La Oscuridad
Capítulo 6.
Salir adelante sin ti .
Se llevó una mano a su estómago y cerró los ojos al sentir como rugía con fuerza, levantó su mirada vacía hacía el lado en donde estaba desparramado su desayuno y se maldijo por haber reaccionado de esa forma tan infantil, no se culpaba por la forma en la cual había tratada a Okon, si no, por haberlo pagado con su alimento.
Curvó sus labios con amargura y comenzó a gatear hacía el lugar donde podía oler el aroma que desprendía su maltratado desayuno. Con una de sus manos, la movía enfrente suya para evitar tropezarse con algún objeto indeseable y justo la que soportaba su peso, se topó con algo que le producía unos escalofríos de pánico. Se mordió los labios y gruñó al sentir como su nuevo amigo, el bastón seguía ahí recluido en el suelo.
Meneó la cabeza con desgana y apartó con más brusquedad el bastón para conseguir que los dedos de su mano chocaran con ese líquido tan necesitado para su estómago vacío.
Su alimento. Se sentó en el suelo y palpando con su mano todo su alrededor, encontró con había un pequeño bollo totalmente empapado por su té. Masculló a su mala suerte y sin entusiasmo a la idea que se le había pasado por la mente, comenzó a comer de esa forma. Como un animal, como alguien sin escrúpulos y que estaba al tanto de salir huyendo ante una posible amenaza.
Pero..¿dónde estaba esa amenaza?, si la única persona que deseaba de corazón estar junto a él, la había echado de la casa. Cerró sus ojos para comer en la más completa soledad y se mordió los labios con fuerza, en donde una pequeña herida se había formado ahí y vio, en la oscuridad de su mente, como esos hermosos ojos verdes le contemplaban con la mayor fascinación del mundo.
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Agachó su cabeza con tristeza y desvió su mirada hacía atrás para poder ver como la chimenea del Aoiya seguía siendo el punto más alto de la casa, aunque tenía que irse de ahí y despejar su mente, tenía la necesidad de seguir echando su vista hacía atrás y obtener la esperanza de que él estaría ahí para impedirle que se fuera de su lado.
Pero esos sueños, solo eran eso..sueños. Sintió como la mano de Shiro se colocaba encima de la suya y dirigiendo su mirada hacía su buen amigo, obtuvo su mirada de apoyo, ojala pudiera sonreír de esa misma forma, pero su alegría se había quedado en el Aoiya y ya nada volvería a ser lo mismo, aunque se empeñará el joven Oni a cambiarla. Arqueó su espalda al ver como una sombra se iba acercando hacía ellos y aunque la podía reconocer en cualquier sitio por su aura de humo, ahora mismo no sentía la más mínima emoción de verle y escuchar sus envenenadas palabras.
Sujeto con fuerza la mano de Shiro y lo atrajo hacía ella.
-¡Quiero irme ahora!..-exclamó con nerviosismo..-¡ya!.
-Es lo que estamos haciendo Misao..-soltó Shiro al alzar una ceja sin comprender su actitud..-pero tú no haces más que mirar hacía atrás y así nuestro camino se retrase más..-soltó con ironía.
Misao entrecerró su mirada al escuchar el tono de su amigo y aunque tenía bastante razón, ahora mismo no podía vengarse por hablarle de esa forma. Las cosas debían esperar a su debido momento y ahora lo único que más deseaba hacer, esa salir del campo de visión de ese psicópata. Se giró bruscamente en la dirección opuesta al Lobo y dando una zancada para comenzar su huida, obtuvo para sorpresa suya el ataque de ese cigarro que había rozado su mejilla.
Shiro desvió su mirada hacía atrás al reconocer ese arma y curvando sus labios con desgana se zafó del agarre de la Okashira, se plantó enfrente de su amiga para defenderla de ese hombre y cruzándose los brazos, alzó su rostro con orgullo, quería demostrarle a ese policía que no le temía, aunque la realidad fuera completamente distinta.
-¡Mira lo que he encontrado!..-exclamó con humor..-¡dos hormigas alejadas de su hormiguero!..-sacó un cigarrillo de su bolsillo y encendiéndolo con un brillo de maldad en sus ojos, expulsó el humo que se había formado en su interior..-¿qué estáis haciendo aquí?.
-No es asunto tuyo Hajime Saito..-soltó Shiro con brusquedad.
Y ante esa respuesta el Lobo alzó una ceja sorprendido por el tono de voz del joven, normalmente atacaba Misao a sus palabras tan hirientes, pero en esta ocasión, la protagonista de sus burlas se había mantenido en un segundo plano. Curvó sus labios con cierta nostalgia y ladeando su rostro hacía un lado, vio como la susodicha tenía las manos apretadas con fuerza y sus ojos estaban tan cerrados que no entraban ningún atisbo de luz.
Entrecerró su mirada y dando una zancada, volvió a aspirar a su delicioso cigarrillo.
-¡Aparta babosa asquerosa!..-exclamó al darle un empujón y conseguir que el cuerpo del Oni cayera al suelo con ferocidad, curvó sus labios con humor al saber que era el doble de poderoso que este insecto y que había conseguido doblegarlo con la mitad de su fuerza..-definitivamente los niñatos de hoy en día no tienen masa corporal para soportar una embestida como la mía, aunque..-avanzó hacía la Okashira y colocando su mano en su mentón la miró con diversión..-tu soportarías mi ataque, ¿verdad comadrejilla?.
-Déjame Saito..-balbuceo con dolor.
-¿Cómo?..-estiró su oreja con más humor para escucharla con atención..-¿qué has dicho pequeñaja?.
-¡Ha dicho que la dejes en paz maldito Lobo!..-exclamó Shiro al plantarse detrás del policía..-¿Estas sordo, viejo?.
Supo al instante que su corazón había dejado de latir cuando esos ojos se habían clavado en su cuerpo, era como si espiritualmente le estuviera ejerciendo el daño por su atrevimiento. La respiración se le había congelado y aunque no podía mover ningún músculo de su cuerpo, sabía que el sentimiento que lo estaba dominando era el miedo. Le tenía tanto terror a ese hombre que siempre se había mantenido a una distancia prudente, es más, jamás había articulado para alguna con ese insensato policía, pero ahora las cosas había cambiado y sabía cual era la causa.
Por una vez en mucho tiempo no se defendía de las burlas de ese hombre, por una vez en mucho tiempo parecía un animalillo asustado y por una vez en mucho tiempo no se parecía a Misao Makimachi, era una burla copia de su verdadero rostro, y por todos estos motivos había saltado a su rescate.
Hajime Saito achicó su mirada, y tan malévola era que sonrió con triunfo al ver el pánico reflejado en esa babosa, colocó su mano en su costado, y acariciando con ternura su amada espada, deseó con fervor desenvainarla y clavarla en la yugular de ese parásito. Dio un pequeño paso para acortar la distancia que lo separaba de su presa, cuando algo afilado se clavó en su espalda, desvió su mirada hacía atrás y vio con algo de amargura como el rostro de esa encantadora serpiente le mirada con pena.
Era como si le hubieran dado una bofetada y le hubieran estrujado con fuerza su diminuto corazón. Ver como ese rostro que desprendía una vitalidad tan agotadora y que en muchas ocasiones la habían envidiado, se estaba mostrando ante él con ese semblante asfixiante, le provocó un extraño sentimiento de furia, no podía entender quién había tenido el valor suficiente para hacerla pedazos.
Misao apretó su Kunai pero al instante, en cuanto se dio cuenta de lo que estaba haciendo la dejó caer al suelo, se llevó las manos a la cabeza y negando constantemente a algo que le estaba atormentando, salió huyendo de los dos hombres. En ningún momento pronunció palabra alguna pero su rostro les demostraba que algo le estaba matando desde lo más profundo de su interior.
-¡Misao espera!..-exclamó Shiro con espanto..-¡voy contigo!.
Saito observó perplejo el estado de esa endemoniada chiquilla y llevándose una mano a su pecho, lo notó más acelerado que de costumbre, achicó su mirada al escuchar como las palabras de esa babosa se las llevaba el aire y la protagonista de su extraño estado seguía huyendo de su presencia. Curvó sus labios con desgana y girando con velocidad, atrapó el brazo del Oni para apretarlo con fuerza y atraerlo hacía él.
-¡¿Qué demonios le ocurre a ese monstruo?!..-le preguntó con seriedad..-¿por qué no se ha defendido?¿por qué actúa como una mujer atontada y debilitada?..-apretó con mayor entusiasmo su agarre..-¡¿dónde está la verdadera Okashira de los Onis?!¡responde babosa!.
Se mordió los labios al escuchar como sus huesos crujían ante ese gesto y mordiéndose los labios intentó obtener su extremidad, pero desgraciadamente el policía no tenía las mismas intenciones de entregárselo.
-El asunto es por....
Escuchó atentamente las palabras del joven Oni y deseó desde lo más profundo de su corazón hacerle trizas por tratarle de esa forma, después de todo..¿no se suponía qué tenía sentimientos por su protegida?. Su instinto nunca le había fallado y ahora parecía que las cosas no eran como él había creído que podía ser.
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Apartaba todas las ramas que había en su camino, saltaba los troncos caídos que le entorpecían su huída y mirando hacía atrás vio como nadie la seguía, se sentía tan sola que solo quería desaparecer de este mugriento mundo y poder estar en sus sueños, aquellos en donde él estaba con ella y no le repudiaba.
Su pie chocó contra un tronco y sin desear evitar su final, cayó al suelo con brutalidad. Se quedó ahí tumbada y respirando agitadamente, vio como la arenilla respondía a su gesto, sus ojos se volvieron a humedecer y tapándose la boca con las manos, evitó que los gemidos de frustración salieran al exterior, pero desgraciadamente sus convulsiones fueron peores y sucumbió al llanto y a la desesperación.
Lloró y golpeó el suelo.
-¡¿POR QUE ME HAS ECHO ESTO?!..-ahogó en un grito de sofocante..-¡¡¿por que me odías?!!.
Sin emoción alguna, continuó ahí tirada como si fuera un simple objeto abandonado.
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Inconscientemente ladeó su rostro hacía la dirección de la ventana y sintió como algo le apretujaba el corazón con ímpetu. Se llevó la mano a su pecho y agachó su cabeza al sentir como todo le daba vueltas, tragó saliva con ferocidad, pero cuando hacía ese gesto nuevamente su boca se resecaba, gateó con dificultad por el suelo y tocando con su mano la pared que le entorpecía su camino, se apoyó en ella para levantarse nuevamente.
Golpeó con su cabeza la pared y se mordió los labios con fuerza. Deseaba dejar de escucharla mentalmente, deseaba cortar para siempre cualquier vinculo que había tenido con esa mocosa y poder vivir nuevamente su vida sin tenerla constantemente a su alrededor. Desde que había vuelto jamás volvió a ser el mismo de siempre y aunque al principio pensó que era por ella, ahora sabía por que se sentía tan sumamente atontado.
Era su maldita protegida. Y estar velando por su dichosa seguridad había conseguido que su vida solo se redujera a estar pendiente de ella.
Y ahora que ella no estaba tenía que avanzar y no dejarse llevar por ese sentimiento tan sofocante.
Palpó la pared y se dejó guiar por ella. Debía salir al mundo exterior, tenía que curarse y alejarse del Aoiya y vagar nuevamente por Japón. A la espera de encontrar su propio camino.
Cerró los ojos y suspiró a sus nuevos pensamientos.
-Es hora de avanzar..-sonrió con nostalgia..-ya no hay nada que me até a ese asqueroso lugar.
Una débil lágrima resbaló por su mejilla.
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Escuchó como unos pasos se acercaban hacía ella y alzando su rostro magullado por el golpe y por las lágrimas. Lo vio ahí.
Tragó saliva y sonrió con alegría. Ahí estaba su amado ninja, el hombre que gobernaba todos sus impulsos y con más emoción que antes se levantó del suelo y salió a su encuentro. Abrió sus brazos y se tiró sobre su pecho.
Lo notó completanente caliente y escuchó los latidos de su corazón, podía sentir como ese aroma tan fascinante le removía todas las entrañas y deseó no despertar jamás de este maravilloso sueño.
-Aoshi ha venido..-susurro con amargura..-sabía que vendría a buscarme.
Y la realidad chocó contra ella.
-¡Niña ¿de qué hablas?!..-le respondió la voz.
Su rostro se volvió pálido al escuchar esa voz y separándose de ese agarre, levantó su rostro para ver el semblante de ese súper hombre, de esa maravilla de maestro y dio dos pasos hacía atrás para enojarse consigo misma por esa acción tan estúpida.
Había confundido a su Aoshi- sama por Seijuro Hiko.
-¿Se puede saber qué haces ahí tirada como si fueras un fepuldo comadreja?..-se cruzó de brazos..-¿no te da vergüenza?.
Giró su rostro hacía un lado y se mordió los labios, desde que había salido de su hogar, se había cruzado con las personas menos indicadas y se habían dirigido a ella con ironía, ¿por qué le trataban de esa forma?, justamente ahora que estaba mal y solo deseaba acabar con su sufrimiento, se encontraba con ellos, con los más irónicos de todos sus conocidos. De sus ojos brotaban lágrimas de desesperación y aunque tenía la necesidad de expulsarlas de su interior, no podía hacerlo delante de ese hombre.
Seijuro Hiko ladeó su rostro impasible ante la reacción de la pequeña y alzó una ceja sin encontrar el motivo que impulsase esa acción, se pasó la mano por su melena para acariciarla con egocentrismo, carraspeó y dando un paso hacía ella, levantó su mentón para que sus ojos expertos vieran al culpable de ese dolor.
-¿Dónde esta Misao Makimachi impostora?..-hizo una mueca de asco..-me enferma ver a una mujer fuerte llorar, aunque tu..-le miro de arriba a abajo..-¡das pena sinceramente!..-el escaso contacto que había entre los dos, lo redujo drásticamente y cruzándose de brazos..-si vas a seguir llorando vete al Aoiya y tírate a los brazos protectores de ese cubo de hielo, que te aguante él, no tengo por que seguir observando tu rostro demacrado..-hizo el gesto de despedida..-y vuelve cuando seas la verdadera comadreja, no esta copia barata.
Sus piernas temblaron ante esas palabras y sintió los deseos más primitivos de acabar con su vida y desaparecer de la faz de la tierra, estaba cansada de esto, estaba agotada de sentir un enorme peso en su corazón que no la dejaba vivir como antes, estaba amargada por ser la culpable de este GRAN cambio. Si no hubiera provocado la caída, su Aoshi seguiría siendo el mismo de siempre y ella seguiría estando en su maravilloso hogar, pero las cosas habían cambiado.
Le habían pedido que se fuera de su Aoiya, Aoshi le había desprecio, Saito se burlaba y Seijuro le echaba del bosque, ¿qué más podía pasar?. Ahora mismo acabar con su vida sería la mejor de todas las opciones. Levantó su mirada llorosa hacía la poderosa de ese súper hombre y mordiéndose los labios, sonrió con pesadumbre.
-Tienes razón he de volver a mi hogar pero..¿qué hogar Hiko?..-gimió..-Okina me ha pedido que me marche del Aoiya por que Aoshi me desprecia, ¿entiendes qué significa eso? el hombre que más amo me ha dicho que me odia y tiene todo el derecho a hacerlo, por que yo, solamente yo he provocado su ceguera..-vio como el rostro de Hiko se contraía..-una simple niña ha provocado la destrucción de una maravilloso ninja y si las cosas fueran peores para desgracia mía, me he encontrado con Saito y como tú sabes no es un santo, disfruta ver el sufrimiento de los demás y ahora mismo ha conseguido que me sienta como una mierda y tú has conseguido que desee acabar con mi patética existencia, ¿Estás orgulloso poderoso Hiko? así que gracias por impulsarme a suicidarme, por que ahora mismo no tengo motivos para vivir, después de todo soy una lacra para todos, un blanco perfecto de burlas y para seguir viviendo de esta forma, mejor tomar la otra opción, ¿no crees?.
Misao inclinó su rostro y haciendo una reverencia, dio la vuelta y avanzó mientras las lágrimas formaban interminables ríos de sufrimiento, prefería desaparecer que seguir contemplando su estado deprimente, después de todo sufrir por amor es morir en vida.
Algo la aprisionó contra el pecho de ese hombre, sintió como esos enormes brazos la sujetaban por la cintura y ejercían un fuerte contacto, podía oler su perfecto aroma de superioridad y sintió unos escalofríos al sentir como la respiración de Seijuro Hiko conectaba con su oído.
-Llora Misao Makimachi..-su voz era embriagadora..-pero ante todo ni si te ocurra suicidarte estúpida, por que es la peor de todas las decisiones que has echo en tu corta vida.
Sus ojos se cerraron lentamente y cayó sobre los brazos de Hiko, apartó con su mano uno de sus cabellos y sonrió con ternura.
-Maldita mocosa, has interrumpido mi aburrimiento.
Continuará.
Hola.., sé que estáis intrigadas por saber quién es esa "S" que le robara el corazón a la comadreja, ¿es posible?, bueno, la cuestion es que han aparecido dos "S" (Seijuro y Saito), ¿Será alguno de ellos?.
Pero cada uno de ellos le aportará algo a la comadreja, (a su estilo naturalmente).
Muchas gracias por los reviews a : Natsumi Niikura, Misao91, Okashira Janet, Lorena, Shumy, Cindy-jhonny, Misao Koishikawa y Kunoichi Karla.. (Aunque se merece el odio de la comadreja, debéis saber que Aoshi sufrirá mucho y de la peor forma)
Gracias por los reviews y nos vemos, saludos y abrazos amigassssssssssssssss!!!!!
Küssen!!!
