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¡Hola! .o./ La verdad es que había olvido que tenía que terminar esta colección de One Shots hasta que mi querida Vita me lo recordó, y bueno, acá traje el penúltimo y espero lo disfruten. Si les gustó y me regalan un review, estaré muy agradecida. NwN/
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Disclaimer:
Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La ―extraña― historia es completamente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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[ *~+ Propuesta Seis +~* ]
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―Gale―
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[ *~+ Capítulo Único +~* ]
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Los rayos de sol traspasaban las cortinas.
Y por eso se cubrió mejor con las cobijas.
La verdad era que a ella le gustaban mucho los días así, recibir el sol con una sonrisa y el trino de los pájaros con una buena taza de café caliente en las manos; pero, en ese día en particular, o mejor dicho, los últimos tres meses, las salidas del sol no le hacían mucha gracia en realidad.
Y la razón era una.
Su tesis de doctorado.
Nunca pensó que algo pudiese quitarle más el sueño que sus dos hermosos bebés de diez meses, pero se había equivocado terriblemente, si bien era cierto que los bebés cuando querían atención la reclamaban con todos sus muy sanos pulmones, ella había topado con la suerte de no solo tener un maravilloso novio capaz de hacer la mayoría de las cosas necesarias para volverlos a hacer dormir ―gracias a un campamento de padres al que fue junto con Gray y Natsu―,sino que también sus dos preciosos bebés tenían un horario bastante solidario con sus necesidades de descanso, especialmente ahora que ya casi cumplían su primer año de vida.
Algo que le parecía increíble.
Aún recordaba cuando se enteró de su embarazo y del miedo que sintió, en sus planes un bebé siempre estuvo mucho después de su doctorado, cuando tuviese su casa propia y su carrera en su punto máximo, pero no había sucedido así; y, para hacerlo más terrorífico aún, cuando la doctora le dijo que serían gemelos sintió que el mundo le cerraba la puerta a sus sueños, pero solo fue por un momento, porque inmediatamente la alegría y las palabras de emoción de Gajeel al escuchar las noticias rompieron esas puertas y le ofrecieron de nuevo todas esas cosas que ella soñó y que estaba por lograr.
Él le ofreció promesas de hierro, confiables y duraderas.
Había sido difícil, sí.
Mareos, náuseas, vómitos, dolores, una panza más grande que ella misma y aparte los bebés decidieron venir antes para acabar teniendo una cesárea de emergencia cuando en media cena en la casa del matrimonio Scarlet-Fernandes sus gemelos decidieron querer venir al mundo causando un revuelo entre los comensales que solo se ordenó cuando Erza la alzó en brazos y vociferó ordenes mientras su esposo Jellal sacaba el auto de la cochera para llevarla al hospital y Lucy la tomaba de la mano para asegurarle que todo estaría bien y Gray corría medio desnudo a avisarle a Gajeel en su trabajo de lo que ocurría ya que debido al susto hasta había olvidado que existían los teléfonos.
Un gran caos provocado por dos pequeñísimas criaturitas que apenas y pesaron un par de kilos.
Levy rió bajo las cobijas.
Claro que en ese momento la situación no le hizo ninguna gracia, al contrario, para ella fue una experiencia terrorífica, pero cuando vieron la grabación que Natsu hacía en medio caos mientras narraba como si fuese un partido de futbol, ninguno de los involucrados pudieron evitar romper a reír mientras observaban a todos actuar como gallinas locas en el corral, mucho menos con Juvia persiguiendo a Gray para darle la ropa que a él le faltaba y por lo que una patrulla de policías lo detuvo luego de correr por dos cuadras solo en bóxers.
De verdad que le agradecía a Natsu la imprudencia de grabar ese momento.
Al final así es la vida.
Lo que asusta en algún momento se vuelve una memoria preciada al ser superado, y quizá así sucedería con la tesis, aunque por el momento solo le parecía un monstruo terrorífico que la esperaba en el escritorio junto a la lavadora.
Él único lugar que ese apartamento permitía para poner ese pequeño escritorio y sus montones de libros y apuntes.
Algún día, quizá, podría tener toda una biblioteca en casa para ella sola.
Algún día.
Pero por el momento era lo único que ella y su novio se podían costear.
―¿Llaverito durmiente? ―la voz del hombre en el que estaba pensando la hizo sacar un poco la cara de debajo de las cobijas―. Así que ya estabas despierta, pensé que tendría que echarte al hombro y bañarte yo mismo como hice ayer.
―Ayer lo menos que hiciste fue baahhhghhñarme... ―respondió en medio de un bostezo que apenas hizo entendible su última palabra.
―¿Pero fue mejor que un baño, no? Además así se bañan los gatos, pasando la lengua por todo lado ―dijo cerrándole un ojo.
―¡GA-GAJEEL! ―reclamó colorada.
―Oh, sí, ayer ronroneaste muchas veces eso en el baño ―la manera en que alzó su ceja con piercings la hizo sentir un pequeño calor bajar por su cuello, en especial cuando él se sentó en la cama y puso una de sus manos en su trasero cubierto por la cobija y apretó―. ¿Qué dices, te echo al hombro?
―Y-yo... ―Levy miró en esos rojizos ojos y se mordió el labio inferior por todo el deseo que vio en ellos, y la verdad, si se ponía a analizarlo, lo mejor para la frustración y cansancio constante en que la tenía su tesis era algo como eso.
No estaba mal pedir que repitiesen.
―¡Se fue el tiempo! ―Gajeel le dio una nalgada y la joven de un brinco se sentó en la cama.
―¡GAJEEL! ―reclamó, sentía la nalga caliente por la acción de su novio pero la verdad no le había desagrado del todo.
―¡Oh, sí! Di mi nombre ―ella lo fulminó con su mirada y él le lanzó un beso y luego sonrió como tiburón―. Ya más tarde te cumplo todo lo que estás pensando mi pequeña Mc Lasciva. ¡Gee hee! ―Levy infló las mejillas y miró hacia otro lado, fue en ese momento que el sonido de balbuceos inentendibles llevó la atención de la joven a la puerta de su pequeña habitación.
―¿Los bebés están en el pasillo? ―le miró ceñuda, hasta hacía un momento pensó que estaban dormidos pues el apartamento estaba bastante silencioso.
―Correcto, y por eso no puedo darle un baño de gato a su mamá ―una roja Levy iba a reclamar pero Gajeel se adelantó a besarla con tanto deseo que la dejó de espaldas a la cama y sin aliento cuando se alejó de ella―. Más tarde... te lo aseguro... ―con otra de sus sonrisas maldosas besó el escote de su blusa de dormir y se fue a la puerta―. Ahora, los bebés tienen algo que decirte.
―¿¡Eh!? ―volvió a sentarse en la cama―. ¡DIJERON ALGO NUEVO! ―emocionada observó al apuesto padre entrar con el cochecito doble que les regaló su abuelo Metallicana.
―Algo así ―Gajeel llegó hasta la cama y sacó uno a uno a los bebés, quienes gatearon con balbuceos llenos de sonrisa a donde su mamá, seguidos por Lily, su fiel gato negro que ahora era como un hermano mayor y sobreprotector de los bebés―. ¡Oe, oe, oe! ―Gajeel detuvo por la camiseta celeste a su pequeño Yajee―. Deja a las damas primeros.
―Oh, vamos Gajeel ―Levy rió―, déjalos ir al ritmo que quieran.
―¡No, no! ―negó totalmente serio―. Esto lo ensayamos desde hace semanas y tiene que quedar bien.
―¿Ensayar? ―le miró divertida y abrazó con cariño inmenso a su pequeña Jutla cuando llegó a sus brazos extendidos―. ¿Ensayar qué? ―curiosa le miró pero este solo le dio su sonrisa de tiburón, en tanto el otro de sus pequeños llegaba a sus brazos y casi gritaba emocionado ese título que la llenaba de amor y orgullo.
―¡Ma-má!
―¡MAMÁ! ―coreó su pequeña llenando de babas su mejilla ya que de eso estaban compuesto el ochenta por ciento de sus besos.
―¡Gee hee! Ahora tú, ve Lily... ―el gato le hizo completo caso y caminó hacia ella, le acarició la mejilla con la de él al llegar a su lado y la miró a ella y luego a Gajeel de manera expectante.
O al menos eso le apreció a ella.
¿Podía mirar un gato a dos personas de manera expectante?
―¿Y? ―Gajeel se cruzó de brazos, ahora a Levy le parecía que sonreía nervioso―. ¿Y? ¿Qué dices? ¿Eh? ¿Eh?
Levy parpadeó extrañada, incapaz de entender por qué de pronto parecía tan ansioso por una respuesta de la cual no había ninguna pregunta.
―¿Y? ―preguntó ella.
―¿¡Y!? ―repitió él.
―Gajeel...
―¿Sí? ¿Dices qué sí? ―el hombre se sentó en la cama con tanta fuerza que todos en el colchón brincaron un poco, los dos bebés disfrutaron de lo más esa sensación y rieron adorablemente atrayendo la atención de su madre, quien, luego de verlos encantada, frunció su nariz y luego el ceño.
―Vamos, Levy, ¿sí? Por favor... ―el que la llamase por su nombre y no por sus mil apodos además de su actitud casi sumisa la hizo entender a lo que se refería.
O al menos eso creyó.
Le miró ceñuda.
―¡NO! ―fue su respuesta y el hombre con piercings en las cejas sintió que su corazón se empezaba a romper―. ¡Por supuesto que no! ¡NO Y NO Y NO!
Su respuesta fue tan contundente que hasta Lily le miró espantado.
―Pe-pe-pero...
―¡Nada de peros! ¡Es un absoluto no! ―infló las mejillas al ver la cara de perro pateado de Gajeel, si creía que la iba a convencer con ese numerito se equivocaba―. ¡NO ES NO!
―Yo pensé que...
―Pensaste mal entonces ―le extendió a su pequeño Yajee―. ¡Ten, tu turno, tus pañales!
Gajeel puso la destrucción de su corazón en pausa y parpadeó confuso.
―¿Pa-pañales?
―¡Claro que pañales! No te hagas el que no los has olido ―lo señaló con su mano libre ya que con la otra acariciaba la cabeza de su princesita―, tienes que dejar de tenerlo miedo a cambiar los pañales de Yajee. Por eso me niego rotundamente a hacerlo por ti ―sentenció con total convicción y se molestó cuando escuchó a Gajeel romper a reír.
¿Acaso no se estaba tomando su negativa con seriedad?
¡Era un gran tonto!
Lo miró lo más enojada que pudo pero no pudo hablar pues Gajeel le dio un beso demasiado apasionado como para ser visto por sus bebés.
Se puso roja de nuevo.
―Ga-gajeel...
―Para amar tanto las letras se te pasaron por alto ¡Gee hee! ―le revolvió el pelo y le quitó a la bebé de su lado y la colocó en la cama acostada―. O estás más cansada de lo que pensabas, o ciega.
―¿¡Eh!?
―Creo que también ocupas esto ―le pasó las gafas rojas que usaba para leer y no cansar su vista con la pantalla de la portátil―, tal vez así lo veas.
―¿Qué tengo que ver? ―ofendida por llamarla ciega se cruzó de brazos, pero él señaló con su cabeza a los bebés, acostados uno junto al otro con Lily a la par, y ella llevó su vista allí.
Ahora que se fijaba...
¿Por qué los tres llevaban una camisa igual?
¿Y por qué las tres camisitas tenían silabas?
―¿ "ME" "RRY" "MA"? ―frunció sus cejas pensativas―. ¿Quisiste poner Merry Christmas? ―le miró extrañaba―. Pero faltan dos meses para navidad...
Gajeel y Lily se golpearon la frente.
Uno con la mano y otro con la cola.
―De verdad que estás cansada, Llaverito... ―soltó un largo suspiro―. ¿¡Y por qué lees de derecha a izquierda!? ―preguntó algo exasperado por los nervios,
―¿Eh? ―La joven parpadeó sin entender, tal vez Gajeel tenía razón y estaba más cansada de lo que creía porque no estaba entendiendo absolutamente nada―. ¡Oh! Es que en la madrugada traducía textos de Merilidiom antiguo y esa escritura se lee de esa manera ¡Jeje! ―se rascó el cuello apenada y volteó de nuevo a los bebés―. A ver, entonces se lee... ¿MA-RRY-ME?
Gajeel tragó hondo.
―MA... ―Levy se quedó mirando las tres camisitas iguales que compartían sus gemelos y su gato―. MARRY... ME... ¿¡MARRY ME!? ―perdió el aire de sus pulmones, se llevó la mano a la boca y así volteó a ver a Gajeel, quien estaba con una rodilla en el suelo y con un anillo en la mano.
Y para eso solo había una respuesta.
Solo una silaba.
...Una que ella y sus gemelos corearon para alivio del corazón de un exultante futuro esposo...
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¿Reviews?
:D Los reviews hacen que siga escribiendo D:
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Rincón De La Escritora En Proceso:
Me encanta usar a los gemelos en el Gale x3. Por cierto, los nombres que uso para los gemelos son los que salen en la novela ligera sobre ellos, Yajee y Jutla. Espero que les haya gustado y el siguiente será el último que, obviamente, será JERZA. ¡Jejeje! NwN/
La palabra de Vita era: Tesis.
Agradecimientos:
A vosotros que me animáis con vuestros lindos reviews, miles de gracias:
Lady Werempire
Nymus
MinSul6011
Liraz D Nightray
Bluewater14
DanaLovesOhana
IBLWE
Guest
Monkey D Ani
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Gracias mil por leer y comentar. QwQ)b
¡Gracias por leer y comentar!
Animan a continuar.
¡Adieu!
.o./
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