LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN MANGAKA RUMIKO TAKAHASHI. LA HISTORIA EN CAMBIO ES MIA.

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PRESIÓN Y UN ACUERDO

—Solo a mí se me ocurre desvelarme cuando tengo clases temprano…— se lamentó en voz baja la joven pelinegra, mientras descansaba su rostro apoyado en su mano, veía sin mucho interés lo que su profesor estaba escribiendo en la enorme pizarra. De pronto dejó de prestar atención a lo que sus ojos le mostraban y se perdió en los recuerdos de la noche anterior…

Me quieres decir ¿qué demonios se trae Bankotsu con Kagome?— cuestionó molesto el joven ojidorado.

Tranquilo Inuyasha, no sé de qué me estás hablando…—habló despreocupado el ojiazul.

De que el imbécil de Bankotsu estaba con Kagome, puedo jurar que la estaba besando…— explicó mientras apuntaba con su mano al lugar donde hace unos minutos la pelinegra había permanecido con el moreno.

¿Quieres decir que Bankotsu y Kagome…?— cuestionó extrañado.

¡No quiero decir nada!, quiero que me digas tú qué demonios sabes… Bankotsu es tu primo…— interrumpió impaciente.

Bueno sí, pero él y yo casi no hablamos… de hecho no sé por qué decidió asistir…—comentó simplemente.

Lo más seguro es que ese imbécil quiera aprovecharse de ella…— mencionó impotente y sin disminuir su molestia.

¿Por qué razón lo haría?— preguntó cansado Miroku.

No lo sé… lo único que sé, es que Kagome no es del tipo de mujer en la que se fija ese idiota…

En eso tienes razón…— cedió el ojiazul y se tomó con una mano la cabeza. Detestaba lo voluble que podía llegar ser su amigo.

No me gusta para nada verlos juntos…— volvió a mencionar el peliplata.

Pero no puedes hacer nada… tienes novia ¿recuerdas?— mencionó sarcástico el ojiazul.

Eso no quita el hecho que Kagome me guste…— respondió con fastidio.

Eso no cambia nada… o… ¿serías capaz de dejarla?¿dejarías a Kikyo por Kagome?

No lo sé…— respondió de inmediato.

La clase continuaba en la enorme aula, y Kagome parecía más pendiente de rodar su lápiz sobre esa hoja a medio llenar de su libreta… "no le gusta vernos juntos… pero… ¿por qué?" meditó, si tan solo Sango no hubiese llegado buscándola, hubiese podido seguir escuchando… sonrió irónicamente… ahora se sentía hasta una entrometida, pero bueno, estaban hablando de ella, así que, tal vez no estaba tan mal lo que hizo.

Levantó la vista y vio a su profesor recoger sus cosas… la clase había terminado, guardó sin prisa su material "¿por qué dudas Inuyasha?... ¿de verdad podrías dejar a Kikyo por mí?..." meditó y siguió sentada, en ese momento creyó que de verdad presionando podría tener algún resultado, tal vez ganaría o tal vez no, pero al menos se quitaría esa duda de la cabeza… —ya había aceptado…— se dijo en voz baja y notoriamente preocupada al recordar la oferta de ese arrogante joven… se llevó una mano a la frente, meditó las cosas… "pero… ¿hacerlo con él?... ¡Dios! no creo poder"… mordió su labio… "piénsalo… seguro que a él no le importa… solo míralo… ¿crees que Kikyo le entregó su virginidad?"

—Todo es tan complicado…— se dijo y negó con la cabeza…

—No sabía que te hubiesen adelantado de curso…— escuchó esa despreocupada y fría voz a su espalda.

—¿Tú?— volteó a verlo sin comprender. El joven de larga trenza se encontraba sentado en la larga banca a su espalda, mantenía sus manos atrás de su cabeza y la veía aparentemente desinteresado —…¿qué haces aquí?

Él sonrió de lado y se inclinó en el largo escritorio —¿qué haces tú aquí?... esta es mi clase.— informó sorprendiendo a la pelinegra.

—¡¿Qué?!— se preguntó y volteó en todas direcciones. Abrió los ojos con sorpresa al darse cuenta que ninguno de sus compañeros ni el profesor se encontraban en el lugar, en cambio, varios alumnos superiores ingresaban. —¡Cielos!— se levantó apresurada y tomó sus cosas.

—¡Oye!— también se levantó y la tomó de la mano antes de que se alejara.

Kagome se sorprendió por el acto, volteó a verlo avergonzada, pues varias chicas la veían molesta por platicar con él. Lo vio sonreír —¿q-qué?— y el nerviosismo volvió, su sonrisa torcida no hizo más que recordarle su oferta.

—Creo que podría funcionar…— le dijo y ladeó su rostro indicándole la presencia del peliplata.

Kagome frunció el ceño y volteó ligeramente a ver, tuvo que girar su rostro al instante al percatarse de la presencia del joven en compañía de su delgada novia. Otra vez se veía molesto.

—T-tengo que irme…— mencionó nerviosa y se soltó suavemente de su agarre. Caminó con cierta prisa y torpemente por el nerviosismo del cual era presa, Inuyasha acompañó su camino con la mirada.

—No sabía que esa mocosa cursaba la misma carrera que nosotros…— mencionó Tsubaki mientras la veía salir con prisa del lugar, ella y Kikyo ya se encontraban sentadas frente a los largos escritorios de ese lugar.

—¿La conoces?— preguntó con fastidio Kikyo, últimamente Kagome la molestaba más que nunca, por cualquier motivo, alguien la sacaba al tema.

—Por supuesto que sí… creo que Bankotsu gusta de ella— dijo con fastidio, mientras la perdía de vista por el enorme ventanal de ese sitio.

—Mph… deja de decir estupideces…— mencionó con cierta burla, y también con un toque de molestia.

—No son estupideces…— debatió amargamente —…anoche en la fiesta lo vi mirándola…

—Eso no significa nada.

—Tú sabes mejor que yo, que Bankotsu no voltea a ver a nadie a menos que le interese…

Kikyo empuñó el lapicero que sostenía en su mano… eso era cierto, pero aun así, no podía creerlo.

—No pienso dejar que me lo quite…—volvió a hablar Tsubaki.

—¿Cuándo lo has tenido?— cuestionó irónicamente Kikyo.

—Tenemos más de dos años de mantener encuentros íntimos…— le recordó —…ni siquiera cuando te le metiste entre los ojos, me dejó.

—Cierra la boca…— mencionó volteando atrás —…Inuyasha podría escucharte…— le advirtió viéndola molesta y Tsubaki sonrió con burla —…precisamente por eso, siempre te ha visto como un pedazo de carne, y solo eso.

—Puedes decir lo que quieras, pero siempre he sido una constante para él.

—Y aun así, nunca has sido su novia…— mencionó con burla —… de habérselo pedido, estoy segura que te hubiese dejado… Bankotsu siempre estuvo dispuesto a hace cualquier cosa por mí…— dijo orgullosa.

El rostro de Tsubaki se contrajo en molestia, Kikyo era esa clase de "enemiga" que prefería tener cerca para cuidarse de ella…

—Pero lo perdiste… él no te perdonará que te hayas ido tras el dinero de Inuyasha…

—Era algo que me resultaba indispensable…— mencionó despreocupada mientras sacaba sus libros —… él lo entiende… Bankotsu y yo somos iguales, después de todo.

—¿A qué te refieres?— cuestionó y la observó con desconfianza.

—Yo me entiendo…— dijo y sonrió confiada. Después del escándalo sexual en el que se vio involucrado el ojiazul, el abogado de su padre fallecido, siguiendo una cláusula del testamento del mismo, redujo al mínimo su mesada, por lo que ya no pudo seguir costeando los caprichos y algunas necesidades de la delgada chica, y ésta, tuvo que buscar a alguien que lo hiciera, fijando su atención en su joven y apuesto pretendiente ojidorado, y no fue algo que le costara mucho trabajo, pues Inuyasha le atraía de tiempo atrás, aunque si las circunstancias no hubiesen cambiado, ella seguiría con Bankotsu en esa especie de relación oculta que les gustaba llevar.

Fijó sus fríos y analíticos ojos en el moreno ojiazul, que por más de un año había sido su amante, lo vio prestar atención a la clase que recién había comenzado… "¿a qué estás jugando?" se preguntó…

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—¡Kagome!— gritó la pelicorta mientras caminaba apresurada hasta ella, la pelinegra recién salía de su facultad a donde la chica había ido a buscarla.

—¡Yura!— saludó con una sonrisa, en ese momento le alegraba tanto verla, quería dejar de pensar en cosas que la atormentaban.

—¿A dónde vas?— cuestionó la joven al llegar a su lado.

—A ningún lugar en especial… creo que iré a mi dormitorio…— respondió simplemente.

—Voy contigo, estoy aburrida... cuando Sango termine sus clases vemos qué demonios hacemos, pero no quiero quedarme aquí…— se quejó y la tomó del brazo para comenzar a avanzar.

—Bien…— aceptó divertida —… al menos Sango tuvo suerte, sus clases iniciaron después del mediodía, en cambio las mías iniciaron muy temprano…— comentó ahora en un cansado tono.

—¡Ah!, ni lo digas… las mías también, pero por suerte ya terminaron…— apoyó divertida —… por cierto ¿fuiste de compras?— cambió de tema al prestarle atención a su atuendo.

—¿De compras?... no te entiendo…

—Sí, esa ropa no te la había visto… luces como una princesita… digo, una niña bien…— comentó divertida.

Kagome frunció el ceño y se observó… traía una delgada y semi ajustada blusa beige de tirantes y una falda del mismo color, unos centímetros arriba de la rodilla y con cierto vuelo por una pequeña capa de tul que se le podía apreciar… ambas piezas lucían pequeñas flores negras decorándola en uno de los costados, unos zapatos a combinación tipo ballet, tenía ese toque tierno que siempre la caracterizó, peto lucía muy femenina…

—S-solo… es algo… que no había usado nunca… — mencionó avergonzada —…¿se ve mal?

—Por supuesto que no… creo que solo a ti se te podía ver bien…— mencionó y sonrió —… andando.

Yura se había tomado muy en serio eso de sábado informal y lucía un pequeño short de mezclilla y una ajustada camiseta negra.

Un par de horas después, Kagome investigaba sobre su tarea en internet y Yura se había quedado dormida en la cama, el viento fresco que entraba desde la ventana la animó a ello…

El tono de un mensaje en su celular llamó su atención…

—Yura… es Sango… nos espera en la cafetería…— le informó mientras voleaba a verla, ella había dejado ya su portátil y se ponía de pie… de verdad agradecía verla en tal lugar, pues el hambre comenzaba a hacerse presente.

—Mmm… justo cuando comenzaba a disfrutar mi sueño…— mencionó mientras se estiraba en la cama y cubría con una almohada su rostro —…pero bueno, ¡vayamos!... no pienso dormir tan temprano…— se animó en cuestión de segundos.

Kagome sonrió, tomó su cartera y salió tras ella… pasados casi quince minutos, por la distancia que recorrieron para llegar al lugar, por fin se vieron en el interior…

—¡Mira!... allá está— mencionó la colegiala al ubicar visualmente a la castaña y su novio. Caminaron un par de pasos y los de la pelinegra se detuvieron, cuando vio llegar al peliplata al lado de sus dos amigos… —… no puede ser…— se dijo nerviosa mientras tomaba valor para acercarse.

La mano de Yura apretó la suya —ya sé que te duele… que lo quieres o algo así… pero créeme, mientras más lo demuestres, menos le importará…— le comentó mientras la veía, Yura no era del tipo sentimental y le molestaba el amor ciego que Kagome parecía tenerle a Inuyasha, pero en ese momento no iba a dejarla sola… ella la iba a apoyar e iba a aprovechar para molestar al estúpido de Inuyasha por fomentar falsas ilusiones en su amiga —…trata de parecer natural y no le des mucha importancia… ya sé que es difícil… pero inténtalo.— aconsejó.

Kagome dejó escapar el aliento, observó a una extrañamente seria pelicorta y le sonrió… volvió a recordar que por eso eran amigas a pesar de ser tan diferentes… siempre podían contar una con la otra. Asintió en silencio y sus pasos lentos, tomaron un poco más de confianza mientras avanzaban, aunque por dentro ella todavía se sentía nerviosa.

—Hola chicos…— saludó amablemente Kagome mientras tomaba asiento junto a la castaña, frente a ella Inuyasha la observaba sin decir nada.

—Hola Sango, Miroku…— saludó la pelicorta —… hola idiota…— "saludó" al peliplata junto al cual se sentó.

Inuyasha rodó los ojos fastidiado mientras los demás se reían, esa chica nunca le iba a caer bien, ella era algo así como una mala influencia para la pelinegra; no entendía qué hacían Sango y Kagome juntándose con ella.

A pesar de la notoria apatía que se tenían la pelicorta y el ojidorado el ambiente fue ameno, recordaron la noche de ayer y lo bien que se la pasaron…

—Por cierto Kagome… Kouga no te dejó sola ni un momento… parecía más tú pareja que la mía…— comentó Yura mientras comía unas papas fritas, las cuales había ordenado. Era el momento de molestar a Inuyasha.

—Eh… bueno…— se avergonzó y rascó su cabeza.

—Creo que le gustas…— comentó Sango que creyó percibir eso.

—¡¿Qué?!... no, ¿cómo dices eso?— habló apresurada —…él está saliendo con Yura, yo no…

—Ah, descuida… yo no pienso tener nada serio con nadie…— interrumpió la nombrada.

—¡Hola amor!— la empalagosa voz de Kikyo se escuchó, sorprendiendo a los chicos que se mantenían atentos a las reacciones de la pelinegra con respecto al joven de coleta, en especial a cierto ojidorado.

Con la llegada de la delgada pelinegra el ambiente se volvió ligeramente pesado, a nadie, a excepción de su novio, le caía bien…

—Y ustedes, ¿hace cuánto que son novios?— preguntó fríamente la pelicorta a los dos jóvenes que se sentaban a su lado.

—Cerca de dos meses…— respondió la chica mientras se abrazaba del abdomen de su novio, la incomodidad del joven era notoria. Kagome los veía e intentaba no darle demasiada importancia, por dentro la tensión era mucha.

—Dos meses ¿eh?... no es tanto…— le restó importancia la pelicorta.

—Por cierto Kagome, anoche creí verte junto a Bankotsu…— soltó el comentario Miroku, creía que no había mejor momento para hablar de eso, así Inuyasha dejaba de preguntarle sobre el tema y podría tomar una postura al respecto.

Ella abrió los ojos con sorpresa cuando la atención se volcó en ella…

—¿En serio Kagome?— mencionó Yura emocionada —¡Por Dios! ¿por qué no nos lo habías dicho?¿sales con él?— reclamó sin perder la sorpresa.

Kikyo la vio con recelo e Inuyasha con mayor interés.

Ella negó en silencio ¿qué les decía?—n-no… no salgo con él…

—Ah… deberías hacerlo… es guapísimo…— interrumpió Yura emocionada.

—Creo que en esta ocasión estoy de acuerdo con ella…— apoyó la castaña, Bankotsu no le caía bien, pero al menos podía distraerla de su arraigado amor por el peliplata.

—No salimos… solo hemos hablado… un par de veces…— se avergonzó al recordar de qué habían sido sus charlas.

—Ah, mira… ahí viene…— dijo Yura al percatarse de la presencia del joven en el lugar. Todos voltearon su vista a él.

—¡Ey, Bankotsu, Kouga!— los llamó Miroku, a pesar de cursar distintas carreras, eran amigos al pertenecer al mismo equipo.

—Por favor no mencionen nada…— suplicó extremadamente apenada Kagome, enrojeció al pensar que pudieran mencionar que algo había entre ellos… o que Bankotsu hiciera algún tipo de comentario de cómo y en qué circunstancias habían hablado.

Inuyasha veía molesto el nerviosismo extremo de Kagome… volteó de medio lado a ver cómo el par de jóvenes se acercaban a su lado.

—Es una lástima si le gustas a Kouga, pero bueno, Bankotsu es más guapo…— mencionó en un murmullo Yura, haciendo enrojecer más a Kagome y sonreír a Sango y a Miroku. En cambio a Kikyo y a Inuyasha no les hizo ninguna gracia el comentario.

—¿Qué quieres Miroku?— habló secamente el joven de larga trenza.

—Hola chicos…— saludó Kouga —…hola preciosa…— saludó ahora a la pelinegra junto a la cual se sentó.

—Ho-hola…— saludó con una sonrisa. Bankotsu observó de reojo la reacción de ella… le resultó patética la forma en la que podía avergonzarse tan fácilmente.

—¡Qué carácter Bankotsu…!— mencionó Miroku mientras lo palmeaba en el hombro… el moreno lo vio fríamente —…bueno, hoy en la noche hay entrenamiento de última hora…— informó ese detalle que no habían hablado.

—¿En serio?— cuestionó Kouga viendo a su joven capitán.

—Sí, el torneo iniciará pronto… no es obligatorio de todos modos…— respondió fastidiado el ojidorado, no entendía por qué razón Miroku los había llamado, si él pensaba notificarles por un mensaje a cada miembro del equipo.

—Pues ya que estamos aquí… no les molesta si nos quedamos ¿verdad?— habló Kouga con una sonrisa galante dirigida a la pelinegra.

Ella volteó a ver a Bankotsu que se había sentado sobre la mesa y se llevaba a la boca una manzana que Miroku tenía para él, ganándose una mirada de reproche del joven.

—¡Por supuesto que no!— habló Yura con una sonrisa victoriosa.

Kikyo observó molesta como Bankotsu y Kagome cruzaban extrañas miradas, ella parecía avergonzada, abochornada, no encontraba exactamente cómo describirla y él, parecía disfrutarlo, divertido de la situación…

Inuyasha estaba incómodo y solo tomaba de su refresco, de vez en cuando volteaba a ver al mano larga de Kouga que abrazaba a Kagome, aunque sabía bien que él era así, no dejaba de molestarlo.

—¿El coach Musso?— cuestionó Kouga incrédulo.

—Debes estar bromeando Yura… ¿él es tu número uno?— cuestionó divertida la castaña, mientras se recargaba en el pecho de su novio, que la mantenía abrazada por los hombros.

—Sí, ¿qué no lo han visto?— cuestionó indignada.

—Podría ser tu padre…— mencionó ligeramente consternada Kagome.

Las risas no se hicieron esperar… —no es para tanto…— admitió relajado Miroku —…es un adulto joven.

—Aun así… no es correcto…— regañó la pelinegra.

—¡Ah Kagome!... no es como si me estuviera acostando con él— replicó la pelicorta.

—¡Yura!— volvió a regañar, esta vez más enérgicamente ¿qué acaso no le avergonzaba hablar de eso delante de todos?

—¡¿Qué?!— se defendió—no tiene nada de malo lo que digo…— le habló segura de sus palabras —…la sexualidad es algo natural…

—Concuerdo contigo…— apoyo Kouga.

Kagome lo volteó a ver extrañada.

—Sigo sin estar de acuerdo, no creo que se deba hablar de ello así como así…

—No es solo hablar… somos jóvenes y estamos descubriendo uno de los mayores placeres…— le dijo y le guiñó un ojo, haciéndolo ruborizar.

Inuyasha resopló molesto, estaba confirmado, esa chica era todo, menos una buena influencia para Kagome.

—¿O ustedes qué piensan?— cuestionó la pelicorta al grupo —…yo creo que la vida sexual dejó de ser un tabú, y la virginidad es algo que carece de importancia, digo, tampoco es que te acuestes con todo mundo, pero no es algo que te haga mejor o peor que nadie…

—Tienes razón…— apoyó Miroku mientras sobaba el hombro de su novia, ella lo golpeó con el codo por esa especie de "invitación" que con ese acto, le daba.

Yura volteó a ver a Bankotsu, que estaba a un lado de Miroku… —también estoy de acuerdo…— dijo con una sonrisa de lado y sosteniéndole la mirada a una Kagome avergonzada que había volteado a verlo.

—¿Y tú qué piensas Inuyasha?¿es natural la sexualidad?¿o crees que se debe reservar para el matrimonio como tradicionalmente se dice?¿a ti realmente te importa la virginidad de una mujer?— preguntó con fingido interés el joven de larga trenza, miró de reojo a la pelinegra que llevó su atormentada mirada al ojidorado. Sonrió de medio lado al haber ganado. Y estaba seguro de haberlo hecho, pues Inuyasha no podía decir que le importaba, sin claro, ofender a su novia, pues Kikyo no era virgen cuando se acostó con él por primera vez, y eso le constaba.

Inuyasha lo miró molesto, él también estaba consciente de eso… —no realmente…— mencionó por presión, no quería herir la susceptibilidad de su novia. Bajó la mirada al sentir la desconcertada de Kagome sobre él. Kikyo apretó su brazo con más fuerza y sonrió.

—Concuerdo contigo, además, creo que la vida de pareja en el noviazgo es de suma importancia, porque claro, cuando dos personas son novios, es porque se aman…— mencionó Kikyo observando el rostro desilusionado de Kagome.

Bankotsu también sonrió… había tenido mucha suerte al llegar a ese lugar… pero él había podido aprovechar el momento para presionarla… eso era todo lo que ella necesitaba saber… ahora solo buscaría un momento más a solas con ella… y esa tonta niña estaría en sus manos… y más adelante… en su cama. Y su molestia con Inuyasha quedaría saldada.

Kikyo vio de reojo el insistente interés que su anterior pareja mostraba en observar a una silenciosa Kagome… algo le decía, que ellos habían hecho justo lo que él quería… y mientras la plática transcurría entre cambios de opiniones y experiencias, ella observó a Kagome levantarse con una fingida sonrisa.

—Me marcho… olvidé que mamá quería que la visitara…— se excusó la pelinegra al ponerse de pie. Era una tonta… solo ella podía pensar que Inuyasha esperara que entre ellos dos se hubiese dado una entrega así de única, como ella quería. Tragó nerviosamente intentando que la máscara de serenidad se mantuviese firme y sus ojos no se llenaran de lágrimas.

—¡Espera Kagome!... creí que iríamos al cine o algo así…— habló Yura mientras se ponía de pie, ella sabía de la incomodidad que a Kagome le causaba hablar del tema, pero lo hizo para molestar a Inuyasha, sí él creía que Kagome se podía o iba a reservar para él, estaba muy equivocado, al menos ella la animaría a lo contario, pero no creyó que las cosas se volvieran en su contra con el comentario de Bankotsu.

—Creo que hoy no podré… en serio…— dijo y le suplicó con la mirada que no siguiera insistiendo —…me voy, y espero que se diviertan…— retrocedió y se giró para marcharse al ver asentir a sus amigos.

—En seguida vengo…— se disculpó el peliplata y se puso de pie, Kikyo intentó detenerlo en silencio al sujetarle la mano, pero él no se lo permitió y nadie le dio importancia.

—También me voy, tengo cosas qué hacer…— mencionó Bankotsu para salir tras los pasos de esos dos.

—Vaya… pues supongo que nos toca a nosotros solos hacer los planes…— mencionó resignado Miroku, quién suponía que algo raro pasaba entre esos tres… o ¿cuatro?

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—¡Kagome!— la detuvo el peliplata antes de que se alejara demasiado de la cafetería.

Kagome cerró los ojos mientras se animaba a enfrentar su mirada.

—Siento si te incomodó la plática…— se disculpó tomándola del brazo para verla —… pero no tienes que irte.

—No me voy por eso…— dijo y le sonrió con calidez —…en verdad tengo que hacerlo— se justificó, no solo fue la plática, sino también la decepción que le provocó, ella lo creía diferente.

Él la observó a los ojos y tragó débilmente… acarició su rostro —Kagome…— mencionó mientras se acercaba a ella, rodeó su espalda en un abrazo. Él lo sabía, sabía lo que ella tenía y deseaba calmarla… la observó y estaba conteniendo un impulso por besar sus labios.

—Inu-yasha… creo que no es… apropiado que me abraces así…— dijo al bajar su rostro. ¿Cómo verlo como el príncipe que siempre lo había considerado, si él había derrumbado esa imagen momentos atrás?... se sintió patética, pues aun así lo quería.

Él la soltó débilmente —¿quieres que te acompañe?— le preguntó.

—No será necesario… lo haré yo…— escucharon la fría voz del moreno a su espalda, Inuyasha volteó molesto y de reojo a verlo, Kagome alzó su sorprendida vista a él —…¿verdad Kagome?— cuestionó con una sonrisa torcida en sus labios.

—Lárgate de aquí Bankotsu…— habló amenazante el ojidorado y avanzó hasta él, todo ese jueguito que él parecía traerse con Kagome no le gustaba —… y déjanos en paz.

—Espera Inuyasha…— interrumpió Kagome a quien le pareció que en cualquier momento los dos se podían hacer de golpes.

—¿Dejarlos?— cuestionó irónicamente —¿por qué razón?... yo quiero salir con ella y tú no puedes hacerlo…— aclaró —¿o qué no es tu novia la que te espera en la cafetería?— volvió a cuestionar, para dejarles en claro dicho detalle a ese par.

Inuyasha estaba a punto de lanzarse sobre él —¿a ti qué demonios te importa?

—Tiene razón…— intervino Kagome y bajó la mirada… Inuyasha se había decidido por Kikyo. El ojidorado volteó a verla desconcertado y Bankotsu sonrió de medio lado victorioso.

—¿Kagome?— la nombró extrañado el peliplata.

—Creo que será mejor que… no la hagas… esperar— dijo y esbozó un intento de sonrisa —…yo…— dijo y mordió su labio —…yo… yo me voy con él.— finalizó volteando a ver al ojiazul que parecía complacido.

—Este imbécil no te conviene… es un maldito mujeriego… no sabes las cosas que es capaz de hacer— mencionó con desprecio mientras lo veía acercarse a ella.

—Creo que… eso me toca decidirlo a mi, ¿no crees?— le dijo con voz débil y alzando su decepcionada mirada a él.

Inuyasha apretó sus manos en puños… —si esto es por Kikyo…

—¡Basta ya!— habló molesta, sí, era por ella… pero no se lo dejaría saber… después de todo ¿cuánto podría importarle? solo quedaría como la tonta que era —…esto no es por ella… ni por ti.— aclaró viéndolo a los ojos.

Los molestos ojos dorados de Inuyasha viajaron de Kagome a Bankotsu quien esbozaba una imperceptible sonrisa y lo veía con superioridad.

—Entonces hagan lo que les venga en gana— dijo molesto y se giró para dejarlos solos.

Bankotsu volteó a verlo y sonrió de medio lado, después volteó a ver a la pelinegra y ella ya avanzaba con dirección a los dormitorios, sus pasos nerviosos y su cabeza gacha lo fastidiaron. No era el momento de dejarla deprimirse, era el momento de presionar para tenerla justo donde la quería. Odiaba lo complicado que estaba resultando.

—¿A dónde crees que vas?— la detuvo molesto.

—No tengo ánimo de discutir contigo…— mencionó desganada y quiso evadirlo.

—Yo tampoco Kagome…— mencionó y sonrió.

—Si lo que quieres es una respuesta… esa es no.— dejó claro en el momento, lo único que ganaría sería el desprecio de Inuyasha.

—Mph… yo no acepto un no por respuesta.— le aseguró tomándola de la mano y la jaló con él en dirección al estacionamiento.

—¡E-espera!— dijo nerviosa y asustada —¿a dónde vamos?

—Le dije que saldríamos y eso haremos…— mencionó naturalmente mientras Kagome seguía dudosa sus pasos, le avergonzaba hacer un escándalo.

—¿A … a dónde?— preguntó más nerviosa todavía.

—No lo sé… a mi departamento tal vez…— mencionó y volteó a verla... una sonrisa divertida se posó en sus labios al ver el rostro pálido de la joven que abría sus ojos con sorpresa.

—N-no…— se negó y en ese momento llegaron frente al negro auto del joven.

—Dime…— mencionó y con sus manos la acorraló contra el vehículo —…¿quieres seguir siendo esa patética niña a la que solo le puede tener lástima?... O peor aún… ¿la tonta enamorada a la que jamás verá como mujer?— cuestionó y pegó su rostro a ella, la veía a los ojos en un intento de ver más allá de esa pasividad que venía mostrando.

Kagome abrió los ojos sorprendida ¿de verdad así la vería?... sí, pero ¿por qué lo decía de esa forma?

—¿Eso quieres?— volvió a cuestionar, esta vez, sobre sus labios.

Kagome abrió los labios buscando decir algo, no pudo encontrar las palabras… negó débilmente.

—¿Entonces?— preguntó roncamente mientras llevaba sus labios al oído femenino.

—Yo… yo no puedo… hacer lo que…tu quieres…— dijo nerviosa y apoyó sus manos en el pecho masculino para alejarlo.

—¿Entonces qué harás?— volvió a cuestionar y se presionó más contra ella, sin importarle su débil empuje.

—N-no sé… tú pides... mucho...

—¿Estas sugiriendo que podrías buscar a alguien más que…?— cuestionó divertido mientras se apartaba ligeramente para verla.

Ella abrió los ojos al comprender… ¿buscar a alguien más para molestar a Inuyasha?... podría funcionar —¿y por qué no?— quiso sonar veraz.

—Mph…— sonrió con burla —… no serías capaz…— le aseguró —…tú no eres del tipo de mujer que juegue con las personas… ¿o sí?

Ella abrió más sus atormentados ojos, negó débilmente… claro que no… ella sería incapaz de burlarse así de alguien.

—Conmigo no jugarías… los dos lo sabemos y los dos lo aceptamos— dejó claro sin disminuir su sonrisa.

—Pero…

—Pero nada Kagome…— le susurró y enredó sus manos en su cintura —…es un acuerdo… ¿qué puede salir mal?— con una mano deslizó su cabello y descubrió su oreja… la mordió ligeramente. Kagome tembló.

Él sonrió y después de quitar el seguro automático del auto, abrió la puerta.

—Entra— ordenó al ver el vehículo abierto.

—¿P-para qué?— cuestionó y lo vio con cierto recelo.

—No creerás que voy a hacerte algo aquí… ¿o sí?— cuestionó en tono sugerente.

Ella no supo qué responder, y ante el empuje del ojiazul, dudosa ingresó y se sentó en el largo y negro asiento de ese coche, él rodeó el auto para ingresar segundos después.

—Tenemos un acuerdo— le aseguró al voltear a vela. Ella lo miró con recelo y se recorrió hasta pegar su espalda a la puerta cerrada del coche.

—No lo sé…— dijo nerviosa.

—Lo tenemos…— dejó claro y rodó los ojos con fastidio —¿por qué te sientas hasta allá?

—Inuyasha dijo qué… tu eres capaz de hacer cosas…— mencionó y lo vio con un toque de miedo que divirtió al moreno.

—Mph… ¿entonces me tienes miedo?— cuestionó divertido y se recorrió para acercarse a ella.

Kagome asintió de prisa y con sus manos intentó que no se acercara más.

Él la tomó de la cintura y la jaló con fuerza a él —es lo mejor que puedes hacer…— le susurró al oído. Ella abrió grandemente los ojos ¿en qué se había metido?

Quiso apartarlo y forcejeó con él —c-creo que... ya me arrepentí…— dijo mientras desviaba su rostro con los ojos fuertemente cerrados.

—No tienes derecho a eso…— le aseguró en un susurró en el oído. La piel de Kagome se erizó por ello.

—A-apartate… m-me… pones… nerviosa…— confesó con voz débil, mientras él con una mano recorría su espalda.

—Mph… esto apenas está empezando…— aseguró y en un segundo la recargó ligeramente en la puerta y se pegó ligeramente sobre ella… mientras la aprisionaba en un abrazo por la cintura, la otra mano la colaba bajo la falda y acarició sin permiso su muslo.

—¡B-basta!— suplicó sonrojada.

—No sabes… no tienes ni idea…— mencionó mientras besaba su cuello —… hasta qué punto puedo llevar tu nerviosismo…— le aseguró y sonrió al sentirla estremecer.

—N-no…— suplicó e intentó detener su mano que en ese momento había alcanzado ya su trasero.

—Yo te lo dije…— habló y apretó esa parte de su cuerpo, dejó escapar su aliento contra el cuello de la chica que solo atinó a apretar fuerte sus ojos —…yo puedo quitarte esa imagen de puritana que tienes…

—P-pero tú quieres…— intentó hablar y controlar sus reacciones.

—Sí…— aceptó sin despegarse de su cuello —…pero antes… tú y yo haremos muchas cosas…— le advirtió al oído.

Ella llevó sus ojos nerviosos a su rostro.

Él sonrió al verla a la cara —…nos vamos a divertir juntos… y no te vas a dar cuenta, en el momento exacto en que te conviertas en la mujer que ese imbécil quiere…— le aseguró al verla fijamente a los ojos.

Los ojos de Kagome temblaron nerviosos y tragó débilmente… cerró los ojos y asintió no muy convencida. Solo esperaba no estarse equivocando.

—D-de acuerdo…

Continuará…


Hasta aquí por hoy…

Agradezco comentarios: Rouge85 (gracias por apoyo mostrado y por pasarte por mis otros fics de la pareja) kathepao, lady of the west, joh chan, Cintii, miko kaoru-sama, y a guest que se le olvidó poner su nombre… en serio, gracias por el apoyo… voy a intentar seguir actualizando una vez por semana, pero se me vienen unos días pesados a mediados de septiembre… como sea, este fic lo paro cuando dejen de apoyarlo, mientras tanto, lento, pero seguimos

Sin más nos leemos en una semana…

Saludos y que se diviertan !