Sé a ciencia cierta que probablemente han estado bastante enfadados conmigo por no actualizar este fic xD Pero les compensaré, lo prometo. Los amo mucho. Muchas, realmente muchas gracias a todos por dejar reviews y por escoger su team. He perdido la cuenta de quién está del lado de quién, ¡pero espero que vosotros lo recordéis y lo mantengáis! ;D
Mucho amor y mucha paz. ¡Buenas noches y disfrutad del capítulo! ;3
6
We're not who we used to be
(Nosotros no somos quiénes solíamos ser)
La mañana arrancó a Voldemort de las sábanas sucias ante la falta de calor.
Potter ya no estaba.
A un lado, era capaz de sentir el agua corriendo. Esperó con paciencia, y una puerta que no había visto y se camuflaba a la perfección se abrió. El agua corría por los cabellos de Potter, aplastándolos contra el casco, y dejándole gotas rebeldes correr por su cuello y la piel desnuda de su pecho. Ignorándolo, secó sus cabellos y desenvolvió la toalla de su cintura, demostrándole la huella de sus dedos en sus caderas, la marca de su boca en sus muslos. Potter caminaba con una ligera incomodidad, y sólo le dirigió una mirada cuando mencionó:
—Arréglate, ¿vale?
Voldemort alzó una ceja, pero obedeció. Esa mañana tenían la recepción.
Durante toda la noche, mientras ellos completaban su parte del ritual de aparea-... boda, todos los invitados habían celebrado, cenado, bailado, cantado canciones tradicionales y narrado historias. La noche había sido tan larga para ellos como para los novios. Pero sólo los novios tenían permitido el goce carnal durante esa noche.
Y, en las primeras horas de la mañana, los novios deberían bajar de su lecho nupcial y ofrecer los manjares de la casa. Frutas, pan, quesos, pasteles, tartas, desayunos completos y sustanciosos que llenaran los apetitos. Luego, antes del mediodía, todos los invitados se marchaban y les dejaban en su primer día de casados, en el cual, usualmente, se follaba en cualquier superficie que pudiera resistirlo.
Voldemort se duchó, secó sus cabellos y los peinó hacia atrás. Vistió con las túnicas que Potter le dejó sobre la cama, observándole de reojo sentado en el tocador. Voldemort creía que el cabello de Potter solía tener aquel caos desastroso porque no lo peinaba, pero en realidad le peinaba para tener aquel caos desastroso. Su cepillo luchaba intentando desordenarlo de forma casual, y unas chispas de magia consiguieron erizar la parte de la nuca, de forma que luciera igual a su padre.
Las túnicas que cargaba eran de un color aguamarina muy suave. El cinturón en sus caderas era dorado y flojo, siendo más una decoración. Voldemort observó cada pliegue, corte y curva de la túnica de su Omega, aprobándola, y frunciendo el ceño ligeramente cuando Potter calzó sus gafas sin aumento sobre sus ojos, comprobando desde diferentes direcciones que estuvieran lo suficientemente torcidas en su cara para dar el efecto visual que necesitaba. Luego se irguió y arrugó ligeramente su túnica, como si no supiera llevarla.
Voldemort observó cada uno de los pasos de su Omega convirtiéndose en Harry Potter con una extraña mueca. El chico Potter definitivamente no tenía el cabello como su padre, no necesitaba gafas y sabía vestir una túnica con más clase que muchos sangre pura. ¿Por qué debía fingir ser algo que no era?
Alisó sus túnicas gris oscuro sobre su cuerpo. Agradecía que Potter tuviera en consideración su falta de interés por vestir de colores y su desagrado por el blanco. La túnica gris estaba rematada en plata y bordados. Se sentía cómodo llevarla.
Luego, la mano de Potter envolvió la suya y lo llevó a la recepción, como si fueran una verdadera pareja feliz.
...
Fuertes brazos estrecharon a Potter y Voldemort gruñó a cada toque. Parecía que la familia de pelirrojos traidores a la sangre lo abrazaba cada vez que lo veía solamente para molestarlo, porque más de una vez observó la sonrisa burlona de los gemelos. Pero ambos parecían tener un alto instinto de conservación, ya que no le provocaron más que ello.
Voldemort fue presentado a algunas familias de la luz, ya no como Lord Voldemort, sino como Tom Riddle. Mi esposo, mi Alfa, decía Potter, con una voz embelesada, y algunos reían, otros sonreían y otros se inclinaban ligeramente ante la reverencia con la que Potter mencionaba aquellas palabras.
Desayunaron. Fue demasiado extraño, ya que todos se sirvieron de todo con sus propias manos independientemente de si eran Alfas, betas u Omegas, como si se encontraran en las mesas de Hogwarts y no en una recepción sangre pura. Pero ni Potter ni él eran sangres pura, y ninguno tenía los exactos respetos por ciertas costumbres.
Antes del mediodía, todos se habían marchado, Sirius Black dándole un fuerte abrazo a su ahijado que consiguió el gruñido más amenazante que Voldemort había lanzado hasta el momento. Black, burlón, le sacó la lengua y el dedo del medio antes de lanzarse a la red flú, evitando el jarrón de porcelana que Voldemort le lanzó manualmente, el cual se estrelló contra un rincón de la chimenea donde antes había estado la cabeza de Sirius Black.
Con un bostezo de ligero cansancio Potter le soltó la mano. Soltando un amargo suspiro se deshizo de sus gafas, tallándose los ojos y repeinándose con los dedos, aplastando los cabellos. El desorden seguía estando, pero los cabellos se curvaban en suaves ondas mientras deshacía los hechizos que lo mantenían en ese caos que le hacía parecido a James Potter.
Voldemort lo observó mientras se arreglaba a sí mismo. La nariz pequeña, los labios ligeramente gruesos más hinchados que de costumbre por el abuso de la noche anterior. Voldemort se encontró pensando que hubiera sido un desperdicio matar a ese crío sin dejar la herencia de su apariencia, o de sus ojos verdes, o de sus pestañas extensas derramándose como tinta cuando cerraba los ojos y sonreía de forma enigmática.
—Entonces, ya eres mi esposo —murmuró Potter, alzando la vista y perforándole. La mirada verde era tan viva y tan radiante que Voldemort retrocedió—. Creo que deberás darte cuenta de que no soy exactamente quien tú creías que era.
Voldemort enumeró las cosas que creía de Potter. Poco poderoso, tonto, maleducado, inculto, desprolijo, desagradable. Pero Potter no era nada de ello. Era poderoso, había podido atraparle con ataduras y manejaba sin volverse loco su magia además de la propia; era inteligente en cierta forma, una forma que aún no había acabado de desentrañar; tenía una educación sobre temas mágicos y culturales que dejaría a cuadros a cualquier sangre pura porque, sinceramente, a él mismo lo dejaba a cuadros; era elegante y sabía llevar no sólo las túnicas de forma presentable, sino la cabeza en alto sin que pareciera ser incorrecto; y no, no era desagradable. Su aroma se le impregnaba en la nariz, en el pecho, en la piel y en los pensamientos, siendo como algo que necesitaba tener en su vida.
—No lo eres —confirmó Voldemort. La sonrisilla de Potter era juguetona cuando se acercó a él, sus dedos jugueteando con los bordes de la túnica.
—Tienes siete preguntas por día, de cualquier tipo —susurró—, durante siete días a partir de hoy. Yo debo responder a todas las que hagas con la verdad. Si consigues adivinar qué es lo que soy exactamente, antes del séptimo día, haré algo que tú quieras que haga. Solamente una cosa. Pero podrá ser cualquier cosa que pidas, así que piénsalo bien.
Liberarse de las Ataduras. Voldemort supo qué era lo que deseaba más que nada. Sus muñecas parecían quemar cada vez que su magia se impulsaba a hacer algo y era incapaz de seguir el camino de sus acciones al verse impedida. Necesitaba libertad. Necesitaba la fuerza que le otorgaba su propia magia retorciéndose en sus dedos.
—Hecho.
Potter se alzó en puntillas, envolviendo sus brazos en torno al cuello de Voldemort para rozar sus labios con suavidad. Era un beso suave, sin ningún tipo de ternura, simplemente con una suave provocación. Los labios eran sedosos sobre los suyos, y Voldemort le atrajo hacia sí de las caderas, reclamando su boca con gusto.
No sabía en qué momento se había dado cuenta que Potter era una droga, pero si seguía expuesto a él probablemente acabaría adicto.
Claro, si no era que lo estaba en esos momentos.
...
—Las gafas —notó Voldemort mientras Potter dormitaba con la cabeza apoyada en su brazo desnudo. La cómoda posición en las sábanas e incluso el hormigueo en el brazo de Voldemort no eran desconocidos. En cierta forma, su cuerpo parecía reconocer a Potter como de su propiedad, obsequiándole la sensación de familiaridad con cada movimiento que los unía—, y el cabello. Las túnicas. Finges ser quien no eres. Tu uniforme estaba remendado y viejo, pero todas estas túnicas, muebles y cosas son costosas. Finges ser idéntico a tus padres y tener problemas económicos, cuando no es así. ¿Por qué?
Harry se retorció, abriendo los ojos de forma perezosa. Se removió entre las sábanas que cubrían parcialmente su desnudez y se inclinó sobre Voldemort, su respiración húmeda salpicándole el hombro.
—La gente esperaba que yo fuera James Potter con los ojos de Lily —susurró—. No sólo los muggles son ciegos. Los magos también lo son. Solamente ven lo que desean ver. Observan las sombras de los monigotes frente al fuego, y cuando llega quien fue prisionero de la misma ceguera ante la sorpresa de la visión de la realidad que los rodea, todos quieren acabarlo. La realidad es limitada a los ojos que la ven.
Potter se incorporó, las sábanas deslizándose sobre su pecho y quedando en la suavidad de sus caderas. La luz cálida del sol que se adentraba a la habitación parecía hacer que su piel irradiara vitalidad y fuerza.
—Si me parecía a mi padre un poco... era claro que todo el mundo lo vería a él. La gente sólo veía el cabello y las gafas. Muy de vez en cuando, detrás de las gafas, los ojos de mi madre. Y lo decían —puso los ojos en blanco, imitando con voz aguda y enternecida—: "¡Harry, Harry! Eres igual a tu padre. Pero los ojos... Oh, los ojos son de tu madre" —Potter soltó una carcajada seca y sin ningún tipo de gracia—. Tontos incautos.
Un estremecimiento recorrió a Voldemort por completo. Lo atribuyó a que estaban desnudos, solamente cubiertos por unas sábanas, descansando un poco mientras sus cuerpos decidían volver a reclamarse. La magia pujaba en ellos, potente, queriendo unirlos y vincularlos de formas que jamás habían creído.
—Eso es... interesante —Voldemort alzó ligeramente las cejas. Potter se dejó caer contra el colchón mullido con un suspiro escapando de sus labios entreabiertos.
—¿Puedo preguntarte yo algo ahora? —Potter le observó con detenimiento. Voldemort bufó.
—Creo que ya lo has hecho.
—Otra cosa —destacó Potter, con una sonrisa casi burlona. Voldemort asintió.
—Sorpréndeme.
—¿Qué fue lo primero que pensaste cuando me viste en la celda del Ministerio? —su voz era suave y baja, tan dulce que Voldemort debió tragar saliva, sus ojos posados con atención en sus labios y su garganta brillante en sudor perlado, en su pecho cubierto de las marcas de sus labios y dientes subiendo y bajando con su respiración—. Y por favor, respóndeme con la verdad. He dado la verdad de mí y es lo menos que espero a cambio.
Voldemort se recargó en su brazo, observándole. Su piel parecía gritarle. La mano de Potter se posó en su pecho, justo sobre los latidos acelerados de su corazón, y Voldemort no supo si era para detenerlo o para tocarlo.
—Creí que estabas allí para matarme —la voz de Voldemort era apenas más alta que un susurro. Los dedos de Harry se contrajeron sobre su pecho como si quisiera tomar su corazón con las manos, pero no fue violento, sino como un anhelo—. Que la Orden te había dejado allí para matarme, pero tú no serías capaz de hacerlo porque tenías una moral demasiado alta. Luego pensé que... que eras un niño. Que eras tan pequeño y tan delicado como un niño. Tan... —y enmudeció.
Potter le enmudeció. Sus labios sobre los suyos, robándole un beso ansioso, acallaron cada una de sus respuestas y sus memorias. En aquel instante eran un ahora, no un ayer. Y, posiblemente, un mañana.
JEJEJEJE. ¿#TeamVoldy o #TeamHarry?
Estoy realmente muy feliz con esta historia y maravillada con la aceptación que ha estado teniendo. Es más de lo hubiera esperado teniendo en cuenta de que no hay muchos omegaverse de esta pareja, y creo que me he ido por el carajo si se tiene en cuenta que he desafiado todo lo que normalmente se aplica en ellos XDD Estoy feliz y quiero que vosotros también lo estés.
¿Soy muy mala si os pido un review o dos? :3 Gracias, gracias.
¡G OS AMA! Bais.
#EneroEsSorpresas #ComingSoon ;3
