Bueno... aprovechando que hoy es domingo y no tengo mucho que hacer además de seguir escribiendo, voy a subir de corrido el resto de los capítulos que ya tengo publicados en otras páginas para que aquí ya quede al corriente y la siguiente actualización ya sea pareja en todos lados. Y pues, ya no tengo más que decir por el momento así que aquí está el siguiente capítulo, que lo disfruten. Este es un capi algo corto y no tan revelador (según yo) pero de aquí en adelante las cosas se pondrán mucho más interesantes.

Inazuma Eleven y sus personajes no me pertencen, son propiedad de Level 5, este fic está escrito sólo por diversión y sin ánimos de obtener nada más que un rato de satisfacción.

Capítulo 5

La conversación en la casa de huéspedes se había extendido por varias horas hasta que ya entrada la noche, todos decidieron que lo mejor era irse a descansar, o al menos eso intentaban.

-Tsurugi… - llamó la vocecita de Tenma a su compañero, que había terminado quedándose a dormir en su casa pues la lluvia no parecía tener intenciones de detenerse hasta el día siguiente. –Tsurugi…- lo llamó de nuevo sin obtener respuesta. -¡Kyousuke!-

Desde el suelo de la habitación donde el aludido dormía sobre un futón, se escuchó un leve gruñido y un "¿qué quieres?" algo seco, más el castaño no hizo sino reír suavemente. -Eres el ángel más malhumorado que conozco ¿sabes?-

-Ah claro, seguramente has de conocer muchos ¿o no?...- respondió el de ojos ámbar ya totalmente despierto.

-Ahmm bueno no…-

-Entonces no digas tonterías y mejor dime para qué me llamabas, ¿me despertaste sabías?...- siguió tratando de mantener el tono de voz molesto, pero tratándose de Matsukaze era difícil estar realmente enojado.

-Lo siento…- se disculpó el menor –es solo que no podía dormir, es extraño conocer otro ángel, que además es amigo de mis padres, después de todo tú lo has dicho, aparte de ellos y de ti no conozco ninguno…- en cuanto dijo eso pudo escuchar casi de inmediato un suspiro y aún en la penumbra podía imaginar la expresión que tendría el rostro ajeno en esos momentos. –No pongas esa cara, sabes que lo eres… sin importar tu origen eres un…-

-Soy un nefilim* Tenma, por mucha herencia y sangre angelical que posea no soy como tú, nací de un ser humano…-

-¿Y eso que tiene? Sabes que a mí no me importa…- se levantó despacio de la cama y fue con él, recostándose a su lado en el futón –te quiero no por lo que eres, sino por tu forma de ser, porque debajo de esa capa de frialdad e indiferencia hay un corazón noble que flecho al mío…- dijo lo último con las mejillas totalmente rojas y segundos después sintió la presión de unos cálidos labios contra los suyos, aunque el beso no duró tanto como hubiera querido.

-Y yo que creí que lo que te encantaba de mí era lo guapo que soy…- el comentario del de ojos ámbar rompió el mágico momento, aunque recibió por ello un merecido golpe de parte de Tenma.

-¡Baka… tú sí que sabes cómo arruinar el romance del momento!- le reclamaba sin dejar de darle golpecitos indoloros.

-Jajaja… ¿me perdonas?, es que algo tenía que hacer para no perder el control, lo último que quiero es que Ichirouta-sama me corra de aquí a patadas a media noche y en plena lluvia por "aprovecharme de su bebé"…-

Ante aquellas palabras, el rostro del castaño pasó por toda la gama de rojos y terminó dándole otro golpe más fuerte al mayor.

-Lo digo y lo repito, ¡eres un reverendo baka Tsurugi!... y pensar que iba a dejarte compartir la cama conmigo, pues ahora te quedas en tu fut… ¡ah!- al final se le escapó ese gritito cuando el de cabellos azules lo jaló hacia él, haciéndole perder el equilibrio y caer sobre él.

-Mejor tú te quedas a hacerme compañía aquí abajo, a fin de cuentas es más creíble que estés aquí porque te caíste de la cama, que tratar de explicar cómo terminé yo en ella-

Tenma permaneció con el ceño fruncido un rato más pero sin moverse, cosa que Tsurugi tomó como aceptación a sus palabras, finalmente el menor se acurrucó mejor, descansando su cuerpo al lado del otro, apoyando la cabeza en el hombro de éste. –Al menos abrázame y jala la manta que tengo frío…- susurró contra la nívea piel que poseía el de ojos ámbar, quien de nuevo tuvo que hacer uso de todas sus reservas de autocontrol para no propasarse, y tras un largo y tortuoso rato, logró conciliar el sueño, a diferencia de Tenma que había caído dormido casi al instante.

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Los siguientes días pasaron como agua a pesar de que algunos sentían que no era así, sobre todo por el asunto del viaje. Finalmente era la noche anterior a la tan esperada y ansiosa partida y cierto pelirrosa se encontraba en pena batalla campal con su maleta, que se negaba rotundamente a cerrar por mucho que lo intentara. Tal vez no había sido la mejor de las ideas haber empacado como si fuera a irse todo un mes, cuando el viaje duraría sólo una semana.

-Demonios…-

Mientras el chico de coletas seguía maldiciendo su "estúpida" maleta por no cerrar, y a su "estúpida" ropa por no poder acomodarse mejor, llamaron a la puerta de la habitación, pero tan concentrado estaba que no escuchó sino hasta que alguien le habló prácticamente al oído.

-Ran… te estoy hablando desde hace 10 minutos, jovencito…- una bella mujer que compartía el color de cabello con él, lo miraba entre divertida y curiosa, sobre todo al ver los dilemas del menor con su equipaje.

-¡Mamá… no vuelvas a hacer eso!, casi me matas de un susto, y… ¿qué pasa, por qué me miras así?...- preguntó con algo de suspicacia.

-Por nada en particular, solamente quería saber, ¿cómo es que tú, que tanto detestas que te confundan con una chica... empacas la maleta igual o peor que una?- cuestionó con una sonrisa al ver como la pobre maleta tenía el cierre a la mitad apenas y parecía que en cualquier momento fuera a reventar.

-¡¿QUÉ?... eso no es cierto!- intentó fingir demencia el pelirrosa, pero con la mirada que su progenitora le dedicó le hizo ver que a ella no la engañaba.

-Me pregunto…- comenzó a hablar de nuevo la señora Kirino mirando a su hijo con una sonrisa algo pícara – ¿esto no tiene nada que ver con que Takuto sí irá al viaje esta vez?... después de todo no lo había hecho desde… ¿cuándo?- y antes de que su hijo le respondiera, el sonrojo que vio aparecer en su rostro lo había hecho por él, haciéndola sonreír de manera más tierna.

-El último año de primaria…- fueron las palabras de Ranmaru, que trataba de sonar molesto por las insinuaciones de su madre, pero realmente no podía, pues muy a su pesar, ella tenía razón.

Los últimos cuatro años, los padres de Shindou se lo habían llevado al extranjero para celebrar antes su cumpleaños, y lo hacían en las mismas fechas en que la escuela tenía su viaje escolar anual. Pero este año sería distinto, pues el cumpleaños caería precisamente en los días del viaje y todos los del club de futbol y amigos del estratega, encabezados por Kirino, les rogaron a sus padres hasta convencerlos que lo dejaran ir al viaje escolar con ellos para celebrar la fecha.

Al ver que los pensamientos de su hijo estaban ya en quién sabe dónde, la señora Kirino sólo suspiró –bueno, te dejo que sigas con tu pleito con la maleta, en un rato te llamo para que bajes a cenar-

El de ojos azules solo respondió con un asentimiento de cabeza y permaneció sumido en su mutismo un rato más antes de volver a sacar las cosas de la valija para hacer un nuevo intento de que todo cupiera. Fue entonces cuando se topó con lo que había dejado hasta el fondo, era una cajita adornada con un pequeño lazo, la cual tomó entre sus manos y apretó contra su pecho.

-Takuto… esta vez voy a hacerlo… te diré lo que siento por ti…- murmuró en la soledad de su habitación, sellando así la promesa hecha a sí mismo de no volver de ese viaje sin haber confesado sus sentimientos. A pesar de los riesgos y de sus temores a no ser correspondido tenía que decirlo, ya no podía seguir callando aquello… estaba enamorado de su mejor amigo.

Continuará...


*Nefilim: según la Biblia, y otros escritos judíos y hebreos antiguos, se les llamaba así a los descendientes de los "hijos de Dios" y "las hijas del hombre". En la cultura popular se le ha dado este nombre a los hijos entre un ángel o ángel caído y un ser humano, o entre ángeles y demonios.

Y... esto es todo! Yo advertí que seria un capítulo más corto que los demás, pero espero que les haya gustado, ahora LA pregunta... (XD es que no se me ocurrió otra XD):

¿Qué creen que hay dentro de la cajita de regalo? (en serio díganme, porque tengo demasiadas ideas así que... HELP!)

Bueno ya... eso es todo, en el siguiente capítulo veremos que tal les va de viaje a los tórtolos y a la futura pareja y... ¡a todos los demás!

Bye!