—Oye...
—Oui? —sonríe
—Esto... —empieza y se sonroja un poco por lo que está pensando—. No... Nada, da lo mismo.
—Oh... non, non... non... —le mira—. Dime lo que piensas.
—No? —le mira.
—Non, nada que da lo mismo... ¡dime!
—Oh... No, es... —se ríe nervioso—. Una tontería.
—Bien, nada más placentero que oírte decir tonterías —termina de lavar los mariscos y se enjuaga las manos, secándoselas un instante después con el trapo de la cocina, deteniéndole las manos.
—Ehm... No, es que... —vacila poniéndose aún más nervioso con las manos sobre las suyas.
—Oui?
El inglés carraspea apartando la vista y dice algo demasiado rápido para que lo entienda el mismo siquiera, el francés le acaricia la cara.
—No te entendí nada, mon amour.
—El... El marisco... —empieza inseguro sin mirarle y traga saliva.
—Aphrodisiaque... —le susurra al oído.
Inglaterra se sonroja aún más, porque ha dado en el clavo, temblando un poco.
—Me subestimas, cher... Supones que no voy a hacer que quieras tener sexo conmigo...
Inglaterra traga saliva y Francia le besa la mejilla.
—Solo que contigo no necesito usar Viagra —susurra lentamente.
—But... But... I... —balbucea sin saber que decir, porque de hecho no se le ocurre nada.
—Yes, yes... I hate you too... —le da un lametazo en el cuello y le suelta.
Aprieta los ojos verdes, histérico, volviéndose a los camarones, mientras el francés se ríe bajito, empezando a limpiar sus propios mariscos, tarareando el himno al amor (en una clásica ronda del juego "histericemos a Inglaterra").
Él abre los ojos, histérico al reconocer la melodía y se vuelve a mirarle, Francia le sonríe.
—Creo que te gusta, non?
—Ofcoursenotyoubloodygitofthehell —se sonroja aún más y Francia se ríe echando la cabeza hacia atrás.
—A mí me gusta que te guste... —le cierra un ojo.
—Tú no tienes ni idea —medio protesta sonriendo un poquito y tratando de esconderla.
—Ni idea, claro... —echa sus mariscos ya limpios al agua—. ¿Todavía no acabas?
—Solo me faltan dos —responde volviéndose a ellos.
—Además de tonto en la cocina... lento —le mira con sonrisa burlona.
—¡Inútil! ¡Estas cosas se han de hacer con cuidado! —replica.
—¡TÚ, diciéndome eso a moi! —se ríe mucho y al inglés se le pega un poco la risa.
—Oui! Rosbif! —le imita. El francés le da un golpecillo con la cadera sin dejar de reír, tomando la tabla en donde está cortando los camarones mientras él le observa con su sonrisilla.
—Bloody hell, frog! —le imita el también sonriendo de lado y echando los camarones al agua.
—Quoi? ¿De qué vas a quejarte ahora? —sigue imitándole en francés mirándole ahora a él y poniéndole el pelo tras la oreja. Francia echa un montón de hierbas y especies en el agua sin dejar de sonreír, sonriendo mucho más al sentir que le pone el pelo tras la oreja.
—¡Of course que voy a quejarme! —frunce el ceño sin dejar de sonreír—. Yo me quejo tooooodo el bloody tiempo, you git.
—Oh! —protesta un poco—. Deja que me invente un par de mentiras sobre lo mucho que te gusto y así tendrás mejores argumentos —se devuelve. Francia termina de sazonar el caldo y se voltea hacia Inglaterra.
—No me gustas... no me gustas nada —le imita poniendo ESA cara de pervertido/gatoapuntodecomersealratón.
Inglaterra se sonroja saliéndose de su papel y Francia sonríe, vencedor, poniéndole las manos en la cintura.
—Touché!
—C-Claro que te gusto y por eso te sonrojas todo el tiempo —insiste recuperando el tono en francés, frunciendo el ceño con determinación.
—No, bloody hell, no! —protesta siguiéndole y cruzando los brazos, aunque se le escapa la sonrisa—. ¡Soy incapaz de admitir que me gustas! Es decir... es... I... I... I... —actúa poniéndose "nervioso" y tapándose la cara—. No me gustas... ¡Nunca, te odio, te odio!
El británico le mira y frunce más el ceño y abriendo los labios.
—¡No es así como...! —protesta nervioso. El galo le toca la punta de la nariz afectuosamente y luego le pasa la palma de la mano por la mejilla.
El inglés traga saliva y se le acerca, muy MUY nervioso besándole un poco bajo la mandíbula.
—Pues claro que me odias —responde en uno de esos tonos. Francia sonríe y cierra los ojos.
—Yes... Yes... I... hate... you... git...
Él se sonroja aún más y baja por la línea de la mandíbula hasta la comisura de los labios. El francés sonríe como idiota saliéndose él ahora un poco del papel, aunque... cuando le besa la comisura, le busca en el beso como suele buscarle e Inglaterra se sale también besándole a la primera de cambio, porque... Bueno.
Y Francia se deja besar, desde luego, tocando a Inglaterra mucho más de lo que él suele tocarle cuando le besa, abrazándole, pasándole una mano por el pelo y poniéndosela al final en el pecho... eso sí, deja que él termine el beso cuando quiera.
Pues sinceramente, yo creo que si al inglés se le ocurre acabar el beso antes de tiempo y Francia sigue con ello... Se le olvidara la idea de que ya está más rápido que rápido.
El francés le separa después de unos segundos... ejem... minutos, con los ojos cerrados.
—Tienes que decirlo...
Inglaterra sigue con los ojos cerrados, no sé si sabiendo exactamente a que se refiere Francia, pero...
—I lo... —empieza y se detiene a sí mismo.
Los ojos azules se abren como platos porque realmente no se refería a eso, si no al comentario que haría él tipo "mira cómo estás y ni siquiera te he dado la sopa de mariscos" pero honestamente, aun cortada, la toma como una respuesta completamente válida y le besa de lleno, abrazándolo y se deja, claro, sin abrir los ojos (y todos tamborileamos los dedos en la mesa, pensando que parecen adolescentes).
Francia se separa un largo rato más tarde, cuando asume que Inglaterra ya ha quedado más o menos satisfecho y él también, chocando frente con frente.
—Mmmm…
—Se te va a estropear la sopa —susurra y sonríe sin abrir los ojos.
—Ah, oui... la sopa... —le busca una mano y entrelaza sus dedos, le hace un cariño en la mejilla—. Me gustas —susurra.
—¿Qué haremos en la tarde? —se vuelve a la cazuela un poco nervioso con eso, pero sonriendo sin soltarle la mano.
—Jugar a la poción, desde luego... ¿o quieres hacer eso mañana y salir hoy? —gira también a la olla, tomando una pala y dándole vueltas.
—Ehm... No, no... Mañana tengo que ir a London antes de ir a Berlin, necesito hacer la maleta y todo eso... But... Pensé que podíamos ir al cine o algo así —explica.
—Podemos ir a donde quieras, mon amour... podemos jugar a la poción en la noche —le mira sonriendo.
—Pensé que podíamos jugar a la poción en el cine —sonríe un poco forzado.
—¿Qué quieres ver en el cine? —pregunta tapando la olla y encaminándose a la sala con ella, arrastrándole de una mano.
—I don't know... ¿Algo de acción? —propone con fingida sonrisa inocente—. O un thriller.
—Espera... espera... espera —le señala al verle la cara—. Creo que mejor vamos a ver una película aquí, mientras la poción reposa o le rezas a como sea —frunce el ceño.
—Eeeh... No, si yo decía hacer eso después de tomar la poción —explica sentándose a la mesa.
—Ahhh... non, my love... not in a million years —se sienta frente a él, sirviendo los platos.
—Why not? —frunce el ceño.
—Porque quiero USAR la poción, ¿sabes? —sonríe—. Quiero hacerte pensar lo que YO quiera, investigar qué opinas sobre ciertas cosas... quiero que nos DIVIRTAMOS con la poción, mon amour —le acaricia el pelo—. Si vamos a ver una película de acción vas a pensar en cosas que no me interesa escuchar —agrega casi en un susurro.
—But... But... —nervioso porque ese exactamente era su plan.
—No seas aburrido... Además, no hay nada aquí dentro que REALMENTE no sepa, ¿o sí? —levanta las cejas, tocándole la cabeza.
—¡P-Pues claro que no! Por eso es una pérdida de tiempo —insiste.
—No vas a convencerme —sonríe y le besa la frente.
Inglaterra se lleva una cucharada de sopa a la boca, Francia se ríe.
—Come... mon amour... come. Mariscos —cierra un ojo.
El inglés levanta las cejas porque la sopa está muy buena y luego se sonroja cuando le dice eso.
—En realidad eso son habladurías.
El galo se ríe, disfrutando también la sopa.
—Sí que lo son, yo no necesito mariscos... en realidad —responde orgulloso levantando la barbilla.
—Of course not —le replica mientras sigue comiendo.
—Hablo contigo, imbecile —le sonríe—. No necesito mariscos para que TÚ funciones correctamente... basta con que esté yo.
—¡No! —se sonroja al entenderlo—. Yo hablaba de ti, que siempre piensas en lo mismo así que siempre estás dispuesto.
—No SIEMPRE estoy dispuesto —frunce el ceño—. Ni siempre, ni con todos, cher... esa es una cosa que TÚ sueles inventarte —le señala.
—¿Yo? ¡En absoluto! Eso es lo que veo, ahora tratas de decir que no para no verte tan mal.
—¿Estás diciendo que no hay absolutamente NINGÚN parámetro que me haga tener o no tener sexo con alguien? —se le acerca en la mesa.
—Del G20... Dime uno solo con quien no te acostarías de darse la oportunidad —pide. Francia abre la boca para responder, haciendo un recuento del G20.
—Depende... de muchos... factores —frunce el ceño.
—Ja! Yes, of course —suelta triunfador.
—Ahora mismo no me acostaría con ninguno —murmura por lo bajo.
—Y eso que he dicho del G20 que somos veinte para elegir... Si llego a decir el G8... —sigue a su rollo tomando la sopa.
—Amerique... no me acostaría con Amerique —replica soltando la cuchara y mirándole.
Inglaterra se pone serio de golpe y Francia niega con la cabeza, fastidiado.
—No me acostaría con él ni con nadie más...
—No, of course not —replica por América—. Esa no me la creo.
—¿Esa no te la crees? —levanta las cejas—. ¿Qué es lo que no te crees?
—Pero si yo no estuviera seguro irías por America —responde y Francia le mira unos instantes en silencio.
—Da lo mismo pensar en qué haría si tu no estuvieras... porque estás.
—Solo es una conversación como cualquier otra, France, no te pongas a la defensiva —replica.
—Me estás diciendo que soy un absoluto y total pendón, que me acostaría hasta con un leproso con tal de tener sexo con alguien —le mira a los ojos.
—Te estoy diciendo que le das más importancia al acto sexual que a la persona con quien lo compartes —matiza, el francés cierra los ojos al saber que en alguna medida tiene razón.
—Estás intentando... matizar lo... —se humedece los labios, tratando de tranquilizarse—. De todas las personas que me pueden decir eso y mira que son muchas... —susurra.
—Solo estoy revelando la evidencia, puede que por primera vez en la vida, esto no es un reclamo —responde suavemente sin mirarle. Francia sigue mirando la mesa intentando procesar esa información.
—No siempre... funciona... así —susurra cerrando los ojos.
—¿Cómo funciona? —pregunta realmente interesado.
—Tú... es... —Francia sin palabras—. Tú no puedes decir que le... que solo es... —se pasa una mano por el pelo y él le sigue mirando—. Son dos universos completamente diferentes... tener sexo y hacer el... —se calla—. No me digas tu eso, mon petit lapin... S'il vous plait... —susurra sin mirarle—. A mí me gusta el sexo, me gusta mucho y con una enorme variedad de personas pero...
Inglaterra aprieta los ojos.
—Yo no hablaba de eso.
Francia le mira fijamente, con el corazón desbocado, tratando de entender de qué mierda habla, porque esta vez se siente completamente perdido.
—I... —vacila.
—Me estás diciendo que me da igual con quién tengo relaciones sexuales en todos los casos, sólo me importa tenerlas... Y además me dices que por primera vez no es un reclamo... —susurra.
—Solo hablo de sexo.
El galo suelta el aire sonoramente.
—Después de todo... Aún conservo la esperanza de que solo subas a mi moto, pero... —susurra apretando los ojos.
Francia se lleva las dos manos a la cara e Inglaterra suelta la cuchara.
—Angleterre... —susurra extendiendo una mano y buscando la suya al otro lado de la mesa, con los ojos cerrados, él le mira un poco desconsolado, tomándosela—. No me hagas pensar en esto... no me hagas recordar que soy un imbécil pervertido que TIENE que ir a buscar sexo sin significado con más gente simplemente porque tengo terror a hacerlo mal —susurra completamente derrotado.
El británico se queda sin aliento al escuchar eso y entender... Aparta la vista mirando la sala.
—Lo hago mal de cualquier modo —agrega en un suspiro, soltándole la mano.
El inglés le mira, mira la sopa y toma el plato llevándosela a los labios y bebiéndosela. El francés suspira levantándose y llevando su plato medio lleno a la cocina, sin hambre.
Cuando le ve salir, suspira sin saber muy bien que hacer... Se levanta y Francia cierra la puerta de la cocina, deja el plato en el fregadero y se sienta en una silla de la cocina, prendiendo un cigarro, hecho bolita.
Inglaterra aprieta los ojos y se va a los discos, buscando alguno de jazz... Aparta la mesita sonoramente y pone un disco de Sinatra, "Fly me to the moon".
Lo que hace que el galo esté un par de minutos después, con la cara un desastre, lleno de mocos y demás, con el tercer cigarrillo recién encendido, sonriendo tristemente recargado en el marco de la puerta de la cocina.
Inglaterra se vuelve y le sonríe.
—Come fly with me? —tendiéndole la mano.
Cierra los ojos azules y solloza un poco, pero extiende la mano y camina hacia él, el británico le agarra de la cintura haciéndole bailar en el lugar donde ha apartado la mesilla y Francia se deja llevar, desde luego, un poco desganado, pero recargando la cabeza en su hombro.
—Es una suerte que no estemos haciendo eso que se te da tan mal, no quisiera que lo estropearas —susurra mientras bailan y el francés sonríe, dejándose llevar con los ojos cerrados.
—¿Por qué sigues aquí? —pregunta en un susurro después de un rato.
—Porque te molesta que lo esté —responde sonrojándose un poco y le hace dar una vuelta.
Francia la da, sonriendo un poco más, sabiendo que eso es completamente mentira y que es terriblemente tranquilizador escucharlo.
—Muchísimo...
El británico vuelve a acercarle hacia si tomándole de nuevo de las caderas.
—¿Sabes? Esta vez creo que vas a lograr matarme —sonríe moviéndose un poco más animado y se acaba la canción—. Merci —suspira, pero Inglaterra se queda inmóvil, abrazándole, así que le abraza de vuelta sin moverse hasta que él lo hace de nuevo de un lado a otro suavemente mientras susurra la que está sonando ahora "I've got you under to my skin"
Francia le abraza con fuerza siguiendo el ritmo, Inglaterra se incomoda un poco más cuando llega a la tercera estrofa que es asquerosamente cierta, pero no deja de susurrarsela.
—"Don't you know, you fool, you never can win. Use your mentality, wake up to reality. But each time I do, just the thought of you. Makes me stop before I begin. Cause I've got you under my skin"
El galo lloriquea un poco con las palabras reparadoras, porque Francia lloriquea mucho, que es una vez más... mientras se deja llevar con los ojos cerrados, sientiéndose un poco como cuando eran pequeños y algo le asustaba mucho mucho.
El inglés sigue abrazándole en un silencio de esos en los que sobran las palabras cuando acaba la canción. El francés termina por separarse un poquitín, después de un rato largo, quedando cara a cara con Inglaterra, aun abrazados. Sonríe un poco y le pone una mano en el corazón.
—Je n'ai pas de mots... —susurra.
—I'm sorry —le sonríe. Francia niega con la cabeza y él deja de sonreír y le mira de lado.
—Tienes toda la razón al no entenderme —susurra dulcemente.
—Why? —pregunta.
—Porque es incomprensible incluso para mí —sonríe.
—Eso es porque eres un tonto —sonríe un poco.
—Oui...—asiente.
—¿Te sientes mejor? —le mira y levanta una mano, limpiándole los ojos.
—Sueles tener ese efecto todas las veces que no tienes el efecto exactamente opuesto —sonríe asintiendo con la cabeza.
—Bollocks! —protesta de broma.
—Siento el drama... —se ríe un poco.
—Oh, my god! ¡Debes estar enfermo! —exclama en burla.
Él le saca la lengua y sonríe. Inglaterra le sonríe también y le suelta un poco más, para ir a por las cosas de la mesa.
Sigue la montaña rusa emocional... ¡Superadlo ya!
