Sigo agradecinda por todos los revies, espero les guste como quedo este capitulo, a mi me agrado muchisimo escribirlo. Sigo promocionando mi nuevo fic todo por sirius a quien el interese un review mas es agradecido.

Gracias y que lo disfruten.


PLANES

-Tengo que dejar de venir a verlos Kathy –dijo Remus divertido para si mismo una vez que Kathy le había, bueno medio contado, sobre porque creía que Sirius estaba enojado. Ella negó con la cabeza al oír las palabras de su amigo -, de verdad o les traigo una mala noticia o les interrumpo algo.

-No exageres –dijo ella, se quedaron en silencio un momento, ella trato de escuchar si venía algún ruido del piso de arriba, una vez que no pudo escuchar nada le dijo -, Te juró Remus Lupin, que algún día me encantaría escuchar que tú tienes algún problema.

-Creeme –dijo él para animarla un poco -, que si algún día lo tengo serás la primera en escuchar la versión completa, contando cada suspiro. Pero por el momento aun te seguiré escuchando.

-Gracias –dijo ella con la leve sonrisa que él había logrado, dio un enorme suspiró y continuó -, iré a hablar con él antes de que los niños se despierten.

-Yo me voy, suerte y la próxima vez prometo mejor escribir en lugar de venir –dijo Remus haciendo su caminó hasta la puerta de la casa seguido de cerca por Kathy.

Remy…gracias por advertirnos sobre la visita de Dumbledore anoche –dijo una vez que estaba fuera de casa -, nos salió bien gracias a ti.

-No te preocupes, buenas noches –dijo él despidiéndose y desapareciendo.

Kathy cerró la puerta una vez que su amigo se había marchado, miró su reloj, ya casi eran las cuatro de la tarda, era seguro que los niños no tardarían en despertar. Así que tenía que hablar con Sirius pronto, sabiendo que los chicos dormían en su cuarto, sin dudarlo mucho caminó directo al cuarto de Sirius. La puerta estaba abierta, por lo que llegó y se quedó de pie, recostada al contramarco. Sirius estaba acostado boca arriba en la cama, con ambas manos en la nunca y la mirada perdida en algún punto fijo en el techo.

-¿Le has dado las gracias a Remus? –preguntó Sirius dejando a Kathy con la boca abierta cuando ella trataba de decirle algo, pero es que él aun no la había visto a la cara.

-Si, él se acaba de ir –contestó Kathy, dudó un poco pero era mejor preguntarle, que ella recordará él no era así cuando estaba celoso -, Sirius, ¿Te pasa algo?

Sirius dejó de ver al techo y la vio a ella, seriamente, de esas miradas que realmente eran raras en un hombre como él. Se sentó, pero no pudo continuar viéndola cuando ella lo miraba con tanta preocupación en el rostro.

-Sirius, por favor –pidió ella dejando la puerta y acercándose un poco más a donde él estaba -, ¿Dime que pasa?

-Odio esto Kathy, las cosas no se suponían que iban a ser así –respondió Sirius mirando hacia el suelo -, nos es justo que vivamos así.

-Sirius yo…

-Lo sientes –la interrumpió él poniéndose de pie y haciéndole frente, tenía una mezcla de rencor y enojo a la vez en el tono de voz -, Katherine, ¿eso es lo que ibas a decir? Lo siento Sirius, siento no haberte creído cuando me suplicaste que no te había engañado. Siento haberte ocultado por más de un año que soy padre…

-¡Basta! –exclamó ella aun con el mismo tono que él estaba usando.

Se miraron a los ojos por unos segundos, él trató de decirle algo más pero se contuvo a si mismo, se hizo un poco para atrás y paso las manos por la cabeza desesperado. Una vez que se controló se acercó a ella y le dijo -, sabes, esa noche en la que… tú y James fueron a mi casa y creyeron que yo te había engañado. No te había pedido que fueras solo porque quería verte, iba a pedirte que te casaras conmigo. Sabes lo diferente que sería esto si tú tan solo…

-Te hubiera escuchado –continuó ella mientras comenzaba a llorar y seguía hablando - Me lo has dicho y ya los se, arruine mi vida y al parecer por desgracia la tuya también. Espera porque no solo fue la nuestra, tengo familia Sirius, que están allá afuera pensando cosas que ni siquiera me quiero imaginar sobre mi. Y todo porque nunca tuve el valor de decirles que tengo una hija. ¿Quieres saber porque? Porque tenía miedo de lo que podían hacer si se dan cuenta quien es el padre y porque no esta conmigo. Ahora que recuerdo, Lily tampoco se quedó muy contenta conmigo –se detuvo allí, él la miraba detenidamente sin decirle nada, no sabía que. Ella se limpió las lágrimas del rostro, pero aun así continúo llorando -, puede que la lista sea muy larga, y de verdad lo siento. Pero no puedo tratar de arreglar las cosas si no me dices como, vivimos juntos Sirius, y créeme el pasado duele, pero hay que seguir adelante. O al menos eso pienso yo, pero no vale la pena que me grites sobre lo que hice mal, porque créeme, si se que soy la estupida que arruinó su vida.

Lo miró a los ojos por un segundo y luego se dispuso a dar la vuelta y salir del cuarto, Sirius no pudo detenerla ni decirle nada, ya se sentía bastante culpable por lo que le había dicho. Mejor la dejó salir, sabiendo que iría a desahogarse ella sola, ya pensaría en algo para disculparse. Reconoció el llanto de Harry venir de la otra habitación y prefiriendo darle algún tiempo a ella, se fue él a hacerse cargo de los niños.


Tres días exactos habían pasado desde que Sirius y Kathy discutieran aquella tarde, cada vez que Sirius miraba a Kathy se arrepentía más de haber iniciado aquella discusión solo porque él presentaba un momento de celos. Sabía que cuando le hablaba lo hacia porque tenía que hacerlo, que aun lo apoyaba por los dos niños esa era la única razón. Pero a veces creía oírla llorar cuando estaba sola, o por lo meno él quería pensar que no lo estaba haciendo. En el segundo día Harry y Tori habían aprendido a dar sus primeros pasos, parece que los dos crecían juntos al mismo tiempo. Pero Kathy solo se quedó lo suficiente, lo cual destrozó a Sirius internamente, lo último que quería causar es que ella se perdiera cosas como esa de su hija. Aceptaba la culpa completa, la tubo a ella de pie junto a él, tratando de admitir lo que sentía y él solo le dijo cosas que, como ella le había dicho, ya no valía la pena recordar.

Pero después de pasar tres días en lo mismo, esa tarde decidió que tenía que ponerle un fin a eso, tenía que disculparse y, como siempre antes de hacerlo para hacerlo correctamente, tenía que consultarlo con él buen Remus, que estaba a punto de graduarse en psicología si estos dos no arreglaban nada.

Aprovechó que Tori se levantó antes que Harry de su siesta de la tarde, alistó a la niña y decidió llevársela con él para ver a Remus, y asegurar de cierto modo a Kathy que si regresaría.

-Kathy, ¿Te molesta si vamos a dar un paseo nosotros dos? –preguntó Sirius con Tori en los brazos. Kathy los miró desde donde estaba sentada, tanto Tori como Sirius tenía una sonrisa pícara en el rostro. Tori llevaba una pequeña mochilita en la espalada y un abrigo rosado con flores amarillas, viendo que Sirius se había molestado tanto en cambiarla decidió dejarlos ir. –Harry aun no despierta y pensé que estaría bien si solo fuera padre e hija por una tarde. ¿Si no te molesta por supuesto? –Kathy asintió con la cabeza y se levantó a darle un beso en la mejilla a la niña, sin esperar mejor despedida que esa, Sirius salió de la casa llevándose a su hija con él.

Una vez que aparecieron en la casa de Remus, se acercaron a la entrada y tocaron la puerta. Sin esperar mucho, Remus abrió la perta y sonrió al ver a los dos en su entrada.

-¡No me digas, Kathy te corrió de la casa y al primero de los dos que pudiste agarrar fe Tori! –exclamó Remus con una sonrisa burlona, Sirius hizo mala cara.

-No seas gracioso, ¿Nos dejas pasar? –preguntó Sirius bastante serio. Remus aun sonreía y para no amargar más a Sirius se desvió a ver a la niña, que estaba moviéndose incontrolable en los brazos de Sirius por lograr la atención de Remus.

Remus extendió los brazos y Tori se abalanzo hacia él diciendo algo que parecía ser el nombre de su padrino, una vez que tenía a la niña en brazos se hizo a un lado para que Sirius entrara a la casa. El animago pasó aun enojado por la felicidad que derramaba su amigo, este solo cerró la puerta tras él, muy despacio siguió a Sirius adentro de la casa, tomándose más su tiempo hablándole mimadamente a la niña que llevaba en brazos. Sirius se instaló en la cocina, donde su olfato no le falló y descubrió que su amigo estaba a punto de beber una taza de té antes de que ellos llegaran.

Una vez que Remus llegó, entre las atenciones que le daba a la niña le ofreció algo de comer a Sirius, que por supuesto este acepto. Cuando Sirius tubo sus bocadillos y Tori una galleta de bastante tamaño en la mano, Remus se sentó frente a Sirius, acomodó bien a Tori en una silla para que no se cayera, y giró la vista a Sirius borrando toda sonrisa que tenía en el rostro para preguntarle -, y bien Sirius, ¿Ahora que pasa?

-Oye, porque dices que… -comenzó a protestar Sirius pero la mirada de Remus lo dejó en silencio, bajó la mirada y le contó lo que había sucedido y que quería pedir perdón pero que sabía que esta era una ocasión diferente.

Remus se quedó en silencio por un buen rato una vez que Sirius había terminado de hablar, Sirius lo miraba con impaciencia, esperando que él le ofreciera una salida a sus problemas.

Con un suspiró Remus dejó de pensar y se dirigió a Sirius -, esta vez si que la arruinaste.

-Remus –protestó Sirius al instante al no escuchar solución alguna.

-Vamos Sirius ya sabes como funciona esto, no es la primera vez que discutes con Kathy –dijo Remus al instante -, le hiciste daño, tú sabes dale algo a cambio, algo que la anime, ha estado sola mucho tiempo.

-Tenía a Tori –dijo Sirius tratando de defender un punto en su interior.

Remus sonrió débilmente para decirle acomodándose en su silla -, sabes que eso no es lo mismo. Esta es una de las razones por las que ella esta así Sirius, y lo ha estado desde que es madre. Se siente sola Sirius y lo peor es que sabe que es su culpa.

Sirius no pudo protestar en nada con lo que Remus le había dicho, solo bajó la cabeza como un niño cuando esta siendo regañado, -es más difícil ahora con dos niños con nosotros.

-Nada que no podamos arreglar –dijo Remus dándole ánimos a su amigo, este levantó la cabeza. Una sonrisa pícara apareció en la cara de Remus, Sirius se inclinó hacia delante recostándose en la mesa con las manos.

-Conozco esa mirada, dime que tienes en mente –pidió Sirius apuntando con él dedo a Remus.

-Dime algo Sirius, ¿Aun puedes cocinar tan bien como antes? –preguntó Remus mientras Sirius ampliaba su sonrisa y escuchaba con atención todo lo que él tenía que decirle.

Tori y Sirius llegaron para la hora de la cena a casa. Harry y Kathy ya estaban comiendo, Sirius le sirvió a su hija y a él mismo un plato de comida de la que Kathy había hecho y se sentó a comer con el silencio que ahora rondaba cuando ellos dos estaban juntos. Pero aunque pudo disimular bien la sonrisa, ya no le importaba que ella estuviera enojada, ya faltaría poco para que él arreglara las cosas.

Cuando terminaron de comer, Kathy se llevó a Tori para darle un baño y jugar un rato con ella antes de que se durmiera. Sirius se despidió de la niña y recibiendo el usual y frió buenas noches que ahora le daba Kathy se quedó con Harry comiendo una segunda ración de postre.

Kathy no volvió a salir esa noche más del cuarto con Tori, después de bañarla se quedó con ella jugando un buen rato en su cama hasta que se durmió y al pudo colocar en su cuna. Cansada ella misma decidió ir a tomar un baño, aseguró la puerta y después de quitarse la ropa entró al baño y abrió la llave, dejando correr él agua tibia por todo su cuerpo y relajarla un poco más. Por instinto o por pura costumbre, en esos días ya no sabía cual escoger, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas y a mezclarse con el agua. Todo la estaba torturando pero es que ya no sabía como para, ya quería dejar de llorar y dejar todo eso atrás pero por alguna razón no podía. Ya había perdido la calma que el baño le estaba dando así que saliendo del baño se puso el pijama, dejó una pequeña luz para Tori y se acomodó en medio de las sabanas en la cama. Para su mal gusto esos días lo único que hacia era llorar, cerró los ojos tratando de que él sueño viniera pero algo más vino a su cabeza.

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La noche estaba bastante fresca para ser vacaciones de verano, Kathy estaba sentada en la que solía ser la casa del árbol en la que ella y su mejor amigo James Potter solían jugar cuando eran pequeños. James solía decirle que si continuaba subiendo a aquel lugar a ver las estrellas y pensar un poco, ella y la casa iban a caer al suelo algún día de estos. Y aunque tenía cierta razón, porque ahora ya no cabía de pie por la pequeña puerta, sabía que la buena ingeniería de Charlus Potter evitaría que eso sucediera.

Había sentido que ese día jamás se acabaría, tanto que no tenía muchas ganas de ver las estrellas, solo se quedó allí sentada recibiendo la brisa de la noche.

-¿Qué estas haciendo aquí? –preguntó ella sintiendo que alguien entraba a la casa y luego tomaba asiento a su lado.

-James me mando, te vio sentada y dice que cuando subes no sueles hacer eso –contestó Sirius.

-Tiene razón –dijo Kathy con una sonrisa - ¿Y porque no ha venido él mismo a preguntar? –le preguntó ella de mala manera, donde Sirius entendió que ella estaba así por culpa de él.

-Pues porque ha recibido una carta de Lily, y después de adorar y llorar sobre ella dándole gracias a todos los dioses que conoce que por fin la pelirroja le ha contestado, él le tiene que contestar –respondió Sirius de manera bastante rápida, luego más lento le dijo –ahora dime, ¿Por qué has venido hasta acá? La subida esta tremenda y aunque la vista es impresionante creo que tiene que ver conmigo.

-No todo tiene que ver contigo, Sirius –dijo ella viéndolo por primera vez desde que llegaba, deteniéndose en esa mirada gris que la hipnotizaba -, tengo práctica para subir y es un país libre puedo pensar en donde yo quiera y como quiera.

-¿Te gusta discutir conmigo, no? –preguntó Sirius.

-No sabes cuanto –contestó ella irónica -, por eso me encanta que te hallas venido a vivir con mi vecino, así podré discutir contigo hasta cuando no este en Hogwarts.

-¡Lo sabía Kathy, si estabas pensando en mí! –exclamó coquetamente Sirius.

-Como quieras –dijo ella rodado los ojos y apartando la mirada, luego la regresó y fingiendo enfado le dijo -, y es Katherine, no le copies a James la forma en que me llama.

-Es una lastima, porque a mi me gusta llamarlo a él de la forma en que tú le dices –dijo Sirius, ella mantuvo con todas sus fuerzas la sonrisa que estaba reprimiendo y negó con la cabeza para disimular un poco. Sirius continuó hablando -, bueno, si no quieres que te diga como James te dice, puedo inventarte yo uno mucho mejor.

-A si, ¿Cómo cual? –preguntó Kathy burlonamente y regresando a ver él paisaje en lugar de él, ya era demasiada tentación tenerlo a su lado como el hecho de que estuvieran solos.

-Pelirroja te serviría pero te confundirían con Lily y eso no lo queremos –comenzó Sirius, Kathy formaba una sonrisa con cada cosa que él le iba diciendo -, si sigo pensando todo lo que tiene que ver contigo es sobre el color rojo, petirroja es tu animal, por cierto eres una buena profesora no seríamos animagos ilegales si no fuera porque tu si eres uno legal. ¿Dónde me quede?... O si petirroja, pero pueden pensar mal si alguien más lo escucha…

-¿No tienes un botón de apagado? –preguntó ella sonriendo.

-Lo tengo pero no creo que te guste saberlo, por ahora –contestó Sirius - ahora cállate y escucha. Serías algo diferente, o al menos creo que así te gusta ser, quien imagina a dos pelirrojas en Hogwarts, tú lo cambiaste, aun eres pelirroja pero te diferencias de Lily por el segundo tono que hay en tu cabello, ese decorado muggle que te da una mezcla de ser divertida y lo suficientemente alocada – Kathy negó con la cabeza otra vez con una sonrisa, no había forma de callarlo hasta que terminara y le estaba haciendo mucha gracia lo que él estaba diciendo sobre sus rayitos en el pelo, pero en el fondo tenía razón lo cual le sorprendía –Serías simpática y cariñosa, como esa vez cuando a un niño de primer año le cayó tinta en su ensayo y tu lo ayudaste –eso la sorprendió un poco más, eso había pasado hace mucho, ¿Cómo podría recordarlo? –pero no eres una santa eso se sabe, cuando te toca pelear por algo que crees justo lo haces sin vacilar, y cabe agregar que fuiste profesora de tres animagos ilegales. –él comenzó a hablar más lento, ella aun no encontró el valor para voltear a verlo – Si me lo preguntan a mi, bellísima sería la única forma de descubrirte mejor. Nadie puede ser tan hermosa como tú –con una mano en la barbilla de ella lo obligó a verlo a la cara, él se había acercado a ella -, no con esos ojos cafés que pareciera cambiaran de color cuando los vez contra él sol.

Terminó con su clásica sonrisa mientras guardaba el aliento y se acercaba a ella cerrando los ojos. Por un momento ella dudo de besarlo, pero segura de arrepentirse si no lo hacía cerró los ojos y dejó que sus labios se unieran y jugaran entre ellos en ese beso. Largo y jugoso para darles tiempo de saborear con sus lenguas cada espacio, terminando separándose lentamente con la respiración agitada por la falta de aire.

-¿Te importaría ser llamada la novia de Sirius Black? –preguntó casi en un susurro que ella entendió perfectamente debido a la cercanía de sus rostros.

Ella lo observó por unos instantes y le contestó –seguro podemos encontrar uno más pequeño que "la novia de Sirius Black" –dijo ella haciendo las comillas con los dedos, la sonrisa de él se borró por un instante con el miedo a sentir ser rechazado – pero no me importará usarlo por un tiempo –dijo ella al fin. Él volvió a sonreír y se acercó a ella para volver a recibir más de aquel beso que lo había encantado.

//////////////////////////////////////////////////FIN DEL FLASH BACK/////////////////////////////////////

Kathy se movió incomoda en su cama, y con una sonrisa antes de quedarse dormida dijo en un suspiro – te amo Sirius Black.