Ágape: es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el cual el amante tiene en cuenta solamente el bien del ser amado.
Eros: Palabra usada para expresar amor sexual o los sentimientos de excitación que se comparten entre los individuos que se sienten físicamente atraídos uno al otro.
Cinco
Cuatro años antes
Iida y su madre le sonreían. Inko tenía lágrimas al borde de sus ojos, adolorida porque se quedaría sola pero completamente feliz de la alegría de su hijo.
—El vuelo es directo a Manhattan —dijo su madre empinandose un poco para intentar quitarle las lágrimas que rodaban por las pecas en sus mejillas—. Papá estará esperando en el aeropuerto.
Izuku volvió a sonreír. Años viendo a su padre a través de una pantalla de un computador. Años recibiendo sus llamadas y diciendo lo orgulloso que se sentía, por sin poder estar presente, dado que su trabajo en Estados Unidos le consumía. Ahora Izuku viviría con él debido a que él tenía una residencia en Nueva York que le había ofrecido inmediatamente a su unigénito al saber que iría por allá.
—No tardaré mucho, mamá —dijo Izuku acariciando la mano de su madre en su mejilla—. Solo para hacerme un renombre, yo vivo aquí y mi lugar siempre será aquí —Inko le volvió a sonreír y se alejó un poco.
Izuku miró a Iida, que parecía contener las lágrimas. Pocas veces eran las que su amigo dejaba de ser ese chico firme de movimientos robóticos.
—¡Midoriya-kun! —exclamó el chico alto moviendo su mano de arriba para abajo, algo de lo que Izuku ya estaba acostumbrado— ¡Espero que hayas aprendido mucho el inglés! —el heredero de All Might soltó una risita.
—Aprendí bastante, Iida. Gracias —Izuku estaba seguro de ver lágrimas bordeando los rojos ojos de su amigo tras las gafas. Y fue más seguro cuando éste se pasó las manos debajo de las gafas secándoselas. Izuku volvió a reír y abrazó a su amigo. Tenya no era mucho de abrazar, pero definitivamente con un amigo tan afectuoso como Midoriya, se acostumbraba.
Ambos miraron el tablero eléctrico, notando que aún faltaban diez minutos para que les dieran el pase para abordar el vuelo. Miró hacia la puerta del aeropuerto.
—¿Uraraka-san no vendrá? —preguntó Izuku. Su corazón latía a una increíble velocidad, una de las últimas cosas que necesitaba ver antes de irse, era el rostro de su amiga.
Amiga y primer amor que nunca se atrevió a revelar por temor.
Izuku no era bueno con las chicas, aunque según los chicos de su antigua clase de la UA, varias giraban a verlo desde que creció y el notable estiramiento y músculos formados comenzó a notarse más en su traje de héroe.
Pero a él ninguna le importaba, solo Ochako. Su amiga que probablemente no tenía sentimientos hacia él y nunca quiso revelarle para no romper su amistad.
En verdad deseaba verla antes de irse…
—¡Deku-kun! —escuchó y aquello fue como música para sus oídos. Apenas la miró, pudo notarla como casi flotaba sobre la gente. Llegando a él, lanzándose a él y abordándolo en un fuerte abrazo.
Izuku hizo girarla mientras ambos soltaban una tonta risita infantil. Pudo sentir la calidez del cuerpo de ella filtrarse en el suyo, el aroma a canela que desprendía y su suave piel rozandolo.
Dioses, estaba tan enamorado y le dolía tanto.
Ochako se separó de él, y se sintió como si le arrancaran una bandita sin meditación. Ella le dio una radiante sonrisa.
—Que tengas un grandioso vuelo —le dijo. Y Deku, después de verla a ella y la luz que su sonrisa le brindaba, estaba seguro que su vuelo estaría más que bien.
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Su padre era como una versión más adulta de él. Mismo cabello desordenado, pero negro, mismos ojos verdes pero las pecas salpicando su nariz en vez de sus mejillas. Y lucía siempre una corta barba en el rostro. Izuku no lo veía en persona desde que tenía doce años, la última vez que le tuvo la oportunidad de volver a Japón a ver a su familia.
Su padre era estadounidense, pero había nacido de padres japoneses. Durante un tiempo, en su adultez, vivió en su país de origen y ahí conoció, se enamoró de su madre, se casaron y lo tuvieron. Luego, cuando Izuku tenía cuatro años, obtuvo la empresa de su padre luego de la muerte de éste.
A Inko le aterraban los aviones e Izuku estaba demasiado pequeño para tomar un viaje. Además, la mujer no quería salir de su país.
Hizashi Midoriya tomó un vuelo hacia el país en donde creció y se instaló ahí, desde ahí veía a su hijo crecer de vez en cuando viajando a Japón hasta que ya no pudo más.
—Por Dios —dijo el hombre en inglés con una sonrisa. Su hijo estaba más alto que él y sonrió tomándolo de las mejillas de manera afectuosa—. Realmente has crecido, Izuku —le dijo esta vez en japonés.
Izuku sonrió, y abrazó a su padre, un abrazo que había anhelado tanto desde hace mucho.
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Su padre vivía realmente muy bien. Y eso no sorprendió a Izuku, dado que enviaba buenas cantidades de dinero a su madre y ella le daba los caprichos que él siempre quiso de All Might, o su costoso traje de héroe.
El hogar siempre fue humilde, debido a que Inko no le gustaba la extravagancia, pero nunca faltó buena comida en su mesa. Izuku nunca se preguntó cuánto mandaba su padre, hasta ahora podía notar que mucho.
Su mente viajó hacia Uraraka, el dolor en su corazón cuando ella le dijo que quería ser heroína por la paga pero luego diciéndole que ella quería salvar gente. Una sonrisa se instaló en su rostro, recordando como su amiga le había contado que ya estaba entusiasmada por ayudar a sus padres.
Ojalá Izuku hubiera podido hacer algo.
—Tu habitación está arriba —dijo su padre apagando el cigarrillo en el cenicero que había en la mesita. Le brindó una sonrisa— ¿Quieres que te ayude a desempacar? —Izuku iba a negarse, diciendo que ya estaba lo suficientemente grande como para hacerlo él, pero la mirada nostálgica en los ojos verdes de su padre lo hizo morderse la lengua. Él tal vez quería pasar más tiempo con él antes que las obligaciones de héroe lo abarcaran.
—Me encantaría —dijo con una sonrisa.
Arriba, en la habitación vacía de invitados. Izuku solo había traído ropa y algunas cosas que tomaba como amuletos. En la cama, notó una cajita que, con curiosidad, tomó. Se sorprendió al ver su nombre.
—Es mi regalo de bienvenida, hijo —dijo el hombre. Izuku sonrió y comenzó a desenverlo solo para encontrar una cadena con el símbolo de All Might—. Sé que ya no eres un niño, pero siempre supe de tu aficcion por ese héroe —Izuku giró el dije y notó su nombre enmarcado detrás.
Se giró a su padre y, con un agradecimiento, volvió a abrazarlo.
Dos abrazos en un día. Era realmente bueno.
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—Entonces, hijo… ¿Alguna chica que dejaras en Japón? —Izuku se sonrojó. Se encontraban cenando en el enorme comedor. Izuku se había estado preguntando si su padre no se sentía solitario— ¿Esa chica que tu madre me mostró en fotos contigo? ¿Cómo era? ¿Uraraka? —Midoriya se sonrojó aún más.
—¿Qué? ¡Papá! ¡Yo-yo! —comenzó a agitar sus manos y murmurar cosas que el hombre no pudo entender mucho. Soltó una risita—. Uraraka-san y yo solo somos amigos —murmuró.
—Me gusta la chica, estoy segura que harían buena pareja —el adolescente volvió a sonrojarse, provocando una mirada tierna en su padre. Cómo odiaba haberse perdido el crecimiento de su hijo, de ese niño lleno de entusiasmo por All Might, ese que soñaba ser un héroe.
Recordó la llamada de Inko ese día que le dijeron que Izuku no tenía quirk, ese día que ella le había llamado llorando y él había tratado en vano de consolarla. Luego la de su hijo, años más tarde, diciéndole que había entrado a la UA, que su quirk, algo de fuerza sobrehumana, había surgido de la nada.
Era el héroe que tenía enfrente ahora. Ya no era un niño, era un adulto que seguía teniendo manías de niño.
Hizashi quiso grabarse todas las manías que poseía ahora, como el jugar con su labio mientras murmuraba cosas sin sentido ¿Que estaba murmurando?
¿Como su hijo podía ser tan desconocido para él?
—¿Siempre descubrieron de dónde salió tu quirk, hijo? —preguntó el Midoriya mayor logrando que su hijo lo mirara. Izuku retorció su pantalón debajo de la mesa, obviamente no podía decirle a su padre sobre el One for All.
—No. Simplemente surgió —respondió Izuku. Siempre había sido bueno mintiendo, o al menos desde que comenzó a guardar el secreto que All Might le había otorgado—. Tal vez le faltaba estimulación ¿No crees? Estaba decidido a entrar a la UA y comencé a entrenar por mi cuenta para al menos tener un poco de físico para entrar… cuando simplemente surgió.
Sonaba muy convencido, esa mentira la llevaba diciendo por años. Pero solo a los más cercanos que sabían de su condición como quirkless. No estaba dispuesto que se supiera de forma pública y luego ver a niños intentando levantar cosas pesadas creyendo que podrían despertar un quirk.
Su padre, que había terminado su cena, tomó un cigarro, sopló y fuego salió de su boca para encender el vicio. A Izuku siempre le gustó el quirk de su padre. Cuando estaba pequeño y jugaba con su madre, algunas veces se unía su padre y fingía ser un dragón.
A él le hubiera encantado tener el quirk de su padre.
Hizashi sonrió ante la mirada asombrada de Izuku. Le gustaba que su hijo aún se asombrara de su quirk aunque fuese muy insignificante comparado con el de él.
—Y le has dado un gran uso, Izuku —dijo el hombre—. Serás el mejor héroe, hijo.
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—¡Bienvenido, Deku! —saludó su jefe en un torpe japonés. Un grupo de héroes estaba tras él. Deku, porque debía ser llamado por su nombre de héroe cuando estaba en el trabajo, les hizo una reverencia a modo de saludo.
—Mucho gusto —dijo en inglés, la verdad es que nunca le fue complicado el idioma y lo había aprendido completamente en su último año—. Es un gusto conocerlos.
Todos le dieron la bienvenida rápidamente.
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—Es bastante difícil acostumbrarse a un nuevo lugar —le comentó a la pantalla del computador. La risita de Uraraka le hizo suspirar, un suspiro que ella por suerte no escuchó.
Incluso desde la pantalla del computador ella se veía realmente hermosa. Sabía que solo había pasado un mes, pero la extrañaba tanto.
Extrañaba hablar con ella a diario, dado que sus trabajos de héroe y las diferencias horarias no se lo permitían ahora.
Ese día estaban hablando porque pudieron sacar un tiempo. Con trece horas de diferencia, Uraraka estaba por acostarse e Izuku se había levantado hace unas cuantas horas.
Se había puesto al día y hablado de cosas triviales. Y Deku no podía dejar de mirar los ojos castaños y mejillas rosadas de Ochako cada vez que ella se acercaba más a la cámara.
Y en más de una ocasión había perdido su mirada en el escote del pijama de su amiga. Había tratado de evadirlo, pero no podía.
—Estás hermosa… —murmuró, pero luego se sonrojó. Por suerte, en ese momento el internet había comenzado a fallar y se había paralizado su imagen y audio en el computador de Uraraka. Así que ella no había escuchado aquello.
Aunque no era la primera vez que Izuku se lo habría dicho ¿no?
Hasta los amigos se dicen eso ¿no?
No es como si le dijera…
—Te amo —volvió a murmurar, y justo en ese momento se volvió a arreglar logrando que él entrará en pánico.
Sin embargo, lo único que había llegado a Ochako fue la última palabra, la cual sí había ocasionado que su corazón saltara.
—¿Qué? ¿Que amas? —le preguntó ella acostándose bocabajo en su cama. Izuku pudo ver sus pechos aplastandose con el colchón. Joder… su boca se secó, supo que su amiga esperaba una respuesta pero solo podía observar los pechos de su amiga. Imaginarla en una situación muy provocativa, se preguntó qué se sentiría tocarlos. Si serían suaves como lo era ella por completo. ¿A qué sabrían? ¿A qué sabría ella? Se la imaginó a su lado, abrazándola, besándola, acariciando su suave piel, enganchando sus manos en su ropa, para después…
—¿Deku-kun? —salió de su ensoñación cuando escuchó su voz. Sintió que sudaba cuando la miró y sus ojos tan castaños lo miraban de forma fija.
—A-amo los brownies —balbuceó, luego, sintió como algo comenzaba a molestarle en sus pantalones. Algo que había sentido algunas veces más joven, y que definitivamente sabía que era— Yo… debo irme, Uraraka-san —casi chilló. Estaba seguro que su voz había salido como un chillido.
Ella le dio una extraña mirada, sin embargo se encogió de hombros y le sonrió.
—Que tengas un gran día, Deku-kun. Te quiero —y acabó la videollamada. Izuku cerró el portátil y suspiró agitado. Lo dejó a un lado y se levantó el pantalón para ver la notable erección que tenía.
Sabía que tenía que hacer para bajarla, las clases de educación sexual en la secundaria e incluso en la preparatoria explicaban cosas como esas. Además de que él era un investigador.
Sabía que también el agua fría funcionaba, y habían sido casi todas las veces que la había bajado de esa forma.
Pero esa vez no quiso.
Se aseguró que la puerta de su habitación estuviese cerrada con llave y se bajó un poco su pantalón de pijama y boxers para liberar su miembro.
Izuku era pureza en su máximo esplendor, y nadie se lo imaginaría haciendo esas cosas. Pero no podía evitarlo, también era un humano.
Se sentía sucio, sobre todo porque en su mente vagaba la imagen de Ochako. Ochako en bikini. Ochako en su traje de heroína que le quedaba tan apretado, tan hermoso que delineaba todas sus curvas.
Gimió, su mano se movía un poco más rápido.
Se imaginó a Ochako besándolo, ahí, en completa desnudez junto a él y se sintió tan mal. Tan perverso, tan sucio, incluso peor que Mineta. Pero es que se sentía tan enamorado de ella. Anhelaba tenerla junto a él, a su lado, en sus brazos… pero temía, temía romper su amistad por un enamoramiento.
—¡Ah! —gimió nuevamente. Cubrió sus ojos con su brazo mientras su mano llena de cicatrices le seguía dando placer.
Un placer prohibido, debido a que se tocaba pensando en alguien que no merecía. Porque ¿Quién iba a querer a un tonto niño lleno de cicatrices? ¿A un tonto niño que vivía en un sueño? A un tonto niño que había nacido sin poder y tuvieron que regalarle uno.
Apretó los dientes tan fuerte que sintió que podía romperlos. Su manos seguía moviéndose, pero pronto dejaría de hacerlo. Sí miembro vibraba ante aquel movimiento junto a aquellos pensamientos.
La imagen de Ochako sobre él, besándolo, acariciándolo…
—Ochako-chan… —gimió mientras levantaba la pelvis y todo acababa, mientras el semen se regaba en su mano. Nunca la había llamado así más que en sus propios sueños.
Jadeó del cansancio que el acto provocaba. Antes de levantarse para limpiarse, se quedó mirando el techo y se sintió nuevamente sucio.
No hablaría con Ochako en un buen tiempo para limpiarse toda la suciedad de encima.
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—¡Imagina el poder que un hijo suyo tendría! —exclamó Harold, uno de sus compañeros en la agencia. Izuku se sonrojó un poco mientras Melissa, a su lado soltaba una risita.
Ya había pasado un año completo desde que había llegado a Nueva York, y ya Izuku se estaba haciendo un renombre. Era reconocido en su traje de héroe en las calles. Ya hasta tenía fans.
Deku sabía que no duraría mucho en aquel país, pero si planeaba ser el héroe número uno, debía darse a conocer.
Hizo amistades mientras en el país mientras aún mantenía las viejas. De vez en cuando hablaba con Iida, el cual siempre le mostraba un nuevo aparato creado con Mei, con la cual estaba pasando mucho tiempo… aún suspiraba tontamente cuando hablaba con Uraraka, su sonrisa, o sus manías. De vez en cuando también hablaba con Todoroki, el cual le había contado que había comenzado a salir con Momo.
Después de la preparatoria era que comenzaban a verse más las parejas que se ahí surgieron. Recordó que Mina había dicho que esperaba que él terminara con Uraraka.
Tristemente no terminó con ella. Pero… ¿Podría hacerlo?
—¡Miren! ¡Están en televisión nuevamente! —exclamaron. Deku volvió a mirar la pantalla para verse su imagen algo golpeada siendo levantado por Melissa en el aire. Ella le había tomado por los brazos salvandolo, sin embargo, Deku le murmuró algo y luego ella lo llevó cerca al villano que comenzaba a escapar y lo soltaba logrando que el chico de cabello verde cayera con un puñetazo.
—¡El héroe japonés Deku definitivamente hace un gran equipo con Airgirl! —dijo una de las comentaristas.
—Sin duda hacen una increíble pareja —comentó el otro comentarista.
—La publicidad americana puede ser algo… amarillista —dijo Deku al notar como enseguida asumían que ellos ya eran pareja.
¿Es que acaso no sabían lo que era el compañerismo? Él estaba seguro que Melissa salvaría a cualquier compañero, así como él lo haría.
—Ustedes son marketing, sin duda —dijo su jefe que acababa de entrar—. Si pueden actuar juntos nuevamente háganlo, fuerza y vuelo son una combinación poderosa. Hagan famosa esa agencia.
Sin duda su jefe era de los que veía el heroísmo más como un negocio.
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Hacer equipo con Melissa no era molesto, ella era una muy buena chica. Era linda, agradable y muy sonriente.
Le recordaba un poco a… no, trataba de no comparar a nadie con Ochako porque ella era única. Sin embargo, el quirk de Melissa era parecido al de Ochako, pero el de su amiga sin duda era mejor, ya que podía modificar el peso de las cosas.
Se detuvo cuando Melissa lo hizo, estaba agachada hablando con unos niños que le preguntaban cosas y le pedían autógrafos. Deku sintió que jalaban su pantalón y le sonrió a la niña. Se agachó.
—¡Eres grandioso! —le dijo la pequeña logrando que su corazón se estrujara
—¡Gracias! Sin duda tú también lo eres —le respondió logrando que la niña se sonrojara. Le extendió un cuaderno pidiéndole un autógrafo.
Deku lo hizo, le firmó el cuaderno y volvió a brindarle esa sonrisa, de esas que iluminaba el día logrando que la niña soltara una risita.
Cuando se levantó y se giró para hablar con su compañera, se topó cara a cara con ella. No tuvo tiempo para reaccionar cuando ella se lanzó para besarlo en la boca.
Puede que sonara tonto, pero su sus diecinueve años era la primera vez que besaba a una chica, puesto que siempre quiso besar a Ochako.
Pero… no sintió nada más que un beso frívolo.
Pronto, cuando Melissa se separó sonrojada, se dio cuenta de que le habían tomado algunas fotos unos reporteros.
Y que le mentira comenzaba.
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—Bien hecho, mis chicos —dijo su jefe y luego salió para dejarlos solos. Melissa suspiró y fue a decirle algo, Icuku había estado callado todo el día.
Sus palabras se atoraron en su garganta y cuando fue a pronunciar palabra, Deku la interrumpió.
—¿Quieres salir conmigo? —le preguntó enseguida, a lo cual Melissa no supo qu decir.
—¿Qué? —preguntó ella. Deku se encogió de hombros.
—Si vamos a hacer esto para los medios, al menos quiero que no sea una completa mentira —comentó. Aquello hizo sentir a Melissa mal, pero aceptó con una sonrisa.
Dios… Deku era el ser más tierno que podía existir, y haría todo lo posible para no romper su corazón.
Porque a pesar de que a Melissa le gustara, sabía perfectamente que el corazón de Izuku pertenecía a alguien más.
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Todo era una mentira, eso lo sabían, sin embargo, trataban de ser una pareja ideal, tanto como héroes como civiles.
Sin embargo, no sabían que tan lejos podrían llegar. Con dos años de relación, así fuese fingida, ellos nunca pensaron que podían llegar al extremo de entrometerse en la cama del otro.
Tal vez había sido el licor que había bebido por primera vez. O que Melissa, también tomada, lo llevara a su casa. O que sentía su suave pelo, su suave cuerpo cerca del de ella.
No supo que fue, y tan solo recordaba trozos.
¿Era normal que en tu primera vez de relaciones tan solo recuerdes partes? No importaba ¿Verdad?
Eran partes sin importancia que apenas pasaban por su cabeza cuando se levantó y se encontró desnudo en una cama que no era la suya, junto a Melissa… también desnuda.
Casi gritó.
—¿Nos protegimos? —fue una de las primeras cosas que pasaron por su cabeza, Melissa asintió mostrándole los condones usados en el suelo.
Los… habían tenido más de una sesión.
Deku se sintió avergonzado, y Melissa trató de calmarlo, pero era difícil hacerlo. Se disculpó una y otra vez con ella.
—¡Izuku! —exclamó ella saliendo se las sábanas y Deku pudo contemplar su busto desnudo— Todo está bien ¿Sí? Fue un error de ambos. Solo sigamos con el plan ¿ok?
Deku asintió. Volvió a disculparse una última vez y se vistió.
Melissa recordaba poco también, pero había algo que recordaba a la perfección y fue cuando Deku estaba llegando al orgasmo.
Él mencionó un nombre, y por supuesto no era el suyo.
Ochako…
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Fue al año siguiente que se dieron cuenta que ya no podía continuar con todo esto. Había rumores de boda, embarazos y mucho más en la televisión. Y alguno de los dos debía desmentirlo siempre.
Eran una pareja famosa, no podían culpar a los medios.
Fue una tarde, mientras cenaba con su padre que él lo notó extraño.
—¿Que te está pasando, Izuku? —le preguntó. El mencionado solo frunció el ceño. Debía decirle la verdad a alguien, ya le estaba mintiendo a todos.
—Mi relación con Melissa es falsa —le contesto a su padre. Esperaba una expresión de sorpresa de su parte, pero solo notó que había encendido un cigarrillo y comenzando a fumar tranquilamente. Algo de lo que Deku estaba acostumbrado cuando acababan de cenar.
—Eso ya lo sabía —comentó Hizashi. Aquello sorprendió mucho al chico que miró sorprendido a su padre.
—¿Qué?
—Izuku. Llevo viviendo en este país por muchísimo más tiempo que tú. Cualquier celebridad puede caer en una relación forzada por los medios. Nunca hablaste de Melissa, de hecho actualmente no la mencionas. Es como si aquí sintieras que es el único lugar en donde no debes hablar con o de ella —Izuku suspiró, no pensó que su padre podría saber de esas cosas.
—Realmente me gusta Melissa, aunque de una forma diferente… como amiga.
—¿De la misma forma que la chica Uraraka? —Izuku suspiró.
—No… yo realmente amo a Uraraka —se sobresaltó cuando su padre dio un golpe en la mesa.
—¿Y si la amas porque estás aquí? ¿Por qué no te quedaste allá? Y no me vengas que para hacerte un renombre, Izuku Midoriya porque ya lo hiciste hace mucho y aún no has ido a su lado —Izuku se sonrojó.
—No sé si ella me ama también… —su padre se frotó la cara con las manos soltando un ruido de exasperación.
—Hijo, nunca vas a saberlo aquí. Debes llenarte de valor y preguntárselo. Aprovecha y está soltera ¿Lo está?
—Al parecer sí, no me ha dicho que tiene pareja.
—Bueno, ve antes de que se roben su corazón. Porque si estuvo enamorada de ti, hijo… y su corazón ya fue tomado, perdiste tu oportunidad.
» Ella podría amarte de verdad, pero recuerda que tú fuiste el primero en abandonarla. Ella no te iba a esperar por siempre.
Aquello formó un nudo en el pecho de Izuku. Le sonrió a su padre por sus palabras.
Y esa misma noche apartó un vuelo a Tokio. Empacó sus cosas, fue hasta el aeropuerto y abrazó mucho a su padre quien besó su frente.
—Con fuerza, mi muchacho —dijo el hombre—. Si ella está soltera, pero no tienes su corazón. Es tu oportunidad por obtenerlo, y sé que lo harás. Los genes Midoriya corren por ti —aquello los hizo soltar una risita. Hizashi le dio una mirada triste a su hijo—. Dile a tu madre que dentro de unos años venderé la compañía para ir con ella. Debo envejecer a su lado.
Aquello llenó a Izuku de ternura y ahora fue él el que tenía que darle los consejos a su padre.
—Dícelo tú, papá. Ella debe saberlo es por ti —el tablero indicando que ya debía abordar brilló. Izuku volvió a despedirse de su padre y suspiró.
Volvía a casa, a donde su corazón realmente pertenecía.
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No le importaba sentirse mareada cuando Deku la bajó. Estaba contenta, tan feliz de verlo. Pudo notar que había cierto sonrojó debajo de su máscara.
—Este… Uravity —ellos se giraron. La prensa estaba al pendiente, grabando todo. Ambos se sonrojaron diciendo cosas que no se entendían.
—Somos viejos amigos.
—Solo nos saludamos.
Los periodistas se acercaron a ellos y le hicieron preguntas, sobre todo a Deku, que técnicamente debutaba en Japón.
—Mi nombre es Deku —contestó el muchacho colocando sus manos en su cintura, provocando que Uraraka lo mirara con ternura debido a que recordaba cuando lo practicaban en la UA.
Siguieron las preguntas, algunas insinuaciones que ellos evadieron y luego quedaron solos.
—¿Cuando volviste? —le preguntó ella.
—Ayer —le respondió Deku con una sonrisa—. Uraraka-san —podía llamarla por el apellido, después de todo, nadie les prestaba atención—, ¿quieres salir hoy en la noche?
Aquello sorprendió mucho a la heroína de la gravedad. Y Deku lo notó enseguida oroque comenzó a excusarse.
—¡Como amigos! ¡Es solo para ponerla al día! —aquella la hizo soltar una risita logrando que el corazón de Izuku cayera por un abismo.
Oh, cuanto había extrañado esa risa.
—Me encantaría.
Nota: NO! NO, MALDITA SEA!
DEFINITIVAMENTE ME SOBRÉ CON ESTE CAPÍTULO! LO SIENTO, NO PUEDO SER HUMILDE EN ESTE MOMENTO XD
Este capítulo debía, por obligación, ser narrado desde el punto de vista de Deku, sobre todo su vida en América.
Sobre el papá de Deku se sabe poco, más que todo que trabaja en el extranjero y su nombre. Así que, decidí ponerlo así y que tiene una compañía familiar que no le permite viajar ni a ver a sus hijos. Y la razón por la que Deku e Inko viven en Japón fue porque la mujer no quiso dejar su país.
Sobre que gana dinero, demonos cuenta los lujos que tiene-tuvo Deku. Lo trajes originales de All Might no debían ser baratos, y su traje de héroes costó, si no me equivoco, más de 50.000 yenes.
El punto es, que adoré meterlo aquí, y hacer un poco de relación padre e hijo.
Cómo se dan cuenta, metí a Melissa. Sí, sé que ella es de la película y no tiene quirk. Pero quise meterla porque me fascina su diseño y se ve súper americana XD y debía tener quirk.
Aquí hay una referencia, lo de la mezcla de quirk de volar y superfuerza (la que se cree que tiene Izuku), es de súper escuela de héroes.
Las escena de Deku masturbándose fue una hermosa imagen mental que tuve. Disculpen si fue algo… ¿fuerte? ¿O muy poco explícita?
Deku si se retiró de la agencia, es algo que quise guardar para el próximo capítulo en la cita de amigos que tiene con Uraraka.
En el otro capítulo hay una hermosa sorpresa: Mencionan a cierto personaje que necesita mucho amor, en el sentido de la serie, no del fandom. Del fandom ya tiene.
A ver si adivinan quién es XD
Listo. Creo que es todo por hoy.
Gracias por leer, chicos.
Les mando miles de besos y miles de gracias por sus maravillosos Reviews :")
