Antes de comenzar con el capítulo he de decir que agradezco infinitamente su apoyo y comentarios, mantienen mi inspiración a tope, lástima que con mi tiempo no sea así, en especial quiero agradecer a mi Chaparrita hermosa, gracias amor por este primer mes tan hermoso, te dedico este capítulo, próximamente te escribiré el fic prometido
También quiero que me dejen en sus reviews ideas para parejas secundarias, no se aceptan harem ni parejas demasiado crack. Sin más aquí les dejo el capítulo:
Capítulo 5.- Segunda Gran Guerra Mundial Shinobi (parte 1)
-Según me dijeron me andas buscando Kenzo- habló Naruto entrando a una tienda, la del general Uzumaki.
-Así es Naruto, como bien has de saber ya me acerco a los cien años de edad y mi cuerpo no es lo que solía ser, no todos somos inmortales- dijo girando a verlo, su pelo rojo ya pintaba algunas canas, en comparación con un humano normal parecía de cincuenta años, era el claro ejemplo de la longevidad Uzumaki.
-Parece que todos se empeñan en recordármelo apenas me ven, ¿cuánto ha pasado desde nuestra última reunión?- preguntó con seriedad.
-Ha pasado demasiado tiempo-
-Para mí ha sido sólo un suspiro- respondió con desgano.
-Supongo que sí, pero no te he convocado para que charlemos de cosas tristes, tengo un favor que pedirte-
-Te escucho- contestó manteniendo el mismo semblante serio desde el principio.
-Como dije al principio, ya no soy tan fuerte como era hace cincuenta años, el clan Uzumaki va a la guerra y necesitan un líder, quiero que ese líder seas tú- dijo mirándolo a los ojos.
-Yo…- comenzó a replicar Naruto.
-Kitsune, tu eres un Uzumaki, quizá no por sangre pero sí por convicciones, eres el ideal para dirigir la pelea-
-Kitsune ha quedado en el pasado, ahora me llamo Naruto- aclaró el rubio- no me malinterpretes, me siento honrado con tu oferta pero no puedo aceptarla.
-¿Por qué no puedes?- cuestionó el pelirrojo.
-Tengo otros planes- fue la escueta respuesta que recibió de parte de Naruto antes de darse la vuelta.
-Sé que no harías esto de no ser necesario viejo amigo, confío en ti- susurró apenas audiblemente Kenzo.
-Gracias- y salió.
Las tropas del clan Uzumaki en conjunto con la aldea de Konoha marcharon por varios días, eran ninjas, pero no podían esconder un contingente tan grande como ese, más de 25 mil ninjas avanzando al mismo ritmo, era como una avalancha que se cernía sobre la aldea de la lluvia.
-Hanzo-sama- dijo un Shinobi de Amegakure arrodillado ante su líder- ninjas de la hoja y el remolino han atravesado la frontera suroeste, los de la roca la noroeste y los de la nube la noreste, nuestro país está atrapado entre el fuego cruzado.
-Ya veo, es tal y como él dijo que sería, preparen todo para un ataque ofensivo- ordenó la salamandra.
Una vez dada la orden el ninja desapareció.
Dos meses después la lucha se había vuelto tan violenta que el país de la lluvia había quedado devastado, no solo atacaban los ninjas de la nube y sus aliados de la niebla sino que la aldea de la roca habían decidido atacar a la aldea de la arena, con esto la cinco grandes aldeas ninja se encontraban en guerra, si bien había cierto grado de respeto entre algunas aldeas como la hoja y la arena, quienes no se atacaban, el caos reinaba en todos lados.
La razón era Hanzo, quien cansado de que su país se usara como campo de batalla había formado una unidad especial para crear disputas entre aliados, en poco tiempo casi cualquier alianza se deshizo por desconfianzas, hubieran sido todas las alianzas de no existir la relación tan fuerte entre el remolino y Konoha.
Así estaba la situación cuando una mañana lluviosa Kenzo convocó a Naruto a la tienda de campaña donde hacían las reuniones estratégicas.
-Kenzo-san, me temo que Naruto no vendrá a su llamado- habló Sarutobi mientras entraba a la tienda, su pelo castaño se comenzaba a emblanquecer mostrando que pasaba de los cincuenta años.
-Sandaime-dono, ¿Por qué lo dice?- preguntó el pelirrojo haciendo una leve inclinación de cabeza a manera de saludo.
-Anoche me pidió permiso para llevar a algunos de mis mejores shinobis al frente para capturar o en su defecto eliminar a Hanzo la salamandra- habló mientras encendía su pipa, fumar era un hábito al que había tomado gusto últimamente.
-Con que eso era a lo que se refería cuando dijo que tenía sus propios planes- mencionó Kenzo en voz baja, pero lo suficientemente audible para el Hokage.
-¿Qué planes son esos?- preguntó con curiosidad.
-Al partir de Konohagakure, le pedí que liderara a los Uzumaki en el campo de batalla pero se excusó diciendo que tenía sus propios planes- explicó Kenzo.
-No creo que detener a Hanzo sea parte de sus planes- contestó dando una calada a su pipa.
-¿A dónde cree que vaya?-
-En este momento va a por Hanzo, pero eso sólo es para disminuir el caos, pienso que él quiere acabar con la guerra- reflexionó Sarutobi.
-Si elimina a los Kages involucrados las aldeas no tendrían moral para seguir peleando, además de que el matrimonio de Kushina se impediría- continuó Kenzo.
-No sólo eso sino que frenaría las intensiones expansionistas del Tsuchikage, el problema es si lo logrará- dudó el tercer Hokage.
-Claro que lo logrará, tu no lo has visto en batalla, pero yo sí, fue hace más o menos ochenta años, en las guerras de los clanes, él sólo exterminó al clan Hagoromo, salió victorioso sin un solo rasguño, no sólo es inmortal sino también poderoso, el exterminio de aquel clan y su condición fue lo que hizo que mi clan lo adore como un dios encarnado- replicó el Uzumaki.
-Pues sólo queda confiar en él y seguir aguantando en el frente, por lo pronto espero detenga a Hanzo, debo retirarme hay un par de asuntos que debo atender en Konoha- dijo Sarutobi quien se giró para salir de la tienda y emprender el camino de regreso a su casa.
A unas horas de distancia, en un campo rocoso y despejado, bañados por la lluvia algunos shinobis montaban una serie de trampas, era una emboscada.
-Ajusten esos cables, la tensión debe ser ideal- ordenaba un Shinobi que parecía ser el líder.
-Tranquilo idiota, les hablas como si no supieran lo que deben hacer- respondió una voz femenina.
-Tsunade tiene razón Jiraiya, déjalos que hagan lo que consideren necesario- dijo otro ninja mientras se ponía en pie y ponía un dedo en el suelo- aún nada.
A los dos segundos de que se reincorporó sintió el frío metal de un kunai ser empujado entre sus omóplatos sin piedad alguna en un intento de asesinarlo.
-kukuku- escuchó una risa maléfica a su espalda.
-¿Te has vuelto loco, Orochimaru?- gritó Tsunade corriendo en auxilio del joven ninja pero grande fue su sorpresa al ver que no había herida alguna.
-Sabía que eres inmortal- dijo Orochimaru con su sonrisa fría y sádica- llevo más de diez años de conocerte y no has cambiado absolutamente nada, Uzumaki Naruto-
-Eso es imposible- dijo la rubia mientras buscaba alguna señal de herida en el joven.
-Orochimaru tiene razón- habló el peliblanco imprevistamente.
-Jiraiya- habló Naruto.
-Esto no se puede ocultar, él es mayor que Sarutobi-sensei, incluso hay quienes dicen que es mayor que el primer Hokage- explicó.
-¿Quiénes dicen eso?- preguntó Tsunade más asombrada aún.
-El sabio del monte Myoboku, también dijo que Naruto-san fue importante en el pasado, es importante en el presente y será decisiva su presencia en el futuro- contestó Jiraiya.
-¿Eso significa que aún no moriré?- preguntó el rubio con desánimo.
-No lo sé, nadie lo sabe, todo sobre ti es un alto secreto-
-¿Porqué?- cuestionó Tsunade- podrías ser la clave para la medicina ninja, un hombre que no envejece ni puede ser herido, si pudiéramos traspasar esto a otras personas…
-Ha sido así desde hace muchos años- interrumpió Naruto- descubren mi condición, intentan pasar mi sangre a otros, disecarme, asesinarme, etc., pero nada funciona- finalizó mientras tomaba un kunai y se lo encajaba en el corazón pero ni siquiera hizo un pequeño agujero en la piel.
-Puedo intentarlo- propuso Orochimaru mientras se relamía los labios con su lengua pensando en todo lo que podría hacer si lograba ser inmortal.
-Supongo que podrías- habló Naruto- pero no lo lograrías, prepárense, aquí vienen- y tal como dijo a los pocos segundos se pudieron percibir la presencia de Hanzo y por lo menos treinta ninjas.
La lucha fue encarnizada, a tal punto que pasadas dos horas sólo quedaban cinco seres en pie, Orochimaru, Naruto, Jiraiya, Tsunade, Hanzo y su enorme salamandra.
-Katon: gran bola de fuego- dijo Jiraiya mientras sacaba de su boca una llamarada, la cual tomaba forma esférica y se dirigía hacia su enemigo.
-Suiton: muro de agua- murmuró Hanzo luego de una corta serie de sellos y una gran pared acuática se levantó entre la bola de fuego y su persona.
-Futon: esfera de verano- habló Naruto al tiempo que de su boca salía una ráfaga de aire, que hizo crecer el ataque ígneo.
Por poco logró esquivar las llamas saltando hacia su salamandra, la cual a su vez saltó más alto poniéndolo a salvo.
-Naruto-sama, Naruto-sama- se escuchó gritar de pronto y el rubio vio venir a un joven de pelo rojo, un Uzumaki al parecer.
-¿Qué es tan importante como para que vengas hasta el campo de batalla?- preguntó Tsunade.
-Traigo un mensaje urgente para Naruto-sama- habló tomando grandes bocanadas de aire.
-Habla- ordenó, no tenía tiempo de discutir sobre sufijos y sus implicaciones.
-Los ninjas de la aldea de la roca y de la niebla persiguen a un grupo de civiles y ninjas de Kumogakure en el país del rayo- dijo mirándolo a los pies.
-Déjalos que se maten entre ellos- comentó Orochimaru con frialdad.
-La razón por la que Kenzo-sama me envió hacia usted es porque en las inmediaciones se encuentra el grupo de Sakumo-sama y los ninjas son demasiados- terminó de explicarse.
-¿Qué tantos son?-
-Más de diez mil- contestó dejándolos asombrados, llevar la mitad de sus efectivos sólo para matar a civiles, ni siquiera el famoso colmillo blanco de Konoha merecía tal cantidad, quizá había más que sólo civiles y ninjas de poca reputación.
-Partiré de inmediato, chicos les encargo a Hanzo, tú, ve e informa a Kenzo, dile que yo me encargaré.
Sin más que decir partió en dirección noroeste, hacia el país del rayo, aquel que dos años atrás había sido su patria, mientras el joven pelirrojo partía hacia el campamento aliado para informar y por su parte los tres alumnos del Hokage se lanzaban al ataque contra el líder de la lluvia, años más tarde serían conocidos como los sanin pues los historiadores creerían erróneamente que sólo habían tres personas peleando contra Hanzo. Naruto corrió toda la tarde y la noche, cada paso que daba lo acercaba más a su destino y rezaba por llegar a tiempo.
Amanecía cuando llegó a la última locación conocida y creó una docena de clones y los hizo dividirse en los alrededores con la orden de que apenas encontraran el rastro de Sakumo deshicieran el jutsu para enviar la información de regreso al original. Luego de casi cuatro horas de espera recibió los recuerdos de una copia y emprendió el camino hacia donde se encontraban Sakumo Hatake y Takeshi Haruno, al primero lo conocía por misiones antiguas y al segundo por su gran parecido a su hijo Kizashi, amigo de Minato en la academia.
-Naruto-sama- habló Sakumo sorprendiendo al pelirrosa- ¿Qué hace aquí?
-Vine en misión de rescate- respondió mientras revisaba las heridas de ambos, no era nada grave pero podían complicarse si no eran tratados a la brevedad.
-Debemos llevar un pergamino a la aldea- dijo de pronto Takeshi poniéndose de pie y Naruto vio que en su mano tenía medio pergamino, por lo que Sakumo debía tener la otra mitad, una táctica efectiva para en caso de que capturaran a uno de los dos la información estaría incompleta e ilegible a menos que las dos mitades se unieran.
-¿Sólo son ustedes dos?- preguntó a sabiendas que regularmente las misiones se realizan en escuadrones de cuatro integrantes.
-No- dijo Sakumo- Los ninjas de Amegakure capturaron a los otros dos integrantes, pero con su ayuda sé que podremos rescatarlos- levantó la mirada con emoción.
-De ninguna manera, ellos dos son un sacrificio aceptable para la aldea- dijo Takeshi repentinamente- estamos en guerra, cosas como estas suceden, además ¿Qué podría hacer un muchacho como este contra los ninjas de Hanzo?- preguntó analizando al rubio.
-Él puede…- comenzó a hablar pero guardó silencio ante un gesto de Naruto.
-Lo que pueda hacer poco o nada importa, lo primordial es rescatar a sus compañeros, Sakumo, enviaré quince clones contigo, Takeshi, irás al oeste e informarás de la situación de tu escuadrón a Tsunade Senju, diles que apenas se recuperen se encuentren con Sakumo para dar tratamiento a los shinobis- dijo con tono frío y carente de emoción, era su tono Shinobi.
-¿Qué pasará con la misión?- preguntó el Haruno mirando el pergamino.
-Lo que importa son tus compañeros- repitió Naruto, luego miró a Sakumo- ¿Qué información llevan en el pergamino?
-Detalles sobre las movilizaciones enemigas en el país del rayo- respondió rápidamente.
-Yo me encargo de eso, nadie morirá hoy- dijo mientras salía de la cueva confiando en que sus órdenes se cumplirían.
Sakumo tomó dirección hacia la base de los ninjas de Amegakure acompañado de quince kage bunshin, llevando la esperanza de rescatar a sus compañeros.
Pero lo que ni él ni Naruto sabían era que no había a quién rescatar, los dos ninjas habían sido asesinados por los ninjas de la nube, lo que iba a ser una misión de liberación de rehenes se convirtió en una de rescate de cadáveres.
Horas después llegó Tsunade y se derrumbó al ver que uno de los dos ninjas de la hoja asesinados era su hermano Nawaki de apenas trece años. Por haber abandonado la misión, rompiendo una regla principal y por haber causado indirectamente la muerte del nieto del primer Hokage, Sakumo Hatake fue devuelto a la aldea de la hoja donde se le despojó de todo rango y honor que pudiera haber tenido, lo que nadie esperaba fue su suicidio seis años después.
Pero volviendo a la guerra Naruto se dirigió hacia el noreste pasando la frontera e internándose en el país del rayo a la media noche llegó hasta le habían dicho que se encontraba el ejército enemigo, y siguió su rastro durante unos kilómetros más al norte ahora había un campamento de Iwa y Kiri, separados pero juntos a la vez, hizo un poco de reconocimiento y notó que estaba fuertemente resguardado, en definitiva esto era más que una persecución de civiles como había supuesto inicialmente, era una campaña de asedio, atacarían la aldea de la nube.
Rodeó el campamento enemigo y corrió hacia la aldea, aún siendo enemigos los advertiría y lograría que las bajas se redujeran al mínimo posible. No tardó mucho en encontrar rastros de batallas y unas decenas de cadáveres de ninjas, pero sólo eran de la roca y la niebla.
-Es demasiado extraño que un grupo que va huyendo se detenga a pelear y aún así cargue con muertos y heridos- dijo en voz alta mientras analizaba un cadáver.
-Eso es porque el grupo se ha adelantado, sólo quedo yo- se escuchó una voz.
Fin capítulo 5.
Como pudieron ver por el título del capítulo habrá una segunda y muy probablemente tercera parte, a quienes les dije que Hinata aparecería el 10 de agosto creo que tendré que posponer la fecha dos semanas más, es decir para el 25 de agosto, aunque no esperen una gran aparición.
Recuerden que los reviews con terminación 0 tienen derecho a spoiler o idea.
