Buenas. Muy buen miércoles para todos. Aun estoy un poquito melancólica por el final de 9 Meses, pero aquí estamos actualizando esta historia. Tal vez este no sea el gran capitulo, pero espere que les guste.

Gracias a: alexdir, loriakari, SeleneMoonligth, Lavi-Hime 4-E 3, Any-chan15, Hinamori-chan21, por sus comentarios.

Bueno, espero que disfruten la lectura.

Bleach no me pertenece.

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Capitulo VI

Sin pensarlo demasiado es que había pasado una semana. Una semana de estar encerrada en esa habitación que poseía una linda vista hacia el jardín del hospital. Si, una hermosa vista, pero… ¿De que servia esa linda visión si no podía disfrutar del día que la creaba? Bufo cruzándose de brazos mirando fijo la puerta que tenia enfrente de la camilla y en cuestión de tres, dos, uno… ¡Ábrete sésamo!

—¡Momo! —entro feliz Rukia provocando una amplia sonrisa en la nombrada—. Mira, aquí te traje de comer.

—¡Ay, no! —expreso asqueada—. Ya no quiero comer más arroz blanco, ni gelatina sin sabor, no, no, no.

—Es sopa —respondió Rukia con una gotita de sudor en la frente.

—Peor aún, no la pienso tomar. No me obligues, Rukia-san, he dicho que no.

—¿Y quién te está obligando?

Momo abrió uno de sus ojos y miro a su amiga.

—Además, tú eres la que se perjudica, Momo. Si no comes, luego tendrás hambre.

—No tengo hambre —dijo segura, pero su estomago expreso lo contrario al emitir un severo sonido—. ¡Ay!

Rukia y Momo se miraron entre si y comenzaron a reír, sin darse cuenta que la doctora Unohana entro a la habitación con una leve sonrisa, la mujer miro a ambas jóvenes y se dirigió en dirección a Momo.

—¿Me dirá que ya me puedo ir?

—Sí, paso una semana. Pero fue para asegurar su bienestar. Tuvo un accidente de transito, no es que se cayo de la cama —la medica le tomo el pulso—. Dime, ya puedes respirar mejor ¿Verdad?

—Sí. Mis pulmones se llenan de aire.

—Eso es bueno. Los estudios mostraron que usted se encuentra en mejores condiciones. Mañana se le dará el alta.

—¡Qué bien! ¿Oíste eso, Kuchiki-san?

—Sí. Mañana es el día de la primavera, haremos un mini picnic en el parque central de Tokio cuando salgas del insti… —Rukia corto su entusiasmo, pues recordó que Momo ya no contaba con los materiales para seguir con sus estudios temporalmente, debían esperar al comienzo del mes próximo para comprarle nuevamente todo—. Bueno… o mejor… hacemos galletitas como cuando éramos niñas y llevamos a Tobiume a jugar a la plaza del pueblo.

—Oh, Rukia-san —Momo vio las buenas intenciones de su amiga—. No te preocupes.

Unohana finalmente termino de chequear a Hinamori.

—Le daré aviso a su familia que hoy mismo se puede ir —Unohana antes de salir de la habitación les dirigió unas palabras a ambas jóvenes—. No importa en que lugar se celebre el día de la primavera, lo importante es que se haga con las personas deseadas.

Las chicas sonrieron satisfechas, la doctora tenía mucha razón. La chica Kuchiki por su parte tomo un libro que había dejado en una pequeña repisita del cuarto de hospital y se sentó en una silla al lado de la camilla de Hinamori.

—La sopa se va a enfriar.

—Freud te trae loca ¿Verdad? —Momo ignoro la sugerencia de Rukia y miro el libro que su amiga había tomado.

—Oh, si… ya hasta lo sueño por las noches.

—Rukia-san… A ti no te gusta lo que estas estudiando.

—¿Psicología? —Rukia miro a la joven que asintió de cabeza—. Bueno, digamos que…

—¿Digamos que…?

—La verdad es que a mi me gusta la literatura, a mi me encantaría escribir libros llenos de culebrones, enredos e historias emocionantes como esas que siempre me gustaron ver por la televisión.

—¿Y porque no estudias eso?

—¿Tú crees que a nii-sama me apoyaría?

—Oh, ya veo.

/

Matsumoto e Ichigo abandonando los consultorios de atención al paciente de la planta baja, iban de camino hacia las oficinas de los últimos pisos de la clínica privada de Aizen, especialmente iban hacia la oficina del doctor Hitsugaya. Ambos se subieron al ascensor.

—¿Por qué no me quieres acompañar? —hablo Ichigo que cargaba una caja en sus manos—. Toushiro dirá que no.

—Ay, lo convenceremos —Matsumoto resto importancia con un ademan de mano—. Y no es que no te quiera acompañar, me encantaría ir, pero he ido ayer y bueno hoy… hoy no puedo.

—¿Por qué no puedes?

—Hoy Gin tiene el día libre y hace días que no hacemos el amor.

—¡Me tenias que contar tanta intimidad! —reprocho el joven incomodo poniéndose colorado.

—Tú preguntaste, Ichigo —dijo ella juguetona—. ¡Ay, no me digas que quieres que te lo explique!

Las puertas del ascensor se abrieron en el piso indicado, Ichigo fue el primero en salir.

—Aléjate de mí —sentencio el chico—. ¡Eres un peligro!

—¡No seas niño, Ichigo! —reía la mujer siguiéndole los pasos.

Se refregó la cara de cansancio, fastidio, enojo y el mal humor que poco a poco lo estaba invadiendo. Las prácticas experimentales tomaban un buen rumbo según el consenso de los representantes, pero ninguna formula utilizada y empleada por los científicos daba un resultado exacto y seguro. Él estaba estudiando la repercusión que cierta formula química podía generar en el cuerpo humano. Su escritorio estaba lleno de papeles, informes, libros, su notebook, que estuvo las veinticuatro horas del día prendida buscando archivos e información nueva en Internet. Sí, se había pasado toda lo noche en vela estudiando las practicas experimentales en su oficina. De repente, sintió como la puerta de su despacho se abrió.

—Taichooo

Al escuchar esa voz cantarina, gruño sonoramente, y mas aun, al ver que su asistente medico no venia sola.

—¿Quién es usted? —expreso haciendo cierto teatro dramático Rangiku escondiéndose detrás de Ichigo y hablando desde allí—. ¿Qué le hizo a mi taicho? ¿En donde esta él?

—¡Matsumoto!

—Oh, doc… era usted —salió detrás de la espalda de Ichigo y se acerco él, puso nariz con nariz con el joven médico, Rangiku lo miro de arriba abajo—. ¡Dios mío, hombrecito! ¿Pero que rayos le paso? Mire su facha, parece un desquiciado.

—Aléjate de mí, sino quieres que te ahorque —dijo en un susurro venenoso Hitsugaya, mientras se le formaba una venita en la sien e Ichigo agarro del brazo a Matsumoto alejándola del potencial asesino.

—Taicho no sea así de malo, que estoy preocupada por usted. Seguro se paso toda la noche en vela dentro de la oficina ¿No es así? —Toushiro no respondió sino que comenzó a teclear en su computadora portátil—. ¡Vio! Doc, no puede seguir así, toda esta semana estuvo desconectado del mundo. No es saludable. Ya sus pacientes lo miran raro.

—Cállate.

—Mire, tengo una idea. Ichigo necesita que…

—No.

—¡Taicho, primero escuche!

—No.

—Toushiro —hablo Kurosaki—. Necesito darle esto a una persona que tú conoces.

Hitsugaya arqueo una ceja y miro de reojo a Ichigo notando como el joven cargaba entre sus manos una caja.

—Vamos, doc —hablo pacíficamente Matsumoto—. No puede quedarse así. Mire, usted necesita un respiro ¿Cree que así podrá trabajar en buenas condiciones? No, taicho… —el médico suspiró con pesar, su asistente medico tenia mucha razón—. Ichigo necesita que alguien lo acompañe a Karakura.

—¿A Karakura? —Toushiro arqueo una ceja.

—Sí, a Karakura —respondió Kurosaki—. ¿Vienes?

Rangiku cerró con una mano la notebook de su jefe y le guiñó el ojo.

—Pero primero váyase y dese un buen baño, no vaya a ser cosa que lo detengan por confundirlo con un forajido de la calle.

/

Dentro de esa oficina hacia un calor inhumano y eso que aun no se estaba ni cerca al verano. El tecleo con sus dedos en la notebook era tan común, pero a la vez fascinante. Su vida era así de arriesgada aunque a simple vista nadie lo viera de tal manera, pero para ser una periodista que hace años llevaba consigo una investigación jugosa entre sus manos, a pesar de que su vida y la de sus camaradas corría el riesgo, era algo que como grupo y placer profesional querían arriesgar.

—¡Hiyori! —recibió un grito de una de sus compañeras.

De un brinco dejo de escribir en su computadora portátil y con una venita de bronca formándosele en la sien apretó uno de sus puños y miro con furia a dicha jovencita que le había arruinado su inspiración.

—¡Kiyone, maldita sea! —su mal humor y muy poca paciencia era más que conocida por todos—. ¡Porque demonios me gritas de esa manera! ¿Qué es lo que te pasa ahora?

—Todo es culpa de este baka —la jovencita de cabello rubio corto y ojos celestes señalo más que enojada a un hombre alto de cabello y ojos negros—. Dile a Sentaro que yo seré la persona que se presentara a la entrevista ¡Yo me quedare con el puesto de asistente medico del prestigioso doctor Ukitake! ¡Yo seré la informante!

—¡CALLATE INUTIL! —gritó el hombre—. ¡YO SOY EL MAS APTO! ¡TU ERES UNA MUJERCITA LOCA QUE LE PARECE BONITO EL PRESTIGIOSO DOCTOR UKITAKE!

—¿Y qué tiene de malo? ¡Deja de gritar, Sentaro!

Mientras Sentaro y Kiyone no paraban de discutir, la muchacha de cabello rubio que siempre llevaba recogido en dos coletas y había sido interrumpida en la escritura de su artículo para el diario New Tokio apretó ambos puños.

—¡Ya basta! ¡Suficiente! ¡Cierren sus malditas y exasperantes bocas!

Sus dos compañeros frenaron inmediatamente su absurda discusión.

—Ya se decidió que Kiyone será la que se presente a esa entrevista de trabajo. Tiene todo el perfil, sabe sobre la profesión y además es mujer. Punto final.

—¿Qué argumento es ese con que esta estupida es mujer? —pregunto enojado Sentaro recibiendo un coscorrón por parte de Kiyone—. ¡Oye, monigote no me vuelvas a pegar!

Hiyori dio un suspiro al aire con frustración y volvió a hablar.

—La mayoría de los asistentes médicos de esa clínica son mujeres, Sentaro. Si vas tú de seguro no te tomaran.

—Pero Kaien…

—¡Cállate, Sentaro! —Hiyori le revoleó por la cabeza el pote de lápices—. No toques ese tema…

En ese momento, apareció un hombre de cabello negro y portando gafas pequeñas de sol.

—Iba…

—Hable con mi informante de la policía, Hiyori. Te traigo pendientes del asunto "A".

—Genial —sonrió de medio lado.

/

Mientras Rukia no sacaba sus ojos de su libro de Psicoanálisis y Momo miraba con entusiasmo como Yoruichi guarda sus pertenencias en un bolso para que dentro de nada le dieran el alta. Isane, la asistente de la doctora Unohana entro a la habitación.

—Isane-san —sonrió Hinamori.

—Hinamori-kun, tienes visitas ¿Los puedes recibir? —dijo amablemente la joven.

—Oh, claro, seguro es Rangiku-san.

—Pues, yo diría que no —se acerco la asistente y susurro guiñándole un ojo— Son dos apuestos hombres, que no es ninguno de tus hermanos pesados.

—¿Dos hombres? —arqueo una ceja confundida, Rukia dejo de leer.

—¡Vaya, Momo! —dijo con picardía Yoruichi—. Me pregunto que dirá Kisuke y los otros tres cuando sepan que tienes visitas de hombre desconocidos y encima apuestos.

—¡Ay, Yourichi-san! Pero que cosas dices… —dijo avergonzada.

—Hazlos pasar —hablo emocionada Rukia—. Esta chica necesita conseguir un novio.

—¡Rukia-san!

Isane se acerco a la puerta y saliendo de la habitación dio el permiso a los invitados. En ese momento, entraron al cuarto de hospital Ichigo en compañía de Toushiro. Hinamori abrió los ojos sorprendida. Yoruichi noto esta reacción en Momo y miro detenidamente a Hitsugaya. Por su parte, Rukia se levanto como un resorte de su asiento.

—Tú —dijo furiosa lanzando su libro de estudios por la cabeza a Ichigo, que gracias a sus hábiles reflejos logro agacharse a tiempo—. Buena reacción, idiota ¿Qué haces aquí?

—¡Oye! —se quejo Ichigo—. ¿Tú siempre eres así de gentil con la gente?

—No, solo con las personas que se le dan de imprudente y andan de inconsciente atropellando gente.

—Escucha, fue un accidente —dijo enojado—. Es la primera vez que me pasa, además… —corrió su cara para un costado ofendido—. Vine… vine a disculparme.

—Oigan, ya no peleen más. Rukia-san ya olvídalo ¿Si? Yo ya lo olvide —Momo sonrió con dulzura e Hitsugaya pensó que esa chica era de otro planeta ¿Qué persona se veía tan tranquila frente a la persona que casi le arranca la vida? Claro, aunque haya sido sin quere—. Hitsugaya-kun, Kurosaki ¿Verdad?

—Sí, pero puedes decirme Ichigo.

—Bien. Te llamare por tu nombre.

—Y yo soy "doctor" Hitsugaya. Háblame con respeto, niña.

—¿Niña? —Momo arqueo una ceja enojada, ¿él siempre la trataría así? ¿Para eso había venido? —. ¡Niña tus calzoncillos, doctor de baja calaña!

—¿Cómo fue que me llamaste, imprudente? —Toushiro se le formo una venita en la frente—. Pero a ti quién demonios te enseño educación, niñita.

—¡Deja de llamarme así! —inflo sus cachetes ofendida—. Tengo diecinueve años.

—Pues, no parece te comportas como una infantil.

Momo se cruzo de brazos y corriendo su cara fingió ignorarlo, Toushiro se molesto por ese comportamiento.

—¡Vaya! —exclamo Ichigo—. Ahora entiendo porque Rangiku se empeño en que vinieras.

Hitsugaya miro de mala manera a su amigo entendiendo que estaba insinuando Ichigo y Yoruichi al ver que estaba pasando desapercibida en ese lugar, aprovecho el momento para salir de la habitación sin ser tomada en cuenta y eso es lo que buscaba, que nadie se percatara de que ella había estado allí.

—Bueno, olvidando cualquier discusión —Ichigo se acerco a la camilla en donde se encontraba Momo y le extendió una caja envuelta como un regalo—. Es para ti, te la debía.

—¿Para mí? —dijo sorprendida Momo.

—Vaya, con que con esa cara de amargado, tienes tu lado sensible.

Rukia miro la escena haciendo que a Ichigo su comentario se le formara una vena en la frente y la mirara de forma desafiante. Por su parte, Hinamori comenzó abriendo el regalo como si se tratara verdaderamente de una pequeña niña.

—Oh, no lo puedo creer —expreso Momo con una sonrisa y sorpresa a la vez—. Es una cámara de fotos.

—Sí, yo te rompí la tuya. Así que… —Ichigo se rasco la cabeza—. Pues, es tuya. Espero que ahora puedas estudiar, Rangiku me ayudo a elegirla.

—Dirás que esa floja la compro.

—¡Toushiro cállate! —reprocho el joven.

—Arigato —hablo Momo—. No importa quien la compro, lo importante es la buena intención. Muchas gracias, Ichigo.

—De nada —Kurosaki la miro detenidamente—. Dime, Hinamori ¿Cómo te encuentras? ¿Tu estado mejoro?

—Sí, me acaban de dar el alta —sonrió ampliamente—. Por suerte, hoy volveré a casa.

—¿Cual era la complicación que tenias? —pregunto Hitsugaya—. ¿Por qué te costaba tanto respirar? ¿Acaso eres asmática?

—No, pero que yo recuerde siempre que me he enfermado me ha pasado eso de no poder respirar. Al parecer somatizo de esa manera —ella se encogió de hombros como restándole importancia—. ¡Pero al fin me iré de este hospital! Aunque debo admitir que los médicos de aquí son muchos más simpáticos —miro de reojo a Toushiro—, y altos.

—¿Nani? —Hitsugaya apretó su puño—. ¿Acaso quieres decirme algo?

—¿Debería?

—Eres muy impertinente, "niñita" —dijo en tono de triunfo sabiendo que eso le molestaría a la joven.

—Oh, sabes que ahora que te miro bien —Momo pasó por alto el intento de él por hacerla enojar y miro a Hitsugaya de arriba abajo—. Tú me haces acordar mucho a un peluche de un conejo blanco que Kisuke-san me regalo para mi cumpleaños numero cinco, me acuerdo que le puse como nombre… Shiro-chan ¿Quieres que te llame así?

Ichigo y Rukia o pudieron evitar reír debido a la cara que había puesto el joven doctor, en donde miles de venitas se decoraban en su cara, uno de sus ojos no paraba de hacer un tic y su cara estaba bordo de contener la ira. Momo le sonrió dulcemente y con satisfacción, pues a pesar de que al principio buscaba ganarle la partida, ahora que se lo ponía a pensar Shiro-chan era un apodo que al doctor le quedaría de luces.

—¿Cómo… cuernos… te atreviste a… llamarme?

—Oh, Shiro-chan, ese apodo te quedaría muy mono ¿No lo crees?

—¡No! —gritó enojado.

—Ahora que recuerdo, Shiro-chan, era un conejito de peluche ¡Kawai! —dijo Rukia con los ojitos llenos de estrellas, hasta que recordando algo se le formo una venita en la frente—. Pero ahora que tengo memoria ¡Jamás me lo quisiste prestar, Momo! Eras muy egoísta con él.

—Porque era mío, mío. Además, me lo había regalo Kisuke y él jamás era de hacer regalos ¡Y Shiro me hacia sentir segura y protegida! Recuerdo que le tenía miedo a la oscuridad, pero si dormía junto a Shiro-chan podía estar tranquila.

—Igualmente me lo podrías haber prestado de día —seguía reprochando Kuchiki—. Por eso mismo te paso lo que te paso con él. Al cumplir seis años, en el camping familiar de fin de año ¡Puuum! Se te cayó al río y adiós Shiro-chan por siempre.

—No me hagas acordar —Momo agacho la cabeza con pena—. Ese día fue el mas triste de mi vida, recuerdo que me lance al arrollo para rescatarlo, pero me termine ahogando y me salvo Hisagui-san. Creo que es algo que no he podido superar, Shiro-chan era mi mejor guardián en la vida.

A Ichigo y Toushiro se les resbalo una gotita de sudor por la frente al escuchar esa ridícula frase de Momo y dicha conversación que mantenían ambas chicas ignorándolos por completo, pero Hitsugaya no pasó por alto lo que había comentado Momo, que estuvo a punto de morirse ahogada por rescatar un oso de peluche ¿Acaso solo esta chica hacia ese tipo de estupideces? Se ve que hacer esa clase de locuras ya venia de nacimiento por parte de Hinamori.

—Pero luego a mi me compraron a Chappy —Rukia exclamo con fascinación, sorprendiendo a Ichigo con esta actitud ya que ella no parecía en lo más mínimo esa chica ruda y fría que mostraba ser—. Déjame decirte que Chappy es el mejor conejo de la vida.

—¡No compares a Chappy con Shiro-chan! ¡Shiro-chan era el mejor!

—¡Chappy, conejo aniversario es el mejor!

—Disculpen —llamo su atención Kurosaki, mientras se rascaba su barbilla—. ¿Se están dando cuenta que discuten por un par de conejos de peluches que no sirven para nada?

—¡Si que sirven! —gritó Rukia.

—No me grites, enana del demonio.

—Y después dices que no eres una niñita —Toushiro miro seriamente a Hinamori.

—Shiro-chan, ¿tú siempre eres así de enojon?

—¡Que no es Shiro-chan, es doctor Hitsugaya! —gritó haciendo que los otros tres presentes se taparan los oídos.

/

Estaba sentada en una de las sillas del pasillo, tenía su mirada en el suelo mientras jugueteaba con sus pies. Hacia un buen tiempo que estaba esperando para ser entrevistada, pero debía esperar un rato mas ya que el doctor Ukitake había recibido una visita de ultimo momento por parte de un colega. En ese momento, su celular vibro.

—¿Qué?

—¿Y? —la voz del otro lado del celular se escuchaba ansiosa—. ¡Kiyone!

—Nada. Aun estoy esperando ¿Podrías llamarme después?

—¿Pero qué pasa? ¿Hay muchas personas por el puesto?

—No, solo que… Ay, yo te llamo luego —colgó el celular—. Hiyori cuando quiere se pasa —refunfuño, posando nuevamente sus ojos en la puerta del consultorio del doctor Ukitake, realmente tenia muchas ansias de volver a verlo ¿Se acordaría de ella?

El hombre de cabello largo y blanco le mostraba al joven médico unos archivos rescatados de su base de datos de la última reunión de las audiencias internacionales llevadas a cabo por el Síndrome Hollow. Ishida suspiró dejando de leer dichos papeles y acomodándose sus lentes.

—Entonces seguimos en el mismo caso, lo que se sabe de esa enfermedad es lo que logro investigar la doctora Unohana. En estas comisiones, se empezaron con las experimentaciones, aun sin saber como la gente se contagia.

—Pues, la investigación hecha por Retsu hace veinte años dedujo que el Síndrome Hollow no se transmite ni por vía oral, ni por tacto, pero si es peligrosa por vía sanguínea. Creo que eso es un buen avance para poder experimentar y buscar el antídoto. Las investigaciones hechas por Mayuri Kurotsuchi llegan a la misma conclusión, al igual que las hechas por los prodigios Hitsugaya y Kurosaki.

—Lo sé, Kurosaki me ha mostrado las investigaciones que realizo junto a Hitsugaya. Pero aun así creo que no van por buen camino si no tiene la ficha segura de cómo es que la gente se contagia —se volvió a acomodar sus lentes—. Estoy preocupado y a la vez me siento impaciente, doctor Ukitake. Hoy tuve que ver como una niña de seis años se me fue de las manos —Juushiro lo miro con tristeza—. Yo no soy medico científico y me arrepiento de no haber estudiado esa rama, por eso lo he venido a molestar. Porque quiero ver si hay algún avance con respeto a este karma.

—No debes disculparte, Ishida-kun. Estoy aquí para ayudarte desde lo que puedo en todo. Pero Ichigo-kun esta en las comisiones ¿Por qué no has hablado con él?

Uryuu se acomodo sus lentes con incomodidad y Ukitake supo sin que el chico le contara nada que las cosas tal vez con Ichigo no estaban en su mejor etapa, mas ahora con el casamiento de Ishida e Inuoe más cerca que nunca. Juushiro era un hombre que se caracterizaba, aparte de su pobre estado de salud, por ganarse la confianza de las personas ya que era respetado por ser tomado como una persona honorable. Fue por ese motivo que se había ganado rápidamente la confianza y una buena relación con Inuoe Orihime desde el primer día que la conoció, cuando Kurosaki Ichigo, hijo de su amigo de toda la vida Isshin, siendo solo un adolescente le presento a la linda Orihime como su novia de tan solo quince años. Por ese motivo, Juushiro sabia a la perfección la historia que se había desarrollado entre Ichigo e Ishida entorno a Inuoe.

—Bueno, no es necesario que le preguntes a Ichigo-kun —sonrió amablemente Ukitake—. Para eso estoy yo, pregúntame todas las veces que quieras y no te preocupes te estaré informando cualquier avance de las conferencias ¿Si?

—Le agradezco mucho, doctor Ukitake —Ishida se levanto de su asiento para retirarse—. Ya es hora de que vuelva al hospital, además creo que abuse del tiempo que le correspondía a una jovencita que esperaba afuera.

—Oh, no es… —el hombre abrió los ojos de par en par—. ¡Dios mío! Deje a esa pobre muchacha esperando hace mas de dos horas ¿Aun sigue afuera?

Ambos doctores salieron de la oficina y notaron que sí, que la joven aun estaba esperando ser atendida para su entrevista de trabajo.

—¡Oh, niña! Lo siento tanto —se disculpo Ukitake.

Kiyone se paro de un brinco y le mostró una tímida sonrisa.

—No se disculpe, por favor. No fue nada, doctor Ukitake.

—Bueno, yo me retiro. Perdón por las molestias que ocasione —hablo Uryuu retirándose.

—Vuelve y llama cuando quieras, Ishida-kun —respondió su colega—. Te mantendré al tanto.

Ukitake miro a la joven rubia y la hizo pasar amablemente a su oficina, le ofreció asiento y Kiyone le extendió su currículo.

—Con que te llamas Kiyone ¿Verdad?

—Así es. Kiyone… Kiyone Kotetsu.

—Hace cinco años que me he quedado sin mi asistente medico, Kaien Shiba, quien ocupaba el lugar y lamentablemente murió —dijo con tristeza—. Veo que tienes experiencia de sobra ¿Qué edad tienes?

—Veinticuatro recién cumplidos, señor.

—Bien… ¿Y cuál es el motivo por el cual quieres trabajar como mi asistente medico?

—Porque con los conocimientos y experiencia que he adquirido quiero ayudar en todo lo que me sea posible a la persona que una vez me salvo la vida y me dio la oportunidad de seguir viviendo.

Ukitake levanto su mirada del currículo de Kiyone que estaba examinado y miro a la joven con sorpresa, quien le sonrió con dulzura. A pesar de que el motivo era otro, Kiyone no había mentido, cuando ella era una niña Juushiro Ukitake le había salvado la vida y se juro que algún día le devolvería el favor, y esta era una buena oportunidad. Él supo por alguna extraña razón que ella era la indicada para el puesto.

/

Usar la computadora portátil de su jefe era todo un peligro, por ese motivo había traído en su cartera su pequeña netbook. La abrió y comenzó a buscar las anotaciones que había hecho desde el día que había escuchado esa conversación tan misteriosa entre Gin y Aizen. Había tenido los ojos bien atentos con su pareja y realmente se sentía terrible por eso, pues, siempre entre ellos… no había habido secretos. También recordaba que Aizen le había pedido a Gin que mandaran a investigar a los hermanos de Hinamori ¿Para que? Eso olía feo, su instinto femenino se lo decía.

Tomo su celular y llamo

—Nanao soy yo ¿Ya entre a la base de datos? ¿Cuál es la clave?

—¿Y para que la quieres, Rangiku?

—Oye ¿Por qué dudas? Necesito ayudar a mi doc, es solo eso.

—¿Y porque no se la pides a él?

—Porque es una sorpresa. Imagínate, nunca hago mi trabajo como corresponde cuando vea que me preocupo por su persona se… se… ¿se pondrá feliz? —sabía que su excusa era nefasta y el silencio del otro lado del teléfono se lo confirmaba—. Ya Nanao, me debes una, el fin de semana pasado gracias a mí tuviste una cita. Sabes que me debes tu silencio y este pequeño favor.

—Ya, ya. No era necesario que me recordaras eso. La clave es…

Puso la clave en el ordenador y entro a la base de datos del archivo histórico del Comité Internacional por el Síndrome Hollow, ella sabía muchas cosas gracias a Gin.

—Las palabras claves son: fetos en gestación-bebé-Kisuke Urahara —susurró para ella misma.

Luego de unos segundos, entro a los archivos de practicas experimentales y ahí no pudo encontrar mucho sino la conclusión de que el antídoto para combatir la enfermedad aun era una incógnita, aunque vio con orgullo que su taicho había hecho grandes aportes para encontrar la cura de dicha enfermedad. Siguió buscando, pero no encontró nada interesante que se relacionara con fetos y bebés en el asunto. De un momento a otro, entro a un archivo privado y de suma restricción denominado "Primer Comité – Practicas experimentales: Confidencial" el cual necesitaba una clave especial. Intento poner la que Nanao le había dado, pero era incorrecta.

—¡Imposible! Justo ahora que esto parecía interesante esta porquería necesita una clave diferente —hizo un minuto de silencio—. ¡Claro! ¿Por qué este archivo necesitaría una clave especial? ¡Porque es importante! ¿Y ahora como lo abro?

En ese preciso momento, alguien entro a la oficina de Hitsugaya de manera alegre y cierta torpeza.

—Rangiku-san —una voz cantarina le llamo la atención.

—Kyyyyaaaaa —gritó asustada y luego de un segundo poniéndose la mano en el pecho respiro con alivio al reconocer a la persona que había llegado—. Ay, Orihime… eres tú.

—¿Hum? Pero Rangiku-san ¿Qué te sucede? ¿Por qué te asustaste de esta manera?

—No, no por nada. Solo que creí que era…

—Toushiro-kun —sonrió graciosa la joven.

—Así es, claro, claro —no mentía, ella había mandado a su jefe a volar junto con Ichigo porque no quería que la viera metiendo las narices en donde no correspondía—. Y dime, Orihime ¿Qué te trae por aquí?

—¿Lo olvidaste? Tengo que ir a recorrer tiendas porque estoy con los preparativos de mi boda. Solo quedan tres meses y no quiero dejar nada para último momento. La última vez que hablamos dijimos que iríamos juntas porque tú también querías empezar a ver cosas para los preparativos de tu boda con Gin.

—Ah, sí, tienes razón habíamos quedado en vernos hoy. Sí, tengo que empezar a preparar todo para mi casamiento, es muy cierto.

—¿Te sucede algo, Rangiku-san?

—¿Eh? ¿Por qué lo preguntas?

—No sé, te ves algo nerviosa.

¡Y como no estarlo! Ella estaba haciendo algo que no debía. Sabia a la perfección que meter las narices en algo confidencial que no le era de su incumbencia no era algo respetable ¿Y si mejor le contaba todo a su taicho? Tal vez él supiera algo ¿O si le contaba a Gin? Tal vez él le daría una buena explicación de todo lo que había escuchado. ¡No, no! Si hasta el momento no había dicho nada, era mejor así. Luego averiguaría por su cuenta como entrar en ese archivo.

—Oh, necesitas una clave para ver ese archivo, pero no sabes cual.

—¡Orihime! —gritó asustada.

La joven estaba enfrente de su computadora viendo lo que Matsumoto estaba haciendo, en un descuido de esta por andar en las nubes de Valencia.

—¿Qué?

—Es que yo… veras esto… esto…

—Oh, ya veo ¿Toushiro-kun no sabe que le estas revisando sus cosas?

—No es de mi taicho. Pero, pero no sabe que estoy en este ordenador. Por favor, Orihime no vayas a decir nada.

—Te lo prometo, no diré nada —sonrió con confianza—. Pero puedo ayudarte si quieres.

—¿Cómo?

—Se como entrar a un archivo o un ordenador sin que necesites utilizar una clave. Me lo enseño Uryuu ¿Recuerdas que la familia que me cuidaba tenia en su poder todo lo que mi hermano Sora me había heredado? —Rangiku asintió—. Pues, ellos tenían los archivos y los papeles legales en un ordenador bajo siete claves secretas. Gracias a Uryuu que me ayudo a recuperar lo que me pertenecía y no quedar en la calle, pude entrar a los servidores y recuperar el papel de la herencia que me pertenecía.

—Cierto —Rangiku sonrió con complicidad al recordar aquello, no era una buena época por la que había pasado su amiga, pero era algo que la había llevado a lograr superarse como persona y poder encontrar el amor del hombre con el que estaba a punto de casarse.

—Bien ¿Quieres que lo intente? No le diré nada a Toushiro-kun. Al fin y al cabo estoy siendo tu cómplice.

—Sí, de acuerdo.

Orihime se hizo cargo de la netbook de Rangiku y comenzó a utilizar su inteligencia, aquella que le quedaba escondida en lo más profundo de su cerebro, pero que era maravillosa. En cuestión de hora y treinta minutos logro entrar al archivo confidencial del Comité Internacional Medico.

—Bien, aquí esta, Rangiku-san. Este es el expediente, se trata de un tal Kisuke Urahara.

—¿Cómo?

Matsumoto Rangiku tomo entre sus manos la computadora portátil rápidamente y comenzó a leer.

/

Ichigo y Rukia habían ido por unos cafés antes de que le dieran el alta a Hinamori, mientras que Toushiro se quedo en la habitación de hospital junto a Momo, era un silencio incomodo, aunque Hinamori tenía todas las intenciones de hablar y contarle algunas historias graciosas con el fin de ver al chico sonreír. Pues, le daba mucha curiosidad "Estoy completamente segura de que este hombrecito jamás ha sonreído",pensó la chica. En ese momento, Yoruichi intento entrar al cuarto, pero noto la presencia del joven sentado en la silla cercana a la camilla de Momo, se quedo detrás de la puerta.

—Cuando era chica me gustaba mirar los atardeceres comiendo sandia —comento Momo con una sonrisa.

Hitsugaya abrió los ojos sorprendido y noto como Hinamori miraba hacia la ventana.

—¿Tú que hacías de pequeño, Hitsugaya-kun?

—También.

—¿También?

—Digo que también… también me gustaba comer sandias mirando el cielo, los atardeceres.

—¿Es broma? —hablo Momo con emoción—. Que coincidencia ¿No lo crees? A mis hermanos y Rukia no les gustan las sandias por lo que jamás me acompañaban en esos momentos. Creo que tú y yo de niños hubiéramos sido grandes amigos viendo puestas de sol.

Hinamori le sonrió ampliamente y Hitsugaya la miro fascinado por aquella sonrisa.

—Tal vez, quién sabe.

Una sorprendida Yoruichi abrió levemente la boca al ver la mirada de Toushiro hacia Hinamori, ella era una mujer con experiencia y conocía muy bien esa mirada en los ojos de un hombre. Ese muchacho estaba fascinado con la jovencita que tenia enfrente de sus ojos. Aunque ignorara por completo aquella reacción en su persona.

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La noche había sido presentada con una fuerte brisa como antesala del día de la primavera que se avecinaba. Las luces de la urbe de Tokio podían llegar a ser todo un espectáculo si se las sabía apreciar, si se les sabía dar atención. Y a él siempre le gusto ver el espectáculo que brindaban, porque cuando era un niño siempre con su mejor amiga se subían a la azotea de su casa y contaban cuantas luces de la ciudad se encontraban prendidas ¿Por qué la gente no levantaba la cabeza o se subía a una azotea a ver este espectáculo de luces? Tal vez porque a esa gente que él desde el fondo de su corazón intentaba salvar ya no le importaba o no se esperanzaba de esas lindas cosas que te puede llegar a dar la vida, por muy poco que eso parezca.

Olvido sus pensamientos, mientras sus pasos se dirigían a otra reunión junto Aizen y sus camaradas. Esto era una ida y vuelta que parecía no tener fin. En ese instante, su celular comenzó a vibrar, era de un número desconocido, sabía que se trataba de Urahara.

—¿Qué paso? Estoy llegando a la reunión, no es prudente que me llames ahora.

—Lo sé, pero necesito que me hagas un favor.

—¿Cuál?

—Quiero que trates de sacarle información a Aizen o alguno de sus colegas sobre Toushiro Hitsugaya. Él e Ichigo Kurosaki hoy estuvieron visitando en la clínica a Hinamori-chan.

—Umh, interesante… ¿Solo sobre Hitsugaya, sobre Kurosaki no?

—No, a Kurosaki ya lo tenemos casi resuelto, recuerda que es el hijo de Isshin. Pero este chico Hitsugaya me urge.

—Entiendo, entiendo, veré que te saco. Voy a cortarte.

—Arigato, Shinji.

Guardo su celular en el bolsillo y con su semblante despreocupado llamo a la puerta de la mansión de Aizen. Fue recibido por una jovencita de piel pálida, pelo negro largo y recto, y unos impactantes ojos violetas.

—¿Solo falto yo?

—Así es, Hirako Shinji. Aizen-sama y los demás solo esperan por usted. Llega retrasado, sabe que a Aizen-sama no le gusta esperar.

—Sun-Sun-chan, tú siempre tan linda, quita ese ceño fruncido.

La joven no dijo absolutamente nada. Por su parte, él entro a la sala principal de reuniones en donde todos esperaban por su persona para comenzar con la reunión pertinente.

—Lo siento, se me descompuso el auto y el taxi tomo la avenida principal que era un caos. Hubiera venido volando, pero resulta que no tengo poderes sobrenaturales.

—Lo importante es ya estás aquí —Aizen le hizo el ademán para que tomara asiento e Hirako se sentó al lado de Kaname—. ¿Y bien? Alguien tiene algo que decir antes de comentar que estas asambleas del Comité Internacional aun no avanzan en nada.

—Hitsugaya-kun está muy comprometido con el asunto —hablo Gin e Hirako al escuchar que se referían al joven médico presto cautelosa atención—. Aunque los esfuerzos que esta haciendo pueden que lleguen a la nada.

—Unohana Retsu junto a los doctores Juushiro Ukitake y Shunsui Kyoraku ponen mucho crédito en él —comento Tousen—. Será muy prodigio, pero siento que puede ser muy peligroso que se relacione demasiado con ellos.

—¿Por qué? —pregunto Hirako—. ¿Acaso él sabe algo?

—No hay porque preocuparse, el chico es solamente curioso, muy natural si me preguntan —Aizen tomo la palabra—. Cuando ya no lo necesite más me desharé de él, pero por el momento esta en el lugar que quiero que este.

—Aizen, Aizen —hablo Gin—. ¿Qué manía de jugar siempre con las personas?

—¿Cómo es eso que Hitsugaya está en el lugar que necesitas, Aizen?

—Hoy estas muy pregunto, Hirako-kun —hablo Gin y Shinji se encogió de hombros mostrando desinterés.

—Hitsugaya y Kurosaki se están acercando a una formula similar a la que yo utilice hace veinte años. Para crear el antídoto utilice un elemento químico irremplazable, único y formidable, algo que no se consigue adentro de un laboratorio —Aizen comenzó y Gin lo miro con cautela, Shinji cerró los ojos comprendiendo porque Urahara jamás conseguía dar con un suplente del antídoto, después de tantos años tenia la punta de algo interesante—. Era un químico sustraído de una "medicina milagrosa", era el último sustrato que quedaba, con él cree la enfermedad y con él cree la cura: el antídoto. Por eso mismo es que no se encuentra la cura a la enfermedad, porque el químico que la provoca es desconocido por la medicina y genética.

—Pero nosotros si sabemos eso, porque fuimos nosotros lo que propagamos la enfermedad. Y a pesar de ello, no encontramos un reemplazo —dijo Tousen.

—Eso es porque son unos incompetentes, yo siempre les he dado el material necesario para que logren una formula parecida, pero…

—Pero el elemento químico del que hablas —dijo Hirako—. Es un elemento sacado de la medicina no convencional, es una medicina casera, por así decirlo.

—Exactamente, es una leyenda, verdadera y real… tan real es que a como de lugar debo encontrar el antídoto verdadero. Porque durante todos estos años me he dedicado a encontrarle a ese químico un gemelo, un gen clon, pero he fallado en cada intento, en cada formula. Por eso necesito a mi creación conmigo. Urahara me lo robo y algún día no muy lejano me lo tendrá que devolver.

—Con respecto a eso —Ichimaru hablo—. ¿Has pensado en lo que te he comentado?

—Así es, es algo posible… que el bebé se haya desarrollado —Hirako al escuchar eso se puso pálido—. Pero estaríamos en las mismas condiciones que antes por eso solo nos enfocaremos en una sola cosa: encontrar a como de lugar a Kisuke Urahara.

—Entiendo.

En ese momento entro a la sala un hombre de cabello celeste al igual que sus ojos, alto y de piel blanca.

—Grimmjow ¿Qué nos traes hoy?

—Una buena y una mala noticia, Aizen-sama.

—Empieza por la mala y termina por la buena

—La mala es que de alguna forma las Fuerzas Especiales de la policía lograron identificar a la mayoría de nuestro personal —Aizen arqueo una ceja—. La buena es que ya tenemos la identidad de la periodista que esta investigándonos.

—¿De quién se trata?

—De la periodista de la sección "A" del New Tokio Hiyori Sarugaki.

Hirako al escuchar ese nombre no pudo evitar abrir los ojos de la sorpresa ¿Acaso había escuchado bien? La periodista que Aizen necesitaba quitar de la faz de la tierra era…

"Hiyori",pensó el hombre.

Su amiga de la infancia, aquella de la que hacia años no tenia rastros.

Continuara…

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Periodista investigando a Aizen que tenían y ahora tienen un infiltrado en su clínica, pequeños momentos entre Hitsugaya y Hinamori que el destino va forjando para su acercamiento ¿Qué mas vendrá entre ellos?, Rangiku logro entrar a los expedientes prohibidos ¿Lograra saber finalmente quien es Kisuke Urahara y que esconden Gin y Aizen?, Hirako tras años de esfuerzos tiene una pista sobre el antídoto y su creación ¿Qué pretende Aizen con Toushiro? Muchas dudas que se resolverán en los siguientes episodios.

Gracias a todos por leer.

¡Hasta el próximo capitulo!