Advertencias:
*Relación hombre/hombre.
*MPreg.
*Manejo impreciso de la magia y muchos otros elementos del MCU.
*Post AOU (Clint no está casado y por ende no tiene familia)
*No "Thor un mundo oscuro"
*Escritos de una enferma mental.
New Perspective
...
Steve no era un cobarde.
Durante toda su vida, Steve nunca había escapado de cualquier cosa, incluso cuando probablemente debería haberlo hecho. Nunca se apartó de los males que veía, nunca dijo no a un deber que se necesitaba hacer, nunca se rindió en algo sólo porque parecía difícil. Él nunca se había arrepentido de eso tampoco. Era sólo la forma en que él era, era la forma en cómo su mamá le enseñó a ser. Sarah Rogers habría reventado su trasero si él siquiera pensó en huir. Tal vez fue ahí donde el Capitán América nació en realidad, moldeado por las manos amorosas y la actitud firme de una madre.
Cosas como estas le hacía preguntarse el cómo había sido su padre; no pudo haber sido muy diferente de ella, teniendo en cuenta el tipo de hombre en que su madre lo había criado para ser. Nunca había echado de menos la presencia de su padre, pero en este momento extrañaba a su mamá como ninguna otra cosa. Ella habría sabido qué decirle y ayudarlo a averiguar las respuestas a preguntas que no parecían tenerlas, lo que había que hacer para dejar atrás la confusión y el miedo.
Él echaba de menos tener gente con quien hablar que realmente lo comprendiera.
Aunque, más seguro que no, si Sarah Rogers estuviera en este momento, ella sin duda le daría un buen jalón de orejas por ser tan idiota, y lo arrastraría hasta Tony porque ella no lo había criado para huir de sus responsabilidades y mucho menos toleraría tal comportamiento hacia su yerno y nieto en gestación.
Ella amaría a esos dos, a Tony y al bebé. El bebé de su bebé. Su nieto.
— Steve —escuchó su nombre y de inmediato paró sus pasos, había estado tan sumido en sus pensamientos que apenas y se había dado cuenta de que había llegado frente a la puerta herméticamente cerrada del taller de Tony.
Visión, por otra parte, había notado perfectamente su llegada; el ser con la gema de la mente estaba flotando frente a la puerta del taller. Su postura no estaba tensa o a la defensiva, y su rostro se mostraba tan sereno como siempre, pero sus ojos estaban firmemente clavados en Steve.
Visión era como un dragón guardando la torre de una princesa.
— Vengo a hablar con él —fue lo que Steve dijo, sabiendo que el otro entendería. Visión siempre se había mostrado como un buen juez de carácter, siempre escuchando primero, analizando las cosas al alcance de su comprensión y decidiendo cómo actuar en base a ello.
— ¿Por qué ahora? —preguntó Visión, parpadeando lentamente —. Han pasado horas desde la declaración de Tony, tú no hablaste cuando debías hacerlo. Has dejado pasar más tiempo del necesario. Él está herido.
Steve apretó los puños con fuerza, no por ser cuestionado por el otro, sino por lo dicho, él sabía que había causado dolor a Tony, pero era mil veces peor escucharlo.
— Lo sé —dijo Steve —. Y no tengo justificación. Me tomó todo este tiempo para aclarar mis pensamientos. Ahora sé que lo que dije no fue lo correcto, yo no estaba pensando bien entonces. Sé lo que tengo que hacer. Lo que quiero hacer. Y eso es llegar a Tony, disculparme y hablar sobre nuestro bebé.
— ¿Nuestro? —inquirió Visión, inclinando un poco la cabeza.
Visión no era un dragón. Él era la Esfinge de Tebas.
Steve sólo asintió y esperó.
Visión lo estaba analizando, a él y sus palabras, y aunque Steve sólo quería entrar y llegar pronto a Tony sabía que no podía arremeter e ir con pura fuerza bruta. Steve quería hacer las cosas de la manera correcta, y sin duda Tony lo odiaría por luchar contra una parte de Jarvis.
Tony sabía que Visión era su propia persona, el ingeniero nunca se atrevió a pensar de manera diferente, aun cuando él deseaba que fuera Jarvis quien habitara ese cuerpo y aun cuando al escuchar a Visión hablar hacía doler el pecho de Tony. Jarvis no iba a volver, pero una parte de él estaba anclada en Visión, prevalecía en él. Como la forma en que desaprobaba los malos hábitos de Tony con la mirada o la forma en que cedía a sus caprichos más simples. Pero Visión seguía siendo un androide sensible. Él no entendía de demonios o ángeles. No entendía a los seres humanos, tampoco. Pero entendía que lo necesitaban, no por lo que pensaron que hicieron sino por lo que ni siquiera podían pensar. Él quería establecer el equilibrio del mundo. Para continuar, de una manera diferente, lo que su codificación inicial como Jarvis había comenzado. Cuidar. Para cuidar de los seres humanos que no podían protegerse a sí mismos.
No era más que un niño que estaba aprendiendo.
Y Tony lo amaba por eso.
— Yo tengo una parte de la codificación de la inteligencia artificial que era conocida como Jarvis —comenzó a decir Visión después de un momento —. En palabras más coloquiales puedo decir que tengo algunos recuerdos de él. No puedo decir que los entiendo, en especial porque Jarvis era una entidad que no debería tener sentimientos o alma. Tony no lo veía de esa forma, por supuesto. Jarvis era un programa bastante desarrollado y autónomo, y su principal deber era velar por el bienestar de su creador. Yo no soy él y ciertamente también soy un ser autónomo, por lo que he decidido continuar con ese bit de información —Visión descendió hasta quedar parado en el suelo, frente a Steve —. Quiero que entiendas mi deseo de no ver herido o en dolor a Tony, Steve. Él es mi creador, también. Mi padre, a riesgo de sonar presuntuoso.
Y Steve no podía evitar sentirse abrumado, esta era la primera vez que oía a Visión hablar tanto, estaba sorprendido y agradecido. Este ser que se preocupaba por Tony, Steve no podía más que respetarlo.
— Estoy seguro de que eres consciente del máximo respeto que Jarvis tenía por ti, Steve. No era prudente para nadie tenerlo como enemigo —continuó Visión, y Steve se le quedó viendo sin comprender el abrupto cambio de palabras —. De todos modos, el caso es que, como él, no tolerare daño alguno a Tony.
Steve de pronto se dio cuenta de todas las cosas sobre las que Jarvis había tenido control y lo terrible que habría sido tenerlo como enemigo si hubiera hecho algo intolerable al criterio del AI cuando aún existía. Visión, por otra parte, tenía un cuerpo físico y, si quería, podía hacer las cosas muy, muy dolorosas para Steve.
— Entendido, Visión.
El androide asintió levemente y habló —: Viernes, por favor.
Por las escasas palabras y el silencio que le siguieron, Steve supo que una especie de entendimiento estaba ocurriendo entre el nuevo AI y Visión.
"De acuerdo."
Las puertas del taller se abrieron y Steve no perdió tiempo en caminar hacia el umbral —. Gracias —dijo antes de adentrarse —. A ambos —agregó refiriéndose no sólo al androide sino también a Viernes, después de todo ella estaba desobedeciendo un comando de Tony.
"Natasha y Wanda están esperando dentro."
Bueno, lo mejor sería no tentar la ira de Viernes tampoco.
Steve caminó varios pasos hasta que se topó con las dos mujeres. Si Visión era la Esfinge, Natasha y Wanda sin duda eran los dragones; ambas estaban paradas frente al sillón que Tony usaba para tomar siestas cuando pasaba días seguidos en el taller, sillón que Steve solía usar cuando bajaba y se disponía a dibujar en un cuaderno mientras Tony trabajaba. Dicho sillón, por el momento, cumplía con la primera función, Steve podía ver el pecho de Tony subiendo y bajando a un ritmo constante, estaba dormido. Y Natasha y Wanda estaban vigilando.
Steve no había esperado conseguir alguna charla de Natasha respecto a esto. Por un lado, ella evitaba involucrarse en asuntos domésticos. Por otra parte, no parecía del tipo de dar una amenaza; ella era más del tipo de matar a la otra persona sin decirle lo que había hecho mal primero.
Las cosas con Wanda, por otra parte, eran inciertas. La relación de la chica con Tony era bastante ambivalente a pesar de los meses de trabajar juntos como un equipo. Si bien ella había cesado con las miradas de odio y los sentimientos homicidas, y se había reconciliado con su pasado y empezado a tomar a los Vengadores como una oportunidad de hacer algo bueno y tener una familia, Steve no sabía qué esperar de ella. Él no la conocía lo suficiente, no estaba seguro de lo que ella era capaz de hacer si presionaban los botones equivocados, y eso la hacía más aterradora.
Aunque ellas no parecían dispuestas a pelear con él, y Steve podía llegar a Tony en un par de pasos, no se movió, percibiendo que tenían algo que decir. Y sería menos doloroso acabar de una vez.
— ¿Recuerdas cuando me preguntaste sobre todos en el equipo, poco después de la Batalla en NY? —inquirió Natasha y Steve asintió —. Sólo tienes que tomar los problemas de todos nosotros y duplicarlo, y eso es Tony Stark en pocas palabras. Él es un desastre.
— Él es un buen hombre —replicó Steve.
— Yo no sé lo que ves en él —dijo Wanda, entonces.
Steve estaba a punto de decirle que no era la primera en decirle eso, pero Natasha se le adelantó.
— Siempre te ha gustado ir por el camino difícil, Steve —dijo la pelirroja —.Y no es tan sorprendente que lo quieras a él, en realidad. La vida ordinaria nunca se ha adaptado a ti. De todos modos —continuó de manera uniforme —, si le haces daño desearas nunca haber escuchado el nombre de Anthony Stark.
— ¿Stark no debería recibir la misma amenaza? —Wanda miró a su compañera.
Natasha se encogió de hombros, desinteresadamente —: Steve metió la pata primero.
— De cualquier manera —siguió Wanda, hablando a Steve —, el bebé es especial. No quiero que sufra daño alguno —la amenaza estaba clara, la joven bruja era más elegante con sus palabras.
— Si los lastimo, a cualquier de ellos dos —dijo Steve, su expresión seria y con mirada resuelta —, entonces las dejaré hacer lo que quieran conmigo.
Natasha sonrió brevemente, el movimiento vacilante de su cara fue tan rápido que casi no podía estar seguro de que había estado ahí. Ella entonces comenzó a caminar hacia la puerta sin decir nada más. Wanda, por el contrario, dijo unas últimas palabras a Steve antes de seguir a la otra mujer.
— Stark no tiene mucha estima por sí mismo, tendrás que dar un discurso convincente y honesto. Sé cuidadoso, él está lo suficientemente roto ya.
— Creí que él no te agradaba —dijo Steve.
Wanda no cambió su expresión —. No quiero vengarme, no más. He perdido a mi hermano por continuar mi odio a ciegas. Entiendo algunas cosas ahora, y estoy cansada. Nunca podré perdonar a Stark lo que hizo, su ignorancia, pero yo no lo odio. Y nadie debería odiar como Stark se odia a sí mismo. Por eso el bebé es especial, es una oportunidad.
Oportunidad, Bruce lo había dicho también.
Pronto, Wanda se encontraba fuera del taller igual que Natasha, y Steve se encontró viendo dormir a Tony, con las uñas de las manos y los pies pintadas de un color rosa chicle.
El castaño dormía igual a su manera de vivir la vida; la boca abierta para replicar en defensa, los ojos cerrados ante el peligro y los brazos alrededor de sí mismo para su protección. Era reconfortante y desgarrador, todo al mismo tiempo. Era como tratar una herida con alcohol que quemaba mientras se estaba curando.
— Estás mirando.
Steve centró su mirada al escuchar esas palabras, Tony había despertado. El moreno tenía los ojos abiertos y aunque se le notaban los rastros de sueño y su rostro se mantenía sereno, Steve podía notar las líneas de tensión. Tony estaba luchando por parecer tranquilo aunque era obvio que por dentro estaba en pánico.
— Pensé que te gustaba que la gente te mire —respondió Steve con un tono bajo, cauteloso, y vio a Tony tragar.
— No toda la gente —comentó Tony en voz baja y Steve juró que escuchó sus propios latidos del corazón un minuto antes de que Tony se diera cuenta de lo que acababa de decir, sacudió la cabeza y se levantó hasta quedar sentado en el sillón —. ¿Qué haces aquí, Steve?
— Hablar. Quiero hablar sobre nosotros.
— ¿Hablar? ¿Nosotros? —repitió, casi con burla —. Por si no lo recuerdas, esta mañana dejaste bastante claro que no hay un nosotros, al menos no uno en el que tú y yo estemos. El único nosotros aquí somos Bambi y yo —dijo Tony, llevando un brazo a descansar sobre su vientre de manera protectora mientras que con el otro gesticulaba para dar énfasis a sus palabras.
Steve le dio una mirada dolida —. Estaba en shock, te dije cosas horribles. Actúe como un tonto y lo siento.
Tony resopló con burla, levantándose del sillón, pero sin ir más lejos, quedándose a una distancia segura del rubio. Y mientras se ponía de pie dio una mirada rápida alrededor, habiendo notado desde que despertó la falta de las dos mujeres. Esas traidoras, lo habían dejado solo para hacer frente a Steve. Y también, ¿cómo había entrado Steve? Se supone que Viernes no debía permitir a nadie dentro. Otra traidora a la lista —. Bueno, al menos estamos de acuerdo en algo. ¿Quieres disculparte? Bien, ya lo hiciste. Te disculpo. Ahora, ¿puedes irte? Tengo muchas cosas que hacer. Como modificar el código de Viernes, niña mala, se supone que sólo me obedeces a mí.
"Me disculpo, Tony."
— Sí, claro. Hoy es el día de meterse con el hombre embarazado —hizo una mueca —. En fin, necesito una ducha y conseguir unas galletas saladas, pintar la habitación de Bambi y hablar con mi Brucie. No precisamente en ese orden, pero entiendes el punto. Fuera.
Steve hizo una mueca —. Tony.
— ¿Sigues aquí? —espetó el castaño ante el poco movimiento del otro.
¿Es qué Steve no entendía que no lo quería ver en este momento? Era horrible tenerlo en el mismo espacio después de todo el asunto de la mañana, después de saber que Steve no quería nada que ver con el asunto del bebé. Estúpidas hormonas que lo hacían sentir tan vulnerable en el momento.
— Quiero explicarme, Tony —pidió Steve, y se dio cuenta de que había dado unos pasos cerca del moreno involuntariamente. Lo suficientemente cerca para ver las manchas de los ojos marrones y los destellos de desesperación y confusión en ellos.
Steve se odiaba por ser quien puso esa mirada en esos ojos.
— Bueno, como dije, tengo muchas cosas que hacer —Tony dio unos pasos hacia un lado, ansioso —. Tal vez ya olvidaste donde queda la salida, todos esos músculos no deben dejarte pensar bien. No te preocupes, Viernes te indicará el camino. Viernes…
— ¡Joder, Tony! ¡Cállate de una puta vez y escúchame! —Steve alcanzó su límite, si Tony no iba a escuchar por las buenas, tendría que hacerlo por las malas. Como siempre, no había camino sencillo con el genio.
Tony, por su parte, quedó con la boca abierta, cortado a mediados de oración. Estaba sorprendido, pero, oye, el Capitán América acababa de maldecir. Eso en sí mismo era sorprendente.
— Sé que en este momento soy la última persona que quieres ver, pero tienes que dejarme hablar. Si después de eso quieres que desaparezca, bien, lo haré, pero, por favor, escúchame.
El genio quedó en silencio, aun en shock por las malas palabras y por otra un tanto intimidado por el tono de ruego en la voz de Steve. Sólo había dos formas de salir de esta situación y cada una era peor que la otra, decidió permanecer en silencio, y Steve lo tomó como su oportunidad.
Steve tomó aire, y habló —. Lo que dije esta mañana no es lo que realmente sentía. No estoy tratando de justificarme, ni siquiera lo quiero, pero fue el shock quien habló —empezó —. Me sorprendió y, para ser honesto, no lo creí al principio. Un hombre embarazado es algo imposible y que fueras tú, Tony… Dios —resopló —. Sólo estoy haciendo esto peor, ¿eh? —dijo con una sonrisa hueca —. Mi Ma estaría tan decepcionada de mí en este momento. Sólo soy un chico de Brooklyn, Tony, pero incluso alguien como yo sabe lo que está bien y lo que no. Y hay nada correcto en lo que hice, a ti y a este bebé. Lo que menos quiero en la vida es herirte. En esta era he descubierto que lo que más quiero eres tú y, por supuesto, ahora quiero a este bebé.
Tony parecía tranquilo para alguien que sólo acababa de escuchar a su pareja y compañero de equipo desde hace mucho tiempo decirle que lo quería a él y su hijo. Por un momento, al rubio le pareció que Tony había esperado escuchar esas palabras, lo que hacía a Steve feliz pero a la vez lo confundía desde que el mismo Tony se había negado a escucharlo.
— Steve, sé lo que es esto. Sé lo que estás diciendo, lo que estás haciendo y te lo digo: no está bien —Tony respondió después de un momento de silencio, cuadrando los hombros y respondiendo con calma al hombre alto frente a él, totalmente diferente a su actitud hasta hace unos minutos.
Steve sintió que el suelo bajo sus pies se hundía. Esto era el rechazo. Este era Tony, diciéndole con calma que lo que Steve pensaba era malo. La palabra resonó en sus oídos como si hubiera sido una explosión y no un susurro, y Steve simplemente no lo entendía.
— Mal —repitió Steve, sabiendo que lucía conmocionado y ridículo —. Tú piensas que el que yo quiera estar contigo y este bebé está mal. Soy su otro papá, Tony, ¿Cómo el querer esto es malo?
— Porque quieres hacerte responsable —respondió Tony —. Eres el Capitán América, el hombre siempre correcto que ayuda a las ancianas a cruzar las calles y salva gatitos de los árboles. Lo que estás haciendo es hacerte responsable. Nosotros no necesitamos eso. No quiero que hagas esto porque es tu deber.
Steve entonces lo entendió y no pudo más que suspirar, desesperado —. Tony. El que está hablando ahora no es el Capitán América, es Steve Rogers. Un hombre que también es responsable, pero que nunca haría nada que no quisiera, sin embargo esto es algo que el Capitán América también quiere. ¿Qué parte de "te quiero" no entiendes? Y este bebé también es una parte de ti, algo que hicimos juntos, por supuesto que también voy a quererlo. Como si pudiera hacer cualquier cosa menos.
Y Tony lo miraba como si lo estuviera viendo por primera vez. Como la forma en que su madre lo miraba cuando estaba enfermo, pero aun así se obligaba a sí mismo a levantarse de la cama para ayudarla con las tareas del hogar, como la forma en que Bucky lo miraba cada vez que se metían en una pelea juntos y Steve se las arreglaba para mantenerse en pie al final de la misma, y todo era demasiado.
— Siento haberte hecho daño. Y yo no pienso obligarte a nada, ni siquiera espero que me aceptes y si quieres terminar con nuestra relación, yo… voy a respetar tus límites. Voy a respetar todo lo que pidas. Pero… déjame ayudarte. Deja que me quede a tu lado. Por favor.
Tony permaneció en silencio. ¿Qué más podía hacer después de escuchar esas palaras? ¿Cómo alguien podía ser tan condenadamente honesto? Porque, aunque quisiera ignorarlo, Tony sabía que Steve estaba siendo serio sobre esto, que cada una de sus palabras eran verdaderas y realmente las sentía. Y Tony no podía más que creerle y confiar como siempre lo hacía. Steve era su perdición.
— Bambi —dijo Tony, de repente —. Yo lo llamo Bambi. Si vas a quedarte con nosotros tienes que llamarlo como tal.
El Stark no dijo más, tampoco hizo movimiento alguno, pero Steve tomó su declaración como una rama de olivo. Tony estaba diciéndole que lo aceptaba, que podía permanecer a su lado, y Steve no podía querer nada más en el momento.
— ¿Bambi? —inquirió Steve, sabiendo que seguir tratando de disculparse estaría de más. Tony no era aficionado a los sentimientos de esa manera.
— Bebé américa multimillonario bastante inteligente —explicó Tony, comenzando a relajarse un poco, sintiéndose menos como si estuviera parado sobre un terreno lleno de minas explosivas —. No podía seguir llamándolo él bebé, eso es irrespetuoso. Y es un bebé, bueno, técnicamente es un feto, pero meh. Y es el hijo del Capitán América y de un genio multimillonario, por supuesto que tenía que tener un nombre adecuado.
Steve bajó la cabeza, sus hombros estaban temblando. Lo había jodido otra vez, a Steve no le gustaba el nombre. Tony esperó a que los gritos empezaran, pero Steve se río en su lugar, lo que era una gran mejora a toda la tensión que habían mantenido todo este tiempo, que la mayoría era culpa de Tony, pero qué se podía hacer, él estaba teniendo problemas hormonales.
— Lo siento —logró decir Steve, tras calmarse un poco, aquí estaba él, riéndose del apodo de su bebé. Él sólo acababa de ser aceptado y ahora lo estaba echando a perder de nuevo —. Sigo actuando como un idiota.
Tony suspiró, cansado, ya había tenido suficiente —. Deja de acaparar el crédito.
Steve entonces se arriesgó, tomó la mano de Tony, besándola —. Estoy bastante seguro de que soy un gran idiota tanto como tú.
Tony se estremeció ante la caricia, fue muy agradable —: Obviamente, tenemos que trabajar en nuestra comunicación —después de todo eso fue por lo que ambos terminaron atormentándose primero —. Bueno, creo que alguien debe decir hola.
Sin dudas, Tony guio la mano con que Steve le sostenía hasta su vientre. El rubio se estremeció ante la acción y Tony tomó ese instante para estirarse y apretar sus labios contra los de Steve, sorprendiéndolo aún más.
Tony besó a Steve, sin cerrar sus ojos. No era una muestra de afecto, era el desafío, como retando a Steve a decir algo más sobre el asunto, esperando a que el otro zapato cayera y permitir a Steve dejarlo; era una demostración de la falta de miedo, porque este era Tony, que no parecía entender la sensibilidad en cualquier idioma que no fuera el artificio.
Tony estaba probando, asegurándose de que esto era cierto, que no había marcha atrás. Estaba dejando que Steve se fuera, aun en contra de su mejor juicio y sus verdaderos deseos.
La honestidad de Tony siempre se encontraba a mayor profundidad, siempre violenta.
Lo que sentían no tenía nada que ver con la ternura y mucho que ver con lo inevitable. El amor y el sexo sólo eran síntomas. La verdadera naturaleza de su relación parecía más fundaméntal, algo más antiguo, sin palabras. Y este bebé había llegado para confirmarlo. Esta era su oportunidad para más.
Tony se separó entonces, y lo miró, esperando.
El rubio sonrió mientras posaba su mano con seguridad, sintiendo la calidez donde reposaba su hijo.
— Hola, Bambi.
Steve acababa de hacer una promesa. Y aunque ellos no las necesitaban, siempre eran bienvenidas.
N/A: Y vamos avanzando! Por fin en el siguiente tendremos las apariciones súper especiales de Pepper, Rodhey y Thor, porque, duh, ellos no pueden faltar!
Gracias a todos por sus reviews y alertas! Ustedes me animan a subir los caps, cada vez que me siento frente a la pantalla para escirbir, voy a darle una leíada rápida a sus comentarios, así se me quita la pereza xD
También gracias por todas sus recomendaciones de nombres, lamentablemente tendrán que esperar para saber cuáles son; sí, son, plural... porque aun no me decido si Bambi será niño o niña~ Es sorpresa! Incluso para mí.
En fin, espero le den su amor al capítulo, prometo que esta misma semana habrá actualización (la musa anda hiperactiva, tanto que ya tengo bien planeados los siguientes 2 caps), aunque también depende de cuánto la quieran~
Nos leemos!
