Después de que Ladybug ayudara a Adrien a escapar de todos esos admiradores, ambos se encontraban aún sobre un techo.
Adrien quería recompensar de algún modo a su Lady. Aunque más que nada, añoraba pasar algo de tiempo a solas con ella, después de todo... no todos los días se presentaba esa oportunidad.
Bueno, sí, se presentaba en el colegio. Pero ella quería que fueran poco a poco, y quizás... ¿invitar un helado a Marinette sería ir demasiado rápido? Aunque, planeaba hacer eso con Ladybug. Ellas eran la misma persona, ¿cuál podría ser la diferencia?
—¿Qué plan tienes? —la voz de Ladybug lo sacó de sus cavilaciones.
Él sonrió nervioso. Intentaba con todas sus fuerzas no sonrojarse, pero era muy difícil. ¡Tenía frente a él a Ladybug! Esa chica era increíblemente asombrosa, era el amor de su vida.
—¿Te gustaría ir por un helado? —propuso él.
—Supongo que estaría bien, solo volveré a ser Marinette y...
—No —ella se quedó estática. ¿En serio prefería estar con Ladybug? —. Es que... aún es reciente eso de que Marinette y Adrien son novios, entonces, sería muy llamativo para ellos vernos juntos —explicó ruborizado.
—¿Crees que serían capaces de perseguir a Marinette? —preguntó algo sorprendida. Él asintió —. ¿Y no piensas que sería raro que te vean junto a Ladybug? —ella se cruzó de brazos.
—No. Porque iremos saltando por los techos.
Ladybug le regaló una mirada de incredulidad.
—¿Planeas que Ladybug te lleve entre sus brazos de nuevo? —adivinó sus ideas.
—Si me convierto en Chat Noir sería aún más peligroso que vayamos por un helado —se defendió.
—¿Sabes que es lo que pienso? Que todas nuestras identidades son complicadas. Estamos metidos en muchas cosas —ella parecía un tanto apenada —. Como héroes no podemos pasear libremente, porque podríamos atraer a Hawk Moth. Como civiles, creen que somos novios y nos persiguen.
—Y como Chat Noir y Marinette, las chicas odiarían a Marinette —comentó él —. Deberías ver las redes sociales, he visto a hombres disfrazados de mí.
—Mujeres también —susurró ella demasiado bajo, por lo que él no fue capaz de escuchar —. ¿Adónde planeas ir?
—¿Quieres decir que me llevaras? —preguntó esperanzado.
—Sí. Solo porque es una buena idea que pasemos algo de tiempo juntos —comentó ella sonriente. Ver el sonrojo en el rostro de Adrien solo la hizo sentir mariposas en el estómago.
Ladybug cargó a Adrien entre sus brazos y con la ayuda de su yoyo, ambos llegaron al puesto de helado de André.
—Te dije que no veríamos a nadie, a esta hroa normalmente las personas están estudiando —dijo Adrien una vez salió de los brazos de su Lady.
—Supongo. Pero, ¿no es sospechoso que nosotros no estemos en clases?
—Para nada, somos como celebridades.
Sin darle tiempo de seguir hablando, Adrien se adelantó y saludó a André.
—Hola, André. Veníamos por un helado.
Adrien acercó a Ladybug, y en ese momento él heladero casi se desmayó.
—¡Ladybug y Adrien Agreste! —chilló André —. Ladybug, lamentó todo lo que pude haber ocasionado cuando me convertí en un villano.
Ella dio un saltito algo incómoda, no esperaba una disculpa.
—No hay problema, eso ya pasó. De hecho, me alegró de que Chat Noir y yo pudiéramos salvarte.
André sonrió, su mirada de tristeza se esfurmó.
—¡Eres una chica tan buena! ¡ustedes merecen helados gratis! Irradían una paz increíble y se ven lindos juntos.
Ese comentario solo ruborizó a ambos.
—Pero podemos pagar —aclaró Adrien.
—Y yo le debo éste regalo a Ladybug —respondió de inmediato André —. ¡Vamos! Mis helados son legendarios, no tiene nada de malo obsequiar un helado.
Luego de que ambos tuvieran sus helados, continuaron caminando hasta llegar a un parque cercano. Al verificar que no había nadie, se sentaron en los columpios para comenzar a saborear sus helados.
—¿Estás feliz, My Lady?
—Amo el helado y es lindo estar en el parque, gracias por la invitación.
—Yo amo poder pasar tiempo contigo —ella se sonrojó —. Me encanta también que nuestros helados se parecen al otro.
Ella rió un poco ante aquello. Adrien no lo sabía, pero supuestamente... esos helados te conectaban con tú alma gemela.
—Siento que es algo muy lindo —respondió la heroína.
—Me encanta poder relajarme un rato, sin ocupaciones ni nada.
Ver la tierna mirada de Adrien fue algo que la hizo sonreír. Y una idea algo infantil llegó a su mente.
—¿Y si hacemos una carrera? ¡el que se columpié más alto gana!
Y ella comenzó a columpiarse sumamente rápido.
—¡No es justo, comenzaste antes! —se quejó él.
—¡Los perdedores dicen eso!
—¡Oye! ¡tienes las habilidades de Ladybug, eso no es justo!
—Hasta aquí siento tú llanto, bebito.
Así es como comenzaron una loca carrera.
