Hola a todos! He vuelto! XD

Traje un nuevo capi de esta historia, espero que les guste. También quería decirles que trataré de colgar capítulos lo más pronto que pueda ya que acabó de comenzar el segundo cuatrimestre en la facultad y se me está complicando un poco ponerme al día con el fic. Pero haré todo mi esfuerzo para no defraudarlos. Así que, ¡Disfruten! .Les mandó Besos y abrazos enormes a todos los que lean! XD

Los personajes en esta historia le pertenecen a Susanne Collins y JK Rowling, aquí se los utiliza sin fines de lucro y para expresar mi imaginación.


Unsteady

Chapter 6

Hermione

No tenía idea de quien era este señor. Obviamente se trataba de alguien con poder en este lugar, y eso me puso más nerviosa.

-¿Le parece eso bien? -me preguntó él, seguramente al ver que había palidecido.

-Por supuesto que si, señor -afirme de inmediato y riendo nerviosamente.

-Entonces, acompañeme -me instó él.

Respire profundo y comencé a caminar detrás de él. No me esperaba este cambio de eventos. Había creído que haría la entrevista, me dirían que esperará su llamado y listo, que eso sería todo. Sin embargo, aquí estaba, metida en una interna de la empresa a la que no trabajaba.

Pasamos frente al escritorio de la mujer regordeta, y ella me saludó cordialmente con una amplia sonrisa. Eso me infundio un poco de valor, al percatarme que no todos allí eran tan ariscos y fríos como esa tal Blight. El señor, que no podía sacarme de la cabeza su parecido con mi padre, me abrió la puerta para que pasará primero a una enorme oficina. Para mi mala suerte, tuve que percatarme de cada detalle y no pudo escaparseme el del letrero de esa oficina. "Presidencia" rezaba el cartelito, cuando pasé junto a él. Sentí que mis ojos se me saldrían de sus cuencas. ¿¡Éste señor era el presidente y dueño de este imperio!?

La oficina tenía unas vistas espectaculares, no tenía descripción que pudiera hacerle juicio. Toda la ciudad de Londres se veía desde allí. El lugar era tan amplio y espacioso como el vestíbulo. Con sillones enormes para descansar, cuadros de notas periodísticas de la empresa en portadas importantes, un inmenso escritorio de madera pulcramenre brillante y asientos para los visitantes. No veía la forma de que pudiera encajar en este sitio. Yo no pertenecía aquí.

Tras cerrar la puerta de la oficina, el señor se acercó hacia él escritorio y me pidió que tomará asiento enfrente de él. Torpemente hice exactamente eso, me sentía tan diminuta y fuera de lugar que pensaba a creer que cualquier soplo me desplomaria.

-Bien -dijo él acomodando unas carpetas a un costado del escritorio, se le notaba algo cansado-. Creo que no tuvimos tiempo de presentarnos apropiadamente.

-No, es verdad -estuve de acuerdo con él, y sonríe nerviosa.

Sentía sus ojos azules penetrandome, como si intentará descubrir mis secretos. A lo que sólo sirvió para que me volvieran a sudar las manos.

- Mi nombre es Haymicht Oddair, y soy... más bien era el presidente de esta compañía -admitió él, algo frustrado hacia el final.

Lo único que pensé al escuchar eso fue "carajos". Estaba enfrente del presidente, o ex presidente y dueño de la empresa y quise desmayarme en ese mismo momento. Sería entrevistada por el ex dueño.

-Se que no suena algo coherente, pero hay cosas a las que uno debe dejar ir a veces por su bien y.. -continuó hablando, y para ser sincera no tenía idea de que estaba diciendo-. Estoy divagando como siempre. Es la vejez.

No quise reirme de su pequeño chiste respecto a su edad, hubiera sido un completo desastre de mi parte, pero él parecía simpático y río por mi mueca incómoda al escucharlo.

-Entonces, usted vino por una entrevista -afirmó éste

-Si, señor -contesté de inmediato.

-¿Podría responderme de quién es recomendada? -indago él, mientras buscaba una pluma y plantilla para anotar mis datos.

Sabía muy bien lo que debía contestar. Habíamos practicado con Clove al respecto antes de llegar aquí.

- Soy recomendada de Johana Oddair -dije con cierta timidez.

Si sacaba las cuentas correctamente, este señor que tenía enfrente era el padre de la chica.

-¿Recomendada de mi hija? -preguntó asombrado-. Ella no es de inmiscuirse en la empresa.

Sentí como mil dagas se clamaban en mi estómago, tuve pánico de que me echará por impostora. No sabía que responder a eso, ni siquiera conocía a la tal Johana

-Pero veamos..

El señor Oddair encendió la computadora que tenía a su alcance y busco algo que yo no podía ver. No tardó mucho en encontrar lo que buscaba.

-Si, aquí está -dijo él, satisfecho-. Al parecer mi hija si reservó esta cita la semana pasada.

No supe que decir a ello, sólo sonreí nerviosamente. ¿Qué podía decirle? Si nisiquiera la conocía.

-No me malinterprete -me pidió él, como disculpandose-. Esta empresa, como se dará cuenta, esta pasando por cambios y es muy famosa. Sobretodo en los tabloides. Es indispensable tener personas de confianza a nuestra disposición y sobre todo ser precavidos con los espías que podrían infiltrarse. Como... periodistas camuflados, o personas de la competencia empresarial, ¿me comprende?

-Si, señor. Por supuesto.

-¿No será usted uno de ellos, verdad?

-¡No! Claro que no, señor -respondí de inmediato.

-Bien -afirmó éste. Creía que se estaba burlando de mi, lo veía en sus ojos-. Porque confío en mi hija, y si la ha recomendado ya es de mi confianza. Pero no nos adelantemos a nada aún..

Él apagó la computadora y reposo sus codos sobre el escritorio para comenzar en sí lo que sería la entrevista.

-Supongo que usted está aquí por trabajo -afirmó éste.

-Si, señor. Estoy buscando trabajo.

Por alguna extraña razón, el señor Oddair se quedó mirándome fijamente, y estuvimos sumidos en un silencio que creí que duraría por toda una eternidad. Hasta que él suspiró y rompió el contacto visual, no fui capaz de respirar nuevamente.

-Bien -dijo para si mismo-. Entonces.. entregueme su currículum, y papeles personales, por favor.

Tomé los papeles que había pedido y se los alcance por sobre el escritorio. Él los agarró pero no los revisó inmediatamente, busco una ficha en blanco y la pegó sobre la carpeta con mis hojas de vida, para anotar algo en ella.

-Dígame su nombre, por favor. Señorita...

-Granger. Hermione Granger -contesté automáticamente mi nombre.

Pero algo extraño ocurrió. La pluma que el señor Oddair sostenía en su mano para anotar se calló estrepitosamente en el suelo al instante. Y él se quedó rígido, observandome como si yo fuera una especie de fantasma. No tenía idea de lo que ocurría en esos instantes, era muy raro.

-¿Cómo fue qué dijo? -preguntó algo aturdido.

Yo volví a responderle. Quizá no me había escuchado bien, pero me ponía extremadamente nerviosa que levantará la pluma del suelo. Parecía que él estaba en shock.

-Ehh.. Granger, señor. Me llamó Hermione Granger.

El sonido de que tocaban la puerta se escuchó en el silencio sepulcral, luego de decir mi nombre. Se escuchó perfectamente como se habría la puerta para interrumpir está extraña atmósfera..