A partir de éste capítulo, se verán puntos de vista de otros personajes. Cuando comencé a escribir la historia pensé en hacerlo exclusivamente como Akane, pero me di cuenta que hay ocasiones en donde sucederán cosas importantes y ella no está…
Como siempre, trato de dejar los comentarios de la anterior autora :D
CAPÍTULO 4
Akane.
No sabía qué era peor… Si haber dejado caer absurdamente la botella que contenía sake, o el ser descubierta por el chico que me veía con divertida mirada, azul-grisácea. La sorpresa del momento me dejó sin palabras; sin la más mínima idea para encontrar alguna justificación que decir a mi favor... Ranma había evitado que mi torpeza atrajera la atención de los demás. Así que la botella entre sus manos, sin estrellarse, expiaba algo de mi culpa… pero no mi vergüenza.
- "Yo… no… " – Balbuceé sin saber que decir. Lo único que no quería era confirmarle mi identidad. Él bajó lentamente la botella, hasta dejar que la base reposara con firmeza en el tatami, su cuerpo ligeramente inclinado hacia mi dirección. Separó los labios como si estuviera a punto de decir algo, pero…
- "Me disculpo a nombre de la hermana mayor de la Maiko Akane, Saotome-san…" – Dijo una voz femenina interrumpiendo el momento. Al llevar los ojos hacia donde provenía, me di cuenta que era Ukyo; tan hermosa como siempre. Usaba un kimono de color violeta, con un obi azul celeste… Ella estaba haciendo una reverencia a modo de disculpa; sin duda, su forma de conducirse era la muestra de la feminidad en su máximo esplendor. Me sorprendió el hecho de que ni siquiera la escuchara llegar, ¿Tan adentrada estaba en lo que acababa de ocurrir?… Por unos segundos no escuché más que los murmullos de las demás personas en la habitación, puesto que los tres; Ranma, Ukyo y yo, no habíamos dicho nada desde que ella llegó. Parpadeé un par de veces al darme cuenta que no entendía de qué diablos se estaba disculpando 'a nombre de mi hermana mayor'. Ella levantó la mirada y usó un gesto comprensivo conmigo, casi fraternal. Eso me molestó, sentía como si se estuviera compadeciendo de mí… Después, viró su rostro para ver a Ranma. – "Debe entender que Akane es primeriza. Le pido de nuevo que la disculpe… En seguida le sirvo el sake que pidió y que ella no pudo servirle gracias a su inexperiencia." – Agregó disipando todas mis dudas, y de paso, humillándome una vez más. ¿Tenía que resaltar mis defectos? Con elegancia tomó la botella, pero su manera de hacerlo provocó que la manga de su kimono se levantara; 'sin que ella se percatara'… Yo sabía lo que Ukyo pretendía hacer, ése era uno de los trucos que las Geishas normalmente utilizaban para el arte de la seducción; una acción sutil, con alto grado de coquetería y por supuesto, de inteligencia. No todas lo dominaban, pero Ukyo lo hizo mejor de lo que hubiera visto en alguien más… Antes de que el embriagante liquido cayera en la copa, una mano masculina la cubrió, obstruyendo el paso del sake.
- "Te lo agradezco, pero no es necesario que te disculpes a nombre de otra persona… " – Dijo Ranma de tal manera que no podía ser tachado como grosero, su rostro serio. En parte eso me causó algo de molestia, ¿Por qué con Ukyo se comportó tan amable y conmigo fue un pedante?… Después, el joven empresario tomó la copa y la puso frente a mí, de nuevo. – "Si Akane quiere disculparse, entonces que ella me sirva sake… como se lo pedí." – Agregó dejándonos atónitas, tanto a Ukyo como a mí. Lo miré a los ojos sin saber qué pensar, o qué hacer… Sentía como si me estuviera dando una oportunidad para que le demostrara a Ukyo que no era tan torpe como quería hacerme pasar, pero al mismo tiempo, era yo quien no quería servirle el dichoso sake. ¿Por qué tendría que hacerlo?… Miré hacia donde sabía que encontraría a Nabiki y ella inclinó el rostro mostrándose seria, como si respondiera a mis dudas; tenía que hacerlo, sencillamente porque para eso había sido educada, y también, porque con ello lograría enfadar a Ukyo… Volteé el rostro y sin hacer los mismos movimientos que Ukyo, sin tratar de mostrar más piel de mi brazos, serví el sake. Quizás no de la misma manera elegante en que mi ex amiga lo había hecho, pero por lo menos había conseguido llenar la copa sin que la botella se estrellara contra el suelo… Cuando terminé, Ranma tomó la copa y bebió un sorbo de manera pausada. Sentí como si hubiera sido yo quien elaboró el licor y estuviera esperando por su aprobación. Ukyo me miró duramente, era obvio que no habían resultado las cosas como ella esperaba.
- "Me parece que ensayando más, lograrás ser mejor Akane-chan… " – Dijo Ukyo de manera 'amable', aunque como casi todo en ella, tenía una doble intención. Miró hacia Ranma. – "¿Usted qué opina Saotome-san?" – Preguntó y supe cual era la intención oculta… Conversar con él, haciéndome a un lado.
- "A mí me da igual… " – Respondió el chico de ojos azul-grisáceos, elevando ligeramente los hombros. Después, dio un nuevo sorbo y cuando terminó, movió la mano derecha. – "Puedes retirarte." – Dijo amablemente mirando a Ukyo. Ella sonrió instantáneamente pero un escalofrío recorrió mi cuerpo; Ukyo no se iba a quedar con esa 'nueva humillación'… Sabía que tarde o temprano se vengaría.
- "Con permiso." – Respondió sumisamente, al mismo tiempo en que se ponía de pie para caminar hacia otra parte de la habitación; no sin antes darme una corta y desafiante mirada.
- "Tengo la impresión de que quien te molestó tanto la noche que nos conocimos, fue esa Geisha, ¿No es así?" – Preguntó Ranma atrayendo mi atención. Con la interrupción de Ukyo había olvidado que el chico a mi lado me había descubierto, pero, afortunadamente, también me había dado tiempo para no estar tan sorprendida, como lo estaba, cuando quise darle una respuesta. Coloqué las manos en mi regazo tratando de no mostrarme nerviosa.
- "Me confunde con alguien más, Saotome-san." – Dije deseando parecer segura de mis palabras pero, no me atrevía a mirarlo a los ojos de nuevo; temía que descubriera la verdad que trataba de esconder.
- "¿Saotome-san?…" – Cuestionó como si su propio apellido le causara repulsión, su nariz ligeramente arrugada. – "¿De nuevo con formalismos? Creí que ya habías entendido que no soy tan viejo como para que me hables con tanto respeto." – Su voz se escuchaba sumamente sarcástica. Llevé mis ojos hacia la comisura para observar su expresión; quizás así sabría como actuar. Sin embargo, al darme cuenta que él me veía fijamente, regresé la vista hacia mi regazo. Me pregunté, ¿Qué haría Nabiki en mi situación?… Nop, mala idea. Ella confirmaría su identidad, y buscaría la manera de obtener algo más que su atención… buscaría atraer su dinero... ¿Kasumi?… ¡No! ¡Maldición, tampoco me servía!… Mi hermana le daría la razón porque, 'no sería de buena educación negarlo'… Suspiré, tenía que hacer algo por mí misma. Tomé un poco de aire para darme valor.
- "No sé… de qué está hablando… Me parece que está en un error." – Afirmé ayudándome con asentimientos de mi cabeza, y sonriendo nerviosamente. ¡Que tonta debía verme! De seguro parecía un ratoncito asustado… Escuché como se abría y cerraba la puerta nijirigochi. Sonreí para mis adentros, Ukyo acababa de marcharse y se mostraba muy seria. Al ser ella una Geisha y no estar sonriendo, supuse que se iba infinitamente molesta… tanto que ni siquiera se había despedido.
- "No creo equivocarme, estoy muy seguro de lo que hablo…" – Dijo Ranma sin prestar atención a lo que pasaba y confirmando su seguridad, con su manera de hablar. – "Lo único que no entiendo es… ¿Por qué alguien como tú quiere ser una Geisha?" – Preguntó vacilante, mirándome de manera curiosa. Levanté lentamente los ojos sin querer realmente hacerlo, pero con la seguridad que tenía que responderle mirándolo a la cara, si quería que creyera que estaba confundido.
- "En verdad, Saotome-san… me está… confundiendo." – Respondí pésimamente, nerviosa. Yo quería que él cambiara de idea, pero con mis dudas al hablar, temí no conseguirlo. Ranma me miró contrariado, como si estuviera enfadado por mis palabras, pero al mismo tiempo me veía de tal manera que me hizo pensar que esa respuesta era lo que él esperaba. Finalmente y después de algunos segundos, giró su rostro al frente. Agradecí eso a Kami-sama, su mirada tan firmemente sobre mí, me ponía aún más nerviosa.
- "Por más que quieras ocultarlo, hay algo que te delata y que me confirma que eres la misma chica del estanque." – Dijo de manera confiada. Aproveché que él no me veía para mirar a Kasumi y hacerle un suplicante gesto para que diera por terminado su trabajo en ése lugar y nos marcháramos en ése instante; mis sentidos de auto protección estaban más despiertos que nunca y quería, de nuevo, huir del empresario. Además, yo ya había cumplido con mi trabajo; logré que Ukyo se enfadara al verme hablar con Ranma… Mi hermana mayor estaba sonriendo ampliamente y asintió con la cabeza aceptando mi gesticular petición. Giró de nuevo su rostro y siguió con su cliente. Supuse que sólo era cuestión de tiempo para que se despidiera e indicara a Nabiki lo que acababa de solicitarle… Regresé mi atención a Ranma, pensando en la absurda situación por la que estábamos pasando. Quizás sólo estaba exagerando y debía confirmarle mi identidad, pero… no quería hacerlo. El recuerdo de la conversación que habíamos mantenido una semana atrás, era algo que deseaba tener como un secreto que me ayudara a sobrevivir; algo con que contar en mis momentos tristes para darme fuerza… Pero, tal vez, sólo estaba asustada por lo que me había hecho sentir y que no quería que se repitiera… ¡No debía repetirse!
Al observar de nuevo a mis hermanas, me di cuenta que ya se estaban despidiendo de sus clientes, puesto que Kasumi ya había ido con Nabiki. Sin querer hacerlo, suspiré al saber que pronto me vería libre de los involuntarios nervios que intentaba ocultar. Ladeé un poco mi rostro para ver al causante de mi estado.
- "Disculpe Saotome-san, mis hermanas y yo tenemos que irnos, pero… no me gustaría que se quedara con una idea errónea de mí… yo no soy quien usted cree." – Dije tranquilamente, explicando mi situación aunque sabía que mentía. Levanté la mirada y me encontré con unos ojos azul-grisáceos puestos sobre mí, de nuevo. ¿No sabía hacer otra cosa que no fuera ponerme nerviosa? Ranma estaba sonriendo divertido y sentí como si se estuviera burlando de mi respuesta; sus brazos cruzados en su pecho.
- "¡Je!… Pienso que tú tampoco sabes quién eres. No creo que en realidad quieras ser una Geisha; no va contigo… Siento que la Akane real fue la que conocí en el estanque y no ésta maiko insegura de sí misma, que ahora veo." – Comentó y sin poder evitarlo, fruncí ligeramente el ceño… ¿Quién se creía ése idota para saber lo que quería o no?… Con lentitud me puse de pie e hice una reverencia.
- "No creo que sea la última vez que nos veamos, así que el tiempo le dirá lo equivocado que está. Hasta luego, Saotome-san." – Expresé y giré sobre mis talones con la firme decisión de marcharme de una buena vez del lugar. Sabía que, tarde o temprano, nos encontraríamos de nuevo; mis hermanas eran contratadas continuamente por su empresa y obviamente yo las acompañaría. Sin embargo, una mano que sujetó la mía, la izquierda, hizo que me detuviera y mirará al terco chico que continuaba con una burlona sonrisa surcando sus labios. Al darse cuenta de su acción, apartó la mano tan rápido que me hizo pensar que él creía que yo tenía lepra… '¡Idiota!' pensé.
- "Sin duda tienes razón en algo; el tiempo dirá quien está en lo correcto… y estoy seguro que soy yo. Ahora que sé tu nombre, puedo decirte Akane, que me gustan los retos y que no voy a parar hasta que confieses que eres la bruta violenta del estanque… " – Confirmó algo que ya temía que pasara. Definitivamente no creía que él se quedara así, sin hacer nada. Ya me había quedado sin respuestas negativas que decir, así que sólo guardé silencio, esperando pacientemente a que me dejara ir. – "El día que tú me digas la verdad de quién eres, y que confieses que no quieres ser Geisha; te diré como es que te reconocí…" – Agregó demasiado divertido para mi gusto, después, sonrió confiadamente, demostrando la soberbia con la que se podía dejar conducir. – "Hasta pronto… 'Maiko Akane'."
No esperé nada más, ya tenía suficiente con su sarcasmo al llamarme Maiko. Asentí de un solo movimiento a modo de despedida, y sin detenerme a mirarlo de nuevo, caminé hasta donde estaban mis hermanas. Ellas me veían expectantes por lo que había 'logrado'… En ése instante supe que iba a tener que confesarles toda la verdad sobre Saotome Ranma y no sólo eso, debía pensar en una estrategia, para evitar que la amenaza que el empresario había puesto sobre mí, se cumpliera.
Sabía que Nabiki y Kasumi, caminando a mis espaldas, me miraban fijamente esperando a que yo dijera cualquier palabra para iniciar el interrogatorio. Mordí mi labio inferior muy molesta. Ni siquiera estábamos a dos metros de la casa de té, propiedad de Cologne-san ¿Y ya querían saber qué pasó?… Suspiré, en su lugar yo no habría esperado tanto.
El kimono, junto con el obi, se me hacían más pesados que nunca al dar paso, tras paso. Mi ceño completamente fruncido; no ganaba nada con ocultar la molestia que me aquejaba en esos instante… 'No es como que la primera vez que hablamos, significara algo especial… ¡Y que echó a perder ésta noche, el muy imbécil!… Él sólo es un posible, futuro cliente. Akane, no tienes por qué enfadarte.' Me decía a mí misma sin saber realmente por qué estaba tan disgustada… Después de todo, había sido yo quien al negarse, propició que ése estúpido jueguito de confesar o no la verdad, provocara la amenaza de Saotome. Resoplé, aún así él no tenía por qué sentenciarme de esa forma.
¿Qué esperaba? ¿Qué le dijera: '¡Oh sí, yo soy la idiota del estanque, la que te pateó e insultó tanto!'?… Por favor, si la Abuela se enteraba de lo que había hecho con Saotome, me golpearía hasta asegurarse que no podría usar de nuevo las piernas para patear a alguien más… O me abofetearía de tal manera que en mi vida diría algún insulto… ¡Bah!… No necesitaba, al menos no para mí, negar la verdad… Estaba asustada, muy asustada por todo ése inexplicable nerviosismo que el arrogante chico me hacía sentir… Pero una cosa es que lo pensara, y otra muy diferente era que lo aceptara frente a alguien más.
¡NO! Yo tenía que ser una Geisha, y como tal, debía pensar en Ranma exclusivamente como un cliente y nada más… Ni siquiera como un amigo… ¿Quería que yo confesara la verdad? Pues se iba a encontrar con la más indiferente de las mujeres, pero, posiblemente, con la más servicial de las Maikos… Eso, sería lo único que obtendría de mí.
- "Akane… Hermana. ¿Por qué estás tan molesta?" – Preguntó Kasumi tímidamente. Yo iba al frente y sin necesidad de mirarla, supe que ella estaba muy insegura de si debía hablarme o no… No quería contestarle aún, al menos no hasta que me tranquilizara un poco. Ella no tenía la culpa de la desagradable experiencia por la que acababa de pasar; así que no debía desquitarme con mi hermana mayor.
- "Cuando lleguemos a la Okiya,les contaré… toda la verdad." – Respondí entre dientes. Imaginé a mis hermanas mirándose como si pensaran que estaba demente, y tal vez tendrían razón. Ni siquiera ellas sabían a que verdad me refería, porque no estaba hablando solamente de lo ocurrido en la casa de té, sino, también, del estanque.
- "Por tu manera tan furiosa de caminar, debo suponer que no te fue tan bien con Saotome como creíamos." – Expresó Nabiki sonando ligeramente molesta… No respondí, creí que lo mejor era pensar en alguna manera para contarles a mis hermanas, lo que había ocurrido cuando conocí realmente a Ranma.
¿Cómo debía explicarlo?, ¿De qué manera para que ellas no se formaran ideas erróneas?
- "¡Akane!" – Gritó Kasumi, alarmada. Me detuve en el instante y me di cuenta a qué se debía su asustada actitud… A centímetros de mí, pasaba un automóvil que pudo haberme arrollado. Me pareció extraño poder observar uno en la ciudad; muy pocas personas tenían el suficiente dinero para darse un lujo tan costoso, como lo eran esos ruidosos artefactos. El que, gracias a mi descuido, estuvo a punto de lastimarme; era de color blanco en las puertas, un toldo de color beige, su forma era alargada y por la manera en que estaba construido, me hacía pensar en que el automóvil se deslizaba sobre una base metálica… Me sorprendió que pensara en detalles como ésos, en aquel momento.
Llevé una mano a mi pecho, sólo para sentir como mi corazón latía desbocadamente. ¡Maldición!, Por estar pensando en cosas tan absurdas, no me había dado cuenta de lo que pudo haber pasado si Kasumi no hubiera gritado. El coche se detuvo, y lentamente se abrió una de las puertas. Con fluidez bajó un pequeño hombre que tenía puesto un elegante uniforme de sirviente, blanco y negro... Él mantuvo sujeta la puerta por donde bajó, permitiendo así, que un segundo hombre abandonara el vehículo. Con elegancia, un chico alto, de modales sumamente refinados, caminó hasta donde estaba. Lo identifique de inmediato, era el hombre que estaba hablando con Ryoga-san, el tipo del bokken.
- "¿Se encuentra bien, hermosa Maiko?" – Preguntó mirándome a los ojos en cuanto llegó frente a mí. Bajé de inmediato mi vista, ése hombre no me inspiraba confianza y en realidad me causaba desagrado. Quizás era el resultado de haberlo visto tan prepotente dentro de la casa de té.
- "Sí, gracias…" – Respondí e incliné mi cuerpo para disculparme. – "Lo lamento, fue mi culpa; estaba distraída." – Dije de manera educada, aunque sin querer realmente hacerlo. Un alargado dedo masculino se posó debajo de mi mentón, y usando innecesaria fuerza levantó mi rostro para que pudiera ver a ése hombre, directo a los ojos.
- "Tu nombre y el de tu Okiya." – Exigió saber, más que preguntarlo. Fruncí el ceño y jalé mi rostro, alejándolo de su dedo. Miré hacia un lado… Sí, había sido mi culpa que casi me arrollara, pero si quería saber mi nombre, al menos pudo haberlo preguntado… Pasaron varios segundos sin que yo le respondiera. No tenía por qué hacerlo… Sentí una mano femenina sobre mi brazo y viré el rostro para ver a mi hermana, Nabiki, sonriendo. No era cualquier sonrisa, era la del tipo en el que casi podían verse signos de dinero en sus ojos.
- "Ella es Akane, de la Okiya Tendo… ¿Cuál es su nombre, caballero?" – Preguntó mi hermana y la fulminé con la mirada. No tenía que responder por mí si yo no quería hacerlo. Miré de nuevo al maleducado tipo y con desagrado observé que él sonreía de manera autosuficiente.
- "Kuno Tatewaki; heredero de la fortuna Kuno y el mejor Kendoista de todo Japón." – Respondió resplandeciendo en orgullo por ser él mismo. Levanté mi ceja izquierda de manera incrédula, ése chico no me impresionaba. El ser heredero de una fortuna no lo hacía especial… No se había esforzado en nada para obtener su riqueza; sólo había nacido en una cuna de oro.
- "Un placer conocerlo, Tatewaki-san." – Dijo Nabiki haciendo una reverencia y dándome un ligero golpe en la espalda para que la imitara… Gruñí por lo bajo y lo hice desganadamente. Entre más rápido termináramos de hablar con ése hombre, mejor.
- "El placer es mío. No siempre se puede apreciar a tres hermosas mujeres como ustedes… " – '¿Por qué no me arrolló con su auto?' Me pregunté sarcástica y mentalmente al escucharlo. Recordé a Ryoga-san hablándoles a mis hermanas de él… 'Un tipo verdaderamente mal de su cabeza', es lo que el chico del colmillo había comentado. Sin duda, Ryoga-san, tenía buen ojo para apreciar a las personas. – "Si mal no recuerdo, ustedes estaban en la fiesta que la compañía Saotome acaba de ofrecer en mi honor, ¿Cierto?" – Preguntó soberbiamente. Crucé los brazos frente a mí, cerca de mi regazo y miré hacia abajo.
- "Así es, Tatewaki-san. La compañía Saotome nos contrata continuamente." – Respondió Nabiki gustosamente. De seguro pensaba que ya teníamos un nuevo cliente… Miré a Kasumi y ella hizo un gesto de hastío, asentí ligeramente con la cabeza para confirmarle que estaba igual que ella. Mi Onee-chan sonrió y caminó a donde nos encontrábamos.
- "Si nos permite, Tatewaki-san, tenemos que irnos. Ya es muy tarde y no es bien visto que unas damas como nosotras, estén caminando en la calle a ésta hora." – Intervino Kasumi, salvándonos a ambas de la aburrida situación en la que estábamos. Kuno frunció el ceño a mi hermana y cruzó los brazos en su pecho... '¡Maldito, imbécil!' pensé. ¡Nadie le hacía un desplante de ésa manera a mi dulce Kasumi!
- "Si ése es el problema, puedo llevarlas hasta su Okiya en mi automóvil." – Comentó de manera soberbia. ¿Pero quién se creía que era ése tonto?
- "No, gracias, sabemos caminar." – Respondí de manera brusca, adelantándome a mis hermanas. Kuno me miró sorprendido, y luego sonrió.
- "Me gusta tu carácter fuerte… hermosa Akane." – Dijo al mismo tiempo en que intentaba colocar su mano sobre mi mejilla derecha. Antes que lo hiciera, aparté el rostro y fruncí el ceño.
- "¡Oh, Tatewaki-san! Disculpe a mi hermana, no ha tenido una buena noche. Sería un honor que usted nos llevara." – Comentó Nabiki mirándome enfadada; le devolví el gesto. ¿Es qué no veía como había tratado ése hombre a Kasumi?
- "No hay problema. Es normal que todas las mujeres actúen de manera extraña ante mi presencia… " – Dijo Kuno llevándose una mano hacia su cabello para pasarla entre las hebras. Rodé los ojos de manera exasperada. Ése tipo se creía muy guapo y no era más que un bufón. – "¡Sasuke!" – Gritó de manera autoritaria provocando un pequeño saltito del hombre que había abierto la puerta para él.
- "Sí Señor Tatewaki." – Dijo el diminuto hombre, temblando de miedo.
- "Te irás caminando hasta la mansión, no cabemos todos en el auto." – Ordenó 'el heredero de la fortuna Kuno'. Sasuke parpadeó un par de veces, sorprendido, y después de algunos segundos, hizo una profunda reverencia.
- "Como ordene Señor." – Respondió el pequeño hombre, para después, girar sobre sus talones y comenzar a caminar. Mi enfado se incremento más; siempre me habían molestado las personas que trataban a otras como inferiores.
- "Adelante." – Llamó Tatewaki sujetando la puerta de auto. Nabiki caminó rápidamente para adentrarse. Suspiré, no sabía de qué me sorprendía si mi hermana haría cualquier cosa por sentir, aunque fuera unos instantes, los lujos que ése tonto tenía. Kasumi me miró decepcionada de la actitud de nuestra hermana, pero no queriendo dejarla sola con un hombre como Kuno, se introdujo al vehículo. Miré hacia el piso y comencé a caminar de manera resignada para reunirme con mis hermanas… Antes de introducirme al auto, sentí la mirada de Tatewaki sobre mí… y no me agradó para nada. Me hizo sentir desnuda, como si fuera un objeto que codiciara… Hice a un lado mis inseguridades y giré el rostro para verlo frunciendo mi ceño. ¡Maldición!, ¡Era una mujer, no una cosa que pudiera comprar con su asqueroso dinero!… Al darse cuenta que lo veía duramente, Kuno sonrió de medio lado. Levanté el mentón con toda la dignidad posible; no iba a dejar que un tipo como él, me mirara de esa manera.
- "¿Le ocurre algo?" – Pregunté descortésmente. Él agitó su cabellera, negando con su gesto.
- "No, sólo estoy sorprendido de lo bella que eres; nunca había visto a una mujer como tú. Me gustaría conocerte… más a fondo." – Respondió mirándome furtivamente, de abajo hacia arriba, posando su mirada en las zonas que me distinguían del genero masculino. 'Estúpido' pensé.
- "Créame, no le gustaría conocerme realmente." – Dije evocando el recuerdo de la patada que le había dado a Ranma. El chico Saotome lucía más fuerte que Kuno, así que no me sorprendería si los efectos de mis escasos golpes, resultaban más contundentes en un hombre como Tatewaki. Él sonrió resplandecientemente y eso me causó aún más desagrado.
- "Ya lo veremos, hermosa Akane." – Dijo confiadamente. Giré el rostro y me introduje en el auto… No iba a esperar a que él me siguiera mirando como a un trozo de carne… Al sentarme, me di cuenta de algo; me esperaba una larga noche. Les tenía que contar a mis hermanas sobre la verdad de Saotome, y además… ¡Iba a matar a Nabiki por aceptar que Kuno nos llevara a la Okiya!
Ranma.
Después de despedirme de Ryoga y escuchar sus ideas para conseguir que el dolor de muelas que Kuno representaba para mí, aceptara los términos del contrato; me marché al cuarto de baño.
Ya había limpiado mi cuerpo con agua fría, así que ahora estaba disfrutando de una agradable sesión en agua caliente.
Cerré los ojos y dejé que mi nuca descansara en una de las orillas de la tina… Exhalé dejando que las tensiones de un largo día de trabajo se esfumaran. Sin embargo, mis pensamientos aún estaban enfocados en las posibles soluciones que Ryoga me había planteado cuando llegamos a mi hogar, después de la fiesta.
Fruncí el ceño, ¡Sólo a Kuno se le ocurriría enseñar, únicamente Kendo, en un Dojo de Artes Marciales dirigido por nuestra compañía!… ¿No se le había ocurrido la idea de que si se unía a nosotros, tendríamos que abrir una escuela en la que se ensañara todo tipo de disciplinas?… Resoplé por lo bajo, ¿Es qué no se daba cuenta que esa era nuestra forma de conducirnos?… Abrí los ojos y tomé un poco de agua entre mis manos para frotarla en mi rostro. Me maldije a mí mismo. Sino hubiera sido porque quería asegurar el futuro de mi Madre y el de… ella, ni siquiera habría contemplado la posibilidad de unirme a Tatewaki.
Una sombra de culpabilidad se instaló en mi estomago, causando cierto malestar… ¿Cuánto tiempo tenía de no ver a mi Madre?… Casi ocho años. Los mismos desde que abandoné nuestro hogar por la pelea que tuve con Papá… Respiré profundamente, recordando la precaria situación por la que atravesábamos en ése tiempo, y lo que mi estúpido Padre quiso hacer. Apreté fuertemente los puños y me contuve de lanzar un golpe hacia la tina… Ya había pasado mucho tiempo y aún no podía perdonarlo por la tonta idea que tuvo. Tomé lentamente aire, y de la misma forma lo dejé salir… Me obligué a recordar que afortunadamente… eso… no pasó. Ella estaba bien y lo mejor de todo, era feliz.
Recordarla, siempre me hacía sentir bien; sonreí sinceramente. Por ella es que estaba en ése lugar, haciendo todo lo posible para ofrecerle una vida que pudiera disfrutar. Aunque mi Madre, a pesar del dinero que le enviaba, de cambiar su estilo de vida, no fuera tan feliz como… ella; la ahora mujer más importante en mi vida.
Levanté el rostro y miré con atención el techo… Habían pasado dos meses desde que no la veía… ¡La extrañaba!… Pero nunca lo diría frente a ella. Reí imaginando lo que podría decirme si yo le hacía esa confesión. No en vano, ambos éramos igual de orgullosos.
Me levanté de la tina y enredé una toalla alrededor de mi cintura… Tomé una más para secarme el cabello. Con pasos lentos comencé a caminar hacia mi habitación, la principal.
Suspiré sintiendo mejor.
Al pasar por un vitral, mi imagen se reflejó en éste, y me hizo ver el enorme moretón que aún tenía en mi espinilla… Sonreí de medio lado recordando a ésa extraña chica y su fuerte golpe; Akane… Ahora sabía que así se llamaba. Giré la perilla de la puerta y me introduje a la habitación.
Ahogué una carcajada; el rostro que puso cuando le hice saber que la había reconocido, era algo que nunca iba a olvidar… Estaba tan sorprendida como la ocasión en que nos conocimos en el estanque. Esa vez, Akane me pareció tan autentica como… ella, aunque de una manera diferente. Y durante la fiesta en que volví a verla, como una Maiko, no pude evitar pensar en qué habría pasado si mi Papá hubiera conseguido su propósito.
Sacudí la cabeza alejando esos recuerdos… No me hacían nada bien.
Sin duda, eran dos mujeres con vidas muy diferentes y al mismo tiempo, eran tan similares en su forma de ser… Me senté en el borde de la cama y miré el piso. Fruncí ligeramente el ceño, un poco preocupado. Por la forma en que había conocido a Akane, no podía creer que realmente quisiera ser una Geisha. Ella lo reflejaba en sus ojos; era un espíritu fuerte, libre, indomable… no una mujer sumisa que aceptara únicamente lo que la vida le ponía enfrente. Me dejé caer en el colchón con las manos entrelazadas en la nuca, soportando y sirviendo de apoyo a mi cabeza.
Recordé la sonrisa de la nueva Maiko y sin querer hacerlo, me sonrojé… Apreté fuertemente los ojos, y maldije mis pensamientos. Sí, Akane era muy bella e indiscutiblemente interesante… bueno, cuando no estaba comportándose como toda una señorita refinada. Pero… yo… no podía sentir nada por ella, no debía ser así. Akane no era el tipo de mujer con la que quisiera compartir mi vida… Al menos no con la Akane de la fiesta. Pero su sonrisa era la más… linda… que hubiera visto en alguien.
Quise patearme a mí mismo por lo que había hecho en el estanque… Actuar como un adolescente tímido, nervioso, inseguro. Rodé los ojos, ¿Qué pensó Akane de mí al preguntarle si nos volveríamos a ver?… Restregué con frustración una mano en mi mejilla derecha, ¡De seguro confirmó lo que me había dicho, que era un imbécil!… Pero… ¡Diablos! No todos los días conocía a una chica que no pensara en mi dinero, antes que en mí.
Me levanté de golpe del colchón; no ganaba nada con ése tipo de pensamientos. Si Akane realmente quería ser una Geisha, sólo sería como las demás mujeres que había conocido; una chica interesada en las cosas materiales que pudiera brindarle … Aunque algo dentro de mí, decía que ella no era de esa forma.
Miré hacia la mesita de noche y encontré un sobre blanco; un carta. De seguro alguna de las personas de servicio domestico, la había llevado hasta ahí.
Al ver la caligrafía, de inmediato supe quien era. Sonreí ampliamente y abrí el sobre. Una hoja, sin ser cuidadosamente doblada, era todo lo que había... Seis palabras me hicieron inmensamente feliz.
"Regreso en una semana… Te Quiero."
Deposité de nuevo la hoja dentro del sobre que era demasiado occidental para mi gusto… Pero ¿Qué podía hacer? Así era ella. Me recosté de nuevo en la cama y recordé sus últimas palabras antes de marcharse a Londres… "La próxima vez que regrese, será para aceptar tu propuesta."
Sonreí, al fin regresaba y finalmente era para quedarse… ¿Qué diría Ryoga cuando le contara lo que ella me acababa de comunicar?… Seguro que estaría tan feliz como yo. Después de todo, los tres crecimos juntos, viviendo aventuras que nadie nos creería.
Me levanté dispuesto a prepararme para dormir. Sin duda alguna, la noticia me había sentado de maravilla.
Sí, tan sólo hacía falta una semana para verla de nuevo… Al fin, Ranko, mi hermana, regresaba.
CONTINUARÁ…
Estoy subiendo todos los capítulos hoy, por que mañana voy a casa de los abuelitos, es un lugar muy tranquilo alejado de la ciudad, y me dará tiempo de terminar el nuevo, más tardar este domingo (que no falta mucho) lo subiré, la historia me tiene muy conmocionada, no dejo de repetirle a Kakatsushi lo agradecida que estoy con ella, gracias hermosa 3 por todo el apoyo
Y agradezco las palabras de aliento de algunas autoras, compréndame, soy nueva en esto, gracias por su apoyo.
Chao, chao!.
