónde lo encontraste?

—Entro en la abadía hace unos días- informo escueto. Después sólo lo acaricio inconscientemente en la cabecita- ¿Es un lobo?

—Da (si)- aseguro- Aunque tiene una extraña docilidad

Sólo necesito de un par de gruñidos animales para retirar las manos. Ser examinado por esa persona no le gustaba, aunque el veterinario no pareció amedrentarlo el evidente rechazo.

—Tal vez es de alguien- comento Kai sin interés en la repentina agresividad, basto con acariciarlo para que se relajara de nuevo, por lo que se permitió una ligera sonrisa divertida.

—Tal vez…-repitió Kyo con una sonrisa igual pero quizás por un motivo diferente a su paciente-…escucha, ahora no puedo revisarlo a fondo porque estoy esperando al proveedor ¿Por qué no vuelves por la tarde y traes una ensalada?

Un silencioso asentimiento fue suficiente. El bicolor bajo al lobito, dio un leve gracias y salió del local. Kyo era un buen tipo, le pagaba con comida cada vez que no tenía dinero para los exámenes. Considerando su flexibilidad para recoger animales de la calle, su dinero podía desvanecerse en algunas ocasiones.

Se conocía desde hace mucho por lo que era un poco más accesible con los precios. No trabajaba gratis porque necesitaba como vivir, pero si le ayudaba bastante. Esta vez sonrió divertido. Siempre procuraba pagarle, sin embargo no podía evitar llevar algo de comer, termino convirtiéndose más en una costumbre que otra cosa.

—Hn

Ajeno al otro, Ivanov comenzó a cansarse; parte de su enfado era debido a los malditos olores y ruidos de la calle, por lo que pronto estuvo deprimido. Él no quería ser un lobo, quería volver a la normalidad.

Quizás su letargo le hizo seguir a Kai sin reparar o replicar una vez pararon en la misma cafetería para después caminar de vuelta a la abadía. Sólo cuando el viento acaricio su pelaje se permitió respirar con tranquilidad. Fue realmente agradable sentir el canto de los árboles y aspirar hondo casi en éxtasis la euforia de la naturaleza.

Tener a Hiwatari a su lado no tenía nada que ver… ¡Enserio!

—…

Aunque después de un parpadeo frunció el ceño una vez conecto hechos lógicos. Cuando quiso darse cuenta no sólo atravesó los pasillos sin darse cuenta, sino que terminó en la habitación del bicolor. Refunfuño por lo bajo por ser arrastrado por todo el endemoniado lugar sin ser consciente de ello.

—Toma

Pero la palabra pareció suficiente para cortar sus pensamientos. Yuriy miro curioso la pieza de pan ofrecida. Kai acabo sentándose en el suelo contra el borde de la cama luego de quitarle el collar. Pensar en la manera en que perdió la noción del tiempo (considerando que su segundo al mando era el causante) complicaba más las cosas.

Dudoso en un principio se sentó y acepto la comida porque se estaba muriendo de hambre. Claro que aun no olvidaba la ofensa de ser llevado al veterinario, así que comió a regañadientes. Hiwatari sonrió divertido; después comenzó a comer su sándwich. Tener de vuelta al lobito producía una extraña satisfacción de alegría.

—Hn- resoplo tras desaparecer cualquier expresión de su rostro.

esto era patético, comenzaba a sentirse vulnerable por querer mantenerlo consigo como si se sintiera desesperado por compañía. Frunció el ceño algo incomodo. Tanto sentimentalismo era asquerosamente detestable. Sin ganas dejo de comer. Coloco el sándwich sobre la bolsa de papel y se puso de pie. El lobo apenas alzo la cabeza para luego volver su atención en la comida. El bicolor no reparo en él, sólo toco el colchón húmedo de la cama y resoplo molesto. Por dentro maldijo al imbécil Ivanov por ser el responsable de no poder dormir en su habitación.

—…

Claro que pensar en él remembraba el estúpido sueño, así que termino negando con la cabeza como si quisiera deshacerse del cálido rubor en las mejillas.

Sería más fácil que el colchón se secara si el clima no fuera tan húmedo. Ahora rodo los ojos en fastidio por saber que debía conseguir un ventilador o algo parecido antes que se quedara sin donde dormir…otra vez.

Mas sus pensamientos cesaron de golpe cuando alzo la mirada hacia el escritorio atiborrado de libros. En silencio y sin pensar en nada en particular camino hacia ellos. Pararse a un lado fue cuestión de unos cuantos pasos. Las cubiertas, hojas solitarias de apuntes y los montoncitos conglomerados no lo inmutaron. Ojos carmín detallaron en aparente desinterés hasta que coloco una mano sobre un libro y agacho la mirada con un suspiro cansado.

—No va a volver- musito tan bajito que nadie podría oírlo.

Yuriy alzo la cabeza. De nuevo percibía esa aura de oscuridad. Se acerco despacio con las orejas abajo sin importarle que aun no terminaba de desayunar.

Kai no lo miro a pesar de sentirlo cerca, sus pensamientos permanecían en Dranzer y el hecho que no verlo nuevamente, o al menos no lo haría por el momento. Ignoraba los motivos, y aunque sabía que debía seguir adelante, de todas formas apretó fuerte los puños casi hasta hacerse daño.

El lobo no se sorprendió demasiado por el puño que se estrello contra el escritorio. Supo que se hizo daño desde que vio la mano lastimada golpear la madera. El denso silencio que lo sucedió vino acompañado de un leve estremecimiento que no era de dolor; parecía algo mucho mayor a algo físico. Inconscientemente intento acercarse, pero casi salta del susto cuando un celular sonó. Su compañero no pareció interesado en ello, sin embargo no pudo evitar sobresaltarse.

—Hn- bufo el bicolor de mala gana al sacar el aparto del bolsillo. Normalmente lo llevaba consigo para eventualidades, pero eso no evitaba que lo matara del susto con las raras e inusuales veces que sonaba.

Con un gruñido miro el identificador de llamadas antes de sentarse en el suelo, nuevamente contra el borde de la cama, aunque ahora miraba hacia la puerta.

—¿Qué quieres Hiro?- mascullo con fría indiferencia.

Para Yuriy no fue igual, sus orejas se alzaron y termino acercándose para escuchar mejor aunque eso no fuera del todo necesario considerando su buen oído animal.

Me alegra oírte Kai- dijo el peliazul del otro lado de la línea acostumbrado a su ruda manera de hablar- ¿Cómo van las cosas con los Blitzkrieg Boys?

Ivanov frunció el ceño ¿Por qué eso tendría que importarle? No es como si odiara a la BBA-Revolution, sólo lo fastidiaban un poco, porque como ya dijo, Hiwatari le hizo detestar el japonés con los molestos "Ivanov-Taicho" (Capitán Ivanov) que soltaba cada tanto.

—¿Qué quieres Hiro?- repitió Kai con calma- No eres de los que dan rodeos

Kinomiya se rio bajito y eso lo relajo. Aparentemente no era nada serio, así que se permitió aguardar por esa voz familiar que le agradaba.

—Hn

para Yuriy seguía sin ser igual. No le gusto mucho la ligera sonrisa que curvo los finos labios. Tal vez por ello termino afilando la mirada.

Vuelve con nosotros- propuso claro y conciso. Esa seriedad no daba cavidad a bromas.

Hubo un molesto vacio que golpeo el estomago del lobo justo cuando abrió grande los ojos y su corazón pareció detenerse por la angustia que lo sacudió sin razón aparten. De inmediato busco la mirada carmín para ver una ceja enarcada en curiosidad. Que él contemplara la posibilidad de regresar no lo hacía más alentador, en realidad le hizo dar un paso más cerca hasta que Kai coloco una mano sobre su lomo.

—No soy un suplente- acoto serio.

Lo sé- dijo Hiro- Quiero enviar a Tyson un tiempo a la banca y supuse que sería bueno que tomaras unas vacaciones.

—…

No creo que a tú Taicho (capitán) le moleste

Así que de ahí aprendió esa estúpida palabra. Yuriy inmediatamente comenzó a maldecir al mayor de los Kinomiya hasta que por alguna absurda razón Kai se sonrojo ligeramente, claro que después frunció el ceño.

¿Él se sonrojo…porque lo mencionaron?

Inevitablemente se congelo ante el delicioso aroma que lo golpeo y el corazón ajeno que pareció saltar. Extasiado cerró los ojos. Sintió una extraña emoción sacudirlo: adrenalina bombeo su corazón haciéndolo latir más rápido y estaba seguro (aunque muy aturdido para importarle) que acababa de sonrojarse…

no estaba muy seguro si los lobos podían hacer eso, pero igual no se molesto en averiguarlo.

TOCK, TOCK

—Hn- Kai gruño en fastidio, enojado sin ningún motivo por culpa del idiota Kinomiya que podía jurar, se reía de él del otro lado- Te llamo después

Ninguno de los dos necesito una mejor despedida a pesar que hacía dos meses que no se veían ni hablaban.

No tengo todo el día- reclamo alguien desde el pasillo.

Aturdido, el ex-pelirrojo miro la puerta. Por un momento se sintió estúpido por no haber notado que alguien se acercaba. Gruño en fingido enojo porque en el fondo, muy, MUY en el fondo sabia que se centro tanto en su compañero de equipo que perdió la noción del entorno. Pero claro, primero se suicidaría antes de admitirlo, así que enfurruñado se escondió bajo la cama. Sabia quien era, podía olerlo, sin mencionar que su voz resultaba inconfundible.

—Hn

Kai también sabia, así que perezoso abrió la puerta. La había cerrado porque se supone que no debe tener animales dentro de la abadía dado que el presupuesto no alcanza para mantenerlos. Tal vez la norma lo tenía sin cuidado, como anteriormente dijo, podía haber un elefante rosa en su habitación y si decía que NO había nada, entonces así seria. Además a nadie le importaba lo que tuviera o dejara de tener, era lo suficientemente responsable como para cuidar animales sin que afectara a otros.

pero si entraba Ian habría un serio problema. Básicamente cerró la puerta por él. Afortunadamente esta no era la situación, así que suspiro cansado.

—¿Qué quieres?

Del otro lado, Bryan Kuznetzov no pareció afectado por el rudo saludo tras abrir la puerta. Sólo enarco una ceja por el aparente mal humor, y casi podía jurar que Hiwatari estaba algo sonrojado…

.aunque no podía asegurarlo, así que no se molesto en averiguarlo. Por ahora sonrió divertido de los impacientes ojos carmín, sencillamente adoraba esa expresión de enfado.

—Quería verte- bromeo.

Debajo de la cama, Yuriy intento no rodar los ojos, por la molesta ansiedad que producía la cercanía de esos dos. Quizás no podía verlos, pero podía olfatearlos para situarlos en el espacio.

Kai resoplo en desinterés, se limito a apartarse y caminar hacia la cama para sentarse en el borde seco. La invitación fue aceptada, Bryan apenas dio unos cuantos pasos para ver en disimulo la comida en el suelo y las mordidas que identifico como las de un animal. Sonrió levemente. Sabia de su interés por los animales, así que prefirió no decir nada aun cuando esa era una de las cosas que más le gustaba de él.

—Deberías salir ¿sabes?- comento al caminar descuidadamente hacia el escritorio y tomar un libro cualquiera- Tal vez conseguir a alguien.

Propuso sin rastros de ironía. Que Hiwatari se hunda en la oscuridad por buscar a Dranzer no le hacía gracia, aunque no lo diría abiertamente.

—¿Qué quieres?- repitió el bicolor neutral. Esa parecía su nueva palabra del día.

—¿Has visto a Yuriy?

Ivanov se estremeció por el poco tacto, sin embargo prestó especial atención cuando su amigo se movió por la habitación.

—¿Por qué debería?- cuestionó algo molesto. El ruso se encogió de hombros al recargarse contra el escritorio.

—Últimamente pasan mucho tiempo juntos- señalo con una sonrisa divertida por el fastidio de quien se limito a fruncir el ceño e intento no sonrojarse por el recuerdo de ese sueño que surgía con la mención de su "Taicho" (capitán)— Como sea…-resoplo mientras camino hacia la salida— ¿Por qué no nos ayudas a buscarlo?

—No me interesa- acoto cortante.

No es como si hubiera esperado otra respuesta.

—Esta es la segunda vez que encontramos su ropa- comento Bryan en desinterés.

Por la ceja enarcada, supo que tenía toda su atención. Sólo quería presionarlo un poco para responder unas preguntas que hace algún tiempo rondaban su cabeza. Despacio se movió hasta detenerse bajo el marco del umbral.

—…Tal vez la maldición finalmente lo consumió

Lo único que Kuznetzov necesito fue ver el leve estremecimiento para comprobar su teoría. Sonrió cínico. Parecía que no le era tan indiferente el pelirrojo…y eso podía ser muy divertido.

—Nos vemos- dijo al cerrar la puerta tras de sí y dejar la habitación en un denso silencio.

—…

Sin moverse, Kai necesito de un par de segundos para analizar la información. Después se tenso antes las posibilidades pues, ¿Sinceramente qué probabilidades habían de encontrar un lobo blanco cerca de la abadía dos veces?

Se erizo ante la idea y Yuriy pudo sentir un extraño y denso silencio que no pudo ni supo descifrar. Eran demasiadas emociones como para ponerles nombre o identificar una en particular. Claro que el pensamiento se evaporo cuando el bicolor bajo de la cama para sentarse en el suelo.

La mirada carmín observo fijamente donde se suponía estaba el cachorro, aunque jamás llego a agacharse para buscarlo. Resoplo cansado al cerrar los ojos como si pensara que hacer a continuación. Esto no debería estar pasando.

—Ven- llamo despacio.

Tuvo que usar todo su autocontrol para no dejarse llevar por ese mar de sensaciones contradictorias y las preguntas que surgían con una rapidez abrumadora.

Debió esperar unos minutos para que la cabecita blanca saliera debajo de la cama. Ahí algo se oprimió en su pecho, y Yuriy lo sintió ¿temeroso? Sin ganas se acerco para sentarse al frente. Si fue descubierto sólo quedaba disculparse (a su manera) y explicar todo el maldito asunto, porque si lo pensaba era culpa de Kai por no dejarle hablar. Cada vez que lo intento fue acariciado con ese gentil gesto que deshacía su mundo.

claro que eso no se lo diría, ni repetiría el pensamiento.

—…

Sin embargo, por segunda vez dejo de pensar. Comenzó a notar el aterrador patrón de 30 segundos que surgía entre los intervalos de tiempo en que Hiwatari se movía y dejaba de hacerlo. Ahora su segundo al mando se inclino un poco para sujetarlo y alzarlo hasta que tuvo que pararse en las patas traseras. Con su mano lastimada era lo máximo que podía hacer.

Durante unos segundos Kai no hizo nada más que ver fijamente los ojos rojos. Si lo pensaba era una estúpida coincidencia que se pareciera tanto, pero considerando todas las cosas raras y ridículamente imposibles que rondaban su vida, tuvo que tomar aire antes de hablar.

—Ivanov…

El aludido agacho las orejas por reflejo a ese leve escalofrió que lo recorrió con la cercanía que pretendía hallar alguna reacción; y eso fue injusto, el delicioso aroma lo adormecía, hacia latir su corazón más rápido y por más que odiara ser manipulado de esa mantera en este momento resulto inútil pensar en ello.

—Yuriy

Los ojos rojos del lobo se abrieron grandes por la sensual manera en que los finos labios pronunciaron su nombre. Claro que eso no fue intencional, aunque tampoco importo cuando las orejas caninas se fueron hacia atrás.

PLOP

después todo fue muy confuso. Kai abrió mucho los ojos por la pequeña explosión de humo blanco que agito ligeramente su cabello. Lo siguiente de lo que estuvo consiente fue que estaba en el suelo gracias al repentino peso que no estaba preparado para sostener y ahora un par de ojos azules lo miraban con sorpresa por la posición.

—…

Ver a Yuriy Ivanov sobre su cuerpo hizo abrir grandes sus ojos. La presión ajena lo mantuvo prisionero, pero estaba lo suficientemente aturdido como para no importarle.

Por otro lado, Yuriy también lucia descolocado, no esperaba destransformarse de repente. Por el momento sólo atino a alejarse un poco, coloco las piernas a cada lado de la cadera contraria una vez rozo las bonitas piernas en las que termino enredándose, sin embargo mantuvo las manos a los costados de su cabeza.

seguramente debería detallar en la carencia de ropa, pero es difícil concentrase cuando algo en el interior de Kai pareció romperse.

Esto era estúpido, Hiwatari lo sabía pero no pudo evitar sentir la pérdida. Al final todos lo abandonan. Resoplo cansado, tal vez demasiado agotado. La oscuridad a su alrededor aumento, aunque su apariencia seguía igual de neutra e indiferente, como si se hubiera perdido en algún punto de la nada. Es cruel ilusionarse con algo que eventualmente te quitaran. De nuevo resoplo. Al final Ivanov lo consiguió, gano esta estúpida rivalidad porque ahora estaba muy cansado para responder.

agotado y humillado, la combinación perfecta.

—Hn

Con un nuevo gruñido coloco una mano en el hombro contrario para apartarlo. Lo empujo suave para sentarse sin apartar la mirada. Podía haberse burlado de él, pero no le daría el gusto de hacerlo más aun cuando sus ojos lucían más brillantes de lo normal.

El pelirrojo entreabrió los labios un par de veces pero las palabras sencillamente morían. Las orejas lobunas se agacharon. Podía ver los ojos fuego algo cristalinos por las lágrimas retenidas.

Kai no iba a llorar, frunció el ceño igual a un niño orgulloso que aguantaría el aire pese a las heridas. Después sólo volvió a gruñir, afilo la mirada y finalmente se alejo para poder incorporarse. Enojo destilaba con cada gesto.

—¡Espera!- exclamo Yuriy al pararse. El otro se alejo rápido para salir en cuanto abrió la puerta- Yeb (maldición)

De verdad intento seguirlo una vez el rudo portazo de su partida se extinguió entre las paredes, pero estar desnudo es un impedimento. Refunfuñando y sumamente impaciente fue por algo de ropa al armario, aunque la diferencia de estaturas sólo lo complico mas.

—Demonios- gruño molesto.

No podía ponerse una sabana porque las del colchón fueron retiradas desde que se mojaron. Maldijo entre dientes mientras sus orejas en alto lo rastreaban. Jamás pensó que alejarlo podía incomodarle de esta manera.

Presuroso se coloco una sudadera negra que parecía quedarle bien, y que tal vez era usada para hacer ejercicio, en realidad no le importo, se la puso junto a una camisa sin mangas de color verde militar.

Cuando pretendía salir todos sus sentidos colisionaron. Kai finalmente se detuvo con el "Click" de una puerta que se cierra. El hecho de saber que esa era su habitación consiguió afilar la mirada. Sin dudarlo se movió tan rápido como su apariencia animal lo permitió. Por los pasillos no fue nada más que una sombra, una ráfaga de viento que los ocupantes no llegaron a notar. Llegar a su habitación fue una nimiedad. Ahí la puerta cerrada lo recibió con los brazos abiertos.

—Yeb (maldición)- mascullo al golpearla despacio con los puños cerrados.

Sus ojos seguían azules así que no podía atribuirle esta impulsiva necesidad de tenerlo de vuelta a su bestia bit. Bufo al apoyar la cabeza contra la madera sin bajar los brazos. Podía sentirlo del otro lado aun sosteniendo la perilla en su mano. Y aunque oía y olía todo su alrededor, seguía sin poder descifrar la mezcla de emociones. Es como si se hundiera despacio en un mar de oscuridad donde no lograba ni alcanzaba a detenerlo.

—Kai…-llamo suave pero lo suficientemente alto para ser escuchado. Ahora no pareció interesado o consciente de haberlo llamado por su nombre, o la increíble facilidad casi placentera con que las letras se deslizaron fuera de sus labios.

Eso no evito que se estremeciera. Un leve rubor tiño sus mejillas por ser realmente consciente de lo que hacía. Frunció el ceño y gruño por lo bajo a pesar que sus orejas siguieran agachadas. Todo su interés estaba puesto en quien ocupaba su habitación.

—…escúchame, yo no…

—¡Yuriy!

Iba a matar a alguien.

El pelirrojo se encogió de hombros enojado. Los apéndices lobunos en su cabeza se fueron hacia atrás en amenaza mientas su "pelaje" se erizo en fastidio. Despacio giro con la expresión de un asesino en serie. Los tres Blitzkrieg Boys tras su espalda no se inmutaron pero dejaron de avanzar por la expresión salvaje que les hizo enarca una ceja y entrecerrar los ojos a manera de calcular la situación.

—¿Dónde demonios estabas?- pregunto Ian con el ceño fruncido pero sin atreverse a romper los cuatro pasos que los distanciaban.

—Encontramos tú ropa- señalo Spencer.

Los ojos azules se afilaron en escepticismo. Recordaba haber escondido muy bien las prendas cuando se transformo. Si esto era una coincidencia, el destino tenía un cruel sentido del humor.

—Tú celular estaba sonando- dijo Bryan para responder la muda pregunta de su amigo.

—La BBA-Revolution viene en la mañana- informo Ian- Te llamaban para avisar su llegada.

—Chto? (¿Qué?)

Las palabras se arrastraron casi en amenaza. Yuriy finalmente presto toda su atención en el pequeño grupo, donde el murmullo apago vino acompañado del leve movimiento de las orejas lobunas que terminaron agachándose levemente en cuanto se alejo un poco de la puerta. Una de sus manos aun seguía sobre ella

—Parece que quieren unas vacaciones…o algo así- divago Bryan desinteresado.

Dejo de escuchar tras centrarse en el único pensamiento que volcó su corazón en una molesta opresión. Sin dudarlo su mirada se poso en lo único que le impedía entrar en el cuarto.

—Pero…-musito en un hilo de voz que nadie escucho. Del otro lado sintió que Kai se alejaba. La oscuridad que generaba le hacía casi imposible seguir sus movimientos.

esos imbéciles se lo iban a llevar.

************

Figuras imaginarias podían dibujarse en la oscuridad. El pelirrojo se limito a gruñir por lo bajo. Sus colmillos fueron visibles pese a la penumbra.

Ignoraba desde hacia cuanto mantenía el antebrazo sobre los ojos, pero tampoco se molesto en averiguarlo. De mala gana coloco ambos brazos a los largo del colchón sin importarle la humedad aun presente. Frunció el ceño. Esto era ridículo. Se sentó de golpe y apoyo los brazos sobre las rodillas. No tenía porque importarle si se iba.

—Hn

Igual afilo la mirada, bufo por lo bajo y se puso de pie. Algo de aire fresco le haría bien. Ahora era lo suficientemente tarde como para que pudiera caminar por los pasillos sin usar la boina y gabardina negras.

Estuvo toda la tarde organizando la abadía para la llegada de los japoneses. Como líder era su deber encargarse de eso, y como no encontró una buena razón para rechazar su estadía debía aguantarse. Claro que eso no evito que intentara negarse, cosa que Ian no permitió. Después de todo ¿Qué clase de equipo rechaza a otro? Eso no se vería bien entre los patrocinadores. Aunque el detalle fue sumamente curioso para los miembros rusos, pues tal vez su capitán no era muy emotivo con las vistas, pero por lo general no le importaban.

…aun así no intentaron preguntar. No cuando tiraba las orejas hacia atrás en enfado, como si estuviera a punto de masacrar al primer idiota que lo molestase.

Yuriy afilo la mirada aunque los apéndices lobunos en su cabeza permanecían un poco agachados. No tenía porque importarle que vinieran, mucho menos que se llevaran a Kai, de hecho esto era lo que siempre quiso ¿cierto? Quería que él dejara el equipo.

—Yeb (maldición)- mascullo una vez dejo de caminar.

Cerró los ojos al alzar una mano para masajearse el puente de la nariz. Comenzaba a dolerle la cabeza por las preguntas que no debería tener. Suspiro cansado y miro de reojo la puerta conocida. Descubrir que estaba parando junto a su habitación no le sorprendía. Era tan malditamente predecible que chasqueo la lengua.

—…

En fingida indiferencia miro la puerta como quien no quiere la cosa. No oía nada del otro lado más que una suave respiración, esa que le hizo cerrar los ojos nuevamente para posicionarlo en el espacio. El aroma del bicolor seguía siendo de melancolía, enojo y la oscuridad que últimamente lo acompañaba, sin embargo pudo situarlo dormido en su cama, y eso produjo una extraña emoción que hizo brillar los ojos azules en cuanto se abrieron.

—Hn- bufo cansado

No es como si estuviera indeciso en lo que debería hacer a continuación, pero igual rodo los ojos algo impaciente por el orgullo que no se decidía a dejarlo entrar. Al final gruño y tomo la perilla. Digamos que contemplo la idea de tirar la puerta abajo (considerando que estaba cerrada) pero eso lo despertaría así que coloco la mano libre sobre la superficie lisa para amortiguar el ruido. Basto con forzarla un poco para romper la cerradura.

Una vez abierta se asomo con cuidado. Empujo un poco para permitir que un delgado hilo de luz del pasillo entrara. Miro en descuido por un efímero instante hasta dar con el dormido ocupante. Despacio e impulsado por una extraña emoción cerró la puerta (sin poder echarle seguro) tras de sí.

Podía escuchar perfectamente la armoniosa respiración de Hiwatari y el sonido regular de su corazón. Durante unos minutos no se movió, por alguna estúpida razón estaba nervioso y eso no tenía sentido, sólo estaba dormido…en su cama.

Un curioso rubor tiño sus mejillas aunque prefirió ignorarlo. Maldijo entre dientes y se obligo a caminar. Lo hizo con destreza y elegancia animal para no despertarlo. Primero rodeo la cama como si evaluara la situación. Su presencia no había sido detectada, considerando lo paranoico que él era, eso de verdad hablaba muy bien de su agilidad. Kai estaba acostado de lado, aun tenia la ropa usual, salvo por la ausencia de la bufanda, la chaqueta, los guantes, y obviamente los zapatos.

La posición no le gustaba, así que tuvo que moverse para verlo de frente.

Con cuidado se sentó en el borde de la cama. Por un momento lo observo hasta que estiro una mano y con delicadeza retiro algunos mechones de cabello para examinar mejor las finas facciones que revelaban un sueño inquieto. Curioso ladeo la cabeza mientras delineaba su rostro. Apenas lo tocaba con las yemas de los dedos porque sabía que de presionarlo se despertaría. Más, al trazar las pálidas mejillas abrió un poco más los ojos…

…¿esas eran lágrimas secas?

Resoplo agotado. Kai Hiwatari era molesto, insoportable, te golpea si se enoja, sin mencionar la arrogancia y prepotencia que derrochaba esa actitud indiferente. Pero quizás por eso una ligera sonrisa curvo sus labios sin que su mano dejara de trazar un camino por el cuello; ahí delineo el recorrido sanguíneo hasta apartar un poco la camisa y rozar la clavícula hacia el hombro.

Con cuidado se acomodo para acostarse a su lado. El calor corporal consiguió que Kai se removiera por lo que aguardo en silencio esperando que los ojos carmín no se abrieran. Sería un problema si lo enojaba más de lo que ya estaba. Claro que enojo no es la palabra más adecuada para describir su estado.

Por el momento dejo de pensar cuando inevitablemente se erizo por la proximidad. El bicolor termino a un palmo de distancia, podía sentir el roce de su cuerpo y la pausada respiración abanicar cerca. Tenso y con las orejas en alto por la impresión, Yuriy no pudo evitar el repentino rubor que no pudo ignorar. Sentía el rostro caliente gracia a esa apacible y vulnerable apariencia que venía acompañada del delicioso aroma.

Como si se viera obligado tuvo que cerrar los ojos para respirar hondo. Sus sentidos casi enloquecieron por el sutil roce entre ambos, y el agradable calor que lo rodeaba. Porque La piel de Kai era suave y tenerlo a su merced sólo acelero los latidos de su corazón, así que cuando se acerco en busca de más calor, el pelirrojo suspiro extasiado. Al abrir de nuevo los ojos lo encontró con el rostro oculto en su pecho y las piernas casi entrelazadas con las propias porque él así se lo permitió.

…de hecho, si lo pensaba, habían muy pocas cosas que no le permitía, y no se refería sólo al BeyBlade. El descubrimiento le hizo abrir un poco mas grade los ojos de lo normal cuando su corazón palpito con tanta fuerza que se asusto.

Acaba de comprender algo. Tal vez Kai Hiwatari fuese un imbécil pero era la única persona que le gritaba la verdad a la cara, y por alguna extraña e inusitada razón sus palabras le afectaban más que las de los demás. Tal vez los otros rusos también usaban la mordaz actitud, pero no se inmiscuían demasiado sabiendo que serian ignorados y rechazados inmediatamente.

Pese a eso, bastaba con uno de los fríos comentarios del bicolor para estremecerlo, y cuando intentaba ignorarlo seguía reprochando en desinterés con el tono cínico que buscaba hacerlo recapacitar. Sabía que no lo hacía porque se preocupara por él, mas bien, intentaba mantenerlo lucido por el bienestar del equipo, sin embargo eso no dejaba de ser peculiarmente interesante.

A pesar de todo, Hiwatari era importante y lo afectaba de una manera que no podía explicar. Podía volcar su mundo con una asombrosa facilidad, y si algo odiaba Yuriy Ivanov es que exista alguien que lo descontrolara de esa manera. Por eso no lo quería en el equipo…

…aunque eso no fuera del todo cierto.

—Hn

Con un gruñido frunció el ceño. El sonido fue lo suficientemente alto para despertarlo, pero no le importo cuando lo empujo un poco de la cadera para hacerlo acostarse en la espalda.

—¿Hmm?

Ojos azules miraron fijamente los parpados abrirse. El adormilado bicolor tardo un momento en conectar hechos lógicos hasta que vagamente distinguió esa delgada figura sobre su cuerpo con las piernas a cada lado de su cadera y las manos a los costados de la cabeza.

Ahora Yuriy lo comprendía. Si hubiera querido alejarlo realmente, lo habría hecho, ya entendía porque detestaba el japonés, y porque definitivamente le molestaba que siempre los dejara por la BBA-Revolution.

—¿Qué…?- mascullo Kai apenas despertando. Intuitivamente coloco una mano en el hombro contrario en busca de espacio personal.

—Quédate conmigo- soltó Yuriy al apartar su mano y colocarla a un lado de la cabeza, la mano herida no fue tomada en cuenta mientras se inclino un poco más cerca.

—…

Fue difícil para Kai pensar. Sus ojos se abrieron grandes de sorpresa cuando el espacio entre ambos fue lentamente cortado. En ese momento su mente convenientemente dejo de coordinar, y todo lo que ahora abarcaba sus sentidos eran los fino labios que sellaron los suyos en un gentil gesto que lo erizo.

Esa era una curiosa manera de despertar. Con el corazón desbocado por el susto, y una extraña emoción en la boca del estomago.

El pelirrojo no pudo evitarlo, lo quería consigo, lo quería siempre, lo quería como no imagino que podía quererlo. Y ahora quería mantenerlo así, tan cerca como pudiera. Despacio capturo los contornos sonrosados y sonrió perverso cuando su cola toco una de las bonitas piernas sobre el pantalón, subió lentamente hasta los muslos tan cerca de la entrepierna que lo hizo abrir los labios en protesta.

—Hmm

Era un truco sucio y lo sabía, pero tenía necesidad de esa boca de fuego. Hiwatari cerró fuerte los ojos por la húmeda intrusa que irrumpió en su boca sin permiso ni recato para tocarlo con una innecesaria lentitud que lo estremeció sin que pudiera acallar un tenue suspiro que fue aceptado de buena gana.

Fue como un detonante, Ivanov acaricio su lengua e hizo algo positivamente indecente con el beso que lo hizo sonrojar violentamente.

La mano libre lo rodeo de la cintura y lo alzo un poco para acercarlos, así ambas caderas se presionaban descaradamente. Kai tuvo que mover las piernas en busca de una posición más cómoda, aunque el gesto le salió muy mal pues lo único que consiguió fue flexionarlas frente a la demandante cercanía, en una sugerente insinuación que consiguió que el pelirrojo lo mordiera.

—…

No hubo necesidad de golpearlo por algo de espacio cuando su "capitán" se alejo luego de dejar un par de besos cortos y lamer la comisura de los suaves y sonrosados labios por el hilo de saliva que resbaló tras la caliente unión.

Kai ni siquiera alcanzo a reaccionar. Parecía asustado y sumamente sonrojado por el inesperado contexto. Claro que eso no evito que frunciera el ceño aun agitado.

—Quédate conmigo- repitió Yuriy.

Lo dijo sin pensar, porque cuando se dio cuenta de lo que hacía apretó un poco la mano que aun mantenía prisionera. Tensarse fue inevitable. El mismo Hiwatari abrió grandes los ojos por la repentina efusividad aunque después enarco una ceja en duda y se acerco un poco más.

Reflejarse en los mares de fuego lo puso increíblemente nervioso; pero su segundo al mando sólo quería comprobar algo; usualmente Ivanov era impulsivo cuando sus ojos se teñían de rojo, pero descubrir que eran azules lo estremeció.

En silencio Yuriy se fue hacia atrás para sentarse en sus piernas y dejarlo momentáneamente libre. Estaba lo suficientemente desubicado como para no coordinar hechos lógicos. En respuesta el bicolor también se sentó.

—Escucha…-empezó con las orejas algo agachadas (como últimamente permanecían cuando se trataba del otro) parecía un cachorro regañado, a pesar de chasquear la lengua en impaciencia.

…ese imbécil tenía la culpa por poner su mundo de cabeza con esa aterradora facilidad.

Kai tuvo que parpadear un par de veces por esa mirada de reproche y enfado como si él hubiera hecho algo malo. Más, eso resulto intrascendente cuando termino encerrado por las manos que se colocaron en la cabecera de la cama tras su espalda.

—¿Qué demonios te pasa?- reclamo ligeramente molesto a pesar del rubor en las mejillas. La distancia se acorto de manera alarmante.

—Tishe (cállate)- áspero Yuriy lo suficientemente nervioso como para notar que el otro se encogía con la demandante cercanía- Escucha imbécil…yo…

PLOP

—…

Decir que al bicolor casi le da un infarto seria desmeritar la conmoción. Incluso salto y retrocedió inútilmente cuando la pequeña explosión de humo blanco transformo al pelirrojo en un cachorro de lobo blanco. El hermoso animalito estaba sobre sus piernas, pero ahora sólo podía ver la cabecita gracias a la ropa que termino enredándolo.

—Kai…

El susto fue aún mayor cuando la puerta fue abierta y Bryan Kuznetzov entro. Sobresaltado, lo único que atino fue a cubrir la escena del crimen con una almohada, y aunque el ruso lo noto (principalmente porque era insuficiente para ocultar toda la ropa) no le dio importancia, pues la oscuridad del cuarto le impedía ver que era de alguien más.

—Tus amigos de la BBA-Revolution llegaron

—Hn

No era lo más elocuente, pero aun intentaba calmarse. Sentía el corazón desenfrenado, sin mencionar que su respiración irregular y el rubor en las mejillas lo tenía algo agitado.

Eso si fue interesante para el pelilavanda, sin embargo antes de poder decir algo noto que algo se movía bajo la ropa. No tuvo que esforzarse mucho para ver el par de pequeñas orejitas caninas.

—Hn

Bryan miro sobre el hombro. Ian estaba cerca; lo mejor era alejarse para que pudiera esconder su nueva mascota. Más tarde averiguaría que le ocurría.

—Apresúrate- dijo para salir y cerrar nuevamente la puerta.

—…

Un denso silencio reino tras su partida. A Kai le tomo unos minutos decidir bajar la mirada. El lobito estaba agazapado, pero volvió a erguirse para seguir luchando con la camisa.

Dudoso en un principio, alzo una mano que dejo en el aire por la indecisión, después resoplo para ayudarle a salir. Cuando ambos pares de ojos finalmente se encontraron, no hicieron nada más que analizarse en un denso silencio, roto por un suspiro compartido, tal vez estaban demasiado habituados a estos extraños sucesos…y eso resultaba algo deprimente.

—Eso es tú culpa- bufo de mala gana, y Yuriy se encargo de fulminarlo con la mirada.

…nunca dijo que convivir fuera fácil.

—¡Kai!- exclamo Tyson al abrir la puerta con más energía de la necesaria.

…especialmente cuando tienen a los japoneses en la abadía.

Maldito infierno.

CONTINUARA:

Ann: ¡¡¡WIIIII TERMINE º¬º!!! Aunque está un poco más corto que los demás capítulos igual espero les guste º-º

Ro: Como siempre, a pesar de no mostrar rastros de vida durante meses, Ann siempre da lo mejor de sí para que las actualizaciones valgan la pena Ne n---n

Ann: Hai n////n. De acuerdo, creo que en dos o tres capítulos finalmente se desharán de mi o.o…¡¡¡BUUUUAAAAA MI FIC SE ACABA TT0TT!!!

Ro: Este es uno de los Fic que Ann mas a querido n---n. Le da algo de nostalgia terminarlo XD

Ann: TT¬TT

Ro: Ya, ya u¬uUU (sobándole la espalda para calmarla)

Ok, como hay una estúpida norma en el FanFiction sobre no poder contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n--n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n--n

Tenemos un pequeño cambio o.o, para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Se despiden:

Ann Saotomo: No quiero que se acabe TT¬TT (en un rincón oscuro)

Ro-Chan: Tranquila XDDDUUU