Dejándose llevar
Después de que Elea se fue los demás siguieron platicando, aunque los que más lo hacían eran Nicole, Tomoka, Momoshiro, Eiji, Fuji y Horio. Los demás participaban de vez en cuando. En cuanto a Luka y Luze; si aun permanecían ahí era para estar como perros guardianes de su hermana menor, tanto hombre ahí la ponía en peligro y aun seguían buscando al futuro cadáver, no se preocupaban por su otra hermana sabiendo que seguramente estaría encerrada en el camerino a salvo de cualquier hombre que la pueda sonsacar, pero por si las dudas le habían dicho a Sebastián que se mantenga alerta y les diga si algún borracho se dirigía para haya para que les avise y sacarlo a golpes.
- Con permiso. –dice Ryoma mientras se pone de pie haciendo que todos lo miren curiosos.
- ¿A dónde vas Ryoma-kun? –pregunta Sakumo
- Al baño. –dice tranquilo.
- ¡A bueno, entonces apunta bien Echizen! –dice burlón Momo ganándose una mirada fulminante por parte del azabache mientras que Eiji soltaba la carcajada y las femeninas se sonrojaban, en cuanto a los demás sonreían divertidos.
Ryoma decidió mejor ignorarlos y se encamino en busca de los baños.
Ryoma pregunto a uno de los mozos por el baño y se guio hacia donde le habían dicho adentrándose a un pasillo que daba a la parte de atrás, pero por mas que caminaba no encontraba el baño. Molesto abrió una de las puertas que estaban al final del pasillo y se detuvo sorprendido en la entrada al ver que se trataba de una especie de camerino, mas esa no fue su sorpresa mas grande sino el ver a Elea acostada en un diván leyendo con aburrimiento un libro, trae puestas nuevamente las gafas de aumento.
Elea al oír la puerta ser abierta nuevamente volteo topándose con la mirada sorprendida de uno de los amigos de su hermana, mas específicamente el azabache con el que había jugado tenis dos veces, haciéndola alzar ambas cejas.
- Lo siento, pensé que era le baño. –dice cortante Ryoma dispuesto a salir.
- Los baños estaban en el otro pasillo que estaba alado de este. –dice tranquila interrumpiendo la acción del chico de salir. –si quieres usa el que esta aquí. –dice apuntando la puerta que se encontraba dentro de la habitación.
Ryoma se extraño ante la amabilidad de la chica para con él, pero le andaba demasiado del baño, así que se adentro cerrando la puerta tras de si.
- Gracias. –dice despreocupado, caminando hacia donde le había dicho que estaba el baño.
Cuando la puerta del baño se cerró Elea regreso su vista al libro sonriendo de forma divertida.
Cuando termino de orinar, Ryoma se acomodo el pantalón y camino hacia el lavabo, con tranquilidad se lavo las manos y se las seco con una toalla que había ahí. Después se encamino a la puerta y salió cerrando la puerta tras de si. Al ya no ver a la chica acostada en el diván la comenzó a buscar extrañado por la habitación.
- ¿Me buscas? –pregunta una suave voz alado de él y mira sobre su hombro hacia atrás viendo a Elea recargada en la pared alado de la puerta, pero frunció el entrecejo al ver esa mirada burlona dirigida a él. – ¿Por qué siempre frunces el entrecejo cuando me ves? –pregunta con burla, encaminándose hasta quedar frente a él y estaba tan cerca que la puntas de sus pies chocaban. Elea toco con uno de sus dedos el seño del chico acariciándolo divertida. – ¿Te caigo mal?
- Si. –dice cortante y sin rodeos.
- Me gustaba mas la mirada que me dedicabas cuando tocaba hace un momento arriba del escenario. –dice con diversión y Ryoma uso todo su autocontrol para no sonrojarse al saber que ella noto como la miraba y lo peor de todo no sabia porque la miro así.
- No soporto tu forma de hablar. –dice con molestia.
- Y a mi me encanta tu mirada. –dice poniéndose de puntitas para quedar mas cerca de su rostro y sin mas estampa sus labios con los de él sorprendiéndolo.
Los ojos de Ryoma casi se salían de sus cuencas y al sentí sus labios sobre los de él no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de rojo. No sabía como reaccionar y con solo eso había sentido un muy agradable cosquilleo en el vientre, mismo cosquilleo que Elea ha sentido cuando junto sus labios con los de él.
Cuando Elea comenzó a succionar el labio inferior del chico este perdió la cordura y se dejo llevar llevando sus manos a la cintura de la chica y Elea llevo sus brazos al cuello del chico rodeándolo.
Ryoma nunca había besado así a alguien, por lo que lo hacia algo torpe aun así le estaba encantando al beso, en cuanto a Elea ella se le notaba ser mas experimentada en eso y se encargaba de guiar al chico.
Elea con torpeza a causa del beso guio a Ryoma hacia el diván, al llegar a este se dejo caer hacia atrás llevándose a Ryoma consigo, el cual cayo encima de ella, mas a ninguno le importo que el chico la semi aplastara.
Elea tomo una de las manos del chico y la guio hacia uno de sus senos. Ryoma entendió lo que quería y comenzó a masajearlo sintiéndose excitado al sentirlo en sus manos mientras que ella llevo una de sus manos al pecho del chico acariciándolo.
Elea comenzó a frotar sus caderas rosando el sexo de Ryoma sintiendo como el comenzaba a endurecerse. La pelinegra rompió el beso y comenzó a repartir besos en el cuello del chico provocándole mas placer. Ryoma tenia los ojos cerrados dejándose llevar, pero en eso la imagen de Sakumo vino a su mente y dándose cuenta de lo que hacia. Rápidamente se separo de ella poniéndose de pie.
Elea alzo una ceja mirándolo extrañada mientras respiraba agitada al igual que Ryoma, el cual la mira asustado por lo que hizo, sin mas se acomodo como pudo la ropa y salió de la habitación sin ver la sonrisa divertida que había adornado los labios de la pelinegra. Cuando oyó la puerta cerrarse se estiro como gato y guio su brazo hacia atrás tomando nuevamente su libro junto con sus lentes sin borrar esa sonrisa de su rostro.
Ryoma estaba recargado en la puerta tratando de recuperar la respiración. No sedaba cuenta que tenía su cabellera mas despeinada de lo normal.
- (¿Qué demonios me paso?) –sus ojos seguían mostrando sorpresa pero al sentir una punzada en su entrepierna bajo la mirada. – ¡demonios! –exclamo al ver su excitación, y sin mas se encamino en busca del baño para bajarla esperanzado con que nadie lo viera.
Ryoma llego a la mesa donde estaban sus amigos notando que estos seguían entretenidos en su plática por lo que muchos no notaron cuando llego, bueno, al menos no lo notaron los mas escandalosos y burlones, léanse Momoshiro y Eiji. El morocho se sentó con tranquilidad alado de su novia, la cual le sonrío levemente, mas él no se atrevía a mirarla a los ojos.
- ¿Por qué tardaste? –le pregunta Sakumo en un susurro solo para que él lo escuchara.
- Me perdí. –dice cortante tomando su vaso de jugo que estaba ahí y se lo empino tomándose todo el contenido.
Sakumo asintió con entendimiento, pero vio una extraña marca en su cuello haciendo que ensanchara los ojos levemente.
- ¿Qué es eso Ryoma-kun? –dice apuntando dicha marca y Ryoma ensanchando levemente sus ojos mientras se tapa con una mano hacia donde apuntaba.
- Nada. –dice cortante sin quitar su mano de la zona.
Sakumo bajo la cabeza con tristeza, sospechaba lo que era esa marca mas no podía creer que Ryoma fuera esa clase de chicos.
- (no debo pensar mal, seguramente no es nada, además Ryoma-kun no es de los que anda con una chica y con otra) –se convencía a si misma ignorando esa opresión que sentía en el pecho, pero ella misma se puso una venda en los ojos no dejándole ver lo obvio.
Ya era algo tarde, cada uno se había ido a sus casas. En este momento Ryoma estaba frente a la casa de Sakumo mirándola con tranquilidad y esta le sonreía levemente.
- ¡Gracias por traerme Ryoma-kun!
El azabache seguía pensando en lo que paso con Elea, tenia que saber si lo que sintió con ella fue producto de la excitación y lo sentiría su besaba así a cualquier chica, y sabia que para conocer la respuesta tenia que besar a otra mujer de la misma forma, así que sin mas estampo sus labios a los de la muy sorprendida Sakumo.
Ryoma comenzó a succionar el labio superior de la chica, la besaba con desesperación y Sakumo estaba tan sorprendida que no le correspondía, las mejillas de la chica están demasiado rojas. Ryoma se separo de ella y dio media vuelta levantando una mano en son de despedida dejando a la aun choqueada Sakumo.
- (¿Por qué con Sakumo no sentí nada? ¿Por qué no me quedaron ganas de hacer algo más como me paso con Elea?) –fue lo que pasaba por la cabeza del morocho mientras se alejaba.
- (¡Ryoma-kun jamás me había besado así! Pero se sintió tan bien, lo malo es que no le respondí por la sorpresa, seguramente pensó que no me gusto. Espero me vuelva a besar de esa forma y ahora si le corresponderé) –Sakumo se agarraba pecho sintiendo su corazón palpitar con tanta emoción y nerviosismos mientras miraba a la espalda de Ryoma alejándose.
Ryoma iba dentro del elevador del edificio donde vivía Nicole. Al chico se le notaba fastidio mientras que Nicole iba pensando que hubiera sido más divertido hacer su trabajo en equipo con otro compañero que no sea Ryoma.
Cuando las puertas del elevador se abrieron ambos salieron en completo silencio como había pasado desde que se separaron de sus demás compañeros.
Nicole nada mas abrió la puerta de su departamento y una suave melodía llego a los oídos de ambos, era tocada por un violín y Ryoma tenia que admitir que era simplemente hermosa y tranquilizante sin saber muy bien que era lo que tocaban.
- ¿Nee-san esta aquí? –dice extrañada Nicole adentrándose al departamento. –se supone que debería estar en la universidad. –dice extrañada y Ryoma se tenso con saber que estará en el mismo lugar que la chica a la cual sinceramente no quería ver porque no sabría como reaccionar. – ¡pasa Ryoma-kun! –dice haciéndole una seña con la mano para que se adentre.
- (Acepte que hiciéramos el trabajo aquí porque dijo que solo estaría el mayordomo, que según sus hermanos llegarían mas tarde) –Ryoma quería huir de ahí, pero no podía o se vería muy obvio, así que con mucho pesar se adentro.
Nicole camino hacia la sala y se detuvo viendo a su hermana mayor parada en medio de la sala tocando con tranquilidad el violín mientras tenia sus ojos cerrados en señal de consternación. Ryoma se coloco alado de Nicole viendo sorprendido como era esa chica quien creaba con ese violín esa música hermosa que llegaba a sus oídos, tenia que admitir que tocaba muy bien y sin saber porque se le hizo demasiado hermosa el verla tocar, sin importar que vistiera unos pantalones deportivos de lo mas holgados al igual que la camisa y que su cabello estuviera todo recogido en una coleta.
Nicole aunque no lo admitiera disfrutaba mucho cuando su hermana tocaba cualquier instrumento, aunque le aburriera la música clásica no podía evitar quedarse embelesada cada que su hermana tocaba. Admitía que le gustaba más su piano, pero el violín no lo tocaba tan mal. Siempre lograba tranquilizarla y relajarla escucharla tocas y mucho mas lo hacia cuando Elea se centraba en solo tocar que ignoraba todo en su entorno.
- Toca en verdad genial, pero no le digas eso o se crece más. – Nicole voltea hacia el azabache guiñándole un ojo en forma cumpliese y Ryoma alza mas su ceja.
- ¡Sea bienvenida usted señorita y su invitado! –dice Sebastián llegando a su lado con una bandeja de emparedados y un refresco.
- ¿Para nee-san? –dice apuntando la bandeja y Sebastián asintió sonriendo levemente.
- Ya esta por terminar tres horas de ensayo, así que seguramente pedirá su bocadillo.
- Siempre tan eficiente Sebastián, no sé que haría esa floja sin ti. –dice divertida aun con la música que Elea tocaba de fondo y Sebastián sonríe agradecido.
- ¿Gusta algo de tomar para usted y su invitado? –Nicole voltea hacia Ryoma.
- ¿Quieres algo? –Ryoma niega. –por el momento no Sebastián. –dice al momento de voltearlo a ver sonriéndole levemente. – ¡oh! Termino. –die volteando hacia su hermana viendo como paraba de tocar al instante y abría los ojos viendo que ahora no solo tenia de espectador a su mayordomo sino que también estaba su hermana y no venia sola, sino que con nada mas y nada menos el chico que trae en sus pensamientos desde que lo conoció.
Ryoma al tener la mirada de Elea en él uso todo su autocontrol para no mostrar el nerviosismo que sentía y se enojaba consigo mismo ya que nunca algo o alguien lo había puesto así de nervioso.
- ¿Por qué estas aquí a estas horas? Según me dijo Luka-nii no estarán en casa todo el día.
- Luka y Luze no estarán en todo el día. Pasándose de la universidad tienen cosas que hacer. Yo pedí toda esta semana permiso en la universidad para practicar. –dice despreocupada, mostrando su violín como si quisiera confirmarlo.
- Ne, ne, ne, nee-san ¿Qué tocaras en tu solo? –pregunta poniendo ojos de cachorro.
- No sé. –dice indiferente y Nicole la mira con ojos entrecerrados.
- Si lo sabes y no me quieres decir. –dice haciendo un tierno puchero. –pero bueno ya conoces a Ryoma-kun y vino conmigo a hacer un trabajo.
- Mientras no me molesten mientras practico no me importa. –dice indiferente caminando hacia donde esta el estuche del violín para guardarlo señal que Sebastián interpreto perfectamente y acomodo la bandeja en la mesa de en medio para que Elea coma su entremés mientras Ryoma y Nicole fruncieron el entrecejo ante lo dicho por ella.
- Tks no te preocupes amargada que no te molestaremos.—dice Nicole cortante. –vamos al estudio Ryoma-kun, ahí trabajaremos a gusto y no veremos la cara de mi fachosa y amargada hermanita. –dice molesta caminando hacia el estudio y Ryoma la siguió mirando de reojo como Elea los ignoraba y se sentaba en el sillón mirando como drogada la comida mientras Sebastián le ponían una servilleta en el cuello para que no se manchara haciendo que una gota de sudor resbalara por su nuca.
Ryoma estaba leyendo en la computadora buscando mas información del tema mientras que se suponía Nicole lo debería de estar haciendo en un libro. Llevaba mucho tiempo leyendo buscando la información más importante y detallada.
Ryoma suspiro con fastidio, aunque se hubieran tomado un descanso para comer mientras la rara hermana de Nicole seguía tocando se había cansado nuevamente de leer ya que de eso fue hace un par de horas.
Soltó un largo suspiro y volteo hacia Nicole viéndola dormida usando el libro abierto como almohada lo que hizo que un tic nervioso se instalara en su ceja derecha. Le dio mucho coraje, él trabajando como burro para terminar ese mismo día el dichoso trabajo y su loca compañera se quedaba dormida sin importarle nada.
Estaba dispuesto a ir a despertarla, pero luego pensó que lo mejor era descansar un rato sus pobres ojos y estirarse un poco antes de despertarla. Así que se puso de pie y salió un poco del estudio para pedirle al mayordomo un poco de agua esperando no toparse con Elea, aunque tenia rato que no oía el violín, así que suponía que ya se había cansado y se había ido a su habitación, bueno, eso esperaba.
Cuando paso por la sala y no la vio suspiro aliviado, se adentro a la cocina esperando ver al mentado Sebastián, mas para su desgracia se topo con Elea sentada en una silla del comedor devorando un enorme pastel.
- Morirás por ingerir tanta azúcar. –dice cortante al verla comer como si no lo hubiera hecho en años.
Elea levanto el rostro dejándole ver a Ryoma que estaba toda manchada de betún en la comisura de sus labios, le pareció divertido verla así mas mantuvo la compostura para no soltar una carcajada e incluso logro no sonreír.
- El azúcar ayuda a mantenerme despierta y me da energías para seguir practicando. –dice despreocupada sin darse cuenta del betún en su boca.
- Pues si no haces ejercicio y comes así, o una de dos: mueres por tanto colesterol y azúcar o te pones obesa. –dice mirándola con ojos entrecerrados.
- Eso me lo dicen siempre mis hermanos. –dice pensativa y Ryoma la mira incrédulo al ver que eso no es solo de hoy. –bueno ¿Qué haces en la cocina? ¿ya terminaron su tarea?
- No. Solo vine por algo de tomar. –dice indiferente.
- Toma. –dice extendiéndole su propio vaso de jugo y Ryoma suspiro con pesadez, después de todo tenia sed, así que se acerco y se sentó en la silla frente a ella tomando el vaso y se lo empino todo. –si que tenias sed. –dice con burla.
- Y tu si que no sabes comer. –dice dejando el vaso en la mesa y con su otra mano señalando la comisura de los labios de ella. Elea se encogió de hombros y lo miro picara.
- ¿No quieres limpiarlo con tu lengua? –dice divertida y Ryoma frunció el entrecejo.
- No. –dice cortante.
Elea amplia su sonrisa y saca su lengua relamiéndose con sensualidad las zonas y Ryoma al verlo paso saliva con dificultad, detalle que no paso desapercibido por ella.
Elea se puso de pie y camino colocándose enfrente de él haciendo que Ryoma la mire desconfiado.
- ¿Y Nicole?
- Se durmió. –deseo haberse mordido la lengua y no habérselo dicho, algo le decía que no debió hacerlo y lo comprobó al ver la sonrisa traviesa de la chica.
- Genial. Sebastián tampoco esta porque fue por unas compras para la cena. –dice con diversión y Ryoma cayo en cuenta que estaban solos. ¡bueno! Estaba Nicole, pero dormida no ayudaba en mucho.
Elea se sentó en sus piernas dejando cada una a los lados y llevo sus manos a sus hombros mirándolo traviesa.
- ¿Qué…qué haces? –en serio intento no tartamudear para que no notara su nerviosismo, pero no lo logro, haciéndola sonreír divertida.
- ¿Sabes? Hace tiempo note que el sexo me relaja y me ayuda a tocar más hermoso. –dice coqueta acercando mas su rostro al de él y Ryoma hizo el suyo mas hacia atrás, pero en donde estaba no le era posible alejarse mucho, por lo que sintió la respiración de ella darle de lleno y eso no ayudaba mucho a mantener la cabeza fría.
- Bien por ti, pero búscate a otro. –dice indiferente o al menos eso aparentaba hacerle creer.
- ¿no quieres ayudarme en eso? –pregunta divertida rosando con su nariz la de él.
- No. ¿olvidas que tengo novia?–dice cortante haciéndosele mas difícil rechazarla, sentía como si trajera un imán que le acercaba a sus labios, no podía evitar, se moría por besarla otra vez.
- Lo que no ve no le hace daño. Tú no le dices y yo menos, así de simple –dice con burla y Ryoma frunce el entrecejo. –pero bueno, tienes razón, debo buscarme a otro, después de todo tu aun eres un niño. Un verdadero hombre es lo que se necesita para algo como esto. –dice dispuesta a pararse, pero Ryoma se lo impidió tomándola de la cintura y sentándola nuevamente, haciéndola sonreír triunfante, sabiendo que le dio en su orgullo.
- Te enseñare lo que es un verdadero hombre. –dice cortante y lleva una mano a la nuca de ella empujándola para estampar sus labios con los de ella.
El beso es salvaje pero excitante que les quito la respiración a ambos. Cuando se separaron para recobrar el aire perdido, como si de imanes se trataran volvieron a unir sus labios en un beso aun más exigente que el anterior. Mientras devoraban sus labios Elea fue desabrochando poco a poco los botones de la camisa del chico mientras que este le acariciaba la espalda con suavidad, no era experto en eso, ¡es más! Nunca había besado de esa forma, solo de dejaba llevar por lo que su cuerpo quería hacer y por sus instintos.
Cuando la pelinegra termino de desabrochar todos los botones, corto el beso y empezando desde su barbilla fue bajando en un camino de besos hasta su cuello y sus manos acariciaron su duro torso, sintiéndolo estremecer.
Ryoma tenía los ojos entrecerrados y sus mejillas estaban levemente sonrosadas ante el calor que estaba sintiendo todo su cuerpo e igual está Elea. Solo que el azabache gruñía ante la agradable sensación de las caricias de la chica y sentía un potente, pero agradable cosquilleo en su vientre, podía sentir como su miembro comenzaba a endurecerse. La poca cordura que le quedo después del beso la iba perdiendo poco a poco, se había olvidado de todo, de que tenia novia en especial y en su mente solo estaba Elea acariciándolo de esa forma y él deseando llegar a mas.
Elea detuvo toda caricia hacia él haciendo que gruña con molestia y la miro interrogante al verla levantarse mirándolo con algo de picardía.
- En mi habitación hay menos probabilidad de ser vistos. –una sonrisa torcida adorno su rostro al ver a Ryoma sonreír arrogante ante su invitación. Ella estiro su mano y Ryoma la tomo, así ambos se encaminaron a la habitación de la chica.
Ninguno hablo camino a la habitación y eso basto para que el chico recobrar un poco de su compostura perdida, le vino a la mente Sakumo, no deseaba lastimarla o engañarla de esa forma. En su cabeza había una batalla campal, una parte de se cerebro deseaba quedarse, estar con esa mujer que desea desde la primera vez que la vio, que le hace sentir cosas que nadie le ha hecho sentir. La otra parte de su cabeza le pide que se detenga, que eso que esta por hacer no está bien, que no es la forma de hacerlo. Pero la batalla que estaba a favor de lo que iba a hacer ganaba ya que a esa parte de su cerebro la apoyaba su cuerpo que se estremecía ante cada rose de la chica. Por otro lado estaba su corazón que bombeaba con demasiada fuerza pidiéndole que se quede también. Las cartas estaban puestas y casi todo su sistema le pedía quedarse, la única que se oponía era su cordura y es la que lo tenia indeciso, sabiendo que aun está a tiempo de irse, alejarse.
Estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta que ya estaba en la habitación de la pelinegra a donde ella misma lo guio. No se dio cuenta cuando la puerta fue cerrada con seguro por la dueña del lugar y mucho menos se dio cuenta que ella estaba enfrente de él mirándolo extrañada al verse metido en sus pensamientos, de los cuales salió cuando sintió las manos de ella acariciándole la nuca y fue ahí cuando la vio a pocos centímetros de su rostro sintiendo su cálida respiración. Cuando los labios de ella se estamparon con los suyos fue cuando toda duda se fue, cuando su cordura perdió la batalla, cuando lo demás le valió y solo le importo el sentirla y disfrutar, la consecuencias no importaban ahora.
Ryoma llevo sus manos a la cintura de ella acercándola más a él a la vez que profundizaba mas el beso, haciéndolo apasionado, donde la lengua de ambos tomo participación queriendo degustar el sabor del otro, enfrentándose a una batalla de lenguas en el que ninguno daba tregua.
En una suave caricia la pelinegra fue guiando sus manos a los fuertes hombros del chico y acariciándolo con suavidad fue bajándole la camisa y Ryoma al sentirla resbalar por sus hombros la soltó de la cintura y termino de sacársela dejándola caer al piso, para rápidamente regresar sus manos a la cintura de ella sin dejar de besarla.
La necesidad de tomar aire hizo que separan sus labios, aun así sus rostros seguían muy cerca del otro sintiendo la acelerada respiración del otro, sus ojos estaban nubados por el deseo y no apartaban la mirada de los ojos del otro sin tomarle importancia que sus mejillas están sonrojadas ante el calor de sus cuerpos.
Ryoma tomo la horilla de la blusa de ella y la fue levantando poco a poco mientras que ella alzaba sus manos sin apartar la mirada de esos ojos dorados que le encantaban y él mantenía los suyos en los platas de ella que aunque no lo admita le encantaban también.
El azabache le termino sacando la blusa y la dejo caer al suelo. Sus ojos dejaron de mirar los de ella bajando de forma inconsciente a sus senos. Estaban cubiertos por un sostén sencillo de algodón color blanco. No eran grandes y tampoco muy pequeños, para él se le hicieron perfectos. Calculo que fácilmente cabían en sus manos, moldeándose perfectamente en ellas.
Elea noto que él no dejaba de ver sus senos con deseo. Por sus acciones y forma de besar al principio sabía que no tenia experiencia en eso y extrañamente eso le encantaba. Nunca le gustaron los chicos sin experiencia porque se le hacia una perdida de tiempo ser ella quien los guie. Pero con Ryoma era diferente, su ego se subía sabiendo que es la primera mujer con las que llega a ese nivel, le enternecía por completo y sobre todo el guiarlo lo excitaba de sobre manera. Tomo sus manos y las guía a sus senos obligando a que los apretara, dejando ver que efectivamente se amoldaban a la perfección en las manos del chico. Ella miro divertida como el chico ensanchaba los ojos y sus mejillas se sonrojaban más.
Ryoma frunció el entrecejo al ver la burla en sus ojos platas. No tenía experiencia y sabía que ella lo sabia, pero su orgullo le impedía quedar en ridículo aunque sea su primera vez. Siempre fue bueno para aprender las cosas con facilidad y esta no seria la excepción. Sabia lo que ella quería y lo que tenia que hacer, era un adolecente y alguna vez vio algo de pornografía, así que usara todos conocimientos que tiene sobre el tema y dejara que su instinto lo guie.
El azabache apretó con suavidad sus manos sobre los senos de la chica y los masajeo con suavidad sonriendo arrogante al oírla jadear y verla entrecerrar sus ojos en señal de placer. Se inclino un poco hasta rosar sus labios con los de ella, pero no los unió, lo que hizo fue sacar su lengüa, lamiéndole con sensualidad los labios.
Elea saco su lengua para tocar la de él, pero Ryoma travieso inclino mas su rostro para lamerle la barbilla dejando a una pelinegra frustrada por no haber conseguido hacer lo que quería. El azabache repartiendo lengüetazos y succionando un poco la piel fue bajando hasta el cuello jugando un poco con el y la pelinegra inclino un poco su cabeza hacia atrás dándole mas acceso, dejándose llevar por las caricias que recibía.
Tenia que admitir que Elea estaba muy sorprendida por el repentino cambio tan participativo e ingenioso del chico, aunque también admitía que le encantaba y estaba curiosa de ver o más bien sentir que más haría. Pero eso no significaba que ella no haría nada, así que sobre la ropa le acaricio la entrepierna sintiendo esa zona endurecida y sonrío de forma torcida al oír un gruñido de su parte y al sentirlo tensarse. Con agilidad le quito el cinturón y le desabrocho el pantalón para después meter su mano dentro del bóxer tomando su endurecido miembro, comprobando lo largo y grueso que esta.
Ryoma dejo de jugar con el cuello de ella y recargo su barbilla sobre sus hombros mordiéndose la lengua para no gemir al sentir como ella acariciaba su miembro, lo hacia de una forma tan placentera para él que le era difícil concentrase en otras cosas, aun así sus manos no dejaban de tocarle los senos a la pelinegra. No lo resistió más, si ella seguía así terminaría corriéndose, así que la separo un poco y llevo una de sus manos para tomar su muñeca y sacarla de ahí. Volvió a besar sus labios y ella le respondió, el beso fue intenso y apasionado.
Sus manos algo temblorosas por el nerviosismo se colocaron en la espalda de ella justo donde esta el broche del sostén y con algo de dificultad se lo quito, aunque seria mentir si se dijera que no batallo, su nerviosismo y excitación le entorpecían un poco los movimientos.
Cuando le quito el sostén lo dejo caer al piso haciéndole compañía a las playeras de ambos. Una de sus mano traviesamente se fue a uno de los senos de la chica sintiendo como sus pezones estaban endurecidos seguramente por la excitación como también noto que con solo rosarlos un poco con su mano provoco que a ella se le erizara la piel. Eso significaba que lo disfrutaba así que tomo uno de los pezones en sus dedos y comenzó a juguetear con él haciéndola gemir, gemidos que quedaban encerrados en el beso.
Cuando ambos rompieron el beso Ryoma bajo su mirada y al verle los senos desnudos sintió su pene palpitar, dejando ver su urgencia, pero sentía la necesidad de probarlos, así que no se quedaría con la ganas. Inclinando un poco su rostro hasta dejarlo a la altura de los senos de ella saco su lengua dando un lengüetazo en uno de ellos sacándole un leve jadeo a Elea que a él le encanto, así que travieso se metió todo el seno a la boca y lo succiono mientras que una de sus manos jugaba con el otro.
Elea lo dejaba hacer lo que quisiera, sabia que quería experimentar y le daría tiempo para que hiciera las cosas a su paso. Se mordía la lengua para no gemir mientras que sus manos se iban a la cabellera de él y la alborotaba al momento de cerrar sus ojos dejándose llevar por el placer que él le otorgaba.
Cuando Ryoma dejo demasiado hinchado el pezón con el que jugaba su boca se fue al otro y una de sus manos masajeo el que había abandonado su boca. Por otro lado Elea estaba por más decir excitada, sentía que ya lo necesitaba dentro de ella, esas caricias en sus senos la enloquecieron como ningún otro lo ha hecho y hablamos que con los otros chicos con los que han estado eran más expertos, por lo que sus caricias eran más osadas.
- Ryoma. –dijo en un jadeo que hizo excitar mas al azabache. – ¡hazlo ya! –exigió y el azabache no se hizo del rogar.
Echizen dejo de jugar con sus senos y levanto la mirada para estampar sus labios con los de ella, en un beso fogoso y apasionado. Con torpeza la fue guiando hasta la cama, que al llegar al pie de ella se dejaron caer sin dejar de besarse, aun así Ryoma apoyo una de sus manos en el colchón para no cargar todo su peso sobre ella.
El azabache llevo sus manos al elástico del pantalón y lo bajo junto con las bragas. Cuando la pelinegra sintió su pantalón en sus rodillas ella misma con sus pies lo fue bajando hasta quitárselo, en ningún momento alguno rompió el beso. Mientras que Ryoma se bajaba un poco el pantalón dejándolo a la altura de sus rodillas y Elea rápidamente enrollo sus piernas en su cadera rosando su sexo con el de él y comenzó a frotarlo sacándole un gruñido al chico, el cual quedo atrapado en el fogoso beso, en donde sus lenguas danzaban.
Ryoma no lo soporto más, necesitaba sentirla, estar dentro de ella y al sentir su humedad aun a través del bóxer sabia que ella sentía lo mismo. Rompió el beso y se hinco en medio d sus piernas, se bajo un poco el bóxer dejando ver su gran miembro y Elea apoyándose en sus codos se alzo un poco pudiéndolo ver y se relamió los labios con sensualidad.
El azabache noto como miraba deseosa su miembro y sonrío con arrogancia, para después tomarlo con uno de sus manos guiándolo a la entrada de la chica y empujo con fuerza metiéndose de una sola estocada y al estar ella demasiado húmeda resbalo con facilidad provocando que ambos gimieran algo roncos.
El sentir su estrecha humedad rodear su miembro era un placer inimaginable que en verdad le encanto. En cuanto a ella el sentir la gran erección palpitar dentro de ella le encanto y comenzó a mover sus caderas pidiendo que él comience a moverse y Ryoma no se hizo del rogar, después de todo él también lo deseaba. Comenzó moviéndose con rapidez y a la vez profundidad.
De forma coordinada ambos unieron sus labios y las penetraciones conforme avanzaba el tiempo avanzaban de velocidad. Entre besos y gemidos que quedaban encerrados en ellos la chica sintió el orgasmo invadirla, ese agradable e intenso cosquilleo en su vientre lo sintió y de forma inconsciente apretó mas su sexo envolviendo mas el pene del chico provocándole mas placer. Elea gimió su nombre mientras sentía el intenso orgasmo y Ryoma dio un par de estocadas más y su orgasmo llego, estaba por salirse para no correrse dentro de ella, pero Elea enredo sus piernas en su cadera no dejándolo alejarse y termino corriéndose dentro de ella.
Cuando su orgasmo termino se dejo caer sobre la chica, dejando su barbilla sobre su hombro y su rostro alado de ella. Ambos trataban de regularizar su respiración y él aun no salía de ella.
Las cosas comenzaron a tomar más claridad para Ryoma y nuevamente la imagen de Sakumo vino a su mente. Se dio cuenta del enorme error que cometió, que estuvo tocando a otra mujer como a ella nunca la toca, besando a otra mujer como a ella nunca la besa y lo peor de todo es que nunca ha deseado hacerlo con ella como con Elea lo deseo. Le acaba de hacer el amor a otra mujer, ¡y maldita sea! que deseaba volvérselo hacer, a esa mujer que con solo besarlo le hizo olvidar el mundo.
Se siente como escoria porque había engañado a la mujer que lo ama, la que daría todo por él, la que siempre esta ahí cuando la necesita, la que le da todo sin recibir mucho de él, ¿y él como le paga? Acostándose con otra mujer, mujer que lo enloquece como ninguna otra, mujer que desea más que nada en el mundo y sobre todo mujer que le hace sentir cosas que con su novia nunca ha sentido. La culpabilidad lo invadió, se sentía peor que basura, y no sabia como miraría a los ojos a Sakumo.
Frunció el entrecejo enojado consigo mismo. Se enderezo viendo el rostro lleno de satisfacción de Elea, tenia los ojos cerrados por lo que la podía ver con libertad, era hermosa, lo admitía, es mas desde que la vio o noto, esas mejillas sonrojadas, pelo algo alborotado y el sudor adornando su rostro la hacían ver espectacular. No quería irse, quería quedarse con ella y volver a hacerle el amor, porque se había dado cuenta que no fue solo sexo, no por lo menos de parte de él. Eso le hizo enfurecer mas porque había engañado a Sakumo por una mujer que no lo ama, una de la que seguramente es un capricho y lo peor de todo es que él sabia que sentía cosas por Elea que nadie, ni Sakumo le hacia sentir. Eran sensaciones fuertes y eso lo enojaba.
Elea había sentido como Ryoma se levantaba un poco e incluso al tener los ojos cerrados podía sentir su mirada en ella, al principio pensó que la iba a besar para tener otra fogosa sesión de sexo, pero por más que espero el beso nunca llego. Justo cuando iba a abrir los ojos sintió como de forma brusca Ryoma sacaba su pene de ella sacándole un leve jadeo y al abrir los ojos vio como este se subía los bóxer para después subirse el pantalón.
- Ya tuviste lo que querías. Espero haya servido para quitarte el estrés. –dice cortante y sin mirarla a los ojos, sabia que si lo hacia terminaría echándosele encima y volver a besarla con desesperación e incluso volver a hacerla suya otra vez y no quería volver a engañar a Sakumo así.
Elea ensancho levemente los ojos, sintió una fuerte opresión en el pecho ante lo que le dijo y en la forma que lo hizo, pero frunció el entrecejo, sabiendo que no tenia que molestarse por su comentario después de todo era verdad lo que dijo, ella solo quería sexo con él para quitarse el estrés, e ignoraba esa voz en su cabeza que le decía que eso solo fue un pretexto. Agradeció que él no la mirara para que no notara que sus palabras le afectaron, viendo como él estaba mas atento a ponerse la ropa que a mirarla, regreso sus muecas de frialdad e indiferencia.
- Sirvió y mucho. Gracias a ti podre hacer piezas más hermosas. –dice indiferente y Ryoma frunció mas el entrecejo.
- No use condón y no me dejaste correrme fuera, espero que eso no traiga consecuencias. No me sentiría orgulloso que por este simple error tenga consecuencias que no nos convienen ni a mi ni a ti. –dice indiferente mientras se abrocha el cinturón.
- (error) –esa palabra retumbaba en su cabeza no dejando ver ni en su mirada o rostro lo que le afecto esa simple palabra que describió lo que hicieron, como no admitía que lo que hizo con él no fue solo sexo, era algo más que ni ella misma sabia lo que era. –no te preocupes. –dice indiferente. –no soy una idiota. Un hijo y tuyo es lo que menos quiero ahora en mi vida. Tomo pastillas anticonceptivas. –dice cortante y Ryoma agradecía no mirarla para que ella no viera que en verdad le dolió que ella dijera eso.
- Perfecto. –Ryoma camina hacia donde esta su camisa y la toma para ponérsela dándole la espalda y ella lo miraba de reojo. –esto fue un error que no estoy dispuesto a volver a cometer. Eres hermosa, lo admito y cualquier hombre se siente atraído a ti. Tener una invitación como la que me hiciste fue difícil de rechazar. Nadie niega un suculento pedazo de carne cuando se lo ponen en bandeja de plata y eso me pusiste tú a mí. –la opresión en el pecho de Elea se sentía mas fuerte ante sus palabras mas no dejaba ver lo mucho que le afectaban, el ser considerado un trozo de carne por él en verdad le dio fuerte en su orgullo. En cuanto a Ryoma él también sentía una opresión en el pecho el decirle esas palabras, pero estaba tan enojado consigo mismo y con ella por hacerlo actuar así, de forma inconsciente, y peor aun hacerle sentir cosas extrañas que no media lo que decía. –pero tengo novia y no la quiero lastimar, así que te agradecería mucho que mantengas tu boca cerrada y nadie se entere de esto. Lo que paso fue un simple desliz que no estoy dispuesto a repetir. –al terminar de abrochar la camisa estira su mano hacia el pomo de la puerta, se moría por mirarla pero usaba todo su autocontrol para no hacerlo, aun así no se iba, quería que le prometiera que no dirá nada.
- Desliz o no. Hacer sufrir a tu novia o no. Son cosas que no me interesan. Nunca revelo mis cosas a nadie. No tendría porque hacerlo ahora. –dice indiferente y Ryoma asintió al momento en que giro la perilla abriendo la puerta para salir de ahí cerrando la puerta tras de si.
Elea se dejo caer a la cama y puso su brazo derecho sobre su frente mirando el techo. Sus ojos mostraban tristeza y dolor mientras se seño se fruncía por tener esas raras sensaciones. Se suponía que no debería sentirse así, debería sentirse satisfecha por haber conseguido lo que quería como siempre lo hacia, pero tenia la sensación de que solo sexo no era lo que en verdad quería.
Ryoma entro al estudio para recoger sus cosas. Vio que Nicole aun seguía dormida y no se molesto en despertarla, solo recogió sus cosas y las comenzó a meter en su mochila.
Nicole comenzó a abrir sus ojos poco a poco, parpadeo un par de veces para enfocar la mirada y algo desubicada se topo con Ryoma metiendo las cosas en su mochila, es ahí cuando recordó lo que estaban haciendo y se puso de pie de golpe.
- Lo siento. Me quede dormida sin darme cuenta. –dice apenada mientras se rascaba la nuca.
- No importa. –dice indiferente y mas cortante de lo normal, pero Nicole pensó que se debía a que se enojo porque se durmió mientras hacían la tarea haciendo que baje la mirada apenada.
- En verdad lo siento.
- No importa. –dice exasperado. –la tarea es para pasado mañana, aun podemos terminarla mañana. Yo ya me tengo que ir, de igual forma hoy le avanzamos mucho así que mañana podemos terminarla en la biblioteca al salir de la escuela.
- Pensé que querías terminarla ahora porque mañana tenías entrenamiento en el club. –dice mirándolo extrañada.
- Tú también tienes entrenamiento, así que podemos terminar la tarea al terminar los entrenamientos. –dice cortante colgándose su mochila.
- Te acompaño a la puerta. –ofrece con amabilidad.
- No es necesario. Conozco el camino. –dice indiferente y sale de ahí dejando una extrañada Nicole.
- (en verdad debió molestarle que me durmiera mientras él la avanzaba. Si de por si es un amargado ahora enojado es peor.) –Nicole soltó un largo suspiro y se dispuso a recoger sus cosas.
Al momento en el que Ryoma abrió la puerta se sobresalto un poco al ver que Sebastián estaba por abrirla.
- ¿Se va joven? –pregunta de forma educada al ver que Ryoma llevaba su maletín. – ¿no le gustaría quedarse a cenar? –dice con amabilidad.
- No. –dice cortante pasando por su lado y sin voltear a verlo.
- (que joven tan mal educado.) –Sebastián soltó un largo suspiro y con las bolsas que tenia en mano se adentro al departamento cerrando la puerta tras de si, pero se extraño a no ver a Elea practicando en la sala como pensó que estaría.
Sakumo estaba en su recamara, se acababa de dar un baño después de que Tomoka se haya ido al ya terminar la tarea. En este momento viste una pijama sencilla de color rosa, que consistía de un pantalón de algodón y una camisa de mangas largas del mismo color. Con una pequeña toalla amarilla se secaba el cabello y sentada en la cama miraba la televisión frente a esta.
- ¡Sakumo…Echizen te busca! –se oye la voz de su abuela del otro lado de la puerta justo después de dar unos leves golpes.
- ¡¿Ryoma-kun? –exclama sorprendida y sin creérselo. Él nunca iba a su casa sin avisar antesm y al ver su cuerpo viendo su pijama se sonrojo toda. – ¡dile que ya voy abuela! –grita exaltada mientras corre al closet para cambiarse de ropa.
Sumire sonríe divertida al ori el escándalo de su nieta, sabia que seguramente se estaba cambiando y armaba todo ese jaleo porque se quería cambiar rápidamente de ropa.
Con tranquilidad bajo las escaleras para hacerle compañía al chico en lo que baja su nieta. Sabia que ella se pondría feliz al ver para lo que venia Ryoma, de hecho cuando ella vio la gran caja de regalo que cargaba se sorprendió ya que el chico no es de detalles y mas cuando son de la nada, pero sabia que esos eran detalles de los novios y probablemente a Ryoma le pego la ternura ese día.
Llego a la sala viendo al chico sentado en uno de los sillones con esa caja de regalo a un lado mientras miraba distraído el techo.
- Me alegro que no seas un pervertido como tu padre y de vez en cuando tengas detalles con mi nieta. –dice con algo de burla y Ryoma baja la mirada mirándola con indiferencia. –aunque es algo tarde para andar de visita. Sakumo ya hasta en pijama andaba.
- Lo sé y me disculpo por eso. –dice indiferente y Sumire alza una ceja mirándolo extrañada. –tuve que hacer una tarea en casa de una compañera y solo pude venir hasta ahorita.
- ¡Oh es verdad! Sakumo comento algo sobre eso y se la paso casi todo el día en su habitación con Tomoka haciendo tarea. –dice pensativa, en eso unos pasos se oyeron atrás de ellos bajar las escalera por lo que ambos miran viendo a Sakumo bajar carrereada, su largo cabello estaba suelto y algo mojado, llevaba puesto unos jeans celestes y una blusa de mangas cortas, es color blanca y tenia un grabado en el pecho.
- ¡Siento la demora Ryoma-kun! –dice apenada al estar frente a él y sus mejillas estaban sonrojada, ni siquiera se había dado cuenta de la gran caja que estaba alado del chico.
- Bueno, los dejo un momento a solas… y Echizen no te vallas tan tarde que ambos mañana van a la escuela. –dice con firmeza y ambos asintieron levemente aunque Sakumo lo hacia avergonzada.
- No pensé que vendrías hoy, como no me avisaste. –dice nerviosa jugando con sus manos sin atreverse a mirarlo al rostro.
Ryoma toma la caja y camina hacia ella, sabia que un simple regalo no emendaría el engaño, pero se sentía con la necesidad de recompensarla de alguna forma y solo se le ocurrió comprarle algo, aunque sabia que eso no quitaría la culpa en nada, mas solo podía hacer eso.
- Solo vine a traerte esto. –dice extendiéndole la caja. Sakumo levanta la mirada y ensancha los ojos al ver la enorme caja envuelta con un lindo papel.
- ¡Gracias! – dice sorprendida en el momento que la toma. – ¿puedo abrirlo? –Ryoma asintió y Sakumo camino hacia el sillón para apoyar la caja y poder abrirla, mientras Ryoma la observaba con tranquilidad y sintiendo el peso de la culpa con solo verla. – ¡es hermoso! –exclama emocionada al sacar en gran oso de peluche de color blanco con un moño rojo amarrado en el cuello, lo abrazo con fuerza y Ryoma volteo el rostro, no se sintió nada bien dándole ese regalo por su engaño, ella no se lo merecía y lo sabia, pero no podía evitar sentir lo que sentía al estar con Elea, no podía evitar perder el control solo con besarla y no podía evitar no sentir eso con Sakumo. –no quiero sonar grosera, pero… ¿puedo saber el motivo de este hermoso regalo? –Ryoma se sobresalto levemente pero Sakumo no lo noto.
- Solo quería regalártelo. –dice cortante y sin voltear a verla.
Sakumo se enterneció, pensó que él no la miraba porque estaba apenado ya que no era de esos detalles. Sentía la necesidad de recompensar que él intente ser lindo con ella y lo consiga a su manera, entonces recordó lo que desde que fueron al bar de los Crosszeria quería hacer, sabia que si esta vez ella iniciaba un beso como él se lo dio ese día no solo sabría que si le gusto sino que avanzarían un paso mas en su relación.
- Ryoma-kun. –lo llama al momento de dejar el oso en el sillón y Ryoma la voltea a ver. Sakumo camino hacia él y tomo su rostro entre sus manos mirándolo de una forma donde demostraba cuanto lo amaba y Ryoma al ver esa mirada se sintió mas culpable. –te…te amo. –dice algo nerviosa y con sus mejillas muy sonrojadas.
- (no me lo digas, no merezco que me ames… no solo te acabo de engañar sino que no logro amarte) –Ryoma quería correr, alejarse de esa mirada, nunca se había sentido tan culpable como se sentía ahora.
Sakumo sabia que él no le iba responder, era demasiado frio para hacerlo, además ya suficiente tenía con que fuera detallista por iniciativa propia. Sonriéndole levemente cerró sus ojos y con suavidad estampo sus labios con los de él. Ryoma ensancho los ojos y más al sentir que Sakumo de forma torpe y tímida comenzaba a succionar su labio inferior.
- (¿Por qué? ¿Por qué no siento nada? ¿Por qué no siento lo mismo que siento con Elea? Ella con solo besarme me hizo desear mas ¿Por qué con Sakumo no logro sentir nada? ¿Por qué quiero apartarla? ¿Por qué no puedo amarla?) –Ryoma no cerraba sus ojos y de forma mecánica le respondía el beso mientras se tocaba el vientre con frustración al no sentir ese cosquilleo que sentía cada que Elea lo besaba hace unas horas.
Sakumo se sentía en la gloria, el volver a sentir a Ryoma besarla así solo que mas suave le hacia sentir un agradable cosquilleo en el vientre, las tan llamadas mariposas en el estomago. Cuando Ryoma rompió el beso no se atrevió a mirarlo a la cara ante la vergüenza que sentía ya que era la primera vez que se besaban así.
- Tengo que irme. Descansa. –dice con tranquilidad dándole un beso en la frente y dando media vuelta para salir de ahí.
Sakumo levanto la mirada solo viendo su espalda hasta que salió de la sala. Su corazón bombeaba con fuerza, se sentía realmente feliz, sentía como si su relación con Ryoma hubiera avanzado mucho esa noche.
- ¡Kya…! –grita emocionada tirándose al sillón y abrazando su oso de peluche con fuerza.
Ryoma se detuvo al llegar a la esquina de donde vivía Sakumo y recargo una de sus manos en el enorme poster que ahí estaba mientras bajaba la cabeza y su seño se fruncía y sus ojos mostraban furia.
- (Soy un maldito y Sakumo no se lo merece… soy un idiota por… porque me he enamorado de Elea) –el beso de Sakumo le hizo ver lo que no quería ver, sin darse cuenta se había enamorado de Elea con solo verla aquella vez, ahora entendía porque esas sensaciones de enojo al no tener su atención, al ser humillado por ella, ahora entendía todo, porque le importaba como lo miraba o lo que dijera. –(el amar a alguien que no me ama y no lograre que lo haga por como es, es mi castigo por no poder amar a Sakumo)
Elea estaba en su habitación acostada, solo que ya había dejado su desnudez, ahora trae puesta su pijama, pero seguía acostada en su cama abrazando su almohada y las luces estaban apagadas. Desde que Ryoma se fue no había tenido ganas de tocar, ni de comer y mucho menos de ver a alguien, por esa razón no abría su puerta en este momento que Luka tocaba levemente diciéndole que quería hablar, saber porque no tenia hambre siendo algo demasiado raro para ella, incluso ignoraba que Luze tenia un ataque de histeria al otro lado de la puerta seguramente imaginándose cosas estúpidas y que Nicole intente calmarlo. A decir verdad no los escuchaba, esta metida en sus pensamientos, analizando lo que siente, pensando en lo que paso, llevaba horas así.
- (por mas que le doy vueltas al asunto a la única conclusión a la que llego es que me estoy enamorando de Echizen Ryoma… sino es que ya estoy enamorada de él) –Elea suspiro con pesadez y una sonrisa vacía llena de tristeza adorno su rostro. –(puedo tener al hombre que quiera solo con tronar los dedos y me vengo enamorando de un hombre menor que yo y lo peor de todo es que ama a otra… si acaso a mi solo me desea… estúpidos sentimientos) –Elea volteo hacia la ventana haciendo que la luna se refleje en sus ojos platas.
Nicole obligaba a Luze que tomara su pastilla y Luka seguía tocando la puerta. Los tres afuera de la habitación de Elea. Aunque la mas pequeña no lo demostrara estaba preocupada, su hermana podía ser muy amargada e incluso solitaria, muchas veces se ha encerrado en su recamara para que nadie la moleste, pero esta es la primera vez que no sale ni para comer, y cuando Elea no come es para preocuparse, aun mas cuando ni a Luka le abre la puerta.
Luka suspiro con pesadez sabiendo que no le iba abrir, se canso de insistir, pero no podía evitar preocuparse, los cuatro tenían una relación muy unida que era difícil no preocuparse cuando a uno de ellos le pasa algo.
- (desde que llegamos a Japón Elea esta de lo mas rara) –Luka soltó un largo suspiro y volteo hacia sus hermanos viendo a Luze mas tranquilo lo que le hizo suponer que ya se había tomado su pastilla. –seguramente se siente frustrada porque una pieza no le sale.
- Nii-san Elea es doña perfección, no hay nada que no le salga. –Nicole lo mira como si fuera obvio.
- Nadie es perfecto Nicole. Elea al igual que todos tiene sus errores. –dice con sabiduría Luze.
- Pero en la música Nee-san no los tiene. –dice con seguridad Nicole. –en dado caso que sea así cosa que dudo porque desde que llegue de la escuela la he escuchado tocar y oí lo bien que lo hace. Pero siendo así como dicen, eso no es motivo para que ni a comer salga, puede que nos ignore y ande con carácter de malas pulgas cosa muy común en ella, pero a la comida nunca le hace el feo, en especial cuando Sebastián preparo espagueti. –dice asintiendo una y otra vez con la cabeza. Sus dos hermanos asintieron dándole la razón.
- Tal vez anda en sus días y tiene unos cólicos de muerte. –dice pensativo Luze.
- Ya con Elea ni sé, es más que probable que sea eso. De igual forma cuando ella quiera decirnos lo que le pasa vendrá a nosotros. –dice indiferente Luka caminando hacia la sala siendo seguido por sus hermanos.
- Nii-san estamos hablando de amargueitor tragón, ella nunca habla con nadie y muy apenas lo hace contigo y eso porque sabes como decirle las cosas para que suelte algo de sopa. –dice Nicole con seguridad y Luze asintió dándole la razón. –de igual forma no te dice mucho.
- Bueno cuando ella quiera hablar dejara que entre a su habitación o que me le acerque para sacarle sopa. –dice juguetón, volteando hacia Nicole y picándole la nariz de forma juguetona y esta sonríe divertida al igual que Luze.
- Aunque tal vez sea que nee-san se enamoro, ya vez que dicen que el amor quita el hambre e incluso a una tragona. –dice juguetona sabiendo que el que su hermana se enamore es imposible. Al instante Luka y Luze pusieron cara estilo póker y un aura asesina los rodeo. – ¿are? ¿Se lo creyeron? Pero si eso es imposible en nee-san. Muy apenas nos ama a nosotros, de ahí no ama a nadie más que a ella. –dice con inocencia y sus hermanos se calmaron un poco, aun así su aura asesina no desaparecía.
- Nada es imposible Nicole. Solo esperemos que no sea verdad que se enamoro y Elea solo este así por cólicos. –dice tétrico Luka y Luze asintió dándole la razón mientras que Nicole los miraba incrédula con una gota de sudor resbalando por su nuca.
- (el que nee-san se enamore seria como si el infierno se congelara) –Nicole rodo los ojos ante la sola idea de eso y que sus celosos hermanos piensen que puede suceder.
Continuara
y ryoma a caido en la tentacion d lo carnal, veremos como se siguen desarrollando las cosas y si Ryoma sigue engañando a Sakumo o la conciencia le gana
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